Descargo de responsabilidad: La mayoría, la graaaan mayoría, de las cosas aquí relatadas pertenecen al increíble mundo de JK, lo demás es mío y no tan mío.
Advertencias: Universo Alterno. Ilvermorny, Hogwarts, Clasificación M, OC, OCC, Darkfic. LV/OC? HG/? Y cosas más locas que te puedas imaginar.
La historia sobre Ilvermorny me encendió, estaba tan emocionada que mi cabeza no dejaba de imaginar escenarios, lugares, magia, magia y magiaaaaa (: Espero lo disfruten como yo lo hice al escribirlo, que si bien no es una maravilla de fic, espero que pueda ir tomando forma con su ayuda. Gracias o/.
P.d. Algunas canciones quizá aparezcan, citas de libros, libros. Pero todo lo que no sea mío tendrá un paréntesis.
Por cierto recomiendo leer Ia historia que JK subió de Ilvermorny en Pottermore, ¡es increíble!
"Adsdfgbksdf" Piensa.
"Asdnksdfjsfd" La voz.
Por mí se llega a la ciudad del llanto;
Por mí a los reinos de eterna pena,
Y a los que sufren inmortal quebranto.
Dictó mi autor su fallo justiciero,
Y me creó con su poder divino,
Su supremo saber y amor primero.
Y como no hay en mi ni fe ni mudanza,
Nada fue antes que yo, sino lo eterno…
Renunciad para siempre a la esperanza.
-Canto tercero. La Divina Comedia, Dante. A.
Capítulo 2. Fatalismo, un desastre tras otro.
El viento rompía su fuerza contra el casco, a pesar que disfrutaba de la libertad que le otorgaba andar en moto por la bahía, tenía que llegar al puerto antes de que el tren marino se fuera, se detuvo enfrente de un bar que estaba a unas calles de donde se encontraba la estación de barcos abandonada. Abandonada, al menos para los Muggles, pobre chica ilusa; más tarde se daría cuenta que los muggles no eran ignorantes del todo. Dejó la moto afuera y entró al bar, buscó al dueño con la mirada y le hizo una seña para que salieran.
-¿De nuevo a Harvard en barco?- Preguntó el hombre.
-Si, de eso te quería hablar. No estoy segura de regresar en Septiembre, pero por cualquier cosa todo viene en el sobre. Sólo sigue las indicaciones de ahí y yo me encargaré de que recibas tu dinero. Ahora escucha atentamente; cuida a mi bebé con tu vida por favor.
Freda hizo un puchero y desmontó la gran mochila de viaje de la moto. El hombre pareció sorprendido de que aquella pequeña mujer pudiese cargar la mochila y sobretodo ¡¿cómo diantres pudo haberla atorado en la moto?! Igual era una chica rara y mientras le pagará, lo que hiciera le valía un soberano cacahuate, él sólo cuidaba la moto por unos meses. Pero bien pensado ¿quién rayos tomaba su transporte en un puerto abandonado? Sobretodo si se trataba de ir a Harvard y caray ¡la forma en la que vestía esa chica! Iba con un extraña levita que parecía ser un uniforme azul y rojo. Estaba en definitiva más loca que una cabra.
-Bien, aquí tienes.
Le entregó el sobre con la llave de la moto y se dispuso a andar al puerto. Volvió a los lados para ver que nadie la veía y hecho a correr. La levita ondeaba a sus costados, este año la calles estaban distintas, una cuadra antes de llegar a la estación observó que había muchos sujetos vestidos de negro armados que se la quedaron viendo feo mientras pasaba a su lado, "Seguro son de la DiEA" también habían algunas camionetas blindadas esperando por cualquier movimiento, supuso que era algún retén de drogas o algo parecido. Pero aun así algo le olía mal aquí, nunca había habido muggles tan cerca de la estación Marriot.
Ya llegando a la entrada, paró para recobrar el aliento, por lo demás habían autos aparcados enfrente como todos los años, desde convertibles a simples austeros, ¡qué carajo! Hasta un caballo estaba amarrado a un poste. Lo del caballo la extraño más que las camionetas blindadas…
Freda se rió entre dientes, risa que murió al ver como un grupo de rubias pasaba a su lado riéndose.
-¡Estorbas, mexicanita!- le gritó Stacey mientras la otras se burlaban más.
Resopló y siguió caminando, el peso de su de su gran mochila le ganó, tropezándose, oró servilmente porque las rubias descerebradas no hubieran visto nada; sin embrago ya podía oír sus risas chillonas y sus burlas hirientes. Se levantó con la dignidad de un Rey, sacudiéndose el polvo. Lección de filosofía uno: No critiques, no condenes, ni te quejes, o abrirías la puerta al Fatalismo, un desastre tras otro.
"Putas snobs, y no, no les haré daño" "Yo no dije nada" "…"
Entró a la estación, era amplia y en realidad no era un puerto para barcos. Era más parecido a una estación de trenes, sólo que estos trenes eran marinos. Y sólo eran ocupados por magos. Buscó en la pizarra de salidas que irónicamente era la única, el letrero rezaba "Anden número 7 al colegio Ilvermorny de Magia y Hechicería, en Massachusetts. La estación estaba llena de estudiantes de Ilvermorny de todos los años y los únicos padres que parecían no quererse ir, eran de los niños de nuevo ingreso. Logró llegar a tiempo al anden 7, nunca se cansaba de ver ese hermoso tren que la llevaría a casa. Al fin.
