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Cualquier aspecto conocido pertenece a Rick Riordan, el resto es parte de mi ridícula imaginación. Por favor no publiquen sin autorización.


"I was a flight risk, with a fear of fallin' wonderin' why we bother with love if it never lasts"

Mine - Taylor Swift


Ours

Mi nuevo compañero

By: Ary Hyuga


Reyna's POV

No podía dejar de ver a la bailarina. Me había hipnotizado la forma en que se movía, con gracia y elegancia. Sinceramente me sentía extremadamente celosa.

-Esto es peor de lo que esperaba. -Mi nuevo compañero comentó. Puse los ojos en blanco con ligera irritación.

-¿Te puedes callar por favor? –Susurré-, hay personas en esta sala que realmente quieren disfrutar del espectáculo sin tus pequeños comentarios.

-¿Cómo se puede disfrutar de esto? -Me preguntó con incredulidad.

Decidí ignorarlo; él nunca podría apreciar el arte del ballet, él nunca había sido así y nunca lo sería, pero en realidad no importaba, el ballet en general se ve más como una cosa de chicas de todos modos.

Media hora más tarde, estábamos caminando a través de uno de los parques de Georgetown al coche de Leo Valdez.

"¿Quién es Leo Valdez?" Se preguntaran... Bueno, él era mi nuevo compañero para este reporte de inglés.

¿Por qué "nuevo"? Bueno, porque mi mejor amiga Hazel Levesque, quien solía ser mi pareja, ahora tiene un novio que estaba trabajando con ella; un novio popular.

El novio de Hazel no era otro que el famoso defensa del equipo de futbol americano de la preparatoria Media Sangre, Frank Zhang.

Así que ahora, la pobrecita Reyna Avila-Ramirez, también conocido como "yo" tenía que hacer toda mi tarea Inglés con el ex compañero de Frank, el famoso corredor del equipo de fútbol de nuestra escuela preparatoria, Leo Valdez. Y no es que me esté quejando...

¿No suena eso como una tortura? Bueno... lo era para mí.

Estar con Leo no estaba ni siquiera cerca de ser una tortura. Pero yo no soy una chica del tipo social, por lo que cambiar este simple detalle, era un poco incómodo para mí.

-Así que... ¿Quieres que yo haga el informe? -Él me preguntó. Lo miré y sacudí la cabeza.

-Por supuesto que no, sospecho que te quedaste dormido más de la mitad del show.

-¿Significa eso que lo vas a hacer? ¿Tu sola?- Mire a Leo mientras caminábamos, el levantaba las cejas ligeramente.

-Por supuesto, -le contesté. Él asintió con la cabeza y no discutió. Seguimos caminando en silencio hasta que llegamos a su coche, un viejo Camaro azul.

Él, siendo un caballero, abrió la puerta para mí al llegar a su viejo -y maloliente, si me permiten mencionar- auto.

-Así que, ¿A dónde quieres que te lleve?- preguntó, una vez que había cerrado la puerta y se sentó detrás del volante.

-A mi casa. -Le contesté bruscamente, de repente sintiéndome incómoda. Se rio un poco, lo que solo me irrito un poco más.

-Sí, por supuesto. -Leo dijo como si fuera obvio-. Pero, ¿dónde exactamente está tu casa? -Preguntó y yo parpadeé, sintiéndome como una tonta por pensar que me llevaría a otro lugar.

Sin perder más tiempo, le di mi dirección y empezó a conducir.

-Así que... -Dijo. Lo miré expectante.

-¿Que?

-No tienes muchos amigos, ¿verdad?- Puse mis ojos en blanco por su comentario contundente.

-Voy a tomar eso como un 'no'. –Suspiré exasperada. ¿No podía simplemente mantenerse callado?

-Ok, entonces... Reyna ¿verdad? -Asentí con la cabeza en confirmación.

-Bien, entonces Reyna, a partir de ahora, -Lo mire y él sonreía- Yo voy a ser tu mejor amigo, ¿vale? Ahora tienes otro amigo. -Me reí de la forma ridícula en que dijo eso.

-Claro. -Le respondí, con sarcasmo.

-Genial. Aunque no sé mucho sobre ti... ¿Cuál es tu película favorita? -Él empezó de repente. Sus ojos revolotearon en mí por una fracción de segundo antes de volver a la carretera, lo que me hizo sonrojar, pero no respondí a su pregunta pues me di cuenta de que casi llegábamos a mi casa.

