Hola hola lectores que tal el primer capitulo un día después del prologo espero esta nueva y loca historia que viene de mi mente les agrade y se vuelva de sus favoritas por supuesto ya se que el prologo no dijo mucho pero tranquilos aquí esta la actualización y prometo que sera una buena historia y que tratare de subir de manera continua se pondrá buena mientras mas avance lo prometo por lo mientras me despido y los dejo leer tranquilos espero leernos pronto.

Acepto todo tipo de criticas y comentarios constructivos jejejeje espero dejen muchos comentarios y palabras de aliento jajaja casi no pido nada también por que no favorites y followers y bueno esta bien tomatazos pero no muchos por favor y bueno espero actualizar lo mas rápido posible sobre todo si hay muchos comentarios por ultimo me disculpo por cualquier error ortográfico que puedan encontrar ya saben a veces se le escapan a uno.

Advertencia:Este fic es yuri NanohaxFate o Nanofate y está clasificado M por contenidos y situaciones fuertes y/o violentas, así como escenas intimas entre dos mujeres si este contenido, no es de su agrado por favor no lo lean.

Disclaimer: Los personajes de Nanoha y Fate así como cualquier otro personaje de Mahō Shōjo Lyrical Nanoha no me pertenecen son creaciones de sus respectivos creadores así como de Seven Arcs y demás, yo solo los tome prestados para hacer una historia nueva así como cualquier frase, personaje o canción conocida o cliché que se lleguen a encontrar.


La primera vez que te vi

Una pequeña rubia se encontraba sentada en la cama de la habitación ya vacía que alguna vez llegó a ser suya y donde pensó crecería y solo la abandonaría hasta que llegara el tiempo de ir a la universidad, pero en ese momento ya nada de eso iba a suceder, como podía ser posible que estuviera pasando eso después de haber tenido un buen fin de semana la pequeña recordaba aún que había regresado de jugar soccer con sus amigos de la cuadra donde había vivido ya por cinco años y ahora que acababa de cumplir seis años cuando por fin había logrado hacer buenos amigos con los que iría a la primaria con los que tenía la idea de crecer se lo arrebatan todo, ya no podría ni siquiera unirse al equipo infantil de soccer ya que sus madres le habían llegado con la novedad de que habían decidido mudarse de un día para otro sin preguntarle nada o a sus hermanos sin decirles hasta un par de días antes, como podía ser que no los hubieran tomado en cuenta de esa manera ninguno de los tres querían irse a otra parte les gustaba la casa, el vecindario, sus amigos y ahora debían irse de un momento a otro, así que simplemente comenzó a llorar bajo aun sentada en la que había sido su cama cubriendo su rostro con sus manos para que nadie la viera y se sintieran mal por ella.

-¿Hija porque estas llorando?- una mujer bastante alta de pelo lila se sentó junto a ella en el sitio donde estaba

-No lo estoy haciendo- la pequeña rubia soltó de manera rápida sin descubrir ni un momento su rostro

-A no, entonces ¿qué haces? -

-Solo tengo sueño y no quiero dormirme en el auto-

-Si claro- la hermosa mujer sonrió porque sabía que no le estaba diciendo la verdad -Mira pequeña yo se que estas triste por el cambio pero te aseguró que te va a gustar la nueva casa y en ese vecindario tendrás muchos amigos y amigas además ya habíamos vivido en ese sitio naciste cerca de ese lugar

-Entiendo pero es que me gusta aquí tengo amigos ya voy a entrar a la escuela y todo eso- la rubia miro a su madre por unos instantes mientras hablaba para después rápidamente volver a cubrir su rostro pero en esta ocasión tratando de calmar su llanto

-Lo sé, lo se Fate pero veras que te encantara, ahí fue donde tu mami y yo crecimos es un sitio precioso ya verás- le dio un abrazo mientras acariciaba el pelo de la más joven de sus hijas

-Nunca más volveremos a venir a esta casa, ¿verdad?- Fate aun mantenía su rostro oculto en sus manos

Precia Testarossa soltó del abrazo a la pequeña y hizo que la mirara a los ojos -No lo sé pero una cosa si puedo decirte podrás venir cuando quieras porque sigue siendo mía y de tu mami así que no debes preocuparte demasiado por qué no la venderemos no te has dado cuenta que los muebles se están quedando-

-¿De verdad cuando yo quiera podremos venir?- rápidamente la expresión de la pequeña cambio radicalmente

-Ya decía yo que esta mudanza era muy rara, no sabía aun por qué no se habían llevado mi cama ya me estaba comenzando a preguntar qué clase de cambio de casa era esta mamá hubieras empezado por ahí cuando dijiste que ya no viviríamos aquí- una niña que era físicamente exactamente igual a la que aun estaba abrazando Precia entro a la habitación hablando tranquilamente

-Si Alicia tienes razón debí haber comenzado por ahí, si podremos venir cuando lo deseen es por eso que estamos dejando los muebles así la casa quedara lista para su uso cuando sea necesaria- la mujer sonrió a su otra hija que se encontraba de pie frente a ellas, la mayoría de las veces todo el mundo pensaba que Alicia y Fate eran gemelas ya que el parecido físico era bastante pero se sorprendían al saber que Alicia era mayor a la otra por tres años simplemente había sido suerte que ambas fueran casi exactamente iguales o por lo menos era lo que siempre decía Lyndy de sus dos pequeñas -Así es ahora que estas más tranquila Fate por que no vas por tu mochila que tiene ya tus cosas listas por que ya es hora de irnos y si nos retrasamos mami se va a enojar por no llegar temprano a la nueva casa para así tener tiempo de arreglarla-

-Está bien mamá pero prometes que nunca más vamos a volver a mudarnos- la rubia más joven la miro demandante seguida por la mayor

-Es verdad mamá yo tampoco quiero volver a mudarme- Alicia completo la frase de su hermana pequeña tratando de presionar de esa manera a su madre

-Estoy deacuerdo yo tampoco quiero volver a mudarme nunca más- un niño peliazul un par de años mayor que Alicia entro al sitio demandando lo mismo que las otras dos

-No puedo creerlo mis tres hijos coludidos en un plan para presionarme, bien Chrono, Alicia, Fate les prometo que no volveremos a mudarnos nunca más, o que por lo menos les tomaremos opinión- sonrió de forma encantadora observando cómo los tres niños intercambiaban miradas decidiendo si aceptar su promesa o no

-Está bien mamá te creemos y aceptamos tu promesa- el niño al ser el mayor era el que había respondido por los tres

-Bien muchas gracias ahora vayan por sus cosas porque ya nos vamos- movió la cabeza en forma negativa mientras seguía sonriendo al ver como sus hijos corrían en busca de sus cosas mucho más calmados sobre el cambio de hogar hasta que de pronto sintió como la abrazaban por la cintura

-Parece que tus hijos planearon como ponerte contra la pared- Lyndy sonrió mientras pegaba su cuerpo totalmente al de su esposa

-Si eso lo sacaron de ti y tu herencia de obtener tratos para todo- sonrió mientras se giraba y le daba un pequeño beso en la boca a la otra

-Bueno después de todo son mis pequeñines y tuyos igual porque esa terquedad de querer estar siempre en un mismo lugar es mas tuya que mía- Lyndy sonrió mientras se acurrucaba mas al cuerpo de su esposa comenzando a sentir pequeños besos esparcidos por su cuello -Pero si sigues dándome besitos en el cuello yo tampoco voy a querer irme amor-

-No pasará nada si llegamos mañana temprano reina de mi vida- Precia sonrió mientras continuaba besando el cuello de su mujer

-No hoy vamos a comenzar a arreglar la casa no quiero que nos retrasemos en eso- la abogada se aparto del abrazo donde estaba y sonriendo a la otra se quito totalmente de sus brazos

-Ok está bien tu ganas- sonrió mientras dejaba que su esposa se apartará totalmente de ella -Niños es hora de irnos- les lanzó un grito a los pequeños Testarossa

-Si mamá- tres voces respondieron casi al unísono para que después los dueños de estos salieran corriendo al mismo tiempo a la puerta

-Bien cuando lleguemos podrán escoger su habitación- la mujer de ojos verdes sonrió cuando noto la alegría en los rostros de los pequeños

-De verdad mami ya no tendré que compartir con Fate- la mayor de las rubias mostró su total alegría ante la noticia

-Así es Alicia la nueva casa es más grande que esta y cada quien tendrá su habitación además que hay un patio enorme para que jueguen-

-Oh que bueno creo que este cambio me está gustando cada vez más- el pequeño no pudo contener su alegría el jamás había esperado aquel cambio pero tampoco se sentía tan disgustado

-Y tu Fate no estás contenta tendrás tu cuarto y un lugar para que juegues al soccer- la peliverde miro de manera amorosa a la más pequeña de sus hijas esperando alguna respuesta de esta

-Sí, creo que si estoy contenta- trato de hacer una sonrisa para convencer a su madre aunque ella no estaba aún muy convencida

-Vamos mi pequeña todo va estar mucho mejor ahí ya verás tendrás muchos amigos nuevos ya no te preocupes ok- Lyndy la abrazo para después dejar que su hija se subiera a la camioneta

-Está bien mami- Fate subió al auto aun bastante decaída por el cambio que estaba sufriendo pero le creía a sus madres todo iba a estar bien por supuesto que extrañaría su antiguo hogar pero que podía tener de malo el nuevo después de todo no tendría nada que fuera a resultar especial el nuevo lugar al que se dirigía que podría encontrar diferente o único en el sitio en el que viviría.

