CAPÍTULO 2
A pesar de ser un muchacho díscolo como cualquiera, ciertas eran las ocasiones en las cuales obedecía y acceder al ático era una de esas. Tras disfrutar unos deliciosos tallarines con salsa roja, Koichi acostumbraba quedarse unos cuantos minutos más en casa de la abuela ya sea para disfrutar de ella o para seguir comiendo más; todo eso era tan familiar para Kari, era como tener a su querido hermano devuelta salvo que con muchísimos años menos por su puesto. Mientras aquel púber veía televisión en la sala, cabe mencionar que Koichi se fascinaba por aquel aparato muy diferente a los actuales dotado de una antigüedad de casi cuarenta años y funcionante aun, Kari logró subir hacia ese "lugar prohibido" aprovechando el entretenimiento absoluto del nieto mientras este observaba su programa favorito acompañado de varias empanadas con un vaso de jugo, -va a demorarse con eso- fue lo que pensó. Subió las escaleras lineales; aquel ático era completamente normal, incluso había un pequeño camarote algo ya corroído por el paso de los años pero su madera fina le hacía poseer un acabado digno a pesar del tiempo.
Con sumo cuidado empezó a subir la escalera que unía ambas camas, la seda estaba bien tendida y la almohada en perfectas condiciones, puso el digivice sobre aquel cojín con gran cariño, luego comenzó su descenso pero por cosas del destino, un estornudo le hizo perder el control haciendo que la pobre Kari cayera de espaldas contra la madera.
…
-Abuela, Abuela, ¿ya te sientes mejor?-
Tardó un cerca de 20 minutos en abrir sus enormes ojos, un rostro adolecente le miraba con preocupación, no demoró en percatarse que se hallaba recostada sobre la cama inferior de aquel camarote cubierta por las sábanas verdes, quiso incorporarse pero una mano se lo impidió aludiendo una negativa con un movimiento de cabeza hacia los costados. –Sigue ahí abuela, más tarde me regañarás por haberte desobedecido, pero no tenía opción. Descuida el doctor Suka dice que no es nada malo, él te puso el vendaje, tienes suerte que tu vecino sea ese señor-. Kari colocó sus veteranos dedos sobre la cabeza, efectivamente un material algodonoso le cubría la calota en su parte posterior, había perdido la conciencia producto de aquella caída, tuvo que admitir que a su edad eso pudo haber traído secuelas peores pero había tenido suerte en esta oportunidad. –Sé que no te gusta que este aquí, cualquier cosa me avisas ¿de acuerdo?- Koichi recogió un vaso del suelo que lo delató haber estado bebiendo jugo mientras cuidaba de ella, ya estaba por bajarse pero un resplandor anaranjado le hizo detenerse, este provenía desde la cama superior como si fuese mágico; de nada serviría esconder tantos secretos pues ya era momento que su nieto conozca la verdad.
-Bien, bien. Siéntate Koichi, necesitamos hablar- era la única persona a parte de sus padres a quien ese joven obedecía sin bacilar, sintió curiosidad pues la voz de Kari era bastante seria, cosa que no solía suceder ya que ella siempre bromeaba. –Debajo de la cama hay un par de cajas, ábrelas- nuevamente hizo lo que se le pidió, efectivamente al agacharse para poder acceder encontró varios objetos acartonados, algunas polvorientas, dentro suyas habían incontables periódicos, revistas, fotos, una en especial llamó su atención, se quedó mirándola muchos segundos preguntándose cómo era posible eso. -¿Sorprendido?- su voz retornó a ser juguetona nuevamente, ahora miraba el rostro de su nieto con mucha calma.
-Qué significa esto, ese niño, el de la foto, es idéntico a mí- exigía explicaciones, su corta edad le ponía a prueba la disciplina siempre pero no era costumbre suya ser alguien quien exigiese cosas salvo en esta ocasión, algo comenzaba a aterrarle.
