Aquí les traigo la continuación !

Espero que les guste ¬w¬


La curiosidad de Aomine

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Su respiración se agito desmesuradamente por el susto y su cuerpo comenzó a temblar ligeramente. Su peor pesadilla se había cumplido, acababan de asaltar su apartamento. Sin pensarlo más, mordió esa mano y tiro su cabeza hacia atrás haciendo que su agresor lo soltara.

-¡Demonios, kise!

Abrió más sus ojos ante esa voz. Volteo su mirada y a su espalda estaba el moreno sobando el mentón donde lo acababa de golpear. Miro a su alrededor buscando alguna otra figura pero solo el peli-azul estaba ahí.

-¡Aominecchi! – Grito y se lanzo a sus brazos sonriendo totalmente aliviado -¡Creí que te había ocurrido algo malo! ¿¡Porque no contestabas mis llamadas!? – le dijo cambiando su tono de voz y expresión de rostro, ahora mirándolo enojado.

El moreno lo miro y después de analizarlo le sonrió, solo que esa mueca no denotaba inocencia. Antes de seguir escuchando los reclamos del rubio, le beso. Coloco una mano sobre su nuca y apasiono aquel contacto. La boca del rubio no se hizo de rogar y pronto la entreabrió, permitiendo al otro explorarla a gusto.

Jadeante por ese corto contacto, el moreno se separo y el menor lo miro expectante. Iba a decir algo, cualquier cosa, cuando el oji-azul lo toma de la cintura y, cual bulto, lo deja en su hombro para encaminarse al cuarto.

-¿Aominecchi?

Al llegar a la habitación, esta oscura por las cortinas cerradas, dejo al chico sobre su cama. No le permitió momento de quejas, simplemente se abalanzó sobre este y volvió a besarlo. Sus labios estaban ligeramente húmedos por el anterior contacto.

El moreno deslizo cuidosamente, y sin que el rubio se diera cuenta de sus intenciones, las manos del menor a su cabeza. Acariciándolas desde los hombros hasta las muñecas en un sutil contacto. Y sonriendo entre el beso, amarro estas al borde de la cama con una suave tela. El rubio rompió el contacto cuando ya había sido apresado y miro confundido al otro.

-¿Qué haces?

-Shhh

El moreno a horcajas del otro atrajo otro pedazo de aquel telar y, esta vez, tapo sus ojos con ello. Sintió el pequeño cambio en el cuerpo del más bajo; se sentía inseguro, y eso de alguna manera, le gustaba. Sentirlo indefenso y a su total merced.

-Aominecchi?

-Shhh…No te impacientes rubito - se acerco y varonilmente susurro en su oído – Prefiero que hagas otra clase de sonidos.

El rubio se sonrojo por esas palabras y abrió su boca ante la necesidad de no saber qué haría el otro. Sintió su ropa siendo removida. La chaleca y su camisa desaparecieron así como también sus pantalones. Trago nervioso esperando el próximo movimiento de su chico y ante eso solo escucho un peculiar sonido, aunque en ese momento nada se le venía a la cabeza.

Al dejar al más pálido semi-desnudo sonrío. Aquella piel anhelaba ser tocada y probada. Miro hacia el velador y de un pequeño recipiente saco un cubito de hielo. Se hecho uno a la boca y se acerco al rubio.

Con las yemas de los dedos rozo su cuello pasando por sus hombros y bajando hacia su pecho. Miro al chico y sus sonrojadas mejillas estaban encendidas. Sus labios dejaban escapar el aire con algo de agitación. Sonrió internamente, el rubio se estaba excitando más rápido de lo usual.

Siguió con el contacto, solo roces de sus dedos contra esa tersa piel. Llego a su abdomen y acaricio sus costados para luego subir ambas manos y levemente toco los botoncitos rosas del menor. Lo vio apretar sus labios y de nueva cuenta sonrió. Eso era lo que esperaba, quería desesperarlo.

Se acomodo de costado y sin dejar de acariciar los lugares erógenos de rubio, que ya de sobra conocía, se dedico a mirarlo.

El rubio soltó un suspiro y se relamió los labios cuando el moreno roso su cadera y un poco más abajo.

El cubito de hielo ya se había derretido en su boca, ahora helada y más fresca se acerco a la oreja del rubio. Soltó un suspiro y el cálido aliento estremeció al menor. Lamio el lóbulo con delicadeza mientras su mano volvía su recorrido hacia su cuello.

Soltó un pequeño jadeo y el moreno tentado de esos labios, lo beso mientras se acomodaba arriba de este. Lamio sus labios, pasando su lengua por la comisura de estos y adentrándola en su interior. A tientas llevo su mano hacia el recipiente sacando otro cubito de hielo. Esta vez se separo un poco y llevo el cubito hacia el pecho de Kise.

-Aahh – ante el cambio abrupto de sensación el rubio gimió.

Con lentitud paseo ese cubito de su pecho hacia su ombligo, haciendo un círculo y bajando hacia su cadera. El hielo se derritió antes de devolverse en su camino.

