CAPÍTULO 2. MISIÓN
Corría el mes de julio cuando el equipo 8, liderados por Kakashi partieron a una misión. Ésta sería larga, les habían avisado que no tenían fecha de regreso a la aldea. Eso le preocupó a Hinata, pues no vería a sus pequeños. Afortunadamente, vivía sola en complejo de pequeños departamentos destinados a shinobis que, como ella, eventualmente permanecían lejos de Konoha por periodos prolongados, por lo que nadie dependía de ella. De momento, debía enfocarse sólo en cumplir la misión con su equipo, la cual sería probablemente la última, y por supuesto, regresar con vida.
Kakashi, por vez primera desde que compartía su espacio con Hinata, se permitió observarla con detenimiento. Era de las mujeres a las que el paso del tiempo favorecía. No es que antes no fuese atractiva, pero su carácter tímido y la inseguridad que mostraba la opacaban ante féminas de fuerte temperamento y seguridad apabullante, como Ino o Sakura.
Todo en ella había cambiado, desde su postura hasta su lenguaje. Ahora andaba con la espalda recta, con un gracioso caminar que la hacía ver elegante, sin llegar a parecer altanera. Casi siempre sonreía y esos tartamudeos habían quedado atrás; a menos que algo sobrepasara su pudor, entonces ese viejo hábito regresaba. Su voz continuaba siendo tan dulce y melodiosa. Se escuchaban campanitas que repicaban cada que ella decía algo. Su volumen no se elevaba más de lo necesario pero definitivamente, cuando ella ingresaba en un recinto, su presencia llamaba la atención.
-Bien equipo, la misión es de rastreo. Ustedes son los mejores en Konoha, yo sólo he venido como refuerzo en caso de que se necesite pelear. Recibimos informes de tres shinobis de la aldea de la niebla que han dejado destrozos a su paso. Han atacado únicamente aldeas civiles…
-Bastardos –masculló Kiba.
-¿Algún dato sobre ellos? –interrogó Aburame. El líder por excelencia de ese grupo de rastreo.
-El último reporte indica que los han visto merodear el país del fuego, sin atreverse a poner un pie en alguna aldea shinobi. Nuestra misión consiste en atraparlos sin causar alboroto. Como bien saben, hemos disfrutado de una paz prolongada, los kages y señores feudales desean que las cosas sigan de ese modo, así que no debemos alertar a la población.
-Pero si los encontramos en campo abierto…
Kakashi sonrió con complicidad ante la frase de Kiba.
-Les daremos su merecido… Hinata, revisa en los alrededores por favor. Aquí están sus fotografías, como ven, los tres ya figuran en el Bingo Book. El más peligroso se hace llamar Kira. Lo que lo vuelve peligroso es que es portador de Nuibari o "Aguja de coser", una de las siete espadas legendarias. Los otros dos sujetos poseen una increíble fuerza, pero nada más.
-Entendido. ¡Byakugan! –todos observaron a la joven Hyuuga. El cambio en sus bellas facciones nunca dejaría de sorprenderlos, por mucho que la hubiesen visto activar su kekkei genkai miles de veces. Hinata los encontró rápidamente. Dos hombres de complexión gruesa y poco atractivos estaban conversando mientras el tercer miembro del escuadrón, el espadachín, estaba alejado. Con todo, Hinata reconocía que ese hombre era atractivo-. Lo siento Kiba-kun, no podrás hacer lo que tenías pensado. Están en el país de las Aguas Termales, casi en la frontera con el país del fuego. No creo que tengan planeado atacar…
-¿Cómo lo sabes?
Las mejillas de Hinata se ruborizaron…
-Pu-pues… los dos hombres fuertes están en las aguas termales…
-¿Y el tercero?
-Ahhh… B-bueno… hay alguien en la habitación contigua… P-pero… no está solo…
Los tres hombres sonrieron. Todos comprendieron perfectamente que el tercer criminal realizaba algunas actividades más… recreativas. Hinata desactivó su Byakugan pero las mejillas permanecieron sonrojadas por un largo periodo.