-Oh, eh Leo – Le dije- Lo siento, para aquí.

-¿En la esquina? -Preguntó.

-Sí.

-Bueno, ¿Puedo llevarte a la puerta de tu casa?

-No es necesario.

-Alguien te podría atacar en camino a tu puerta -Leo persistió-. Nunca sabes.

Puse los ojos en blanco. Sí, claro.

-Bueno, si eso ocurriera, -dije mientras salía del coche cuando se detuvo en la esquina cerca de mi casa-. Quedará en tu conciencia por el resto de tu vida, que lastima.

Cerré la puerta del coche.

-¿Te veré mañana?

-Seguro, en clase.

Cuando llegué a la puerta de mi casa miré a la esquina para encontrar la agradable sorpresa de que el viejo Camaro azul seguía estacionado allí.

Bueno, Leo Valdez era todo un caballero.

~ oOo ~

-¿Alguna vez me lo perdonaras? -Dijo Hazel. Esa debió haber sido la enésima vez que ella dijera eso.

-Te lo he dicho, no estoy enojada. –Le dije... otra vez.

-Así que ¿fue agradable? -ella me preguntó. Me encogí de hombros.

-Supongo.

-Pero él te llevó a casa. -Ella indicó.

-Sí.

-¿En la esquina? -Asentí con la cabeza, ella me conocía bien. Yo nunca lo dejaría llegar hasta mi puerta.

Tan pronto llegamos a la clase de inglés, ella me dejó y se sentó junto a Frank, dejándome sola.

Fui a mi asiento habitual, notando que mi nuevo compañero no había llegado.

"Qué sorpresa." Pensé. "Tarde. Por supuesto."

-Buenos días clase -La señorita Lupa dijo mientras entraba en el salón de clases.

-Entonces, ¿les gusto el espectáculo de ayer? -La clase hizo un sonido raro que se significaba un "sí", pero algunas personas estaban gimiendo con disgusto. Si Leo hubiera estado ahí, lo habría hecho también.

-Sí, seguro que lo hicieron -dijo la Señorita Lupa con sarcasmo.- Bueno, es hora de ver cuánto ha aprendido. Vamos a hacer un examen oral en pajeras y así es como obtendrán su última calificación del año.

Nadie hizo un sonido porque... bueno, la Señorita Lupa era un poco agresiva a veces.

-¿Voluntarios?- Ella preguntó, y como siempre levanté la mano.

-Señorita Avila-Ramirez. ¿Dónde está su compañero? -Ella me preguntó. Mentalmente maldije Leo por llegar tarde.

-No sé, la profesora.

-Lo siento señorita Avila-Ramirez, pero usted sabe las reglas. Debido a la demora de su compañero de equipo, usted tendrá que esperar hasta el final de la clase. -Respiré profundo y asentí derrotada.

Otro equipo comenzó con su examen, terminando rápidamente, luego fueron libres de ir a casa o hacer lo que quisieran.

Y este era el último día de clases antes de las vacaciones de verano así que...

¡Maldito Leo Valdez por su falta de puntualidad! Si hubiera estado aquí antes, ya habríamos terminado el examen.

No sé cuánto tiempo pasó antes de que la puerta finalmente se abriera y un chico de cabello negro entrara en la habitación y se sentara conmigo.

Llevaba pantalones de mezclilla y una camisa de color negro, su pelo estaba goteando con lo que bien podía ser agua o sudor y sus mejillas estaban rojas como si hubiera estado haciendo algún tipo de actividad física recientemente.

-¿Qué sucedió? -Espeté, mi voz teñida de exasperación. -¿Por qué llegas tarde?

-Lo siento, tuve que ir a mi práctica de fútbol.

-Bueno, gracias a ti ahora tendré que esperar hasta el final. –Respiré con irritación y Leo asintió tímidamente.

-Ah, claro, tú y Hazel son siempre las primeras en salir. Es una lástima, yo siempre soy el último. -Dijo que con una falsa tristeza.

Rodé mis ojos y miré por la ventana. Vi Hazel y Frank caminar lejos de la escuela y suspiré, sintiéndome insoportablemente celosa en su salida antes de tiempo.

-Oh l'amour..., -dijo Leo con nostalgia. Le di una mirada extraña.

-¿Qué?