-¿Estas caliente, Kise? – le susurro mientras lamia su oreja.

-Ca..lla.

El otro solo podía emitir alguno que otro jadeo. A pesar de solo haberlo rosado, su cuerpo ardía. Tal vez era esa sensación de no saber qué era lo que le esperaba. Tenerlo en la expectativa del próximo movimiento.

Tomo otro cubito y esta vez lo dirigió hacia un rosadito y pequeño lugar. Rodeo con este su pezón que de inmediato se irguió y el rubio soltó un gemido más fuerte. Se entretuvo en aquel lugar, mojo todo lo que quiso esa delicada y sensible zona escuchando con deleite los jadeos del mas pálido.

-Aom…aahh…

Retiro el cubito y lo llevo a jugar con su otro pezón mientras ahora él se dedicaba a lamer y morder al que acababa de atender. El rubio soltó un jadeo mientras se removía, sentir ese trozo de hielo le erizaba todo el cuerpo, sentir frio y calor lo estremecía.

Cuando el hielo se derritió sus manos jugaron con el botoncito rosa del rubio, apretándolo y pellizcando, su chico no dejaba de gemir. Se separo para mirarlo, deleitándose con la figura excitada del menor. Jadeante y su piel perlada de sudor y el agua derretida del hielo.

Le quito la ultima prenda, aquella que se veía mojada y apretando dolorosamente la erección del rubio.

-Valla, alguien quiere venirse.

Se relamió los labios al ver el pre-semen del miembro del chico. Atrajo una vez más un trozo de tela y lo amarro alrededor de su miembro. El rubio se sobresalto y trato de levarse, mas solo logro subir su cabeza.

-¿Qué…? Aominecchi…nghh – soltó un pequeño quejido de dolor al ser amarrado en esa zona.

-Es para asegurar tu obediencia – le susurro mientras quitaba algunos mechones rubios de su rostro.

El rubio hizo una mueca desconforme y el moreno sonrió. Sin despegar su mirada del menor, atrajo nuevamente un hielito, lo miro un momento y después al rubio. Con una lasciva mirada lo bajo hacia el miembro del rubio. Toco sutilmente la punta de este y el menor gimió y arqueo su espalda ante el contacto.

Se acerco al más pálido mientras el hielito jugaba en la punta de la erección del otro. Lamio y succiono sus labios acallando algunos gemidos.

-¿Te gusta ser sometido, Kise?

En respuesta solo la agitada respiración más los quejidos se lograron escuchar. Bajo el hielito por toda la extensión del miembro ajeno y consciente de que no podía tenerlo todo el tiempo en una misma posición, bajo mas y mas…

-¿Adonde…? – pregunto alterado el rubio al sentir ese trozo frio bajar hacia otra zona.

Su sonrisa se ensanchaba cada vez más, su morbo subía cada vez más al hacerle aquello a su chico. Bajo ese hielo y jugo en la entrada del rubio. Daba círculos a su alrededor mientras el chico se removía por esa extraña sensación. Y sin más, cuando el cubo estaba más pequeño, lo introdujo en su interior.

-¡Aahhh!

El rubio se arqueo bruscamente al sentir aquello. El frio en su interior causo pequeños espasmos en su zona baja. Estaba seguro que no ser por aquello que le impedía correrse, con aquella acción hubiera acabado, por lo tanto aquello le resulto doloroso.

-Quí…Quítalo..ahh Aomi…

-Como quieras.

El moreno se agacho e introdujo dos dedos en el interior. El rubio de nuevo se arqueo por esa brusca acción.

-Que mala suerte Kise. No logro encontrarlo.

Sonrió con malicia mientras metía y sacaba los dedos dentro del rubio, simulando alguna búsqueda que no tenía intenciones de encontrar. El menor ni fuerza ni aliento tenia de reclamarle, todo se le iba removiéndose y gimiendo. Se sentía desfallecer, sus muñecas ardían por el esfuerzo de soltarse y la pequeña tela en sus ojos la sentía mojada, estaba sollozando, tanto placer le estaba haciendo llorar.

"Quiero correrme" pensaba mientras se mordía su labio inferior, tratando de calmar de alguna forma esa oleada de placer.

El moreno miro esa entrada. Más que mojada por el hielo, y dilatada por los ahora tres dedos moviéndose en su interior. Se relamió los labios, ansioso por entrar.

Quito sus húmedos dedos y se quito su ropa con rapidez. Estar al pendiente del rubio no le había dado tiempo para aquello. El menor tomo ese lapso para tomar un respiro, solo dio uno cuando sintió algo húmedo y suave en su entrada.

-Espero que estés listo.

Dijo el moreno, ya totalmente desnudo, y sin más entro de una estocada. El rubio grito tirando su cabeza hacia atrás y flexiono su espalda por aquel rudo movimiento. El peli-azul reprimió un quejido al entrar, Kise estaba demasiado apretado y su interior lo envolvía deliciosamente.

