Hola personas!!! Aparte de para aclarar lo de siempre, los pjs menos Kevin, Kate, Adam, Francesca y secundarios varios no me pertenecen y hago esto sin ánimo de lucro.
En fin, esto va para las personitas con las que comparto cuenta y espero que me dejen algún RR que sube mucho la moral ;; O si no liare a Mac con la primera que pase y matare a Stella!! MWAHAHAHAH (si Lore, va por ti :)
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El olor a café recién hecho llenaba la habitación cuando Ryan entró por la puerta. Sentado a la mesa estaba ya Kevin, a quien había conocido el día anterior en el café. Venía de firmar su contrato en el despacho de Mac y no podía estar más dormido, como al parecer también le ocurría al rubio.
- Café?- pregunto con la voz algo ronca. Kevin tenía toda la pinta de haber estado toda la noche de juerga y haber dormido la resaca hasta hace un par de horas. Como de hecho había ocurrido, aunque la parte de dormir se la había saltado gracias a su ligue de anoche, una morena insaciable.
Por su parte, Ryan había dormido hasta el mediodía y almorzado por el centro, para luego hacer un poco de turismo hasta las siete, su hora de entrada al laboratorio, más o menos. Se ajusto el cinturón, le molestaba el busca nuevo, y tomo asiento a la mesa de la pequeña habitación mientras Kevin agarraba la cafetera de la encimera y servía café en dos tazas.
- Las chicas ya han estado aquí- comento el rubio tras dar un par de sorbos. Al parecer, Ryan era el último el primer día de trabajo. Espléndido- al parecer ya tenemos caso, te estaba esperando- el rubio se bebió el resto del café de una tacada y sacudió la cabeza un par de veces. Ryan cogió una carpeta de la mesa y la hojeó con interés, unos mendigos habían encontrado un cadáver en un contenedor, y seguramente tras despojarle de todo lo de valor, habían desaparecido. Una señora mayor pasaba por allí y ella había llamado a la policía, Ni que decir tiene que no se había atrevido a acercarse a los vagabundos ni a detenerles al irse.
La casa estaba exquisitamente decorada, con fotografías en blanco y negro de bailarinas en el salón y la habitación. Stella cogió delicadamente una foto con marco de plata que mostraba a una bailarina, o quizás una corista, con un traje brillante y plumas en la cabeza.
- Es una vedette- comento Mac, mirando la fotografía por el hombro de Stella. La mujer se sobresalto ligeramente, su jefe se había movido sin hacer ningún ruido- como nuestra victima
La CSI inclino la cabeza para ver mejor la cara de la chica, y luego miro a la muerta.
Estaba tendida en su cama, rodeada de más fotos similares, con su propio traje colgado de una percha, en el pomo del armario. Sus ojos abiertos miraban al techo, con la cabeza inclinada ligeramente hacia atrás, fruto de un corte a lo ancho del cuello. Un degollamiento, vamos.
- Se parecen, no crees?- Mac se encogió de hombros y rodeo la cama observando el cadáver. Pronto vio que la victima, identificada como Sandrine Bowles, tenía un libro en la mano, con un dedo marcando la hoja por la que estaba antes de morir.
- Que extraño- murmuro el inspector. La sangre de la herida había empapado la ropa y el pelo de Sandrine, pero el libro estaba inmaculado. Mac lo cogió con cuidado y leyó en voz alta un párrafo señalado con una cruz de boli.
" Sofía estaba desesperada. Tras su loca huida del teatro por las calles de París, el rostro de su prometido no dejaba de aparecerse enfrente de sus ojos. Su precioso vestido con lentejuelas seguía manchado de sangre, pero por suerte nadie la había detenido por correr chillando cono una desquiciada por la calle. Al París nocturno ya no le impresionaban esas cosas. Se encerró en su piso de la Rûe Mignon, mientras las calidas lágrimas que brotaban de sus ojos lavaban la sangre de su cara. Solo podía pensar en una cosa: los había matado. A ambos, tras encontrarles desnudos entre los decorados. ¿Cómo podía haberla hecho eso? La otra no era mas guapa, aunque si bailaba mejor. Sofía había enloquecido de celos por partida doble, y aun notaba su sangre caliente manar de las puñaladas que les asestó, a ambos, con el inmenso abrecartas de monsieur Laberg. Primero a él, el infiel, por preferir a otra y a ella, nada menos. Por la espalda, le hundió el abrecartas tres veces sin dejarle defenderse, y a ella la mato mas lentamente mientras chillaba como un vulgar cerdo, aterrada. Sí, una cerda, eso es lo que era. Pero ahora Sofía no podía dejar de oírles gritando mientras ella les despojaba de vida. Y luego los gritos, las pisadas, las tremolas luces de las farolas, correr hasta ver puntitos negros por falta de oxigeno. Como ausente, se tendió en su camastro y se abrazo las rodillas. Aún olía a él. Cerro los ojos y noto el frío metal del abrecartas que aun sostenía. Ciega de dolor y de locura, deslizo un par de veces el cuchillo por su clavícula, y con un movimiento brusco, casi caprichoso, se arrebato la vida. La sangre manó a borbotones de la nívea piel de su cuello, mientras el cuerpo de Sofía se ahogaba en sangre y caía en la cama, sin vida" – Mac dio la vuelta al libro buscando la autora. El libro parecía antiguo, de pequeña tirada-La vida parisina, por Mary Beth Holloway.