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El día soleado y lleno de felicidad que la pequeña pelirroja había planeado como perfecto se había tornado con dirección a todo lo contrario la joven Nanoha Takamachi se mostraba enojada mientras se encontraba sentada en una de las sillas del enorme jardín trasero de su casa a su parecer ese sábado su papá que siempre era muy bueno y trataba de mimarla en todo se estaba portado bastante gruñón porque no le había permitido acudir a la fiesta de su mejor amiga Hayate Yagami, argumentando que no podía ir debido a que sus mejores amigas irían a visitarlos pronto para que les dieran la bienvenida por que se habían mudado a la casa de enfrente, con esto la molestia de la menor había crecido más ya que si serian vecinos porque debía quedarse si los verían mucho más seguido pero al su padre insistir no tuvo más opciones que quedarse en su casa y claro su madre como siempre apoyaba a su esposo en todas las ordenes que había dado además que por supuesto Nanoha simplemente tenía seis años no podía decir ni hacer nada más que mostrar su enojo hacia todos sentada con los brazos cruzados y el ceño fruncido mientras su hermana mayor Miyuki se reía por la mala suerte de la otra burlándose al decirle que no había más opción que obedecer, molestando si era posible aún más a la pequeña de la casa, la cual en ese preciso momento pensaba que nada haría mejorar su humor ese día.

-Miyuki ya deja de molestar a tu hermana y ven a ayudarme por favor- el hombre había llamado a la mayor de sus hijas para que se acercara a la mesa donde el estaba

-Si papá ya voy- la pelinegra que era siete años mayor que Nanoha se comenzó a alejar de la otra con dirección a su padre -Ves hermanita ya no tienes más opción que obedecer- sonrió de forma sonora mientras la pequeña pelirroja fruncía un poco más el ceño

-Ya déjame en paz Miyuki- Nanoha la miro furiosa mientras se hundía un poco más en la silla

-Basta niñas Miyuki ya te dije que dejes a tu hermana y mejor ayúdame a colocar los cubiertos y Nanoha por favor haz lo que tu mamá te pida ayúdala por favor- el hombre comenzó a pasarle algunas servilletas a su hija de forma tranquila mientras veía como la otra se levantaba para ir al lado de su madre

-Mamá si solo voy a la fiesta un rato y volvemos rápidamente- la pequeña le sonrió de la manera más encantadora que le fue posible a Momoko

-No pequeña ya sabes que tu papá dijo que no, además pronto llegaran nuestras amigas y veraz que te agradarán bastante además tienen una hija de tu edad- la mujer miro de manera tierna a su pequeña la cual era la más parecida a ella físicamente ya que sus dos hijos mayores eran los retratos de su padre más que suyo -Mira acaban de llegar-

Momoko se alejo saliendo hacia la entrada de la casa para ir a hablar con las dos mujeres que bajan de una hermosa camioneta Mercedes Benz Gls negra una mujer alta de cabellos lilas y ojos violetas un poco más oscuros que los de Momoko iba acompañado de una mujer alegre de cabellos verde claro y ojos de la mismo tonalidad solo de algunos destellos más claros que los de su cabello un poco más baja que la mujer de pelo lila, mientras Nanoha observaba como se saludaba su madre con ambas mujeres Miyuki se acerco de manera tímida al sitio mientras se escuchaba como dentro de la casa el patriarca de los Takamachi jugaba con el mayor de sus hijos al parecer en una persecución interminable, la pelirroja llamó a su hija más pequeña para que se acerca a conocer a las visitas ya que al parecer ambas mujeres no estaban solas.

-Hija saluda, ellas son mejores amigas tanto mías como de tu papá desde hace ya varios años- la mayor de las Takamachi acerco a la más pequeña invitándola a estirar su pequeña mano

-Hola yo soy Nanoha Takamachi-

-Hola pequeña un placer, a ti era a la única que no habíamos podido conocer pero déjame decirte que eres idéntica a tu madre- la pelimorada le sonrió alegremente

-Así es, pero mírate estas enorme ¿puedo darte un abrazo?- la mujer peliverde se mostró llena de gentileza ante la pequeña niña

-Si claro- a la más pequeña de los Takamachi le pareció extraño un gesto así pero no dudo en aceptarlo

-Les dije que ya esta grandísima pero y sus pequeños, ¿donde están? - Momoko se mostró orgullosa de sus dos hijas que estaban a su lado mientras buscaba con la mirada a los Testarossa faltantes

-Aquí están pero ellos saben que deben esperar hasta ser adecuadamente presentados- Precia se acerco a abrir la puerta trasera de su auto dando paso a un pequeño tornado rubio seguido de una pequeña cabeza peliazul

-Niños está es nuestra amiga Momoko Takamachi y estas son sus dos hijas Miyuki y Nanoha- Lyndy se mostró serena en todo momento sobre todo al ver como dos de sus hijos se quedaban quietos mientras les hablaba

-Es un placer señora, yo soy Chrono Testarossa Harlaown- el pequeño extendió su mano para saludar a las mujeres frente a el

-Yo soy Alicia Testarossa Harlaown- realizo la misma acción que su hermano mayor

-Un placer pequeños yo los conocí a ambos hace ya varios años atrás pero aun eran muy pequeños para recordarlo aún, aunque a su hermana pequeña no la conozco- Momoko hablo mientras buscaba con la mirada a la niña faltante

-Fate que estas buscando sal del auto- Precia se asomo dentro de la camioneta

-Perdón mamá es que no encontraba mi balón de soccer- la rubia más joven sonrió de manera encantadora lo cual siempre desarmaba a su madre

-Bien como veo que ya lo tienes en tus manos deberías salir del auto ahora-

-Si mamá- la pequeña salió como pudo del vehículo con dicho objeto en las manos -Perdón señora yo soy Fate Testarossa Harlaown-

-No te preocupes pequeña- la pelirroja mayor sonrió mientras veía detenidamente a la menor de la familia de sus amigas

-Disculpa Momoko a Fate le fascina jugar soccer y nunca suelta su balón- la doctora disculpó a la menor de sus hijas

-No te preocupes Precia a sí son los niños pero tus dos hijas son idénticas- la mayor de las pelirrojas sonrió con dirección a Lyndy

-Es verdad fue solo una muy bonita coincidencia Alicia es más grande por tres años-

-Cualquiera podría jurar que son gemelas- Momoko volvió a sonreír -Bueno niñas preséntense-

-Mucho gusto soy Miyuki Takamachi-

-Yo soy Nanoha Takamachi- hasta ese momento la pequeña alzo el rostro para mirar bien a los tres niños que venían con las amigas de su mamá y no pudo ocultar el fuerte sonrojo que apareció en ella en el momento que cruzo sus ojos violetas con el rojo borgoña que pertenecían a la más pequeña de los Testarossa se había quedado estática frente a la otra y no sabía por qué.

Mientras que Fate sintió lo mismo al mirar a la pelirroja un poco más baja que ella algo en su mirada la hizo sonrojarse sin ninguna razón en especial lo único que tenía en su mente en ese momento es que nunca en su vida había visto a una niña tan bonita que además tuviera una sonrisa tan tierna y cálida.

