Capitulo II

"Una Noche Para Ahogar Penas"


Mi ceño se frunció notoriamente al verlo ahí, de pie a mi lado, con su ¨sonrisa¨. No negaría que solía amar lo radiante y atractivo que lucía su rostro cuando simplemente movía la comisura de sus labios, ¿Qué podía decir? Había sido mi primer amor; Pero tampoco negaría que cualquier atisbo de felicidad en esos momentos era una bofetada para mi amargado estado de ánimo…así que, ser hostil con Naruto no sería de extrañarse ¿No?

Naturalmente, no olvidaría el simple hecho de que estuviera ocultándome la verdad por tanto tiempo. Él inconscientemente se había convertido en cómplice de Sasuke y Sakura, y eso lo convertía en el ¿Enemigo? ¿La persona a la que debía de culpar? Porque alguien tenía la culpa y Naruto tenía mucha culpa al permitir que Sakura liberara sus feromonas cerca de Sasuke, o eso podría decir al respecto…

Además, no podía comprender cuan egoísta podía ser para ni siquiera acercase a mí y notificarme que los cuernos en mi cabeza estaban lejos de ser el último grito de la moda. ¡Un mail no habría estado de más! ¡Una llamada! ¡Un mensaje de texto! ¡¿Qué lo había detenido?!

—Este…—dijo, y se rascó la nuca con nerviosismo—Lo siento por hacerte esperar, pero es que tuve algunos inconvenientes con mi auto, digamos que no es de este siglo, ¿Sí?—sonrió y rio con despreocupación al terminar la frase. Yo hice una mueca desde mi lugar, y él, al no ver respuesta de mi parte, me observo avergonzado: — ¿Estás molesta? —

Oh Dios… ¿Qué debía responderle? ¿Con sinceridad o falsedad?

En fin. Que me disculpara, pero yo, Hinata Hyuga, era una persona sincera.

— ¿Qué si estoy molesta? —Repetí con incredulidad—Pues sí, si lo estoy. Estoy muy molesta contigo. Y ¿Acaso no piensas sentarte? ¿No pesa la culpa sobre tus hombros por haber cubierto a ¨tu¨ novia y a Sasuke? — ¡Lo había hecho! ¡Había sacado de sopetón todo lo que tenía atragantado en la garganta en una sola frase sarcástica!

Liberé el aire atrapado en mis pulmones, y observe la botella de whisky que el barman había colocado frente a mí. ¿Qué tal sabría?

¡Oh! Y si se preguntaran por la reacción de Naruto, pues debo decir que fue obediente y tomo asiento, claro, observándome con la boca abierta. Lo había dejado sin palabras.

En otros tiempos habría estado sumamente avergonzada por mi arrebato, pero luego de haber pasado por muchas humillaciones y que la llamada ¨Madurez¨ tocara a mi puerta, había logrado comprender que uno no puede retractarse ni avergonzarse de sus palabras. Haber comprendido que había llevado una vida entera de reprensión, me había provocado miedo de guardar mis comentarios una vez más.

—Hinata…—me llamó. Pude notar que desde su lugar sus ojos azules no permanecieron quietos, me examino de pies a cabeza, tal y como si me tratase de una nueva especie en exhibición. Me mordí el labio inferior, me sentía desnuda ante tanto escrutinio. Simplemente había cosas que nunca cambiarían, y yo siempre había sido tímida.

Aunque no podía culparlo por verme tal y como si me hubiera nacido una segunda cabeza. Obviamente se preguntaría sobre el paradero de aquella chica tímida y retraída; Y sobre quién me había instruido al mundo del alcohol. Porque si, por primera vez en mi vida probaría el alcohol hasta no poder sentir ni el dedo más pequeño de mi pie.

—Entonces… ¿Planeas quedarte mirando como la dulce Hinata se alcoholiza? Ha de ser un gran espectáculo para ti, ¿no?—dije mientras tomaba la botella de whisky y bebía directamente de ella —Después de todo a ti se te ocurrió que nos encontráramos aquí —una leve mueca se asomó en la comisura de mis labios al pensar en lo que sea que hubiera estado pensando Naruto al citarme ahí.

Él frunció el ceño, quizás ofendido por mis suposiciones: —Este era el único local que atendía a estas horas y que quedaba cerca de la universidad. Nunca estuvo en mis intenciones el divertirnos, digo, no hay nada que celebrar—su mirada azul se ensombreció levemente, aparentemente recordando el motivo de nuestra ¨Amena¨ reunión—Realmente no esperaba que tú fueras de esos vicios, creí que solo vendríamos a hablar y que ignorarías el bullicio —

¿Qué ignoraría el bullicio? ¡Eso era exactamente lo que trataba de hacer con una botella de whisky!