- Se tomo la vida de Sofía muy a pecho- comentó Stella, algo menos animada, mientras Mac cerraba el libro y lo introducía en una bolsa. La castaña le imitó con el cuchillo que yacía encima de las sabanas, el arma homicida presumiblemente.
- Algo no encaja- decidió su jefe, mirando fijamente a la chica, cubierta solo por un camisón blanco. O antes era blanco- porque querría una mujer tan guapa y joven quitarse la vida? Según nos han dicho, el trabajo le iba bien
- Una ruptura amorosa quizá? Como la joven del libro- aventuro Stella, pero Mac negó con la cabeza.
- No hay rastros de un hombre en el piso- la mujer torció el gesto, antes de intervenir.
- Eso no quiere decir nada- estaba recordando su propio piso en Nueva York, que ningún hombre había pisado hasta que su novio Frankie se había vuelto loco. Y después, fueron Flack y Mac los que entraron, pero antes de eso, era su piso. Solo suyo.
Esta vez, su jefe asintió, quizás recordando lo mismo que ella. Pero a Stella no le agradaba recordar como disparo al hombre del que estaba enamorada, aun le dolía de vez en cuando, así que cambio la conversación rápidamente.
- Tendremos que hablar con sus compañeras de trabajo- dicho esto, los CSI's procedieron a examinar el escenario, sin intercambiar mas que un comentario casual.
El hedor a cadáver se mezclaba con el olor a comida a medio descomponer de las bolsas de basura rotas que se agrupaban alrededor del muerto. Era, o más bien había sido un hombre de unos treinta y cinco años con algunas canas en las sienes pero cara más o menos joven. Vestía una rasgada chaqueta de traje. La corbata tenía la lazada casi desecha, pero seguía alrededor del cuello.
Kevin se agachó junto al cadáver y lo separo ligeramente del suelo, para luego alumbrar con la linterna alrededor.
- No creo que le mataran aquí. No hay casi sangre- sentencio, echándole un vistazo a Ryan. Su compañero sostenía en la mano una cartera.
- Y de que murió…Frederic Smithson?- preguntó el otro con curiosidad, mirando las únicas tarjetas que quedaban. Las de crédito no servirían de nada una vez canceladas, pero del dinero en efectivo ni rastro. Saco el nombre de un carné de identidad. La foto, como las de todos los carné de identidad, parecía desteñida y sacada el peor día de su vida, pero era reconocible.
- Eso lo dirá el forense, pero creo que el hecho de que una bala se le incrustara en el pecho tuvo algo que ver- dijo socarrón, arrancándole a Ryan una carcajada. Mientras este exploraba el escenario del crimen, sacó una gigantesca cámara de fotos con un flash más grande que una cámara normal y saco fotos al cadáver desde varios ángulos. No parecía haber marcas de forcejeo en sus muñecas.
Cuando termino, se colgó la cámara del cuello y se levanto, cansado de estar en cuclillas, el de Miami acababa de colocar un pequeño artilugio de algo que parecía plástico naranja en una pequeña linterna para poder ver la sangre y otros fluidos con más claridad.
- Aquí hay sangre por todas partes- se quejó un rato después- pero ninguna reciente…un momento!- mientras lo decía, un reguero en el suelo le llamo la atención. Podía ser de la victima, de hecho era mas que posible. Siguió el reguero de lo que creía que era sangre hasta la acera, y se desanimó. Era imposible sacar una buena pisada de una acera, pero el menos ahora sabían que el asesinato se había perpetrado en otra parte y le habían traído hasta aquí probablemente en coche, o una furgoneta quizás. Se volvió para entrar al callejón y decírselo a Kevin, llevando la linterna apuntada al suelo por pura costumbre, cuando una mancha más grande de lo normal llamo su atención.