-Bueno ahora que ya nos conocemos todos aquí porque no entramos a la casa ahí está Shiro esperándonos-

-Si me parece bien- la peliverde comenzó a seguir a su amiga guiando al mismo tiempo a los tres pequeños y a su esposa

Después de los saludos pertinentes para con los dos Takamachi que faltaban los cuatro adultos decidieron apresurarse en la realización de los alimentos mientras todos los pequeños jugaban aunque la pequeña pelirroja decidió simplemente apartarse del grupo ya que aun se sentía bastante molesta por no haber acudido a la fiesta de su amiga

-¿Hola porque te apartaste de los demás?- Fate se había acercado a la silla donde estaba la pelirroja perdida en sus pensamientos

-No tengo ganas de jugar con ellos ya son más grandes y a veces no comprendo de lo que hablan o juegan-

-Es cierto pienso igual yo tampoco los entiendo- sonrió -Que tal que juegas conmigo, creo que tenemos la misma edad así que no creo que no nos comprendamos- la rubia volvió a sonreír y le mostro el balón a la otra

-Pero al soccer no, casi no me gusta- la miraba de manera desconfiada sobre todo por los extraños nervios que la otra le hacía sentir pero al ver el fuerte sonrojo que la otra también tenía no encontró más opción que aceptar

-Bueno entonces, ¿a qué quieres jugar?- Fate soltó su balón sin perder cuidado de donde quedaba este

-Juguemos algo en mi casa del árbol, te parece bien- Nanoha sonrió, extrañamente comenzó a sentirse más calmada e incluso más alegre

-¿Está bien pero que jugaremos?-

-Eso no importa ven- la pequeña pelirroja le tendió la mano y cuando la otra la tomo ambas volvieron a sonrojarse fuertemente mientras sonreían sin saber la razón Nanoha se sintió tan bien, tan tranquila, feliz y extrañamente protegida que olvido en ese instante su anterior enojo, ya no le importo ninguna otra cosa si sus papás o sus hermanos las habían visto o no, simplemente camino y la llevó con ella a la enorme casa del árbol que su papá había hecho un año atrás y no se detuvo hasta estar dentro de la casa.

-¿Vaya es enorme solo tu juegas aquí?- Fate nunca había viso una casa del árbol y jamás imagino que serian tan grandes

-Si es solo mía mis hermanos ya son muy granes para venir a ella, ¿te gusta?-

-Si es preciosa y tienes muchas cosas bonitas, ¿puedo venir a jugar contigo aquí cuando quiera?-

-Por supuesto que puedes eh… disculpa olvide tu nombre- la pelirroja sonrió de manera dulce tratando de disculparse por su falta de atención

-Fate, Fate Testarossa- la rubia sonrió mostrando así la disculpa a su error

-Perdona a veces no pongo mucha atención sobre todo a lo que tengo enfrente-

-Si me doy cuenta Nanoha, pero no te preocupes-

-Gracias pero para disculparme seamos amigas, ¿qué te parece?- estiro la mano como muestra necesaria para cerrar un trato

-Está bien seamos amigas- Fate tomo la mano de la otra y sonrió al sentir una calidez en su corazón

-Bueno entonces vamos a jugar Fate- Nanoha volvió a arrastrar a la otra hacia donde tenía una gran cantidad de juguetes pero aun no quería soltar su mano

Ambas niñas se pasaron la tarde en la casa del árbol jugando a cualquier cosa que a Nanoha se le ocurriera sobre todo después de notar que la rubia hacia lo que ella deseara sobre todo si hacia algún tipo de mueca triste a la cual ni siquiera su padre podía negarle nada. Aquel día ambas habían iniciado el día enojadas y desilusionadas pero habían terminado felices aun después de que una de ellas no hubiera ido a ver a su amiga y la otra cambiara su vida drásticamente el solo hecho de haber terminado juntas las hiso sentir mucho mejor, era una extraña sensación pero les agradaba.

-Te gustan las estrellas- la rubia se había sentado junto a la otra en aquel pedazo de pared descubierta que daba una hermosa vista al cielo que las cubría

-Sí, me gustan bastante a veces me gusta pensar que alguna de esas es mía y no pienso compartirla- la pelirroja le dio una risa divertida sin dejar de ver el cielo

-Ya veo, pero no creo que deseen quitártela si algo he aprendido en este tiempo que hemos compartido es que eres bastante fiera- la rubia sonrió tranquila mirando también el cielo

-¡Que!, yo no soy así estás diciendo mentiras- la joven cruzo los brazos mientras su rostro ponía una mirada enojada mientras fruncía el ceño

-Se ve, yo aun no decía nada y casi me pegas-

-No es verdad-

-¡Hija, Fate ya bajen los Testarossa ya deben irse!- el padre de la pelirroja grito desde la parte de abajo de la casa

-Está bien papá ya vamos-

-Bueno creo que tengo que irme, todo estuvo muy divertido-

-Si quieres puedes seguir viniendo a jugar-

-De verdad, ¿si puedo?-

-Si así ya no estarás tan sola en este vecindario nuevo-

-Entonces lo hare Nanoha nos vemos mañana en la tarde- sonrió para después darle un fuerte abrazo y salir del sitio

-Nos vemos- simplemente se había quedado helada ante tal muestra de afecto no es que no estuviera acostumbrada a eso con sus amigas pero con la rubia aquello se le hizo muy diferente

Después de todos las despedidas los Takamachi se retiraron a dormir ya que el día había sido largo pero alegre desde su punto de vista, la pequeña pelirroja aunque ya llevaba bastante tiempo acostada no lograba conciliar el sueño, aquel encuentro con la rubia la había dejado feliz y llena de energía no entendía que pasaba pero no podía sacarse de la mente la sonrisa de la otra ni sus hermosos ojos borgoña se sentía hipnotizada por ellos sentía que se podía perder en ellos sin darse cuenta, le había gustado el tiempo que habían compartido y la forma en la que sentía a su lado.

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Después de aquel día en que se conocieron el cual comenzó como algo fatídico para ambas pequeñas pasaron a algo que de pronto se había vuelto bonito, les gustaba estar juntas aunque Nanoha no jugara con Fate al soccer, o algún otro tipo de deporte ya que no se sentía la mejor en estos a la otra esto no le importaba y hacia lo que la otra deseara incluso en muchas ocasiones llegaron a unirse en sus juegos Alicia y Miyuki incluso los dos hermanos mayores formando de esta manera una entrañable amistad entre todos pero la más profunda y notoria era la de las dos chicas menores ya que al tener la misma edad llegaban a tener gustos parecidos, habían pasado tres semanas donde la rubia asistía a la casa de los Takamachi y Nanoha siempre estaba contenta de verla no habían faltado ni un solo día aquellos encuentros que les causaban una felicidad inexplicable el cual ellas achacaban por haber encontrado a alguien de su misma edad con quien compartir sus ideas que no fueran sus hermanos pero después de todo ese tiempo sin ninguna interrupción es sus vistas Nanoha había decidido ir a ver a su amiga Hayate después de bastante tiempo de no haberse visto olvidándose de decirle nada a Fate dejándola colgada al último momento.

La pequeña rubia se había quedado sola e incluso un poco decaída ante el abandono repentino de la otra sobre todo al caer en cuenta que no conocía a nadie más en ese nuevo hogar si así podía llamarse a ese lugar, así que simplemente estaba sentada frente a la puerta de su casa decidida a esperar la llegada de Nanoha al fin y al cabo vivían una frente a la otra así que solo debía observar para el otro lado de la calle y esperar sin despegarse del sitio por nada del mundo, Fate sabía que su mamá Lyndy la estaba cuidando desde la ventana tal vez esperando que entrara y hiciera algo con ella ya que sus dos hermanos habían ido al hospital con Precia simplemente por saber cómo sería el nuevo sitio donde su mamá estaría y ya que a Fate no le agradaba nada de eso había decidido mejor ir a pasar la tarde con Nanoha pero en ese momento solo le quedaba pasar la tarde con su madre y no era que el plan le desagradara simplemente no se sentía con el humor necesario para hacerlo, mientras observaba detenidamente la acera que tenia frente a ella un balón de fútbol llego justo a sus pies.

