Hasta el último aliento

2. Aprendiendo a jugar.

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-¡Levántate olgazán!-gritaba de forma fría una hermosa rubia de ojos oscuros. Anna Kyôyama, iniciando el cuento de nunca acabar con su esposo.

-Voy Anna...-dijo el hombre de cabellos castaños con pereza.

Se levanto de su futon mientras retiraba los cabellos estorbosos de su frente y comenzaba a doblar el futon.

-Eh... Anna...-dijo Yoh antes de que su mujer saliera de la habitación- ¿Crees pueda invitar a un miembro de mi equipo de trabajo a la cena?

-¿Tengo que cocinar algo en especial?-dijo volteando y con una mirada un tanto fulminante

-No, será una cena informal...-dijo Yoh mientras una gota de sudor aparecía en su frente-...puedes ordenar comida preparada si quieres

-De acuerdo, pero no tengo pensado acostarme tarde-después de decir esto, la mujer le dirigió una limitada sonrisa al menor Asakura y se retiro, dejando al marido un tanto sorprendido.

Diez minutos después, el joven ya estaba vestido con su típico traje y bien peinado.

Se despidió de su mujer con un beso, mientras esta le respondía y lo despedía de la mejor manera deseándole suerte en su trabajo.

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Anna se encontraba poniendo la vajilla en la mesa. Eran las nueve de la noche y su esposo no tardaría en llegar a la casa.

Sirvió los tallarines que había pedido en un fino plato, donde coloco unos cuantos adornos haciendo que el plato luciera realmente hermoso. Se dirigió al comedor y puso el plato al centro de este, rodeado por la fina vajilla y hermosos adornos de flores y papel china.

-¡Ya llegue!-se escucho la voz de su marido entrando a la casa, se limitó a arreglarse un poco su corto cabello y plancharse la falta negra que usaba con las manos.

Se dirigió a la entrada, donde seguramente estaría su esposo con su compañero de trabajo

-Buenas noches...-dijo, sin cambiar el semblante de su cara, no lo hizo hasta encontrarse frente al compañero de su esposo, o debería decir... ¿compañera?

-¡Buenas noches!-dijo muy alegre y dirigiendo una cálida sonrisa a la rubia. Era alta y de tez blanca y bastante suave. Su cabello era color rosado, este amarrado con una coleta, la cual era bastante larga y sus ojos del mismo color, un tanto mas oscuros.

Llevaba puesto el traje de trabajo, color verde-azulado con una pañoleta color lila alrededor de su cuello. Quizá todo estaría bien si no fuera por la forma en que la falda se usaba.

-Mi amor, ella es Tamao-dijo Yoh con una grata sonrisa-Tamao, ella es mi esposa, Anna.

-Mucho gusto, Tamao Tamamura-dijo la chica mientras estiraba la mano hacia la rubia, quien aún seguía incrédula ante la mujer que tenia en frente.

Realmente era muy hermosa, quizá demasiado, además de que era bastante alegre y no se le notaba cara de que fuera muy tonta. Anna miro con el entrecejo fruncido a Yoh... No le agradaba en los mas mínimo que se estuviese llevando con esa clase de amistades, y no era exactamente por el ejemplo que pudiese darle...

-Lo mismo digo, Anna Kyôyama-se limitó a decir-la mesa esta servida, por favor, pasen a cenar.

Los recién llegados asintieron con la cabeza mientras agradecían y pasaban al comedor guiados por la rubia.

En el corto trayecto al área de cena, Anna pudo observar lo demasiado bien que Yoh se llevaba con su compañera de trabajo... realmente seria su compañera de trabajo o algo más?

Bien, el matrimonio se estaba desmoronando, pero las ultimas dos semanas los dos habían tratado de arreglarlo y estaba funcionando, bastante bien.

Ahora, cuando todo se iba solucionando, llegaba la mujer esa a arruinarlo todo, eso no le parecía en lo más mínimo a Anna.

-¿Y a que se dedica usted señora Asakura?-eso que había dicho Tamao se había escuchado muy bien, y Anna quería que la pelirosada lo entendiera y no le quedara la menor duda.

-Me dedico a hacer arreglos para fiestas y demás por pedido-dijo Anna, mientras terminaba de tragar sus tallarines-¿Usted es miembro del equipo de trabajo de MI esposo, cierto?

-Si, así es-dijo notando el acento que la rubia puso en el "Mi"-Y no sabe que honor es trabajar con un hombre como Yoh, realmente me encanta.

1... 2... 3... 4... 5... 6... Anna contaba en su mente, después de casi escupir el agua en la cara de la invitada. Eso de "encanta" no le había agradado, y su intención no era armar una escena esa noche, no le daría el gusto a nadie.

-Me da gusto...-se limitó a decir mientras miraba su plato como sin nada.

-Realmente es afortunada señora Anna-hey! ¿Dónde quedo el "señora Asakura" ¿Y el respeto a propiedad ajena? ¡Como se atrevía a abrazar a Yoh frente a su esposa!-Un esposo como el es realmente para envidiar a alguien, debería cuidarse o cualquiera se la quitaría.

1... 2... ¡BASTA! El rubor de Anna se pinto de rojo ante la ira que corría por sus venas. Tamao estaba coqueteando con su esposo ¡En su propia cara! Mientras que el baboso de Yoh, no hacia nada en lo absoluto.

