- Nada es lo que parece -

Capitulo: Emociones en control.


"Este pájaro canta por ti, pero si pudiera hablarte te diría… Déjame libre"


"¡¿Crees que sea correcto confiar en un hombre que puso a su propia hija como una rata de laboratorio?!" Era la voz descontrolada de Sanosuke, quien caminaba de un lado a otro vuelto loco por lo que acaba de presenciar.

"Es cierto lo que expresa Sagara, demo… ¿Puedes imaginarte algo así en el campo de batalla? O inclusive ¿Makoto tendría idea de que algo así pudiera existir?" Hablo con suavidad templada un hombre de cabellos negros, mientras que anotaba unas cosas en la agenda digital que siempre llevaba consigo.

"ie, Shishio no lo vendría venir" Ladeo una suave sonrisa ante la respuesta que había dado a sus espectadores. Aquella chica, Kaoru. Aparentaba inocencia, pureza, algo que nunca podrá ser quebrado y eso es lo que la hacía más mortal todavía e impredecible a la vez. Se acomodo en su asiento y observo a Shinomori "Aun así, me gustaría que investigaras más sobre este Koshijiro Kamiya"

"Ya me he adelantado a eso, Himura-sama… Hannya ira con Yuskishiro-san a la Antartida" Se puso de pie "Si me disculpa Himura-sama, iré a acomodar a Kaoru-san y Makimachi-san en su nueva habitación"

"Hai hai, Aoshi" hizo un ademan con la mano mientras baja su mirada ante el documento con cierta aire aburrido, ahora firmado frente a él. Era cierto, no podía confiar en un hombre que ponía a su propia hija bajo un bisturí, y mucho menos un hombre como él. Él era Battousai no confiaba en nadie pero, eso no significaba que debía dejar pasar una oportunidad como esta y estar muchos pasos frente a Shishio.

Ahora todo lo que debía hacer, era preparar sus planes para poder llegar hasta donde Shishio sin que el sospechara, quizás en el proceso no nada más acabaría con otro líder mundial sino lograría hacer que América fuera parte del nuevo Sol naciente. Sí, eso era un gran plan.

"Kenshin…" hablo ahora Sanosuke, mientras se servía un trago y le colocaba otro frente a su amigo "Hay algo aquí que apesta Kenshin y lo sabes…"

"Wakata, Sano… No soy un hombre des precavido"

"Igual me preocupo por ti amigo, hemos atravesado mucho para llegar hasta donde estamos ¿Estás seguro que esta es la mejor forma de acercarnos a Shishio?" Tomo un sorbo de su trago y tomo el contrato en su mano, Kenshin solo escuchaba. Si alguien como Sanosuke comentaba algo así era porque realmente algo raro estaba pasando. Era cierto que el no confía en nadie pero Sano ha logrado ganarse su papel poco a poco "Debemos admitir que la chica es una belleza, lo cual hace imposible desconfiar o dudar si ella es la que se acerca a Shishio y lo asesina pero ¿Por qué crear un arma con emociones si nada más es un arma?" Bebió todo el trago y se paro para servirse de nuevo.

Kenshin solo miro su trago, lo hacía inclinarse de un lado para otro pesadamente.

"Es muy fácil Sano… La mejor forma de acercarse a tu enemigo es usando algo que pueda hacer bajar tus paredes, tú mismo lo has visto…."

"En eso tienes razón, yo dudaría en hacerle daño a una persona así… Pero Shishio es un hombre diferente Kenshin ¿Cómo crees que caerá con una cara bonita al punto de bajar su guardia? Simplemente no concuerda" Se apoyo de la mesa y miro al pelirrojo.

"Es ahí… Donde debemos usar nuestro ingenio Sano" y tras decir eso, de un solo trago termino su bebida.


Un par de féminas caminaban a paso respetuoso siguiendo a un hombre alto que parecía más pendiente de la libreta digital que tenía en sus manos que conversar con esas chicas. Kaoru miraba a su amiga con cierta comedia, porque no dejaba de mirar al hombre frente a ella y cada vez que intentaba buscarle conversación este solo respondía con monosílabos y nada más, y eso hacia hinchar las mejillas de la joven al punto de ponerse rosadas.

Kaoru sintió el aroma del cerezo atravesar su nariz y mientras caminaba observo aquel mismo jardín en el que había estado esta mañana. Acaso ¿Ese Jardín conectaba con todos los espacios de este sitio? Giro su rostro y se dispuso a detallar parte de la construcción. Nunca había vivido en una casa tradicional japonesa. Siempre fue en un laboratorio y aun así, con lo poco que había podido ver del mundo exterior. La cultura japonesa siempre atrajo su atención.

