No sé si es amor

Por Ms Puddle

Disclaimer: Candy Candy y todos sus personajes pertenecen a Kyoko Mizuki, las imágenes a Yumiko Igarashi y el ánime a Toei Animation.

Nota: Dejé que mi imaginación fluyera libremente mientras escribía esta historia, que está basada principalmente en mi interpretación del último volumen del manga y en algunos fragmentos de Candy Candy Final Story (CCFS), publicado por Mizuki en el 2010.

Mi más profundo agradecimiento a QuevivaCandy por su tiempo y esfuerzo en este proyecto de traducción. Por favor ¡disfrútenlo y háganos saber lo que piensan! ¡Gracias!

- Ms Puddle

Capítulo II "Recuerdos" (Parte 2)

Creí que mi primer encuentro con el Tío Abuelo William sería por siempre el momento más impactante de mi vida. Estaba absolutamente aturdida cuando escuché su voz, aquella voz que podría reconocer en cualquier lugar. Cuando él se puso de pie y se dio la vuelta para quedar frente a mí, yo estaba paralizada y estupefacta por no decir otra cosa menos importante, mirando fijamente a la familiar silueta contra la brillante luz del sol de la mañana que inundaba todo el solárium.

Cuando mis ojos se fueron ajustando gradualmente al iluminado ambiente, pude finalmente ver su hermoso rostro, aquel que me había perseguido en sueños. Se miraba deslumbrante en su elegante bata negra con pantalones negros, que no podía ocultar su impresionante físico. Su cabello rubio prácticamente resplandeciendo por la luz del sol, sus tiernos ojos mirándome.

Tibias lágrimas escaparon de mis ojos mientras asimilaba lentamente el hecho que Albert era aquel que me había adoptado años atrás. Basada en todos mis previos encuentros con él, nunca sospeché que fuera mi padre adoptivo. Lo había considerado antes como mi hermano mayor, pero nunca como mi padre. Unos momentos después, Albert rompió el silencio disculpándose ya que él me había mentido en el pasado, sonriendo afablemente después de eso. Sin embargo, permaneció de pie en el lugar en que se encontraba, conservando la distancia entre nosotros.

Durante mucho tiempo no pude decir nada mientras mi cerebro todavía estaba procesando la impactante verdad. ¿Cuántas veces había soñado conocer a mi padre adoptivo? Sólo para descubrir que él era aquel por el que yo había estado suspirando durante los últimos meses. Había también fantaseado muchas veces sobre encontrarme de nuevo con Albert antes de esta reunión, pensando que correríamos a los brazos del otro en señal de júbilo, al igual que lo hicimos la vez en que él me había encontrado en medio de la nada después que yo había escapado exitosamente de Neil.

Ahora mi esperanza estaba desvanecida y poco podía explicar mis sentimientos encontrados. Viendo atrás en mis recuerdos, Albert era quien me había ayudado a pasar por algunas de las difíciles etapas de mi vida. Él siempre había estado ahí para mí, especialmente cuando estuve triste o en problemas, dándome consuelo y compañía. Por lo tanto, yo estaba verdaderamente entusiasmada de saber que el Tío Abuelo William era de hecho Albert. Por otro lado, ya no tenía más el valor de hacerle las preguntas que me habían estado molestando durante su ausencia. ¿Cómo podría preguntarle a mi tutor si sus sentimientos eran románticos hacia mí?

Como incontrolables lágrimas corrían cada vez más por mis mejillas, empecé a temblar. Cuando Albert me informó que él no sabía nada sobre el compromiso entre Neil y yo, las piernas me fallaron sin advertencia alguna, y me desplomé sobre el suelo alfombrado como si hubiera perdido toda mi fuerza. Él inmediatamente se apresuró a ir a mi lado para ayudarme y levantarme. Cuando nuestras miradas se encontraron, no podía creer lo que veía. Se miraba aún más encantador de lo que yo había recordado, sus impresionantes ojos azules mirándome siempre con tanta ternura. Con mi voz temblorosa, finalmente pude hablar y le pregunté por qué me había ocultado su verdadera identidad todo este tiempo. Él se disculpó de nuevo con sinceridad pero no respondió directamente a mi pregunta.