- Premio!- exclamo agachándose y echando mano de su propia cámara. Tras hacerle un par de fotos, recogió un poco de la sangre en la que estaba impresa la pisada. Por desgracia, era imposible sacar algo en claro del dibujo de la suela. Muy degradado en algunas partes, borroso en otras y al parecer algún policía la había pisado. Pero aun podía verse la talla de calzado de la persona que, esperaba, hubiera dejado a Frederic allí tirado.
La música, que debía resonar en todo su esplendor en el escenario, era amortiguada por los ruidos de voces y risas en la parte de atrás.
- Así que estas son las vedettes- comento Stella mientras se abrían paso entre personas y decorados por igual. Tras preguntar a un par de encargados, habían logrado una dirección más o menos precisa de la zona que ocupaban las compañeras de espectáculo de Sandrine, y por lo visto justo a tiempo, porque varias de ellas salían del escenario.
Stella se acercó a la que mas cerca tenía, al igual que Mac con otra.
- Buenas noches, policía criminalística de San Francisco- se presento la mujer. La joven bailarina, de pelo negro, liso y largo, y unos inmensos ojos del mismo color la miró con curiosidad.
- Lorraine, vienen por lo de Sandy?- pregunto mientras aprovechaba para quitarse el sombrero de plumas y abría un tarro de crema hidratante.
- Así es, sabe si tenía enemigos, alguien que quisiera hacerle daño?- aún no habían determinado si era suicidio, pero el forense llamaría en cuanto hubiera algo.
Lorraine dejo el bote de crema a un lado y se quedo pensativa. Mientras tanto, Stella echo un vistazo fugaz de cómo le iba a Mac.
El hombre había seguido los mismo paso que ella, pero con un resultado bastante distinto. La chica, que dijo llamarse Antoniette, le había sonreído con coquetería antes de apoyar su pierna en un ángulo casi imposible, con el tobillo apoyado en un saliente de los tocadores a escasos centímetros de la oreja del inspector. Después, procedió a darse crema impasible mientras se le comía con la mirada.
-Tendrás que ponerle una correa- comento Lorraine, logrando que Stella volviera en sí.
- Perdón?- pregunto confusa. No recordaba muy bien si había contestado a su pregunta o siquiera que había dicho . La joven chasqueo la lengua y movió la cabeza ligeramente en dirección a la escenita.
- Antoniette esta desbandada desde que dejo a su novio…ustedes están liados?- pregunto con genuina curiosidad y un toque de malicia. Stella trato de componer una sonrisa de disculpa, fracasando en el intento, y contestó.
- Responda a la pregunta, por favor- trató de desviarse de aquel tema lo antes posible. No tenía nada con su jefe, aunque tampoco era plan de cotillear con una vedette a la que acababa de conocer.
- Contestará usted a la mía, inspectora?- preguntó juguetona la chica, antes de ceder- tanto como para desearle la muerte no se, pero Sandy tenía un talento especial para esto. Su madre y abuela fueron grandes bailarinas también, sabe? Ahora la sustituye su hermana menor, que si me pide opinión, no le llega a la suela del zapato. Si tuviera que apostar por alguien ,sería por ella, todo el día celosa, discutiendo, y poniéndola verde a sus espaldas- mientras hablaba, compuso una mueca- Sandy era buena chica, pero a veces un poco arrogante. Eso sacaba de sus casilla a Veronique, su hermana
-Comprendo, esta actuando ahora?- aventuró Stella. Lorraine asintió levemente con la cabeza, evidentemente conmocionada por la suerte de su amiga. A la inspectora le pareció sincera. Momentos después, la morena soltó una risilla y comentó:
- A ese se le esta trabajando en serio, yo diría que le gusta- comento con tono de confidente. La CSI se volvió automáticamente hacia Mac y su admiradora, que estaba completamente pegada ya al hombre.
- Inspector Taylor- decía en esos momentos- si he sido mala, me arrestará usted?
El susodicho se volvió una vez mas hacia Stella en busca de socorro, encontrando apoyo esta vez. La inspectora capto el mensaje y se acercó, mirando fijamente a la bailarina con una mirada que Mac no vio, pero que era claramente, posesiva.