Había belleza, detalle en los detalles y aun así era simple. Era como si cada cosa aun en su simpleza, en su estado minimalista, en su inocencia pudiera contarle una historia. Algo verdaderamente fantástico.

Sonrió levemente y giro su rostro al dejar atrás el jardín, al hacerlo la realidad volvió a caer en la realidad. Ella sabía por qué estaba aquí, y no era para disfrutar sobre la cultura japonesa ni nada, era para seguir órdenes y matar. Sintió un gran peso en sus hombros al recordar todas esas palabras. Apretó sus manos con suavidad.

Odio estar sola.

Miro a Misao que parecía aun querer intentar entablar una conversación con aquel hombre frio e impasible de emociones y se pregunto. ¿Por qué no fui diseñada como él? ¿Por qué debo tener emociones si solo estoy destinada a servir sin que mi opinión cuente? ¿De que servía un asesino con emociones?

Siempre serían preguntas sin respuestas pero, ella sabia mejor. Que era mejor no responderlas. Aun cuando supiera su respuesta eso no cambiaría su naturaleza. Kanryu se lo dijo varías veces: Eres única, un arma perfecta del que nadie sospecharía. Ella podía sonreír, llorar, odiar, molestarse. Miro nuevamente a Misao, tal cual como esta chica pero aun así. Subió su mirada al hombre, tal cual como ese hombre.

Ella había estudiado a cada uno de los que yacían y tenían conexión con su nuevo dueño: Kenshin Himura. Era fácil para ella poder saber que había en cada una de las mentes de todos los presentes con solo mirarlos, era la misma mirada que tenia ella cuando ocultaba un secreto.

Un secreto lleno de sangre.

Aquellas personas que no habían tocado la sangre, no podían tener ese tipo de efecto en sus ojos. Personas como Misao.

Como la envidio.

Paró en seco ante su frase, cerró los ojos y negó con su cabeza. No podía sentir envidia de su amiga, ella era la única que la había aceptado tal cual y como era, sin importar su condición. Abrió los ojos y observo como ahora esta chica Misao estaba guindada del brazo del hombre tratando de llamar nuevamente su atención, rio por debajo. Aun si ella no podía tener algo como eso, haría que su amiga disfrutara de todo eso. Volvió a retomar el paso.

Kenshin Himura.

Un hombre de 35 años. Llegó al poder al poco tiempo, derrocando a grandes líderes con el uso de su mente, su espada y su poder. Tiene un gran poder de estrategia y puede determinar el movimiento de su enemigo antes que este ataque. Aun cuando las armas han avanzado, guarda un fuerte gusto por las espadas japonesas y con el poder que ha ido adquiriendo ha ido adquiriendo logro hacerse de grandes ejércitos y aliados.

Recordó de memoria las palabras que había memorizado antes de llegar. Lo poco de información que había de él que podría serle útil. Sonrió suavemente al recordar la sorpresa que le había causado verlo por primera vez, nunca se esperaría que un hombre de su tamaño, su contextura y rasgos fuera el gran líder del Sol naciente.

"Hemos llegado" Su mente volvió a la realidad y observo como aquel hombre que respondía por el nombre Shinomori, saco una banda magnética y la paso por un sensor. Se hizo a un lado y les abrió paso a las chicas. Apenas entraron, el grito de sorpresa de Misao no se hizo esperar. La habitación era magnifica entre una mezcla de un tatami clásico japonés mezclado con la nueva modernidad minimalista que adornaba gran parte de todo Japón. Sonrió con suavidad y camino hasta lo que parecía una peinadora. Toco la madera con suavidad y vio en el reflejo como Shinomori la observaba extendiendo algo entre sus dedos. Se giro para fijar su mirada en sus manos y noto que eran unas bandas parecidas a la que él había usado.

"Estas son sus respectivas bandas, las ayudarán para poder moverse entre las habitaciones. Claro está, solo aquellas a las que tengan permitido el acceso" la chica lo observo con un rostro sorprendido y luego suavizándolo para darle una sonrisa honesta. Tomo la tarjeta entre sus manos sin dejar de sonreírle, vio como el giro su vista hasta donde estaba aquella chica. Inclusive él se siente extraño a mi lado, y como no Kaoru. Casi lo matas, pudiste vera lo que más le tenía miedo. Carraspeo su garganta y se aliso su traje al momento de que las tarjetas ya no estaban en sus manos. Luego se puso tenso un momento y posando la libreta digital en una de las mesas y salió por un momento, trayendo de regreso una plataforma donde estaban sus pertenencias "Takeda-san me informo que estas son sus cosas, queda de ustedes ver como las ordenan, ya han sido revisadas como parte del procedimiento, tuvimos que botar unas cuantas cosas"

"¿Unas cuantas cosas?"

