El fic está marcado T por uso de palabras anti sonantes, disfrútenlo.
Fin de la nota rápida.
"La misma mierda, distinto día."
Capítulo 1: El Bar
Realmente no era lo que todo el mundo le decía lo que hacía sentir a Hipo que no valía nada, ni tampoco era la forma en que las personas lo trataban lo que afectaba su autoestima. No, era la forma en que la gente del pueblo, "amigos", e incluso su propia familia comenzó a mirarlo. Sus miradas insinuaban que conocían con lujo de detalle lo que se le escapó. Él no estaba contento consigo mismo, sus propios padres se aseguraron de hacerlo sentir más que avergonzado, por siquiera tener pensamientos de aquel tipo.
Hipo agitó sus párpados varias veces mientras caminaba por el medio de la calle con la cabeza abajo, mientras murmuraba algo en voz baja " 'No es justo..." Miró a todas las caras mirándolo. Casi todos ellos lo miraron como si fuera un criminal, y apuñaló a su corazón más profundo que cualquier palabra que alguien le hubiera dicho antes. Odiaba la forma en la que la gente lo miraba, aunque no estaba enojado, se sentía... señalado. Suspiró en voz alta y dejó escapar otro suspiro con fuerza.
Sus brazos le dolían del duro trabajo que había tenido hoy en la forja. Su patrón, Gobber, fue una de las pocas personas que seguían hablando con él sin ser crítico acerca de lo que los rumores decían. Por otra parte, él seguía siendo uno de sus empleados más fieles, y teniendo en cuenta las circunstancias tenía que serlo, él nunca se quejaba de las largas horas o bajo pago. Necesitaba trabajar, sólo para vivir, como cualquier otra persona.
Sus ojos de color esmeralda parpadearon pausadamente mientras el cielo crepuscular comenzó a aparecer en la distancia. Él realmente no quería ir a casa y descubrir qué "regalo" le habrían dejado en su apartamento. ¿Otra amenaza de muerte? ¿Una nota para tratar de cambiarlo? O tal vez un clásico, una roca lanzada a su ventana atada a una carta de odio.
El vikingo se humedeció los labios mientras sentía el sudor escurriendo por su cara. Su cuerpo todavía estaba cubierto con sudor por el arduo trabajo y calor del horno. No estaba quejándose, pero sentía un calor tremendo. Era uno de esos días en los que su piel se ponía pegajosa por el sudor y simplemente necesitaba una ducha fresca y agradable con agua fresca a través de su abrigo. Berk no era famoso por su clima cálido, o sus cálidas bienvenidas, era un pueblo guerrero intolerante con deseo de asesinar a cualquier "criatura" que tuviera la mala fortuna de aterrizar en su isla, sin embargo desde el fin de la guerra solo se quedaba en una hostil bienvenida.
El vikingo suspiró de nuevo. Suspirar se había convertido en un hábito muy común para él; ya no podía evitarlo en este punto se había acostumbrado demasiado a ello. De hecho, podría ser una de las pocas razones por las que no se había vuelto loco aun, era una manera de dejar salir aunque fuera un poco de su estrés sin que esos malditos ojos los siguieran a todos lados.
Los sonidos de la noche eran débiles, la manada de ovejas caminando de regreso a sus pastizales, los pocos animales que quedaban regresando a sus hogares para descansar, y los propios vikingos dispuestos a repetir sus propias vidas al día siguiente.
El vikingo, levantó su cabeza mientras que el sol estaba a punto de desaparecer en el horizonte. Miró hacia el bar local. Puesto para viajeros y personas indeseadas, de tal manera que no tuvieran que acercarse al gran salón, si estaban sedientos.
Hipo ajustó el chaleco gastado alrededor de su cuerpo y parpadeó para ajustar sus ojos a la oscuridad, sólo para encontrarse a sí mismo vagando directamente a la puerta del bar, acercándose lentamente hacia la luz. No era por lo general alguien que disfrutara beber, pero desde hace algunos días se encontró necesitando lo o de lo contrario no era capaz de llegar a dormir, su mente se llenaba de ideas interminables de como lograría pagar la renta y peores cosas que de las que prefería no acordarse. Además esta era otra cosa a la que tuvo que hacer frente a estos últimos meses.