De rodillas a mi lado, Albert estaba tan cerca pero tan lejos a la vez. ¿Podría él saber cuánto deseaba recostar mi cabeza sobre su pecho y abrazarlo como siempre lo había hecho en el pasado? Pero me contuve de hacerlo dada a nuestra incómoda relación actual. En lugar de eso, con las lágrimas derramándose por mi rostro, continué mirando el zafiro de sus ojos mientras él me observaba compasivamente, al parecer afectado por estas. Al poco tiempo de estarnos mirando fijamente el uno al otro, él inesperadamente se puso de pie en toda su altura y me dejó sentada en el suelo, ofreciendo amablemente servirme una taza de té. A pesar de sorprenderme su extraño comportamiento, no podía evitar sino preguntarme si él también estaba tratando de contenerse también de ir hacia mí.

Después de haberme calmado completamente, quise expresarle a Albert mi sincera gratitud, dirigiéndome a él como Tío Abuelo William, pero mi discurso fue interrumpido. Él suavemente tomó mis manos y me pidió que me detuviera porque dijo que se estaba sintiendo avergonzado. En ese instante, yo estaba como desconcertada. ¿Por qué no quería él que yo continuara? ¿Era la vergüenza la única razón o era otra cosa?

Entonces me explicó que siempre había querido ser Albert, el espíritu libre, aunque sabía que su vida estaba obligada a ser William, el patriarca de la familia. Percibí que todavía quería que yo lo considerara como Albert, el hombre que yo siempre había conocido.

Después, me contó algunas historias sobre su difunta hermana amada, Rosemary, la hermosa madre de Anthony, mientras paseábamos juntos alrededor de la Mansión, empezando primero por el jardín de rosas, visitando el portal de piedra de Archie y después el portal de agua de Stear. Este lugar estaba lleno de preciosos recuerdos para mí, así que consideré que debía ser muy doloroso para Albert ya que algunos de sus seres queridos habían fallecido. Por lo menos de la forma en que hablaba sobre Anthony, supe cuánto se había arrepentido por no haber hecho mucho por él durante su corta vida.

Cuando vi el bote con forma de cisne en el portal de agua, uno de los inventos de Stear que se había arruinado hace mucho tiempo, yo estaba un poco sorprendida. Albert me dijo que él lo había reparado e incluso me invitó a dar un paseo con él en el bote.

Pero terminamos empapados hasta los huesos ya que el bote accidentalmente falló cuando íbamos rumbo a la cabaña del bosque, donde nos habíamos conocido por primera vez cerca de la cascada. Para secar nuestras ropas, Albert me dio una frazada para que me envolviera con ella; él simplemente se quitó la camisa y se puso una toalla alrededor del cuello. Nos sentamos uno al lado del otro frente a la chimenea para calentar nuestros cuerpos.

Esto me recordó el momento cuando Terry y yo estábamos sentados frente a la chimenea en Escocia, en la villa de su familia. Como si Albert pudiera leer mi mente, casualmente mencionó las novedades sobre Terry, informándome que Terry había regresado a Broadway de acuerdo a algunos tabloides. Yo estaba genuinamente feliz por Terry, y en lo más profundo reconocí que el tiempo y la distancia indudablemente nos habrían terminado de separar.

Solo entonces, el pensamiento que Albert había sabido sobre mi viaje a Rockstown pasó por mi mente. Desafortunadamente, no me atreví a indagar por qué él me había enviado aquel paquete. Yo estaba segura que no importaba de qué forma abordara este tema, terminaría por decirle mis más profundos sentimientos por él y no estaba segura si él quisiera saber de ellos ahora.

Aunque Albert y yo estábamos apenas vestidos, sentí una mezcla de vergüenza y timidez. Siendo un caballero apenas y me miró, y permaneció enfocado firmemente en mantener el fuego de la chimenea atizando los leños ocasionalmente. Del mismo modo, evité mirarlo directamente ya que rara vez lo había visto sin camisa, incluso cuando había vivido conmigo por más de un año. ¿Cómo podría alguien imaginarse que un joven soltero, bien parecido y con un cuerpo atlético como Albert, tendría a una hija adolescente como yo?

Mientras ambos mirábamos el fuego en silencio, hablé, diciéndole a Albert que George había sido quien me enseñó cómo encontrar al Tío Abuelo William en Lakewood, dándome detalles específicos. Una risa contenida se escapó de sus labios mientras atizaba la leña con un palo. Él comentó, "Eso fue lo que también había supuesto. Definitivamente le agradeceré a George cuando tenga la oportunidad."

"Yo también," susurré.

