Disclaimer: "Forest of Drizzling rain" no me pertenece, es propiedad de sus legítimos dueños, yo únicamente todo prestados los personajes para utilizarlos en historias creadas por mi imaginación
••••
Los días que siguieron a la re-apertura del museo fueron un éxito: los visitantes llegaban cada semana como abejas a la miel, el alcalde dejo de interferir en aquella mansión al darse cuenta de que no podría hacerla desaparecer sin tener que lidiar con la furia de mucha gente; gracias a los beneficios que el mismo museo generaba mas secciones pudieron ser agregadas, entre otros. Incluso, la relación mejoro considerablemente entre Shiori y Suga, fortaleciéndose a tal punto que llegaron a entablar conversaciones sin la necesidad de notas de por medio.
Suga así lo había decidido. Si bien no era capaz de formar una oración completa sin tartamudear, cada vez mejoraba más, acostumbrándose a su nueva voz. Y es que, era obvio que no iba a permanecer con la misma voz que de niño, sufriendo el cambio que cada hombre padece: la transmutación de la infantil voz de niño, a la grave voz de adulto. Esta era una de las causas por las que se sonrojaba cuando hablaba con Shiori (cabe recalcar, que era con la única persona con la que hablaba). ¿Las otras razones? Sencilla respuesta: era la misma joven que observaba en ese momento.
Ya hacía más de medio año que eran novios, y comenzaba a notar cambios respecto a su persona. Cuando Shiori hablaba sus ojos se desviaban a sus labios; aquella manera tan sensual y provocativa en que se movían- un momento… ¿sensual? Sip, esos eran los cambios que el pobre joven sufría. La puesta en escena de las tan amadas (nótese el sarcasmo) hormonas. Los pensamientos subidos de tono, la manera en que la observaba, no dejando escapar ningún detalle, y lo peor de todo, los sueños húmedos.
Suga jamás imagino tener alguno de aquellos sueños. Es decir, era un joven sano, poseía un lugar en el cual vivir, poseía un trabajo y además tenía novia… pero en parte de su vida careció de una figura paterna, ¿quién lo iba a preparar para las cosas que vinieran en el futuro? Lo que aprendió, lo hizo a través de aquellos sueños, los cuales provocaban que el joven se despertara sudado, agitado y jadeando en busca de aire, además de una dolorosa incomodidad en su parte baja que debía ser calmada con agua helada. Sin embargo, con el paso del tiempo logró acostumbrarse, aunque no por eso era menos vergonzoso.
-Justo en la mejor parte – era lo que pensaba cada vez más seguido al momento de despertarse, avergonzándose al instante y corriendo a la ducha en busca de agua fría.
Se sentía raro y avergonzado al observar a su amiga de la infancia –ahora novia – y fantasear con que aquellos besos profundos que pocas veces se daban, subían de tono cada vez más, llegando a tal punto su fantasía que se levantaba de su asiento de golpe, sorprendiendo a Shiori en mitad de una frase, y excusándose con ir al excusado.
Shiori, por supuesto, no podía comprender lo que al joven le sucedía, siendo demasiado inocente en algunas cuestiones, aún para su edad. Lo único que observaba cuando Suga corría como desesperado, eran sus manos en sus partes bajas y el sonrojo en sus suaves mejillas; aunque claro, esto lo asociaba con la vergüenza y la urgencia de las ganas de ir al baño.
Aun a pesar de esto, su rutina seguía siendo la misma. Monótona para algunos, sencilla para otros pero perfecta para ellos. Todos los días –al menos de lunes a viernes – hacían recorridos turísticos en torno al museo; por las tardes, en sus días libres, solían salir a caminar o quedarse charlando o leyendo, y por las noches ambos jóvenes cenaban juntos para luego ir cada uno a su habitación.
Lo que por supuesto no era muy agradable para Suga.
Si bien el joven creía que desear a su joven novia de aquella manera estaba mal – al ser una joven tan inocente – no podía controlar aquellos deseos y sueños que lo agarraban desprevenido, lo que causaba que más de una vez se golpeara la cabeza contra la pared. Cuando se perdía en sus fantasías y sus mejillas se coloreaban de un rojo carmín, Shiori siempre estaba presente, por lo que preocupada se acercaba a tomar su temperatura, rozando accidentalmente cierta parte de la anatomía del joven al arrastrarse a lo largo del sofá para llegar a su lado; logrando arrancarle suspiros que morían en su garganta. Obviamente, ella nunca se daba cuenta.