Hipo levanto la cabeza, quitando su sudado chaleco. El cantinero parecía de mal humor, pero para ser justos, por lo general siempre parecía estarlo, sin embargo que en el momento que Hipo entro el murmurara algo no ayudo. El vikingo hizo una rápida mirada alrededor del local. Sólo había otro cliente en el lugar, lo cual era extraño teniendo en cuenta que esta era la única temporada en que su pequeño pueblo tenia visitantes, pero considerándolo de nuevo era razonable tomando en cuenta la actitud de los vikingos.
Lo primero que llamó la atención de Hipo sobre el cliente eran las grandes alas apretadas contra su espalda mientras estaba sentado en un pequeño barril justo en frente del mostrador. Su abrigo era de un azul oscuro mientras su cabello resaltaba de un negro profundo, extremadamente sucio y parecía estar volando con el viento. Era casi como si el hibrido volara todo el tiempo y su cabello se había quedado atascado con ese estilo.
Hipo se encogió de hombros probablemente era sólo un transeúnte que se detuvo para tomar una bebida y un buscar lugar para descansar por la noche para seguir su camino al día siguiente "Lo de siempre..." Hipo dijo al vikingo más alto, de cabello negro, de un cuerpo enorme y que bestia un chaleco grueso de piel, con un solo ojo y un bigote largo. No parecía demasiado adecuado para ser el único cantinero pero, de nuevo, Hipo no era nadie para hablar con todos esos rumores...
"Hump!" El vikingo gruñón dijo antes de rodar los ojos y alejarse. Hipo suspiro. Otro día sin ningún tipo de charla entre ellos. No había habido muchas conversaciones cotidianas con las otras personas del pueblo desde que ocurrió todo, dejó de lastimar sus sentimientos hace tiempo... o la mayoría por lo menos.
El vikingo más pequeño miró a su derecha, levantando una ceja cuando vio el par de visores morados con un dragón colgando alrededor del cuello del desconocido por una correa de cuero. Hipo parpadeó. Podría haber jurado que conocía aquel diseño de alguna parte...
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando un vaso casi se estrella frente a él. Parpadeó y miró al propietario antes de sacar del bolsillo de su chaleco unas pocas monedas y colocarlas al lado de la bebida. El propietario las miró como si contuvieran una suciedad indescriptible.
"Maldito marica..." se quejó en una voz bastante alta, asegurándose de que Hipo oyera. El pequeño vikingo se estremeció; ni siquiera trató de ocultarlo. Se sentía como si hubiera sido escupido y luego se hubieran reído, una falsa sensación de triunfo se mostró en el rostro del cantinero. Esa maldita palabra que le había seguido hasta los confines de la tierra durante los últimos tres meses todavía le dolía hasta el fondo de su pecho. No sabía que rayos era lo que se suponía que debía hacer; Hipo no fue de ninguna manera agresivo o antipático, incluso si el ya no podía soportarlo. Sólo se sentó allí y lo escuchó, no tenía otra opción.
El hibrido de repente se sentó junto a él mirándolo con una ceja levantada. Debe pensar que era repugnante pensó Hipo. La orilla de sus ojos esmeralda no pudo leer más allá de la cara de póker del hibrido. No quería voltear, la mirada que sabía estaba sobre el hizo que sus ojos se humedecieran, calmándose bajo la mirada, sollozando para sí mismo tratando de no hacer una escena, no en público.
El cantinero se alejó e Hipo suspiró con fuerza, dejando escapar una pequeña parte de su ira y vergüenza. El cantinero tomo su dinero de la mesa mientras se alejaba de él. Agarro el tarro de madera tratando de ahogar sus malditos pensamientos y sentimientos antes de que una voz le interrumpiera.