-Corrección Koichi, tú eres quien se parece a él…..sigue buscando- Kari corrigió el tono elevado de su nieto inmediatamente con tales palabras, ahora ese muchacho rebuscaba entre las innumerables fotografías, en casi todas ese chico tan singularmente parecido estaba presente. Sintió mayor curiosidad, pensó por qué alguien guardaría periódicos pasados; sacó uno al azar, para entonces Kari cerró los ojos recordando aquello que nunca deseó. Releyó tres veces los enunciados "Atentado terrorista en Odaiba, siete jóvenes fueron rescatados", "Trágico en Japón", "Fuego paraliza Odaiba", eran tan solo uno que otro encabezado en cada resto de papel que leía, sus ojos se posaron sobre la columna periodística detallada a mínimo pues la noticia parecía haber sido tan trascendental que acaparaba casi dos hojas enteras, "cerca a las nueve de la noche, una explosión hizo que la construcción del centro comercial de Odaiba quede reducida a escombros y cenizas, las autoridades lograron evacuar la zona insistiendo en tratarse de un atentado terrorista, ellos mismos llevan toda la madrugada reduciendo el fuego, no se hallaron cuerpos, esta es la lista de salvados luego de un arduo operativo". Para cuando terminó de leer los nombres grabados, quedó estupefacto al encontrar el de Kari Yagami 15 años, su instinto le respondió bien, -el niño de la foto, es tu hermano ¿verdad?- como si lo hubiese sabido siempre Koichi atestiguo en su favor aludiendo el enorme parecido entre ellos.
-¿Dónde está él?, su nombre no figura en la lista y dice que no encontraron cuerpos, ¿acaso está vivo?, ¿vive en otra ciudad?, ¿por qué nunca me hablaste de él?- eran dudas abiertas, Kari tan solo miraba triste aquellos ojos café mientras esperaba la pregunta definitiva para poder desfogar todo eso que le aprisionaba la garganta.
-¿Mamá lo sabe?- aquello fue lo que aguardaba
-Koichi, hijo, es momento de contarte la verdad…..si tienes tiempo claro- su voz cambió rapídamente de una transgiversada por la pena a otra de picardía para poder ganarse la atención plena del mozuelo. Este tan solo asintió, siempre deseo que algún día se le fueran contadas historias como los abuelos suelen hacer con sus nietos, la desventaja era que esta costumbre radicaba más entre varones y lastimosamente, su abuelo había fallecido hace mucho. –Un momento- antes que la vieja Kari pudiera gesticular palabra alguna, Koichi salió corriendo hacia las escaleras, pudo oírse como bajó estas a toda prisa y cómo volvían a subir rápidamente luego de unos segundos; entre sus brazos cargaba toda una botella de casi dos litros llena con jugo cítrico y un plato con varios pasteles caseros hechos por la misma mujer. –Es bueno comer entre las historias- aquello le produjo una risa sincera, eran exactamente iguales.
-Quiero que sepas, que esto pasó realmente, ese resplandor naranja es prueba de ello-
Una vez más, el niño asintió con la cabeza mientras daba por iniciado el primer pastel de carne saboreándolo con mucho cariño.
