El chico caminó hacía mí confiando por completo en mi inocencia ¡qué tonto!

Tenía el cabello obscuro y en el rostro sus facciones no podían dejar de recordarme a Christian – realmente por eso lo había elegido – a pesar de que era varios años mayor a mi querido.

-¿Qué sucede? – Preguntó con una voz que intentaba ser sugestiva y en su aliento descubrí fácilmente la presencia del alcohol - ¿te has perdido? ¿Puedo ayudarte en algo? ¿Quieres que te lleve a alguna parte?

Traté de ahogar mis risas mediante un ronroneo sensual.

-¿No crees que haces demasiadas preguntas? No puedo contestar todas a la vez.

-Lo… lo siento. ¿Puedo ayudarte en algo?

Ahora él se veía completamente embobado. Me acerqué lo más sensualmente que pude y una vez pegados mis labios a su oído susurré "Quiero tu sangre".

La adrenalina comenzó a fluir por su cuerpo como una colonia en el río, sus músculos se tensaron y la transpiración aumentó con cada uno de los latidos de su corazón.

-No tengas miedo – le dije ahora sensualmente – no puede dolerte demasiado y aunque así fuese – hice una pausa teatral – tú no te iras, te quedarás por mí ¿verdad?

-Sí.

El pobre no tuvo otra opción que obedecerme y yo reí interiormente: antes había pensado que mi compulsión era buena, pero la verdad es que comparado con esto cualquier manejo del espíritu palidecía.

-¿Te parece bien si vamos con unos amigos?

Con una sonrisa tonta en su cara aquel aspirante a seductor tomó mi mano y siguió el rumbo que yo le marcaba hasta llegar a la casa en que vivían los nuestros.

-Chicos, chicos ¡les traigo un bocadillo! – canturreé alegremente invitando a mi presa a entrar al lugar.

¿Él? Tontamente no dudó ni un momento para avanzar hacía su muerte y no gritó sino de placer cuando mis "amiguitos" comenzaron a morderlo todos a la vez.

-Pronto todo estará en su punto, Lissa.

Las palabras de mi nueva maestra me entusiasmaron y sonreí complacida y ansiosa a la vez.

Dimitri Pov.

-Dimitri ¡ven conmigo!

Ver la expresión grave de Alberta me hizo estremecer buscando en mi mente la anticipación de lo que iba a decirme, al mismo tiempo el miedo – no tanto por mí como por Rose – inevitablemente fluyó al tiempo que me precipitaba detrás de mi capitana.

-¿Qué pasa?

-La señorita Dragomir envió otro "regalito".

En ese momento llegamos a la dirección: vi a Rose luchando consigo misma para contener las lágrimas y a Christian y Adrian mirando con verdadero embobamiento una cajita de terciopelo rojo.

Me acerqué para examinar el contenido: se trataba de un anillo decorado con llamas azules y el nombre de Christian grabado al interior. El obsequio en sí no era tan malo de no ser por la pequeña nota que lo acompañaba en el interior del estuche.

Querido Christian:

No tienes idea de cuanto te he extrañado ¿verdad? Quiero que sepas que eres lo que más quiero en este mundo y que no descansaré hasta que estemos todos juntos y felices de nuevo. Christian ven conmigo: olvídate de las hipocresías del mundo, olvídate de los problemas y despierta a mi lado. Oh cariño no tienes idea de lo que esta vez estoy dispuesta a hacer por ti, para que vivamos juntos esta nueva libertad y este tiempo ilimitado. Juntos una eternidad ¿acaso no es eso un hermoso sueño? Christian ¡despierta y búscame! Yo te recibiré con los brazos abiertos porque tuyos son cada uno de los latidos de mi corazón y, juro que te protegeré de todo y de todos y que conmigo ni siquiera una voz se alzará en tu contra… te extraño ¿lo sabes? ¿Tienes la más mínima idea de cuanto añoro tu presencia?

Eso ahora no importa demasiado: pronto nos reuniremos otra vez.

P.D. Dile a Adrian y a Rose que se unan a nosotros: él podrá librarse de la obscuridad del espíritu y ella por fin podrá brillar como la guerrera dorada que es.

Los esperare aquí.

Con cariño: Lissa.