-Bien, si llegamos juntos causaremos sospechas. Nos dividiremos en dos grupos. Kiba, Shino y Akamaru se registraran como un par de viajeros; llegarán antes que nosotros y pedirán la habitación más próxima a ellos. Hinata y yo reservaremos en el ala contraria donde estén ustedes. Recuerden, nadie debe enterarse de la operación.
-Entendido.
-En marcha.
En un suspiro, sus amigos desaparecieron, dejándolos solos.
-Necesitamos hacer algo de tiempo en lo que tus compañeros se registran. De cualquier forma, necesito hablar contigo.
-¿Qué sucede Kakashi sensei?
-¿Es cierto lo que se rumora en Konoha sobre la batalla que se realizará para elegir a la heredera de tu clan?
-¿Se rumora por la aldea? Se supone que era información clasificada…
-Pues… digamos que tengo mis fuentes… Dime, ¿estás entrenando?
-Ahm… No.
-¿Puedo saber por qué?
-Porque no deseo el liderazgo.
-Hinata, creo que me estoy metiendo donde no me llaman, pero ¿acaso ese derecho no es tuyo por nacimiento?
-Tal vez… Pero no es algo que desee. Es decir, ¿le parezco una líder?
-¿Te sientes una líder? –argumentó Kakashi mirándola fijamente. Ella no pudo mantener el contacto visual, así que bajó la vista, pero no dudó al responder.
-No. Nunca lo he sido y nunca lo seré. No quiero una vida donde todo dependa de lo que suceda en el clan.
-¿Qué pasará si renuncias?
-M-me impondrán el sello del pájaro enjaulado.
Para Kakashi fue más que evidente el ligero cambio que adquirió la postura de la joven Hyuuga. Ese sello era en verdad la maldición de su clan.
-¿Y eso es lo que deseas?
-Yo… Hanabi-neechan y yo hemos hablado al respecto. Ella cree que podrá evitar la imposición del sello de sumisión cuando tenga el liderazgo.
-¿Cree?
-Sí, es probable.
-¿Y si no lo consigue?
-Yo… deberé servir al Souke por lo que me reste de vida.
-Hinata, si tú ganaras esa batalla, dejarías que a tu hermanita le…
-¡No! Jamás –le interrumpió elevando un poco la voz mientras sus ojos se abrían de par en par, con cierto terror en la mirada-. Haría hasta lo imposible para que eso no suceda. Esos ancianos no tocarán a mi hermanita y menos con el sello. Nunca permitiría que algo la lastimara.
-Hace un momento me preguntaste si te consideraba una líder. Ahí tienes tu respuesta. Un verdadero líder se preocupa por su gente antes que por sí mismo. Tenemos el claro ejemplo de nuestra Hokage, quien estuvo dispuesta a sacrificarse para proteger a los aldeanos en el ataque de Pain y enfrentó a Madara para proteger al mundo Shinobi. Tú eres ese tipo de líder. Y creo que tu clan necesita con urgencia alguien con un corazón como el tuyo para sacarlos adelante…
Hinata se ruborizó, pero meditó las palabras. Quizá Kakashi sensei tenía razón. Quizá, después de todo, debía mostrar algo de ese orgullo Hyuuga que era tan famoso y luchar por el puesto.
-Pero, si me nombraran líder, dejaría de ser yo. Tendría que renunciar a mi empleo en el hospital y mi vida se apagaría… A menos que…
-¿Ya lo estas considerando?
Un brillo inusual apareció en los ojos claros de Hinata, pero se apagó luego de unos instantes y sus hombros bajaron un poco.
-Estamos olvidando lo más importante… Mi hermanita será mi rival. Ella es muy fuerte. Y conociendo lo orgullosa que es, jamás fingiría una derrota.
-Eso se puede arreglar. Yo podría entrenarte.