- Perdona- dijo con la voz rezumando ironía- me le prestas un momento? Tenemos asesinos que atrapar
Sin embargo, al parecer Antoniette no se dejo amilanar, si no que puso morritos antes de lanzar un beso a su querido inspector.
- Vendrás a verme, no guapo?- le dijo con tono de niña que no entiende porque se la castiga. A su lado, Lorraine se reía, primero disimuladamente y luego a carcajadas mientras los dos inspectores se alejaban a hablar con sus demás compañeras. No hay que decir que Antoniette estuvo mirando provocativamente a Mac y recibiendo miradas furibundas de Stella por ello. En cuanto al inspector, no podía negar que la bailarina se le estaba ofreciendo en bandeja, y que el no era de piedra. Sin embargo, cada pocos segundos no podía evitar mirar a su compañera con la sensación de estar haciendo algo mal. Vale que la actitud de la chica no dejaba mucho margen al reglamento, pero era un hombre hecho y derecho, y a pesar de ello se estaba poniendo nervioso como un colegial que abre su primera revista guarra. Decididamente, se alegraría de salir de allí.
Decidieron quedarse a esperar a que la famosa Veronique acabara su número para hablar con ella, pero la vedette se fue sin cambiar con uno de los asistentes. Por otra parte, no era raro en ella, como les comento uno de mantenimiento.
Mientras tanto, Kate languidecía de frío en los dominios del forense, con Sandrine ante ella. Vale que los cadáveres debían conservarse y eso, pero ella era de Miami! Moriría si estaba mucho tiempo allí, se sentía como una flor sobre la que se abatía el invierno antes de tiempo. El sonido de una puerta al abrirse y cerrarse la saco de su poética autocompasión, y abrazándose a sí misma para entrar en calor, observo al hombre que tenía delante. Se le habían presentado como Adam, el jefe de los forenses. Ella siempre había visto a estos médicos como bichos raros y pálidos. Este era raro, sí, pero porque media cerca de dos metros y un diámetro nada desdeñable, pero estaba moreno aunque estuvieran en septiembre, y tenia pinta de acudir a rayos UVA todo el año. Eso sí, el hombre era muy simpático, y le cayó bien enseguida. Sus padres, según le había contado, le criaron en la república dominicana, y de allí le venía un curioso acento que hacia que le cogieras cariño enseguida. Por eso y por su gigantesca sonrisa, que revelaba un colmillo de oro entre sus dientes. Según él, se le había roto mientras estudiaba, pero ahí acababan las similitudes entre las historias que contaba sobre el incidente a cada ocasión que tenía. Por la mañana, podía haber sido una simple caída tonta, pero a la hora de la comida abundaban los maléficos hinchas de fútbol que se habían cruzado en su camino. Por supuesto, ellos llevaban todos dentaduras postizas tras el encuentro. No mucha gente se atrevía a preguntarlo por la tarde, por temor a estar escuchando sus delirantes aventuras media hora. Mucha gente que había trabajado antes con el, opinaba que si no fuera tan bueno con los muertos, podría escribir novelas.
Hablando de muertos, tras saludar a Kate, Adam levanto la sabana verde hospital que cubría a Sandrine hasta dejar al descubierto la herida del cuello.
- Definitivamente, esto fue lo que la mató, sin embargo no creo que fuera un suicidio- levanto un poco la tela por un lateral y le levanto una mano para que Kate la viera- fíjate en las uñas, se defendió. Te he recogido un poco- le tendió un pequeño sobre marrón y dejo caer el brazo.
-Lo llevare a rastros- contestó la joven con una sonrisa- algo del corte?
- Lo cierto es que sí- repuso el gigante, y cogió un boli de su bata para escenificar- si se suicidó, lo normal es que el corte sea mas profundo en el lado contrario a la mano que coge el cuchillo, y superficial en el mismo lado- explicó. Se puso detrás de Kate, aun con el bolígrafo en la mano- pero imagina que soy yo el que te mato- pasó una mano por el cuello de la criminóloga y deslizo el bolígrafo por el.
- Espero que no me estés pintando una inmensa raya azul- amenazo ella medio en broma.
- No podría- contesto el forense con falso tono inocente- la tinta es negra- provocó una oleada de carcajadas provenientes de la morena, y cuando se serenó, sus neuronas volvían a funcionar.
- En ese caso, tu brazo se empaparía de sangre…y el corte sería como el de nuestra víctima!- exclamó. Le sonrió cálidamente y le dio un apretón en el brazo- eres genial, Adam. Me voy a rastros- se despidió y huyo literalmente por la puerta, bastante aliviada por poder dejar esa nevera, y además tener noticias frescas, decidió llamar a Mac para informarle nada mas entregara la muestra. Antes de dar dos pasos, se cruzo con Ryan que iba para allí.
