Capitulo2 El termino de las vacaciones


Hay situaciones en la vida que se saben que inevitablemente ocurrirán y aunque, por este motivo, uno se prepare mental y hasta físicamente nos golpean como si fuesen inesperados. Encontrarse con el hombre que amas y que ha trastornado tu vida es una de estas situaciones. Para Rose la presencia de su padre y James, como el brazo protector de Lorcan colándose sobre sus hombros, sólo completaban el momento más desgraciado de su verano.

La única persona que parecía encontrarse a gusto en medio de aquella tensión era Penelope Zabini que observaba a Rose, colgada del brazo de Scorpius, con una sonrisa burlona. El rubio no dirigió ni una mirada de soslayo al lugar donde la pelirroja se encontraba, tal fue su indiferencia que Rose creyó haberse fusionado con el escaparate como había deseado, sólo supo que no era así cuando los padres de Scorpius inclinaron sus cabezas en señal de saludo, gesto que respondió de igual manera.

Su corazón palpitaba en sus oídos, temerosa y nerviosa de la reacción que podría tener su padre, rogaba a Merlín porque su madre fuera capaz de contenerlo y aunque no quería quedarse ni un solo minuto más allí para ser testigo de sus deseos sus piernas temblaban tanto que sabía que no tendría las fuerzas necesarias para dar ni un solo paso. El impulso se lo brindó su primo cuando lo vio acercarse a ellos, conocía de sobra el temperamento de James para querer presenciar cualquiera de sus reacciones, sobre todo si estaban relacionadas con la persona que el mayor de los hermanos Potter más detestaba en el mundo.

Si segundos antes creyó que no era capaz de dar un solo paso en ese momento se sorprendió al ver que sus piernas no dejaban de andar, no es que prefiriera seguir presa de la inmovilidad pero se preguntó si sería capaz de parar pues nunca se sentiría lo suficientemente lejos de la vergüenza ni mucho menos del dolor. Pensar en el dolor la llevó a pensar en Scorpius y pensar en Scorpius le robó la movilidad que había adquirido, no supo que estaba parada frente a un escaparate de una vieja, y prácticamente oculta, tienda hasta que la voz de Lorcan la abstrajo de su ensimismamiento.

—No te preocupes, James no tuvo oportunidad de montar ningún escándalo, tu padre se retiro antes de dársela obligándolo a seguirlo.

Rose suspiro aliviada y agradecida de no haber tenido que preguntar, Lorcan la conocía lo suficiente para saber lo que para ella representaba expresar sus temores, sus ansias y sus debilidades en voz alta. Informarla, evitándole aquel trago amargo era algo de lo que se sentía enormemente agradecida.

— ¿Qué haces?— Rose sonrió, ahí estaba otra vez, Lorcan tratando de animarla, desviándola del sendero que la maltraía.

—Mirando el escaparate de esta tienda—le respondió intentando no sonar apercibida. –tal vez encuentre un buen regalo para mi tío Harry—agregó entusiasmada. —Me acompañas? . Lorcan la miró no muy convencido de su idea de encontrar algo catalogado como "buen regalo" en aquel raido sitio pero de todas maneras siguió a la pelirroja que ya había ingresado al lugar haciendo sonar la campanilla de la vieja puerta de la tienda.

Traspasar el umbral sólo sirvió a Lorcan para corroborar su pensamiento primario, allí no había nada que valiera la pena, observó a Rose para hacérselo notar pero al ver su mirada entusiasmada se resistió, la pelirroja parecía encontrar interesante todo aquel tumulto de cosas que se alzaban apiladas sin orden.