-Estás viendo a Frank y Hazel, se ven bien juntos, ¿no?-Bufé y me reí de su respuesta.

-¿Qué? -Dijo, mirándome a los ojos, levantó las cejas hacia mí y me limité a sacudir la cabeza, agitando la mano con desdén.

-Quiero salir de aquí, no estar enamorada. -Expliqué. Él me dio una mirada confusa.

-¿No sueñas con enamorarte? -Preguntó.

-No.

-¿En serio?

-Olvídalo, ya tuve suficiente de los hombres -Le respondí sin problemas.

Él abrió los ojos con sorpresa, pero antes de que pudiera decir algo, la señorita Lupa nos llamó.

-Así que el Sr. Valdez -Ella dijo- Usted necesita por lo menos una B- para pasar mi curso.

Miré a Leo; él sólo sonrió. ¿Cómo podía estar tan feliz? Estaba a punto de fallar el curso Inglés ya que él no prestó atención al espectáculo que vimos ayer

-Sí -dijo

-Bueno, obviamente la señorita Avila-Ramirez hizo el informe. -Ella dijo- Excelente trabajo por cierto.

-Gracias.

-Por lo tanto, Señor Valdez, háblame del espectáculo de anoche.

Leo sonrió con confianza.

La señorita Lupa le preguntó un montón de detalles acerca de Coppélia, el espectáculo de ballet que habíamos visto; el ballet del que se trataba el examen.

Él respondió con todos los comentarios que yo había estado diciendo ayer.

Tal vez debería haber estado enojada por eso, quiero decir; él estaba robando mis ideas, pero la verdad es que me sorprendió.

En realidad había estado escuchando; él realmente me estaba prestando atención. Incluso cuando pensé que me había ignorado todo el tiempo.

-Es una suerte para usted que la señorita Avila-Ramirez sea su compañera, señor Valdez -dijo la Señorita Lupa. Leo puso una gran sonrisa en su rostro y sonrió.

-Gracias. –Respondió él con orgullo.

Suspiré.

-Eso no era un cumplido, torpe.

-Oh. -Fue lo único que dijo. Juro que vi la sombra de una sonrisa en la cara de la señorita Lupa.

-Señorita Avila-Ramirez, creo que está bastante claro que tiene una A. Sr. Valdez... B-

La sonrisa de Leo se volvió enorme.

-Gracias Señorita Lupa. Nos vemos el año que viene -Ella me dio una pequeña sonrisa.

-Disfruta de tu verano Reyna, te lo mereces -Me devolvió la sonrisa. Yo no podía estar más feliz de finalmente haber terminado con los exámenes y la escuela.

Agarré mi mochila y empecé a caminar hacia la salida después de salir del salón de clases.

-Reyna! -Alguien gritó de repente. Yo estaba caminando por el pasillo de la escuela, a punto de llegar a las puertas que conducían a la libertad del verano. -Reyna, espera! -Me volví a mirar detrás de mí sólo para ver a Leo Valdez corriendo a mi encuentro.

-Hey -Dije cuando estaba más cerca.

-¡No puedo creer que aprobé todas las materias!. -Declaró, sonriendo de oreja a oreja. Su buen humor era contagioso.

-Sí, increíble. -Le respondí, sin ocultar la sonrisa que adornaba mi rostro.

-Y te lo debo a ti, así que gracias.

-De nada, supongo.

-¿Puedo llevarte a casa? -Leo dijo de pronto. Me mordí el labio ante el repentino cambio de tema.

-Uh, no gracias prefiero caminar.

-Oh vamos, te prometo que te llevaré a casa a salvo. -Él gimoteo con una sonrisa burlona en su rostro y yo rodé mis ojos.

Seguí caminando, sin responder a su pregunta y pasé por las puertas de la escuela. Me sorprendió darme cuenta de que él no me siguió.

Una vez afuera, miré a mi alrededor sólo para encontrar el precioso parque que estaba al lado de la escuela; Había algunas madres y sus niños jugando, disfrutando del hermoso primer día del verano con su adorable clima cálido.

El calor del sol acarició mi piel mientras la brisa de verano jugaba con los rebeldes mechones marrones de cabello que no se habían atado en mi perfecta trenza. Me quedé allí, con los brazos cruzados sintiendo como las hebras de mi cabello se rebelaban y luchaban contra la brisa.

Estaba tan perdida en mis pensamientos que no note el Camaro azul en la calle, justo a mi lado.

