Inuyasha no me pertenece, pero esta versión es mía.
Anteriormente…
Bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, 1945
Inuyasha, su esposa Kikyo y sus hijos Tomoya y Makoto
Kagome, su prometido Koga
"La raíz de todas las pasiones es el amor. De él nace la tristeza, el gozo, la alegría y la desesperación."
Oscar Wilde
Entonces se deprimió. Después de haber luchado tanto, ya no quería vivir. Sentí deseos de gritarle, pero ¿qué clase de persona que desea morir le exige a otra vivir? No sabía qué hacer para que se sintiera mejor.
Ahí me di cuenta que para que ella quisiera vivir, yo debía sentir lo mismo. No fue fácil, pero me obligué a querer vivir. Fue tormentoso, un sentimiento obligado, que ya no sentía. Mis ganas de vivir se fueron con mi familia, con la bomba, con la destrucción y la tristeza.
No quería vivir. Así de simple, no quería vivir.
Tenía pesadillas todas las noches después de que Kagome despertó. Veía el mismo escenario siempre, con la misma triste función, la muerte de mi familia.
Ser feliz para que todo lo que amas, todo por lo que has luchado en la vida te sea arrebatado en cinco segundos, cinco largos segundos llenos de sangre, mi sangre, la misma sangre que llevaban mis hijos. La sangre de la mujer con la iba a envejecer, la mujer con la iba a discutir de vez en cuando para fregar la vajilla, la mujer con la iba a amanecer todos los días, la mujer a la que su espíritu y serenidad se le llamaban puros, la mujer que ERA mi esposa.
Y pensé en Kagome. Joven todavía, con mucho por delante. Apenas iba a iniciar una vida feliz con su prometido. Apenas iba a descubrir lo hermoso de las mañanas en compañía, la alegría de no dormir solo, la calidez del amor. Pero todo se había perdido para ella. Sentí lástima de nosotros.
¿Por qué tan tristes, si aún teníamos mucho por delante?
No parece así, sólo veíamos los bloques de cemento en nuestros seres queridos.
Flash back
-¿Para qué ser feliz si todo eso se nos va tan fácil?
-Kagome…
-Dime Inuyasha, ¿acaso es mentira lo que dije?
Me mantuve en silencio. Ella tenía razón. La miré a los ojos y vi tanta tristeza encerrada que quise llorar.
-Estamos vivos Kagome, eso es, es…
-¡Es una porquería!
-Tienes razón. Quiero a mis hijos y a mi esposa. Quiero que tengas a tu prometido aquí. Quiero dejar este maldito hospital. Quiero volver a sonreír. Pero más que eso, quiero, no, necesito un motivo para seguir viviendo en este maldito infierno. Pero no lo tengo, sí que, tú vas a ayudarme a buscar mi motivo y yo te ayudaré a buscar el tuyo.
Me miraba extrañada. Sus ojos brillaban queriendo llorar de plenitud. Parecía agradecerme con la mirada mis duras palabras, pero no respondió.
-Perdóname Kagome.
-Quiero dormir Inuyasha.
-Bien, me iré.
-No. Quédate a mi lado.
Fin flash back
No durmió en absoluto, ni yo tampoco. En esos tiempos, creo que lo que más necesitábamos era quien nos comprendiera. Por eso nos convertimos en compañeros de dolor.
Al amanecer, escuché sollozos, eran de Kagome. Tomé su mano y ella la apretó con fuerza.
Era algo extraño, aún portaba mi anillo de matrimonio; sin embargo, ahí estaba, tomando la mano de otra mujer, que estaba prometida, acompañándola toda la noche. Como si ella fuera mi…
Entonces lo supe, ella me ayudaba a superar la muerte de mi familia. ¡Qué egoísta! Su sufrimiento me hacía más fuerte. Soy un ser despreciable. Confieso que en ese momento los únicos sentimientos que sentía por ella eran de lástima. Soy un imbécil.
Pero sin darme cuenta, yo también le ayudaba a superar todo lo que le había pasado. En una semana lloró una vez por día. Era, aunque insignificante, un gran avance. Yo había dejado de llorar también. Aún usaba el anillo.
Pero todo se vino abajo. Las heridas de Kagome habían sanado completamente. Los médicos le dieron permiso de levantarse, pero algo la detenía, sus piernas. Kagome no podía caminar.
Flash back
-¿qué sucede señorita Higurashi?
-No siento mis piernas. No responden.
Empezó a impacientarse y como un vidrio cayendo se rompió. Sus lágrimas eran un ácido en su piel y mi alma. Me dolía mucho verla llorar así.
-Tranquilícese señorita. ¡Doctor, venga por favor!
-Inuyasha, no-no-no puedo mover mis piernas
Me quedé anonadado, no podía articular palabra. Algo en mí se rompió también. Creo que ya me estaba encariñando con ella. Vi a mi familia en su mirada. Una lágrima cayó por mi mejilla. Ella, al verme así, perdió toda la fuerza que le quedaba y sollozó el resto del día.
Fin flash back
Ahí fue cuando tú, Hojo, llegaste a nuestras vidas. Sé que te impactó la belleza de Kagome, se notó en tus mejillas ruborizadas y aunque trataste de ser profesional no pudiste evitarlo, yo tampoco.
Flash back
-Señorita Higurashi, tengo que decirle que…
-¿No voy a caminar más?
-Lo siento mucho. Cuando cayó usted al suelo, su columna fue perforada lo que le provocó una gran herida en los nervios que permiten el movimiento de las piernas, además también se golpeó la cabeza, lo cual influye a la falta de respuesta al movimiento, y…
Vi en tu rostro de celos cuando Kagome se volteó hacia mí para llorar y yo le devolví el abrazo.
-Inuyasha, no voy a caminar-me decía entre llantos
-Perdóname Kagome.
-No voy a caminar, Doctor Ikeuchi, Inuyasha… No voy a caminar.
Fin flash back
No sabía que te haría tanto daño Hojo, perdóname…
Continuará…
Bien, ¿Qué les pareció? Pues traté de actualizar rápido, aunque no prometo que siempre vaya a ser así n.n aunque trataré con toda mi voluntad de que así sea.
