N.A: Hallo! ¿Qué tal? Traigo una dramática historia de Devil May Cry con un personaje OC, es una fémina totalmente extraña, que quizá les agrade o bien posiblemente quieran matar =) Estoy indecisa en un montón de aspectos acerca de la historia, pero eso lo voy a ir viendo a medida que avance y ustedes me serán de ayuda, ya que voy a tomar cada una de las sugerencias y criticas que me den.
Ahora bien, este capítulo se divide en dos partes, sino se iba a alargar un montón, así que pronto estaré publicando la parte dos.
Mientras tanto, disfruten.
Capítulo 1: Verdad entre penumbras.
El chillido de una reja y la voz de la mujer, hicieron que Alannah abriera los ojos de golpe, sin saber bien donde estaba parada, al sentirse incomoda y mirar el techo, recordó que se encontraba en un coche camino a un hogar sustituto, al cual aparentemente habían llegado, se reacomodó en el asiento y miró a su alrededor, viendo nada más que jardines y al fondo una casa bastante grande. Alannah se mostró sorprendida sin poder evitarlo, de todos los hogares que había visitado, ninguno se parecía a aquel, aunque de nuevo la rabia e indignación, hicieron que el auto se detuviera y la alegre naturaleza dejara de sonreírle al sol, todo se sumía en oscuridad. Alannah se controló, asegurándose que no tenía por qué ser así, el auto volvió a arrancar y la mujer continuó su camino al interior de la casa, lo estacionó junto a otro negro de una marca que no llegaba a distinguir y luego se quitó el cinturón de seguridad haciendo un gesto con la mano a la chica para que bajara.
Al bajar del auto, caminó detrás de la mujer pisándole los talones distraída por el paisaje que tenía delante de sus ojos, era demasiado bueno para ser verdad. Al llegar a la puerta Alannah frenó justo a tiempo de chocarse contra la encargada, quien le dirigió una mirada de desagrado que cambió cuando el ruido de alguien quitando trabas la sobresaltó. Una alta chica, vestida de monja les sonrió dulcemente detrás de la puerta, llevaba el cabello pelirrojo recogido en una coleta, dándole un aspecto aniñado.
-buenas tardes, vengo del servicio de adopción, creo que fue usted la que pasó…-
-sí, fui yo- dijo con tono dulce –por favor, pasen- sonrió a Alannah cuando esta pasó por su lado, aunque ella no lo notó ya que tenía la vista prendida de todo el lugar.
-Bien, firma aquí y… ¿eres tú sola?-
-no, hay más personas en la casa, pero cada una se encuentra en sus tareas- contesto la muchacha mientras firmaba los papeles -¿Alannah cierto? Me llamo Kyrie, ahora te llevaré a conocer la casa y donde tú dormirás-
-Gracias…- dijo sin saber si sonaría muy cortante, por lo que decidió agregar algo más -¿tienen piano?-
Kyrie la miró un momento sorprendida por algo que Alannah no llegaba a comprender –no, pero si quieres podemos conseguirte uno- dijo volviendo a usar el tono dulce del principio, ésta asintió y luego miró a la mujer que estaba estupefacta por el trato que tenía Kyrie para con la extraña chica -¿hay algo más que deba saber?-
-no, si usted no tiene preguntas, entonces no hay nada más, nos mantendremos en contacto ¿Qué le parece si paso el Martes por la mañana?-
-muy bien, nos vemos entonces, allí está la salida-
Al irse Alannah estuvo más tranquila, algo que no pasó desapercibido por la pelirroja, puso su mano en el hombro de la chica y con la otra hizo un gesto hacia el resto de la casa –ven, te la mostraré- Alannah asintió y siguió su ritmo. Fueron habitación por habitación, las personas que había pertenecían a un tipo de religión que no comprendía, si bien tampoco entendía porque alguien tan joven la había adoptado, no perdería oportunidad de preguntárselo, presentía que algo en aquel lugar no era del todo normal y terminó de confirmarlo al conocer al último miembro de la casa.
-Nero- llamó la chica a un joven que se encontraba en un lugar de entrenamiento, con la música a todo volumen, luchando y haciendo piruetas con una espada, Alannah parpadeó varias veces para entender lo que veía. El tal Nero de no más de dieciocho años, se acercó a ellas con la espada en la mano derecha apoyada en su hombro, frunció el ceño al mirar a la chica de cabello plata.
-ella es…- Kyrie le hizo un gesto que no fue visto por Alannah –la nueva- terminó la frase de un modo distinto, ella nunca había visto a nadie que tuviera su mismo color de pelo y que él lo tuviera así le llamó la atención, aunque las preguntas las dejaría para más adelante –un gusto…-
-Alannah- enarcó una ceja cuando ella quitó sus manos de la vista, al parecer la chica no era nada parecida a su padre, sino al tío –Kyrie… ¿puedes mostrarme mi habitación?- y al parecer tenia buena relación con quien consideraba una hermana. Kyrie asintió sonriendo y vio como se alejaban, tendría que llamarle y decirle que venga, era la única forma de saber si estaban en lo correcto o la habían errado, pero no había duda…tenía algo de él en su sangre, se notaba a leguas.
