Star Fox: Shadow of the Wolf.

Por Fox McCloude.

Aclaración: Star Fox y todos sus personajes son propiedad exclusiva de Nintendo. Hago esto sin fines de lucro, solo por diversión.

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El equipo Star Fox se prepara para lo que bien podría ser el inicio de una nueva guerra a gran escala. Corneria fue atacada por una flota de agresores desconocidos, quienes no parecían tener otra intención sino destruir todo lo que se les pusiera enfrente. Recibiendo ayuda inesperada, pero oportuna, nuestros héroes salen victoriosos, tan solo para descubrir que la verdadera batalla ni siquiera ha comenzado.

Un ex-integrante de Star Wolf, llamado Howler O'Donnell, aparece en el camino de nuestros héroes, llevando consigo información acerca de sus agresores, quienes se hacen llamar Guerreros Phantom. Siendo el único que al parecer tiene idea de con qué están tratando, Fox toma la decisión de reclutarlo en el equipo, pensando en él como un aliado en potencia, a pesar de las quejas por parte de sus compañeros, dado que no consultó a nadie acerca de esta decisión.

Han pasado un par de días desde ese momento, y la tensión entre los miembros de Star Fox y su nuevo compañero ha disminuido... un poco.

- A ver... huyyyyy... si esta cosa... no se afloja... la haré saltar a martillazos... - Era Slippy, que se encontraba en la sala de máquinas, intentando retirar la placa protectora de uno de los generadores de poder del Great Fox para revisarlo. Estaba luchando contra ella desde hacía rato, y por lo visto la placa le estaba ganando, estaba demasiado atascada. - ¡Huyyyyyyy! Ahh,... ¡Huyyyyyyyyyyyy! - Slippy no se rendía y seguía jalando.

Casualmente, alguien pasaba por ahí en ese momento y oyó los quejidos de Slippy, mientras luchaba con la placa, era Howler. Se encontraba dando una ronda por la nave, para familiarizarse con ella, dado que ahora ese sería su sitio de trabajo, cuando oyó los quejidos de Slippy, provenientes de la sala de máquinas. La puerta estaba abierta, por lo que entró para ver qué pasaba, y vio a Slippy aún luchando contra la placa.

- Ay... ya no doy más... quizás no debí apretarla tanto la última vez... - dijo ya cayendo exhausto.

- ¿Necesitas ayuda? - dijo Howler de repente, asustándolo.

- ¡Ay¡Quién va, quién es, ay! Ah, eras tú. Oye¿cómo entraste? Esta zona está restringida y solo puedes entrar con la tarjeta de acceso. -

- Emm,... la... puerta estaba abierta. - dijo Howler.

- ¿Eh? - Slippy miró, y en efecto, había dejado la puerta de par en par. - Hay, que tonto de mi parte (nnU) -

- Pero en fin, ya que estoy aquí¿necesitas ayuda con algo? -

- A ver si puedes retirar la placa, se quedó atascada. -

- Deja ver. - Howler puso las manos en la placa y empezó a jalar. - ¡Urrrrgghhh, ahhhh! - Unos segundos después, la placa por fin cedió y se soltó.

- Uff, vaya, por fin. - dijo Slippy. - Gracias, fuiste muy oportuno. -

- Nah, solo pasó que estaba en el vecindario, es todo. -

- Pues me alegra que así fuera... perdona, olvidé tu nombre. -

- Solo dime Howler, y descuida, creo que también se me fue el tuyo. -

- Llámame Slippy. Oye, espero que no te hayas ofendido cuando... -

- Ah, ya olvídalo, eso no importa. - dijo Howler sin más. - Pero bueno¿quieres que te ayude con algo más? -

- Supongo que un par de manos extra no me vendrían mal mientras termino las revisiones. De acuerdo, ya que insistes. -

Un poco después, Slippy y Howler terminaban de inspeccionar con los generadores de poder, había uno que estaban terminando de probar. Slippy estaba arriba ajustando algunos cables, mientras Howler esperaba abajo, junto a un switch.

- A ver... si conecto este... con este... eso debería bastar. - dijo Slippy. - ¡Muy bien, Howler, conéctalo! -

Howler subió el switch y el generador se encendió. Por un momento, todo pareció estar en orden, pero un rato después, empezó a echar chispas.

- Oh-oh, eso no luce nada bien. - dijo Howler.

- ¡Howler, apágalo, rápido! -

Howler corrió hacia el switch para apagar el generador y lo logró justo a tiempo. Slippy volvió a revisar la susodicha máquina para ver que pasaba.

- ¡Ajá! Aquí está el problema. - dijo sacando unas piezas humeantes. - Los transistores de esta cosa ya estaban demasiado quemados. Un poco más y podrían haber explotado. -

- Vaya, no quiero ni imaginarlo. - dijo Howler. - Bueno¿y qué vamos a hacer? -

- Ya con esto terminamos la revisión, voy a llevarle el informe a Fox. Tendremos mucho qué hacer. -

Slippy se dirigió al puente de la nave, llevándole el informe a Fox. En el puente estaba el resto del equipo, Slippy se acercó a hablar con Fox, mientras que Howler se quedó parado en la puerta.

- Bueno, Slippy¿cómo luce¿Cuándo podremos empezar? - preguntó Fox.

- Primero habrá que terminar de reparar el Great Fox. En este estado no podría viajar muy lejos y mucho menos resistir una batalla, pero, no tengo el equipo necesario aquí. - replicó el sapo.

- ¿Y qué haremos entonces? Estamos escasos de dinero como para comprar partes. - dijo Falco.

- Una nave en malas condiciones no nos llevará muy lejos. - dijo Peppy.

- Oigan, que tal si... - Howler intervino de repente, los demás voltearon a verlo y se calló.

- ¿Hay algo que quieras decirnos? - preguntó Fox.

- Hem... Bueno... aún tengo el dinero que me pagaron por mi anterior trabajo, y sé de un lugar donde podríamos conseguir los repuestos a buen precio. - dijo finalmente. - Aunque,... debo advertirles, es un lugar algo hostil. -

- Pues no es como si tuviéramos otra opción. - dijo Fox. - ¿En dónde es? -

- En el planeta Hercuron, en la zona de la nebulosa Kierak. - dijo Howler.