-Tai Yagami, mi hermano mayor, nuestro líder….-
- A continuación la historia será narrada como lo vivieron hace 57 años -
-Despierta a tu hermano, Matt llamó diciendo que pasaría para recogerlos- la voz de la señora Yagami retumbaba sobre las paredes del departamento 403, no era un casa ostentosa pero lo suficiente como para una familia nuclear y un gato cachorro de nombre Nico. Una jovencita Kari salía del baño luego de ducharse y vestirse; habían pasado poco más de un año desde la vez que derrotaron a un poderoso enemigo con la ayuda de todos los niños elegidos del mundo, las vacaciones en el mundo humano ya habían llegado y tras ese lapso temporal, una carta les llegó para ellos por parte de Matt, a quien se le hubo ocurrido juntar a todos para pasar un fin de semana juntos y recordar viejos tiempos en una cabaña ubicada en las afueras de la ciudad la cual pertenecía a su padre y quien muy amablemente les dio permiso para que pudieran reunirse. Tras pocas horas de llegarse la entrega, todos comenzaron a llamarse ya sea mediante teléfonos o correos, quedaron una fecha en la cual pudieran verse sin inconvenientes y dicha fecha resultaba ser este día; pero para Tai, despertarse temprano era un acto sacrílego; por eso, su hermana entró decidida a su habitación, la misma la cual luciría vacía este años pues su hermano comenzaría estudios en la preparatoria y debería quedarse, honestamente ella no estaba lista para separarse de él por más que tuvieran una relación muy extraña. Sigilosamente entro de puntillas cargando una bocina, pensaba hacerla sonar con fuerza para despertar abruptamente a ese hermano suyo y decirle que se alistara de una buena vez ya que no tenía más que quince minutos antes que Matt llegara a por ellos. Se acercó con una sonrisa maquiavélica en el rostro, la silueta de Tai dibujada debajo de las sábanas le hizo entender que estaba profundamente dormido, iba a moverle la almohada cuando…-Mejor suerte para la próxima hermanita-…..tan solo pudo sentir como un pequeño pedazo de pastel impactó su rostro antes que pudiera reaccionar, evidentemente su hermano la hubo estado esperando todo ese tiempo y ahora se sostenía el estómago producto de tanta risa; ella no se molestó en lo absoluto, se limpió con las sábanas mientras miraba sonriente la buena broma que le hizo. –Estuve listo desde muy temprano no hay nada por preocuparse, vámonos ya o mamá nos hará probar ese batido de espinacas con mango- sacudió su cabeza imaginando lo "destructivo" que podría llegar a ser la cocina de su madre; pero la astuta Kari sonrió después, con su dedo índice le señaló hacia atrás. –Eres tan poco precavido Tai- ahora el mayor de los hermanos Yagami sentía como una crema de pastel era colocada de lleno sobre él, aquella voz era inconfundible, la conocía desde muchos años.
-¿Qué rayos estás haciendo aquí?-
-Pues, dormí con Kari-
-Prácticamente vives con nosotros ahora- lo dijo en tono de burla mientras usaba otro pedazo de tela del cubrecama para limpiarse, se reía cual niño tras haber sido víctima de una buena broma como cortesía de una inseparable Sora Takenouchi quien continuaba riéndose por lo anterior. En pocos minutos lograron salir no sin antes despedirse de los señores padres, ambos indicaron tener cuidado y evitar que Tai terminase durmiendo sobre un riachuelo, una carismática broma por parte del padre pero que era de algún modo cierto recordando la última expedición y la jugada que le hicieron sus amigos de futbol al dejarlo dormir en esas circunstancias hace unos meses atrás.
Eran a penas las 7 am, los elevadores estaban descompuestos así que optaron por bajar las escaleras. –Ustedes dos no tienes respeto por mi habitación- mientras bajaban los peldaños, el castaño hizo una acusación en vista de la última broma. -Bueno, si tienes mi camarote significa que también es mi habitación-
-Tú tienes tu cama propia, yo me quede con la de siempre-
-¿Respeto?, una vez vomitaste sobre mi sombrero ¿recuerdas?-
-Éramos niños, además me diste demasiado jugo de naranja- ahora conversaba con Sora, defendiéndose por aquel mal recuerdo pero que siempre era aprovechado para hacerle pasar un rato vergonzoso; ambas disfrutaban hacerlo, quien sabe pero para Kari, Sora era la hermana que nunca pudo tener y agradecía demasiado haberla podido conocer gracias a su hermano.
Llegaron hasta el piso primero, donde supuestamente Matt les estuviese esperando, este tardó unos cuantos minutos en aparecer con aquella camioneta que su padre le permitió usar para sus eventos musicales como un artista rockero en formación; automáticamente se abrieron las puertas traseras dejando a la vista a la mayoría del grupo sentados, intercambiaron saludos amenos, en especial Sora y Mimi quien había decidido dejarse de pintar el cabello color rosa para dejarlo crecer en su color marrón claro natural.
