A/N: Otro capítulo :) Y Tom aparece en la historia, yay! Por supuesto, me encantaría oír lo que pensáis.

Gracias a todo el que dejó review en el capítulo anterior.

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Capítulo dos: Conoce a la Princesa

Hermione gruñó mientras recuperaba el conocimiento. Le dolía la cabeza como si alguien le estuviese perforando el cráneo con un taladro. El dolor la hacía querer vomitar. Su agonía no menguó en absoluto al sentir que algo duro le era arrojado, rebotando contra su espalda.

"Oh Merlín," protestó ella miserablemente. "¿Qué demonios...?"

"No lo volveré a repetir," una voz bastante desagradable se adentró en su pobre cabeza. "Levántate. Tengo cosas que hacer y me estás entreteniendo."

"Ngh." Fue la sofisticada respuesta de Hermione.

Lentamente, consiguió girarse sobre su espalda, a pesar de las horribles vueltas que le daba la cabeza. Alguien cercano - probablemente el dueño esa desagradable voz que escuchó antes - resopló molesto.

"Muévete." Fue la autoritaria orden de aquella voz grave.

Hermione trató de mantener las nauseas bajo control. Respira profundamente... espira... inspira... espira... No fue de mucha ayuda, pero al menos su cerebro decidió volver a ponerse en marcha. La joven se incorporó como si la hubieran electrocutado cuando revivió los últimos acontecimientos en su mente.¡Los Horcruxes! Tenía que... ¡Había tres Mortífagos! Maldita sea, ¿Dónde estaba su varita? Febrilmente, trató de localizarla a tientas mientras sus ojos observaban sus alrededores, lista para defenderse de un ataque. Esperando encontrar un pasillo derruido y a los Mortífagos acercándose, no pudo evitar la confusión al verse tumbada en una cómoda y enorme cama. Habría sido un gran avance a estar en un castillo sitiado de no haber notado que, bajo las sábanas de seda, estaba completamente desnuda. Sin varita y sintiéndose bastante expuesta, Hermione apretó las sábanas protectoramente a su alrededor.

"¿Qué...?" balbuceó con voz rota.

"Lo digo en serio," la reprendió la voz de antes. "Vete."

Agitadamente, Hermione recordó que no estaba sola. Paralizada tanto por la confusión como por el miedo y aún envuelta con la sábana, se giró hacia el otro lado de la cama y miró con los ojos desorbitados al otro ocupante de la habitación. Por un momento pareció que su cerebro se había ido y se quedó observándolo como una estúpida. A menos de dos pasos de la cama había un joven, ocupado en guardar rollos de pergamino en lo que parecía ser una bolsa escolar. Pero no fue su ceño airado ni el hecho de que llevara un uniforme de Slytherin lo que puso a Hermione en estado de shock. No, el problema era que ella conocía a aquel joven. Piel pálida extrañamente atractiva, alto, de constitución delgada pero fuerte y rasgos sumamente atractivos. Se veía exactamente igual que en aquel antiguo anuario que Hermione encontró una vez en la biblioteca de Hogwarts. Y lo único que sintió fue terror al contemplar a nada más y nada menos que a Tom Marvolo Riddle.

Cerrando la bolsa con un golpe seco, el joven Voldemort fijó sus ojos en ella. Asustada, Hermione dio un pequeño bote cuando la fulminó maliciosamente con su mirada.

"¿Voy a tener que sacarte de aquí?"

Hermione lo miró como un ciervo acorralado miraría la escopeta de un cazador. Incapaz de formar palabras, negó con la cabeza. Riddle entrecerró los ojos con enfado y dijo.

"¡Date prisa, entonces!"

Hermione se preguntó desesperadamente qué quería de ella. El corazón le latía temerosamente en el pecho mientras se incorporaba con manos temblorosas. ¿Quizás no quería matarla en la cama porque prefería las salpicaduras de sangre en el suelo? ¿O planeaba arrastrarla a algún tipo de mazmorra de tortura? El pánico nubló su mente cuando finalmente consiguió ponerse de pie, notando la debilidad de sus rodillas. La mirada amenazadora de Riddle la había seguido silenciosamente durante todo el proceso. Pero cuando Hermione apretó aun más la sábana contra su cuerpo desnudo, el joven dio un paso airado hacia ella.

"No," le siseó. "Vas a dejar eso aquí."

Y antes de que Hermione pudiera siquiera protestar, agarró un extremo de la sábana y tiró de ella violentamente. Hermione no sabía si se iba a desmayar de miedo o de vergüenza ahora que se encontraba totalmente desnuda frente a Riddle. De alguna manera, logró mantener milagrosamente la consciencia y parpadeó ansiosamente. No sabía que esperar ahora, pero sus pensamientos iban desde un inofensivo crucio hasta ser abierta en canal por un Riddle que se reía insanamente mientras se bañaba con su sangre y sus vísceras. Al final, lo único que obtuvo fue otra mirada agria de Voldemort.

"No te dejes ninguna de tus cosas." Le ordenó de forma seca.