Al llegar a la habitación de Alannah, está no pudo evitar hacer un sonido de sorpresa, si hubiera sido un dibujo animado, seguramente se le habría desencajado la mandíbula y tendría el mentón por el piso, de todos los hogares sustitutos a los que había ido, ninguno se parecía a aquel, era algo demasiado bueno y no estaba segura de merecerlo.
-Tendrás todo lo que necesites, tú solo llámame, con respecto a tu educación, ya te he anotado en un instituto cerca de aquí que te encantará, espero que te sientas cómoda y nos veas como tu nueva familia-
Espero no herirlos, ni causarles problemas…soy un ser bastante desequilibrado y problemático, deberían saberlo. Si bien eso lo pensó, no lo dijo en voz alta, no sería tan estúpida de arruinarse la vida sola y volver a aquel infierno –de acuerdo, gracias…por todo-
-no te preocupes, aún quedan personas buenas- Kyrie abandonó la habitación dejando confundida a Alannah, no estaba segura de porque había dicho aquello, no le dio demasiado importancia, al menos no de momento, dejó sobre la cama la mochila donde traía la poca ropa que tenía y algunas cosas que había pertenecido a una madre que no recordaba. Hacía un tiempo le había llegado una caja con su nombre, varios adornos se encontraban allí, junto a un collar con la foto de una mujer muy bella de cabello negro, largo y ojos verde opaco, aparte de todo, contenía una carta, en la que le pedía perdón por la vida a la que estaba condenada y por no poder estar con ella cuando lo malo se le viniera encima, pero se había dado cuenta tarde que el padre -al cual tampoco conocía- era un monstruo y que ella sería igual, de lo contrario no habría de estar en el mundo cargando con la condena de tener que luchar contra…
Alannah nunca supo contra que tendría que luchar, ni a quien se refería ella, aunque si decía que sería igual a su padre, entonces había alguien en el mundo que comprendería lo que le sucedía. La carta continuaba…
Él, su padre, no sabía que ella existía, se fue al tiempo de enterarse que estaba embarazada y no lo volvió a ver más, era una forma egoísta de pensar que quizás de esa forma no tendría aquel "virus" y al final de la carta confiesa que no se arrepentía de haberlo amado, ni mucho menos de tenerla, pero no podía arriesgar su vida y estar en el mundo que los rodearía.
Alannah no estaba segura de a qué se refería ella con eso que eran monstruos, pero presentía que no estaba muy lejos de descubrirlo. Sacó el pequeño reproductor del cual nunca se separaba y puso un CD de compilados de temas de los 80 y 90 que le había armado una amiga del orfanato, no tenía un género definido, aunque el rock viejo le agradaba, también le gustaba el pop, por lo que mezclaba Europe con Air Supply o Guns and Roses Con Rick Astley, a veces incluso escuchaba ciertos temas de Lacrimosa, con los que se sentía identificada. Se recostó en la cama con los auriculares puestos y cerró los ojos dejando que la música se la llevara, solía hacer eso en aquel lugar, de ese modo tenía una excusa para que todo aquel que tocase la puerta de su habitación, terminara cansándose y se fuera. Antes de darle al botón de "play" alguien tocó la puerta.
-Pase- Alannah aunque quería ser cordial y agradecida porque la hubiera sacado de ahí, no podía, no estaba en su personalidad, por lo que trató de disfrazar su tono de voz como fuera.
Kyrie entró sonriéndole, algo que hizo sentir peor a la chica –vine a traerte algo de ropa, tendremos invitados y quería que te vieras bien, saliendo de aquí, en el pasillo de la derecha al fondo, está el baño, tarda cuanto quieras, vienen entrada la noche-
-bueno…gracias- Alannah sonrió e intentó que fuera sincero, Kyrie se le acercó poniendo ambas manos en sus hombros.
-Se tú, aquí no tienes que fingir, sé que no te sientes cómoda y hay cosas que te intrigan, pero no tienes que intentar sonreír cuando en realidad tienes ganas de romper algo ¿sabes?- Alannah esta vez sí sonrió con sinceridad ya que había dado en la llaga. Cuando Kyrie se fue, revisó las prendas que le había dado, había varios vestidos lindos, al igual que conjuntos, por lo que miró detalladamente cada uno, todos los colores combinaban perfecto con su piel, algo que hacía difícil descartarlos, aunque hubo uno que llamó su atención, un vestido con corset, totalmente negro y con mangas largas, la parte inferior tenían bolados que le daban un toque más sensual a la terminación del vestido, si había algo que le encantaba era lo gótico y aquel vestido le daría un toque encantadoramente gótico. Miró los zapatos que había en la caja que Kyrie había traído y saco un par que estaban en una caja que decía "Red Black Satin" al abrirla se encontró con un par de zapatos rojos, de taco aguja, con un pequeño moño negro en la punta ¿es que eran tan especiales los invitados que le había dado aquel tipo de ropa…oscura?
Ya con la ropa elegida, salió de la habitación dirigiéndose al baño.