- ¿El Planeta Hercuron? - intervino Falco. – Hmm, no creo que sea buena idea. -

- ¿Conoces ese lugar? - preguntó Fox.

- Sé por experiencia propia que muchos de los peores criminales en la galaxia se congregan en ese lugar. - replicó el halcón. – Yo mismo pasé algunas de mis temporadas allá. -

- Pero necesitamos esos repuestos. - dijo Slippy. - El Great Fox no nos durará mucho si lo dejamos así. -

- Slippy, yo estuve en ese lugar cientos de veces, y créeme, ya lo menos que quisiera es regresar, y si estuvieran en mi lugar ustedes pensarían igual. -

- Hay que reparar la nave, y de momento es nuestra única opción¿qué quieres que hagamos? - intervino Krystal.

- La galaxia es enorme, hay cientos de lugares donde podríamos ir. -

- ¿Ah, sí? Nombra uno. -

Empezó así la discusión, Falco contra Krystal y Slippy. El viejo conejo de Peppy ni se molestó en abrir la boca, dado que difícilmente lo iban a oír. Por su parte, Howler pareció sentirse culpable ya que no había sido su intención provocar una disputa entre los miembros del escuadrón. Un rato después, Fox intentó calmarlos...

- Chicos... -

- ¡¡No, no iremos!! - bramó Falco.

- Chicos... -

- ¡¡Que sí!! - gritó Slippy.

- Chicos... -

- ¡¡No!! - otra vez Falco.

- ¡¡Que lo decida Fox!! - dijo a su vez Krystal.

- ¡¡YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!! - gritó Fox ya indignado de que estuvieran haciendo berrinches de niños chiquitos. - ¡¡Ya párenle, parecen niños peleándose por un juguete!! - Todos se callaron y bajaron la cabeza avergonzados. Fox agarró aire y les dijo. - Ahora escuchen, si buscamos los repuestos en Corneria con toda certeza nos vamos a quedar en bancarrota. Estuve considerándolo y he decidido que iremos a Hercuron por los repuestos que necesitamos. Tal vez no sea un lugar muy agradable, pero no veo que tengamos otra opción en este momento. -

- ¿Vas a hacerle caso a... este, así nada más? – dijo Falco.

- Escucha, Falco, Howler simplemente intenta poner de su parte para ayudarnos. - replicó Fox. - No se trata de hacerle caso o no, ni lo hago por gusto. ROB, fija curso hacia el planeta Hercuron. -

- Fijando curso. - respondió el robot, activando los sistemas de la nave.

Los integrantes tomaron cada uno su puesto, con excepción de Falco, que le dirigió una mirada de desprecio a Howler y luego se retiró.

El Great Fox activó sus motores y con él, el Star Fox Team salió rumbo hacia el planeta Hercuron, para buscar los repuestos que necesitaban.

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En la órbita del planeta Hercuron, un poco después...

El Great Fox salió del hiperespacio en la zona de la nebulosa Kierak. Estaban en la órbita de un planeta de color marrón rojizo, en cuya atmósfera se veían algunas zonas cubiertas por nubes pardas. El Great Fox aterrizó en las coordenadas que Howler les recomendó, dado que, según él, los mercenarios como ellos no eran muy bienvenidos en ese lugar. Por su parte, Falco se negó rotundamente a bajarse de la nave, este sitio le traía muy... muy malas memorias de su pasado.

Fox tomó la resolución de bajar con Howler, él conocía mejor este sitio, ya que había estado aquí antes. Por seguridad se taparon con caperuzas negras y dejaron el Great Fox en un hangar cerrado, para asegurarse que nadie supiera quienes eran.

El zorro y el lobo se adentraron en la ciudad, si es que se le pudiera llamar así. No podía existir un lugar que diera una mejor muestra de lo más bajo que pudiese haber en la sociedad de toda la galaxia. Rufianes malencarados, que lucían listos para golpear primero y preguntar después, por doquier se veían peleas entre pandillas, en las tabernas salían volando tipos por la puerta grande, y ni hablar de la "decoración"(en otras palabras, graffitis en las paredes, y no daré ejemplos). Era evidente que Fox no se sentía para nada cómodo con todo esto a su alrededor, y Howler no lo estaba más que él.

- Este sitio me da escalofríos. - dijo Fox. - Ni siquiera los barrios bajos de Corneria se comparan a esto. -

- Pasé algunas temporadas aquí cuando estaba en Star Wolf. En retrospectiva ni yo mismo me lo creo. - replicó Howler.

- Entiendo a lo que te refieres. -

- Mantente atento, Fox, aquí te pueden salir en cualquier momento. - dijo Howler. - Cuando lo hagan no lo pienses dos veces y dispara. -

No pasó mucho para que la advertencia de Howler se hiciera efectiva, un grupo de enormes, feos y musculosos bulldogs saltó frente a ellos con sus armas listas. El que parecía ser su líder tenía una cicatriz cerca del ojo y otra en el mentón, sus afilados dientes sobresalían por debajo y se notaban bastante poco cuidados. A pesar de su amenazador aspecto, nuestros héroes no se dejaron intimidar.

- Je, je, je... como se nota que ustedes no son de por acá. Muy bien caperucitos, suelten todo lo que traen en el acto. -

Fox y Howler no respondieron, sino que discretamente deslizaron las manos bajo sus capuchas para desenfundar sus Blasters.

- ¿Qué están sordos o qué? Vamos, aflojen, el dinero o cavarán su propia tumba. -

- Tú ya cavaste la tuya. ¡Ahora! - exclamó Fox, ambos desenfundaron, Fox fue el primero en disparar dándole directo a la rodilla, mientras que Howler le disparó a la mano, tirándole el arma que llevaba, ya después de eso, un par de puñetazos al estómago y unos puntapiés en la entrepierna bastaron para poner al rufián fuera de combate, para luego usarlo como escudo de los disparos enemigos, y con ello dejar mordiendo el polvo a los otros. Mirando a su alrededor, Howler apuntó como dando advertencia a los pocos que quedaban, que ni movieron un dedo ya que no querían sufrir el mismo destino.