Empezó a recorrer con la mirada el sinfín de extrañezas que se exponían en aquella diminuta tienda, tratando de encontrar algún objeto perfecto para su tío preferido. Rose era más bien de esas personas practicas que solían regalan cosas, a su parecer, con la misma cualidad, en su universo eso era sinónimo de libros, además, al igual que su madre, era una fanática empedernida de la lectura y trataba de inculcar ese mismo sentimiento a todas las personas que podía. Esa fue su máxima hasta el pasado cumpleaños de su padre, en esa ocasión decidió buscar un buen libro para que su progenitor leyera más de tres páginas y realmente apreciara su regalo, quería ver satisfacción en sus ojos y con esa feliz idea había recorrido Flourish and Blotts, íntegramente, hasta que dio con, lo que creyó, el regalo perfecto. Cuál fue su sorpresa al ver el pálido rostro de su padre al abrir su presente y el rojo que comenzó a ascender desde su cuello, tiñéndole su rostro sólo había corroborado su temor, no sólo había sido un mal regalo, había sido el peor. Observó el libro que tanto tiempo había tardado en encontrar perpleja, el rostro de Viktor Krum la observaba ceñudo. James había sido el que le dijo, esa misma noche, que su padre odiaba a Viktor Krum por un supuesto romance que había vivido con su madre. —Y tú le caes con su biografía—apuntó risueño, señalándole que hubiera sido una buena broma de haberlo hecho conscientemente pero la pelirroja no veía nada gracioso en todo aquello para ella era, más bien, la tragedia más grande de su vida. Pensar en James altero su humor, su primo siempre era él que le decía lo que no quería escuchar y generalmente siempre eran verdades como la que le había dicho sobre Scorpius "te hará sufrir Rosie y estaré ahí para verlo, no me digas que no te lo advertí"

—Jóvenes —una amable voz la extrajo de sus recuerdos, un hombre bastante mayor la observaba desde atrás de un mostrador con una sonrisa simpática—bienvenidos a Cosas Necesarias, el lugar mágico donde nadie sale sin lo que…necesita…

—Estoy buscando un regalo para mi tío—le informó la pelirroja luego de responder al saludo, e instantáneamente una especie de perchero llamó su atención, en realidad lo hizo lo que estaba posado sobre él, un viejo pájaro que parecía a punto de morir pero no por eso menos bello, abría y cerraba lentamente sus parpados como esperando el final y de pronto sucedió, el espécimen se envolvió en llamas y en su lugar sólo quedo un montículo de cenizas.

—No te preocupes ya era hora. —el dueño de la tienda salió detrás del mostrador y sonrió a Rose para tranquilizarla

— ¿Ya era hora?—se extrañó Lorcan. —Si joven, era hora de que Fobos comenzara un nuevo ciclo—y sin perder la sonrisa les señalo el montículo de cenizas desde el cual una pequeña y desplumada ave emergía.

—Es un fénix—Rose estaba maravillada y no podía dejar de observar a la pequeña ave, definitivamente era el regalo perfecto para su tío. Sabía muy bien que desde que su primera y única lechuza había perecido en su adolescencia jamás había tenido otra ave pero Fobos no era cualquier ave, era un fénix y a juzgar por las historias que había escuchado era muy parecido al que una vez tuvo uno de los grandes héroes de su tío, Albus Dumbledore, razón de más para considerar acertada su decisión pero tanta alegría de pronto se vio ennegrecida por un vendaval de racionalidad, un fénix como ella bien había pensado no era cualquier ave y por lo tanto no valía como tal, se lo expresó muy apenada al dueño pero este ya lo estaba colocando en una caja .

—No se preocupe, como bien le dije, nadie sale de Cosas necesarias sin lo que necesita, estoy bien seguro de que llegaremos a un buen acuerdo por Fobos pero déjeme decirle que mi primer condición de venta ya esta cerciorada, Fobos es lo que usted necesita, el resto es efímero…

Y como bien le había dicho el anciano dueño de la tienda, por un precio bastante módico Rose Weasley consiguió el regalo perfecto para su tío, en una pequeña caja Fobos esperaba vivir una nueva vida.

