TRAILER: Amor a segunda vista || Trailer Faberry Fanfic

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Capitulo Dos


La lluvia caía como si fueran lágrimas derramadas por el todo poderoso, o bueno, esa es la historia que le había inventado su madre de pequeña tras preguntarle ¿Por qué llueve? Ella miraba a través de la ventana del auto como Nueva York había seguido funcionando sin ella en el. Los autos marchando de prisa, las motocicletas zigzagueando entre ellos para acortar los minutos que seguramente llevan de retraso, la gente marcando el mismo paso apresurado sin importarle siquiera quien iba a su lado.

Se inclino hacia el costado apoyando su sien contra el frio vidrio dedicándose esta vez a mirar su móvil que descansaba entre sus manos. Las luces de afuera que colgaban de los postes marcaban un camino lineal en aquella avenida. Es curioso como el silencio dentro del auto puede ser tan extraño contrastado con lo que pasa fuera.

— Hemos llegado — anunció su madre estacionando frente a su casa – Ya cambia esa cara.

Como si eso fuese posible. Había pasado un excelente verano, con amigas, yendo a fiestas, tomando sol, jugando en la playa y conociendo a su perfecto amor de verano. Amor que tuvo que dejar en las playas de Los Cabos. Cero mensajes, cero llamadas. Su móvil parecía no tener vida, y Alex parecía no querer dar señal alguna.

Con desgana tomo su bolso de mano, se colocó la capucha de su campera y bajo corriendo hacia la puerta de su casa. Odiaba la lluvia, le tenía miedo a las tormentas, maldecía el invierno.

Se quedo allí un momento tras sacudir su campera por las gotas que caían de su capucha. Todo seguía completamente igual, personas caminando bajo los paraguas, vecinos encendiendo sus chimeneas para obtener un poco de calor hogareño. Se sentía fuera de lugar, desconectada de esa ciudad, sola, vacía y aburrida sin apenas haber pasado una hora allí.

En unos meses estaría pisando los 20 años de edad y las preguntas volvían a martillar su cabeza. ¿Vale la pena seguir? ¿Este es mi lugar? ¿Tome la decisión correcta? Los ojos de sus padres estarían sobre ella tras haber decidido abandonar la carrera de leyes e inclinarse a comenzar una completamente diferente. Si fuese por ella hubiese querido algo referido al arte, pintura, dibujos, escultura… pero su padre fue claro a la hora de financiar sus estudios.

— "Solo pagare si la carrera vale la pena y te dará un futuro asegurado" —

¿Futuro? Ni siquiera sabía que quería desayunar cada maldita mañana. Pero se limito asentir y elegir algo que se asemejara a sus intereses y los de su padre.

Suspiró creando vaho con el crudo frio ¿Cuánto tiempo tendría que vivir con aquello?

La puerta de entrada hizo su clic característico anunciando una figura detrás de ella.

— ¿Te quedaras mucho tiempo allí sin darme mi abrazo? — sonrió dándose media vuelta para encontrar un par de brazos abiertos esperando por ella. Los únicos que valían la pena allí dentro.

— Prepárate porque he guardado uno gigante para ti hermanito — soltó su bolso a un lado de sus pies y se aferro al cuello de su hermano. – ¡No, Tian! Bájame – pidió entre carcajadas por las vueltas que su hermano le daba.

— Quinn, por si no te has dado cuenta en casa tenemos una ducha. No creo que sea buena idea bañarse aquí fuera.

— Ja ja — Rió sarcásticamente esbozando una amplia sonrisa dándole un empujón a su hermano

— En serio, hueles asquerosamente horrible.

— Eres tu pequeña rata — bromeó levantando su bolso — Te ves bien, ¿Te has estado ejercitando?

— Supongo que eso quiere decir que me veo lindo y guapo — levantó sus cejas coqueteando. Sus ojos color verde oscuro brillaban por le cumplido – De todos modos la chica que quiero no se fija en mi.

Quinn sonrió triste por sufrir al igual que su hermano por amor. "Si tan solo fuésemos correspondidos hermanito". Se aparto de él dejándole una palmada en el pecho adentrándose en la casa.

— ¿Crees que podre zafarme de la reunión familiar esta noche? — pregunto Quinn colgando la campera en el perchero

— No lo creo Q, papá me ha prohibido que salga esta noche por dicha cena… supongo que será lo mismo para ti.