- ¡¿Qué están viendo, alguien quiere probar?! -

Todos huyeron despavoridos, dejándolos en paz. Fox y Howler continuaron su camino.

- En este lugar tienes que ser agresivo, siempre atacarán al más tranquilo. - le susurró Howler a Fox una vez que se alejaron. - Has que vean que no tienes miedo. -

- Entiendo. -

Fox y Howler siguieron adelante, hacia el lugar donde se suponía iban a buscar los repuestos. El propietario era amigo de Howler, y uno de los pocos individuos decentes que había en ese lugar, por lo que Howler dijo que ya podrían quitarse las capuchas. El lugar era un refugio subterráneo, aparentemente construido muchos años atrás. Howler llamó a la puerta.

- ¿Quién es y qué se le ofrece? - replicaron con ligera aversión desde adentro.

- Hiltz, soy yo, Howler. Venía para ver si me vendías unos repuestos. -

- ¿Howler¡Espera un segundo! - Un momento después, salió del refugio un lobo siberiano con pelaje gris oscuro, llevaba una braga de mecánico, una gorra, un cinturón de herramientas y estaba todo grasiento, se notaba que lo habían pillado a mitad del trabajo. - Howler, cuanto tiempo, que bueno verte. - Volteó a ver a Fox. - ¿Y quién es tu amigo, eh? -

- Seguro has oído hablar de él, Fox McCloud, del equipo Star Fox. -

- ¿Fox McCloud, en carne y hueso, es posible? Vaya, que gran honor, señor McCloud. -

- No es para tanto. - replicó Fox con modestia. - Como sea, veníamos a buscar unos repuestos para nuestra nave nodriza, Howler dijo que tal vez los tuvieras. -

- Esperemos que sí, pero hagan el favor de pasar, no se queden ahí parados. -

Fox y Howler entraron y empezaron a revisar las partes que necesitaban. Verificando un poco, el buen Hiltz se aseguró que de al menos estuvieran en buen estado para que no fueran a traicionarlos después. Al cabo de un par de horas, ya tenían todo lo que necesitaban, excepto por...

- ¿Estás seguro que no puedes rebajarlo más? – preguntaba Howler.

- Es lo más bajo que puedo ponértelo. El XMP-48 es un generador muy difícil de conseguir en estos días. – respondió Hiltz.

- No llevamos tanto como para pagar ese generador. – dijo Fox sacando cuentas. – Aunque... Howler¿podemos hablar un momento? -

- Claro. – Fox se separó de Hiltz y se acercó a Fox. - ¿Qué pasa, Fox? -

- Realmente necesitamos ese generador. – dijo Fox. – Quizás no podamos pagárselo, pero¿qué tal si le damos algo diferente a cambio? -

- ¿Cómo qué? -

- Quizás,... tu Wolfen. Una nave como esa bien podría servirle de muy buen negocio, y más en un lugar como este. –

- Bueno,... podría ser, pero entonces¿qué voy a hacer cuando...? –

- Tranquilo, tenemos suficientes Arwings en el Great Fox, así que eso no será problema. -

Howler se puso a pensarlo, pero finalmente asintió. Se acercó a Hiltz y le expuso su propuesta.

- Hiltz, no tenemos tanto como para pagarte el generador, pero... ¿qué tal si te damos algo más a cambio? Digamos,... ¿mi Wolfen? -

- ¿Tu Wolfen? – exclamó Hiltz, casi se le salen los ojos. - ¿Una Wolfen, por una baratija como esa? Tienes que estar bromeando. -

- Bueno, igual y he querido deshacerme de ella desde hace tiempo... es mi último recordatorio de mis días como miembro de Star Wolf. – dijo Howler. – Además, seguro que podrías hacer muy buen negocio con ella. -

- Quizás,... pero te lo vuelvo a preguntar¿estás seguro? -

- Completamente. – respondió Howler sin dudar.

- Está bien... llevaré los repuestos al puerto espacial, los veré allá. -

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Más tarde...

Tras recibir los repuestos que necesitaban, Howler sacó la Wolfen del Great Fox. Con una grúa la montaron sobre el camión de Hiltz. Ya habían terminado de subir los repuestos, y ahora los demás esperaban que Howler terminara de hablar con Hiltz para partir.

- Bueno, creo que eso es todo. Fue un placer haber hecho negocios contigo, amigo. – dijo Howler dándole la mano.

- De verdad te lo agradezco mucho. Quizás con esto por fin tenga para poder salir de este agujero. – respondió Hiltz.

- Espero que sí. – dijo Howler. – Bueno, es hora de que me vaya, cuídate. -

- Tú también. -

Hiltz se subió a su camión y se fue. Howler regresó al Great Fox y este de inmediato despegó y abandonó el planeta.

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Dos días más tarde...

El equipo Star Fox ya terminó con las reparaciones de su nave nodriza, y se están preparando para la batalla. En estos dos días Howler aprovechó para familiarizarse con el manejo del Arwing, cosa que no le resultó muy difícil dado que en realidad no era muy diferente a su Wolfen. Aparentemente no tenía problemas para adaptarse a una nueva nave.

Su calma fue interrumpida por una transmisión, estaban recibiendo un mensaje del General Pepper.

- Equipo Star Fox, acabamos de recibir una señal desde Katina. – dijo el General. – Nos informan que los Guerreros Phantom han reanudado su ataque y tomaron el control de la base en la frontera. El Comandante Bill Grey y su escuadrón están intentando recuperar la base, pero no estoy seguro que puedan solos. -

- Bill,... vamos para allá de inmediato. – dijo Fox. – ROB, fija curso hacia Katina. Máxima hiper velocidad. -

- Fijando curso. -

El Great Fox saltó hacia el hiperespacio, rumbo hacia Katina.

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Misión 2: Katina – Retaking the Frontier Base

En la superficie del planeta Katina, la flota de los Guerreros Phantom invadió y tomó el control de la base. Casi todos los defensores cayeron en el ataque sorpresa, solo Bill Grey y su escuadrón lograron sobrevivir, y ahora se preparan para vengar a sus compañeros caídos.

Los cazas cornerianos sobrevuelan el área, acercándose a la base. Los enemigos colocaron torretas anti-aéreas para proteger todas las posibles rutas de ataque. Encima, colocaron un escudo de energía para evitar que nadie entre a la base.