Cuando intercambiamos una rápida mirada después de eso, sus ojos, brillantes a causa del reflejo proveniente del fuego, me cautivaron. Instantáneamente, el recuerdo del momento cuando me había mostrado por primera vez sus hermosos ojos años atrás, vino a mí, y no pude apartar los ojos de su rostro. Cuando me devolvió la mirada, mi pulso se aceleró y pude sentir que me empezaba a sonrojar.

Entonces con una tierna sonrisa atravesando su rostro, simplemente dijo, "Candy, creo que nuestras ropas están lo suficientemente secas ahora."

Cuando nos estábamos cambiando en habitaciones separadas, me pregunté si era inapropiado que yo encontrara a Albert atractivo. Sinceramente, no supe que él era mi tutor hasta hoy, y no había duda que yo había desarrollado ya fuertes sentimientos por él. No podía simplemente olvidarlo y sabía que tampoco quería hacerlo.

Con el corazón cargado, salí para encontrarme con Albert. Él amablemente me preguntó, "Candy, ¿Cuáles son tus planes para esta noche?"

"¡Por todos los cielos! ¡No tengo ni idea!" exclamé. Desde que mi único propósito en venir a Lakewood era apelar a mi padre adoptivo para que cancelara el compromiso, no había siquiera planeado en donde pasaría la noche.

Mientras yo claramente estaba sin poder encontrar las palabras con que expresarme, mirando fijamente a Albert sin expresión alguna, él ofreció con una sincera sonrisa adornando sus labios, "¿Te gustaría quedarte aquí conmigo entonces?"

Al escuchar su invitación, mi estado de ánimo se aligeró. Inmediatamente accedí sin ninguna vacilación ya que ¡En que otro lugar podría estar más feliz! Él pareció estar encantado con mi respuesta y sugirió, "Entonces preparemos la cena juntos, Candy. Creo que ya debes estar hambrienta ya que ¡Yo mismo me estoy muriendo del hambre! No he comido mucho desde esta mañana—"

Lo corté, aplaudiendo con impaciencia, "¡Hurra! ¡No he probado tu comida en mucho tiempo!" haciendo énfasis intencionalmente en la palabra 'mucho'.

Albert me dirigió una mirada contrita, exhalando un profundo suspiro. "Lo siento, Candy. No tenía otra opción sino marcharme…"

Abruptamente dejó de hablar, titubeando. Pronto, se serenó y reanudó el tema anterior, "Candy, ¿Empezamos a preparar la cena?"

Después de eso, Albert fue directamente hacia la cocina. Yo le seguí, ayudando con la preparación. Estando ocupado, él estaba inusualmente callado, probablemente absorto en sus pensamientos. Mientras tanto, dejé mi mente fuera a la deriva de nuevo en lo que él había mencionado antes sobre no tener otra opción sino dejarme. Pude escuchar por su tono atribulado que no había sido una fácil decisión para él.

Solo entonces caí en cuenta por qué había desaparecido aquella noche de invierno hace algunos meses. En el momento que recuperó la memoria, había recordado la adopción. Desde entonces, debió haber pasado por serios conflictos emocionales si tenía en efecto sentimientos por mí, y esta situación debió haber durado un tiempo hasta que escuchó mi acalorada discusión con la casera del Magnolia. Tal vez después de escuchar el rumor que él fuera un pandillero y que nuestros vecinos ya se habían dado cuenta que no éramos realmente hermanos, finalmente había escuchado a su conciencia y decidido dejarme para siempre sin causarme más problemas.

Si ese fuera el caso, ahora me hace sentido el por qué no me contactó durante todo ese tiempo a excepción cuando trató de que me encontrara con Terry. Él probablemente habría querido olvidarse de sus sentimientos por mí en cuanto arreglara su confusión interna.

Teniendo estos pensamientos inquietantes en mi cabeza, aunque basados puramente en mis especulaciones, me sentí molesta, preguntándome si Albert ya había alcanzado su objetivo después de todo este tiempo sin mí a su lado. Al mismo tiempo, contemplé como poder obtener la respuesta para esta palpitante pregunta en mi cabeza.

Por el momento, Albert estaba tan absorto cocinando que ni se había dado cuenta que yo lo estaba observando. Cuando sintió que estaba siendo observado, paró lo que estaba haciendo y me sonrió, preguntando, "Candy, ¿Podrías pasarme por favor aquella tabla para picar que se encuentra allá?"