Durante las noches, los sueños se hacían cada vez mas vívidos y excitantes, aunque siempre en el momento culminante terminaba todo, como si su subconsciente se negara a participar más en aquello. ¿Y luego de los sueños? Más de una vez considero el satisfacerse el mismo, mas la vergüenza siempre le ganaba y nunca pasaba de simples roces contra la tela de cama.
Así, avergonzado, encendido y frustrado, el joven manager terminaba cada día.
••
Suga yacía acostado en su cama, leyendo distraídamente un libro cuando la puerta de su habitación se abrió. Extrañado, dejó su lectura a un lado y camino hacia la puerta esperando encontrar a Shiori tratando de jugarle una broma.
En efecto, la joven se encontraba allí, pero no precisamente para hacerle una broma.
-Suga-kun, escuché ruidos raros en la habitación del fondo, no quiero ser la única que duerma en el segundo piso con alguna cosa rara dando vueltas. ¿Por qué no te pasas allí a ver si no es algún fantasma que quiera hacerle cosas pervertidas a tu novia? – mencionó la joven un poco atemorizada y divertida.
Lo único que recibió en respuesta fue un estruendo seguido de la vista de un Suga en el suelo.
-¡Suga-kun! – exclamó la joven sorprendida y preocupada, acuclillándose al lado de su novio. Sus ojos se habían vuelto un par de espirales, su boca babeaba un poco y de su nariz escurrían débiles hilillos de sangre. Demasiada ternura por parte de ella, junto a unos grandes deseos reprimidos por parte de él, habían causado un fatality en el joven, quién juraría haber visto los ojos preocupados de un ángel castaño antes de terminar de desmayarse a causa de la pérdida de sangre.
Cuando despertó, su último recuerdo llegó como un latigazo a su cerebro: Shiori sonrojada, con una remera ancha y larga hasta los muslos, y un pantalón para dormir demasiado corto.
Aquellas pequeñas trencitas a ambos lados de su rostro le daban un aspecto más dulce, que junto a aquel conjunto y sonrojo provocativo y sensual, lo habían hecho recordar lo que más temprano – antes de que ella apareciera – estaba fantaseando. Los gemidos, jadeos y gritos volvieron a resonar dentro de su cabeza, recordando una vez más aquellos sueños que Morfeo tan amablemente le había brindado.
Fue cuando sintió algo removerse junto a él que cayó en cuenta de que no se encontraba precisamente solo en su cama.
"Dios, no. Por favor, cualquier persona menos ella. No podré soportar verla y deberé atarme a la cama para no mancharla con mi impureza"
Para su mala suerte (¿o tal vez buena?) era su joven novia quien se encontraba bajo aquellas sábanas al momento de removerlas. Su expresión estaba relajada y sus mejillas ligeramente sonrojadas, tal vez debido al calor que sentía debajo de aquellas sábanas y frazadas; sus brazos se cerraban en torno al torso del muchacho, y sus piernas se entrelazaban con las de él. Y Suga no podría volver a ponerse más rojo.
Aquella posición dejaba muchas cosas a la imaginación, como por ejemplo, ¿qué se sentiría que en vez de estar sus piernas entrelazadas, estén únicamente las de ellas colocadas en torno a su cintura? Mientras él entraba dentro de aquella –que creía – húmeda y viscosa cavidad, fundiéndose en su interior y arremetiendo sin piedad una y otra vez contra ella. ¿Qué se sentiría escucharla llegar al éxtasis y derramarse en su interior, escuchando sus gritos y jadeos llenos de placer?
Una palpitación proveniente de su parte baja lo obligó a volver a la realidad. Se encontraba acostado, con la joven acostada al lado suyo, y él con una gran erección en su entrepierna.
"Jodidamente perfecto Suga. No podrías haber pensado mejor lugar, momento y ocasión" se reprochó e increpó mentalmente, al tiempo que golpeaba su cabeza contra la pared repetidamente.
- ¡Suga-kun! – fue lo que escuchó Suga de parte de aquella sensual joven. Horrorizado, cayó en cuenta nuevamente de la manera en que había pensado de su novia y volvió a golpearse contra la pared, esta vez con más insistencia.
"Mis pensamientos impuros no deben salir de estas cuatro paredes. Lo lamento Shii-chan, prometo no volver a pensar sobre esto, ¡pero por favor no me abandones! Lloriqueaba el joven en su interior.
