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¡Hola! El segundo One Shot de propuestas matrimoniales… xD Espero que lo disfrutéis.
No pensé que el LaxJane tendría tan buena acogida. QwQ Muchas, muchas gracias. Sus reviews animan a continuar.
Disclaimer:
Fairy Tail no pertenece a Hiro Mashima. La ―extraña― historia es completamente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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[ *~+ Propuesta Dos +~* ]
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―Cobina―
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[ *~+ Capítulo Único +~* ]
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Se suponía que era una transacción rápida.
Por supuesto ninguno de los dos no se esperaba que la dichosa ida al banco para abrir la caja fuerte del moreno terminaría de esa manera.
¿Quién podría imaginar algo así?
Nadie piensa en terminar como rehén en un asalto bancario.
Erik Cobra le había pedido a Jellal Fernandes que después de su turno lo acompañase al banco, algo que el azulado aceptó porque era una buena excusa para luego volver a la comisaria y ver a su adorable detective de cabello escarlata que ese día le había tocado un turno diferente al de él y por eso llevaba poco más de veinticuatro horas sin verla. Para él era un gran plan y por eso sonreía al entrar al banco, habían llegado justo antes de que cerraran por lo tanto no habían tardado mucho, y ya estaban por salir cuando al moreno le dieron ganas de ir al baño.
El sonido de la orina de Erik en el orinal fue como el preludio de la desdicha.
Porque cuando salieron de los baños se encontraron con todos los que aún quedaban en la sucursal bancaria de rodillas en medio de la sala de espera del banco.
Justo donde los mandaron a ellos a arrodillarse con las manos hacia arriba.
―Esto es demasiado irónico… ―susurró el peliazul quien se mantenía de rodillas y con las manos en lo alto, por suerte había podido dar una señal de alerta a la policía antes de que lo obligaran a tirarse al suelo.
―¿Por qué? ¿Por qué nos devolvimos para ir al baño o por qué tú y yo somos policías? ―contesto en un susurro el hombre de cabello rojizo.
―Ambas… ―negó con la cabeza―, cuando pides ir al baño nada sale bien… ¿Lo has notado?
―¡Olvida de una maldita vez la vez que me resbalé en mi propia orina! ¡Estaba borracho!
―Es algo difíc…
―¡Silencio! ―un enmascarado hombre con una intimidante 9mm les apuntó― ¿¡Qué no se dan cuenta que esto es un asalto!?
―Nos damos cuenta… ―contestó irónico el pelirrojo.
―Muy hombrecito… ―habló el del arma― ¿Cómo te llamas, amiguito? ―masculló ácidamente.
―Erik, y no lo olvides porque yo… ―no terminó de hablar porque el asaltante le golpeó en la entrepierna haciéndolo caer al piso adolorido.
Típico, directo al pene.
―Amárralo… ―el hombre de gran estatura le ordenó a su cómplice, un chico corriente que sostenía una videocámara―, y quítale lo que traiga cuando termines… ―habló maliciosamente y se fue a hacia donde habían dos mujeres, una peliverde y una pelinegra.
―M-maldito imbécil… ―balbuceó Cobra mientras era atado manos a la espalda―, porque tenía que golpearme ahí…
―Silencio, Erik… ―susurró el azulado con la mandíbula tensa―, ya vimos que no está jugando… ―el azulado no perdía de vista al hombre, desde que había entrado no había hecho ninguna demanda de dinero y aparte de las siete personas que había tomado de rehenes y el chico de la cámara no parecía haber alguien más, aunque aún cabía la posibilidad de que uno de sus cómplices estuviese entre los rehenes con un arma escondida.
―Ugh… ―Erik se levantó con dificultad luego de que fuese atado―, eso lo dices tú porque no te patearon las bolas… ―miró al chico que le registraba el abrigo―, no te atrevas a llevarte eso… ―gruñó de una manera tan amenazante que el chico reculó y dejó la cajita que estaba sacando se su abrigo.
―P-pero…
―¿Algún problema? ―el hombre de la cámara volvió otra vez a donde estaban ellos.