-¿Usted? ¡¿El legendario Copy ninja?!
-Wow, no sabía que me admirabas tanto –Kakashi sonrió debajo de su máscara al ver el sonrojo de la pequeña Hyuuga.
-Y-yo… pues… pues claro que… que lo admiro… usted fue sensei de Na-naruto-kun y de Uchiha-san.
-Bien, pues esta leyenda te entrenará para que puedas vencer a Hanabi y tú misma realices los cambios que tu clan necesita. ¿Aceptas?
-Y-yo… Claro. ¡Muchas gracias!
-Agradece cuando desfallezcas de cansancio. No soy un profesor complaciente Hinata.
-No esperaba menos.
-Bien, ahora concéntrate en esta misión.
-Entendido.
-Retira todo lo que te identifique como shinobi de Konoha. ¿Puedes hacer un cambio con tu color de ojos? Son demasiado llamativos y te identificarían en seguida.
-Sí, claro.
Procedieron según lo acordado. Al llegar al hotel Kakashi ocultó su ojo Sharingan con un sencillo parche y todos sus instrumentos fueron echados a sus respectivas mochilas.
Hinata no pudo evitar dar una ojeada al aspecto de ese poderoso ninja. Sin el chaleco que lo identificaba como jonnin ni la banda de Konoha era realmente atractivo. El cabello que, a causa de un Henge no jutsu, ahora era castaño y se mostraba rebelde. Sus fuertes brazos donde se detallaba cada músculo lo hacían verse poderoso. Pero verlo sin su máscara casi le causa un desmayo. ¡Era… era… hermoso! Aunque lo más seguro era que se tratara de una ilusión propia del jutsu. Sin embargo, Hinata Hyuuga era una profesional, así que no mostraría el nerviosismo que le causaba estar junto a un hombre tan guapo.
-¿Lista, señora Tenou?
-Lista.
Ingresaron a la recepción de esos famosos baños de aguas termales. La gente a su paso los miraba y miles de corazoncitos se formaban a su alrededor. Hinata escuchaba sus susurros y suponía que lo hacían por Kakashi, pues jamás imaginaría que el perfecto que ambos formaban era de ensueño.
Hinata había recogido su cabello en un rodete alto. No había cambiado el tono de su cabello pero, como lo pidió su líder, sus ojos ahora eran azules. Recordó el tono de los ojos de Naruto e hizo una copia exacta. El Copy Ninja había quedado sin palabras al verla. No mostraba su chaqueta usual, llevaba el pantalón a la altura de las pantorrillas y una blusa similar a la de Tsunade, dejando sus brazos al descubierto. Kakashi no pudo evitar notar la notable característica que la pequeña Hinata compartía con la Hokage y se controló con todas sus fuerzas para no sonrojarse.
-Señor, si me hiciera el favor de darme sus nombres –dijo el hombre de la recepción con una enorme sonrisa-. Y si me dijera por cuántos días se van a hospedar.
-Bueno, no tenemos una fecha para salir. Mi esposa y yo estamos de luna de miel, así que dependerá de lo que ella quiera, ¿qué dices querida?
-Empecemos con tres días. Si el lugar es tan bello como hemos escuchado nos quedaremos más tiempo.
-Oh, señora. Será un verdadero placer recibirlos aquí. Permítanos darles nuestra mejor habitación para que disfruten su noche de bodas.
-No es…
-No, no señor. Usted y su hermosa esposa merecen lo mejor. Aquí tienen su llave. Nosotros nos encargaremos del equipaje…
-Esto es todo lo que traemos –respondió Kakashi mostrando sobre su hombro su mochila y la de Hinata.
-Claro, si son viajeros no conviene cargar mucho. Muy inteligente de su parte… Adelante señor. No olviden que sólo deben llamarnos si necesitan algo…
-Gracias…
Para reforzar la historia de su matrimonio, Kakashi tomó la mano de Hinata y entrelazó sus dedos. Se dejaron guiar por el sirviente, el cual no paraba de hacer reverencias y estaba sonrojado siempre.