OOO
-¿Crees que en verdad sea…?- Nero se encontraba demasiado desconcertado como para pronunciar la palabra que pondría a su "amigo" entre la espada y la pared, Kyrie asintió lentamente
-no hay mucho que los diferencie, tiene doble cara, o se parece a él o se parece a su tío, aunque yo diría que tiene algo de más parecido en personalidad a él, quizás siendo mujer su personalidad sea más recatada-
-El desdén y la arrogancia juntos no son buenos…-murmuró Nero, la pelirroja lo escuchó y lo miró mal –solo digo… ¿Quién será la madre de la chica?-
-tiene que ser humana, es lo más seguro de momento y sino la mató ningún demonio, entonces ella está en alguna parte de la ciudad-
-¿Por qué crees eso?-
Kyrie se encogió de hombros –por mucho que se quiera alejar de lo que son, no puede, porque Alannah es su hija, no la dejaría, aún si le guarda un rencor irremediable al padre por lo que es y que eso haya maldecido a su hija-
-Vendrá con su inseparable compañera ¿no crees que eso dará una mala impresión si se le dice ahora la verdad?
-No, no le diremos Nero, no podemos hacerlo tan apresuradamente, dejemos que despierte sola, si lo hace, nos daremos cuenta de si en verdad lleva aquel poder en su sangre.
Kyrie se fue hacia la cocina a terminar de preparar la comida, suspiró al apoyarse sobre la mesada, la chica había pasado diecisiete años de su vida viviendo a poca distancia de sus padres y ninguno de los dos daba la cara…por el lado de él era comprensible, no estaba enterado de nada, pero ¿y ella? Si vivía, no tenía excusa convincente para no haberse acercado nunca a hablarle y verla de cerca. Kyrie volvió a suspirar indignada, Alannah tenía suerte de no haber sido atacada por demonios todo este tiempo o no sabían de quien era hija o estaban esperando el momento a que ascendiera para empezar a molestar. Miró el reloj que estaba en la pared, tenía una hora para terminar, aunque eso no contaba mucho, ya que siempre llegaban unos minutos pasados.
-uh…Nero piensa que me veo linda ¿tú qué opinas?- la suave voz soprano de Alannah sorprendió a Kyrie quien se giró automáticamente a verla, naturalmente, se veía como un ángel gótico, con el largo cabello plateado sujeto a una coleta, dejando a la vista, las puntas borgoña.
-realmente te ves hermosa Alannah, ve al jardín si quieres, todavía tienes tiempo- Esta asintió, aunque bien no se acordaba el camino al jardín, decidió ir hacia Nero y preguntarle si quería acompañarla, después de todo, durante aquellos años, nunca había estado sola mucho tiempo.
-¿Nero?- el joven levantó la cabeza y al verla casi sonrió, para ella era un chico raro, la mayor parte del tiempo portó esa espada en la espalda y aunque le llamaba la atención no le preguntó -¿te importaría acompañarme al jardín?- no hubo respuesta por su parte, se levantó del banco y caminó hacia la izquierda lentamente esperando que le siguiera, al llegar a su lado, pudo mantener más fácilmente el ritmo de la caminata, no tenía tema del cual hablar, tampoco era que le interesara, tan solo no quería estar sola en el medio del jardín.
-¿Kyrie te dijo quiénes eran los invitados?- pregunto de la nada, sacando a Alannah de sus pensamientos
-no, pero viendo la ropa que me dio para elegir he de suponer que son invitados especiales.
Nero se rió apenas al oír el tono irónico detrás de sus palabras bien formadas –supongo que para ella si son algo especial, pero no te preocupes, si hay algo que no tienes que fingir son modales- Alannah sonrió, al parecer el chico se había dado cuenta que no era un muñeca de porcelana tanto en sus movimientos, modales y por sobre todo, en su forma de hablar. Siguieron derecho hasta que llegaron a una puerta de cristal, a través de ella podía ver el bien cuidado jardín que pertenecía a Kyrie, al parecer a la chica le gustaba la naturaleza, de noche se veía bastante irreal, como si tuviera algo que no perteneciera a la tierra, se encontraban rodeados de piedras preciosas que iluminaban todo el lugar dándole un aspecto sombrío en algunas zonas y tenebroso.
-Esta piedra está…
-Iluminando si, se llama Luminite, era una piedra del infierno que luego de pasar tanto tiempo en el mundo humano adquirió ciertas fuerzas, he aquí el resultado…es bastante conveniente cuando no hay luz en la casa- Nero se dio cuenta tarde que había usado la palabra infierno, aunque Alannah no dijo nada sobre ello, se quedó bastante cortada –es un mito de cualquier forma, no digo que el infierno exista- Alannah se alejó de él dirigiéndose hacia las piedras, se agachó en el pasto y tomó una de la hilera, le dio varias vueltas, si tuviera alguna lámpara dentro, se calentaría, esta se mantenía fría, por lo tanto algo extraño tenia dentro, tuvo el impulso de hacerla estallar contra el mármol del porche, pero se contuvo.
-¿Por qué llevas esa espada? Dices que el infierno no existe, pero hoy te vi luchando como si el ejercito de Lucifer fuera a venir- Nero escondió el asombro ante aquellas inesperadas palabras de la chica, al parecer ella creía en lo sobrenatural –aparte…¿Tu y yo somos parientes? Es que…siento como si así fuera…-Alannah frunció el ceño sintiéndose insegura por primera vez –hay una fuerza en ti, que no logro descifrar…si es buena o mala- pero al final lo dijo y Nero alzó ambas cejas a la vez mirándola extrañado, aparentemente el poder demoniaco de la chica estaba despertando de su letargo dispuesto a arrasar con todo lo que se pusiera en su camino.