- Hombre, el desaparecido!- le saludo, aún con buen humor. El moreno le contesto con una mueca, pero respondió de buen grado.
- Tengo que recordarte quien era la tardona oficial en Miami?- tal y como esperaba, Kate desvió la mirada derrotada, antes de volver a mirarle directamente con una pequeña sonrisa.
- En que caso estas?- pregunto curiosa. A ella le tocaba quedarse en los laboratorios, al menos si nadie necesitaba apoyo ahí fuera. Pero solo eran un par de días y a la calle! Otro pringado ocuparía su lugar como "reserva" o al menos eso le parecía, aun salir fuera con ese frío no era envidiable. Cierto que no hacía todo el frío que podría hacer por esa época del año, pero ella era de Miami, aun cuando hubiera pasado su adolescencia en Francia.
- En el del cadáver del contenedor- contesto Ryan- he dejado al pobre Kevin interrogando a un grupo de Marujonus Comunis- bromeó- no le envidio
La castaña sonrió enigmáticamente.
- Lo harás, ahí dentro se esta como en el polo norte- se quejó. Ryan miro indeciso la puerta del forense.
- De todas formas, mi cadáver ha llegado poco antes que yo y no creo que puedan hacer una autopsia en cinco minutos- se encogió de hombros- que llevas ahí?
Kate alzo el sobre marrón, ya casi se le había olvidado.
- Oh, una muestra de debajo de las uñas de la vedette, al parecer se defendió- al ver que Ryan no daba muestras de saber de que demonios le estaba hablando, puso los ojos en blanco- eso te pasa por llegar tarde. Han encontrado a una bailarina, una vedette de esas, degollada en su cama, y era un suicidio muy raro, así que para allá fueron Stella y el jefe- explico a toda prisa- lo que me recuerda que tengo que informarle de llevar esto a rastros, au revoir- se despidió rápidamente, antes de desaparecer como una bala por el pasillo. Ryan se resigno a congelarse y entró en la sala de autopsias.
Kate iba rebuscando el número del busca de su jefe, o el del móvil, por sus bolsillos. Estaba segura de que lo había anotado en un post-it o algo así, tal vez estuviera en su bolso. No le hizo falta pasar a buscarlo, puesto que al doblar una esquina distinguió a su jefe hablando con alguien junto a los ascensores. Sin preocuparse en averiguar quien era su interlocutor, se acercó por detrás.
- Mac! Vengo de la morgue- saludó alegremente. Su jefe se volvió, dejando ver que hablaba con un joven alto, de unos veintiocho años, con el pelo castaño claro medianamente largo y ojos entre marrón y verde. Hubiera sido mucho mas guapo sin la mueca de desprecio disimulado que cruzo sus labios por un momento al mirar a Kate, antes de ser sustituida por una sonrisa falsa.
- Catherine, déjame que te presente al capitán Lennox…seguro que no os conocéis?- pregunto, no se quedó satisfecho con la apresurada respuesta de la joven el día anterior.
- Lo siento, no tengo el placer- contesto Jacques antes de dar tiempo a la joven a hablar. Aunque no le gustaba tener que seguirle los planes a la persona que mas odiaba sobre la tierra, menos le gustaba su relación con ella.
Kate por su parte estaba helada. Vale que en teoría había estado todo el día anterior y este tratando de auto convencerse de que podían existir mas Jacques Lennox en el estado, pero que si era él no iba a dejar que le fastidiara su trabajo mas prometedor.
Aún así, esperaba poder encontrársele en un entorno controlado, una reunión o algo así.
En resumen, no se alegraba nada de volver a ver la hipócrita expresión de ese advenedizo que se hacia llamar hermanastro suyo. Ni en un millón de años.
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Se finí o como se escriba. Intentare tener otra entrega mas lo antes posible, pero depende de mis resevas de té xDD En fin, si has llegado hasta aquí, una cadena invisible esta obligando tu mano a pusar en dejar un revuew….obedeeeeceeeeee
Aisss, que paranoias…. Ah, este cap dedicado a mi niño Dan que se nos hace mayor ya
Por cierto, próximamente en esta misma cuenta, si va todo tan bien como hasta ahora, el ff de Dids sobre Death Note.
Fdo: Madre desesperada virtual de muchos hijos, viciada del chocolate y el té, Rivs!!