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Cuando volvió a reunirse con su familia Rose agradeció que Lorcan se fuera con ellos a la madriguera a pasar el resto de sus vacaciones, era bueno ver un rostro amigable en medio de tantas expresiones largas. Por empezar su padre había montado un escándalo por el tiempo que había tardado en aparecer luego de haber huido de la tienda de quidditch, Rose sabía muy bien que en el fondo lo que le preocupaba era el "porque" de su "huida "pero que jamás lo mencionaría porque para eso era necesario pronunciar el nombre de Scorpius Malfoy y eso era algo prohibido. James tampoco se encontraba de mejor humor y ni siquiera se había mostrado entusiasmado con la idea de que uno de sus mejores amigos pasara algún tiempo con ellos. En medio de aquel nebuloso animo Rose volvió al hogar de sus abuelos, rogando que la tormenta del mal humor pasara pronto.

Sus deseos no tardaron demasiado en cumplirse, al otro día su padre volvía a ser el mismo de siempre en una acorde sintonía con el ánimo festivo de los preparativos del cumpleaños de Harry Potter. Rose lo observaba jugar una partida de ajedrez mágico con su hermano Hugo desde el sillón de la sala. Mientras fingía leer un libro se preguntaba cuándo volvería a recuperar una actitud afable con ella, extrañaba sus chistes y sobre todo sus abrazos. Desde que Scorpius había aparecido en su vida y ella se había enfrentado a todos por su relación, algo se había quebrado entre ellos por lo menos Rose supo que su padre lo había sentido así; "tiempo necesita tiempo" solían decirle su madre y su tía Ginny "cuando vea que Scorpius es un buen chico agachara la cabeza y volverá a ser el dulce padre de siempre" pero Scorpius no había resultado ser un buen chico y Rose había apostado por ello, aun, en contra de su progenitor, enfrentándosele por primera vez. Sabía que su padre quería estar equivocado pero que también no podía evitar recriminarle habérselo advertido, que su niña estuviera sufriendo, sufriendo un dolor, a su parecer, que pudo ser evitado. El hecho de que su mala experiencia también hubiese influido en la relación de sus padres tampoco era una ayuda, como ella había apostado ciegamente por los sentimientos de Scorpius, su madre lo había hecho con su buen juicio y su padre no pudo más que recriminarle a su esposa el hecho de no haberlo apoyado, acusarla de culpable indirecta. Rose había pensado que si sus padres se separaban por esa causa definitivamente moriría de angustia y culpa sumergida en el peor de los infiernos pero por gracia de Merlin nada de eso sucedió y si bien, madre e hija se habían tomado unas pequeñas vacaciones lejos de Londres, de Scorpius y de Ron, la separación del matrimonio sólo fue, literalmente física, por dos semanas. Pensar en Francia la hizo sentir nostálgica, allí había pasado el primer periodo "post traumático", el peor de todos pero estaba sola, lejos de lo que la lastimaba y sin necesidad de fingir, y todo eso acabaría en menos de veinticuatro horas, cuando volviera a Hogwarts, a merced de todos lo que la dañaban.

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— ¿Qué tanto miras?—preguntó ofuscado James Potter a su mejor amigo después de recitar enteramente lo que opinaba de la táctica que había usado su buscador preferido en el último juego de la temporada.

—A Rose—contestó Lorcan sin rodeos—parece muy triste…

James lo miró ceñudo e incrédulo—No estarás pensando…

—No—lo cortó adivinando la advertencia—pero tampoco creo que hayamos hecho bien.

—Lo hecho, hecho esta—esta vez fue el turno de Lorcan de mirar incrédulo a su amigo, su tono de voz no daba lugar a replica –y si alguna vez se te cruza por la mente la sola idea de decirle…

—Jamás—Lorcan no podía quitar la mirada de Rose que fingía leer un libro mientras observaba de soslayo a su padre –no podría soportar que me odiara.

James miró alertado a su amigo, no le gustaba el tono de voz que había empleado, mucho menos la forma en que miraba a su prima.


He tardado demasiado en actualizar..espero que la sigan leyendo...je-... bueno en el prox capitulo se viene la vuelta a Hogwarts.. y la emocion! hasta ahora es todo muy "light" no hay mucho de rose-james o Rose-Scorpius...pero ya, ya se viene...necesitaba estos dos cap de intro...saludos a todos y muchas gracias por los reviews.