"Hai, Kaoru-san… Makimachi-san tenia lo que parecía ser armas en su maleta" miro de reojo a la chica de trenza que no parecía prestar atención a lo que decían y bien solo se disponía a detallar y tocar todo lo de esa habitación "Espero no haya molestia" Ella negó suavemente y relajo los hombros, esto causo una pequeña molestia en Aoshi pero no lo hizo notar. Sanosuke tenía razón, si ella era un arma por que actuaba como si fuera una humana.

"Arigato Shinomori-sama" Fijo la vista en aquellos ojos azules y arqueo una ceja, la chica le miraba con una sonrisa nuevamente "Por su hospitalidad y venir hasta acá para explicarnos todo, se que debe tener más cosas por hacer, así que no lo retendré más" se inclino en forma de respeto y esto tomo desprevenido a Aoshi, siempre era él el que se inclinaba. Carraspeo un poco, se irguió un poco más y se inclino igual que ella, se giro y salió de la habitación.

Cuando la puerta se cerro, fue que Misao cayó en cuenta que Aoshi se había ido.

"¿Ehh? Shinomori-sama se ha ido ¡Y no me pude despedir!" Kaoru rio por debajo y fijo su vista en la libreta digital que había sobre la mesa, se acerco y se la mostro a Misao.

"Quizás aun puedas tener la oportunidad de hablarle, ha dejado esto" Vio como la mirada y rostro de Misao cambio de confuso a una gran expresión de alegría, tomo la libreta rápidamente y se disponía a salir cuando se detuvo en seco, y se giro a Kaoru, bajo los hombros.

"No. No iré, no puedo dejarte sola Kaoru-sama…" Miro la libreta y nuevamente a su amiga, la mirada de Kaoru parecía algo distante, se acerco a su amiga.

"Estaré bien Misao, no tienes que estar siempre conmigo"

"Demo…"

"ie, todo está bien… Yo estaré bien mientras tú seas feliz Misao, necesitaras esto también" Acaricio el rostro de su amiga mientras le entregaba la tarjeta magnética que Aoshi le había dado y vio como Misao sonrió. Asintió.

"Volveré pronto"

"Wakatta"


Había hombres, subiendo cosas a una rampa. Se oían gritos y personas dando órdenes. El barco era increíblemente grande, ya no requerían de velas para poder moverse en el agua. La popa del mismo barco tenia detalles en plata y piedras preciosas, denotando la importancia y rango del propio medio de transporte. Habían pequeños detalles de plata encorvarse a abrazar gran parte del barco como si de enredaderas se tratara. Y sobresaltaban gracias al blanco marfil de color de fondo que poseía el mismo barco.

"Espero tengas un buen viaje, Enishi… "Hablo con casualidad un pelirrojo, al tiempo que metía sus manos dentro del gi y miraba al hombre de cabellos blancos.

"Gracias Kenshin, espero la chica no te de problemas. Tratare de volver para la semana entrante como siempre, para la reunión…" se saco sus lentes y los limpio con suavidad, como si el tema que estuviera hablando no fuera importante, pero el hombre sabía lo que había detrás de esas palabras. Sintió como las energías del hombre frente a él cambiaban ante la frase dicha. El sabía que significaba eso.

"Ella…"

"Hai… Dentro de una semana para ser exacto" Se volvió a acomodar sus lentes y vio como el pelirrojo evitaba mirarlo.

"Y… ¿Él la trata bien?"

"Hai Kenshin… No deberías torturarse de esa manera… "metió las manos en su bolsillo y soltó un suspiro "Sabes que amo a mi hermana más que a nada pero… Ambos sabemos que el corazón de Tomoe desde hace tiempo que ya no está aquí Kenshin"

"Wakatta… Solo quería chequear que estuviera bien Enishi, aun a pesar de todo; mis sentimientos por ella no cambiarán"

"Hai hai, Kenshin… Y en parte me alegro, saber que además de mi persona y Akira… Tú también te preocupas por ella" Vio como el rostro del hombre se arrugo ante el nombre de aquel hombre que actualmente ya no solo era el esposo de su hermana, sino que también próximamente sería padre, por segunda vez.

