Buenas noches, aquí este segundo capítulo, pude escribir un nuevo capítulo de ésta historia gracias a la inspiración que me da pensar en mi novio, quizás no sea muy importante esto por aquí, pero tener el alma tranquila y feliz ayudan mucho a que las cosas fluyan, espero les guste y muchas gracias por darle una oportunidad. Buenas lunas a todos.

Los personajes no me pertenecen, son de Akira Toriyama.


DUDAS Y DECISIONES

Volaba a toda prisa, lejos…muy lejos de esa mujer y sus estúpidas ideas. ¿Cómo se permitió ese tipo de debilidades? No debía de desenfocarse de su objetivo. ¿Qué demonios estaba pasando?.

Él sabía muy bien qué debía hacer: Entrenar, superarse, convertirse en súper saiyajin, humillar a Kakaroto, destruir a los androides, acabar con la tierra y largarse.

¿En qué estaba fallando?, no hacia ninguna de las cosas que se había propuesto bien, para empezar esa mujer, esa humana tan débil. Se sentía miserable por haber sucumbido ante ella. Nadie, nadie en este universo había estado tan cerca de él y había salido con vida. Ella sin embargo, había causado algo que lo avergonzaba, cuando la poseía olvidaba todo, absolutamente todo y se dejaba llevar.

Se maldecía internamente, esa bruja humana lo estaba seduciendo, quería volverlo débil e interrumpir su entrenamiento. Debía alejarse de ella, todo lo posible. No estaba seguro de poder resistir. No podía arrancar de sus labios ese sabor tan dulce del labial de ella, su olor; ese perfume que lo embriagaba hasta perder la cordura. ¿Qué diablos le estaba pasando?, desconocía todas estas sensaciones, si bien había tenido sexo con hembras de otras especies. Ninguna había sobrevivido a su fuerza o es eso o es que a ninguna quiso dejarla con vida. ¿Y ella?, por qué ella seguía viva?. Por qué no simplemente le arrancaba la cabeza y se largaba?. Finalmente, no tenía nada que perder, lamentable situación fue el darse cuenta de que estaba esperando mucho más de él de lo que era capaz, empezaba a sentirse frustrado, acorralado.

Aquella humana se había apoderado de lo que él más preciaba, de su soledad. La había perdido, desde que aceptó quedarse en esa casa de locos, esa mujer se empeñó en siempre hacerle compañía, estar al pendiente de él y el arreglo de su cámara de gravedad. La veía todos los días, ella siempre estaba ahí cuando él iba a almorzar o a cenar, parece que lo esperaba; solo para fastidiarlo con su presencia, peleaban y peleaban como dos seres que no son capaces de soportarse, pero a la vez; el magnetismo entre ellos era inminente.

Aquella terrícola demostró ser mucho más valiente incluso que el gusano que había asesinado hace un tiempo atrás en su primera visita a la tierra, el novio de la humana, ese cretino; era una basura y le disgustaba, enormemente; sentir ese ki cerca de SU casa. No soportaba su presencia, cuando salía de la cámara de gravedad y lo veía cerca de la humana, sentía asco y repugnancia. Ganas de hacer volar todo y mandarlos al infierno de una vez. No entendía a qué se debía todo eso.

La noche anterior alguna parte de esa coraza de hielo se había quebrado y dejó pasar el calor abrumador de esa humana entre sus poros, enloqueciendo sus sentidos, llevándolo al tope. Quizás haya sido la falta de sexo que lo hiso reaccionar de esa forma, hace mucho que no estaba con una hembra. Recordaba la última misión a la que fue enviado por Freezer , llegaron al planeta Zarg junto a Nappa y el idiota de Raditz, acabaron con casi toda la población, pero guardaron lo mejor para el final; las hembras. Las violaban, las torturaban, las asesinaban sin piedad. Aunque él nunca violó a ninguna, esos eran hábitos de los soldados de clase baja como Raditz y los necesitados como el otro gigante. Él no era así, él era un Príncipe, de la raza más poderosa del universo, no podía comportarse de esa manera. Él solía escoger una hembra y la inducía, la preparaba para el sexo, una vez que satisfacía sus deseos carnales, acababa con ellas.

Entonces, si le era tan fácil esto, por qué no simplemente lo aplicaba con ella. La respuesta era simple, ella era diferente, las otras rogaban y suplicaban por sus vidas, las otras temblaban de miedo ante él y eran sumisas, esto lo motivaba a sembrar el miedo y el pánico en sus victimas. Pero ésta humana no, ella le plantaba cara, tomaba el control de la situación, era una hembra dominante y agresiva. Muy, muy parecida a las hembras saiyajin que recordaba, pero no era una. Esto lo hacía sentirse miserable, tenía pensamientos ajenos a él, decidió que sería mejor alejarse definitivamente de ella.

Tomaría una de esas naves del viejo loco de su padre y se iría al espacio, solo. Así tendría oportunidad de convertirse en súper saiyajin de una vez, sin interrupciones, sin provocaciones, sin estupideces que le hagan perder el tiempo.

Pensaba quedarse en las montañas unos días para acostumbrarse a estar lejos de ella, parecía tonto, pero su cuerpo en algunos momentos quería regresar a la Corporación Cápsula, meterse como un ladrón por la ventana de la mujer, arroparse con ella entre sus sábanas y hacerle el amor salvajemente como lo había hecho anoche.

No podía permitirse esa debilidad, no, no…No. Iba a dejar esas estupideces de lado y seguiría entrenando. Estaba totalmente decidido.

.

.

.