-Disculpa me pasarías el balón- una pequeña pelirrosa le grito desde el lado izquierdo de la calle

Como estaba enojada debido al abandono de la otra Fate la golpeo lo más fuerte que pudo desquitando su enojo con el balón pero también demostrando su habilidad en la práctica de ese deporte -Ahí va-

-Vaya tiras muy bien- la joven se acerco -No te gustaría jugar conmigo y mis amigos eres muy buena-

-No creo serlo tanto, además estoy esperando a alguien- la rubia la miro un poco más arriba de su estatura notando el azul oscuro en los ojos de la otra así como una extraña seriedad que no podía decir que le disgustaba del todo

-Vamos no seas modesta además puedes jugar mientras esperas, no creo que se enfade esa persona o si- la otra trato de convencerla ya que le había agradado sin entender bien porque, haciendo un poco a un lado esa capa de neutralidad que tanto la caracterizaba

-No pero si llega no la veré- Fate alterno su mirada hacia la otra y la acera que tenía enfrente

-Ya veo es una niña, mira no es por ofender pero siempre las niñas nos tardamos mucho más en llegar-

-Si lo dices por mí no me ofendes pero creo que mejor debo esperarla-

-Oh vamos jugar un rato no te hará daño además yo creo que ella entenderá no crees-

-Bueno tal vez tengas razón ella fue quien no me aviso que no estaría no podrá reclamarme si no estoy cuando vuelva- la rubia lo había meditado unos segundos

-Ya esta no se enojara, entonces vamos a jugar- sonrió mientras le daba el balón de forma rápida a la otra

-Está bien vamos-

-Perfecto me llamo Signum Yagami mucho gusto, eres nueva por aquí verdad nunca te había visto- sonrió tratando de comenzar una nueva amistad

-Sí, nos mudamos hace unas semanas mis madres y mi otros dos hermanos me llamo Fate Testarossa Harlow un placer- estiró su mano esperando su respuesta

-Ok entonces serás Testarossa me puedes decir Signum si lo deseas pero es mejor que vayamos al sitio después puedo enseñarte el vecindario yo siempre he vivido aquí- sonrió mientras le daba la mano en señal de aceptación

-De verdad te lo agradecería bastante-

-Si no hay problema pero antes ¿qué edad tienes?- Signum la miro completamente en espera de su respuesta

-¿Seis por qué?-

-Te ves más grande por tu estatura pero sabes es mejor así serás más rápida y si juegas bien ganaremos, ¿entonces vamos?-

-Ok vamos- la pequeña Testarossa volteo a donde imagino estaba su mamá y le grito sabiendo que esta la observaba desde dentro -Puedo ir a jugar con ella- la chica señaló a la otra y vio como la mujer sonreía desde la ventana mientras le decía que fuera a divertirse y que volviera temprano Fate sonrió y comenzó a caminar con la otra -Ya me dio permiso vamos- sonrió esperando olvidar la tristeza que sentía ante el abandono de la otra -¿Y tú qué edad tienes?-

-Siete ¿porque me veo más joven?- la miro seria buscando una respuesta sincera

-No todo lo contrario, pensé que eras mayor ese rostro de seriedad te hace lucir más grande- sonrió divertida pero aun bastante tímida

-Bueno así me respetaras más- sonrió tranquila mientras caminaban

Y así entre bromas y risas ambas fueron a jugar formando así un vínculo agradable entre las dos Signum era un poco más alta que la rubia aunque no era muy notoria la diferencia tenía el pelo de un tono rosado que a la luz de sol se veía bastante claro además de notarse lo bien cuidado que estaba sus ojos eran azules de un tono oscuro su rostro mostraba seriedad y cierta concentración en sus pasos así que parecía más mayor de la verdadera edad que tenia simplemente le llevaba un año a la rubia pero parecía que fácilmente eran dos o tres los de diferencia.

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Aunque Fate la había pasado muy bien con Signum y había hecho nuevos amigos, de cierta forma no había parado de extrañar a Nanoha aunque se paso la tarde entretenida jugando soccer no había sido capaz de olvidar ni un poco aquel vacio, no se sentía tan feliz como con ella y no entendía porque, así que simplemente trato de pasarlo por alto y decidió no ir a verla ni buscarla por varios días tal vez así se le pasaría esas ganas que tenia de estar solo con ella.

Nanoha por su parte se sentía preocupada después de aquel día en que había decidido irse a casa de Hayate a jugar sin decirle a la rubia la otra no se había aparecido por su casa y el único momento en que logro verla esta le dijo que ya no iría tan seguido ya que había encontrado amigos nuevos que la invitaban a jugar soccer, la pequeña pelirroja se sentía culpable por haberla dejado ya que eso había empezado a distanciarlas y deseaba disculparse pero eso no significaba que la perseguiría buscando un perdón sobre todo cuando la había cambiado por algo como el soccer, como podía preferir pasar las tardes pateando un balón que estar con ella eso la enfadaba y la hacían desistir de cruzar palabras con la otra volviendo así a sus viejas rutinas con sus amigas mostrando el menor interés en la otra cada vez que llegaban a verse.

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-¿Estas enojada?- Fate había decidido pasar esa tarde de martes con su amiga pelirroja después de casi dos semanas de no haberse visto casi nunca pero en el tiempo que había estado ahí notaba cierta frialdad de parte de la otra así como poca atención hacia ella

-No ¿Por qué?- Nanoha siguió mirando la televisión mientras sentía la mirada curiosa y algo dolida de la otra

-Porque no quieres jugar a nada y no se cual es la razón, ¿te sientes mal o algo?-

-Claro que no, yo me siento muy bien pero no quiero jugar a nada eso es todo-

-¿Estas molesta conmigo porque ya no nos vemos a diario verdad?, creo que si nos ponemos deacuerdo y nos reunimos los día que ambas podamos todo volverá a ser como antes- Fate sonrió tranquila ella se sentía igual de triste por no estar a diario con la otra pero creía que eso era lo mejor después de todo Nanoha también tenía amigas que imaginaba quería seguir frecuentando

-Está bien no creo que sea tan mala idea pero ten por seguro que no estoy enojada por eso que dices- Nanoha respondió sin atreverse a mirarla más por orgullo que por otras cosa no quería terminar pidiendo perdón por la separación que ella había provocado

-No te creo- los ojos borgoñas brillaron mientras una sonrisa felina apareció en su rostro -Si no es por eso entonces porque tienes esa cara- la rubia se lanzo contra la otra colocando sus manos sobre su estomago para comenzar a hacerle cosquillas

-Ya basta Fate, Fate para- Nanoha no había esperado aquel movimiento y no podía parar de reír Fate atacaba sin tregua alguna no podía permanecer demasiado tiempo enojada con su amiga la quería demasiado ya para ese momento –Me rindo, me rindo si era por eso que estaba enojada me cambiaste por un balón de soccer- hizo un puchero frente a la rubia para después cruzar los brazos

-No es verdad, además así tu pasas más tiempo con tus amigas- Fate bajo un poco la cabeza pero sin tratar de dejar de ver a la otra

-Lamento no haberte dicho nada sobre eso, pero podrías venir con nosotras si quisieras-

-Gracias pero eso no es totalmente para mí ya sabes que me gustan más los deportes Alicia es un poco más de ese tipo de reuniones pero ya que ella es un poco más grande también ha encontrado amigas nuevas, por favor no te enojes conmigo prometo venir más días a verte está bien- la rubia sonrió y puso ojos de cachorro herido había notado que Nanoha no se podía resistir a ellos

-Si sigues mirándome así no podre negarme pero debes prometer que no dejaras de venir los días que quedemos deacuerdo- la pequeña Takamachi sintió un pequeño rubor crecer en su rostro solo con ver la sonrisa que la otra la miraba

-Lo prometo y yo no rompo ni una promesa- Fate sonrió mientras sentía como la otra la abrazaba fuertemente mientras empezaba a escuchar su risa

-Entonces que tal los lunes, miércoles y viernes esos días los tengo más libres que otros, ¿qué te parece?- se separo un poco de la otra quedando frente a frente mientras esperaba una respuesta

-Si me parece bien los lunes y miércoles está bien, pero viernes no porque vamos a jugar soccer a ver si entramos a la liga infantil que tal jueves y los sábados que podamos- Fate vio un poco de molestia en la otra al haber negado los viernes para encontrarse -No te enojes no te cambio por un balón al contrario que tal que vienes a verme jugar los viernes y después de eso yo vengo a tu casa a pasarla la noche o tu vas a la mía, además podrás estar con tu amiga Hayate su hermana estará en el mismo equipo que yo-

-Bien acepto tu trato- la pelirroja le ofreció el dedo meñique como muestra de su acuerdo -Pero tienes que ganar para que valga la pena-

-Si prometo que ganare si vas siempre, pero tu tampoco te iras ninguno de los otros días verdad-

-No, no lo hare- Nanoha sonrió y se sintió más tranquila al sentir el dedo de la otra entrelazar se con el suyo cerrando su trato se había sentido mejor al haber hecho las paces con ella de cierta forma -Y sobre lo de Hayate creo que algo me mencionó ¿es Signum la que juega verdad?-

-Así es ella es quien me invito desde el otro día a jugar con sus amigos y bueno después formamos el equipo-

-Ya veo eso es bueno- no entendía que era ese pequeño enojo que sentía en ella acaso no quería que Fate tuviera más gente con quien estar aparte de ella

-Bueno creo que ya es tarde y tengo que llegar a cenar a casa entonces te veré mañana que es miércoles y podremos jugar lo que tú quieras está bien-

-Está bien nos vemos mañana no llegues tarde- la abrazo antes de que se fuera sintiéndose mucho mejor después de saber que volverían a verse de manera regular

-No lo hare, nos vemos- la rubia sonrió para después retirarse igual de tranquila al haberse arreglado con su amiga

De esa forma aunque se veían los días acordados incluso aunque la pelirroja fuera en varias ocasiones a los partidos de su amiga se distanciaron sin desearlo se veían cada vez menos y con poco tiempo para compartir, pero eso solo duro unos pocos meses ya que pronto iniciaron sus clases y para su fortuna estaban en la misma clase así que regresaron a verse todos los días por supuesto que en esta ocasión era más por necesidad que por gusto, aunque ambas no podían negar que les gustaba pasar el tiempo escolar juntas aunque a veces a Nanoha no le gustara demostrar el apego que tenia a la rubia y prefería ir con Hayate a pasar el tiempo del almuerzo mientras que Fate se iba con Signum, pero al final siempre volvían a reunirse para terminar su horario escolar y regresar juntas a casa.

