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¿Somos un equipo? Parte 2:

Primer día.

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Segunda parte del regalo de cumpleaños de Alinekiryuu.

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Disclaimer: Ningún personaje me pertenece. Solo la trama de esta historia es mía.

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Miss Choco-chips

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-Este es el restaurante de barbacoa más famoso… por allí, esa estructura enorme es el hospital… y si doblan en esa calle, llegarán a la academia…

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Tim, como era de esperarse, absorbía con entusiasmo las indicaciones de la chica, su hambre de conocimientos deseando ser saciada al hacerse un mapa mental de la Aldea. Damian no mostraba tanta emoción, pero escuchaba igual de atento, consciente de la necesidad imperativa de saber dónde estaba parado. Sus ojos vagaban de la espalda de su "guía" a los lugares que esta señalaba, preguntándose vagamente porque los detestaba.

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Era algo natural en él el reconocer una amenaza al instante. Y los ojos de esa chica cuando la rubia les dijo que serían compañeros… bueno, estaba agradecido que las miradas no matasen. Entendía la antipatía instantánea hacia Drake, él se sentía igual respecto a su "hermano". Pero… ¿Por qué odiarlo a él? ¡Si aún no le había dado motivos!

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Bufó y volvió a prestar atención a sus palabras, decidiendo que no le importaba. No estaba allí para hacer amigos, después de todo. Y aunque sus miradas altaneras y tono condecendiente le hacían querer enfrentarla, había oído bien a la rubia: esta niña de pelo rosa sería la que los supervisaría. En otras palabras, le convenía llevar la fiesta en paz con ella, o estaría varado (con Drake) en ese lugar alejado de la mano del diablo (léase, Gotham) quien sabe cuánto tiempo.

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-Disculpa –interrumpió cordialmente Timothy, ganándose una mirada fulminante sobre el hombro de la niña- Esto… ¿Dónde nos quedaremos? Pasamos vario hoteles, pero no sabemos cómo funciona el dinero aquí ni cuál es la moneda oficial, de modo que…

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Él también la miró, interesado. Nunca lo reconocería en voz alta, pero era una buena pregunta.

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Ella volvió la vista al frente, sin detener nunca el paso.

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-Eso es obvio. Si tengo que vigilarlos 24/7, lo mejor será que se queden en mi casa.

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Parpadearon al unísono y, curiosos, se apresuraron para estar a su altura. Ninguno notó lo coordinado de sus actos.

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-¿Vas a dejar que dos chicos que apenas conoces se queden en tu hogar?

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Ella alzó una ceja- Eso acabo de decir. ¿Eres algo lento, no crees?

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Damian contuvo una sonrisa burlona. Amaba que jodieran a su "hermano".

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Tim, por su parte, estaba tan concentrado en la situación que apenas notó la burla.

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-Eso es exceso de confianza, para tratarse de un ninja. ¿No te preocupa que podamos ser peligrosos? ¿Tus padres no tendrán problema?

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Ella suspiró, como si sus preguntas la molestaran- Mi Kage y maestra dice que son de confianza. Eso es todo lo que necesito. Y mis padres son comerciantes, casi nunca están en casa.

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Absorbiendo la nueva información, Tim se quedó en silencio. Tenía mas preguntas, pero las consideraba muy personales para hacerlas sin tener la debida confianza.

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Por supuesto, Damian no tenía lo que los humanos normales llaman "tacto"- ¿Tú no tendrías que estar con tu propio equipo? ¿Por qué seremos nosotros tus compañeros en el examen, en vez de ellos?

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Sakura se detuvo en seco, calvando los talones en el suelo. Su mirada peligrosa vagaba de uno a otro, analizándolos. Ellos notaron que, a pesar de su "frialdad", había humedad en sus retinas.