El contenido de la carta me impactó, pero fue más el horror de la sugerencia que plasmaba que la sorpresa. En los últimos 12 días Lissa había estado mandando "regalos" como este a Rose, Christian y – en menor medida – Adrian. Todos del mismo estilo, todos de diferentes direcciones y enviados por distintos medios y todos con notas similares: con quejas y diretes de extrañarlos y con deseos de que "despierten".

-¿Tenemos una dirección o alguna manera de rastrear esto? – pregunté vagamente consciente de mis palabras. Yo intentaba por todos los medios posibles recuperar el control; mostrar fortaleza para evitar que los demás se derrumbaran o se perdieran alejándose de mí…

-Tan limpio como los demás – maldijo Stan con impaciencia.

-¿Qué sigue entonces? – preguntó Rose.

-Sólo podemos ignorar los mensajes – fue la respuesta de Yuri.

-Están bromeando ¿verdad?

Jamás había escuchado un dolor tan atronador en la voz de Christian; él era una persona fuerte y decidida, pero de cierta manera comprendía la situación porque si yo hubiera perdido a Roza como él perdió a Lissa… lo más probable es que estaría tan mal como lo estaba él.

-No podemos hacer nada más, señor Ozeda – respondió la directora con dificultad – tarde o temprano se cansará de no recibir respuesta y dejará de mandar sus amenazas…

Rose bufó sonoramente, Adrian soltó un sollozo y el rostro de Christian verdaderamente tocó la agonía.

No dijeron nada más, sólo se retiraron del lugar después de haber arrojado al piso el regalo de Lissa.

Al comienzo del toque de queda aproveché que no era mi turno de vigilancia para colarme en la habitación de Rose. Esperaba encontrarla dormida pero, en lugar de eso ella estaba cambiando sus ropas por un atuendo azul turquesa que no dejaba visible ni un centímetro de su hermosa piel.

-¿Qué crees que haces?

-Christian me pidió ir a la habitación de Adrian.

-¿Y vas a colarte hasta allá en pleno toque de queda?

-¿Lo viste hoy? El tipo está que no lo calienta ni su magia y tengo miedo de que pueda cometer alguna locura.

Sí, me di cuenta.

-Te llevaré.

Ella asintió en silencio valorando lo que estaba haciendo por aliviarla.

Para fortuna de ambos no encontramos a ningún otro guardián, lo que nos ahorró de dar explicaciones de cualquier tipo. Al llegar a la habitación de Adrian me sorprendí al ver que Ozeda estaba extrañamente sereno.

-¿Dimitri? – Christian fulminó a Rose con la mirada en cuanto notó que yo la acompañaba.

-Vengo en son de paz – aclaré de mala gana.

Antes de que pudiéramos decir cualquier cosa Christian nos llamó a la computadora de Adrian, en donde había abierto previamente su correo electrónico.

Yo había visto ya los mensajes que Lissa enviaba a Rose pero lo que estaba escrito ahí…

Querido Christian: ¿He comentado ya antes lo mucho que extraño tus caricias y tus besos? ¿He tenido el cuidado de anotar que mi piel se siente desolada si tú no la admiras de reojo? Oh Christian te extraño tanto… pero no te preocupes, pronto nos reuniremos , trabajo en eso ;). Por cierto he tenido que alejarme un poco de la escuela porque bueno, ya sabes, los guardianes de pronto tienen prejuicios contra mí pero no te preocupes, yo estaré bien. Te comento que quiero verte pronto ¿te parece bien dentro de tres días en el sur de Chester? No te preocupes por buscarme, yo te encontraré. Le mandé también un correo a Rose y otro a Adrian por si quieren venir. Los espero… cariños Lissa.

Después de leer sentí un escalofrío descender por mi espalda y luché tan arduamente como antes por mantener el control. Christian parecía completamente sumido en el dolor y Adrian bueno… Adrian comenzó a beber.

-¿Me permites abrir también mi correo? – preguntó Rose a Adrian con una calma que resultó ser la reacción más impactante de todas.

El mensaje que Lissa había enviado a Rose era muy similar al recibido por Christian a pesar de que en lugar de hablar de caricias deliciosas hablaba de bromas divertidas y platicas confidenciales, por supuesto el elemento que no cambiaba era la insinuación de convertirse en Strigoi… una vez que Roza terminó de leer el correo dio sorpresivamente en "responder".