—Pues no me conoces Uzumaki. Nunca me has conocido y probablemente nunca lo hagas porque no somos amigos. Yo tampoco te conozco a ti, así que no podía adivinar tus intenciones e imagine lo que un chico normal planearía hacer—sonar hiriente era mi propósito, ¿Efecto rápido del alcohol? ¿Quién sabe? Pero mi molestia hacía con él iba más allá.

—Claro que soy tu amigo—sonó dolido— Tal vez no uno de los más cercanos, pero me preocupo por ti. Ahora estoy preocupado por ti y necesito que seas esa amiga incondicional de siempre. Por Dios Hinata, nos conocemos desde el jardín de niños. ¿Cómo puedes ser tan indiferente?—Era cierto, después de todo habíamos compartido tanto amistades como muchas experiencias juntos; aprender a atar nuestros cordones, y a no llevarnos todo lo que tocábamos a la boca. Y ni olvidemos mencionar esos infernales festivales escolares, excursiones, bailes y la graduación.

Di otro trago a mi bebida. Eh…solo recordar el día de nuestra graduación no ayudaba en que mi hostilidad hacia el disminuyera.

¨…necesito que seas esa amiga incondicional de siempre¨ repetí esa frase en mi mente. Ante mis ojos Naruto nunca se había comportado como un amigo, solo se acercaba a mi cuando me necesitaba y se sentía solo, nunca vio más allá de esa torpe, amable y tímida chica. Él nunca pudo ver a esa chica que lo amaba con devoción porque simplemente no le pareció detenerse en ella, en analizar sus actitudes y acciones, nunca le intereso conocerla y con eso yo fundamentaba la afirmación de que ambos nunca habíamos sido amigos. Él nunca fue mi amigo. Yo no vivía de mentiras y conocía claramente la verdad con solo ver tiempo atrás.

—Hinata. Ya déjalo—me pidió mientras me arrebataba la botella de whisky de las manos— Esto no es correcto—me dirigió una mirada reprobatoria, tal como padre a su hija cuando está decepcionado.

Sonreí con sorna.

Estaba cansada de que todos quisieran controlar mi vida. Estaba más que extasiada de que todos pensaran que era perfecta y recatada, ¡estaba cansada! Al menos esa noche quería desquitarme con el mundo, por lo menos una vez en mi vida quería sentirme libre de hacer todo lo que nunca hice, aunque todo ese nuevo mundo no me pareciera para nada. Sentía que tal arrebato de rebeldía era lo único que podría alejarme del dolor que acechaba a mi mente, que esa adrenalina que corría por mi sistema ante lo prohibido podría opacar esa opresión en mi pecho y bloquear todo recuerdo. Pues, aún trataba de borrarme aquellas imágenes de mi mente. A Sasuke y a Sakura apunto de…

Sentí mi ojos humedecerse ante el recuerdo, que sin permiso alguno se había escapado de mi mente. Agité mi cabeza a ambos lados en un inútil esfuerzo por olvidar y reclame mi botella de whisky, quitándosela bruscamente a Naruto. No daría vuelta atrás y continuaría con el plan de esa noche: Bloquear a mi mente. Bloquear todo lo que doliera.

Naruto pasó una mano por sus rubios cabellos en un notorio gesto de frustración.

Suspiro rendido, Yo había ganado la silenciosa disputa. Mi actitud había acabado con su inquebrantable posición. Tal parece que ya no me detendría.

— ¿Ya no planeas insistir?—le pregunte, sintiéndome un poco triunfante sobre él.

— ¿Por qué habría de detenerte? —Bufó, derrotado—Digo, ya eres mayor de edad y no está en mis manos darte órdenes—se encogió de hombros—Además…—pronto se dibujó una sonrisa en la comisura de sus labios. Enarcó una ceja. —La Hinata que conozco aprenderá la lección tan pronto amanezca sin ninguna idea de lo que hizo y con medio estomago en el retrete—se ¿burlo?

— ¿Qué te hace pensar eso?—hice una mueca. Nunca me había alcoholizado antes, pero no creía llegar a tan deplorable estado, además, ¡Yo nunca me arrepentía de mis decisiones! ¡No había lección que aprender!