- Comandante Grey, nos aproximamos a la base, esperamos órdenes. – dijo uno de los pilotos.

- Escúchenme todos, el enemigo nos aventaja en fuerza y en número. Así que no hay lugar para errores. No desperdicien un solo disparo. – dijo Bill. – Unidad Husky, divídanse y ataquen por los flancos. Unidad Bulldog, síganme, atacaremos por el centro. -

Los cazas se dividieron y rodearon los flancos, de inmediato comenzó la batalla.

Mientras tanto, en la base, los Guerreros Phantom se preparaban pare recibir a sus invitados. Un soldado, que llevaba una armadura de color gris y negro, con un casco en forma de calavera, se dirigió hacia alguien que estaba sentado sobre una silla frente a varios monitores.

- Coronel Savage, los cazas cornerianos se están acercando a la base¿cuáles son sus órdenes? -

La silla se dio la vuelta para encarar al soldado, el tal Coronel Savage era un tigre con uniforme militar, se notaba entrado en años.

- Prepara las defensas. Asegúrate que no quede ninguno de ellos con vida. Ahora este sistema nos pertenece. –

- Entendido, señor. – El soldado abandonó el recinto. Savage volvió a darle la vuelta a su asiento para observar los monitores.

- Era cierto lo que decían, las fuerzas militares cornerianas no son más que un puñado de inútiles. – dijo. – Aún no me explico como ese incompetente de Malcom pudo fallar contra ellos. -

Afuera de la base, Bill y su escuadrón llevaban a cabo una intensa lucha. Los cornerianos luchaban valientemente, pero estaban en seria desventaja numérica y táctica, además que las armas con las que contaban sus enemigos eran muy avanzadas y poderosas.

- Ratas. – dijo Bill viendo como otro más de su escuadrón caía derribado. – Si pudiéramos contar con algo de ayuda... -

Bill trató de llamar para pedir refuerzos, pero del otro lado solo se oía estática.

- Habla Bill Grey desde Katina, mi escuadrón y yo requerimos apoyo lo más pronto posible, es una emergencia. – pero nadie respondía. – Era de suponerse,... de aquí a que alguien reciba la llamada, dudo que sigamos con vida. Pero no pienso caer sin pelear. -

Mientras tanto, el Great Fox se aproximaba al campo de batalla. El equipo Star Fox se preparaba para ir a auxiliar a Bill y sus compañeros.

- Según el radar hay al menos unos 50 cazas cornerianos combatiendo. – dijo Peppy. – El enemigo tiene total control de la base. -

– Los superan por mucho, tenemos que ir a ayudarlos. – dijo Fox.

- Bueno, ya estamos aquí, es hora de terminar con ellos. – dijo Falco.

- No será tan sencillo, Falco. – dijo Peppy. – Por como se ve, colocaron defensas anti-aéreas a todo lo largo y ancho del perímetro. Será prácticamente imposible acercarnos desde el aire. Y algo más, la base está protegida por un campo de fuerza. No podremos entrar si no lo derribamos primero. -

- Bien, si no podemos acercarnos por el aire, lo haremos por tierra. – dijo Fox. – Muy bien, bajaré en el Landmaster y me ocuparé de ellos. El resto de ustedes cúbranme desde el aire. Hay que recuperar esa base a toda costa. –

- Estoy listo cuando tú lo estés, Fox. – dijo Howler.

- Decidido. – dijo Peppy. - Todos a sus puestos. –

Todo el equipo se dirigió hacia la bahía lanzadora, Fox descendió al nivel inferior para tomar el Landmaster, mientras que los demás se subieron a las Arwings.

- ¿Están todos listos? – preguntó Peppy, a lo que todos respondieron dando luz verde. – Abriendo compuertas de lanzamiento. ¡Adelante, equipo! –

La cuatro Arwings salieron disparadas de la catapulta, el Landmaster salió por la compuerta inferior y aterrizó usando sus propulsores. El equipo comenzó a avanzar hacia la base, listos para la batalla.

En la base, en medio de la batalla que se libraba, nadie se percató de que el equipo Star Fox se estaba acercando. Los guerreros Phantom estaban tan absortos acabando con el escuadrón de Bill, que antes de notarlo, un disparo dañó una de las torretas anti-aéreas, inutilizándola por completo.

- ¿Pero qué...¿Quién disparó? – exclamó uno de los pilotos Phantom.

Un segundo más tarde, otro disparo derribó otra torreta, que al caer derribó a otra que tenía al lado. Todo mundo volteó a ver al lugar de donde vinieron los disparos, para ver acercándose a cuatro cazas y un tanque, siendo este último el responsable de hacer caer las torretas.

- ¿Arwings? – dijo Bill. - ¡Es Fox! -

- Espero que no hayamos llegado demasiado tarde. – dijo Fox. – Gusto de verte, viejo amigo. –

- Salúdense después, hay trabajo qué hacer. – dijo Falco.

Sumándose el equipo Star Fox a la batalla, la situación se niveló un poco. Mientras Fox se encargaba de derribar las torretas y acabar con los enemigos en tierra, los demás se abrían paso desde el aire para intentar acercarse a la base.

Un escuadrón de naves Phantom voló hacia el Landmaster y comenzaron a bombardearlo. El tanque se rodó de medio lado y evitó las bombas, que de paso terminaron por ayudarle a derribar varias torretas.

- ¡Torpe, tírale al tanque, no a nosotros! – exclamó uno de los soldados, que milagrosamente había sobrevivido a la caída de una de las torretas.

En el aire, las Arwings se ocupaban de derribar a los cazas enemigos, que a pesar de aventajarles en número, no lo hacían en habilidad.

- ¡Bah¿Qué pasa, idiotas? – dijo Falco con su tono habitual. - ¿Eso es todo lo que saben hacer? –

En respuesta, tres cazas se abalanzaron sobre Falco, con toda la intención de silenciarle su afilado pico, pero ejecutando maniobras arriesgadas, hizo que se dispararan entre sí y terminaran matándose.