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Ya habían pasado dos años de haberse conocido, y Fate seguía sintiéndose fascinada de ir a la escuela y a la misma clase que Nanoha por suerte o por desgracia para ambas muchas veces debían compartir bastante tiempo juntas incluso en las tardes ya que hacían las tareas al mismo tiempo incluso en muchas ocasiones la pelirroja lograba que la otra hiciera su tarea y esta lo hacía con gusto y sin reclamos o ningún tipo de excusas a Fate le gustaba estar ahí junto a su amiga aunque la otra simplemente la estuviera mirando mientras trabajaba, sentirla cerca le hacía tener cierta tranquilidad incluso felicidad aunque aun no sabía porque sucedía aquello no se resistía a la hermosa sensación de un cierto calor especial en su pecho aquel sentimiento que nacía en su corazón cuando estaba junto a ella era algo que cada día le agradaba mas pero que en muchas ocasiones parecía que la otra no sentía y se mostraba neutral ante la presencia de la otra mientras la rubia hacia de todo para pasar mas tiempo a su lado, siempre tenía una excusa para quedarse y muchas veces terminaba quedándose las tardes completas solo despidiéndose los días que la rubia jugaba soccer con Signum.

-¿Por qué sigues haciendo sus tareas y trabajos?, deja que se haga responsable- la pequeña pelirrosa miraba a su amiga que estaba sentada a su lado mientras esperaban la llegada de sus otros amigos para jugar en el receso de sus clases

-No lo se Signum simplemente me agrada estar cerca de ella, por eso trato de pasar la mayor parte del tiempo a su lado- Fate sonrió mientras miraba hacia unas mesas donde estaba sentada la pelirroja acompañada de Hayate y otras dos amigas

-Bueno y por lo menos se lo has dicho porque a ella parece no importarle mucho tu compañía, siempre te deja en los recesos y ya ni siquiera va mucho a acompañarte cuando jugamos, pienso que solo te usa para que le ayudes- Signum la miro un poco seria ahora que tenía nueve años y aquella responsabilidad que siempre mostro continuaba siendo su mayor característica pero de cierta forma también se había vuelto bastante sobreprotectora con su amiga

-No, no le he dicho además no es cierto que solo quiere que le ayude, ella no es así, es que tu no la conoces como yo eso es todo-

-Entonces Testarossa sigue sufriendo porque aun pienso que solo te usa- la mayor de las Yagami se puso de pie cuando vio a la más pequeña de sus hermanas Vita acercarse con sus demás amigos y poder comenzar a jugar

La rubia la acompaño pero aquellas palabras de su amiga no dejaron de rondar su mente tal vez era cierto a veces sentía que sufría por la forma tan fría que tenia la pelirroja de tratarla, parecía que simplemente no le interesaba lo suficiente si la veía o no, pero eso no le importaba demasiado quería seguir llendo a verla a diario el problema era que las tareas disminuía y a veces su mamá Lyndy quería apoyarla en sus labores ya que su trabajo no era tanto en ocasiones.

Eso significaría que el tiempo juntas se terminaba pero Fate ideo una nueva excusa para no dejar de ver a la pelirroja le pediría a Shiro Takamachi que le enseñara a tocar la guitarra alguna vez el se había ofrecido a enseñarle cuando su hermana Alicia también había pedido su ayuda para lo mismo pero Fate no se había sentido atraída a aquello hasta ese momento.

-Sr. Shiro me podría enseñar a tocar la guitarra, mi hermana Alicia ya la toca muy bien y deseo hacer lo mismo, el verla me ha animado a aprender- la joven rubia miraba al padre de su amiga el cual observaba la televisión en su casa después de un largo turno en el hospital

-Por supuesto que si Fate yo sabía que si veías a tu hermana te interesarías y tranquila mientras te compran tu guitarra te prestare la mía ¿está bien?- Shiro sonrió mientras sus ojos mostraban una alegría notoria ya que solo su hijo Kyoya había deseado aprender aquel arte y ahora las dos pequeñas Testarossa también deseaban aprender tendría que presumirle a Precia que después de todo alguien si había deseado aprender algo de lo que el sabia

-Si está bien, ¿cuándo podemos empezar?-

-Mañana si te parece bien-

-Si vendré todos los días que usted me diga-

-Lo se así que no te preocupes aprovecharemos todo el tiempo que podamos-

-Muchas gracias- Fate le tendió la mano para cerrar aquel trato mientras sentía como el hombre la tomaba y la movía un poco de arriba abajo

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-No puedo creerlo Fate- la alta mujer de cabello lila entro bastante sorprendida a la habitación de su hija menor mientras esta se preparaba para dormir -¿Por qué lo hiciste?-

-Yo no he hecho nada mamá- la pequeña rubia miro a su madre preocupada ante su postura

-¿Entonces no es verdad que le pediste a Shiro que te enseñara a tocar la guitarra?-

-Si es verdad te lo dijo mama Lyndy-

-No me lo dijo él, lo creo de Alicia pero tu Fate de verdad esperaba que quisieras aprender algo de mí- la mayor de las Testarossa bajo la cabeza mostrando una fingida tristeza

-No estés triste mamá es que cuando vi que Alicia aprendió tan fácil también me dieron ganas de aprender- la pequeña rubia le dio un puchero donde trato de hacer sentir mejor a su madre

-Precia no hagas sentir mal a Fate ella quiere aprender lo mismo que su hermana- la mujer peliverde entro a la habitación siguiendo a la otra había estado deacuerdo cuando su hija le hablo sobre lo que deseaba e incluso le compraría su instrumento ese fin de semana pero también sabia las ganas que tenía su esposa de enseñarles algo de lo que ella sabía a alguno de sus hijos

-No es eso simplemente quería que mi hija aprendiera algo que yo se Lyndy- la mujer miro a la otra mostrando un rostro entre gracioso y tierno

-Bueno está bien mamá Precia puedo aprender también a tocar el piano como tu- la rubia se acerco a su madre

-De verdad Fate- la alta mujer tomo a su hija y la cargo aunque ya era bastante grande aun podía realizar aquel gesto hacia su hija más pequeña -No te arrepentirás hija lo prometo- Precia beso las mejillas de Fate para después abrazarla fuerte

-No puedo creerlo amor acabas de chantajear a tu hija-

-No es verdad además Shiro no será el único que enseñara algo- la mujer sonrió para abrazar también a su esposa sin soltar ni un instante a su hija -Además no hay que comprar piano ya tenemos uno- sonrió mientras sentía las otras dos abrazarla

-Fate no dejes que tu madre se aproveche de tu buen corazón si no te agrada debes decírselo está bien-

-Si mamá no te preocupes estoy segura que si me gustara- la rubia sonrió nuevamente aunque sabía perfectamente que aquella nueva actividad le restaría tiempo

Su excusa no había funcionado tan bien como esperaba el tener que aprender dos instrumentos era mucho más demandante de lo que pensaba la joven rubia se repartió entre la escuela y sus deberes en su casa junto con las lecciones de piano y de guitarra así como en los juegos de soccer en los que no dejaba de participar nunca, así que todo el tiempo que ella hubiera deseado pasar con la menor de los Takamachi se vio hecho humo ante todo aquel número de actividades su casi perfecto plan había resultado contraproducente y ya no lograba jugar ni pasar tiempo con su querida amiga, por lo menos no todo el tiempo que ella hubiera deseado, pero le había quedado un consuelo en todo aquello unas semanas después de haber comenzado con sus lecciones de guitarra se dio cuenta de algo que al principio no pudo creer pero después de notar lo mismo en tres ocasiones mas estaba segura que sucedía, la pequeña pelirroja la miraba a escondidas mientras ella aprendía así que entonces decidió aprender mucho mas lento así pasaría mas tiempo ahí.