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-Bien, dejemos algo en claro. Vivirán en mi casa y tendré que hacerles de niñera, pero eso no quiere decir que sean mis compañeros. Ya tengo un equipo, a mis chicos, y jamás van a reemplazarlos. Solo se quedarán hasta aprender lo que Batman-san quiere, asique hagámonos un favor entre nosotros y esforcémonos para hacerlo rápido.

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Bien, ahora entendía porque las miraditas. Los veía como una amenaza sobre su equipo. Aceptable, pero no pensaba dejarse pisotear por ella. Era el jodido hijo de Bruce Wayne y Talía Al Ghu, y nadie tenía derecho a hablarle así.

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-Mira, no te agradamos y no me agradas. Tu equipo es tu asunto, no tengo interés en formar parte de él. Pero tengo que hacer esto porque Batman no acepta un "no". Concuerdo contigo en que cuanto antes mejor, pero no pienso andar soportando tus desplantes de princesita de hielo. Si queremos que esta mierda de grupo funcione, conviene que nos tratemos con el mínimo respeto indispensable para hacer que esto avance. Tu actitud nos retrasará a todos.

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Tim quiso golpearlo al ver la mirada de la chica afilarse. ¿Acaso el mocoso no entendía que de esta muchacha dependía la duración de su estancia allí? Iba a disculparse repetidamente por la actitud del menor, abogando que "su mama lo dejó caer de la cuna" o "mezclaron demasiados químicos en su sangre", pero lo sorprendió verla suspirar.

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Sakura cerró sus ojos un momento, y al abrirlos, había algo de vergüenza y pena.

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-Tienes razón. Perdonen mi actitud por favor, los estaba haciendo pagar por algo que no es culpa de ustedes –la chica hizo una pequeña reverencia a modo de disculpa, sonriendo de manera cansada. Sus padres la habían educado mejor que eso, y además, el niño lo había dicho: ellos no tenían interés en reemplazar a su equipo. Estaba siendo infantil.

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Viendo la tensión del ambiente evaporarse, Tim dio un paso al frente y apoyó una mano en el hombro de la peli rosa.

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-Bueno, discúlpanos tú a nosotros por el tono del mocoso infernal. Sucede que es un inepto social que no sabe tratar damas.

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Damian iba a responder, probablemente con algún comentario venenoso que conduciría a otra pelea, cuando ella los sorprendió de nuevo; esta vez, con una risita que la hizo cerrar los ojos e iluminó su semblante. Cansada y no del todo genuina, pero aun así brillante y linda.

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-No se preocupe, Drake-san. Tengo algo de experiencia con gente así –comentó como quien no quiere la cosa, reanudando la marcha, dejando algo asustado a Tim, quien pensaba en lo aterrador que sería encontrarse un segundo Damian por allí. Tendría que salir a la calle con un chaleco anti balas, solo por si las dudas.

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-¿Puedo preguntarte algo? –cuestionó tras unos segundos de silencio el mayor, su deseo de conocimiento aumentado ante la creciente confianza entre ellos.

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-Claro. Mientras no se trate de un secreto de estado que ponga en riesgo la seguridad de mi villa.

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-No, no, nada de eso. ¿Me explicas que significa "-san"? Estudié este idioma, como verás, pero hay cosas que solo los nativos saben usar con naturalidad.

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Ella volvió a sonreír. Al parecer era una costumbre suya.

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-El "-san" se utiliza para mostrar respeto, generalmente ante alguien con el que no se tiene la suficiente confianza o un mayor. Es uno de los muchos sufijos que hay. ¿Quieres que te hable del resto?

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-Por favor. No quisiera estar hablando con alguien y faltarle el respeto sin saberlo –pidió con una bonita sonrisa, rascándose la nuca.

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-Bien. Está el "-sama", que se usa para personas importantes, a las que debes respeto. El "-kun", generalmente usando para hombres, que da a entender cariño. El "-chan" es usado en chicas a las que aprecias, niños pequeños o hasta mascotas. Esos son los mas comunes. También están el "-sensei", para maestros y médicos, el "-sempai" para gente de un rango superior (ya sea en escuela, trabajo u otros), el "-kouhai" es lo contrario al anterior y… creo que esos son los más usados. No se me ocurre otro en este momento.