-la verdad es que…
-¡Hey Chico! Tocamos el timbre y nadie respondía, creí que se habían ido antes que llegáramos- La voz de aquel hombre resonó en los oídos de Nero, parecía como si le taladraran el cerebro
-Dante, Trish… ¿Lady?- Nero se sorprendió al ver a la morena de pie junto a la cazadora rubia, aquello sí que parecía apropósito -¿no les atendió Kyrie?-
-Seguro no escuchó el timbre, Lady vino porque le llamó la atención que solamente nos hayan invitados a nosotros dos- Nero se sonrió a penas
-no es una reunión muy importante Lady, pero si quieres…-
-Es mejor tres, que dos- Nero entendió enseguida, al parecer era la única que no había ignorado la presencia femenina que se encontraba a su lado, aunque al parecer, por la cara de desconcierto que Dante tenía en sus facciones, él tampoco la había ignorado, la única que permanecía con expresión neutra, mirándola fijamente era Trish. -¿Es tu novia?- preguntó Lady quitándose las gafas.
-No- respondió la chica, cortando a Nero, usó un tono diferente al que venía teniendo hasta el momento, incluso el murmullo suave había desaparecido, siendo suplantado por uno áspero –Soy Alannah, gusto en conocerlos-
-Alannah- la chica volteó viendo a Kyrie quien le hizo una seña, ella agradecida fue a su encuentro, Nero se quedó mirando el punto vacío por el que habían desaparecido ambas jóvenes. Al recordar donde estaba, se giró hacia los tres invitados y les hizo un gesto para que le siguieran, si ella se comportaba así sería más difícil de lo que creía saber si era hija o no de Dante, aunque por la cara de este, alguna pieza había encajado en toda la historia desconocida que tuvo el cazador con la humana, al llegar a la puerta principal, las dos mujeres entraron pero Dante se quedó a un costado, Nero al verlo se le acercó.
-¿Qué te ocurre ahora?- preguntó el chico con el tono que lo caracterizaba
-esa chica… ¿de dónde vino?- Nero entrecerró los ojos y cruzó los brazos
-Kyrie decidió adoptarla luego de ir al orfanato y ver lo mal que estaba.
-oh…
-¿Qué ocurre con ella Dante?
-…tiene los mismo rasgos de alguien que conocí tiempo atrás.
El cazador parecía atormentado, pero aun así entró a la mansión, Nero no le perdió pisada en ningún momento, hasta que Kyrie y Alannah salieron de la cocina trayendo la comida para cenar.
-quédate, termino yo con el resto- le susurró Kyrie a la albina, pero esta hizo ademan de no hacerle caso –Alannah- la chica bufó y se sentó en el sofá al lado de Nero, mientras que Dante y las dos cazadoras estaban en la mesa, Alannah iba a preguntarle algo a Nero cuando Kyrie regresó y tuvieron que sentarse.
Si bien el problema no era la insultante mirada de Alannah hacia el cazador, era que este tampoco le sacaba la vista de encima, por lo que Nero tuvo que hacer de varios intentos para sacar a Dante de su trance, lo consiguió la mayor parte de las veces, lo que le molestaba era que ella no hablase. En la cocina cuando Nero se fue con Kyrie, esta le dijo que la dejara, quizás no se sentía segura de hablar frente a ellos, pero el silencio mortal y la energía oscura que la rodeaba le estaba empezando a mosquear.
-Alannah ¿recuerdas algo de tu pasado?- preguntó Nero ligándose una mirada severa por parte de Kyrie y una confundida por parte del cazador
-No, solo tengo la carta y una foto de mi madre que ella misma me mandó…pero nunca dio la cara- lo de la carta y la foto era algo que sorprendió a todos, ella lo dijo con total naturalidad, por lo que no sospechaba que él fuera su padre, Nero miró de reojo a Kyrie quien le devolvió la misma mirada de desconcierto. Al terminar de cenar, Alannah dijo que se retiraba de la mesa, el silencio que siguió después de eso, Nero no sabría si llamarle molesto o agradable, teniendo en cuenta que hasta hacia un momento el ambiente estaba tenso.
-Es imposible- dijo Dante después de un momento, nadie había visto al cazador tan fuera de sus cabales como en aquel momento, aunque si bien, las dos mujeres que lo acompañaban no sabían a qué se refería, Nero y Kyrie menearon la cabeza al mismo tiempo, aunque este no los vio. La noche siguió sin la chica presente, algo que cambió bastante el humor de Dante, quien si bien no había vuelto a ser el mismo de siempre, se encontraba con un humor menos sombrío.
ººº
Alannah se encontraba en su habitación, aquellas personas actuaban extraño, debía admitirlo, desde el momento que la adoptaron, supo que algo no andaba bien con ellos. Se tiró sobre la cama pensando cómo salir de aquel lugar, si lo lograba no solo estaría libre de ellos, sino que también lo estaría del orfanato, buscaría trabajo, se compraría un apartamento y empezaría con su vida, tan solo…tenía que planear bien su escape, aunque por otro lado, se sentía a gusto en aquel lugar, no la trataban mal, ni decían que era extraña. Te encuentras entre la espada y la pared querida Alannah ¿Cómo sales de esto? Después de todo Kyrie es amable y Nero también, inclusive el resto de los religiosos del lugar, no puedes quejarte, tienes la vida que siempre quisiste… ¿vas a arruinar todo ahora?