-Hola tarado, gusto en verte, también me da gusto verte Kari; siéntense demoraremos un poco- Matt acostumbraba saludar así a Tai ya sea por teléfono, celular, correos, en sí con cualquier forma posible, eran excelentes amigos después de todo y una confianza rebosante les permitía tratarse así, aunque la parte de "demoraremos un poco" lo dijo algo desanimado.
-Muy gracioso guitarrista torpe-
-No enserio, no hay sitio aquí adelante-
-¿Qué?, pero soy el copiloto-
-No hoy amigo- Davis le guiño el ojo como señal de broma, este estaba sentado atrás como todos pero señalando con su dedo le invitó al castaño echar un vistazo para ver quien se había robado su sitio; este entendió el mensaje, alzó la vista sobre los altos asientos delanteros y pudo verla a ella.
-Hola Tai, hace mucho que no te veía, espero que no te afecte que este con Matt ahora-
-Por enésima vez tu y yo no estamos saliendo- el rubio alzó la voz dejado risas en el grupo, sentada como copiloto se hallaba la hermana mayor de Davis (June Motomiya) esta había salido persiguiendo a su hermano para poder lograr saludar a Matt cuando este llegase a por él, no tenían planeado ir con ellos al campamento pues tenía un viaje en tren y agradeciendo de antemano logró subirse al vehículo pidiéndole que la dejaran en la estación, luego comenzaría a abrazar al rubio durante todo el trayecto mientras este intentaba conducir haciendo paradas en cada punto donde recogerían a quienes se lo pidieron.
-Si lo pones así, no hay problema, además quién soy yo para evitar que viajes con tu novia amigo, ayer me dijiste que ibas a extrañarla mucho- Tai lanzó ese comentario sarcástico mientras se hacía un espacio entre las cosas que lograron colocar también dentro del carro, la mayoría de ellas eran de Mimi quien se tomó muy en serio lo de "traigan lo que quieran" por parte del rubio, logró ponerse cómodo en un asiento junto a Davis; acto seguido June se lanzó para abrazar a Matt dejando risas entre todos, solo Tai pudo ver la cara de su amigo con un gesto de "voy a asesinarte por esto" visto a través del espejo retrovisor.
Pasaron, cerca de treinta minutos hasta llegar a la estación de trenes, y otros treinta más para que la díscola adolecente se despidiera de cada uno pero especialmente de Matt. Tras dicho acto, pudieron sentarse con mayor libertad dentro del Van, algunos escuchando música desde sus celulares, otros conversando entre ellos acerca de sus acontecimientos familiares o vidas en la escuela secundaria como último año para algunos. Tai pudo recobrar su sitio en la parte delantera del coche no sin antes ser "agredido" por su amigo blondo por haberle hecho creer a esa chica que aquel amigo sentía algo especial por ella. Jugaron como niños rebeldes unos cuantos segundos más hasta que por fin se pusieron serios y emprendieron el viaje que duraría aproximadamente unos noventa minutos a velocidad considerable. -¿Cómo es que pudiste sacar una licencia de conducir tan raídamente?- Mimi sentía algo de pavor al ver la velocidad a la cual conducía su amigo, para ningún otro eso resultaba ser un problema y en especial para Tai quien prácticamente roncaba confiando en llegar sano y salvo en ese vehículo.
-Tranquila, te seré sincero que tuve suerte en el examen de conductores. Al parecer mi evaluador escuchó la conversación que tuve con mi padre-
-¿Puedes ser más explícito?- Aquella chica, apretando con fuerza su asiento con ambas manos tenía que distraerse hablando con alguien pues casi todos, salvo ella y el conductor, estaban dormidos y debía despejar su mente del pánico que le producía viajar a gran velocidad por un ligero trauma que tuvo meses atrás cuando sufrió un leve accidente automovilístico.