"Amigo, yo que tu no lo bebería..." El hibrido junto a él de repente susurró en un tono ligeramente bajo. Hipo dejó lo que estaba haciendo. El acento del otro era extraño, obviamente, no era de alrededor de estas islas. Miró al otro y parpadeó lentamente, mostrando confusión en su rostro. "¿Q-qué?"
"Creo que el otro tipo escupió en tu trago." El hibrido se quejó, señalando con la cabeza hacia el cantinero en una forma más que exagerada. Hipo dio un vistazo al cantinero, sus ojos cafés le miraron con asco. Hipo suspiró antes de empujar la bebida a un lado y apoyar la cabeza sobre la barra. Él no dudaba que el otro vikingo fuera a hacer algo así, a estas alturas no le extrañaría que cualquiera hiciera algo como eso.
Algo frio rozo el brazo de Hipo, mientras volteaba a un lado para darse cuenta que el hibrido se había sentado más cerca. El vikingo parpadeo repetidamente antes de notar la bebida medio bebida que estaban ofreciéndole. "¿Por-por qué me la das?" pregunto sujetando suavemente el tarro.
"No sé tío, sólo parece que necesitas una bebida. No iba a decirte nada porque pensé que podrías ser un tonto, pero después de lo que él dijo..." El hibrido negro murmuro algo entre dientes "puede que tenga algo de saliva, pero al menos no le escupí" Parecía amable, y sabía acerca de los rumores que circulaban... entonces ¿cuál era el truco?
Hipo sintió que algo se movía en su estómago. Maldijo en su mente a sí mismo tratando de mantener el control antes de mirar a la bebida. Finalmente se encogió de hombros y tomo la bebida, tomando rápidamente el contenido dejo escapar un suspiro al finalizar el sorbo. El otro lo miró y sonrió cálidamente. Las mariposas regresaron.
"Mi nombre es Toothless. Sólo Toothless... probablemente has escuchado de mí..." Dijo la última parte mientras su tono se hacía un poco engreído, sin embargo sus ojos parecían tener una mirada… cansada. Toothless era unos centímetros más alto que Hipo, y parecía fuerte aun para un hibrido, tomando en cuenta que la mayor parte de híbridos que llegaban a Berk eran por lo general fornidos.
"Lo siento... pero… no te conozco…" dijo Hipo, pasando su mano entre su cabello nerviosamente. Sus ojos se movieron a la barra y bajo la cabeza.
Toothless pareció sorprendido un momento antes de sonreír con gusto una vez más. "No, creo que no... es una especie de alivio después de todos esos locos fans" Toothless cortó su propio discurso antes de reírse con torpeza, trazando unos círculos sobre la barra que estaba en la línea de visión de Hipo. "No importa tío, pareces agradable."
Porque en el nombre de Odín seguía llamándolo tío, Hipo no había visto muchos híbridos en su vida, gracias a que había nacido en Berk era casi imposible que algún dragón o hibrido se quedara más de un par de días, y en ese tiempo su padre nunca le dejaba acercarse a ellos. ¿Todos ellos hablan así?
"Um... muchas gracias por la bebida." Hipo dijo entre dientes, dando otro pequeño sorbo. Los ojos del otro lo miraron, sus mejillas se sonrojaron mientras daba una mirada rápida a Toothless. Hipo se maldijo en su mente una vez más, y comenzó a sentir vergüenza.
"Me habían contado que las cosas eran así por aquí, viejo." Toothless se quejó, mientras una mano recorría su cabello cerrando los ojos un momento y negando con la cabeza "Pero rayos, híbridos, mierda, incluso dragones nunca me habían tratado tan mal" el gruño "No veo porque los humanos son tan intolerantes sobre cosas como esa". Hipo sintió que debía decir algo para defender a su especie, pero su boca se seguía seca, mientras tomaba otro sorbo cautelosamente. Hipo no sentía que el insulto fue dirigido hacia él, así que se quedó callado. Aunque se sintió algo culpable por estar de acuerdo con él.