- ¡Abran paso, que aquí voy! – exclamó Slippy, que nuevamente le dio por hacerse el héroe. - ¡Ustedes no van a ninguna parte! -

Pero mientras Slippy se divertía derribando a los cazas, no se dio cuenta que del suelo emergieron una serie de lanzamisiles, y uno de ellos apuntó hacia él y disparó. Por fortuna para él, Krystal lo percibió a tiempo.

- ¡Slippy, sal de ahí! – exclamó la zorra.

- ¿Eh¡Ayayay! – Reaccionando justo a tiempo, ejecutó un barrel roll, los misiles apenas le rozaron el Arwing y pasaron de largo, pero se dieron la vuelta y se dirigieron hacia él nuevamente. - ¿Por qué a mí? -

- ¡Ya voy, Slippy! – fue Howler, rápidamente se dirigió hacia los misiles y los deshizo a disparos, aunque en el proceso también le pegó (sin querer) unos cuantos a Slippy.

- ¡Howler, ten más cuidado¡Recién hoy la terminé de pintar! – se quejó.

- Agradece que fui yo, y no que fueron los misiles. – respondió Howler sin darle mucha importancia y volviendo a la pelea.

Esta vez, otro lanzamisiles fijó la mira en Howler y disparó nuevamente.

- ¡Lobato, detrás de ti! – exclamó Falco.

- Ya los vi. – respondió Howler, como si no le diera importancia. – Aquí voy. –

Howler comenzó a zigzaguear, como si intentara perder los misiles, cosa que no tenía mucho sentido tomando en cuenta que eran teledirigidos. Los demás no entendieron lo que estaba haciendo, y de pronto, empezó a girar como un taladro mientras descendía en picada.

- ¿Pero qué rayos¡Se ha vuelto loco! – exclamó Falco.

- ¡Howler, qué crees que haces, te vas a matar! – gritó a su vez Slippy.

Sin hacerles mucho caso, Howler continuó con su plan, los misiles giraban uno alrededor del otro detrás de él, tanto así que perdieron el control y al objetivo, al ver esto, Howler se dirigió hacia uno de los lanzamisiles cercanos, y justo cuando estaba por estrellarse contra él, se elevó rápidamente, y la lluvia de misiles que venía tras él cayó sobre el lanzamisiles, destrozándolo por completo.

- Uno fuera, quedan cinco. – dijo Howler mirando los restos del lanzamisiles tras de sí.

- Vaya, eso fue arriesgado, pero funcionó. – dijo Krystal. – No estuvo nada mal, déjame decirte. -

- ¡Bah! Gran cosa, yo podría haberlo hecho con los ojos cerrados. – dijo Falco.

Adentro de la base, el Coronel Savage monitoreaba la batalla. No le estaba gustando para nada lo que estaba sucediendo.

- ¡Coronel¡El enemigo ya franqueó nuestra segunda línea de defensa¡Si siguen así como van, no tardarán en llegar a la base! – entró de repente un soldado.

- Parece que tendremos que recurrir a medidas más drásticas. – dijo Savage. – Que desplieguen los cañones de partículas eléctricas, es hora de terminar con esos pequeños entrometidos. Nadie se interpone en mi camino. -

- Sí, señor. – El soldado salió a toda prisa.

En tierra, mientras tanto, Fox ya había logrado penetrar el perímetro de defensa de la base. Los demás se estaban ocupando bastante bien de las defensas aéreas, ya solo restaba derribar el escudo y penetrar en la base.

- Fox, espera un momento¿qué es eso? – preguntó Bill de repente, al darse cuenta que algo más estaba saliendo de la base, una especie de antenas parabólicas, tres de ellas en total. Se empezaron a notar cargas electrostáticas en ellas y una gran acumulación de energía.

- Comandante, hay una gran concentración de energía eléctrica en esas antenas. – dijo uno de los soldados cornerianos.

- ¡No son antenas, son cañones de partículas eléctricas! – exclamó Howler al reconocerlas. - ¡Apártese todo mundo, esas cosas son devastadoras! -

Dicho y hecho, cada uno de los cañones disparó un poderoso rayo de energía eléctrica concentrada, todas las naves se alejaron lo más que pudieron para evitarlo. Los rayos fueron tan cegadores que al principio nadie notó nada inusual, pero después de recuperar la vista, todos vieron con horror que los rayos habían hecho un enorme agujero en una de las montañas cercanas a la base.

- Eso... no puede ser posible... – dijo Bill, con la quijada casi hasta el suelo.

- Esto es aún peor de lo que pensábamos. – dijo Slippy.

- Atentos todos, empiezan a recargar otra vez. – dijo Fox.

- Tardarán un poco en recargar otro disparo. – dijo Howler. – Hay que aprovechar ese tiempo para derribarlos. –

- Eso déjenmelo a mí. – intervino Peppy. – Yo me ocuparé de eso. -

El Great Fox avanzó hacia la zona de batalla, mientras los cañones de partículas eléctricas preparaban el siguiente ataque. Adentro de la base, Savage vio como la nave nodriza del equipo Star Fox se acercaba para atacar.

- Un momento. – dijo al verla. - Computadora, congela la imagen. Amplía la esquina superior derecha, 700. - La computadora hizo lo que le pidieron, Savage inmediatamente reconoció el emblema del equipo Star Fox grabado sobre el fuselaje de la nave. - ¿Star Fox? Ahora entiendo. Sí, los del ejército corneriano no pueden hacer nada por ellos mismos. Sin embargo, a pesar de ser solo un puñado, los miembros del equipo Star Fox les han salvado el pellejo en varias ocasiones. Hmm, esto se pone interesante. -

Afuera, Peppy continuaba avanzando en el Great Fox, preparándose para derribar los cañones de partículas eléctricas. Ya estaban por disparar nuevamente, y Peppy aún no se acercaba lo suficiente para atacarlos.

- ¡Peligro, peligro¡Los cañones de partículas eléctricas han disparado nuevamente! – dijo ROB.

- ¡Escudos a máxima potencia! – exclamó Peppy sujetándose fuertemente de su asiento.

Los escudos del Great Fox de alguna manera lograron resistir el embate lo suficiente como para evitar daños serios, aunque el disparo terminó por derribarlos no dañó seriamente a la nave.

- ROB, informe de daños. -

- 15 de daño al ala superior izquierda, no afecta nuestra capacidad de combate. -

- Es ahora o nunca¡poder total a los lásers! – ordenó Peppy.

El Great Fox continuó avanzando, hasta acercarse lo suficiente para atacar, mientras ROB canalizaba todo el poder a los lásers.

- Estamos a un rango óptimo. – dijo ROB.

- ¡Fuego! -

Disparando los lásers a máxima potencia, Peppy consiguió derribar los cañones de partículas eléctricas. Con eso, la base había quedado prácticamente indefensa, solo quedaba algo de resistencia menor.

- ¡Fox, aquí nos ocuparemos del resto! – dijo Bill. - ¡Ahora es cuando! -

- Entraré enseguida. – Fox saltó fuera del Landmaster y corrió hacia la entrada de la base.

- Voy contigo, Fox. – dijo Howler, aterrizando su Arwing y siguiéndolo hacia la base. El resto del equipo se quedó combatiendo, terminando con lo que quedara de resistencia en el cielo.

Adentro, Fox y Howler habían logrado meterse a los muros de la base sin que nadie se diera cuenta, ya que todo mundo estaba demasiado absorto con la pelea para notarlo. Sin embargo, el campo de fuerza aún seguía activo, y no había forma de accesar al interior de la base sin quitarlo primero.

- ROB¿cómo quitamos el campo de fuerza? – dijo Fox hablando por su comunicador.

- Hay cuatro generadores que protegen el campo de fuerza. Hay que desactivarlos todos, o no habrá forma de entrar. – respondió el robot. – Les estoy enviando las ubicaciones de inmediato. -

- Deberíamos separarnos, así acabaremos más rápido. – dijo Howler.

- Gran idea, tú ve por allá. -

Se fue cada uno por su lado, hacia las locaciones en el radar. Dado que la mayoría estaban afuera combatiendo, estaban relativamente desprotegidos, pero aún quedaban un par de guardias custodiando los generadores. Howler decidió encargarse de ellos primero, usando el truco más viejo del libro.

- Ahí les va. – Tomó una piedra del suelo y la arrojó lo más lejos posible.

- ¿Qué fue eso? -

- Vino de por allá, vamos a ver. – Y como era de esperarse, abandonaron su puesto y dejaron el generador solo.

- Idiotas. – Howler avanzó hacia el generador, abrió el panel de control y se puso a operarlo para desactivarlo.

Del otro lado, Fox también hacía su parte. Hizo el mismo truco de Howler, solo que en lugar de alejarlos, decidió atraerlos para encargarse personalmente. Segundos más tarde, los guardias yacían inconscientes en el suelo. Fox los arrastró fuera de vista y se fue a ocupar del generador.

- Esto debería bastar. – dijo mientras tecleaba el código de desactivación.

Adentro de la base, en el cuarto de vigilancia, el encargado notó algo extraño.

- ¿Pero qué...? – tomó el comunicador. – Atención, dos de los generadores del campo de fuerza están desactivados, verifiquen posibles problemas. -

Los soldados oyeron la orden, y se regresaron a sus puestos. Un grupo de ellos vio a Howler en el panel de control.

- ¡Oye, tú! -

Al oír esto, Howler se dio cuenta que lo habían descubierto, los soldados sacaron sus armas y comenzaron a disparar. Howler saltó tras el generador para cubrirse. De su cinturón de utilidades sacó una bomba cegadora y la arrojó.

¡FLASH!

- ¡Aaahhh, no puedo ver! – De inmediato, Howler aprovechó para saltar fuera de su escondite y sacó su blaster.

¡ZAT¡ZAT¡ZAT! Unos cuantos disparos y los soldados se habían quedado fríos. Enfundando su arma, Howler corrió hacia el próximo generador, dado que si lo habían descubierto, no tardarían en llegar por él.

Del otro lado de la base, afortunadamente, Fox aún no había sido descubierto, y había desactivado dos generadores sin ser visto. Se escondió cuando notó cierta conmoción, los soldados corrían frenéticos.

- Hay un intruso, dense prisa, hay que atraparlo. -

- Deben haber descubierto a Howler... tengo que darme prisa... – murmuró Fox.

Para su desgracia, desde una torre de vigilancia, uno de los guardias notó algo raro abajo, usando los binoculares miró y vio a Fox.

- ¡Ajá! – dijo cogiendo un rifle de francotirador y preparándose para disparar.

¡BANG!

- ¡Ah! – La bala pasó justo por entre las orejas de Fox, por suerte para él, el sujeto tenía mala puntería. Fox miró y con eso se dio cuenta que lo habían descubierto a él también. Se ocultó tras una pared y sacó el blaster, en cuanto vio oportunidad, salió y disparó.

¡ZAT¡ZAT¡ZAT!

- ¡Gah¡Aaaaaahhhhh! – los disparos de Fox dieron en el blanco, y el sujeto de la torre cayó de su puesto para no volver a levantarse. Fox corrió hacia el cadáver y cogió su rifle.

- Esto podría serme muy útil. – de inmediato se alejó de ahí.

Mientras tanto, Howler tenía las manos llenas. Se veía forzado a mantenerse detrás de las paredes para ocultarse, ya que en cualquier momento le iban a salir los soldados. Se mantenía arrimado a la pared, mientras oía a los soldados que estaban cerca.

- No puede haberse ido muy lejos, tiene que estar por aquí. -

- ¿Qué hago¿Será que salgo y les planto cara? Tal vez si... – Fox notó algunos de los soldados caídos que estaban cerca. Cargaban ametralladoras, Howler tomó dos de ellas. – Quizás con esto pueda quitármelos de encima. -

- Busquen bien, idiotas, tú, revisa por allá. -

- ¡Oigan, idiotas¿Quieren un pedazo de mí? –

- ¿Eh? -

- ¡YAAAAAAAAAAAAAAAHH! -

¡RAT-TAT-TAT-TAT-TAT-TAT-TAT! Howler saltó de medio lado al tiempo que disparaba una ráfaga de fuego rápido que instantáneamente eliminó a los enemigos antes que se dieran cuenta de qué pasó.

- Uff, y a veces me pregunto como es que aún sigo con vida. – se dijo. – Vamos por el último. -

Después de un rato, Fox y Howler volvieron a reunirse, y se dispusieron a desactivar el último generador, pero ahora, todo mundo andaba tras ellos, y así como iban no podrían acercarse fácilmente.

- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó Fox. – Con todos esos idiotas ahí no hay forma de acercarnos. -

- Sugiero una distracción estratégica. – dijo Howler. – Yo los distraigo, tú ve hacia el generador. -

- No me agrada, eso suena muy arriesgado. -

- ¿Prefieres ser tú la carnada? – preguntó Howler con algo de sarcasmo.

- Gracioso. – dijo Fox. – Bueno, creo que no hay alternativa, solo ten cuidado. -

Poniendo en marcha su estrategia, Howler salió al paso para atraer la atención, mientras Fox se dedicaba a lo suyo. Sin embargo, no tardaron en descubrir la estratagema y darse cuenta de lo que estaban haciendo.

- ¡Olvídense del lobo, agarren a ese zorro! – Fox tuvo que salir huyendo para evitar que lo agarraran. Se las arregló para despistarlos y se escondió en una de las torres de vigilancia.

- Bueno, creo que tendré que hacerlo a la antigüita. – dijo sacando el rifle que le había quitado al soldado, enfocó la mira y de un solo tiro cortó la fuente de poder del generador, con eso terminando de desactivar el campo de fuerza que rodeaba a la base. – Bill, ya desactivamos el campo de fuerza, tomaremos el control de la base de inmediato. -

- Grita si necesitas ayuda, amigo. – respondió Bill por el comunicador.

- Descuida, creo que podemos arreglárnoslas. – dijo cortando la comunicación y preparándose para bajar.

Abajo, Howler notó que el campo de fuerza había caído, y de inmediato ingresó a la base. Por el camino tuvo que librarse de ciertos estorbos, pero finalmente, llegó hasta el cuarto de control y desactivó todas las defensas de la base.

- Control reestablecido. – dijo Howler por el comunicador. – Misión cumplida. -

- Excelente trabajo, Howler. – respondió Fox.

- Ni lo menciones. Bien, creo que ya terminamos aquí, así que... –

¡POW! Howler no pudo terminar ya que alguien lo golpeó por detrás, su comunicador y su arma salieron volando.

- ¿Howler¿Qué pasa, Howler¡Responde, Howler! -

- Auch, esa me dolió. – dijo Howler, levantándose y mirando quién fue su agresor. - ¿Pero qué? -

- Pequeño lobato impertinente. Vas a pagar muy caro tu intromisión. -

- ¿Eso crees¿Quién eres, y por qué esa actitud? -

- Soy el Coronel Savage, y tú, eres un lobo muerto. Nadie que se atreva a meterse en mi camino vivirá para contarlo. -

- No apostaría por ello. – Así, empezaron una pelea mano a mano, pero Howler estaba en seria desventaja, dado que su oponente era mucho más grande y fuerte. Se mantuvo como pudo, pero él sabía que no podría resistir por siempre.

En un descuido, Howler saltó a tratar de coger su arma, pero Savage le pisó la mano antes que lo hiciera. Howler intentó liberarse, pero no pudo, el sujeto pesaba demasiado.

- Como dije, no puedo dejarte con vida. Cualquiera que desafíe a los Guerreros Phantom, debe ser eliminado. -

- ¿Cuál es su problema¿Qué esperan lograr con todo esto? -

- Eso es algo que yo sé, y tú nunca sabrás. – dijo sacando un cuchillo de la bota. - ¡Prepárate a conocer tu destino! -

Howler vio como alzaba el cuchillo y se disponía a dejarlo caer sobre él. Cerró los ojos esperando lo peor cuando...

¡BANG!

- ¡Gah¡Ugh! – Savage de repente se detuvo, soltó el cuchillo, y luego se desplomó pesadamente en el suelo. Howler lo miró, y vio que tenía una marca de disparo en la nuca, miró hacia la puerta y vio a Fox que le sonreía con el blaster en la mano.

- Suerte que estaba cerca. – dijo Fox bajando el arma. - ¿Estás bien? -

- Viviré. – dijo Howler. – Creo que ahora ya estamos a mano, gracias. -

- Tranquilo. – En eso el comunicador de Fox sonó, era Falco. - ¿Qué pasa? -

- Fox, parece que estos idiotas no se rinden, y trajeron uno más grande a la fiesta, si me entiendes. -

- Genial, solo esto nos faltaba. – dijo Fox. – Volveremos de inmediato. -

Fox y Howler salieron de la base, para toparse con un gigantesco robot con forma de araña, que parecía estar listo para arrasar con todo a su paso.

- ¡El Coronel Savage ha fallado¡Ahora, es mi turno de continuar con su labor! – gritaron desde dentro.

- Habrá que aplastar a este insecto. – dijo Howler.

- Fox, te estoy enviando una Arwing de inmediato. – dijo Peppy por el comunicador.

- Enterado, voy por ella enseguida. – dijo Fox.

- Yo regreso a la mía, terminemos con esa cosa. – dijo Howler corriendo de regreso a su Arwing.

Con todo el equipo reunido, todas las naves se lanzaron hacia el arácnido mecánico, que les atacaba con una enorme lluvia de proyectiles. Todos le disparaban con los lásers, pero estos rebotaban en su armadura sin causar el más mínimo daño.

- ¡Jajajajajaja¡Mi coraza es impenetrable! – exclamaba el piloto.

- Ratas, no le hacemos ni cosquillas. – dijo Falco.

- Tiene que tener algún punto débil. – dijo Fox.

- ... lo percibo... – decía Krystal concentrándose. - ¡Chicos, ataquen a las patas, ahí es su punto débil! -

- ¡Ya la oyeron, a las patas! – exclamó Howler.

Inmediatamente todas las naves se lanzaron hacia las patas del robot, sin mucha efectividad al principio, hasta que Howler lanzó una bomba hacia una de las articulaciones, que desprendió todo el pedazo de la pata.

- ¡¿Pero qué?! -

- ¡¡Eso es, amigos, usen las bombas¡¡No desperdicien ni una!! – exclamó Slippy.