-Mi padre me dijo que si lograba pasar la prueba, podría usar el Van para algún día llevar a mis amigos a la caballa que tienen las afueras. Creo que lo dijo porque no tenía muchas esperanzas que lograra un buen puntaje pero afortunadamente el señor que me calificó no era muy estricto y no fue tan rígido conmigo-
Sonaba bastante convincente dicha explicación, tenía que ser honesta que ahora se sentía menos tensa mientras se distraía conversando; tocaron temas comunes acerca de cómo le fue el uno al otro durante el año académico y de qué planes futuros estaba pensando el rubio ahora que la secundaria había llegado a su fin; este seguía empecinado en convertirse en una estrella de rock pero tan solo como hobbie, su verdadera opción sería la ingeniería. Por su parte, Mimi se convertiría en lo que siempre soñó desde pequeña, ser una diseñadora de modas. El tiempo se pasó muy discretamente, llegaron como si no hubieran sentido los noventa minutos transcurrirse tan deprisa, todos los demás despertaron cuando dejaron de sentir el carro en movimiento. –Vaya, en serio amigo, esto es fabuloso- Davis siempre supo que su compañero era alguien con comodidades pero nunca imaginó algo como tal, la cabaña tenía un diseño rústico y cálido, hecha con madera fina de roble resistente, el acabado general en sí era bastante ostentoso, una chimenea se dibujaba en la parte superior bastante vanguardista por la forma algo espiralada. –Dormirás ahí Davis- el comentario produjo risas entre el resto, luego esperaron la invitación para poder adentrarse pero el rubio simplemente les dijo que se sintieran como en casa, no había necesidad alguna en pedir para poder acceder.
Tras unas cuantas horas más, Tai daba su intento número cincuenta y ocho en prender una fogata, Kari ya había logrado encender la suya muy fácilmente (ayudada por un encendedor y que nunca se lo mencionó a su hermano) y ahora le sacaba orgullo a "su acto". –Deberías rendirte Tai, se ve que eres demasiado holgazán como para hacer una- Sora se acercó con un vaso de jugo de naranjas recién exprimidas, este aceptó pero miró decepcionado al ver como daba por finiquitado su último intento, se puso de pie limpiándose los pantalones y frotándose las manos para dejar caer restos de madera de entre sus dedos. -¿Confías tanto en mí?- él la miró desconcertado, acaba de beberse el jugo tan satisfactoriamente y no encontraba explicación alguna para eso hasta que pudo sentirlo en toda su boca, poco a poco su rostro se volvía rojo con una ligera sensación de ardor entre sus dientes.
-Deja de hacer eso, estás loca- Matt llegó tarde, pero le produjo mucha risa el saber que su amigo también había caído en la misma broma; Sora les dio jugo sí, pero no pudo evitar ponerle algo de wasabi en el líquido, ahora ambos jóvenes lagrimeaban por la sensación picante. Tai salio corriendo hacia la cabaña en busca de agua, afortunadamente logró apaciguar el ardor bebiendo casi la mitad de una jarra repleta con refresco casero. –Tú, rubio atolondrado, ¿estás pensando lo mismo?- luego de poner una pose desafiante sobre la puerta principal le dijo eso a Matt, al parecer este le entendió inmediatamente, ambos corrieron hacia ella a toda velocidad, cada quien le sujeto de un brazo y saltaron hacia el lago que se hallaba en las cercanías; cabe mencionar que el agua cristalina no tenía nada de termal y el frío abrumador que sintieron sus cuerpos al hacer contacto con el líquido les hizo tiritar. –Ustedes están dementes, que ya no aguatan bromas-
Tai salido deprisa del lago, no parecía tener remordimiento, todo lo contrario, hizo una especie de clavado cayendo muy cerca de sus dos amigos produciendo risas entre todos. Kari miraba a su hermano mayor como siempre lo veía, era un niño después de todo e iba a extrañarlo en exceso ahora que él decidió postular a una universidad en Kyoto, no muy lejos pero debería estudiar fuera de casa en una pensión para lograr sus objetivos.
-Es parte de la vida, pero siempre seremos amigos y siempre nos vamos a visitar- Ella ni se hubo percatado de la presencia de otro vehículo estacionándose muy cerca a la van de Matt, con la diferencia que este era un medio de transporte contratado pues pudo ver a un muchacho peli azul siempre vestido formalmente pagándole a quien sería el conductor. El saludo cordial provenía desde Joe quien sorprendió a esa adolecente mirando con una risa complaciente al ver como sus demás amigos continuaban jugando como niños incluso pasados los años.