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-Ya veo. ¿Me harías un favor? No uses el "-san" conmigo. Me hace sentir viejo.

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Damian, que prestaba atención a cada palabra de la peli rosa (no porque le importara faltar el respeto a nadie, solo le sorprendía su amabilidad cuando antes los trataba hostilmente), sonrió burlón al oír a su hermano. Si no acotó nada, fue porque se estaba esforzando para no cabrear a su supervisora y que esta los jodiera haciéndoles pasar una eternidad allí.

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Rio- Vale… ¿Tim-kun? Mmmm…

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-Me gusta. ¿Y qué hay de él? –preguntó señalando al demonio que caminaba al otro lado de la chica.

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-Dami-chan.

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Ambos se quedaron un segundo en silencio, recordando que significaba ese sufijo. Cuando cayeron en cuenta, Timothy comenzó a reírse de su molesto hermanito.

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-¡No! Dijiste que ese es para chicas y mascotas. No soy ninguna de ambas.

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-Hai, pero también se usa para niños pequeños.

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-Me niego. Te cortaré al medio si vuelves a llamarme así.

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No se tomó en serio la amenaza, pero prefirió no provocarle- Bien, bien... ¿Dami-kun?

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Él negó- Nada de eso. Solo Damian –indicó, serio.

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-Mmm… "Dami-chan"…-murmuró Tim, con una sonrisa malvada- Espera a que Dick oiga eso…

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En un movimiento demasiado veloz para el ojo humano, el menor Wayne desenfundó su katana y puso la punta en el cuello de su hermano, en actitud amenazante.

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-¿Últimas palabras, Drake?

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Sakura pasó entre ambos, agachándose para no tocar la espada, mientras murmuraba (lo suficiente alto para que ambos la oyeran).

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-Oh, Tsunade-sama… espere a que le cuente que Dami intentó asesinar a Tim-kun el primer día…

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Ante lo que claramente era una amenaza, el Wayne auténtico enfundó su arma. Cualquier cosa que le produjera más tiempo allí (con Drake) debía ser evitada. Incluso si se trataba de su ejercicio favorito: joderlo y amenazarlo.

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Satisfecha, la pelirosa reanudó el camino, adelantándose un poco. El sol se escondía lentamente tras una montaña con rostros esculpidos en ella, y el número de personas en la calle disminuía, a excepción de los que rondaban restaurantes.

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Pensando en esto, Damian cayó en cuenta de algo.

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-¿Qué comeremos hoy?

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Sakura los miró de reojo. Francamente, no daban la imagen de chefs experimentados, asique supuso que la tarea de cocinar quedaba en sus manos.

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-Dudo que con lo que tengo en casa alcance para todos… Mañana debería ir al mercado… –masculló para sí, antes de volver a alzar la voz- ¿Les parece cenar afuera hoy?

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Tim asintió, sin tomar en cuenta la opinión de Damian, aunque supuso que le importaba un reverendo caraj* donde y que comería. Con su orgullo de príncipe, lo creía capaz de mascar piedras antes que entrar a una cocina; cualquier cosa que hiciera su anfitriona definitivamente sabría mejor.

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El aroma de un puesto captó la atención del Wayne, quien sin dudar se dirigió a este- Entremos aquí –ordenó, muy tranquilamente. Un tic adornó el rostro de la chica, pero se infló de paciencia y lo siguió.

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Cuando salieron del local, con los estómagos llenos, Damian fruncía el ceño.

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No es que la comida no fuera buena. Al contrario, el pollo teriyaki estaba en su punto justo y los fideos al dente. Además, el lugar no estaba muy lleno, por lo que habían gozado de una comida sin molestos ruidos de fondo.