—Solo lo sé. Simplemente no eres problemática—sonrió levemente— O al menos así lo diría Shikamaru. Eres una chica distinta a cualquiera otra que conozco, tú siempre antepones tus valores y eres madura. Simplemente haces esto porque es una forma de sentirte mejor, solo quieres bloquear tu mente—la sonrisa se borró de su rostro ¿Podía leer me acaso?— Sasuke es un imbécil— la furia subió a sus orbes y la ira se acumuló en sus puños— Créeme, sé cómo te sientes. Ambos compartimos la misma pena en estos momentos, es por eso que tu compañía me pareció un buen consuelo y necesaria, tú eres quién puede entenderme mejor—suspiró—Aunque no estoy aquí para que me entiendas, vine porque…necesito pedirte disculpas…—vi sincero arrepentimiento en sus ojos —Por callar, y por saber lo que ocurría entre Sakura y Sasuke y no decir nada; Por ser cobarde y no buscarte como tú lo hiciste conmigo cuando te enteraste—

¿Qué tan pegado a la falda de Sakura podría estar?

— ¿Por qué lo hiciste? ¿Acaso ya no te importaba lo que hiciera Sakura? —la reprobación e incredulidad fueron palpables en mi tono de voz.

Se pasó una mano por sus cabellos, frustrado: —El hecho de que no me quejara de nada no significa que no me doliera verla con "mi mejor amigo", simplemente calle porque… — su rostro se tornó sombrío—Porque al principio, muy en el fondo, creí estúpidamente que pronto se daría cuenta de que estaba en un error—sonrió con ironía—Pero claramente no fue así—chasqueo la lengua—Fue entonces cuando decidí encararla, y ella pidió casi de rodillas mi perdón. Se excusó con que solo había sido una un ¨error¨, y bueno, yo realmente quería confiar en ella y…—

— ¿La perdonaste? —lo interrumpí, acusadora.

—Si—un rubor coloreo sus mejillas, totalmente avergonzado—Decidí que la perdonaría si ella me juraba que no lo volvería a hacer. Pero entonces tú me llamas y todo me quedo más que claro…soy un tonto, era obvio que nada detendría a Sakura y Sasuke—sonó a disculpa.

No supe que decir.

Observe fijamente mi botella de whisky, tratando de verla lo más interesante posible.

Nos limitamos a permanecer en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos. Todo debía de ser una broma mal jugada del destino.

¿Cómo todo aquello que parecía ser perfecto terminaba de esa forma?

¿Por qué me sucedía esto?, Lo había dado todo, ame incondicional y ciegamente, sin pedir nada a cambio, y ¿Era esto lo que el destino me traía de vuelta?

¿Por qué Sasuke prometía cosas que no podría cumplir? ¿Por qué había jurado un amor que no existía?, ¿Por qué había sido un amigo, compañero y novio perfecto si al final lo echaría todo por la borda?

¿Por qué mentir?

¿Por qué apuñalarme de esa forma tan baja por la espalda?, ¿Por qué darle una bofetada a mis sentimientos?

Lo sabía. No era una chica para amar. Solo era una muñeca, una que cualquiera podía romper y desechar en cuanto ya no le fuera necesaria, ¿eso había pensado a quién consideraba el ¨amor de mi vida¨?

Apreté ambos puños sobre la mesa al sentir el cómo una vez más mis ojos se humedecían.

Naruto, pareció notar mi estado de ánimo y me rodeo por los hombros.

Eso en lugar de consolarme, solo termino por incrementar mi rabia: —No te molestes—le sisee entre dientes, provocando un respingo en él por la hostilidad en mi voz—Eres un hipócrita. Tú lo sabías todo y aun así preferiste mentirte a ti mismo, fuiste egoísta al pensar solo en ti —le acuse, a lo que él esquivo mi mirada y no respondió a mis reproches; Siendo eso, un silencioso signo de que aceptaba la culpa — ¡Tú lo sabías!,¡Por Dios!, ¡Tú lo sabías!, ¡Tú lo sabías!...tú—continúe reprochándole entre ese mar de lágrimas que inundaban mis ojos—Tú me mentiste, me hiciste vivir una mentira…—deje escapar un sollozó al decir la última frase.

Contra mi voluntad, él me tomo y estrecho entre sus brazos: —De verdad lo siento Hinata…—susurró con sus labios pegados a mis cabellos—Lo siento, lo siento—repitió una y otra vez, consolándome—Merezco que me odies, soy realmente un imbécil. Perdóname por favor—me separó de su abrazo y me dirigió una mirada llena de arrepentimiento, sincera. Subió su mano y comenzó a limpiar las lágrimas que escapaban de mis ojos.

Entonces aspiré un poco de valor y me dispuse a preguntarle aquello que no me dejaba en paz desde la tarde: —Naruto. Te perdonaré con una condición: Se sinceró esta vez y dime, ¿Desde cuándo?, ¿Desde cuándo lo sabes?—Sabía que la verdad dolería, pero no más que vivir con la agonía de la duda.

Él pareció sopesarlo por unos segundos, cerró sus ojos y fue más que directo: —Desde hace 4 meses—

Eso fue un golpe duró.