Querida Lissa: Hemos sido mejores amigas prácticamente desde siempre, me has conocido mejor de lo que me conoció mi madre y por más de diez años me has acompañado en las buenas y en las malas. Lo siento. Lamento profundamente no haber podido salvarte… lamento no haber estado ahí cuando ese Strigoi te capturó y lamento no haber llegado a tiempo de evitar que se perdiera tu alma, pero sé que sentirlo de todo corazón no es suficiente para arreglar las cosas. No eres tonta ni mucho menos Liss, sé que me conoces y que sabes que si hubiera querido seguirte habría encontrado ya una manera de hacerlo. Perdóname por favor Lissa. Perdóname porque en otro negocio no dudaría en saltar al vacío tomada de tu mano pero esto es algo en lo que no puedo hacerlo y, perdóname también por lo que voy a decirte: no eres tonta, amiga. Sabes perfectamente que a estas alturas tus regalos están en poder de los guardianes y que ellos están enterados de tus correos, o de mínimo nos vigilan y se enterarán de esto. Sabes también que no puedes amenazar a los estudiantes de la escuela gratuitamente y que ellos sólo esperan una pista de tu paradero para enviar un ejército entero contra ti. Por eso no puedo evitar preguntarme ¿cuáles son tus verdaderas intenciones? ¿Acaso nos tiendes una trampa? El instinto me dice que así es porque ¿tú que conoces como nadie mi odio por los Strigois me pides que me convierta en uno? Sabes de que antemano mi respuesta es no. Pero no voy a dar más vueltas ni a desviarme del tema.

Lissa, me has invitado a reunirme contigo en el sur de Chester y yo lo haré. No esperes sin embargo que las cosas salgan como esperas. No avisaré a la guardia de la escuela pero tampoco iré desarmada y lo siento amiga porque pienses que voy a quedar sentada mientras tú simplemente me buscas, porque seré yo quien te busque y, si bien estas palabras queman hasta el fondo lo que queda de mi corazón sin ti: voy a liberarte.

Así que lo siento, pero yo seré quien te encuentre.

P.D. Aun tengo la insignia que me diste y juro por el honor que ella representa que a partir de hoy tú serás mi objetivo principal.

Con amor pero también con un corazón perforado: Rose Hathaway.

"Enviar"

Después de eso mi vida se derrumbó.

"A partir de hoy tú serás mi objetivo principal" son palabras que encierran un significado muy cruel.

-¡No quiero que vengas!

-Y yo no lo estoy pidiendo tu permiso.

Si había algo en la vida que en verdad odiaba era pelear con Rose, pero esta vez era simplemente imposible no hacerlo.

-Dimitri, tengo que hacerlo…

El llanto cortó sus palabras pero ella continuó con lo que hacía: recogiendo y buscando cosas, empacando todo en una maleta reducida y gastada, saltando de un lado a otro de la habitación y tomando entre sus manos aquellos objetos que le recordaban a Lissa.

-Te conozco y sé que no puedo detenerte, pero no vas a ir sola.

Por fin ella se detuvo y me encaró con un dolor tan intenso escrito en el rostro que sentí que mi alma se quebraba.

-Si vienes conmigo vas a perderlo todo ¿estás dispuesto?

-¿Por ti? No te atrevas a dudarlo – respondí cediendo al impulso de aprisionarla con mis brazos y besarla con tanta pasión como me era posible.

-Te amo – susurró ella – pero ponte en mi lugar. Si la situación fuera diferente y tú fueras tras Iván – el dolor me abrumó: ella tocó una vena sangrante – ¿querrías que yo fuera contigo?

Por un momento me quedé sin palabras porque yo jamás desearía su compañía en una situación prácticamente suicida… la debilidad del amor es al fin y al cabo su propia fortaleza, su propia unión.

-Ves el problema, Dimitri.

-¿Y tú? – La reté – si a situación fuera diferente ¿estarías dispuesta a quedarte al margen?

Se quedó sin palabras pero ambo sabíamos la respuesta.

No dije nada más ni interrumpí el contacto visual, sólo la besé, cerré la maleta y la levanté.

Ayúdame a empacar – susurré casi sin aliento.