"En fin… Espero tener noticias sobre Antártida pronto" Cambio rápidamente el tema y su compostura se conservo, mirando ahora fijamente a Enishi con aquellos ojos de color ámbar, que le caracterizaban.

"Hai" Se dio la vuelta, no sin antes volver a chequear por última vez al pelirrojo. Todos sabían la fama de Battousai pero, pocos sabían el rostro que había detrás de eso. Y pocos supieron sobre el romance que él y su hermana habían tenido años atrás. Es por eso que Kenshin se convirtió en su amigo. No por el hecho de Tomoe, sino por los ideales detrás de todo eso.

Kenshin se enamoro de Tomoe, cuando apenas tenía 18 años. Y fue uno de los motivos para lograr que Kenshin quisiera llegar a la cima. Me gustaría vivir en un mundo donde no haya más guerras. Fueron las palabras que Tomoe le había expresado varías veces entre sus encuentros y eso había sido lo que faltaba para hacer todo lo que había logrado actualmente. La felicidad de Tomoe era la base de su motivación, pocas veces la había podido ver sonreír y quería verla sonreír todos los días tras lograr que el mundo estuviera fuera de guerras y para lograr eso. Tuvo que tomar un camino de sangre, para lograr todo lo que él era ahora y lograr que personas puras como ellas se mantuvieran como tal: puras. Pero eso, no solo le había alejado de Tomoe, sino que había provocado que ella empezara a sentir cosas por otro hombre: Akira.

Un pescador, nativo de Japón residido en Australia. Ya para ese entonces Enishi también está buscando ascender, para no solo lograr el mismo cometido que Kenshin, de hacer feliz a su hermano sino parte de él quería sentirse orgulloso, o bien quería que Kenshin Himura se sintiera orgullo de él. Enishi conoció a Kenshin cuando apenas tenía 12 años, y se convirtió en un amigo y pronto un hermano, aun cuando él no se atrevería a decirlo. Por eso, una parte de él le reclamaba a su hermana el haber quebrado el corazón de Kenshin, y aun así otra parte de él estaba contento de que su hermana había conseguido sonreír nuevamente, tras la larga ausencia de Kenshin.

Era irónico, Kenshin Himura movió todo en su poder para poder ver sonreír a su hermana y la perdió en el proceso logrando ese cometido. Ahora solo rezaba por su seguridad a la distancia, mientras ella estaba cerca de tener a su segundo hijo, con el hombre que actualmente ahora ama. Nadie sabía si lo ama más que a Kenshin, o si ella estaba con Akira por el vacio que Kenshin dejo en su vida. Nadie nunca lo sabrá.

Una trágica historia de desamor.

Soltó un suspiro, estiro la mano y se despidió de su amigo.


Megumi estaba frente a su mesa, toda su habitación podría llamarse la cuna de la tecnología. Había pantallas acrílicas en todos lados, donde claramente se podía reflejar la información digital, su propio escritorio era una gran pantalla por igual, táctil en su totalidad y completamente diseñada para poder proyectar imágenes en 4 dimensiones, al punto donde puedes manipularla con solo mover los dedos. Megumi sabia, sabía que ella era la mejor en su campo y eso le encantaba. Sobre todo, con todos los beneficios que con ello convenía. En toda la habitación ella era la que sobresalía, pues todo era completamente blanco.

Ya habían pasado varios días desde la llegada de Kaoru. Conocía bien a Kanryu y su trabajo aunque siempre había sido pobre, era porque todo estaba siendo enfocado desde hace muchos años en este proyecto en específico. Quizás Kaoru no lo recuerde, y bien se espera que mejor sea de esa manera; la cantidad de experimentos que se pusieron sobre esa chica eran incontables. Y a decir verdad, ella no fue el único sujeto de prueba, existieron otros pero Kaoru fue la única pieza que logro encajar y superar todo. Suspiro levemente. Fantasmas del pasado que seguirán a Megumi y Kanryu por haberlos involucrado. Kaoru fue la última de sus experimentos, la última esperanza para que se pudiera hacer lo mejor y así había sido. Ella no había podido ver por completo el proyecto pero siempre había estado al tanto de todo. Y sencillamente como una amante del desarrollo de la tecnología todo esto le resultaba encantador.

Cling! Cling!