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Nanoha estaba sentada en unas bancas que estaban frente a la academia de baile a la que acudía junto a Hayate ya que a ambas les fascinaba aquella actividad, estaba observando detenidamente cada movimiento de su amiga rubia que se encontraba jugando soccer desde hacía un rato, hacia menos de dos años que Fate había decidido comenzar a tomar clases con su padre para aprender a tocar la guitarra y a la pelirroja se le hacía casi imposible que esta se tardara tanto en aprender ella sabía perfectamente que la otra era muy lista y todo lo que deseaba aprender lo hacía rápido y sencillo algunas veces llego a pensar que Fate lo hacía solo para ir a verla pero rápidamente había abandonado la idea ya que la rubia no sabía que a ella le gustaba observarla cuando se concentraba al aprender o hacer algo, por eso siempre le pedía que hiciera sus tareas siempre para verla y ya que a la rubia no le molestaba a veces seguía haciéndolo, ambas ya tenían diez años y se conocían una a la otra casi perfectamente sabia como era su forma de reír tanto fingida como sincera, conocían su forma de llorar, de concentrarse, sabían cuando su rostro se mostraba preocupado o tranquilo, así como los gestos que hacían al enojarse y pelear Nanoha sabía cómo se comportaba Fate si había alguna falta en el soccer o cuando perdía en algún juego en la casa del árbol contra ella o alguno de sus hermanos, pero sabía que no podía seguir viéndola siempre así que cuando Momoko se dio cuenta que su hija se aburría y le ofreció llevarla a tomar algunas clases de baile a una academia cercana la pelirroja no dudo en aceptar después de todo bailar era algo que le fascinaba casi tanto como cocinar algo con su mamá, además de que Hayate al parecer también estaría en aquel lugar,

De eso ya había pasado casi un año y aunque al principio pensó que aquello la terminaría de alejar casi totalmente de Fate se sintió feliz al notar que la rubia había comenzado extrañamente a jugar en el parque que estaba frente a su academia junto con sus amigos después de sus clases logrando así no dejar de verse casi nunca, llegaron a formar incluso una pequeña rutina donde la rubia la esperaba afuera de la academia después de sus juegos para así volver juntas a sus casas incluso la mayoría de las ocasiones esta cargaba la mochila de su amiga para que Nanoha no se cansara y por supuesto que eso le gustaba, sobre todo porque lograron compensar muchas de las horas en que no se veían y aquella felicidad que sentía al ver a Fate seguía creciendo día a día y aunque ella no lo demostrara tanto había aprendido a amar aquel simple gesto sin siquiera notarlo mientras el calor en su pecho aumentaba lentamente.

-Veo que ganaron- Nanoha sonrió mientras veía a la rubia acercarse a ella al dar por concluido su juego

-Si eran buenos pero no tanto- Fate sonrió y le ofreció la mano para que la otra se levantara de su asiento formando una pequeña complicidad con la otra

-Pues pensé que perderían, en algunos momentos te veías muy lenta- la castaña había interrumpido aquella situación entre sus amigas

-Yo creo que tú te ves mal Hayate- la rubia miro divertida a Hayate mientras esta sonreía después de tanto tiempo de haber convivido con Nanoha había aprendido a hacerlo también con Hayate ya que la mayoría de las veces estaban juntas formando con ella también una amistad que podía verse llena de bromas

-No sé cómo te gusta jugar eso Fate- la pelirroja tomo la palabra ya que la mayoría de las veces ambas chicas terminaban enfrascadas en conversaciones sin sentido pero bastante graciosas

-Bueno yo no sé porque te gusta bailar eso de brincar y moverte al ritmo de no sé que se me hace muy chistoso- Fate se mostro divertida al ver el rostro contrariado de las dos chicas frente a ella había logrado molestarlas lo cual le causaba diversión por ver sus rostros

-Entonces crees que soy un chiste- Nanoha había cruzado los brazos mientras hacía un puchero

-Claro que no tú te ves bien cuando bailas solo digo que eso no es para mí o para Hayate- la rubia junto sus labios tratando de contener la carcajada

-Oye si quieres alabarla no debes meterme a mi- la ojiazul le dio un ligero golpe en la cabeza a la rubia mientras notaba un fuerte sonrojo en su mejor amiga -Además para tu información yo me veo muy bien cuando bailo-

-Está bien, está bien ambas se ven bien- la dueña de los ojos borgoña comenzó a reír fuertemente sin poder contenerse debido a la reacción de ambas chicas

-No ya no trates de arreglarlo ya no podrás Fate-

-Vamos Nanoha no seas enojona- comenzó a hacerle cosquillas rápidamente después de todo sabia que ese era su punto débil

-Basta Fate, basta ya se me paso- no podía parar de reír ante la acción de la otra

-Entonces no estabas enojada solo querías que te hiciera cosquillas te conozco enojona- Fate siguió riendo mientras continuaba atacando a la otra

-Bueno bueno ya que se pusieron de melosas es mejor que me vaya Signum y Vita me esperan nos vemos mañana- Hayate las había interrumpido para después irse rápidamente

-Nos vemos Hayate- la pelirroja miro como su amiga se alejaba mientras Fate tomaba su mochila y se la colgaba al hombro -A que crees que se refirió con eso de, ¿melosas?-

-No lo sé ya sabes cómo es Hayate- la rubia sonrió aunque tenía una ligera idea de a que se había referido la otra no podía ser más que una broma como podía creer que Nanoha y ella se gustaban

-Si es cierto, bueno ya que es viernes que haremos hoy- Nanoha también quiso pensar eso sobre su amiga aunque en el fondo conocía bien a Hayate y sabia que siempre decía lo que pensaba sinceramente

-Vamos a ver una película en mi casa-

-Mmmm pero no tienes clase con tu mamá Precia-

-Eso suena muy serio- Fate sonrió mientras comenzaban a caminar -Pero no ya no tengo clase con mi mamá ya aprendí todo lo que debía aprender así que ya no tendré mas clases de guitarra ni de piano-

-¿Entonces ya no iras mas a mi casa?-

-No como crees no dejare ir, cuando tú quieras iré, además es mejor ver el lado bueno vendré todos los días a jugar aquí afuera porque tu seguirás viniendo a tus clases de baile ¿cierto?-

-Si no dejare de venir en un buen tiempo- la miro notando felicidad en los ojos de la otra sintiendo así mas tranquilidad al saber que no dejarían de verse

-Bueno ¿entonces si vemos una película?- la rubia de pronto se detuvo ella nunca le había mencionado las clases de piano con su madre como es que Nanoha sabia -¿Como supiste que tenia clases con mi mamá de piano?-

-Es que de casualidad escuche a mi mamá hablando con Lyndy sobre lo mucho que te había costado aprender- Nanoha estaba otra vez sonrojada Fate la había atrapado, se había dado cuenta que ella sabia casi todo lo que hacia

-Bueno si me costó pero un poco además mamá quedo feliz- Fate sonrió -No le digas a nadie todo el mundo cree que soy muy lista por saber tantas cosas no debemos manchar mi fama-

-Si ya veo- la pelirroja oculto una pequeña sonrisa Fate era una orgullosa al igual que su mamá Precia -Nadie jamás lo sabrá pero ahora ¿qué harás en tu tiempo libre?-

-Jugar al soccer y estudiar más, todo eso ya sabes y claro ir a visitarte, ¿qué tal que vemos spider-man?-

-No mejor veamos Valiente-

-No esa ya la vimos-

-Anda por favor- hizo el puchero que Fate jamás resistía

-Está bien veamos esa, otra vez-

-Bien- Nanoha la tomo de la mano de manera inconsciente y comenzó a caminar mas rápido tenia bastes ganas de ver la película

Aunque la pelirroja ahora se encontraba mas ocupada que Fate y esta ya no tenía que ir tanto a la casa de los Takamachi continuaron aquellas visitas regulares para charlar, hacer la tarea, jugar o ver una película, ambas siempre encontraban el tiempo para estar juntas porque cuando no se veían se extrañaban demasiado así que trataban de siempre encontrarse aunque solo se trataran de algunos minutos, cada día Nanoha sentía mucho más cariño y apego a la otra aunque no le gustaba demostrarlo en público pero cuando ambas estaban solas no quería alejarse de ella ni un solo segundo, ese calor especial que siempre había tenido en el pecho al estar con la rubia al paso de los años había ido creciendo junto con ella.