Soltó el aire y comenzó con las embestidas. No podía esperar cuando el rubio estaba así de excitado. Tomo las caderas de este y las elevo mientras arremetía en aquel lugar.

-Aahhh…duele…

El moreno subió la mirada hacia el menor. Por un momento pensó detenerse más antes, guio una mano hacia el rostro del chico y quito la tela de sus ojos. Sonrió sin parar sus embestidas.

-¿Te duele o…no aguantas tanto placer? – susurro en su oído esas últimas palabras.

El menor solo gimió más fuerte al sentir el aumento de las estocadas. Sus piernas se abrieron más y el miembro del moreno llego más profundo y rápido.

-Me pregunto…cuánto podrás aguantar, Kise.

-Aahh..no…ya no aguant..to mas…

La mente del rubio estaba totalmente nublada. No podía pensar con claridad, su boca soltaba los jadeos y su cuerpo solo vibraba del placer. Quería acabar pronto, no aguantaría demasiado.

El moreno no le daba tregua. Levanto mas las caderas de Kise, curvando su espalda y dejando sus rodillas casi tocando la cama a un costado de sus hombros, aquella posición incomodo al rubio y se quejo en un gemido. El moreno consciente de aquello le permitió el placer que tanto anhelaba el chico.

Bajo una mano y soltó esa tela del miembro del rubio. El chico abrió los ojos, que en algún momento cerro, e impresionado miro al peli-azul. Este le sonrió lujuriosamente e inclinándose, le beso. Acallaron los gemidos del rubio en aquel contacto. El beso húmedo dejo que sus lenguas jugaran entre sí, haciendo que la saliva escurriera por un costado de la comisura de los labios del rubio.

Rompió el beso cuando el moreno dio una brusca embestida en su punto. Sintió su interior contraerse deliciosamente y unas lagrimillas resbalaron por sus mejillas. Sin dejar de gemir llevo su mirada hacia el frente, viendo en primera plana la conexión que tenia con el moreno. En aquella posición podía ver claramente como el miembro de Aomine desaparecía violentamente en su interior. Su lívido aumento al presenciar aquello.

Otra estocada en su punto lo hizo jadear más fuerte. Miro como su miembro ya goteaba y su interior comenzó a contraerse repentinamente. Estaba por acabar. Quiso soltarse pero solo logro removerse y cerrar los ojos. El peli-azul le arremetió con más dureza y el rubio grito al correrse con fuerza.

Su semen se escurrió en porciones por todo su cuerpo y, al estar inclinado, su rostro también se mancho de la blanquecina sustancia. El moreno acabo al dar un par de embestidas más y el rubio presencio justo el momento, viendo como su interior se llenaba de aquel liquido caliente y espeso, y como quería salir de su entrada, para después cerrar los ojos cansado.

El moreno soltó cuidadosamente la cadera del chico mientras ambos respiraban agitados. Luego de un par de bocanadas soltó las manos del rubio, estas cayeron pesadamente a un costado del rostro del chico. Sus mejillas estaban fuertemente sonrojadas y manchadas. Aproximo el trozo de tela que anteriormente cubrían los ojos de Kise, y limpio su rostro. El menor soltó un suspiro luego de recuperar el aliento, mas sus ojos no los abrió.

Después de limpiarlo el moreno salió cuidadosamente de su interior y se acomodo en la cama. Miro al chico a su lado y este ya dormía profundamente. Sonrió y atrajo al menor, coloco su cabeza en su pecho y se dedico a acariciar aquellos dorados cabellos.

Soltó otro suspiro y luego de sonreír cerró los ojos. Aquello fue tremendamente placentero. ¿Quién diría que el cubito de hielo encendería a Kise a tal extremo que solo aguanto una ronda y quedo dormido enseguida? Hasta ahora él no tenía idea. Le encanto las reacciones que aquel detalle atrajo al cuerpo del chico. Porque para él, sentirlo totalmente estrecho y jadeante fue lo mejor.

Ahora de seguro Kise cuando despertara le reclamaría por todo eso. Pero no importaba, por lo que experimento aquello valía la pena, y estaba seguro que aunque negara, Kise se sintió igual o más complacido por ello.

¿Que a los Géminis les gustaba sentir cosas nuevas aunque sea una vez? Estaba por demás dicho que aquello Kise querría repetirlo las veces que le hicieran falta. Su juguetona mente no le permitiría experimentarlo una sola vez. Y él tampoco estaba dispuesto a no probar más lo que aquel cuerpo podía darle. Porque ahora su curiosidad había aumentado, quería indagar en más posturas y juegos para realizar con su chico. Saciarla hasta que estuviera satisfecho de haberlo probado todo, absolutamente todo con Kise.

Porque aquella tortuosa curiosidad no se detendría con nada.

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~°FIN°~


Espero que les haya gustado! ^^

me divertí imaginándome a kise en esa posición ¬w¬ hohoho y Aomine lo disfruto =w=

reviews?^-^

Cuidense! y Bye Bye ~ !^^