-E-esta e-es s-su… su ha-a-bi-ta-ación…
-Gracias.
-Ll-lla-llameme s-si ne…necesita a-a-a-algo…
Luego de darle una moneda, ambos ingresaron al cuarto y Kakashi cerró la puerta casi en la nariz del joven mozo.
-¿Así de desesperante soy al tartamudear?
-No, lo tuyo es encantador… -Hinata se puso roja, pero no quiso seguir con ese tema, así que hábilmente lo cambió.
-Ahora entiendo porque cubre su rostro. Sería terrible tener que soportar eso todos los días.
-¿Crees que fue por mí?
-Sí.
-Pequeña Hinata, ven… -Kakashi la tomó de la muñeca y la condujo a un espejo de cuerpo completo-. Mírate y dime que no eres bella.
-Ah… yo… no…
-Eres una mujer muy atractiva. Ojalá lo creyeras, porque es una pena que te escondas y prives al mundo de tu belleza.
Y la cara de Hinata bien podría competir contra un incendio. De hecho las piernas comenzaban a flaquear de tan avergonzada que se sentía.
-Ven, antes de que desfallezcas -guiándola hacia una silla, Kakashi siguió hablando-. Necesitamos avisar a tus compañeros sobre el cambio de planes. Esta habitación está bastante lejos de la de esos sujetos… Enviaré a Pakkun.
Hinata lo vio hacer el kichiyose no jutsu. Pakkun, siempre amable a pesar de su huraño rostro, saludó.
-¿Qué pasa Kakashi?
-Lleva esta nota a Shino Aburame, por favor. Y sé sigiloso.
-Claro, en seguida vuelvo.
No pasaron más de cinco minutos cuando regresó el perro ninja acompañado de los otros dos vestidos con sencillas Yukatas. En ese momento Kakashi tenía puesta su máscara.
-¡¿Por qué demonios les dieron esta habitación?! ¡Es enorme! Y mira la vista…
-Porque estamos de luna de miel -respondió con simpleza Kakashi.
Shino dejó entrever algo similar a una risa, pero Kiba casi se le va al cuello al hombre de cabello platinado, ya que su jutsu había desaparecido.
-¿Qué demonios? ¿Cómo te atreves? ¡Hinata no se quedará aquí! Sabía que lo de leer esos libros terminaría afectándote, pero a ella no la tocarás, ¿me escuchas?
Mientras Kiba dejaba ir su letanía de insultos, se colocó protectoramente frente a su compañera y se agazapó, listo para entrar en batalla de ser necesario. Pero toda la ira desapareció cuando Hinata le colocó una mano sobre el hombro y dijo con esa voz que parecía serenar a todo el mundo:
-Kiba-kun, recuerda que esta misión es para capturar a unos asesinos sin levantar sospechas. Si Kakashi sensei y yo no hacíamos creíble nuestra estadía aquí podrían sospechar de nosotros.
-Además –replicó Shino-, ella no es más nuestra "pequeña Hinata". Mírala bien, es una kunoichi que experimentó y sobrevivió a la guerra y pelea como nadie.
Kiba no se esperaba esa respuesta. Parecía que todos estaban en su contra, pero debía concederles la razón. Si tan solo Akamaru estuviera con él, podría sentirse apoyado, sin embargo su can debió quedarse afuera debido a las reglas que imponía el hotel. Además, ellos tenían razón, Hinata no era ninguna niña indefensa. Quizá ya era hora de que lo aceptara.
-Bien. Pero no eso no quiere decir que te dejaré hacer lo que quieras Kakashi. Te mantendré vigilado.