―Sí… ―afirmó el pelirrojo y Jellal negó con la cabeza ante la incapacidad de su amigo de mantener un perfil bajo― si vuelve a tocar eso, ese mocoso terminará en el hospital… ―sonrió mostrando los colmillos― ¿Me estás escuchando? ―retó con la mirada y a cambio recibió otra patada en el abdomen.
Erik cayó al suelo otra vez.
Pero Jellal entendió su plan.
Era una estrategia aprendida en la academia en la que, arriesgando su físico, distraería al del arma para después desarmarlo y permitir a su compañero ―en este caso Jellal― apoderarse de la misma. Ahora solo tenía que esperar a que Erik hiciese su movimiento y tomar el arma apenas cayera.
Al menos eso erasul pensamiento positivo.
―Oh… no puedes hacer algo mej… ―el pelirrojo intentó recuperar el aliento pero otra patada le hizo perder el aire.
―Eres muy arrogante para ser un saco inútil…
―Lo dice ―respiró lo mejor que pudo― el que aparte de tener arma y cómplices me amarró para poder golpearme ―escupió baba sanguinolenta― y ni hablar de que pegas como niña…
Recibió otra patada.
―Vamos… ―el enmascarado suspiró sonoramente―, soy solo yo y éste mocoso ―señaló al chico de la máscara y dando sin saberlo información relevante―, y lo de amarrarte, bueno… ¿No te va el BDSM? ―se acercó y le susurró eso último a la oreja― hay oficinas vacías… y no estás nada mal para una sesión, lindo…
Erik tragó grueso.
Una cosa era que lo golpearan y otra que lo amenazaran con una violación y… con bondage.
«Erik, mejor apúrate» Pensó el azulado también preocupado. Lo que escuchó en el susurro del asaltante no se lo deseaba a nadie.
―Señor… ―el chico interrumpió la propuesta―, ya está transmitiendo… ―señaló la cámara― ¿Va a dar su discurso? ―preguntó dubitativo mientras veía como el hombre tomaba al pelirrojo de la barbilla.
―Oh, sí… la transmisión… ―suspiró como si estuviese perdiéndose la oportunidad de un banquete y se alejó de la pareja de amigos, manteniendo el arma en lo alto y amenazando a una pequeña niña pelirosa en la fila principal― Si alguno se mueve a ella es a la que dispararé primero… ―señaló a todos con el arma en un movimiento lento―, tal vez no mate a todos pero cargaran con el peso de dos o tres muertos… ¿entendido?
Todos asintieron en sumisión.
―Bien… ―con un movimiento de la otra mano indicó al chico de la cámara que se pusiera en diagonal frente a él, se acomodó el chaleco antibalas, el pantalón de delicada tela blanca y comenzó― quiero 50 millones de jewels en efectivo, billetes sin marcar, un helicóptero sin piloto y nada de persecución, por si no lo han notado… ―le indicó al chico mover la cámara―, la linda Hisui está de rehén, el señor presidente no arriesgaría a su hija… Dudo mucho que sobreviva a una bala en medio de sus perfectas cejas… ―disparó cerca de la mencionada y muchos gritaron asustados― Tienen una hora a partir de ahora, y no se preocupen, dejaré que sigan viendo lo que sucede aquí, de todos modos sé que el sistema de cámaras interno está activado… ¡Ah! ―agregó con tono falsamente apenado―. Luego de la hora de plazo mataré a un rehén cada media hora…
―Maldito… ―susurró el pelirrojo―, no nos está dejando mucha oportunidad…
―Y lo peor es que está muy tranquilo. No está amenazando, está advirtiendo… ―Jellal miró hacia donde el hombre seguía hablando con la cámara―, puede que decida matar a alguien solo para probar su punto…
―Oh, para probar mi punto ―escucharon el discurso del hombre y prestaron atención de nuevo―, puedo darles una muestra…
Jellal y Erik se tensaron.
Su miedo se hacía realidad.