Actuó como si no supiera que yo lo había estado observando. Entonces me dio instrucciones de que hacer para ayudarle en la cocina. Mientras tanto, casualmente me dijo que cuando tuviera largos descansos entre sus viajes de negocios, se retiraría a la cabaña del bosque para pasar una o dos noches y disfrutar de la naturaleza e independencia. Había ya dado a conocer anticipadamente al personal de servicio que hoy sería uno de esos días, así que era por eso que había suficiente comida en la alacena para que él pudiera cocinar lo que quisiera.

"¿Vienes acá en bote también?" pregunté con una pequeña sonrisa, tratando lo mejor posible por distraerme. Al menos debería sentirme honrada que me haya llevado con él para hacerle compañía en su retiro.

Negó con la cabeza y dijo, "En realidad, la respuesta es no. Usualmente vengo aquí caminando por el río, disfrutando del paisaje en el camino."

"¿Entonces por qué reparaste el bote de Stear?" Estaba curiosa.

"No lo sé. ¿Quizás porque imaginé que era un desperdicio dejarlo en la bodega?" terminó con una brillante sonrisa en su rostro.

"También pienso lo mismo, Albert", estuve de acuerdo con él enseguida.

Después de una breve pausa, su sonrisa se transformó en una sonrisa de satisfacción mientras continuaba, "A propósito, George tenía razón en que me gusta pasar las mañanas en el solárium y que el personal de servicio no me molestaría para nada."

Rápidamente respondí, "¡Pero tuviste un intruso esta mañana!"

Estalló en carcajadas y me uní a él un poco después. Había pasado bastante tiempo desde que habíamos reído juntos de manera escandalosa.

Cuando la risa fue disminuyendo lentamente, indagué con el rostro serio, "Por favor sé sincero conmigo, Albert. ¿Perturbé tu soledad? ¿Preferirías estar a solas?"

Su expresión cambió casi imperceptiblemente. Fijando sus ojos en los míos, parecía luchar por encontrar las palabras adecuadas. Mientras esperaba, me estaba poniendo aprehensiva por lo que él iba a decirme. Verdaderamente quería saber por qué me había traído aquí a la cabaña del bosque, su propio refugio. ¿De verdad disfrutaba pasar el tiempo conmigo o estaba siendo solamente cortés? La última cosa que deseaba escuchar de él era que quería fomentar el vínculo de padre-hija.

Un momento después, se rió entre dientes y desvió la mirada de vuelta para cocinar. "Todo lo contrario, Candy. Estoy más que feliz que te hayas aparecido hoy y aceptado mi invitación para acompañarme en este lugar." Su voz era uniforme e incluso amable, pero ninguna emoción era evidente.

Cuando estaba pensando qué lo había hecho titubear en este momento, Albert cambió de tema diciéndome que uno de los sirvientes vendría por la mañana para comprobar que no se necesitara algo. La mayor parte del tiempo, Albert habría despedido amablemente al sirviente de regreso, pero esta vez le dejaría una breve nota para que este contactara a George en su nombre.

"Le pediré a George que venga mañana por la tarde, y estoy seguro que él entenderá la razón por la qué le he pedido que venga. En todo caso, no quiero que los criados se enteren que tú estás aquí conmigo," finalizó en tono natural, observándome con una mirada determinante.

"¿Por qué? ¿Qué hay de malo?" No me había ofendido, pero tampoco terminaba por entenderlo.

"Eres muy inocente, Candy." Su rostro se iluminó con una dulce sonrisa y con paciencia me lo explicó, "No quiero que nadie sepa que estamos juntos y a solas, excepto George. La mayoría de los sirvientes no saben que tú eres mi… mi…" Él se detuvo pensativamente y me dio una rápida mirada antes de continuar, "Está bien, ellos no saben sobre nuestra relación."

Estaba aliviada más allá de las palabras cuando me di cuenta que estaba claramente reacio a decir que yo era su hija, así como yo no quería pensar que él era mi padre. Cuando estaba a punto de agradecerle por ser considerado, de repente preguntó preocupado, frunciendo las cejas levemente, "¿Confías en mí?"

¡Así que en realidad estaba tratándome como a una dama! Respondí con firme voz, "¡Por supuesto! Albert, siempre he confiado en ti, así que no necesitas preocuparte por eso," le aseguré con una amplia sonrisa en el rostro. Después de todo, habíamos compartido la misma habitación como hermanos por más de un año y él siempre había sido un caballero.

"Gracias, Candy," respondió en señal de alivio antes que cambiara su atención de vuelta para preparar la cena. Entonces comentó sin verme, "Sé que pude haberte presentado ante los sirvientes, pero no hoy. Tal vez la próxima vez cuando vengas de nuevo."

