PARA Cherry Bumb Pattz y NnA gOtIkA…gracias por sus reviews
Nos reuníamos casi todas las tardes después de la escuela. Yo salía de Southwest y tomaba el autobús hasta la escuela de danza de Miss Lala Palevsky, y Edward pasaba por mi después y me llevaba a casa. De noche estudiaba en mi habitación, pero de cinco y cuarto a seis y media, cuando mi madre creía que venia en el autobús de regreso de la clase de danza, yo estaba con Will.
Era muy distinto a mi, me sentía mimada y querida; Edward se vio lanzado a la vida como una hoja al viento. Su madre había muerto cuando el tenia cinco años, y de ahí en adelante tuvo que valerse por si mismo de muchas maneras. Edward fue el hijo único de esa pareja, pero su padre se volvió a casar dos veces antes de conocer a la madre de Edward y se volvió a casar cuando murió ella, en todos esos matrimonios hubo hijos. En un momento dado llego a haber hasta quince niños con el en casa, pero Edward decía que aunque había muchos hermanastros y medios hermanos y hermanas, el siempre se había sentido solo.
-Nunca vivimos en una casa como tu Bells- me conto en una ocasión- Mas bien parecían cabañas o remolques. Incluso recuerdo que vivimos en varias tiendas de campaña alineadas a un lado de la carretera.
No dijo mas y me quede observándola, la sombra que se formaba debajo del hueso de las mejillas, la onda de su cabello…
-No me llevo bien con mi madre- dije mientras arrastraba el tenedor lleno de tarta de coco por el plato.
-¿Te refieres a los problemas normales de relación entre madre e hija, o hay algo mas?
-Yo creo que hay algo mas- ¿Cómo podría explicárselo? A Edward le habían robado la posibilidad de tener una madre, yo tenia una a la que no le agradaba. Sin importar lo que hiciera nunca estaba a la altura de lo que René había querido como hija, alguien que fuera y actuara como ella misma.
-Mi madre quiere que yo sea otra persona; que no tenga sueños.
La mano de Edward se poso sobre la mia. Fue la primera vez que me toco. Era la tarde de un viernes y estábamos bajo el gran toldo rojo de Allen's, una cafetería tomando una taza de café y comiendo un pedazo de tarta de coco. A Edward le encantaban las tartas.
-Supongo que mi madre quiere que sea como ella, una persona que no quiere ir a ningún lado ni hacer nada. Solo quiere que me este quieta haciendo puras cosas triviales.
-Bueno pero entonces ella ve terminar siendo una molestia para ti ¿No?
-¿Por qué?- le pregunte riendo- ¿Tu crees que hago cosas fuera de lo común?
-Yo creo que eres una fuerza que se debe tomar en cuenta, Bells. Pienso que vas a hacer en la vida todo lo que te propongas.
-Oh Edward, estas loco. Todo el mundo piensa que no soy nada.
-Bueno, entonces todo el mundo se sorprenderá menos yo.
-Si- dije, moviendo la cabeza- Quizá se sorprendan todos.
Iba feliz rumbo a la ciudad, en el maravilloso y viejo Mercury azul de Edward. El amaba ese vehiculo como nunca antes había visto a nadie amar un auto. Siempre lo estaba puliendo; incluso lo llamaba "querido". Me hallaba sentada a su lado oyendo música folcklorica.
-¿A dónde vamos?
-A comer comida mexicana
-Edward, dudo mucho que puedas conseguir comida mexicana en Kansas.
Si se puede Bells, solo hay que saber donde buscar. Y después te voy a enseñar a jugar pool.
-¿Pool?
-Claro con esas piernas tan largas, antes de golpear la bola ya estaras a media mesa- se rio sin dejar de mirarme- Chica, esas piernas llegan hasta Montana.
Si había comida mexicana en Kansas City. Y salones de billar. Y lugares en los que se vendia carne en salsa barbecue, y solo se bebía; cerveza; y bares bulliciosos con orquestas de música folcklorica, donde las muchachas usaban mucho lápiz labial y muy poca ropa. Y yo, yo era una forastera con los labios pintados en color Pixie Pink, la cara sin maquillar y el cabello suelto, la novata que había emigrado del país de los clubes campestres.
Cumpliría diecisiete años entre el día de acción de gracias y navidad, René y Charlie decidieron hacer una fiesta por todo lo alto, con las chicas vestidas de largo y los chicos con traje y corbata. Trate de disuadirlos de uno y de todos los modos, pero ellos estaban decididos a realizar aquella absurda fiesta.
-Creo que sería más divertido si los hombres fueran de vestido largo y las mujeres de traje y corbata- comento Edward
-No es para tanto, solo consigue un traje o una chaqueta en algún estilo.
-Y, ¿Qué pasa si no voy y nos vemos después de la fiesta?
-¿Por qué no puedes pedirle una chaqueta prestada a alguien?
-Está bien ¿Qué tal Joe?
