Shadow: Bien, aquí les presento la continuación de este fic, muchas gracias a todos los que le dieron una oportunidad a esta humilde historia.
Tema de apertura: Tsunagu Kisuna ( Team Nekokan)
Anna se mordió el labio inferior con nerviosismo antes de tocar suavemente el hombro de su hermana, que dormía muy profundamente a pesar del mal tiempo. —Elsa… —susurró, pero élla no se inmutó.
Ambas compartian una habitación, aunque cuando era mas pequeña dormían en habitaciones separadas, desde sus dos años Anna empezó a dormir en la misma habitación que Elsa, aunque en camas separadas, lo cual no supuso un problema para ella, al menos no hasta esta tormentosa noche
Un relámpago alumbró la habitación y Anna tembló, de pie como estaba, a un costado de la cama de su hermana, cerrando sus ojos… esperando el ensordecedor trueno.
—¿Anna?-
De un salto ella se acomodó a su lado y se escondió bajo sus sábanas. Elsa se había girado a verla, dejando un espacio libre, perfecto para ella… Así que simplemente sus iniciales y correctas intenciones de pedir permiso se habían esfumado ante la oportunidad y ante la amenaza del trueno.
El trueno… la superó encerrada en las tibias cobijas ajenas. Ella suspiró.
—¿Qué sucede? —ella asomó sus ojitos tímidamente, viéndola frotarse uno de los suyos con el dorso de la mano. Su voz era pastosa y recién desperezada. —¿Tienes miedo?
—S-sí, hermana… —respondió con un hilito de voz la pequeña pelirroja.
Elsa se rascó la nuca, soltando luego un suspiro de cansancio. —¿Es la tormenta? —le cuestionó—Vuelve a la cama, pasará pronto, no le temas.
Un az de luz blanca alumbró a su hermana. Anna observó entre fascinada y temerosa la manera en que sus ojos se volvieron grises y sus rubios cabellos lucieron de un blanco digno de la nieve mas pura. En un abrir y cerrar de ojos, ella se hundió en el suave y pequeño pecho, sus dedos se aferraron fuertemente a la camisa de su pijama mientras las nubes volvían a chocarse.
Pronto sintió una mano acariciando su cabecita, causándole alivio y confort.
Permanecieron así largo rato, juntos bajo el ruido de la noche lluviosa, entre quejidos que llegaban con las luces y estremecimientos con los truenos. Ella sentía el constante latir del corazón de Elsa bajo su oído, pero justo cuando empezó a pensar que ella había caído presa del sueño y cuando ya sus propios parpados empezaban a ceder, se oyó la orden: —Vuelve a tu cama Anna-.
—Deja que duerma aquí —pidió—, sólo por esta noche-.
Elsa la separó de su pecho. Ambos pares de intensos ojos azules se chocaron en la oscuridad, unos con duda, los otros con suplica. —Anna —empezó condescendiente y ella supo que trataría de convencerla de dormir en su propia cama.
—Elsa, por favor —le rogó—, sólo por esta noche, lo prometo —terminó con su voz más tierna.
Y, oh, Elsa era muy débil ante su mirada de cachorrito, ante su tono lastimero. Era su hermana pequeña y quería que no sintiera temor, quería dormir a su lado (sobre todo también le asustaba un poco la tormenta, sólo un poco), quería ceder, pero… era por su bien.
—No lo entiendes —negó con la cabeza fuertemente —, te puedo hacer daño.
Anna parpadeó sorprendida y Elsa continuó. —Ya sabes, me muevo mucho… y puedo patearte o algo —dijo.
Ella ladeó un poco la cabeza, acomodándose en la mullida almohada, justo frente a su rostro. —Pues entonces… no te muevas y ya está —susurró con una sonrisa.
La pequeña niña de 6 años hizo una mueca. —No puedo, hermana… —recalcó un poco decepcionada consigo misma y procedió a explicarle—; Cuando duermo no puedo controlar mis movimientos, mi cuerpo se mueve solo, No me quedo quieta y podria lastimarte.
—Ah… —Anna frunció ligeramente el ceño, mordiendo suavemente su labio también en un gesto que hacía cada vez que se ponía a pensar.
Era adorable, pero ella no lo sabía, ni Elsa tampoco lo pensó esa noche. Lo único que revoloteaba en su cabecita rubia era el cómo terminar de exponer sus motivos para lograr la seguridad de su hermanita y poder dormir. —No es que yo sea mala, es por tu bien que debes dormir en esa cama y no en esta-.
Pero Anna nunca había tenido la intención de marcharse. Elsa abrió mucho los ojos cuando ella lo abrazó de manera entrañable; una de sus piernas se enredaba en medio de las suyas, sus bracitos lo rodeaban firmemente de la cintura y su cabecita reposaba bajo su pequeña barbilla.
Estaba inmovilizada, pero no se sentía incómodo.
Ambas niñas calzaban perfectamente la una al lado de la otra.
-Te sujetaré -dijo Anna con una inusual determinación y Elsa no pudo evitar balbucear.
—¿Q-qué?
—Si no te mueves, no hay problema… —sonrió suavemente—, así que si nos mantenemos abrazados… estarás quieta y podré dormir contigo, hermana….
Elsa soltó una risa, para luego suspirar; su hermana era lista… Dudaba de la efectividad de su estrategia, pero…
—Sólo esta noche, ¿está bien? Nunca más volveré a dormir contigo, Anna-Dijo la pequeña rubia pasando una mano por los mechones rojizos del cabello de su pequeña hermana.
Anna asintió, sus pecosas mejillas sonrojadas de victoria, y lo abrazó un poco más. —Sólo esta noche, lo prometo.
Esa fue la primera vez que se mintieron, aunque sin saberlo, porque Anna empezaría a sentir miedo más seguido y Elsa empezaría a buscar un peluche grande para abrazar… Luego se volvería costumbre y, años después, dormir juntas se transformaría en un vicio.
La cama había sido una de las primeras cosas que no compartir al principio, pero irónicamente sería el lugar que visitarían juntas con más frecuencia, con mayor entusiasmo en el futuro.
Pero en ese entonces ninguno de las dos lo sospechaba, eran sólo niñas pequeñas.
Tampoco su padre ni su madre pudieron sospecharlo, quien hubiera podido de todos modos, cuando las observaron tiernamente desde el umbral de la puerta a la mañana siguiente.
—Son tan unidas… —susurró la mujer.
El hombre rubio sonrió, asintiendo mientras las miraba orgulloso.
—Son hermanas, amor mío, es lo más natural.
El padre de esas pequeñas, a pesar de no ser conciente en ese momento, no tenia idea de lo equivocado que estaba.
Fue en la oscuridad de esa noche que algo empezó a cambiar sin que nadie pudiese predecirlo… Fue en las tinieblas de esa noche, en los temblores de los truenos y los destellos de los relámpagos y las centellas, que empezó a gestarse dentro de ambas algo que daría lugar a un suceso que años después las estremecería totalmente.
Tema de cierre: Beautiful World ( Utada Hikaru )
Muchas gracias por leer, espero sus comentarios y criticas en la casilla de reviews, nos vemos la proxima Matta-ne!.
PD: Durante este cap, creo que casi muero por la sobredosis de dulzura en como me imagine que seria ¿ piensan lo mismo amigos lectores?