De inmediato, con cálculos rápidos, pero precisos, el equipo Star Fox le arrancó las patas al robot, que para mantener el equilibrio tuvo que usar unos propulsores de emergencia.

- ¡¡Ah, esto aún no ha terminado!! – de la parte superior sacó unos turbo-lásers y comenzó a disparar.

- ¡Maniobras evasivas! – exclamó Fox.

Mientras evadían el fuego cruzado, Howler voló por debajo del robot, o lo que quedaba de él, y se dedicó a buscar algo que pudiera servirle. De repente, se le ocurrió una idea.

-Veamos... que tal si le arrojo una bomba aquí... – Soltó una bomba en el interior de una de las turbinas, y al detonar provocó una reacción en cadena que destruyó gran parte de la coraza, exponiendo la maquinaria interna de la nave.

- ¡¡NO!! – exclamó el piloto.

- Parece que Howler lo logró, una bomba directo a ese lugar podría terminar con él. – dijo Slippy.

- Despídete. – Sin meditarlo mucho, Fox le lanzó una bomba al agujero de la maquinaria, toda la estructura comenzó a incendiarse y a explotar por doquier.

- ¡¡Perdóname, mi señora, te fallé a ti y a todos!! – exclamó furioso el piloto en la cabina, unos segundos después.

¡¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMM!!

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Un poco después...

Con la misión cumplida, el resto de las fuerzas de los guerreros Phantom huyeron. Los soldados cornerianos se dedicaban a poner un poco de orden en la base, mientras Fox hablaba con Bill.

- Vaya, no lo hubiéramos logrado sin ustedes, Fox, realmente te estoy muy agradecido. -

- No es necesario, los amigos están para ayudarse. – dijo Fox.

- Me agrada que ambos estemos en el mismo equipo. – dijo Bill. – Pero, aún hay algo que me preocupa. ¿Quiénes son realmente estos sujetos, y qué es lo que quieren? -

- La verdad, aún no lo sabemos, pero vamos a averiguarlo. – dijo Fox.

- Fox, ya terminamos aquí, estamos listos para partir. – intervino Howler.

- De acuerdo. -

- Hmm¿quién es él? – preguntó Bill, al ver a Howler.

- Ah, sí. Bill, él es Howler, el más reciente integrante de nuestro equipo. – dijo Fox.

- Al menos temporalmente, mucho gusto. – dijo Howler.

Bill dudó un poco en darle la mano, su parecido con Wolf era muy evidente como para pasarlo por alto.

- ¿Sucede algo? – preguntó Howler.

- No, nada, es solo que... ¿acaso eres pariente de Wolf O'Donnell? – preguntó Bill con algo de recelo. – Te pareces mucho a él. -

- Es mi hermano mayor. – dijo Howler sin más.

- Tu hermano,... ya veo, no sabía que tenía un hermano. – dijo Bill. – Fox¿seguro que se puede confiar en él? -

- Descuida, Bill, puede que Howler sea el hermano de Wolf, pero te aseguro que es de fiar. Ya nos ayudó bastante, pudiste comprobarlo hoy. -

- Bien, si tú lo dices. – dijo Bill. – Te pido disculpas, Howler, no era mi intención ofenderte. Es un honor contar con tu ayuda. -

- No te preocupes, me alegro de poder ayudar. – dijo Howler sonriendo. – Bien, es hora de que nos vayamos. Esta va a ser una batalla muy larga. Hay mucho que hacer y muy poco tiempo. -

- Mmm. – asintió Fox. – Bueno, Bill, debemos irnos. -

- Vayan con cuidado. Nos vemos. -

Fox y los otros regresaron al Great Fox, y se alejaron de Katina.

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En el Great Fox, más tarde...

- Howler, hiciste un excelente trabajo allá abajo, lo digo en serio. – dijo Peppy.

- Oigan, en serio no fue nada, yo solo... -

- Eres un excelente piloto. Aunque me pegaste algunos disparos, al menos gracias a ti sigo con vida. – dijo Slippy.

- Les dije que sería bueno que estuviera en nuestro equipo. – dijo Fox.

- Bueno, debo reconocer que sus instintos ayudaron mucho más que mis poderes telepáticos. – agregó Krystal.

El equipo le estaba dando, digamos, un pequeño reconocimiento a Howler. A final de cuentas, les vino mucho mejor su ayuda de lo que esperaban. El único que no estaba muy convencido era Falco, él aún tenía sus dudas.

- Ya basta, ya fue suficiente. – dijo Howler. – Esto es solo temporal¿de acuerdo? Hasta que terminemos con esos sujetos. -

- Como digas. – dijo Fox, luego se acercó a Falco. – Bueno, Falco¿no tienes nada que decir? -

- Bueno..., reconozco que ayudó bastante... pero no crean que por eso me voy a ablandar con él así nada más. -

- Tómate tu tiempo para eso. – dijo Fox. – Bueno, vámonos, a trabajar. -

Todos dejaron la sala, excepto Falco, quien cuando Howler salió lo detuvo en la puerta.

- Escúchame bien... quiero que sepas que no me fío de ti. – le dijo. – Sé como piensan los sujetos como tú, a final de cuentas, yo también lo fui alguna vez. -

- Sé que hice muchas cosas malas en el pasado, y es por eso que ahora trato de enmendarlo. – dijo Howler. – Ya no soy como ellos. El que Wolf y yo seamos hermanos no quiere decir que seamos iguales. -

- Te estaré vigilando. Más te vale que no intentes nada, sino... te aseguro que te arrepentirás. -

Poco intimidado por las amenazas de Falco, Howler prosiguió su camino. Entendía que no confiara en él, después de todo, él alguna vez había formado parte de Star Wolf. Afortunadamente, durante ese tiempo nunca se enfrentaron, así que podría decirse que realmente nunca fueron enemigos. Howler sabía que sería difícil, pero de alguna manera, esperaba ganarse la confianza de Falco, a final de cuentas, lo único que realmente quería era encajar.

Esta historia continuará...

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Notas del autor:

Bueno, esto es todo lo que tengo de momento, ya me dirán ustedes si quieren que siga o no. De todos modos, continuaré escribiendo por si a alguien le llega a gustar esto.