Capitulo 2
Lo siguiente que supo fue que alguien la agitaba bruscamente. Abrió los ojos con cuidado lanzando una mirada asesina a aquel que se atrevía a molestarla. Para su sorpresa se encontró con unos ojos verde jade que la miraban de la misma manera. Bostezando se sentó en el sofá y observo como seis pares de ojos la miraban fríamente y con ganas de matarla.
-Los hermanos Sakamaki, supongo- volvió a bostezar
-¿Quién eres?- pregunto el chico de cabello negro
Para fortuna la chica ya había escuchado rumores de los hermanos, quienes por alguna razón habían hecho una alianza con el consejo. El mayor era Shuu, un chico alto, cabello entre amarillo y naranja y ojos azules. Luego estaba Reiji un chico según rumores, inteligente pero aficionado a los modales, tenía el cabello negro y ojos violeta, usaba lentes y era un poco más bajo que el primer hermano. Después estaban los trillizos: Raito, un chicho de cabello castaño, ojos verdes y siempre lleva un sombrero; Kanato, alguien de cabello y ojos lilas, todo desalineado y con un oso de peluche siempre a la mano; Ayato, un joven pelirrojo de ojos verdes. Finalmente estaba Subaru, quien era propenso a la violencia, tenía el cabello blanco y ojos rojos pero uno era cubierto por un mechón de cabello.
-Soy Arya- dijo mientras cruzaba las piernas y sonreía –un placer-
-¿Qué demonios haces aquí?- dijo Ayato impaciente
Arya borro se sonrisa y lo miro fríamente como si planeara matarlo pero solo opto por suspirar y enseñar la carta que le dio Aarón.
-Vengo del consejo-
Reiji se acerco y tomo la carta dejando a los demás hermanos con duda.
-Parece que seré su guardiana mientras encuentran al asesino-
-¿Asesino?- pregunto Subaru
-¿Ehh? ¿No lo saben?- ante el silencio prosiguió –Alguien está matando a los aliados del consejo, así que me han mandado a cuidarlos-
-No necesitamos que nos cuiden- hablo Subaru
-¡Quién demonios creen que somos!- Ayato estaba molesto
-Pues si soy cuidado por ti no me molestaría- dijo Raito con su tono seductor
-Ya cálmense- pidió o más bien ordeno Reiji –Parece que vivirás con nosotros así que espero que todos se comporten. Subaru muéstrale su habitación-
-Ni te molestes, no dormiré aquí-
-Pero nosotros queremos un nuevo juguete ¿Verdad Teddy?- Kanato abrazaba a su osito pero Arya no hizo caso y se levanto del sillón, dispuesta a irse pero alguien la tomo de la mano. Era Kanato quien la sujetaba con fuerza.
-He dicho que no queremos que te vayas- apretó mas su agarre
-Y yo que no me quedare-
Kanato ante su rabia, lanzo a la chica contra la pared. Ella emitió un pequeño sonido de dolor pero también acerco su mano a la parte posterior del cinturón, donde tenía 2 dagas de plata. En cuanto Kanato de le acerco, Arya rápidamente con su mano derecha tomo una de las dagas y la coloco en el cuello del chico mientras que su mano izquierda sujeta su cabello lila. El solo pudo abrir sus ojos con sorpresa y péquelas lagrimas llenas de frustración cayeron por sus mejillas.
-Kanato- lo llamo Reiji –no olvides que ella viene del consejo, no es cualquier humano y tu…podrías intentar controlarte-
-Solo si ustedes lo hacen- con cuidado soltó a Kanato y acaricio su cabello como si fuera su hermanito menor mientras guardaba la daga –No llores Kanato, ya eres un chico grande- con ambas manos limpio las lagrimas del chica y lo beso en la frente.
Todos estaban impactados, nunca Kanato se había quedado tan sorprendido y nunca alguien lo había tratado con tanto cariño.
Arruinando el feliz momento y trayendo a la realidad a los demás hermanos, una canción de Dragon Force resonó en la habitación. Arya hizo una mueca y saco, del bolsillo trasero de su pantalón, un celular.
-¿Dónde has estado?- gritaba Aarón mientras Arya caminaba hacia la puerta
-No grites- contesto con flojera
-Te he estado llamando quin…-
No termino de escuchar, ya que Reiji llego por atrás y le arrebato el teléfono.
-Dame eso- ordeno
-Te diré unas cosas- contesto el otro- Primero…no uses ese tono arrogante conmigo. Segundo…si estás hablando conmigo no te distraigas. Tercero…te quedaras a vivir aquí sin ninguna objeción-
Reiji la veía con ojos fríos diciendo que no aceptaría un no por respuesta.
-No- contesto de manera arrogante
-¿Qué dijiste?-
-Ahora escúchame pequeño vampiro. Si estoy aquí es porque son ordenes, voy a hablar como yo quiera, viviré donde yo quiera y si me place me tomare la molestia de ponerte atención-
Los demás hermanos observaban con cierta diversión el espectáculo. Rara vez veían a alguien desafiar a su hermano con tal arrogancia.
-Vayan a sus cuartos- la ira de Reiji era palpable. De inmediato sus hermanos desaparecieron. La mirada de Arya seguía fija e inmutable ante él.
Sin darse cuenta el vampiro tomo la muñeca de la chica con tanta fuerza que parecía que la rompería. Guardo el teléfono en el bolsillo de su pantalón y empezó a caminar mientras tiraba de ella. Arya intentaba parar pero como era de esperarse su fuerza no era nada comprara a la de él. Una vez más dirigió su mano libre a una de las dagas. Ya habían subido las escaleras y caminaban por un pasillo del segundo piso, cuando Arya levanto la mano, armada y lista para atacar pero Reiji fue más listo y volteo en el momento exacto como para frenar su mano.
-Creíste que el mismo truco funcionaria 2 veces- decía mientras la aprisionaba entre la pared y su cuerpo –mejor te quitamos toda arma que traigas-
Con una mano sujeto amabas muñecas poniéndolas sobre su cabeza y apretándolas a la pared. Su pierna derecha se coloco en medio de las de la chica dejándola vulnerable e inmóvil. Lentamente pego mas su cuerpo al de ella y con su mano empezó a recorrer el cuerpo de Arya.
Comenzó por su espalda descendiendo lentamente a hasta su cadera donde encontró la otra daga, cuando el sonido del metal al chocar rezumbo, Arya se erizo y torpemente dejo caer la otra daga que traía en manos. Reiji siguió con su recorrido torturándola cada vez más, su mano paso entre sus muslos, después por su estomago y finalmente por su pecho.
Arya no pudo evitar soltar un gemido, se sentía humillada y cansada por su última misión. Como era posible que una cazadora como ella, tan respetada y temida, pudiera ser tocada por un simple vampiro y lo peor del caso…hacerla sentir tan bien.
Reiji sonrió con satisfacción al ver que su presa ya no oponía resistencia y….porque desaprovechar la oportunidad. Con cuidado se acerco a su cuello y suavemente lamio. Su lengua en contacto con la piel de Arya se sentía caliente y húmeda. Ella sabía lo que iba a suceder así que solo cerró sus ojos y espero. Colmillos cortaron su piel y liquido rojo emano sin control alguno. Pequeños gemidos salieron involuntariamente de ella, no sabían si era de placer o de dolor o ambos.
-Basta…- pidió
-¿Harás lo que se te ordene? –dijo apenas separándose unos centímetros de su cuello
Arya dudo unos segundos pero al final su orgullo pudo más –No-
Los ojos del vampiro brillaron con más furia.
-Entonces…será mejor que te prepares para las consecuencias-.