-Como quieras –suspiró y cruzando sus brazos se recargó en la pared para explicar el plan-. Volviendo al tema, mientras esos hombres estén aquí, son intocables para nosotros, pero no debemos bajar la guardia. Nos turnaremos para mantenerlos vigilados. La ubicación actual de Hinata y mía nos limita en movimientos, pero intentaré compensarlo con opciones para poder movilizarnos. Shino, necesito que ubiques a algunos de tus insectos para que funcionen como cámaras espias para nosotros. Kiba, Akamaru deberá vigilar la salida. A Pakkun lo movilizaré eventualmente, pues el hotel no permite mascotas en el interior.
-¿Y yo? –Interrogó Hinata, sintiéndose fuera de lugar.
-Deberás establecer tratos con algunos de los sirvientes, para que ellos nos mantengan informados. El personal siempre se entera de primera mano de los movimientos de los huéspedes, así que echaremos mano de esa técnica. Esta misión tiene el rango de dificultad A porque nos limita a actuar como civiles en vez de los shinobis que somos. Es muy importante que no se delaten. No queremos un escándalo. ¿Entendido? Otra cosa, Hinata y yo seremos esposos mientras estemos aquí. Si vuelves a actuar como perro en celo echarías a perder nuestro plan, así que controla esos impulsos tuyos Kiba.
Completamente avergonzado, el menor de los Inuzuka asintió.
-Modificaremos los horarios en los que nos encontraremos para dar informes, de esa forma no estableceremos un patrón que pueda ser rastreado. Bien, todos conocen sus deberes, a trabajar.
Kiba y Shino salieron de inmediato. Hinata suspiró y realizó nuevamente el jutsu de transformación.
-¿Piensas salir? –interrogó Kakashi.
-Sí, creo que lo mejor será dar una vuelta por los alrededores y ver el sitio.
-Bien, si notas algo extraño avísale a Pakkun. Él estará vigilándote.
-Entiendo. Sólo me cambiaré de ropa.
Al cabo de cinco minutos, la portadora del Byakugan salió enfundada en una sencilla Yukata ligeramente corta de la parte inferior para no estorbar en su andar. Calzaba unas sandalias de madera. El cabello lo mantuvo recogido. Con un rápido asentimiento se despidió de Kakashi, pero éste la detuvo en la puerta.
-Espera. No sería correcto que anduvieras por los pasillos sin la sortija de bodas.
Ella lo miró sorprendida y él deslizó en su dedo anular una argolla plateada bastante bella.
-Es muy linda. Pero, ¿cuándo…?
-Para eso son útiles las invocaciones. Nos ayudan bastante cuando hay que trabajar a distancia. Lo que es un milagro es que la argolla haya sido de tu exacta medida. Lo mejor será que la uses mientras estemos aquí.
-Claro Kakashi sensei.
-Y por favor, no me digas sensei en público. Sería bastante raro en un par de recién casados, ¿no crees?
Hinata sonrió ruborizada. Le simpatizaba bastante ese hombre. Prácticamente nunca lo hacía, pero en ese momento le nació hacer una broma.
-A menos que ese sensei se haya aprovechado de su inocente alumna y la haya enamorado con sus artes se seducción aprendidas en el Icha Icha Paradise.
Antes de sonrojarse más y posiblemente desmayarse, Hinata salió de la habitación dejando a un atónito Kakashi, quien al procesar la información, sólo sonrió y negó un par de veces. Tenía razón. Esa kunoichi tenía la cabeza bien puesta sobre los hombros... y le gustaba.
CONTINUARÁ…
Hola a todos!
He aquí el segundo capítulo de este fanfic. No saben cuánto agradezco sus comentarios! Sonrío como boba cada que los leo.
Y tengan por seguro que terminaré esta historia, porque sé lo feo que se siente seguir un fic que no tiene final! (miren que tengo un par de historias pendientes en el fandom de Card Captor Sakura, que honestamente, ya no creo poder seguir).
Pues, a más tardar en un par de semanas verán el siguiente capítulo de Misión: conquistar… tu corazón.
No tengo más que decir, salvo que me dejen comentarios para dudas, sugerencias, críticas o peticiones.
BESOS!
Pily-chan.