Megumi levanto la mirada al sentir como marcaban el sensor de su puerta y con un movimiento de sus dedo, el seguro de la misma se libero permitiendo la entrada. Se trataba de Kaoru, la chica venia tímidamente sosteniendo la banda magnética entre sus manos y al momento de termina de entrar la guardo en la manga de su Kimono. Se quedo cerca de la entrada y se inclino con respeto a Megumi.

"Buenos días Kaoru-chan ¿Cómo estamos hoy?"

"Ohayou Megumi-sama, me duele un poco la cabeza" Megumi elevo una ceja, se levanto y se puso su bata rápidamente, mientras le hacia un ademan a Kaoru para que tomara asiento sobre la camilla. Saco una libreta que contenía todo lo relacionado con Kaoru e hizo anotación.

"¿Desde hace cuanto te esta doliendo?"

"Desde hace una hora aproximadamente" Vio como la mujer de cabellos oscuros saco una linterna y apunto a las pupilas de la joven, moviéndola de un punto a otro. Se inclino un poco para hacer esto "Duele frontal, lado derecho" dijo suavemente mientras parpadeaba con dificultad.

"¿Has comido?" vio como ella asintió "¿Y bien? ¿Qué comiste?"

"Probé algo que parecía una sopa, con algo de arroz"

¿Sopa?

"¿Cómo era la sopa?"

"Era de color marrón y tenía unos pequeños trozo blancos que no sabían a nada"

"¡Ah! Eso es Sopa miso, es una sopa tradicional japonesa, ahora entiendo porque duele tu cabeza. Esa comida es salada para tu Kaoru-chan" se puso de pie e hizo unas anotaciones "Necesitaremos sacar ese exceso de iodo de tu cuerpo. Así que anda a cambiarte y pasaras al área de ejercicio" Vio como la chica se puso de pie, y paso a una habitación.

La dieta de Kaoru era específica, su cuerpo no tenía tolerancia a cosas con demasiado sabor. Rio por debajo, mientras puso su bolígrafo apoyado sobre su oreja. Kaoru nunca antes había experimentado dolores de cabeza, y era algo normal. Era su cuerpo que estaba acelerando para quemar la cantidad excesiva de sabor que había probado. Era algo parecido a como cuando comes helado muy rápido, suele darle un dolor de cabeza. No era algo para preocuparse, solo era cuestión de que se acostumbrada. Observo de reojo como la chica ya había salido, tenía un traje deportivo de camisa y pantalón cortó y se monto en la corredora rápidamente mientras apretaba los botones necesarios.

Algo que le gusto siempre de Kaoru era que nunca se quejaba a la hora de ejercitarse.

En eso realmente se podría decir que es una máquina.

Tan distraída estaba que no sintió una figura entrar, fue cuando poso las manos sobre sus caderas que ladeo una sonrisa traviesa, le bajo la bata por sus brazos haciéndola caer al suelo, giro su rostro un poco y pudo notar al pelirrojo acariciando partes que provocaban mucho en ella.

"Ahora no Ken-san…" ella sabía que mientras estaban solos, él le dejaba llamar de esa manera "Kaoru-chan está en la habitación de al lado"

"¿y? Ambos sabemos que no se ve ni se escucha nada hacia acá… Acaso ¿No estás de humor hoy?" removió su cabello para tener mejor acceso a su cuello y empezó a mordisquear. Ellos sabían que lo que tenían era completamente sexual y estaba bien. Ella se sentía bien tener a uno de los hombres más poderosos deseándola y él se sentía bien, poder tener lo que desea cuando quiera. Se dio la vuelta y rodeo al pelirrojo con sus brazos por su cuello, dándole permiso para besarle en la boca.

Y si, esa atracción sexual estaba siempre constante. Él era un hombre ardiente, sabía qué hacer, como moverse y como hacerla quemar por dentro y eso era lo único que necesitaba. Ella sabía que su relación no fue así al inicio. Al principio, siempre estuvo Tomoe y ella respetaba a la mujer lo suficiente como para nunca intentar nada, pero luego entro Akira en la fotografía y aquella noche donde pudo ver por primera vez a esos ojos detrás del ámbar fue donde dieron su primera probada. Podrían haber culpado al alcohol, al despecho, que importaba. Porque ambos habían sido desechados de una u otra manera, pero aun así ocurrió y al día siguiente, lo repitieron y así fue, y siguió hasta el día de hoy. La apoyo sobre la camilla que tenía detrás de ella, y empezó a jugar con las curvas de su cuerpo, sin dejar de besarse.