— Sebastián Fabray ¿Cuántas veces tengo que repetirte que no dejes tirada tus zapatillas llenas de barro en el living? ¡Por dios santo, he terminado de limpiar hace unas horas!

— Ma, debes relajarte — pidió Sebastián con una sonrisa cómplice

— Claro, porque tú ni siquiera te esmeras en limpiar tus propios desastres.

— Te arrugaras antes de tiempo si sigues así ¿Cierto Q? – pregunto levantando sus cejas reiteradas veces

— ¡Quietos! — Los apuntó a ambos con su dedo — No quiero… — Su propia carcajada le impidió que continuara con su reprimenda. Sus hijos se encargaban de dejarle cosquillas por doquier. — Ya, basta diablillos. Los quiero — los tres se unieron en un abrazo. Judy dejo un beso en la frente de sus hijos y se alejo camino a la cocina — Comiencen a prepararse, no tardan en llegar las visitas – Ambos suspiraron poniendo sus ojos en blanco antes de partir hacia sus respectivas habitaciones.

— Oye hermanita — la detuvo en el umbral de la puerta — ¿Qué te parece si luego nos marchamos a una fiesta? – Quinn sonrió mordiéndose el labio inferior.

— Es un hecho.


Rachel permanecía con sus ojos abiertos mirando la pared que descansaba a un lado de su cama intentando descifrar los pensamientos que no se callaban en su mente. Observaba la tenebrosa sombra que se formaba gracias a la luz de la luna que se colaba por su ventana y la rama que proyectaba su forma. Una gota tras otra golpeaba en el lavabo del baño con su peculiar sonido desesperante, el sonido de su hermana tras haber llegado de una fiesta y el ronquido de su padrastro dos habitaciones lejos de ella.

A su derecha descansaba Finn con su peculiar respiración ruidosa debido a su tabique desviado, el sonido era momentáneamente exasperante, ella lo llamaba el ronquido de la muerte, el ronquido que la mantenía pendiendo de un hilo tras no escuchar su respiración por unos segundos que se prolongaban más de la cuenta, pero el alma le volvía al cuerpo tras el profundo suspiro que largaba su novio. Cerró sus ojos nuevamente intentando crear su propia burbuja lejos de su cama pero le era imposible, las persianas de sus ojos volvían a subirse esta vez dando paso a un camino de lágrimas. Dejo que unas pocas cayeran en su almohada y retiro la fina sabana que cubría sus pies para alejarse de allí.

Suspiró en mitad de camino y se aseguro mirando por encima de su hombro que Finn seguía hundido en su sueño profundo. Salió silenciosamente cerrando la puerta corrediza detrás de ella dirigiéndose hacia la cocina.

En la planta de abajo todo permanecía en perfecta armonía y calma. Atravesó el living y con sus pies toco el frio piso de la cocina. Tomó un vaso de la alacena y se sirvió un poco del dispenser de agua.

— Hola extraña – la mitad del contenido cayó en el piso mojándose los pies

— ¿Eres estúpida? ¡Ali! — chillo en voz baja tomándose el pecho viendo como su hermana se reía tapándose la boca.

— ¿Qué haces aquí? — preguntó reventando un globo de chicle en su boca.

— No podía dormir — susurró limpiando el desastre del agua — ¿Cómo la has pasado?

Su hermana levantó sus hombros — Normal, no hemos salido a bailar, simplemente nos hemos quedado bebiendo en casa de Sam. ¿Qué hay de ti? — preguntó siguiendo los pasos de su hermana hasta la sala.

— ¿Qué hay de mi? — preguntó Rachel luego de caminar hacia el living y encender el televisor en silencio.

— Tienes que estar despierta a esta hora por algo importante. ¿Has desaprobado?

- No, hoy me ha ido bien a pesar de los contratiempos. Supongo que tengo mucho cansancio mental por no tener tiempo a descansar.

— ¿Es Finn? — preguntó acostándose en el sillón donde se sentaba Rachel, escondiendo sus pies detrás de la espalda de su hermana.

— No — respondió haciendo zapping

Ambas miraron en silencio incomodo la serie "Friends" durante algunos minutos, hasta que la menor de las Berry decidió romperlo.

— Deberías romper con él, no puedes vivir así.

— ¿Eres idiota? — Golpeó la pierna de su hermana provocando un quejido en ella de dolor - ¡Baja el volumen! Cállate.

Allison suspiro y se acurruco junto a Rachel — Escúchame, eres una chica interesante, que estudia su último año en la universidad y ya tiene posibles ofertas de trabajo que no tomas por falta de tiempo. Eres linda, inteligente, educada y te gusta mirar futbol ¿Qué chico no estaría a gusto contigo? ¿Quién no querría acostarse con una sexy Berry?

— Suena halagador y vulgar a la vez, pero gracias, paso.

— Rach sabes que te contradices. Te la pasas amargada discutiendo con ese imbécil que duerme como tronco en tu cama, lloras, te agobias y hasta nos gritas a nosotros, tu familia, cuando no tenemos nada que ver. Estoy segura que cuando salgas del mundo Finn veras con otros ojos la realidad que se te presenta, tendrás buenos amores golpeando tu puerta y tu amargada cara cambiara a una multi orgásmica.

Rachel suspiro cansada.

— ¿Cuándo has tenido el último orgasmo? Pero uno de verdad, de esos donde sientes que no puedes dejar reír por la satisfacción y sientes que vas a mearte la vida en el baño — Un almohadón se estrello contra su cara.

— Eres mi pequeña hermana, no tengo porque hablar estas cosas contigo.

— ¿Con quién lo harás sino? ¿Con Santana? Ella se lo pasa con la rara novia que es tu mejor amiga también. Eres un cero a la izquierda en estos momentos para ellas que nadan entre noches de sexo. — Allison se levantó del sillón — Te hare el favor ahora mismo de sacarlo a patadas de tu cama.

Rachel rápidamente tumbo a su hermana en el sillón.

— ¡Idiota! – susurro Rachel entre risas.

— He salido a mi amargada hermana. Ahora, déjame ir a ducharme, he fumado con los chicos y si papá me pesca me matara.

— ¿Has fumado hierba?

— ¿Qué tan mala hermana me crees para fumar y no invitarte? — Lanzó un almohadón a Rachel — Sabes que esas cosas no me gustan.

— Mejor. Intenta no hacer mucho ruido, recuerda que tu habitación está pegada a la mía.

— Ni hace falta que me lo digas, he tenido que arrancarme las orejas cada vez que escucho a tu novio balbucear ahogado por ser un eyaculador precoz.

— ¡Vete! — Rachel la empujo con su pie lejos del sillón.

— Oh, me olvidaba. Mañana vendrán unos compañeros que he conocido en el curso de ingreso a estudiar matemáticas, si no tienes compromisos ¿Crees que podrás darnos una mano con eso?

— Creería que no tengo nada. Mañana te aviso cualquier cosa, recuerda que mi semana de clases ya ha comenzado.

— Copiado. Nos vemos mañana extraña.

— Descansa… y gracias por la charla. — sonrió

— Agradece cuando estés feliz contigo misma.

Rachel suspiró y le subió un poco el volumen para disfrutar los últimos minutos de su serie favorita ¿Cuándo encontraría una persona que haga todo por ella, como Ross lo hace por Rachel? ¿Cuándo encontraría el amor que entrega todo por el otro sin conformarse con aquello, y dando más aun de sí mismo? ¿Qué tan lejos estaba la felicidad de ella? ¿Y si felicidad era realmente la persona que dormía en su cama? Aun seguía mirando sin pestañar la imagen de Ross y Rachel abrazados en la puerta del departamento de Mónica. ¿Cuándo encontraría su langosta?


El cielo parecía dar tregua soplando todas las nubes grises que durante gran parte del día habían azotado la ciudad de Nueva York con una torrencial lluvia. Pequeñas estrellas se atrevían a brillar dejando el cielo oscuro con pequeñas pintas blancas, como si fueran chispas de chocolates desparramadas en una enorme galleta.

—… pero el idiota decidió arrancar el auto con el cambio puesto y le dio de lleno a la camioneta de su suegro — relataba alegre Amy la reciente compañera de Quinn.

— Ella no te está escuchando, no te esmeres. — Tian codeo el brazo de su hermana para sacarla de su burbuja mientras caminaban hacia la fiesta — ¿Pueden decirme porque las mujeres van de a dos al baño? Es una curiosidad que tenemos la mitad de los hombres – preguntó cambiando de tema para que Amy no atosigara a su hermana con preguntas.

— ¿Para conversar? — acoto amy uniendo su brazo con el de Quinn para conseguir más calor humano.