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Ahora que tenia doce Fate sentía que había sido una enorme fortuna haberse mudado a aquel sitio hacia seis años, ahora tenía buenos amigos le agradaba el vecindario y realizaba las actividades que más le gustaban pero lo mejor que le había sucedido era haber conocido a Nanoha y haberse convertido en una de sus mejores amigas, aunque no siempre se vieran tan seguido como ella quisiera seguían siendo muy unidas la joven rubia siempre se mostraba encantada en la compañía de la otra y aunque pronto terminarían la primaria sabia que la seguiría viendo cuando ella quisiera, la menor de las Testarossa tenia sentimientos que no lograba comprender del todo hacia la pelirroja la quería demasiado incluso a veces no sabía cómo describirlo no era algo que incluso ella pudiera entender se conocían tanto en todos los sentidos posibles que habían formado entre ellas una extraña complicidad que les gustaba mantener casi como un secreto, a veces Fate comparaba esa amistad con la que mantenía con mayor de las Yagami y la que tenia con Nanoha y sabia que no eran igual no sentía lo mismo a ambas las quería pero por la pelirroja sentía un cariño mas fuerte mucho más profundo que no podía entender a veces.

Su rutina de esperarse al terminar las clases así como de las lecciones de baile o los juegos de soccer no había cambiado para nada aunque en muchas ocasiones la rubia fuera regañada por la pelirrosa al no querer separarse tanto de la otra diciéndole que parecía como si no pudiera vivir sin ella mientras que a la otra parecía no importarle del todo la presencia de Fate, pero la rubia no le hacía caso aunque tampoco reñía con ella sabía que Signum no conocía bien a Nanoha no como ella.

-¿Que tal Fate nos estas esperando?- la joven Hayate se acerco a la rubia que ya se encontraba en la puerta de la escuela

-¿Si y Nanoha?- la rubia miro detrás del hombro de su amiga buscando alguna señal de la otra

-Se quedo hablando con Yunno- miro con cierta curiosidad a la chica más alta ya que a esa edad Fate ya había superado por varios centímetros a las otras dos haciendo que a veces las otras la vieran un poco hacia arriba

-Ya veo- Fate sintió un cierto enojo sin saber porque su ánimo disminuyo aunque trato de no demostrarlo

-¿Estás bien?, de pronto te viste un poco decaída-

-Que dices Hayate claro que estoy bien-

-Bueno yo creo que pareces molesta-

-No claro que no- desvió su mirada para que la otra no la viera ya que era bastante perceptiva y podría notar la furia que estaba creciendo en ella sobre todo después de ver a lo lejos como Nanoha se despedía de Yunno con un beso en la mejilla dejando al chico totalmente sonrojado

-Perdón por hacerlas esperar, ya podemos irnos- la pelirroja llego corriendo al ver que Fate parecía bastante apurada

-Pues entonces vámonos- la rubia comenzó a caminar rápido adelantándose a las otras sin ofrecerse en esa ocasión a cargar la mochila de Nanoha como casi siempre lo hacia

-¿Qué pasa?, porque la prisa- mostro algo de preocupación

-Nada, ¿nos vamos a ir o qué?-

-Si está bien vámonos- Nanoha miro dudosa a la castaña que también caminaba a su lado mientras la rubia les llevaba varios pasos delante -¿Qué le pasa?, ¿le hiciste algo?-

-No, cuando yo llegue así estaba- Hayate mintió al decirle eso ya que sabia perfectamente que el enojo había surgido después de que Fate no vio a la pelirroja a su lado

-Fate estas bien te vez preocupada- Nanoha se había acercado a la otra dejando un poco atrás a su amiga

-Si no es nada, solo quiero avisarte que no voy a ir a jugar en la tarde te digo para que no me esperes cuando acaben tus clases- la rubia no dejo de ver al frente ya que si veía a los ojos a la otra esta notaria la próxima mentira que le iba a decir

-¿Por qué?, ¿sucedió algo?- acaricio un poco el brazo de su amiga inconscientemente tratando de mostrarle su preocupación

-No solo que mi mamá me pidió que la ayudara en algunas cosas en su oficina, y no puedo negarme-

-Ya veo por qué estas enojada, no te preocupes nos veremos mañana- Nanoha sonrió más tranquila para después abrazar a Fate mientras se quedaba colgada de su brazo mientras disminuían un poco el paso para ser alcanzadas por Hayate

Al llegar a su casa la rubia no sabia porque estaba tan molesta no podía ser que fuera por haber visto a Nanoha con Yunno prefirió pensar que debió haber sido porque a la pelirroja no le importaba que ella ya llevaba bastante esperándola Fate solo pudo negar con la cabeza se conocía perfectamente y sabia que no era por eso ella estaba celosa porque alguien más le quitara la atención de la otra chica pero no debía sentir eso después de todo era normal que su amiga comenzará a sentirse interesada por los chicos y ella debía comenzar a aceptar que llegaría el momento en que su amiga dejaría de pasar tiempo con ella para estar con su novio, pudo sentir nuevamente la furia crecer al pensar en aquello así que fue al costal de boxear que tenía Precia en su estudio y comenzó a golpearlo con toda su fuerza recordando que alguna vez su mamá le dijo que le servía para desestresarse de malas ideas y enojos que aquello le hacía bien así que eso fue lo que ella hizo sacar su enojo y en medio de aquella demostración de ira sintió algo de tranquilidad pero aún tenía aquel sentimiento y aquellas ideas dándole vuelta en la mente.

-¿Fate, hija estas bien?- su madre peliverde entró a la habitación que su mujer amaba después de que al llegar a su casa alcanzó a escuchar algunos golpes provenientes del sitio

-Si mamá muy bien- la pequeña rubia seguía golpeando el saco con una furia incomprensible

-Estás segura yo te noto enojada, dime te ha pasado algo malo puedes confiar en mí lo sabes pequeña- la mujer se sentó en el pequeño sofá que había cerca mientras miraba a su hija tranquilamente Fate no era del tipo violento o que necesitara desahogarse a base de golpes en eso era muy parecida a Chrono y a ella por eso sabia que debió suceder algo muy fuerte para que se mostrará así

-Lo sé mamá, no te preocupes simplemente me sentía con demasiada energía y un poco frustrada- dejo de golpear el saco para mirar a la mujer que mostraba incredulidad ante sus palabras -Por un trabajo en la escuela que me resulto muy difícil- trato de sonreír

-Entiendo hija y si necesitas ayuda en tus materias no debes dudar en pedirme ayuda o a tu mamá Precia o alguno de tus hermanos- Lyndy estiró su mano para tomar la mano de su hija y hacer que se sentara a su lado

-Si mamá lo sé no es nada ya era algo que no comprendía bien pero te aseguro que ya lo entendí, no tienes que preocuparte- la pequeña miraba a la mujer mientras trataba de alejar sus anteriores ideas de su mente si no su madre notaria su disgusto y no pararía hasta saber que era lo que la tenía así

-¿Estás segura?, todo bien- no era cierto lo veía en los ojos borgoña de su hija pero decidió no presionarla sabía que si aquello comenzaba a sobrepasarla su hija se lo diría pero aquello era algo más serio que una simple lección sin comprender

-Si mamá de verdad no te preocupes- la rubia sonrío y abrazo a Lyndy buscando calmar sus sentimientos

-Ok entonces vamos a comer por lo que dijeron tus hermanos y Precia no llegaran y no quiero que te vayas a jugar con Signum con el estomago vacío, si quieres puedes invitar a Nanoha les preparare lo que quieran- sonrió no era común que ella estuviera tan temprano en su casa pero aquel día no tenía mucho trabajo en el despacho y había decidido pasarlo en casa en compañía de sus hijos pero tanto Chrono como Alicia le habían avisado que llegarían tarde a casa porque se quedarían en sus clubs escolares mientras que Precia le había dicho que tenía una operación de emergencia así que había decidido solo consentir a su hija más pequeña

-No voy a ir a jugar creo que hoy quiero quedarme aquí contigo, tampoco tengo ganas de ver a Nanoha hoy- Fate se abrazo un poco más a su madre sin mostrar su rostro para no dar a notar el enojo que aún sentía

-Pasó algo con ella tu no nunca dejas de ir a verla, ¿se pelearon?- Lyndy separo un poco a su hija del abrazo para verla ahora entendía un poco el comportamiento de la rubia su estado de ánimo cambiaba generalmente al disgustarse con la pequeña Takamachi