Alannah resopló, odiaba cuando la voz de su consciencia tenía razón, pero la euforia que sentía con el solo hecho de pensar que podría vivir sola, sin tener que ser carga de nadie, ni tener que soportar las exigencias de los demás, le daba un enorme vuelco a su espíritu muerto, incluso soñaba con comprarse un coche deportivo descapotable, que fuese veloz, aunque eso sería luego de haber terminado de acomodar su vida…siempre y cuando lo hiciera.
En algún momento aquellas personas deberían irse, claro que…parecía que no tenían esa intención. Se levantó de la cama con un salto haciendo resonar todos los resortes, se acercó al pomo de la puerta y lo giró, la voz que más se escuchaba era la del tipo de rojo, había algo que se le hacía extrañamente familiar, aunque no lo conocía, le resultaba extraño. La alfombra amortiguaba un poco el ruido de los tacos al bajar por la escalera, al llegar al hall principal, siguió recto y doblo a la izquierda donde se encontraba la sala en las que estaban todos reunidos, esta vez no se interrumpieron, al margen, parecían dispuestos a incluirla al grupo.
-Me alegra que hayas vuelto Alannah, estaba por ir a buscarte para que tomaras algo- Kyrie se acercó a ella poniéndole la delgada mano blanca sobre el hombro
-no, te agradezco pero no quiero nada- Alannah se sentó en el sofá quedando frente a frente con Dante, quien hablaba con Nero sobre…
¿Demonios?
La chica no pudo evitar sorprenderse y prestar más atención, si todo lo que decían era cierto, entonces las cosas que a ella le pasaban tenían que ver con algo sobrenatural, no le importó si era mal visto, se arriesgó a interrumpir al cazador.
-digamos que hipotéticamente, alguien tiene…-miró hacía el techo frunciendo los labios mientras buscaba una palabra correcta –el…poder…no…el problema- sonrió internamente, aquella era la palabra, lo que ella tenía era un problema –de que cada vez que se enoja, hace que las luces titilen y que todo alrededor se suma en oscuridad, que el tiempo se detenga, como si…se transportara a otra dimensión y se vieran las cosas desde esa perspectiva…oscuro, sangriento- Tanto Dante como Nero se quedaron mirándola, por el lado de Nero había asombro por la forma en que lo había dicho, pero desde Dante había una pizca de suspicacia que se reflejaba claramente en su mirada al posarse en la chica.
-hipotéticamente- repitió el cazador –entonces esa persona tiene poderes demoniacos, no es un problema- enfatizó la palabra que ella había utilizado antes –es un poder unido, detener y salvar, viéndolo desde el punto de vista en el que todo se ve al revés, eso puede no significar lo mismo, lo que hace posible un efecto contrario de lo que en ese momento se tiene en mente. El demonio que tenía en sus genes ese poder, fue desterrado hace mucho tiempo ya que se lo consideraba peligroso para los humanos, no tuvo descendencia así que nadie puede tenerlo…- hizo una pausa mirando de nuevo a la chica fijamente notando el temor que emanaba de su ser.
-y… ¿no es posible que se controle?-
Demonio…Demonio…Demonio…
-depende…de la persona- Dante se levantó al mismo tiempo que Alannah quien perdió el equilibrio, habría caído sobre la mesa de cristal sino hubiese sido porque Dante lo vio venir.
Desciendo de un poderoso demonio, extrañamente nací humana, pero tengo sus poderes en la sangre y de vez en cuando, al momento que olvido sellar mi mente, se manifiestan, mátame; soy un peligro para lo que tu proteges con tanto esfuerzo día a día, mátame, no dejes que siga vagando por esta vida…
-Debí haberla matado…- Dante se levantó con la chica en brazos y la puso en el sofá –ella es mi hija…fue un error lo que pasó con esa mujer…pero cuando desapareció creí que había sido por el bien de todos…no porque tendría…algo que esconder y al igual que a ella…no puedo matarla, con ella tengo razones, con aquella mujer no-
-¿hay una historia oscura en tu vida eh Dante?- la rubia le dio apoyo a Dante en varios momento de su vida, pero bien sabía que había cosas que este nunca le iba a contar de su pasado –tiene la sangre de Sparda, algo que aquella mujer no, puede que en ella despierte lo mismo que en ti-
-puede despertar lo mismo que despertó en Vergil…a fin de cuentas tendrá el mismo final que él, ya que no podría matarla- en aquel momento no sabían cómo actuar con aquella personalidad de Dante, Kyrie quien había estado observando desde la puerta, se acercó al cazador consolándolo en silencio, algo que este agradeció. –lo mejor va a ser que la lleve al local, es de la única forma que podré vigilarla-
-pero Dante, de esa forma tendrás que contarle la verdad, no puede enterarse de todo en el mismo día que llegó ¿quieres que escape? Déjala, aquí tendrá una vida humana, si va contigo se perderá muchas más cosas de las que ya perdió- Se notaba a leguas que Kyrie se había encariñado con la chica, pero al margen de eso, había dicho una verdad que molestó a Dante. Se perderá muchas más cosas de las que ya perdió. Muy a su pesar tuvo que cederle la custodia de su hija a la pelirroja, aunque si bien el problema de Dante no era dejarla allí, era no poder vigilar los cambios que podría llegar a tener. Como también…podría no tenerlos, maldición, si sigo así voy a envejecer antes de tiempo. Luego de un tiempo hablando sobre el tema y que Kyrie accediera a llamarlo en caso de algún cambio en ella, los tres cazadores se retiraron del lugar.