Estaba intrigada por lo que me había dicho, lo que indicaba que había sopesado sus opciones y aun así decidido pasar el tiempo a solas conmigo, por lo menos por un día, sin ojos entrometidos alrededor de nosotros. Supe de hecho que de ser así, debíamos guardar la etiqueta cuando los sirvientes estuvieran con nosotros, lo que ninguno de nosotros disfrutaba mucho. Sin embargo el pensamiento de que Albert me había pedido que le acompañara en su refugio, significaba mucho para mí y me hacía sentir que yo era alguien muy especial para él, especialmente porque supuestamente era un tiempo en el que disfrutaba de su libertad y de estar lejos de todos los demás.

Debo de admitir que había disfrutado un maravilloso tiempo con Albert a partir de ese momento. Pronto estábamos de vuelta en nuestra vieja forma de ser, tratándonos el uno al otro como solíamos hacerlo como si el tiempo no nos hubiera separado del todo. Después de tener una gran cena al aire libre mientras disfrutábamos de la majestuosa puesta del sol, regresamos a la cabaña del bosque para descansar. Albert sugirió que yo usara la única cama en la cabaña y que él dormiría en el sillón justo al lado de esta. Al principio, intenté protestar, bromeando que yo no debería de usar su cama, pero él insistió. Muy pronto, me rendí ante el agotamiento. Había sido un largo día para mí, y no tuve problemas en quedarme dormida, sintiéndome satisfecha que por fin me había reunido con Albert. De hecho, había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve un sueño maravilloso y profundo.

Después de pasar la noche con Albert y sus amigos animales dentro de la cabaña del bosque, al día siguiente me llevó a sus lugares favoritos en la zona, haciendo juntos todo tipo de actividades divertidas al aire libre. En resumen, no me había sentido tan viva y extasiada en meses, y estos dos días se convertirían definitivamente en algunos de los mejores recuerdos de mi vida.

En realidad, disfruté tanto de la presencia de Albert que realmente no me importó que hiciéramos mientras él estuviera allí conmigo. Después, incluso sugerí hacer dos largas cadenas de flores, un para él y otra para Pouppe, como un recuerdo de mi parte para ellos. Después de recolectar todas las flores que necesitaba, Albert me dijo en tono apenado que él no había dormido mucho la noche anterior, así que quería tomar una siesta mientras yo estaba trabajando en mi proyecto.

Se recostó justo detrás de mí y se quedó profundamente dormido en poco tiempo. Desde que sabía que George iría a recogerme pronto, hice mi mejor esfuerzo para trabajar tan rápido como pude. Pensando en George, de repente se me ocurrió que él debió haber percibido también los conflictos internos de Albert. ¿O se los habría confiado Albert? De todas formas, Albert debió haber contactado pronto a George después de su recuperación y reanudado su trabajo en los negocios familiares incluso aun cuando él había decidido permanecer conmigo en las afueras de Chicago. Fue por eso que Albert había tenido que trabajar tan duro cada día y eso también explicaba el por qué nuestros vecinos lo habían visto con otros hombres de traje negro y él tenía un ingreso extra de vez en cuando.

Así que el normalmente hermético George había optado por desobedecer al Señor William revelándome su paradero, completamente consciente que la Tía Abuela Elroy había empleado mal su nombre. Cuando me reúna después con George, me gustaría agradecerle con todo mi corazón, aunque no habían palabras que pudieran describir completamente cuan agradecida estaba con él por haberme llevado de regreso a Albert.

Durmiendo profundamente, Albert parecía tan tranquilo, guapo e incluso infantil. Lo miré con ternura en mi corazón y la sensación de calor que recorrió mi cuerpo estaba diciéndome que no estaba mirando a mi hermano o a mi padre, sino al hombre de quien yo estaba enamorada. Sin embargo, todavía no estaba segura que sentía Albert por mí; yo ciertamente esperaba que mis sentimientos no fueran unilaterales.

Por lo menos pude ver que él también había disfrutado bastante de mi compañía y nada de lo que había hecho implicaba en absoluto que él me consideraba como su hermana. De hecho, ninguno de los dos volvió a mencionar nunca nuestra relación adoptiva pero no podía negar que ambos mostramos cierta reserva y compostura. Ya sea intencionalmente o no, evitamos estar muy cerca el uno del otro físicamente hablando, exceptuando ahora cuando él está descansando justo detrás de mí.