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El problema era otro. Su anfitriona había hecho grandes migas con el estorbo adoptado. La cena entera se la habían pasado entre risitas y chistes. Y con él ¡Solo peleas! Vale, admitía que no era precisamente un caballero y que la provocaba bastante (era divertido ver como se contenía de golpearlo para no perder su porte de "dama"), pero no era excusa. ¡Claramente favorecía a Drake! No le molestaría si no fuera que la chica tenía material para manipularlo (su futuro inmediato dependía de ella, después de todo)… y que él era mejor que su "hermano".

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¡La vida simplemente no era justa!

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Oyendo a esos dos platicar como amigas de la infancia (si, AMIGAS), los siguió en silencio por las calles llenas. Al principio del recorrido estaba tenso, casi esperando que un loco con maquillaje de payaso saliera de un callejón para asesinar a alguien. Pero cuando nada pasó, se sorprendió de lo relajado que estaba. Ese lugar era… pacífico.

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-No, Tim-kun, está bien.

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-¡Claro que no! Además de darnos un techo y de tener que guiarnos a todas partes, pagas nuestra comida. No es justo para ti.

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-Es cierto que no soy rica, pero no acabaré en la calle por mantenerlos unos meses…

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Ante las últimas tres palabras, Damian reaccionó y frunció el ceño aún más. A él tampoco le gustaba eso. No sería un señorito inglés como Drake, pero seguía siendo un Wayne: y no podía permitir que una mujer se hiciera cargo de él y su molesto hermano. Más si esta "mujer" tenía su edad y vivía sola.

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-¿Qué tipo de dinero usan aquí?

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Sakura suspiró y negó- En serio, no quiero que me paguen. Pero si tanto les pica en el orgullo la situación, ayúdenme en las misiones. Mientras más difíciles sean, mayor es el dinero que gano, pero no puedo hacer las complicadas yo sola.

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Ambos asintieron, mirándose de reojo. Por primera vez en bastante tiempo, estaban de acuerdo en algo. No que ninguno fuera a mencionarlo, claro. Antes muertos.

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Sin darse cuenta, llegaron a destino. Sakura se detuvo ante una puerta, obligándolos a imitarla. Cuando sacó una llave de adentro de una maceta, comprendieron que ese era su hogar.

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Entraron después de ella, mirando con atención a sus alrededores. La casa y decoración eran sencillas, cálidas y, bueno, normales. Nada a lo que estuvieran acostumbrados. Viviendo en la lujosa mansión Wayne, sentían el lugar algo pequeño.

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Tim vio que la pelirosa se quitaba los zapatos y se apresuró a imitarla. Damian, sintiéndose obligado por la cortesía que su padre le había inculcado, hizo lo mismo, dejando su calzado junto a los otros dos pares (aunque lo más lejos posible de los de Drake, no fuera a pegársele su olor). De ser alguien torpe, habría resbalado por los perfectamente encerados pisos; pero como se trataba de él, apenas se deslizó un milímetro antes de acompasar el peso y velocidad de sus pasos a la suave superficie.

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-Por allí está la cocina, esta es la sala, este es uno de los baños… Vengan, las habitaciones están en el piso de arriba- los guió en un tour turístico express. La escalera acababa al inicio de un pasillo, con varias puertas a los lados- La primera a la derecha es la de mis padres, la tercera es mi habitación y la puerta en medio es el baño que compartimos… Y a la izquierda está el cuarto de invitados y su baño.

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Se quedaron un momento en silencio, en pleno pasillo, sin moverse. Los hermanos se miraban de reojo.

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La peli rosa suspiró- Uno de ustedes tomará la habitación de mis padres. Cómo dije, no están nunca, dudo que vuelvan durante el tiempo que pasen ustedes aquí.

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Tim se adelantó, consciente de lo poco cómodo que estaría en el cuarto de una pareja que no conocía- ¡Pido la de invitados!

