éste capítulo y el siguiente los he hecho pensando en la gente que no sabe mucho de Detective Conan

ésto mismo lo repetire al final del siguiente capítulo, pero lo pongo aquí también para avisar.

en el capítulo tres ya empieza la trama del fic


Capítulo 1: Desaparición y reencuentro

En el Tropical Land…

- ¡Ran!

- ¡Shinichi!

- ¡Siento haber llegado tarde! – Él se inclinó y juntó las dos manos ante su cara, como gesto de disculpa.

Ella ya estaba acostumbrada a esperar por él¿Qué se podía esperar de un maníaco de los misterios?

- No importa, has venido¿No?

- ¿Dónde te apetece montar primero?

- Pues… ¡En la noria!

- ¡Vamos! – Y él se adelantó poniéndose las manos tras la cabeza, como era su costumbre.

- ¡Eh¡Espérame¡Que la que ha esperado dos horas he sido yo! No me vengas con prisas…

Después de montar en la noria y en el Master, Ran y Shinichi fueron al mirador del parque de atracciones. Ella le dijo a su amigo de la infancia que mirase por los prismáticos, pero él no se encontraba junto a ella. La chica, resignada, volvió a echar un vistazo por ellos, cuando de repente sintió algo frío, era Shinichi con un refresco. Mientras ella le echaba una bronca por asustarla así, él miró su reloj, cogió de la mano a su amiga y se la llevó corriendo.

- Shinichi¿Por qué…? – Inquirió la chica, estaban en el centro de una plazoleta.

- Shhh, espera… diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Ya!

De repente, salieron unos chorros del suelo y ellos se quedaron justo en el centro.

- ¿Te gusta? Es mi regalo por ganar la competición de kárate.

- ¡Sí! Me gusta mucho.

Luego, se dirigieron a la montaña rusa y, durante su trayecto en el vagón, al salir de un túnel, el hombre que estaba justo detrás de Shinichi, fue decapitado.

Shinichi, al ser detective adolescente, resolvió el crimen sin problemas pero, el muchacho quería saber más de unos hombres vestidos de negro que también estaban en el vagón, así que cuando los vio después del caso habló con su amiga. – Ran, vete yendo a casa, ya te alcanzaré. No te preocupes. – Y se fue corriendo por un callejón.

- Espera ¡Shinichi! – Ran le hizo caso. Pero pensó… - "Tengo la extraña sensación, de que no volveré a verle"

Maldita curiosidad de detective… - Se repetía una y otra vez un niño con ropas de adulto y una herida en la cabeza. Iba corriendo bajo la incesante lluvia y llegó a su destino, su casa. De repente, se escuchó una explosión y el niño vio a alguien que le resultaba familiar. – ¡Profesor Agasa!

- Um… No debí mezclar el aceite con la gasolina y manejar unos circuitos inestables a la vez… - Vio al pequeño que le había llamado. - ¿Quién eres tú?

- ¡Soy yo profesor, su vecino, Shinichi Kudo!

- ¿Shinichi? – Repitió incrédulo el anciano inventor.

Entonces, el pequeño Shinichi le explicó a su amigo cómo siguió a esos hombres de negro y le noquearon, dándole una píldora para matarlo. Le abandonaron creyéndole muerto.

- Así que, al parecer el veneno tenía una anomalía, y eso ha hecho que te encogieras… ¡Shinichi! No debes contárselo a nadie¡Y mucho menos a Ran!

- ¡Shinichi! – Se escuchó una voz femenina desde la puerta principal de la casa del chico.

- ¡Es Ran! – Dijeron asustados el chico y el profesor. El pequeño se escondió y, al ver unas gafas se las puso, en ese momento apareció Ran tras él y le preguntó su nombre.

- Eh… pues… ¡Conan!

- ¿Cómo?

- ¡Conan Edogawa!

CONTINUARÁ…