Con ilusión, pensé que quizás Albert no podría dar el primer paso para confesar sus sentimientos ya que él ¿Era supuestamente mi tutor? ¿Debería dejarle saber entonces mis sentimientos? Desde que yo no tenía idea de cuando lo volvería a ver, esta podría ser mi última oportunidad. Pronto, una idea me vino a la mente.

Después que había terminado mi excepcionalmente larga cadena de flores para Albert, lo desperté de su siesta. Mientras abría los ojos con renuencia, parecía aturdido por la profunda siesta. Inclusive se abofeteó a sí mismo una vez despierto y se frotó el rostro con fuerza. Un momento después, se irguió sobre sus codos, pero ligeramente arruinó la forma de la cadena de flores.

Así que le pedí que se volviera a recostar para poder arreglarla. Cuando terminé, él estaba visiblemente asombrado al ver mi trabajo final. La cadena tenía la forma de un corazón, conmigo dentro circundándome y casi toda la cadena descansaba sobre la parte superior de su cuerpo.

Mientras se encontraba sin palabras, posiblemente todavía recuperándose de la impresión, le pregunté castamente, "¿Te gusta?"

Eso fue lo mejor que pude hacer para expresarme, pero entonces después de eso escuchamos una bocina. George ya estaba aquí por mí y yo sabía que tenía que irme. Quería preguntarle a Albert si lo vería de nuevo, pero creí que él se aparecería si así lo deseara. Supuse que mi mensaje estaba lo suficientemente claro.

(fin del flashback)

Sin embargo, cuando vi que Albert había venido hoy a la fiesta de compromiso para hacerle frente a la Tía Abuela Elroy por causa mía, me sentí profundamente conmovida. Eso mostró que verdaderamente se preocupaba por mí ya que estaba supuestamente disfrutando de su descanso entre sus frenéticos viajes de negocios.

Solo entonces, mientras caminaba por la orilla del lago, sucedió que vi un fuerte árbol con ramas robustas y no pude resistir la tentación de treparlo a pesar de llevar puesto un fino vestido. Una vez estuve cerca de la copa del árbol, ¡La espectacular vista era impresionante! Creí que cuando Albert viniera después, estaría alegre en acompañarme para admirar el hermoso lago detrás de la magnífica mansión desde un lugar alto.

¿O se comportaría como el Tío Abuelo William? Albert seguramente había actuado de manera muy diferente en la fiesta de compromiso como alguien quien tenía la autoridad absoluta en la familia. ¿Qué dirían los invitados sobre el Señor William, si lo vieran sentado en la rama de un árbol como un adolescente sin refinamiento alguno? Bueno, si el Señor William debe conservar su imagen intacta, yo siempre puedo bajar del árbol.

Cuando estaba anticipando si Albert tenía algo específico que decirme, me di cuenta que no le había escrito a mis madres en el Hogar de Pony por mucho tiempo ya. Ya era hora de ponerlas algo al día. En particular, describiría como había conocido a mi padre adoptivo y como él había venido en mi rescate para el forzado compromiso.

No hace falta decir, que no iba a decirles sobre mis sentimientos por mi tutor. Primero, no quería que mis madres se preocuparan por mí. Más importante, yo misma estaba muy confundida sobre mi relación con Albert. Deseaba que no se hubiera referido hacia mí como "su importantísima hija adoptiva" cuando le estaba hablando a la Tía Abuela frente a todos los invitados. Sabía que era verdad, con todo hirió mis sentimientos. Tenía la sensación que todo esto fue para protegerme de los perversos chismes debido a la acusación de Neil sobre nosotros de haber vivido juntos en el pasado.

En última instancia, quiero descubrir que es lo que Albert piensa sobre nosotros o sobre nuestra relación, en lo profundo de su corazón.

¿Quién soy yo para Albert?

Continuará…

=o=o=o=

¡Muchas gracias por sus comentarios! Lulu G, Gatita Andrew, Paloma, S. Lissa, ely jurez, sayuri1707, Lady Lyuva Sol, Amigocha, yuukychan, Magnolia A

Nota de la autora:

Me sentí tan deficiente cuando intenté describir como Candy descubrió la verdadera identidad de Albert y sus subsecuentes reacciones. Fue un momento impactante para ambos pero muy romántico e incluso agridulce. No importa cuando esfuerzo haya puesto en ello, aún tenía la sensación de que no había hecho lo suficiente por capturar la esencia y belleza de este episodio en el manga.

También, sé que este encuentro en Candy Candy Final Story es un poco diferente, pero me prefiero más el encuentro en la versión manga.