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Damian se encogió de hombros. En realidad le daba lo mismo.

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Entonces, la chica se percató de un detalle importante.

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-¿Traen suficiente ropa en esas mochilas?

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-No es ropa. Son armas –indicó el menor, abriendo la puerta que le correspondía para inspeccionar.

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La anfitriona suspiró. Otra cosa más que comprar.

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Damian se despertó en medio de la noche, algo confuso. No había tenido pesadillas, nadie lo atacaba y su ciclo de sueño se había normalizado desde su tiempo con Dick. Si todo estaba en orden… ¿Por qué se había despertado?

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-No… por favor… no te vallas… ¡No peleen!

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Aguzó el oído. Ahí estaba su razón.

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No estaba seguro de por qué, pero se puso de pue, saliendo de entre las mantas perfumadas. Cruzó el cuarto lleno de fotos que no distinguió en la oscuridad y entró al baño. Un lavabo doble con espejo, una puerta a su izquierda (que llevaba al váter y bañera) y otra en frente, que daba a la habitación que buscaba. Sin pena ni timidez alguna abrió esta última, entrando a un recinto bañado por la luz plateada de la luna. Sakura no cerraba sus cortinas para dormir. Desde el marco la observó, en silencio.

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Se removía con inquietud entre las sábanas, jadeando y gimoteando tristemente. Soltaba palabras entre cortadas e inconexas. Repitió varias veces "Si te vas gritaré" y "Tráelo de vuelta".

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Pesadillas. Él no había tenido muchas en su niñez debido a su falta de miedos, pero si una o dos en su tiempo en la mansión. Generalmente, se trataban de la pérdida de su padre o Grayson. Vagamente, se preguntó de qué iban las de ella. No obstante, ese no era su asunto.

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Le echó una última ojeada, con algo de preocupación. Después de todo, esa niña les daba techo y comida sin pedir nada a cambio. Se sentía en deuda con ella, algo que no ocurría muy a menudo.

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No obstante, estaba cansado, y eso pesó más que su curiosidad e instinto humano, asique dio media vuelta y volvió por donde vino. Una vez reconocido el motivo de su despertar, podría volver a dormirse sin problemas.

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Interludio.

La llamada a Dick.

Primera noche en Konoha, antes de ir a dormir.

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-… Hola.

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-¡Daaaaaaamiiiiiiiii! ¿Cómo te estás comportando?

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-Tks. No soy un bebé… Y bien. No he matado a Drake de momento.

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-Eso es todo lo que pido. Dime, dime, ¿Cómo es la Aldea? Batman apenas me dio detalles. Dijo algo de irse a festejar por dos dolores de cabeza menos…

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-Es rara. Muy pacífica y colorida. La gente siempre sonríe y es amable. Me da escalofríos.

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-¡¿Enseeeeerio?! ¡Quiero verla! Veré si consigo sonsacarle la información a papá. ¿Te gustaría que tu hermano mayor fuera de visita?

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-…Sería aceptable.

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-Vamos, admite que me extrañas.

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-Tks. No lo hago.

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-Vaaaaamos. Admítelo. ¿Por qué otra razón me llamarías?

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-¡Por qué amenazaste con pintar mi cuarto de rosa y editar fotos mías (para que parezca que abrazo a Drake) en mi ausencia si no lo hacía regularmente!

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-Detalles, detalles.

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-Hum. Eres aún mas molesto que ella.

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-¿Eh? ¿"Ella"?

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-La chica que será nuestra compañera. Nos estamos quedando en su casa.

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-¿Por qué dices que es molesta? Parece alguien amable.

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-… no voy a dignificar tu pregunta con una respuesta propia.

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-Bien, déjame adivinar. Teniendo en cuenta tu preciosa personalidad, me arriesgaré a decir que prefiere a Tim.