Ella tan solo pudo sonreír, todos estaban presentes luego de muchísimo tiempo, era sorprendente ver a Cody de hecho, quien ya poseía la misma estatura de su extravagante amigo Davis; los años pasaron tan deprisa que le era muy irrazonable, por así decirlo, ver lo mucho que había crecido aquel jovencito. Tras otros breves segundos quedó más sorprendida al ver a su querida amiga Yolei con un corte de cabello corto, hace tres años esa chica prefería tener la cabellera larga y oculta por un sombrero vanguardista; la mujer de cabello lila claro se acercó para luego darle un caluroso abrazo.
-Por cierto Izzy, no hay luz acá, así no podrás estar con esa monstruosidad todo el tiempo- con mucho sarcasmo Matt se acercó hasta donde sus demás compañeros para estrecharles las manos en señal de afecto. –Eso implica que no podrás usar esa guitarra tan escandalosa- aludiendo al uso de parlantes para maximizar el sonido, aquel joven genio devolvió de esa forma el saludo al rubio quien asimiló la broma con una enorme sonrisa. –Por cierto, no fue buena idea dejar a esos dos jugar ahí hermano- Tk tuvo que viajar con los otros chicos para poder guiar al taxista hasta donde la cabaña; ahora mientras sostenía los equipajes de los demás (tan cordialmente como siempre tratando en ser acomedido) señalo con un movimiento raudo su barbilla ya dotada con ciertos pelos igual de rubios que su cabellar hacia el lago donde tanto Tai como Sora continuaban jugando salvo que con algo más de "energía".
-Cómo te atreves a decir que peso más, voy a aniquilarte Yagami- Sora era muy tierna en casi la mayoría de veces, no obstante, ahora estaba literalmente ahogando a su mejor amigo luego que este aludiera que ella había subido unos cuantos kilos más cuando intentó cargarla con sus hombros para seguir jugando. Con mucha astucia logró sacar la cabeza del agua para respirar hondamente y llenar sus pulmones con ese preciado oxígeno, inmediatamente se abalanzó sobre ella para devolverle el favor y así continuaban; de no ser por Davis quien no se lo pensó dos veces para sacarse la playera y lanzarse hacia el lago con el fin de ser partícipe del juego y de evitar que se hicieran daño; su clavado profesional (como él lo bautizaría más tarde) terminó por levantar bastantes gotas de agua y dejar a esos dos riéndose al igual que el resto pues en su intento por una entrada magnífica, resbaló y calló de lleno al lago.
-Hay cosas que nunca cambiaran- Ken se hizo presente tras haber estado como de costumbre, bastante callado hasta ver la "hazaña" de su mejor amigo.
-Bien, ya es hora de comer algo- Tai se disponía a salir tras haber chapoteado como un niño en las cristalinas aguas, tan solo pudo oir el comentario de Matt quien le dijo que sería demandado por haber contaminado tales aguas con su cuerpo. Ya tenía medio cuerpo fuera cuando observó una intensa luminosidad entre los frondosos árboles que circunscribían la rústica cabaña, siempre destacó por ser distraído pero aquello lo mantuvo perplejo durante fracciones de segundo, su cuerpo entero pareció estremecerse ante ello, su mente entera parecía estar congelada como cuando alguien es testigo de una verdadera calamidad, durante unos segundos más, Tai estuvo con medio cuerpo fuera del agua sosteniéndose con los brazos y mirando desconcentrado hacia el bosque. –No te distraigas tanto amigo- Davis logró llegar hasta donde él nadando muy deprisa, al parecer ninguno notó la perplejidad de su amigo, así que ni bien estuvo cerca, logró adentrarlo con fuerza al lago produciendo risas entre todos.
…-Vaya, vaya, pudiste verme…..muy interesante…portador del valor-…..
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