— ¿Por qué irían a charlar al baño? Eso es estúpido cuando pueden hacerlo tranquilamente en el bar o fiesta. – Tian hizo una cara de disgusto

— Para tener sexo lésbico — respondió Quinn siendo consciente que era la primera vez en aquella salida que emitía opinión al respecto.

Tian la miro con sus ojos abiertos y una sonrisa reluciente — Me gustaría ver eso. Gracias por sacarme la duda y crear fantasías en mi mente, tendré para varias noches.

— Eres un asco — lo empujó Amy.

— ¿Qué hombre no tiene en su lista de fantasías ver a dos mujeres besándose? Pero dos lindas mujeres, no de esos marimachos.

Quinn comenzó a reír — Se que mueres por presenciar algo así, pero tendré que pedirte que dejes esos pensamientos dentro de tu cabeza. Si nuestros padres llegan a enterarse te meterán de cura en una iglesia.

— ¿Qué tiene eso de malo? — curioseo Amy

— No es nada, pero nuestros padres son algo reticentes a la palabra "Homosexual" — respondió Tian

— Ósea homofóbicos. — Aclaro Amy

— No creo que lo sean — acoto Quinn — Con mi madre hemos visto varias parejas en la calle y simplemente hizo comentarios buenos, no son de esas personas que desean extinguir esa parte de la población, si me entiendes.

Tian sacudió su cabeza y reviso su móvil.

— Al parecer tu ex está en la fiesta hermana — comentó tecleando en su móvil

— ¿Qué? — Detuvo su andar — No iré, discúlpame con tu amada. Me vuelvo a casa

— ¡¿Qué?! No no no no — la detuvo Amy — Vamos, hace casi un mes que no te veía, no canceles ahora.

— No quiero verlo, dile a tu novia que me he agarro una asquerosa gripe con moco por el cambio de clima.

— Primero no es mi novia, segundo está muy entusiasmada por conocerte tras haberle dicho que iba contigo, Q. Él es un pobre infeliz, ignóralo.

— Y tú no tienes gripe, no es bueno mentir. — dijo Amy

— No es mentir, sino fingir un poco. Nadie ha muerto por eso.

— A mi me has dicho que también tenias gripe cuando no quisiste acompañarme a comprar ropa ¿También has fingido? — Amy levantó su ceja

— ¿Solo una vez? — sonrió arrepentida

— ¿Qué hay con la vez del cine?

— Bueno, bueno… como decía, se entendió mi punto ¿no? — Quinn zanjeo el tema

— Vamos Q, por favor — volvió a pedir su amiga

— Ya déjala, no lograras que cambie de opinión. — dijo Tian

— Así es, pero que lo mío no los detenga a ustedes. Vayan, disfruten de la noche. — Se desprendio del brazo de Amy y lo enlazo con el de su hermano

— ¿Qué haces? — le preguntó Tian

— Les hago un favor, tu iras de fiesta beberás y bailaras — apunto a su amiga — Y tu llegaras agarrado del brazo de esta hermosa belleza provocando los celos de la indecisa chica, despertando el interés en ella. Así funcionan las mujeres, pequeño.

— Por mi está bien — Tian levantó sus hombros

— Y por Amy también — dijo Quinn — Solo no vuelvan tarde, mañana tenemos compromisos por la mañana Amy.

— No te preocupes, la dejare en la puerta de tu habitación sana y salva antes de media noche como la princesa que es. — Tian hizo una reverencia

— ¡Aww! Eres toda una ternurita — sonrió Amy — Adiós Q, ten cuidado de regreso.

— Adiós hermanita, avísame cuando llegues a casa. — Ambos chicos se despidieron de Quinn y separaron sus destinos.

Suspiró levantando el cuello de su saco para evitar que el frio se cuele por su cuello. Era más fácil ver como los demás se divertían mientras ella simplemente disfrutaba de una caminata nocturna acompañada por la luna o de una cama calentita esperando por ella. Miró sobre sus hombros por última vez y disfruto viendo como su hermano se alejaba con su amiga riendo a carcajadas por alguna broma de Tian seguramente.

Por unos segundos anhelo tener aquello con alguien más. Disfrutar de un chiste, una sonrisa, un abrazo, incluso de la compañía. Pero su camino se encontraba solitario tras decidir avanzar tomando decisiones que irremediablemente la dejarían así. ¿Quién no ha sufrido las consecuencias de una decisión, que por más que nos cueste atravesarla, al final del camino traerá sus frutos?


Glee y sus personajes no me pertenecen.