-Kyrie no te preocupes, ve a dormir tranquila, yo me ocuparé de ella- La chica lo miró un momento antes de sonreírle y asentir, miró a la joven por última vez y luego se fue. Nero se acercó, tomándola en brazos y subió las escaleras con cuidado dirigiéndose a su habitación, la depositó sobre la cama y se sentó en la silla que estaba junto al escritorio, no estaba seguro de si dormir sería una buena idea, quería ver cuando ella despertara, como reaccionaba.
Las horas pasaron y Nero terminó dormido en el asiento, por lo que no se enteró cuando Alannah se levantó de la cama y salió de la habitación, la chica caminaba sonámbula por la mansión a penumbras, seguía un camino recto sin perder el equilibrio en ningún momento, se paró frente a un cuadro en el que había dos personas y en medio como una abertura, fue directo, sacando el cuadro y apoyándolo sin hacer ruido en el piso, dejó al descubierto una caja de seguridad que estaba sellada por una clave, si bien Alannah no tenía el número de la caja, quien actualmente controlaba su ser si, abrió los ojos de repente sin mostrar vida en ellos, giró de derecha a izquierda la ruedilla hasta que ésta emitió un sonido que indicaba su abertura, una pequeña chispa de vida brilló en los opacados ojos verdes, tiró de la puerta dejando al descubierto un artefacto viejo, el cual tomó en sus manos, aún, manejada por alguien más, giró el pequeño artefacto gris con una forma extraña y un rostro atormentado en el medio que emitió un sonido infernal que únicamente sonó dentro de su cabeza. Alannah soltó la esfera y se echó hacia atrás tomándose la cabeza con ambas manos, el chillido se había ido aclarando y ahora una voz sonaba en su cabeza.
Despiértalo, despiértalo, despiértalo…hazlo ahora tú que puedes, despierta el alma que duerme bajo el suelo donde tu estas parada.
Un grito salió de la garganta de la chica cuando sintió su cuerpo arder, cayó al piso aferrándose fuertemente desde las piernas, soportando el dolor, el fuego parecía estar pegándose a su carne hasta pulverizarla, el chillido en la cabeza había vuelto a resonar y era como si fuera a estallarle, de repente solo sintió el silencio que principalmente la rodeaba, el dolor había desaparecido, regresó la vista hacia el ahora quemado artefacto, se arrastró hacia donde estaba, no confiaba en su mente como para pararse, lo tomó lanzándolo automáticamente ya que la había quemado, giró la mano y la quemadura había consumido gran parte de la piel de su palma dejando al descubierto la carne.
-¡chaleria!- murmuró bajo en hebreo, la voz en su mente comenzó a hablar de nuevo y ésta llevo la mano sana a un lado de su cabeza -¡zol zein shah!-
Nero quien miraba a Alannah sin saber exactamente qué hacer, se sobresaltó cuando ella cuestionó en aquel idioma, no sabía bien que había dicho, pero se la veía enojada luchando con algo en el piso, Kyrie se fue a llamar al cazador, ya que lo que hacía no era normal, incluso la no reacción al zarandeo que Nero le había dado minutos antes que gritara y se tirara al piso, el chico prestó atención cuando ella levantó la cabeza y lo miró fijamente, una perversa e inquietante sonrisa se extendió en su rostro.
-shesh iom- luego de eso, Nero se precipitó antes que golpeara contra el piso, había cerrado los ojos y perdido el equilibrio, como si lo que la poseyera hubiera abandonado su cuerpo ¿Qué diablos significaba lo que había dicho? La levantó en brazos e iba a dirigirse al cuarto donde se encontraba Kyrie cuando esta salió alarmada.
-¿Qué pasó?- Nero la hizo a un lado sin ser grosero para poner a la chica sobre algún lugar –Dante va a llegar en unos minutos- se dignó a decir cuando vio que el albino no le respondía, este únicamente asintió en su dirección y luego volvió a su postura anterior, dejó a Alannah sobre el sillón que había en la sala y se sentó al lado con la vista fija en el piso. Le había dado un anticipo de algo…de algo que estaba por suceder o que sucedería. Shesh iom. Nero intentó darle un significado, tenía algunas bases en hebreo, pero no era un idioma al que realmente le diera toda su atención, y lo poco que había estudiado lo olvidó en los meses que dejó las clases privadas. El hecho por el que no había dirigido palabra a Kyrie era para no alarmarla más de lo que ya estaba, bastante con el hecho de saber que Dante no había errado, a ella le pasarían cosas que debería vigilar, lo que no sabía era que factor de la casa había provocado aquel acto de posesión, si era eso lo que había sufrido o bien el demonio interno que poseía la joven. Hasta el momento en que tocaron la puerta, ella estuvo muy inquieta.