No era para más, los rieles estaban sobre el agua, flotando, al igual que el tren…
…Todo paso demasiado rápido, ocurrió mientras daba un paso adentro del tren, apenas y lo tocó cuando el infierno se desató…
Una explosión voló el vagón y Freda se vio despedida hacía atrás, junto con las viseras y trozos de los habían sido sus compañeros, quedó boca abajo siendo aplastada por su propia mochila y mientras trataba de incorporarse la cabeza de Stacey, la rubia idiota, llegó rodando hasta su mano izquierda. Los ojos sin vida de Stacey la petrificaron por completo.
-¡FUEGO! ¡QUÉ NO HAYA PIEDAD CON LOS HIJOS DE LUCIFER!- Eran muchos hombres, estaban armados hasta los dientes, los balazos empezaron a derrumbar a estudiantes y a padres tras su paso, era una masacre indescriptible. Los gritos de los niños eran la peor parte.
Estando aplastada Freda por su mochila, no podía levantar tanto la mirada, pero si veía el suelo; la cabeza de Stacey seguía ahí y las baldosas blancas de la estación eran salpicadas por un liquido viscoso color carmesí. La sangre dejaba un camino hipnótico a su paso. Todo se volvía rojo.
"¡Al diablo con el estatuto del secreto y a la mierda con los muggles!" Freda rodó a su costado poniendo como escudo su mochila y sacó la varita que había encontrado un día en una de sus excursiones por el bosque. Ella le llamaba graciosamente la varita de reserva, ya que la suya era custodiada en Ilvermorny. La ley Rapport era una estupidez y ahora muchas vidas pagaban los errores ajenos. Dio gracias a sus ancestros por la varita en sus manos, que si en un principio le pareció extraño verla enterrada entre matorrales y raíces de arboles; en esos momentos dicha varita salivaría su vida.
Pero por ahora era hora de poner en práctica todo lo que había aprendido de las Ciencias Ocultas.
-¡Quastoris proximus! ¡Obtexo! ¡Bombardus!
Era increíble…su propia magia, el poder de utilizarla sin reservas; invadiendo cada uno de sus sentidos, poniéndola alerta. Se deslizaba como si lamiera cada parte de ella y por primera vez ya no se sentía incompleta. Ella y esa parte que siempre ignoraba fueron una, la voz era ella y ella era la voz.
Los Muggles habían creado este río de sangre, ahora les tocaba ser los donantes principales. Siguió lanzando maldiciones a diestra y siniestra, era un espectáculo que te ponía los pelos de punta, los lastimaba severamente y los dejaba desangrándose sin piedad; al verla pelear y resistir muchos de sus compañeros la secundaron, claro todos ellos eran de séptimo con sus respectivas varitas. Primero salieron de su escondite los Wampus, Thunderbird y los Pukwide, le siguieron los Horned Serpent con más cautela.
Era inverosímil, una utopía, En ese momento no había un estatus de sangre, no había racismo, todos eran Ilvermorny, peleando por los suyos, defendiendo su mundo. Cualquier observador de la batalla pudo haber tenido la piel de gallina y se pudo haber contagiado del espíritu de supervivencia. Lamentablemente no eran suficientes magos, los sujetos armados eran más y muchos de los compañeros de Freda fueron cayendo uno a uno.
-¡Mátenlos a todos, que no quede ninguno vivo! ¡No dejen que se defiendan! ¡MUERAN DEMONIOS!
El cabecilla le disparó directamente a Freda, la bala rozó su mejilla, y se volvió una bala perdida buscando un verdugo para su malicia. Las palabras salieron solas, siempre habían estado ahí, como una vieja amiga esperando a que salieras a jugar…
-¡Avada Kedavra!
La maldición asesina salió de su varita, potente, para ir a impactar en el rostro enmascarado del Muggle. Los gritos de los muggles tronaron en sorpresa y molestia, eran más agresivos. Pero Freda seguía con la mano levantada, no terminaba de creérselo, sus ojos estaban desorbitados y el mundo se había detenido. Había asesinado a alguien. Había asesinado a alguien. Habíaasesinadoaalguien. Había…
Se obligó a regresar a la realidad, ya sólo quedaban diez de sus compañeros, y seguían peleando. La estación era un festín de sangre y cuerpos calcinados, un tosco aroma a muerte impregnaba el ambiente.
Los aurores del MACUSA llegaron, pero era tarde ya. Aquella masacre que pasaría a la historia como el inicio de una guerra entre el mundo mágico y el muggle, había cobrado sus primeras víctimas. Desde ese momento el colegio Ilvermorny cerraría sus puertas para siempre.
Al otro lado del continente, tres adolescentes se preparaban para abordar el tren a Hogwarts en la plataforma 9 y 3/4. Harry, Ron y Hermione estaban expectantes con lo que sucedería este año en Hogwarts. Molly Weasley había dejado caer una bomba sin explotar, dejando a los gemelos inquietos. Después de todo, era el cuarto año para el trío de oro de Gryffindor, grandes cosas se avecinaban ¿Qué tan malo podía ser?
(:
