Luego de una extenuante reunión con los de marketing que duró tres horas, por fin habían comprendido que era lo que esperaba exactamente de la publicidad para el nuevo proyecto. Obviamente todo quedaría en planes y diseños hasta que los clientes aprobaran la idea.

Ya era mediodía y estaba muriendo de hambre. Se dirigió a toda prisa a su oficina para poder ordenar comida, no podía darse el lujo de ir a comer fuera con tanto trabajo. Pasó rápidamente frente al escritorio de su secretaria sin notar que ella no estaba. En cuanto entro en su despacho, el delicioso aroma de pasta recién hecha invadió sus sentidos. La boca se le hizo agua y prácticamente corrió para abalanzarse sobre el plato de Espagueti a la boloñesa que descansaba en su escritorio. Estaba por dar el primer bocado cuando su puerta se abrió sin previo aviso y una presurosa Elena entró con un vaso en las manos. Se frenó en seco al verlo allí.

-Disculpe la irrupción- se disculpó apenada- no pensé que llegaría tan rápido… ¿Corrió hasta aquí?- sonrió.

Damon alzó una ceja sorprendido…sus empleados no bromeaban con él, lo respetaban mucho, o le tenían miedo aún no le quedaba claro. Aquella chica era como un soplo de aire fresco.

-Solo venía a traerle un refresco, limonada con hielo, su favorita según sé- le tendió el vaso.

-Así es- contestó tomándolo- Me sigues sorprendiendo Elena, pareces estar en cada detalle- la elogió.

Ella agitó su mano restándole importancia- Nada de eso, por la hora supuse que tendría hambre…y no sé porque imagine que no saldría a buscar comida- sonrió de nuevo. Él la miro preguntándose cómo era que parecía conocerlo tanto- Mi tía me ah contado muchas cosas útiles- le respondió ella a su pregunta no formulada. No tuvo más remedio que asentir.- Si gusta, llámeme en cuanto acabe de comer y le pasaré las llamadas de hoy.

-No hace falta, hazlo ahora- le dijo haciéndole una seña con su mano para que tome asiento frente a él. Comenzó a comer y se dispuso a escucharla.

-Bien… el director de finanzas llamó para informar que el nuevo presupuesto está listo para que usted lo revise… El señor Saltzman pidió que baje a verlo antes de irse…y finalmente su abogado preguntó cuando tendría tiempo usted de verlo para revisar algunos papeles- finalizó.

-Bien… ¿Qué tal esta mi agenda para esta semana?- cuestionó.

-Me temo que bastante apretada señor…- se lamentó ella- Sin embargo puede arreglarse.

-Escucho….-

-El miércoles en la tarde tiene cuatro horas libres luego de la reunión con los programadores, podría agendar una visita al sector de finanzas…- el asintió- Si trabaja en el software de base desde ahora y pasamos su junta con recursos humanos para mañana, le dará tiempo para ir a ver al señor Saltzman.

-Pero no puedo cancelar con los de recursos- notó.

-De hecho necesita tener listo el nuevo protocolo legal para que ellos puedan lanzar la circular entre los empleados…y para eso es necesario que ultime detalles con su abogado- explicó.-Si estipulamos una reunión con su abogado a primera hora mañana, le dará tiempo para ver a los de Recursos humanos antes de las 3 que es cuando tiene su próximo compromiso- Ella sonrió

El asintió conforme- Suena perfecto, arréglalo todo… y necesitaré unos cuantos de esos cartelitos tuyos para no olvidar nada- la señaló con el dedo con fingido autoritarismo.

-No se preocupe allí estarán…- Asintió divertida-Bien eso es todo…con permiso- el asintió y ella se marchó.- Bon Apetit- le dijo graciosamente desde la entrada. Damon negó poniendo los ojos en blanco.

El día siguió sin contratiempos. A pesar de trabajar incesantemente en aquél bendito nuevo programa, le dio tiempo para pasar a ver a Rick antes de irse.

-Hola colega- lo saludó el hombre desde atrás de su escritorio cuando entró sin llamar.

-¿Qué me cuentas Rick?- exclamó dejándose caer pesadamente en la silla frente a su amigo.

-Aquí... trabajando un poco, tengo algunas cosas interesantes que me gustaría que veas, luego te las envío- le comentó.

Damon asintió. Rick era su socio y mejor amigo desde siempre. Habían ido juntos a la universidad y entraron a trabajar a la empresa cuando se graduaron. Luego de la muerte de Giuseppe y al tener que hacerse cargo de todo repentinamente, Rick no dudó en apoyarlo en todo y ponerle los pies en la tierra de vez en cuando. Era la única persona en la que confiaba ciegamente.

-¿Qué tal tu nueva secretaria?- interrogó divertido.

-Sorpresivamente efectiva- reconoció.- no me esperaba eso de una estudiante.

-ya… pero eso no era lo que quería saber… te conozco Damon se que le hiciste un examen exhaustivo- rió.

-No digas tonterías… no te niego que esta buena pero…-la carcajada de Rick lo interrumpió.

-¡Lo sabia! Los chicos andan diciendo que la nueva está para el crimen… y sabía que tú no podrías evitar mirarla- continuó riendo.

-Que puedo hacer… soy un hombre después de todo- soltó una sonrisa picara- ¿Asique ya tiene fans masculinos eh?-

-Varios…tendré que pasarme por tu despacho a comprobarlo por mi mismo-sonrió.

-Compórtate Rick, no vayas a asustarla- se rió Damon.

El aludido hizo un gesto de ofensa y ambos rieron. Se pasaron un buen rato allí discutiendo de varios temas pendientes, hasta que finalmente decidieron que era tiempo de irse.

A la mañana siguiente Damon llegó nuevamente a las 7:30. Esta vez no le sorprendió encontrar un café humeante en su escritorio. Se sentó en éste con satisfacción y lo degustó mientras observaba los papeles para hoy prolijamente ordenados en una pila. Su puerta sonó.

-Adelante- exclamó sumergido en su lectura.

-Buenos días señor Salvatore-

-Buenos d…- Alzó la vista y se calló a mitad de la frase. Dios, iba a matarlo si seguía luciéndose así frente a él. Hoy llevaba un precioso trajecito blanco con detalles en negro, compuesto por una falda y una chaqueta a juego, ambos ajustándose deliciosamente a su esbelta figura. Carraspeó- Buenos días Elena...Gracias por el café-

-No hay de que… Venía para informarle que su abogado llegará en media hora-

-Genial, hazlo pasar en cuanto esté aquí- le ordenó obligándose a poner su vista de nuevo en los papeles frente a él.

Ella asintió- Con permiso-dijo retirándose.

Damon suspiró y se dispuso a comenzar el día.

Al rato su puerta volvió a sonar y su abogado hizo acto de presencia.

-¡Madre santa! Quiero una secretaria así…dime de donde la has sacado- rió.

-Compórtate Enzo- dijo Damon serio- Necesito acabar cuanto antes el papelerío para poder reunirme con los de recursos humanos.

-Está bien- asintió- Pero luego me dices…- rió. Damon negó resignado como si su amigo no tuviera remedio. Enzo también había estudiado con él y Rick. No eran tan cercanos pero lo apreciaba mucho.

Se pasó todo el día de aquí para allá y finalmente regresó a su despacho cuando daban las 6 Pm, hora de finalización de la jornada laboral.

No vio a Elena en su puesto y supuso que se había ido, pero se chocó con ella cuando intentó entrar a su oficina al mismo tiempo que la chica salía.

-Lo siento señor- murmuró apenada alzando el rostro.

Habían quedado muy cerca el uno del otro. Tanto que sus cuerpos casi se tocaban. Damon tragó saliva y observó directamente sus labios, tan rosados y llenos que invitaban a devorarlos. Hizo falta todo su autocontrol para dar un paso a atrás.

-Pensé que te habías ido ya…- comento.

-Solo estaba dejándole todo listo para esta noche- le informó. Él la miró sin entender -El cumpleaños de su hermano señor, la fiesta…- Le recordó.

-¡Demonios! Lo olvide por completo- se regañó a sí mismo.

-Descuide todo está listo- le dijo entrando al despacho- Mande a traer su traje de la tintorería, su chofer lo espera abajo, y el regalo para su hermano lo encontrará en la cajuela del auto- ella sonrió para tranquilizarlo. Tomó su traje de arriba del escritorio y se lo tendió. - Aún le dará tiempo de arreglarse.

-Como…- quedó sorprendido. Una vez más.-Espera… ¿le compraste un regalo a mi hermano?-

-Esta mañana cuando se fue su abogado me comentó que si le daba tiempo saldría a comprar una raqueta de tennis para su hermano ¿lo olvida?-sonrió condescendiente- ya sabía yo que no le daría tiempo…no se preocupe compré la mejor-

-Eres increíble- susurró realmente asombrado.

Ella rió. Su risa siempre sonaba demasiado juguetona y divertida para su propio bien, pensó Damon.

-No fue nada…ahora apresúrese si no quiere llegar tarde…hasta mañana señor, diviértase- dijo como despedida.

-Te veo mañana Elena- se despidió como ausente.

Luego sacudió su cabeza y corrió a su baño privado para ducharse y prepararse para esa noche.


Bueno bueno, hasta aquí por hoy porque les subo otro muy pronto! jajaja... Espero que les guste como va yendo todo...veremos que tal les va a estos dos!... Estoy ansiosa por ver que les pareció!...Saludos :) :)