El calor estaba subiendo, ella subió una de sus piernas para poder atrapar más al pelirrojo y tenerlo más cerca de la zona que más ardía. Se separo un poco para poder respirar y sintió como su cabello era tirado suavemente para darle más espacio a su cuello, el cual el pelirrojo beso sin medida y mordía de vez en cuando, bajo poco a poco hasta la entrada de su blusa.

Desabotono rápidamente la camisa para poder darle espacio a sus pechos que se encontraban cubiertos con gracia por un sostén negro de encajes. Su piel lucia perfecta con ese color, la sintió gemir y eso solo hizo que algo por debajo de él reaccionara, ladeo una sonrisa complacido. Rápidamente hizo girar a Megumi para poder tener una perspectiva de su parte trasera, pasó una mano por su seno derecho y apretó con suavidad. Ella volvió a gemir y nuevamente algo abajo reacciono, su pene sencillamente no podía aguantar más. Tomo parte de su cuello con sus manos, subió la falda de la mujer de cabellos negros, abrió las piernas de Megumi y moviendo hacia un costado su ropa intima empezó a acariciarle con rapidez.

"¡Ah! Ken-san…" dejo escapar con suavidad, el dueño de ese nombre sabia que significaba eso y realmente su cuerpo también quería probar eso y en un rápido movimiento había logrado soltar parte de su pantalón y sin dar tiempo a espacio la penetro con fuerza, sintió las paredes de la mujer recibirlo. Y sin permitir que más emociones le embargaran empezó a embestirla rápidamente. Ahora los gemidos de Megumi era un canto de gloria, que solo lo motivaba a seguir el ritmo y aumentar a medida de paso. Pero no por ella, sino por él.

A él en este punto no le importaba el placer de ella, sino el de él mismo. Desde la llegada de esa mujer con cuerpo de chiquilla, vistiendo ese kimono le había hecho recordar a Tomoe y no solo eso, haberse enterado de que Tomoe esperaba un hijo lo hizo enfurecer aun más. Necesitaba esto, necesitaba liberar estrés y que mejor forma que con Megumi. Esa mujer lo encendía fácilmente, era como un zorro del cual no sabías que iba a decir o hacer pero tenía toda tu atención al solo posar los ojos en ti. Y lo mejor, no habían emociones sentimentales de por medio, solo carnales. Apretó mas sus manos a su cadera y la seguía embistiendo con más fuerza, podía sentir los gemidos de Megumi incrementar.

Lo sentía cerca.

Así que sin importarle el ruido. Sin importarle la camilla arrastrarse en el suelo. Sin importarle los gritos de ella llegando rápidamente. Acelero el paso.

Cerca.

Apretó sus dientes y clavo sus uñas sobre la cadera. Quería borrar esas emociones. Quería borrar a Tomoe de su mente pero el destino era cruel y se lo hacía recordar cada vez más. Jazmín. Odiaba a las mujeres con fragancia de flores. Tomoe usaba flores como perfume. Nadie más podía.

Muy cerca.

La sintió gritar, y sintió sus caderas moverse un poco. Gruño por debajo, odiaba las emociones.

Así como sintió su interior apretarle más.

Y no aguanto más. Dejo salir todo dentro de ella.

Se desplomo por un breve momento sobre ella, tratando de ganar compostura y se echó para atrás, se giro y agarro un trozo de tela que era usado como batas desechables para inspección medico, se limpio rápidamente y le aventó el trozo de tela.

"Anda a limpiarte" le hablo rápidamente, ella aun con la respiración agitada, pecho agitado y mejillas sonrojadas, tomo el trozo de tela y camino hasta el baño, desapareciendo brevemente.

El ambiente quedo con olor a sexo, y eso él lo sabía. Apretó sus labios. Aquella había calmado un poco de sí, suspiro pesadamente. Camino hasta un estante donde ella siempre solía colocar alcohol y abrió la tapa, aspirando un poco del olor. Cuando se alejo del mismo, un nuevo olor atravesó su nariz.

Jazmín.

Se giro con rapidez para notar como la joven dueña de ese olor esperaba en la entrada de la puerta que daba al área de entrenamiento.

¿Cuánto tiempo llevaría ahí? ¿Por qué demonios no puedo sentir su Ki?

Noto como ella no lo veía solo escaneaba la habitación brevemente, pero si noto como la rodilla derecha le sangraba ¿Se había caído?

"¿Estás bien?" Casi se golpea la boca ante la espontanea pregunta, al mismo tiempo que la vio sobresaltarse y mirarlo brevemente, asintió ligeramente, se inclino en señal de respeto y entro a la habitación. Camino justo a su lado donde tomo el mismo pote con alcohol que había agarrado hace poco, tomo un pequeño algodón y una cura para cerrar la herida y camino hasta la camilla. Sintió como sus orejas ardieron al ver lo desordenado que había quedado el pequeño espacio, la tela que protegía la camilla estaba desacomodada, la libreta de Megumi en el suelo, así como su bata. Se quedo quieto en el sitio y vio como ella se inclinaba y recogía dichas pertenencias, doblaba la bata y las colocaba sobre la camilla. Le molesto que ella no contestara su pregunta, así que avanzo un poco "Te hice una pregunta"

"Hai, Himura-sama. Estoy bien, resbale de la corredora y golpee con un metal… No esperaba que existiera filo en esa corredora" soltó una pequeña risa ante la declaración, mientras mojaba el algodón y lo aplicaba en su rodilla, observo como su rostro cambio a molestia.

Sentimientos, emociones.

Apretó sus labios y metió las manos en sus bolsillos. Y se quedo ahí observando mientras terminaba de curarse. Sintió otra puerta abrirse y pudo ver a Megumi salir, completamente refrescada.

"¡Kaoru-chan! Demo ¿Qué te paso? ¿Daishoubu ka?" Vio como la mujer de pelos largos se acerco a la chica, vio a la chica reír suavemente y asintió terminando de ponerse la banda.

"Solo resbale cuando la corredora bajo la velocidad y me corte con algo de la corredora… Debería mandar a revisarla Megumi-sama, alguien más puede hacerse daño" Se incorporo y volvió a caminar hasta donde estaba él, pasando por un lado para poner las cosas en su sitio "iré a cambiarme… Con su permiso"

"¿Ya no te duele la cabeza?" ella negó ligeramente y miro de reojo a Megumi y luego al pelirrojo. Camino nuevamente hacia donde se había cambiado.

¿Habrá visto?


Era ya de noche, pero no podía dormir. Se puso de pie y poniéndose una yukata, salió de su habitación. Camino al jardín. Y antes de poder entrar en el mismo, vio una figura sentada en el pequeño banco vistiendo un pijama sencillo. Su cabello estaba trenzado de lateral. Observaba con suavidad el árbol de cerezo, embelesada. El pelirrojo gruño para sus adentros. No era la primera vez que la encontraba en su jardín, le molestaba verla ahí.

No sabía porque.

Pero que importaba ¡Ese era su jardín!

Camino rápidamente, y noto como ella giro su rostro para verlo de frente y paró en seco, sus ojos estaba vacios, casi negros.

Sin emociones o sentimientos.

"Himura-sama…" hablo suavemente mientras se puso de pie y se inclinaba en modo de respeto. Él solo la miraba de arriba hacia abajo. Realmente podía creer lo de parar el tiempo, su cuerpo era pequeño y delgado, si fuera una mujer de 26 años tendría más caderas y pechos como los de Megumi. Y su rostro aun parecía faltarle madurar rasgos. Recordó la pequeña mirada que les había dado en la mañana. Y se volvió a cuestionar si habrá visto algo.

"Himura-sama… ¿Se encuentra bien?" Vio como los ojos se llenaron con un poco de emoción y eso le molesto ¿Cómo alguien que mataba sin pensarlo podía mostrar preocupación por técnicamente alguien que la había comprado? Sin pensarlo y solo dejándose llevar por esa emoción que no podía definir. Gruño por debajo y sin demora, la tomo por el brazo, noto como ella arrugo un poco su rostro.

"Este es mi jardín, nadie tiene permitido estar aquí a excepción mía" Vio como su rostro se sorprendió un poco, eso solo causo que se molestara todavía aun más.

Emociones, ella no debería sentir emociones

"¿Por qué crear un arma con emociones si nada más es un arma?" Recordó la pregunta de Sano. Si, era cierto. Ella era solo un arma, esa fachada de emociones era solo eso una fachada para que nadie pudiera dudar de ella, apretó un poco más su agarre y noto como la chica cerró ligeramente los ojos. Ella no lo engañaría.

"A este jardín, nunca más vuelvas a entrar ¿Entendido?" La atrajo un poco más obligando a que le mirara, ella asintió suavemente. Estuvo a punto de soltarla pero lo que dijo a continuación le hizo agarrar con más fuerza su brazo.

"Demo…" Noto como miro ligeramente el árbol que estaba cerca de ellos. El viento se encargo de hacerle recordar el dulce aroma que el árbol desprendía y el de ella.

Jazmín.

"Escucha bien chiquilla, aquí tú no tienes palabra ni voto en que decir… Mientras sigas siendo un arma, sigas siendo de mi propiedad, deberás comportarte como tal" noto como ella abría sus ojos y pudo sentir su respiración agitarse un poco "Si intentas hacerme perder mi paciencia, no me importará lastimarte… No me hagas repetirme nuevamente, así que no vuelvas a acercarte a este jardín"

Noto como su mentón se tensaba un poco, y ella asintió con un poco de miedo. Y desde ya, ella tendrá que empezar a darse cuenta que él era su dueño, y que la relación que ella tendría con el sería estrictamente un hombre con poder y un arma con dueño. Y su dueño era Kenshin Himura. La alejo bruscamente, haciéndola tropezar con sus propios talones y haciéndola caer en sus posaderas. Ella lo miro con miedo, fue ahí que noto la pulsera en su muñeca muy parecida a la que él tenía.

"Y algo más chiquilla… Si viste algo esta mañana que no deberías haber visto, te aconsejo…" se inclino hasta poder verla un poco mejor "… No abrir la boca, o lo lamentarás… No es necesario tener lengua para el trabajo al que estas diseñada…" Se irguió de nuevo y cruzando sus brazos, la miro "¿Qué esperas?" Vio como se sobresalto "¡Vete a tu cuarto!" y así tan rápido como se sobresalto, se puso de pie y se fue corriendo. Mientras la veía alejarse, en la mente de ambos se cruzo la misma frase.

No puedo hacer nada contra el.

Ella no puede hacer nada contra mí.

El sabia esta sensación, de ser más que alguien, antes no le gustaba pero poco a poco y entra más tiempo pasaba, menos se acordaba lo que antes le disgustaba. Ella no podría hacer nada contra él. Y si. Ella misma pensaba que no podría hacer nada contra él, pero por motivos completamente diferentes.

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Otro capitulo terminado.

¿Qué les ha parecido? Como he dicho las personalidades de aquí serán muy diferentes a lo que conocemos, serán personas más corrompidas que aun mantienen parte de lo que originalmente eran.

REviews:

Rogue85: Gracias por el complemento de lo minuciosamente que esta escrito, me gusta intentar escribir de esta manera sin sobrecargar las cosas. Aun cuando admito que hay veces que no acierto hahaha. Me desanima es no saber si al menos me leen hahaa he visto fics perecer por eso mismo. Aquí tienes otro capitulo espero te haya gustado.

Pyo: Si he pensado por ese lado que quizás no existirán tantos reviews debido a la tematica de la historia, pero ya veremos como va avanzando y si atraerá o no. Yo en lo personal me prometeré terminarla porque es un tema que ha estado en mi cabeza por mucho tiempo y no sabia con que personajes adaptarlos mejor. Lo del padre de Kaoru manten muy calmada esa parte, tardara un poco en saberse esa información ya que será crucial para la historia.

Pajaritoazul: Aquí tienes otro nuevo capitulo, gracias por el review. Lo aprecio.

HeavenlyEve: Muchas gracias en verdad, espero hayas disfrutado este capiptulo.

ZuryHimura: Es un honor tener un review tuyo. Me han encantado tus historias y no pelo de leerlas. Suelo dejar a veces uno que otro comentario cuando la internet me lo permite. Espero no desanimarme hahaha Gracias.

Lica: Mas vale tarde que nunca ¿eh? Si es denso y quizás el fandom lo mirara un poco raro, pero esperemos estén abiertos a algo asi. Lei hace años un fic BattoKaoru en un mundo steampunk pirata y fue bueno. Hahaha y tienes puntos buenos que bien has empezado a entender. Misaoshi fan aquí tmb. Espero con este capitulo te de a entender la pasión de Megumi que es actualmente. Las parejas será obviamente KaoruBatto, MisAoshi oficalmente, pero habran unos cameos con otras parejas. Y algo que no sabias pero quizás te lo habrá soltado aquí suavemente Megumi y Sano solian ser pareja. Gracias por darle animos a este fic y una oportunidad. Espero este capitulo te haya atraído de igual manera.

Hasta la próxima, espero sus comentarios ¿Qué les gusto? ¿Qué no? ¿Qué les pareció que falto?

Bye