―Y justo… ―el de la máscara se volvió hacia donde estaba Erik―, justamente tengo con quien probar ese punto… ―se acercó a paso lento donde el pelirrojo―, solo observen… ―y cuando llegó junto a Erik…disparó.
Un único y certero disparo.
El grito de dolor del hombre llenó el banco clausurado y Jellal se clavó las uñas en las palmas, si se movía podía empeorar todo, el hombre le había disparado a Erik en la pierna.
Si mantenía la calma podía salvarlo.
―¡MALDITO! ―el pelirrojo intentó no sollozar, sentía la sangre escurrir de su pierna y el ardor del disparo, pero ante todo se sentía impotente.
Y no precisamente por la patada en su miembro.
―Ven… ―el enmascarado lo ignoró y miró a la cámara―, aún no está muerto, pero si pasan de la hora que les di será el primero en morir. ¿Por una bala o desangrado? ¿Papas, patatas? Da lo mismo no… Muerto es muerto.
―Eres un… ―intentó sentarse con dificultad.
―Erik… ―le habló el azulado―, no te muevas…
―Mejor le haces caso a ese apuesto hombre… ―habló interesado el del arma―, no me hagas dispararte de nuevo, soy el malo y un villano puede romper las reglas, aquí no hay dios a quien orar… ―se acercó al pelirrojo y metió la mano en el abrigo―, y me dejaré esto como souvenir ya que nuestra pequeña fiesta con esposas y látigos en la oficina está cancelada, lindo.
―¡Deja eso en paz! ―gruñó Erik y el de la máscara se detuvo y se incorporó con algo que al azulado le pareció miedo―. ¡No toques eso! Eso es para alguien que lo ha estado esperando… ―lo encaró con dificultad.
―Muy valiente para ser un mero cordero al matadero, ya te dije que ni tu dios…
―Si él no escucha mi oración, yo veré como volver mi petición realidad… ―y sin perder más tiempo se impulsó con su rodilla, y como si de una culebra oculta en la hierba se tratase, salió disparado contra el hombre y atacó el lugar más vulnerable que el enmascarado dejó desprotegido.
Su muslo.
El chillido de dolor fue tan agudo que la mayoría se tapó los oídos, pero no podía ser menos, al intentar esquivar el ataque, Erik erró de lugar, por eso prácticamente los colmillos de Erik Cobra traspasaron la tela suave del pantalón blanco y apretaron con salvajismo la carne blanda del miembro masculino del asaltante, tan brutal fue la mordida que la tela no tardó en mancharse de rojo.
¿Cómo decía el dicho?
¿Ojo por ojo. Pene por pene?
Algo así.
El karma es una perra.
Ese también funcionaba.
Jellal a pesar de la impresión del extraño e inusual ataque no perdió tiempo y tomó el arma que el hombre había soltado, aunque ya no era necesaria. El hombre alto estaba inconsciente por el dolor y al chico de la cámara le resbalaba un líquido amarillento por las piernas.
Ya todo estaba bajo control.
Y gracias a la transmisión en vivo no tardó mucho en entrar el equipo policial y paramédicos que su esposa ―Erza Scarlet―, había conducido hasta allí en el momento que Jellal le envió la señal de código negro desde su transmisor. Por supuesto que sabía que podía contar con ella, y por eso apenas vio su cabellera escarlata ingresar dejó de apuntar a los dos asaltantes, se quitó el abrigó y lo puso sobre la herida de su amigo.
―Nunca me esperé un ataque así… ―le dijo medio en risas medio sorprendido―, nunca dejas de sorprender con tu capacidad de improvisación…
―Tsk… ―escupió con asco junto al hombre desmayado―, por favor, esto olvídalo, Fernandes… ―no podía creer que en lugar de morderlo en el muslo terminase mordiéndolo en el pene― el maldito se movió y prácticamente obtuvo lo que quiso… ―confesó con asco al recordar las insinuaciones que le había hecho.
―Bueno, estás de suerte Cobra ―rió el azulado― ciertamente no quiero recordar como mi amigo desvirgó su boca…
Erik no pudo evitar maldecir a su amigo y reír al mismo tiempo.