"¿A… que te refieres… con intolerantes?" Hipo preguntó, volteando y posando su vista sobre el pecho del hibrido. Por alguna razón no pudo evitar imaginarse usar el pecho del hibrido como almohada. Volviendo a la realidad, se maldijo en silencio. Se mordió los labios y sus mejillas se sonrojaron ligeramente.
"Ya sabes, todos por aquí están en contra de híbridos y bueno otros gays..." se quejó Toothless.
Hipo se sorprendió tanto que casi escupe el trago que estaba tomando, uso su mano para tratar de mantener dentro la bebida y termino de tragar rápidamente. Este hibrido era gay? El parecía... muy atractivo para ser un... No, espera, no era atractivo, simplemente guapo, en la perspectiva de una mujer claro. Hipo se sintió enojado consigo mismo de nuevo.
Toothless rió "¿Tan sorprendente eh?" Preguntó. "¿Quieres la verdad, amigo? Me gustan los dos."
Hipo lo miró "T-tu sólo... quiero decir... ¡eso no está bien!" Dijo, un poco sorprendido.
Toothless parecía confundido "Um... está bien tío, lo que tú digas." Toothless no parecía convencido, pero en sus ojos podía ver un poco de comprensión. A Hipo no le gustó ese breve momento mucho. "Entonces… ¿a qué venia el comentario del cantinero?"
"Es-es solo un rumor, nada más." Hipo se quejó, tratando de ocultar su cara con el tarro de cerveza. Se dio cuenta de que Toothless estaba mirando su cabello, a él nunca le había gustado parecía demasiado femenino y suave para él. Pero sin embargo, el Hibrido se limitó a mirarlo y se rió suavemente, causando que Hipo se sonrojara aún más y mordiera su labio mientras el cantinero miraba todo con asco.
"¿Los híbridos... no... creen que este mal?" Hipo murmuró suavemente.
Toothless se encogió de hombros "A la mayor parte de ellos, a los dragones por lo general no les importa, pero no todos son tan abiertos; y luego los humanos, ellos lo odian es como si creyeran que todo lo que no esté de acuerdo a sus creencias estuviera mal o fuera una monstruosidad"
Había algo en este hibrido, algo familiar... Como si hubiera visto u oído hablar de él antes en alguna parte. Hipo tomó otro sorbo de su bebida. Él quería irse.
"¿Así que es sólo un rumor eh, tío?" preguntó Toothless. Hipo sintió una pequeña molestia en que no dejara de llamarlo "tío". Suspiró y miró al otro. Parecía grosero simplemente decirle que se fuera, y era demasiado agradable; además después de todo ese tiempo de odio y miradas desagradables el vikingo no quería darse el lujo de alejarlo "Entonces, ¿por qué no dejas de sonrojarte?" Dijo Toothless en un tono burlón. Tenía que estar ebrio, aunque fuera sólo un poco.
Hipo quería irse en ese momento. Trataba de recordándose a sí mismo que odiaba a los hombres, y que se suponía que debía estar atraído a las mujeres y solos a las mujeres. Los comentarios parecía no hacer nada mientras el sonrojo se hacía cada vez más fuerte mientras los labios del otro estaban acercándose tanto que podía sentir su respiración en la oreja.
"Ha-Hace calor..." Hipo se excusó alejándose un poco. Pero Toothless parecía que no caería en esa excusa. Los dos se sentaron en silencio durante lo que pareció una eternidad y media, antes de que Hipo finalmente hablara "No es justo". Murmuró, captando la atención de Toothless. "¡Yo siempre trate de ayudar y ser aceptado por todos en este pueblo, siempre fui marginado!, pero ahora… ¿¡Por qué todos tienen que tratarme como una especie de criminal!?" -gruñó.
Toothless rodo los ojos "relájate hombre..." Esta vez Hipo se sintió herido, y empezó a sentir como ira fluía por sus venas. Nunca había sido una persona violenta o agresiva pero aquel comentario de verdad le había dolido. Refunfuñó algo antes de que el hibrido volviera a hablar "la vida es demasiado corta para actuar como si fueras morir."
Hipo sintió las lágrimas que sentía se estaban formando en sus ojos. Se sentía enojado, molesto, y sobre todo, sentía que aquel hibrido lo estaba molestando.
