Musa #2 Fuego
Es increíble como cada uno posee un fuego ardiente dentro de nosotros, una llama que nunca se apaga, que nos da fuerza... Eso era lo que pensaba Yukimura cuando se sentaba en el banco mientras contemplaba a sus dirigidos jugar. El chico era particularmente bueno observando a los demás y podía notar de manera innata las debilidades de cada uno, por ello sabía que se esforzaban al máximo de sus capacidades, rendían el ciento por ciento en todos sus partidos sin importar su rival. Eran los bicampeones de Rikkai Dai.
Pero hay momentos en que la flama decae y se ahoga. No siempre iban a brillar radiantes como el sol, no siempre lo darían todo en los enfrentamientos, no siempre estarían en lo más alto y esto era algo que de alguna manera le preocupaba. No especialmente por él, sino por sus compañeros. Ganar el tercer campeonato seguido no sería tan fácil como los anteriores, debían trabajar más duro para conseguirlo.
Y eso lo sabía mejor que nadie.
Lo sabía desde que había comenzado la lucha por el tercer título antes de que cayera enfermo. Aunque los chicos iban avanzando de igual manera sin él, estaba consciente de que eran los favoritos y a algunos, tal vez ni siquiera se daban cuenta de que se estaban confiando demasiado. Para su suerte se encontraba el estricto de Sanada, para bajarlos de la nube y mentalizarlos en el juego cuando fuese necesario y eso lo tranquilizaba y hacía que olvidara sus inquietudes algunas veces.
Era por eso que ahora tenía el privilegio de examinar minuciosamente desde el banquillo todas las virtudes y defectos de sus muchachos. En ese instante tenía la certeza de que jugaban con toda la energía que atesoraban, como debía ser, como él les había enseñado: no dejar que ese fuego nunca se debilitase ni menos que se apagase, resplandeciendo como una estrella reluciente para poder llegar a lo más alto, para llegar a la cima.
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Bueno, van dos. Como siempre, cualquier comentario es bien recibido
Corregido n.n o eso creo u.u