En cambio la joven no sabía que había pasado. Primero, estaba teniendo un plácido sueño, y al segundo siguiente de despertar encontraba a su novio azotándose contra la pared con una cara de seriedad y desesperación total; curiosamente, en vez de estar asustada, la escena le causo risa, y tuvo que aguantar las carcajadas tapándose la boca con una mano.
- Neee Suga-kun, ¿ya terminaste lo que estabas haciendo? – Preguntó sonriente al ver que el joven había dejado de moverse y ahora la observaba con un ligero sonrojo en sus mejillas, raspones en su frente y unos adorables pucheros -. Si es así ¡vamos a desayunar! – y corrió infantilmente hacia la cocina, gritándole a su novio en el proceso, que la siguiera.
Suga la hubiera seguido de inmediato, sino hubiera sido porque antes tenía un pequeño asunto que atender en el baño, y no podía retrasar más esa cita.
••
Por la tarde, luego de sus quehaceres diarios y aprovechando que era fin de semana, Sakuma decidió hacer una de sus comunes visitas a espaldas de su familia. Al abrir la puerta para que esta pasara, Shiori y Suga se sorprendieron por la vista que tenían.
- Buenos días manager, one-chan – saludó la azabache al cruzar el umbral de entrada, seguida del oficial Mochizuki, que sostenía entre sus manos una correa que era parte del collar para perros que portaba la primera.
- Buenos días Suga-kun, Shiori-chan – saludo a su vez el oficial.
Ambos jóvenes los miraron extrañados y luego se sonrojaron, hasta que los recién llegados se dieron cuenta de la extraña situación.
- No sabía que estaban en ese tipo de relación, Mochizuki-kun, Sakuma-chan… tampoco sabía que ustedes eran de los que preferían las emociones mas… fuertes –comentó Shiori con las mejillas coloradas, al igual que los mencionados al escuchar tales palabras.
- ¡Te equivocas Shiori-chan! – exclamó Mochizuki extendiendo sus palmas al frente y agitándolas, al igual que Sakuma – Encontré a esta niña vagando por los alrededores y me di cuenta enseguida de lo que había hecho, por lo que aproveche las correas que sobraron de los perros que ayudamos con unas familias el otro día y las utilice en ella. Debo decir que se resistió mucho, pero valió la pena, al menos ya no se volverá a perder – rió suavemente el oficial, rascándose con una mano la nuca, nervioso, mientras que con la otra seguía sosteniendo la dichosa correa.
- No estuve de acuerdo con esto en ningún momento, pero al ser más viejo tiene más fuerza y perseverancia que yo – aportó a su vez la azabache, dando a entender que se había rendido al empezar la disputa.
Pronto se sentaron todos en el sofá y comenzaron a conversar entre ellos, junto a una taza de café y unos pocos bocadillos. Al pasar el tiempo, estos se acabaron y Shiori decidió ir a buscar más, siendo acompañada por Mochizuki, a petición de Sakuma. La joven al parecer tenía una malvada idea, y el joven oficial debería apoyarla desde la distancia si no quería salir perjudicado. Al irse estos, la azabache se sentó cerca del manager y lo miró con una sonrisa malvada.
- Y, manager-kun… ¿Cuándo decidirás dar el segundo paso con mi one-chan? Si sabes a lo que me refiero – preguntó suavemente y en un susurro, aguantando las ganas de reír al ver como el nombrado escupía sus restos de café.
Sin embargo Suga no contestó, y paso el resto de la tarde sonrojado a causa de los comentarios con doble intención de parte de la estudiante.
••FIN DEL CAPITULO••
¡Acá estoy de vuelta! Lamento haber tardado, pero nuevamente es época de exámenes y, además, terminé con mi novio hace poquito por lo que no estoy completamente bien u.u
Bueno bueno, nada de bajoneoss :D ¿Qué aclarar? Básicamente, que al parecer – tal vez – haga un capitulo mas n.n únicamente porque al momento de escribir me llegan las ideas de golpe y empiezo a escribir más de lo planeado xD lo que se suponía que iría en este capítulo, irá en el siguiente e.e
Nos leemos en el próximo capitulo n.n
Y espero leer mas reviews por acá, no me abandonen gente D: y muchas gracias a Yahab por todos tus reviews en todos mis fanfics, me alegra que te guste tanto este juego como a mi ^-^
Ahora sí, hasta la próxima (^-^)/