Mientras tanto señaló al suelo. Hermione frunció el ceño a causa de ese tono tan descortés, pero pensó que era mejor no decir nada. Entonces se percató de las prendas de ropa esparcidas por el suelo. ¿Quizás lo mejor sería seguirle la corriente? Con el miedo aun arraigado en su cuerpo, Hermione se agachó y empezó a recoger la ropa. Con dedos vacilantes reunió todas las prendas en sus manos. Nunca antes las había visto y desde luego, ella nunca había comprado unas bragas tan escandalosas, pero supuso que a caballo regalado no se le mira el diente. Hermione se puso la ropa precipitadamente, sin siquiera decir nada acerca de aquella túnica de Slytherin. Apenas había abrochado los botones de la blusa cuando Riddle le recriminó impaciente.

"¿Todavía estás aquí?"

Sin siquiera mirarla, movió la mano con un gesto para que se fuera. Hermione apretó la boca hasta formar una fina línea, pero no dijo nada acerca de su comportamiento condescendiente. Después de todo, Riddle no la había matado y eso era definitivamente una ventaja. Se tambaleó hacia la puerta con las piernas temblando, esperando que una maldición la golpeara en la espalda en cualquier momento. Sin embargo, nada ocurrió y Hermione no pudo creer su suerte al dejar la habitación y a Riddle detrás.

Sin embargo, su confusión aumentó hasta límites insospechados cuando llegó dando tumbos hasta lo que sólo podía ser la sala común de Slytherin. Unos cuantos Slytherins estaban tirados en los sofás, lanzándole miradas inquisitivas. Hermione se quedó mirándolos perpleja. ¿Qué hacían vagueando por aquí? ¿Acaso no se habían dado cuenta? ¡El castillo estaba siendo atacado! La joven no dijo nada, quizás eran partidarios de Voldemort. Después de todo, eran Slytherins. Cruzó la habitación aprisa y salió.

Hermione huyó lejos de la sala común de Slytherin, no queriendo permanecer allí más de lo necesario. Al menos su suerte no se había acabado del todo. Entre los pliegues de la túnica de Slytherin, encontró una varita. Así que, lista para la batalla, corrió escaleras arriba dejando rápidamente las mazmorras atrás, con la intención de volver a la lucha. Después de todo, todavía tenia que encontrar y matar a Nagini.

Sin embargo lo único que consiguió al llegar al vestíbulo, con la varita en la mano y una mirada salvaje en los ojos, fue evocar una enorme cantidad de miradas extrañadas de los estudiantes que tranquilamente paseaban por allí. Asombrada, Hermione se quedó parada en medio del vestíbulo con la varita aún sujeta. No había destrucción, ni paredes derrumbadas, ni Mortífagos intentando matar a todo el que estuviera a la vista y tampoco había ningún Señor Tenebroso amenazando con quemarlos vivos a todos. En lugar de eso, los estudiantes iban y venían, bromeando y riendo, como si fuera cualquier otro día de clase en Hogwarts.

Esto no está bien... Una profunda arruga apareció en la frente de Hermione. Discretamente, guardó la varita en el bolsillo de la túnica. Entonces dejó el vestíbulo y se adentró enérgicamente en el castillo. Sin embargo daba igual donde fuera, no había signos de batalla. Todo estaba tranquilo. Hermione empezó a sospechar lo que había pasado cuando se dio cuenta de que no reconocía a ninguno de los estudiantes. Ni siquiera los Gryffindors le resultaban familiares.

Sintiéndose bastante débil, Hermione se deslizó hasta un baño de chicas para estar sola y recomponer su frágil estado mental. Con la cabeza dándole vueltas con todas las conclusiones que estaba sacando, Hermione fue titubeando hasta los lavabos y dejó caer el agua en sus manos para humedecerse la cara. Al mirar al espejo, la sangre se le heló a causa del shock y un gemido abandonó su garganta. Una completa desconocida le devolvía la mirada. La chica del espejo tenía un sedoso cabello azabache que caía sobre sus hombros y a lo largo de su espalda, complementando a la perfección su pálida e inmaculada piel. Unos oscuros y almendrados ojos marrones la observaban a través de largas y espesas pestañas. Los rasgos de aquella extraña eran delicados - pómulos altos, labios gruesos - e iban acorde con su pequeña y esbelta figura.

Hermione contempló la hermosa imagen del espejo e instantáneamente arrugó la nariz con repugnancia. Todo estaba completamente mal. Con precaución tiró de su lisa cabellera negra y sintió una fuerte necesidad de vomitar. ¿Qué rayos había pasado? Hermione hizo una mueca a la imagen del espejo. La chica también arrugó su pequeña nariz y Hermione tuvo el repentino deseo de pegarle un puñetazo en la cara. ¡Esa no era ella! ¿Qué había pasado con su cuerpo? Totalmente perturbada cogió la bolsa que había traído de la habitación de Riddle y salió del baño.

"Umph." gruño Hermione al chocar de cabeza con alguien.

"¡Mira por dónde vas!" Le recriminó una voz mientras unas manos ásperas la empujaban.

Hermione alzó la visto y no se sorprendió en lo más mínimo al encontrar a Tom Riddle mirándola acusadoramente.