Me dio un ataque de risa. Joe era el dueño de Joe's el sitio en el que trabajaba Edward los fines de semana. Joe medía un metro y medio y pesaba más de cien kilos. Una chaqueta de el parecería una estampa de correos en Edward. Edward media un metro ochenta y siete y era delgado, con brazos musculosos y espaldas anchas. Tambien tenia los pomulos muy pronunicados. En conjunto era todo lo que podría pedir una chica, incluso una con mayor energía que yo. Por primera vez me sentía enamorada y lo estaba de Edward, y además, no había nada que pudiera hacer.
-Edward, por favor, no me hagas pasar mi cumpleaños sin ti.
-No te va gustar Bella, habrá problemas.
-Por favor Edward…hazlo por mi
-Por ti…-me miro a los ojos- Esta bien estare ahí.
Le di un beso. Nos hallábamos en un estacionamiento, eran las cinco y cuarto y estaba oscureciendo. Era el primer beso que le daba. Lo bese, y hecho la cabeza hacia atrás para mirarme, creo que me quede sin respirar. El cielo tras el era azul marino, creo que me sentí pequeña, me temblaba todo el cuerpo y el corazón me latia con furia. Edward me rodeo con los brazos, me apretó hacia el y me beso una y otra vez.
Estoy segur ade que la fiesta estuvo preciosa, fue una noche de sábado fría y transparente, del mes de diciembre, había muchísimas estrellas brillando en el vasto cielo nocturno y escarchando en los cristales de los automóviles, recuerdo el sonido de las risas y la música, champaña servida en copas altas, una cena buffet, velas, una orquesta, todo lo que mi padre y la firma contable Jafe, Shafton y Blackman podían pagar con facilidad. Pero en ello yo no veía mas que un despliegue espectacular y pretencioso de opulencia, un desperdicio, una farsa. Yo no quería estar ahí. Hubiera sido mas feliz comiendo carne con Edward en un Snead's BarBQ.
Yo lucia un vestido rojo ajustado hecho de encaje de Chantillí, zapatos de tacon del mismo color del vestido, y el collar de perlas de la abuela. Llevaba el cabello suelto hacia abajo, aunque mi madre había sugerido que fuera peinada al estilo francés, también me preguntaba constantemente por que miraba con tanta insistencia hacia la puerta. No conteste. Ella no sabia que vendría Edward. No se lo comente a nadie.
Iba ataviado con un esmoquin negro y una camisa blanca de corte impecable, corbata de seda negra, gemelos dorados y zapatos negros. Era la primera vez que veía a Edward con algo que no fuera sus pantalones y botas vaqueras, y cuando lo vi de pie en la entrada tuve que apoyarme en una silla. Cruzo el salón hacia mi.
-Bells, te ves preciosa- me dijo. Mi madre apareció a mi lado como si estuviera pegada a mi.
-Edward, ella es mi madre. Mamá el es Edward Masen.
-Estoy segura de que nos hemos visto antes en la gasolineria de Texaco- comento ella con los ojos centellantes y burlones.
-Asi es- asentí y tome a Edward de la mano. Ella vio todo sin perder detalle.
-¿A que escuela vas Edward? No a Southwest…
No, señora Swan. Ya termine con la escuela. Y me gano la vida en el gran mundo.
-Muero de hambre- comente- Vamos a comer
-Yo también- dijo Edward alejándome de la bruja- Hasta luego señora- se despidió mirando sobre el hombro.
Todo inicio luego del pastel. Parece que David Greenspan tuvo el mal atino de decir algo a alguien acerca de mis senos. Lo grave fue que Edward estaba lo bastante cerca como para oírlo. El puño de Edward salió de no se donde y la nariz de David recibió un golpe desviándose casi de por vida para situarse a la izquierda de la ceja. Quedo inconsciente y derrumbado con los brazos abiertos, sobre la mesa de dulce que mi madre había planeado con toda perfeccion, la esplada sobre las rebanadas individuales de pastel de chocolate de siete capas y la cabeza sangrando en la lujosa sopera de plata llena de crema batida.
Nunca me entere bien de que fue lo que dijo David. Lo único que supe era que tenia que ver con mis senos, por que el novio de Carmen lo había oído hasta ese punto. Edward no me dijo nada. Todo lo que logre sacarle fue:
-No me gusto la forma en que te miraba, eso es todo.
Y eso fue todo también para mi madre, y ella, por supuesto, convenció a mi padre, que apoyo lo que ella dispuso. Al dia siguiente el edicto llego fuerte y claro: A partir de ese momento no habría mas Edward.
Pero ya era muy tarde, por lo que a mi se refería, a partir de ese momento…solo había Edward.
AQUÍ OTRO CAP.
EL CAPITULO QUE SIGUE ES MI FAVORITO…ES TAAAN PROFUNDO JEJEJE
ESPERO PODER SUBIRLO PRONTO Y OJALA QUE DE VERDAD LES GUSTE LA HISTORIA.
SI LES GUSTO YA SABEN…BOTONCITO AZUL
NO QUIERO RECURRI A ESOS CHANTAJES DE 10 REVIEWS Y NUEVO CAP …PERO TOMEN EN CUENTA QUE ESTE ES EL UNICO SUELDO QUE RECIBIMOS NOSOTROS LOS ESCRITORES…!
BESOS…NOS LEEMOS PRONTO