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-¡No es cierto! Si fuera en igualdad de condiciones, reconocería abiertamente que soy mejor que él. Pero el estorbo adoptado juega con ventaja.

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-¿Ventaja?

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-Si. Es mayor. A las chicas siempre les gustan los hombres mayores, porque son más aptos para la procreación. Eso decía en mi libro de biología.

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-… O quizás él solo es más amable.

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-Hum.

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-En todo caso, ¿Por qué te molesta?

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-No me molesta. Solo me preocupa que su preferencia por Drake sea contraproducente para mí. Después de todo, de ella depende la cantidad de tiempo que pase aquí.

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-Y si quiere más a Tim, podrá chantajearte con eso para que te comportes bien con él, ¿no?

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-Exacto. Drake debe ser eliminado.

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-No te preguntaré como llegaste a esa conclusión, solo te diré que si tanto te molesta… gánale.

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-¿Me dices que le robe su afecto? ¿Eso cómo se hace? No parece algo que puedas guardar en una caja…

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-No. Mira, te dije varias veces que no hace falta usar la fuerza para vencer, ¿no es así?

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-Correcto.

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-Solo se bueno con ella. Halágala. Invítala a salir. Tómala de la mano por la calle, cuando tengan la suficiente confianza. Y si durante alguno de estos pasos la ves sonrojada, ganaste y puedes cobrar tu premio.

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-¿Premio? ¿Cuál?

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-Oh, mira la hora que es. ¡Te lo diré otro día! *Click*

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-¡No, espera! Agh. Ahora dormiré con la intriga. *Click*

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Interludio terminado.

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-Buenos días, dormilones –saludó la enérgica peli rosa en cuanto los vio aparecer en la cocina. Sostenía en una mano la sartén y en la otra una espátula. Su sonrisa era grande y brillante, pero no engañó a Damian. Era falsa, seguro. Alguien con pesadillas no puede levantarse de tan buen humor.

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La observó con curiosidad, preguntándose qué tan buena actriz era. Después de todo, debía de ser increíble para engañar a los perspicaces ojos del idiota reemplazo de Todd.

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-Buenos días, Sakura-chan –saludó Timothy alegre, sentándose en la mesa, con su sonrisa amable. A ninguno le pasó por alto el sufijo, y la dueña de casa giró para que ninguno viera su sonrojo. No estaba acostumbrada a una actitud tan caballerosa en los hombres.

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-Días… -masculló él, dejándose caer en la silla más apartada del otro- ¿Qué hay de desayunar?

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-Bueno, hoy debo comprar más comestibles, pero por el momento me las arreglé con lo que tenía –dijo a modo de disculpa, sin saber bien por qué- No sabía si les gustaría lo tradicional, asique dejé el arroz, carne y pescado de lado. Aquí tienen: huevos revueltos, tostadas, cereales, fruta y café.

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Ambos asintieron; eso era mejor de lo que esperaban, que era nada. Comieron en silencio, entre casuales halagos de RedRobin a su forma de cocinar. Damian reconoció para sus adentros que, si bien no tenía el perfeccionismo rayano a la profesionalidad de Alfred, esta comida era igualmente buena, con un toque hogareño y… dulce, no de sabor, sino de esencia. Se notaba que se había esforzado en ello.

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Asique se esforzó, y cuando ella lo miró algo esperanzada, asintió lentamente, a modo de reconocimiento.

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-¿Qué haremos hoy? –preguntó el mayor cuándo la ayudaba a recoger los paltos. Lógicamente, su alteza Damian no movió un dedo, y los observaba desde su puesto, bebiendo café.

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-Bueno, lo primero es ir de compras. Necesitamos más comestibles, y ustedes algo de ropa –Antes de que ninguno pudiera abrir la boca para negarse, ella los cortó con un movimiento de la mano- La necesitan, y conozco un lugar donde venden ropa ninja a buen precio.

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Eso entusiasmó al menor de los Wayne, a quién la idea de ser un ninja real lo alegraba.