En uno de los laboratorios de la Corporación Cápsula, la preciosa científica no podía concentrarse en lo que estaba haciendo, los recuerdos y las imágenes de la noche anterior asaltaban su mente. Repetía una y otra vez esos momentos en que Vegeta la tocaba y la besaba sin más preocupación que el placer mutuo. Sentía que el cuerpo le hervía, sentía unas inmensas ganas de repetir aquello, la pelea de la tarde le había dejado claro de que había una posibilidad de que el Príncipe sienta algo por ella, ella estaba segura de que él jamás había sentido algo así, por eso huía, por eso se negaba a aceptarlo, estaba totalmente segura de que causaba mella en el comportamiento del guerrero, después de todo ni el más frío guerrero del espacio fue capaz de resistirse a sus encantos, se sentía muy feliz y llena de orgullo por lo que había logrado.

Por un momento recordó a Yamcha, había decidido ya dejarlo debido a que...ya no lo amaba, hace mucho que ya no sentía por el más que un cariño de amigos o hermanos. Solo estaba esperando a que regrese de ese entrenamiento y decírselo cara a cara, podía hacerlo mediante el teléfono, pero pensó que a pesar de todo no era una buena idea, él no merecía eso...al menos tendría que hablarle frente a frente. Ahora su corazón ya tenía un nuevo dueño, uno muy difícil de tratar. Pero era el hombre del que ella se había enamorado.

Después de la pelea que tuvieron en el comedor, Bulma en su laboratorio pensaba, analizaba y recordaba todo lo sucedido hasta hoy y se dio cuenta de que todo eso fue un proceso, desde la descabellada idea de invitarlo a quedarse en su casa y hasta que terminaron juntos en la misma cama. Ella lo buscaba, lo atendía, causaba muchas de las veces esas peleas tan frecuentes, ella lo esperaba; había aprendido de memoria todos sus gestos, sabía y conocía como era su comportamiento, se había aprendido sus horarios de almuerzo y de cenar. Poco a poco se fue dando cuenta de cuánto ella se preocupaba por él, se dio cuenta de que se había enamorado de ese engreído. Solo ella podía ser capaz de algo así.

Seguramente después de lo que pasó no regresará en varios días…pero necesito verlo, decirle todo lo que siento y no importa si me manda al diablo, al menos abriré mi corazón y le haré saber todo. Sí, eso haré…pero… ¿dónde estará?...aishhh si tan solo pudiera leer el ki y ubicarlo. – Suspiraba resignada.

Ya sé!, llamaré a casa de Gokú y le preguntaré, seguramente él puede ubicarlo y decirme donde está. – Fue hacia la sala y cogió el teléfono, marco hacia la casa de su mejor amigo y una voz femenina la atendió del otro lado.

.

.

En casa de los Son, la esposa de Gokú esperaba a su marido; él había ido a pescar algo para la cena. Oyó el timbre del teléfono y contestó, vio que en ese momento él entraba a la casa con un enorme pez en los brazos.

Hola, quien habla? – Decía Milk al otro lado de la línea.

Hola Milk, soy Bulma, cómo estás?. Milk, necesito hablar con Gokú de algo muy importante, está cerca?

Acaba de llegar con la cena, te lo paso ahora; Por cierto Bulma, cómo soportas a ese demonio de Vegeta en tu casa?, Gokú me contó que está viviendo contigo. Deberías de ser más sensata.

Milk…sé lo que ustedes piensan de él…pero él no es una mala persona, te lo aseguro.

Está bien, si tú lo dices…además Gokú me dice lo mismo, me cuesta creerlo pero lo intentaré, si Piccoro que era malvado pudo cambiar, quizás ese bruto también.

Sí, así es...eso mismo pienso yo…y Milk, está Gokú?, pásamelo por favor.

Aquí viene, cuídate y saluda a tus padres de nuestra parte.

Sí muchas gracias Milk, un beso.

Milk le pasó el teléfono a su esposo, éste tenia cara de no saber de que iba todo...

Contesta! es Bulma! - Le dijo su mujer

Ah siii, ya voy - Corrió hasta la sala y contestó muy alegre

Hola?, Bulma!, que sorpresa! – Gritaba Gokú al teléfono

No grites de esa manera!...Gokú necesito pedirte algo, es…es algo muy personal, prométeme que no le dirás nada a nadie.

Eh?, claro…puedes confiar en mí.

Bien, verás necesito hablar ahora mismo con Vegeta y…no sé dónde está…necesito ubicarlo, podrías fijarte en su ki y decirme dónde puedo encontrarlo?

Sí...veamos...mmm...ah! ya sé dónde está…está en las montañas del norte, muy cerca del lago de Shrei, siento su ki muy alterado Bulma, pasó algo?

No!...no pasó nada…muchas gracias Gokú, cuídate y saluda al pequeño Gohan de mi parte.

Espera, no quieres que te lleve allá?, puedo hacer la teletrans…-Fue interrumpido

No, no Gokú, muchas gracias, pero esto es algo que debo hacer sola. Cuídate mucho. – Colgó la llamada.

.

.

Estaba decidida a encontrarlo y que sea lo que Kamisama quiera, o corría con los riesgos o se sentaba a esperar a que vuelva y eso quizás nunca suceda, así que al toro por las astas. Allá iba, montada en una de sus aeronaves, totalmente dispuesta a abrirle su alma y corazón a ese orgulloso Príncipe, nerviosa sin duda…pero no se amilanaba, Bulma Brief no le tenía miedo a nada...al menos no a Vegeta.


Espero que les haya gustado, se cuidan mucho y nos leemos pronto! :)