-No mamá es solo que hoy no tengo ganas de jugar ni de salir de casa podemos hacer algo solamente tú y yo-

-Si así lo quieres no tengo problema pero escúchame si tuviste un altercado con Nanoha solo habla con ella cuando te sientas más tranquila está bien se que te quiere igual que tu a ella así que se que llegaran a un acuerdo está bien- su madre sonrió y volvió a abrazar a su pequeña no se metería más allá de eso si Fate no lo deseaba pero trataría de apoyarla en lo que pudiera

-Está bien mamá gracias, tú siempre me comprendes-

-Soy tu madre así que es mi deber- la mujer se puso de pie después de besar la mejilla de la rubia -Y bueno ya que pasaremos una tarde madre e hija primero ayúdame a cocinar y segundo, ¿no te gustaría tomar algunas clases de box?-la abogada comenzó a caminar seguida de su hija con dirección a la cocina

-De box, ¿por qué?-

-Si por toda esa energía que dices tener, podrías ir con Chrono al mismo sitio al que va porque después de ver como atacaste el saco de tu mamá se que te hará bien, ¿qué opinas?, además no me gusta que tengas las tardes tan desocupadas- sonrió mientras miraba la seriedad en el rostro de la niña

-Bueno iría con mi hermano al mismo gimnasio-

-Así es aprenderás y pasaras tiempo con el- la peliverde se sonrió el pequeño peliazul y la menor de sus hijas eran parecidos por lo menos en temperamento aunque Fate llegaba a ser un poco más atlética mientras que sus dos hijos mayores les gustaba más estudiar que hacer alguna actividad física pero eso no los excluía de practicar algún deporte

-Bueno creo que está bien pero podre seguir llendo a jugar soccer mamá- la rubia la miro expectante

-Si claro que puedes, después de todo se que te sobra energía-

-Es verdad creo que tenía mucho tiempo libre desde que termine de aprender con mamá-

-Bueno entonces le diré a mamá e iremos mañana para que empieces lo más rápido posible ok- la mujer sonrió al notar una mayor serenidad en su hija al parecer ya se le había olvidado un poco más el problema que la había hecho enojar

-Si gracias de verdad tu siempre sabes que hacer- volvió a abrazar a la mujer que le dio la vida

-Bueno ahora me siento alguien mucho más perceptiva- sonrió mientras caminaba fingiendo cargar a la rubia -Entonces que tal que preparamos algo de comer y después me ayudas a plantar las flores que compre el fin de semana pasado y no he arreglado-

Me parece bien-

-Bueno entones no esperemos más- sonrió y se separo un poco de la chica cuando de pronto sonó el timbre de la casa

-Iré a ver quien toca mamá-

-Mientras yo iré a la cocina grita fuerte si pasa algo- le guiño divertida y se alejo

-¿Signum que haces aquí?- la joven rubia se sorprendió al ver a su amiga en su puerta

-Hayate me dijo que escucho que hoy no vendrías a jugar- la pelirrosa bajo la mirada al sentirse una entrometido

-Hayate, lo siento por no avisar pero es que hoy no tengo ganas- la rubia se aparto de la puerta y dejo pasar a la otra

-¿Por qué estas enferma o algo así?-

-No es que simplemente no tengo muchos ánimos solo será por hoy no te preocupes-

-¿Fate quien es?- Lyndy se asomo a la sala donde estaban las dos chicas notando la presencia de la amiga de su hija -Oh eres tu Signum no te gustaría quedarte a comer ya que casi no nos visitas-

-No señora ya comí muchas gracias por la invitación aun así, solo vine a preguntarle algunas cosas de la escuela a Fate-

-Bueno pero uno de estos días debes venir a comer sin excusas ok-

-Si así lo haré lo prometo-

-Bueno te espero en la cocina hija- Lyndy volvió a entrar al sitio

-No creo tu simple excusa, algo te pasa y tendrás que contarme, tu mamá no nos escuchara estoy segura- la chica mayor comenzó a hablar al notar que la mamá de su amiga ya estaba lo bastante lejos de ambas

-Bien pero mejor vamos a mi cuarto- la rubia se sentía mal por no decírselo a su madre e incluso no desear que la llegara a escuchar pero ni siquiera ella comprendía bien lo que pasaba lo mejor era decirle a alguien que comprendiera un poco más su confusión, así que después de una detallada platica sobre lo sucedido Fate se sentía no solo más tranquila al haberse desahogado sino que incluso más segura al notar que Signum también se notaba contrariada

-Entonces te enojaste y ya, solo por ver ese simple gesto-

-Así es ni siquiera sé porque, pero simplemente fue algo que no pude contener, por eso no quiero ir a verla hoy y si voy a jugar la encontrare en el camino y no quiero, me entiendes ahora-

-Si lo entiendo- Signum miro a la otra y se sonrió un poco -Vaya vaya, podrá ser no lo dudo- volvió a mirarla

-¿Qué?, ¿que podrá ser?, no entiendo- Fate la miraba expectante ante lo que pudiera decir

-Nada sabes a veces eres un poco densa para algunas cosas pero debes meditar mas sobre lo que te pasa porque enojarse de la nada no es normal, solo pon más atención a lo que te dice el corazón y descubrirás pronto lo que te pasa- coloco su dedo índice en ella zona del corazón de su amiga mientras seguía hablando -Solo trata de escucharlo a el- aunque la pelirrosa le llevara solo un año a la rubia la mayoría de las veces parecía mucho mayor por su madurez y responsabilidad ante todo, eso la hacía alguien confiable y comprensiva pero sobre todo alguien que siempre sabía que decir

-Como no entiendo a que te refieres con eso, ¿cómo se escucha al corazón?- la joven Testarossa se sentía perdida en medio de las palabras de la otra

-Debes dejar de ser tan despistada Testarossa-

-No yo creo que tú debes dejar de decir acertijos pero aun así gracias por escucharme y tratar de comprenderme-

-Sabes que para eso son los amigos además te quiero como una hermana más y mira que ya tengo otras dos- sonrió para después alborotarle el pelo a la otra

-Me siento igual con respecto a ti- realizo el mismo el gesto que la otra y ya que ambas tenían una estatura parecida no le costaba trabajo

-Bueno debo irme, mañana ya debes ir a jugar así que olvida lo que paso y cálmate nadie te la va a quitar- comenzó a reír fuertemente mientras salía de la habitación con dirección a la planta baja a donde estaba la salida

-Nadie me va a quitar, ¿a quién?- aun no había comprendido del todo aquella broma

-A nadie, no te preocupes luego entenderás, me voy por qué debo buscarte un suplente- se acerco a la puerta mientras su amiga la abría

-Está bien, nos vemos mañana-

-Fue un placer verla señora Lyndy le prometo venir después-

-Eso espero nos vemos- la mujer sonrió a la chica que se retiro rápidamente -Y si tenias la información que necesitaba-

-Si quería ver si yo tenía algunos apuntes pasados que necesita porque está en unos temas parecidos ya sabes que ella ya está en un grado superior- miro en otra dirección sabia que ella era demasiado transparente sobre todo cuando deseaba mentir

-Ya veo me alegra que hayas podido ayudarle, y que tal que me ayudas ahora- la mujer sonrió y siguió a su hija después de que esta asintiera y comenzará a caminar rumbo a la cocina sabía que su hija tenía más que decir sobre lo que la había molestado esa tarde pero si había logrado desahogarse con su amiga y se sentía mejor entonces debía ser algo que en algún momento la pequeña también le diría a ella.

La pequeña rubia pasó una bella tarde con su madre y después con el resto de su familia conforme estos fueron llegando pero las palabras de su amiga no dejaron de repetirse en su mente en todo momento, como era eso de que debía pensar en lo que sentía si ni siquiera podía describirlo del todo por un momento pensó que solo era una broma de la mayor de las Yagami después de todo era algo de familia pero Signum no hacía eso por lo menos no cuando ella le hablaba de algo serio como en esa ocasión, acaso sería su edad después de todo la otra era mayor aunque solo fuera por un año tal vez entendía más cosas debido a eso o porque ella llegaba a ser bastante más madura en muchas ocasiones, ya no sabía que pensar así que simplemente optó por lo más sencillo dejar que pasara el tiempo para tal vez lograr comprender mejor lo que sentía.


Que tal bueno muchas gracias por el tiempo y la oportunidad a mi historia espero de verdad les guste y nos leamos pronto y también los invito a darles un vistazo a mis otras historias, me despido pero espero leerlos muy pronto saluditos.