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-¿Luego de eso? –inquirió de nuevo Tim, consolándose con la idea de que ellos cargarían sus bolsos, a modo de retribución.

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-Bueno… -consultó su reloj- Son las nueve ya, y las compras probablemente nos tomaran unas tres horas –teniendo en consideración la relación entre los hermanos, seguro habría peleas que los retrasarían- asique cuando terminemos volveremos aquí, cocinaré algo, y luego… a entrenar. Después de todo, ese es el punto: que aprendan a pelear juntos y no en contra, ¿no?

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La idea de intercambiar golpes les gustó a ambos. Se miraron desafiantes de reojo, prometiéndose con la vista darle una paliza al otro.

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Sakura suspiró, observando todo con nostalgia. Le era tan familiar eso…

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Eran pasadas las doce cuando regresaron, cargados de bolsas, a la residencia Haruno. Los tres llevaban varios paquetes, ya sea de ropa o comida. Incluso la chica había hecho dos clones para que la ayudasen, sorprendiendo de sobre manera a los héroes. Tras una corta explicación comprendieron que no era un súper poder, sino algo normal por allí. Una habilidad genial en opinión de Damian, quien fantaseó con poder golpear al enemigo y a Drake al mismo tiempo.

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Gracias al orgullo masculino de sus acompañantes, Sakura apenas les había comprado tres o cuatro mudas a cada uno. De hecho, iban usándolas.

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Pantalones negros, los de Tim largos y los de Damian por la cintura. El primero usaba un polo de red, con la remera debajo de color verde oscuro. El segundo, por su lado, llevaba una de mangas por los codos, sin la red encima, color azul a juego con sus ojos. Sandalias ninja del mismo color que los pantalones y muñequeras azules para el menor. Parecían nativos de la villa, y de no ser por la belleza de la que hacían gala, pasarían inadvertidos.

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Apremiada por Dami, hizo su mejor esfuerzo por apresurar el almuerzo. Por supuesto, lo echó de la cocina. Tim se ofreció a ayudarla, asique le permitió quedarse.

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Con la amenaza de quedarse sin el entrenamiento que tanto deseaba pendiendo sobre su cuello, el menor Wayne se retiró prudentemente de la escena. Aburrido, vagó por toda la casa, esperando que terminaran su comida.

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En su recorrido se topó con muchas, pero muchas fotos. En casi todas salía Sakura, con su pelo rosa, brillantes ojos verdes y una sonrisa capaz de iluminar un estadio de futbol. Comparada con lo que era ahora… ¿Qué le había pasado? ¿Por qué sufría tanto? Tenía que ver con sus compañeros, seguro. Pero… ¿Qué?

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Repentinamente curioso, subió las escaleras. Le parecía algo irrespetuoso entrar en su habitación sin permiso, pero quizás observando desde la puerta, sin meterse, podría encontrar alguna pista que se le escapase la noche anterior.

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Nada. Todo era perfectamente normal. Suspiró y dio media vuelta, oyendo como lo llamaban para comer. Estaba por cerrar la puerta, cuando la vio.

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En el buró junto a su cama, había una foto volteada boca abajo. No comprendía; Parecía una chica muy ordenada, asique ¿Por qué dejar escapar ese detalle?

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Dio un paso en dirección a dicho objeto, pero oyó nuevamente que lo llamaban y desistió.

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No es cómo si le importase.

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No todavía, al menos.

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Interludio dos.

Llamada a Jason.

Segundos después de colgarle el teléfono a Damian.

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RIIIING. RIIIING. RIIING. RII/

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-¿Aló?

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-¡Jayyyyyyyy! ¡Descorcha una botella que voy para allá!

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-¿Qué caraj/? ¿Qué pasó?

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-¡Nuestro bebé está creciendo!

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-… Agh, espera…

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*-Jason, ¿me escuchas? ¿Quién es?