-Shesh iom significa seis días- dijo Dante mirando el rostro de la chica, en sus facciones se marcaba la agonía que estaba sufriendo en aquel momento -¿ella hizo algún ritual antes?-Nero se miró con Kyrie y Dante alzó las cejas -¿Qué…?- preguntó con cautela viendo la reacción de estos dos.
-manipulaba algo para nosotros invisible, que aparentemente le hacía daño, antes de decirme eso, había hablado otras cosas, dijo algo como Shaleria y sol sein shah-
-Chaleria…-repitió Dante corrigiendo al chico –y zol zein shah, o la maldijo a ella, o ella inconscientemente maldijo a quien la poseyó, seguramente había algo dentro de su mente que resonaba insoportablemente, por lo que pidió desesperada que se callara, que parara, si bien, vuelve a caber la posibilidad que fuera el demonio y no ella, eso exactamente no lo sabemos, Kyrie, déjame llevármela, al menos por esta noche- El cazador parecía verdaderamente preocupado por la integridad de la muchacha aquella, por lo que Kyrie asintió.
ººº
-las cartas se vienen poniendo en la mesa desde hace meses, pero nadie hace nada ¿Quién me garantiza que ahora esto funcione? La chica se mantiene intacta siempre ¿quieren decirme cómo es eso posible? ¿Por qué no se le desquebraja el alma?- dijo un hombre que se encontraba sentado elegantemente, sin mostrar signos de alteración.
-usted solo dedíquese a mirar y disfrute del espectáculo, si sigue presionando entonces tendré que tomar otras medidas- dijo el alto hombre rubio que miraba al exterior desde un ventanal –no tardará mucho en reventar la burbuja- comentó en tono sombrío, para luego salir por la enorme puerta de la mansión.
-él tiene sus propios planes, John- dijo la mujer saliendo del cuarto en el que se había escondido –sabe que estamos jugando y se está cansando, por lo que va a actuar por las suyas, no me sorprendería si no lo ha hecho ya-
-mantenla vigilada ¿sigue en el orfanato?-
-no, ha sido adoptada, actualmente está con…su padre- El hombre asintió y ella salió de la mansión.
ººº
Alannah despertó sentándose con precipitación en la cama, miró la habitación sin saber exactamente donde estaba, la luz se filtraba por la ventana, algo que llamó su atención ya que la casa de Kyrie y Nero no poseía ese tipo de ventanas, más bien eran de la clase antigua, esos enormes ventanales que poseían las mansiones. Se dirigió a la puerta abriéndola suavemente, frente a ella se abría un pasillo estrecho, salió de la habitación dirigiéndose a las escaleras que daban a la parte inferior. Maldijo interiormente por el crujir de las maderas a cada paso que daba, a medida que iba bajando los escalones, la estancia que se presentaba ante ella, le daba entre asco y miedo, ya que no tenía idea de donde se encontraba.
-¡Vaya!- dijo una voz infantil de niña –sí que te…-
-Alannah no sabía que habías despertado ya- aquella voz masculina la hizo girar el rostro para enfrentar al tipo de gabardina roja que la miraba fijamente.
-¿Qué hago aquí?- preguntó de forma brusca, Dante sonrió internamente, le recordaba un poco a sí mismo de joven
-¿Qué recuerdas de anoche?- respondió con una pregunta y no había peor cosa que le hicieran eso a una persona. Alannah frunció el ceño y clavó la vista en una de las paredes.
-Tengo una sensación de vacío…siento mis manos arder como si me hubiera quemado con algo, pero no tengo imágenes de ningún sueño, quizás fue parte del desmayo pero escuché voces que me hablaban en hebreo…y me instaban a hacer algo…- Alannah se detuvo al pasar la vista por la pared donde Dante colgaba la cabeza de varios demonios, enarcó una ceja incrédula y volvió la vista al cazador -… ¿Qué demonios es eso que cuelgas ahí?- Dante se carcajeó por la expresión de la chica y esta se enojó, estaba claro que no tenía muy buen humor, pero sería mejor responderle antes que comenzara a afectar el sistema eléctrico, ya que las luces habían comenzado a parpadear. Patty miró las luces, al igual que los otros dos presentes.
-la respuesta la tienes en la pregunta que me has hecho, demonios ¿recuerdas mi conversación con Nero acerca de ellos?- Alannah al desenfocar su furia, las luces se calmaron. El cazador tenía que admitirlo, la chica poseía un enorme poder entre manos, lo que no estaba seguro de cuan bueno sería eso si ella no sabía manejarlo. Dante se dedicó a observarla más detenidamente mientras ella se acercaba a la pared donde estaban los demonios, era idéntica a ella, salvo por el cabello platinado, pero había heredado sus ojos y sus finos rasgos, le causaba risa el color rojizo que llevaba en las puntas del pelo, no era para nada estético, pero aceptaba que a ella le gustase, aparte no era quien para hablar de "estética". El cazador puso los ojos en blanco ante sus pensamientos. Al principio estaba inseguro de si iba a poder cargar con el hecho de tener una hija, aunque claro, aún existe la posibilidad que ella no se entere y que las cosas se acomoden solas, -quiso largarse a reír allí mismo por el ingenuo pensamiento-, él sabía que aquello no era posible, cuando las cosas se torcían en dirección a él, era porque se venían problemas, ya tenía mucha experiencia en eso.