"Erm... ¿lo siento?" Dijo ella con voz débil.

Automáticamente, sus manos se deslizaron hasta el bolsillo de su túnica. Se sintió aliviada cuando sus dedos notaron el suave tacto de la madera de varita. No era su varita, pero Hermione estaba inmensamente agradecida de tener algo con lo que defenderse. No pudo evitar soltar un chillido indignado cuando Riddle la agarró del brazo y la arrastró contundentemente tras él. Una alarmante cantidad de pánico casi sofocó a Hermione mientras era dirigida hacia lo que sólo podía ser su ejecución.

"Vamos," dijo Riddle con un tono mandón. "Llegamos tarde al almuerzo."

"¿Almuerzo?" repitió Hermione débilmente, sin luchar contra su agarre.

"Merlin, estás incluso más lenta de lo normal" Suspiró Riddle con desesperación.

Los pensamientos de Hermione se enredaron en su cabeza creando una complicada maraña. Notaba la sangre palpitar en sus oídos y su pulso se aceleró por el miedo. Azorada, observó como los estudiantes a su alrededor ignoraban alegremente como estaba siendo maltratada por el Señor Tenebroso. Estaba absolutamente todo mal. Se sintió desmayar cuando su cerebro le ofreció la única explicación posible para su situación.

Estaba muerta. Esos estúpidos Mortífagos habían conseguido matarla y esto era el infierno.

Hermione gimió con lástima, haciendo que Riddle la mirara con disgusto, mientras se lamentaba para sus adentros. Su yo de 11 años debió haber cogido esa carta de Hogwarts y haberla quemado inmediatamente. ¿Qué había sido de su sueño de ser químico analítico? ¿Estúpidas lechuzas entregando documentos importantes? Ese debería haber sido el primer indicio.

"Hoy estás siendo realmente molesta." No dudó en informarla Riddle. Entonces frunció el ceño ante la sospecha de su acompañante y preguntó, "¿Has ido siquiera a tus clases?"

"...er..." Fue todo lo que Hermion consiguió mascullar como una tonta.

Riddle simplemente rodó los ojos en exasperación. "¿Otra vez? ¿Cuántas clases te has saltado esta semana?"

Hermione se percató de la mirada pedante en su cara pero no comentó nada. Si estaba en el infierno, entonces él era probablemente Satán en persona. Con sus pensamientos formando un remolino de pánico, Hermione se preguntó de forma frenética como podría escapar de él. De repente dejó de andar, obligando a Riddle a detenerse también. La molestia se hizo presente en su rostro y Hermione rebuscó apresuradamente en la desconocida mochila. Necesitaba una distracción. Algo. Cualquier cosa. Sus temblorosos dedos se toparon con unos cuantos trabajos y agarró uno. Aquí vamos, pensó y lo sacó de la mochila.

"Necesito hablar con un profesor sobre esto" Informó a Riddle dramáticamente.

Él arrugó la nariz. "¿Por qué?"

"Por está..." Hermione observó la nota y casi se desmayó al ver una T. ¡¿Troll?! "...está... er..."

Riddle rió irritablemente. Hermione tenía que admitir que era bastante atractivo pero ya la estaba poniendo de los nervios como obviamente usaba esa cualidad en su beneficio.

"Dudo que Dumbledore pueda ayudarte a mejorar esa redacción, querida." Riddle le dedicó una sonrisa extremadamente encantadora a la vez que falsa y le pasó un brazo por los hombros. "Tienes que asimilarlo, estudiar simplemente no es lo tuyo."

Hermione tuvo que morderse el interior de la mejilla para no agredirlo. Concentrándose desesperadamente en los hechos, trató de calmarse. ¿Dumbledore estaba por aquí? Su estómago se desplomó. El antiguo director estaba muerto. ¿Significaba eso que ella estaba muerta también? ¿Pero por qué habría acabado el querido Dumbledore en el infierno?

"No te preocupes, amor." Flirteó Riddle con su encantadora sonrisa aun en los labios. "Tienes muchos otros talentos. Es solo que la materia escolar no es uno de ellos."

Hermione podía oír la burla subyacente proveniente de esas palabras. ¿Acaso pensaba que no se daría cuenta? ¡Será imbécil! La mofa de Riddle hacia su inteligencia casi la hizo explotar de rabia.

"Aún así voy a ver a Dumbledore." Murmuró entre dientes apretados.

Pudo ver el reflejo rojo en los ojos de Riddle y se asustó. Contra todo pronóstico, él pareció controlarse y no romperla en pedazos. En su lugar le dijo perezosamente.

"Te acompaño."

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NdT: A partir de aquí las cosas comienzan a ponerse interesantes, al menos en mi opinión. También quería comentar que he decidido no cambiar el nombre de Tom. Si sólo fuera su segundo nombre lo haría, pero también hay que cambiar el apellido. Y aunque sólo sea una letra, estoy segura de que metería la pata más de una vez si lo hiciera. En caso de que aparezca el anagrama durante la historia dejaré una nota explicativa al lado. Las sugerencias y los rewievs serán enormemente apreciados (aunque dudo que alguien deje alguno) Gracias por leer.