"Así que..." comenzó Toothless "Pareces una persona agradable, ¿Qué me dices quisieras salir conmigo mañana? ¿Digamos a las tres?" Hipo alcanzo a sentir como algo rozaba su trasero y estaba bastante seguro que era la ala del otro. Esta vez Hipo si escupió su bebida, directo a sus manos mientras sus mejillas se iluminaron de un rojo vibrante; se quedó en silencio por unos momentos antes de cerrar sus ojos y simplemente pararse, tomar su chaleco e irse enojado del bar. Esta vez lágrimas caían de sus ojos e Hipo hacia un esfuerzo tremendo por tratar de ocultarlas. En cuanto salió se dio cuenta que era de noche, un millón de estrellas iluminaban el cielo.
"¡Hey, espera!" Toothless gritó, volando fuera del salón y aterrizar justo en frente de Hipo. "¿Amigo, que pasa?" Preguntó, su maldita sonrisa todavía pegada a su rostro.
Hipo se mordió el labio "¡No soy gay!" Gritó, ira invadió sus ojos mezclándose con el miedo y la tristeza que no sabía que tenía "¡Muévete!"
Toothless no se movió, de alguna manera sabía que el vikingo no tenía las agallas para darle una patada y hacerlo a un lado. Hipo dio un profundo respiro; sus ojos llorosos no le ayudaban a su imagen. Toothless miro sus ojos "negación" murmuró "No veo por qué rayos es algo tan importante para ustedes los humanos, puedo ver que lo eres por toda tu cara... y por cierto, tío, esta roja."
Hipo quería gritar, pero se encontró sollozando mientras se alejaba. Se sentía molesto, realmente molesto. No creía haber estado tan enojado en mucho tiempo. Hipo cerró los ojos, suspiro y resopló "¡Yo-yo no puedo está bien, no lo haré!" dijo.
"¿Y por qué?" preguntó Toothless, realmente confundido.
Hipo se mordió los labios una vez más, "Estoy por mi cuenta, ¿de acuerdo?" Dijo "Mis padres me echaron porque se me escapó que me gustaban los hombres, fue un maldito resbalón de lengua, lo juro, y ellos se lo contaron a todos en el pueblo, casi nadie habla conmigo desde entonces. He estado tratando de ganar su confianza de nuevo, pero si me ven contigo..." lágrimas brotaban de sus ojos sin parar "Sólo quiero que las cosas vuelvan a la normalidad... sólo, no es justo, no es normal para mi ser gay de acuerdo".
"¿Por qué no solo te vas entonces, tío?" preguntó Toothless.
¿Irse? Ni siquiera lo consideró. Abandonar Berk... sólo sentía que no era lo correcto "Realmente lamento decirlo señor Toothless, pero no creo poder estar de acuerdo con eso, ¿quieres por favor dejar que me vaya?"
Toothless lo miro a los ojos antes de encogerse de hombros y dar un paso hacia un lado. El vikingo levanto la vista hacia el más alto al dejarlo pasar. Los híbridos seguro que eran extraños... nunca había conocido a alguien tan extraño antes.
"¿Así que... Nos vemos a las tres?"
Hipo se detuvo en seco antes de girar "¿Perdón?"
"A las tres, para la cita"
"¡Dije que no!" Hipo dijo, la confusión en su voz clara como el día.
"¿Entonces... tres y media?"
Hipo se dio la vuelta y gruñó en voz baja sin decir una palabra más, alejándose con ira, confusión, tristeza, frustración, y sobre todo, culpa. El realmente sentía algo cuando miraba al otro, sus mejillas volvieron a sonrojarse...
Qué idiota...
Como pueden ver el epilogo no tiene mucho que ver con la historia solo es para ambientar y bueno realmente espero que les guste, lo hago con todo mi esfuerzo.
Y muchas gracias por sus comentarios, en realidad los aprecio mucho :D
P.D. Si ven algún error por favor díganmelo en los comentarios para poder arreglarlo.