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-El idiota Grayson. Ya regreso.

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-¿Ehhhh? ¿Qué era esa voz que se escuchaba de fondo?

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-Roy. Planeamos como desmantelar una red de vendedores de droga que dan a niños de secundaria, asique más vale que sea importante.

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-Oh, mándale mis saludos. Bueno, al punto: ¡Creo que Dami está entrando en la pubertad! Algo tarde, lo reconozco, pero…

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-Wow, wow, wow. Espera, ¿Qué?

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-¿Recuerdas esa misión super secreta de la que no puedo hablarte?

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-Si.

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-Bueno, parece que trata sobre un método de que nuestros bebés menores se lleven bien y eso. Pero eso no es lo importante. Para llevar la misión a cabo, fueron enviados a una Aldea oculta de la que casi nadie en el mundo tiene conocimiento.

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-… ¿Qué haría Batman de saber que me estás contando lo que seguramente es secreto de estado?

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-Lo que no sepa no me afectará. Pero ya no me interrumpas.

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-Vale. Ve al punto.

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-¡Creo que a Damian le gusta su compañera!

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-¡Que- *cof*cof*cof*! ¡Me ahogo! Estúpida cerveza.

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-Jajajaja, ¿te sorprendí? Yo también estaba así. Me empezó a hablar de una niña que le da más atención a Tim que a él, y se oía molesto. ¡Creo que le gusta!

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-¿No crees que estas… ya sabes… exagerando? Es decir, nunca le gustó que NADIE prefiriese a Tim.

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-Sé que será amor, del verdadero. Me lo grita mi sentido arac- mi sexto sentido.

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-Bueno, bueno. ¿Qué le dijiste? ¿Explotaste en una nube de arcoíris y unicornios?

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-No. Madura y responsablemente, le di sutiles consejos para enamorar a su chica. Sin que él supiera la verdad, claro.

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-¿Sin gritar ni morir por tus "feels"?

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-Exacto. Rompí una o dos pelotitas anti estrés para contenerme, pero pude mantenerme cool.

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-*-Jason, me voy a acabar las cervezas si no te apuras.*

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-¡Carajo, Roy! ¡No bebas! ¡Bastante me costó sacarte de la bebida! Escucha Grayson, me tengo que ir.

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-¿Acaso la rehabilitación de tu secuaz es más importante que la entrada a la pubertad de nuestro hermano bebé?

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-Sí. Lo es. ¡Adiós! Desconectaré el teléfono, asique no me llames de nuevo. *Click*

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-Mendigo hijo de… ¿Y ahora con quien celebro? ¡Oh! ¡Ya se! Jejejeje, espero que a Alfred le guste la cerveza. *Click*

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Notas de autora.

¡Hola, mis hermosos querubines! ¿Cómo han estado?

Sí, lo sé. Raising Sakura me necesita. Es solo que me vino un golpe de inspiración en este, asique no pude resistirme. ¡Este fandom me tiene atada de pies y manos!

¿Qué les pareció? Espero que les guste y les halla divertido leer los interludios tanto como a mi escribirlos.

Hice lo posible por quedarme InCharacter con Tim y Damian, pero ¡Es tan difícil con este último! Una tiene que romperse los cocos para saber cómo va a reaccionar… al menos eso me pasa a mí. Seguro Alinekiryuu lo tendría más sencillo.

En el próximo capítulo… ¡Entrenamiento intensivo, señores! Y quizás los hermanos conozcan nuevas caras *guiño*guiño*.

En fin, nos leemos pronto mis amores.

Besos, Miss Choco-chips.

Y como siempre, les pido que colaboren con salvar al mundo:

Sin RR, no hay autoestima para autoras.

Sin autoestima para autoras, no hay ganas de escribir.

Sin ganas de escribir, no hay fanfics.

Sin fanfics, es el fin del mundo.

Salva el mundo: comenta.