Al menos hasta que los paramédicos entraron y lo subieron a la camilla.
―¿Conoce la identidad del asaltante? ―escuchaba las preguntas de los reporteros que iban detrás de él, la transmisión del enmascarado había estado en todos los canales en Magnolia― ¿Sabe que lo motivó a tal acción? ¿Sabe que el presidente lo va a condecorar? ¿Pensó que algún día salvaría a la hija de presidente?
―Ya cállense… ―gruñó el hombre hartó del ruido que escuchaba― ¡Me vale una mierda todo eso!
―Entonces… ―un camarógrafo aprovechó que la camilla se detuvo para acercar la cámara y preguntar― ¿Por qué hizo todo esto? ¿Por qué se arriesgó a morir para inutilizar al asaltante?
―Ya, basta… ―Cobra escuchó la voz del azulado―, no es momento para preguntas…
―Retírense ahora mismo, dejen a los paramédicos hacer su trabajo ―la pelirroja detective, compañera y esposa de su amigo habló esta vez, y Erik lo pudo ver, eso que él quería hacer y la razón por la que había entrado al banco ya casi al cierre.
Estaba frente a él.
En la manera en la que Jellal sujetaba la mano de la detective para tranquilizarla, porque aunque parecía tranquila y profesional, su amigo sabía que ella estaba muerta de los nervios y a punto de llorar de lo asustada que estaba por el peligro en el que su esposo estuvo.
Ese amor sin palabras, que no necesita sonido para que uno escuche la verdad que el corazón del otro quiere decir.
Esa, era la razón de todo eso.
―Nadie toca el anillo de mi bisabuela… ―habló de pronto el hombre mirando a la cámara―, nadie toca el anillo de la vieja Cobra venenosa, excepto mi prometida que debe de estar llorando por esto, Kinana, sé que me escuchas… ¿Te casas conmigo?
―Claro que te escuchó, y claro que acepto… ―una mujer de morada cabellera e acercó llorando a la camilla―, no me iba a quedar viendo esto por tele… ―y se acercó al pelirrojo sorprendido―, desde ahora estaré junto a ti escuchando todo de primera mano… de ti…
Erik sonrió emocionado.
Por fin la tendría por siempre junto a él.
―Entonces el anillo de mi bisabuela es tuyo…
Kinana sonrió y de pronto policías, paramédicos, ex rehenes y reporteros se pusieron a aplaudir.
El matrimonio fue transmitido en vivo por la prensa rosa meses después.
Y el video del asalto les fue dado como regalo de bodas.
…El video romántico favorito de sus nietas…
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¿Review?
:D Sus reviews hacen que continúe D:
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Rincón De La Escritora En Proceso:
Sí, ya sé WTF… xD ¿Qué puedo hacer? La idea me llegó de pronto. D:
La palabra clave era: Asalto. Mi Vita estuvo en el ejército, algo de violencia tiene dentro de ella. xD Lo del anillo de la bisabuela fue en honor al que le dio mi Vito a ella. ¡Aww! Que romántico. xD
No pude evitar meter adorable BROTP. ¨*w* ¡Los adoro!
Por si lo notasteis o si no, esto es una secuela de… "PD" xDDD
Lo veis, Erza y Jellal ya son detectives y se casaron. 7u7)r
Y la próxima pareja será… :x Mejor sorpresa…
Agradecimientos:
Vosotras con cuentas, os respondo vuestros valiosos reviews por PM:
Saorii Ravenwood
Artemisa Neko Chan
DanaLovesOhana
MinSul6011
Lady-Werempire
Liraaz
FletchS
Vosotras sin cuento os respondo por acá ya que sois igual de valiosas:
Guest: Me alegra que te diese risa lo de las zanahorias. xD La idea fue muy random. xDD Bueno, una de las parejas que me pediste, está acá. La otra… Chan… chan… ¿Quién sabe? :x
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Gracias mil por leer y comentar. QwQ)b
¡Gracias por leer y comentar!
Animan a continuar.
¡Adieu!
.o./
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