Se levanto de la mesa, mientras miraba con furia a los dos "tortolitos".

Se limitó a decir un "con permiso" mientras caminaba rumbo a las escaleras. No daría ni una sola explicación aunque la pidieran llorando. Si se largaba, no era el problema de ninguno de ellos.

Subió las escaleras con cierta ira mientras dejaba a los compañeros de trabajo, mirándola con ciertas interrogantes en la cabeza.

-¡Muy bien Anna!- se decía mientras se encerraba en su habitación y se aventaba en el futon-Acabas de armar una grandiosa escena, y ahora dejaste a esos babosos solos...

La rubia se detuvo en un instante, mientras sus ojos se abrían como plato.

Azotó un puñetazo contra el suelo, mientras maldecía lo que había hecho.

Había dejado solos a su marido a la zorrita de Tamao ¿Serian capaces de hacer "algo" mientras ella estuviese en su habitación.

No... Yoh no se atrevería... aunque el simple hecho de la situación actual en que estaba su matrimonio era una razón... y una muy buena.

Tomo un labial, uno de los pocos que le habían regalado en la boda, y se lo puso para utilizarlo como excusa por la que se había ido sin despedirse.

Es extraño todo lo que un hombre ocasiona en una mujer.

Bajo las escaleras mientras se pasaba bruscamente las manos por la cara, buscando rastro alguno de líquido en sus ojos.

Al no encontrarlo, continuo su camino.

No tardó mucho en llegar al fin de las escaleras, donde solo bastaría con doblar una esquina para encontrarse a su marido con la indeseada visita.

Sus ojos se abrieron como plato al observar las dos figuras que se encontraban a plena luz de las velas.

Completamente juntas, mano con mano, cara con cara, labio con labio.

-¡Bastardo! ¡Eres un desgraciado Yoh!-dijo interrumpiendo la acción de los muchachos.

La rubia, mientras sentía como una explosión marca erupción volcánica estaría a punto de estallar dentro de ella, arrojo lo primero que estuvo a la mano.

Un candelabro, uno de los tantos regalos de boda que se les había dado fue arrojado con muy buen tino al marido, quien trataba de explicar lo sucedido.

-¡Joven Yoh!-chilló Tamao mientras se inclinaba a su ahora llamado amante, el cual debido al impacto había caído al suelo con un enorme chipote en la cabeza-¡Señora Kyôyama!

-¡Tu cállate zorra o terminaras peor!-Anna se dirigió a la puerta donde se colgó su saco y abrió la puerta-Te recuerdo que las prostitutas trabajan en el prostibulo, no en la casa de una pareja.

Después de decir esto, la rubia azotó la puerta mientras dejaba con cara de tonta a la pelirosada observando a la puerta.

Ahora estaba sola, vagando por las calles, sin ninguna pertenencia mas que un estúpido labial y un saco que le abrigara.

No sabia que hacer... era plena noche y todo se empezaba a poner bastante peligroso.

Sin dinero y mas furia de la que jamás había sentido, se encontraba caminando como espíritu condenado en la calle llena de luces y hombres de negocios buscando placer.

¿Porqué de repente se habrá acordado de Yoh?

Caminó durante unas cuantas horas, sin saber que hacer y tratando de buscar alguien que pudiera recibirla a estas horas de la noche.

Fue entonces que se encontró frente a un edificio, bastante lujoso.

Observó la dirección mientras recordaba a alguien que realmente podría ayudarle.

-¿Necesita ayuda señorita?-escuchó una voz detrás de ella, esta volteo bruscamente preparada a atacar-¿Anna?

-¡Vaya, que sorpresa!-dijo la rubia mientras cambiaba su semblante de combate

-¿Qué haces aquí a estas horas?-dijo el joven que estaba frente a ella.

-Tuve unos cuantos problemas, y vine a buscar a Ren Tao-dijo Anna acercándose con mas tranquilidad-El me dijo que podría ayudarme si lo necesitaba.

-Ren no está, se fue de vacaciones a Hokkaido con Horohoro-

-¡¿Quién diría que esos dos serian pareja?!-

-Pues, muchas veces suceden cosas extrañas... mero destino-la joven analizo las palabras de su amigo-¿Quieres pasar? Debes estar cansada...

-Gracias Hao...-dijo la rubia, mientras seguía al mayor Asakura.

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Notas de Juri-chan.

^^U Okie... he aquí el capitulo dos, tengo exactamente 10 minutos para huir de mi país natal, cambiarme el nick y esperar que ningún fan del YohxAnna me mate xD.

Prometo enviar por botellas los siguientes capítulos, espero que algún barco los encuentre o.ô.

Bien... se que este capitulo a nadie le gusto xD, así que para que pregunto, solo les digo que tuve que escribir esa tontería (si, realmente odio el YohxTamao, YohxAnna rlz!! *0*) porque forma parte fundamental de la historia, ya se enteraran, ya se enteraran ¬w-.

Etto... mushas gracias a todos por sus rivius! *0* Es kawaii recibirlos, ustedes siganles y yo continuo con el fic xD. No los respondo pq el baboso del ff.net un me quiere abrir la pagina de rivius xP, pero MUCHISISISISISISISISIMAS GRACIAS!! ^0^.

Si u leita.

Juri-chan

mashi@otakumail.com