-¿cazas demonios o qué?- preguntó la chica en el mismo tono de voz arrogante que usaba él cuándo tenía dieciocho
-Sí, me dedico a la caza de demonios-respondió él sonriendo. ¿Y quieres saber algo más? Eres mi hija, pero no puedo decirte porque Nero y Kyrie dejarían mi cabeza colgada en su comedor. -¿mencionaste que tenías una foto de tu madre?- preguntó fingiendo curiosidad.
Alannah lo miró con sospecha –si…-respondió cautelosa –y una carta también-
-¿intentaste hallarla?- insistió
-no, ella para mí está muerta, no tiene justificativo, ninguna madre abandona a su hija…la única esperanza que me queda es encontrar a mi padre vivo-
Maldición. Pensó el cazador al ver la tristeza en ella –pero a todo esto…¿Quién coño eres tú? No tuve…- Alannah cambió sus palabras –no me importó mucho conocerte, inclusive te ignoré ¿y ahora me encuentro en tu…- miró el lugar recorriéndolo de arriba abajo -…casa?-
Dante sabía que debía medir sus palabras, pero la urgencia por decirle que no se encontraba sola era más fuerte que el sentido común. Él siempre se había guiado por lo que le dictaba el corazón, lo había aprendido de Lady y nunca lo hizo a un lado.
-Mira, anoche fuimos a la casa de Nero y Kyrie porque ellos sabían que…-
-…que algo oscuro hay en ti- Nero estaba recargado en el marco de la entrada viendo en dirección a la chica y luego mirando a Dante –él te trajo aquí por pedido nuestro para poder vigilarte…ya que anoche tuviste una…posesión demoniaca- No era lo mismo decir eso que decir "el demonio que llevas dentro está a punto de ascender y te está mostrando cosas del pasado"
Nero había estado investigando durante toda la mañana sobre posesiones similares a la que había tenido Alannah y en uno de los libros, Sparda escribió.
El demonio interior de cada ser hibrido que habita en la tierra, fue un poderoso demonio que dominó antaño el infierno, al entrar en un hibrido se va fortaleciendo a medida que este se ejercita o lo alimenta con sangre de subordinados.
De todos, el más peligroso es Abeel, demonio que incluso estuvo a la altura de Mundus en aquella época. Se dice en mitos, que engendró una hija humana, durmió sus poderes y la mandó al mundo humano. Sus motivos son desconocidos y su cuerpo murió en una batalla, debilitándolo. Cuando un demonio renace en el cuerpo de un hibrido, al principio le irá mostrando cosas del pasado para familiarizarlo antes de ascender.
Nero citó mentalmente aquel párrafo, debía encontrar a aquella mujer.
-¿posesión demoniaca? ¿Eso explica por qué me siento tan…vacía?- preguntó más para sí misma que para los tres presentes, aunque Patty se encontraba limpiando el lugar –es como si en mi interior no existiera nada…- Quiso explicar la chica
-Alannah volvamos a casa, dejemos que Dante regrese a su ritmo habitual…- El cazador se sorprendió por el tono que usaba el chico cada vez que le hablaba a ella, no era aquel arrogante crio que conoció en Fortuna, Alannah dudó un momento y luego fue hacia Nero –Gracias por lo de anoche- dijo este antes de cerrar la puerta.
Dante enarcó una ceja y luego miró a Patty –casi la jodes ¿lo sabes no?- la niña tan solo se encogió de hombros
ººº
-¿hice o dije algo en mi posesión?- preguntó una vez que se alejaron del negocio, Nero la miró antes de responderle, pero ella estaba distraída buscando algo en la calle que la ubicara por si en algún momento debía buscar aquel lugar.
-Si…hablaste en hebreo y actuabas como si tuvieras algo en las manos no visible para Kyrie y para mí-
-oh…vaya-
-deberías haber ido al instituto hoy, supongo que puedo acompañarte- dijo Nero mientras miraba la hora –no ha pasado mucho tiempo-
-preferiría no ir…- murmuró adelantándose a Nero por la estrecha calle que los llevaría hacia el transporte.
Estaba lo suficientemente confundida como para no notar la mirada de Nero clavada en ella. Siempre había sospechado que algo no estaba bien en su interior, que no era como toda esa gente que caminaba por la calle todos los días, quizás ahí estaba el verdadero motivo de su madre para abandonarla. Las lágrimas comenzaron a deslizarse en silencio por el rostro de la albina quien volteó hacia la ventana, apenas se volvió cuando Nero posó su mano en el hombro de la chica.
-si tú supieras quien es mi padre ¿me lo dirías?- Esa era una pregunta que no esperaba
-Sí.
El resto del camino siguió en silencio, Nero esperaba que aquella urgente necesidad de encontrar a su padre se disipara, aunque era en vano esperar aquello. Alannah buscaba una aventura, aunque parecía estar metida dentro de la historia hace rato.