-De verdad, ¿puedo llevarte a casa? -Mire al coche y rodé los ojos mientras Leo se bajaba para hablar conmigo. Empecé a alejarme, pero él me siguió.

-¿Qué demonios estás haciendo Valdez? -Le pregunté, molesta. El tenia esta enorme insistencia que no sabía cuándo parar, yo ya había dicho 'no'.

-Es mi manera de tratar de decir 'Gracias'. -Él contestó, con esa estúpida pero encantadora sonrisa en el rostro.

-Bueno, de nada. -Le respondí bruscamente-. Ahora, ¿puedes dejarme en paz? No necesito un viaje de vuelta, estoy bien.

-¿Y si te llevo a tomar un helado? -dijo Leo juguetonamente.

-¿Helado? ¿Cuántos años crees que tengo? ¿4? -Él se rio de eso.

-Vale, ¿me dejarías al menos llevarte al espectáculo de ballet esta noche? -preguntó. Dejé de caminar

-¿Qué?

-Deja que te lleve y te invito a ver el ballet de esta noche, -dijo. Me quedé sorprendida, esta noche iban a estar dando el Lago de los Cisnes, mi actuación favorita. ¿Realmente se estaba ofreciendo a llevarme?

-Espera, ¿Terminare yendo por mi cuenta? -Él negó con la cabeza como si yo estuviera siendo ridícula.

-¡Por supuesto que no! Yo iré contigo -Leo inmediatamente me corrigió. En retrospectiva, hubiera preferido ir por mi cuenta.

-Uf. Bien entonces, llévame a casa. -Finalmente acepte, el rostro de Leo se animó y me dio una enorme sonrisa. Suspiré.

-¿Te puedo acompañar a la puerta de tu casa?

-Nop. Nunca en la vida. -Respondí mientras él comenzaba a conducir.

-¿Por qué no?

-Eso no es asunto tuyo. -Repliqué.

-Ahora que soy tu mejor amigo, -Leo persistió- Todo lo que haces es asunto mio.

-Tú no eres mi mejor amigo -corregí- Así que no es de tu incumbencia.

-Sí, si lo soy. -Afirmo, rodé mis ojos.

-Detente aquí. -Dije cuando llegamos a la esquina donde me había dejado el día anterior.

-Algún día voy a entender por qué no dejas que te lleve a tu puerta, -dijo mientras me bajaba del coche.

-Nos vemos aquí a las 5 pm. Aquí, en la esquina para que podamos ir al ballet. Si aparcas frente de mi casa te juro que te mato. -Le amenacé. Leo puso los ojos en blanco, pero aun así asintió.

~ oOo ~

-Debo admitir que esta era mucho mejor. -Leo dijo una vez que habíamos salido del teatro después de que el ballet. Sonreí por su comentario.

-Es mi favorito. -Dije.

-Puedo ver totalmente por qué. -Eso me hizo sonreír. Yo estaba totalmente consiente de que Leo no estaba viendo el ballet de la misma manera que yo, pero era dulce que tratara de entender el espectáculo.

-Así que, estamos en vacaciones de verano... -Lo miré.

-Si lo sé.

-¿Por qué no estás emocionada?

-Por qué el verano significa estar sola en mi casa todo el día, -le dije sin pensar, y el momento en que las palabras salieron de mis labios me pregunte por qué estaba siendo tan sincera con él.

-Pero este verano va a ser diferente -afirmo.

-Porque...?

-Sera tu primer verano con el increíble Leo Valdez -No pude evitar reírme de él, sintiéndome un poco mejor, aunque ligeramente dudosa.

-Claro, será súper tenerte acosándome por todas partes. -Dije. Lo miré y puso esa brillante sonrisa en su cara, otra vez. Me estaba empezando a gustar Leo, como amigo, obviamente.

-De todos modos, voy a estar ocupado estos días, así que no te veré hasta el domingo. -Entonces tuve una idea.

-De hecho, -le dije, pensando cuidadosamente-, voy a ir con mi madre a visitar a un primo, así que no volveré hasta el lunes ...

-¿No acabas de decir que estarías sola en su casa ... todo el ... día? -Él dijo. Su voz se apagó cuando le di una mirada amenazadora.

-Okay, okay, no voy a decir nada. -Se defendió, levantando las manos como si se estuviera rindiendo.

Justo en ese momento, llegamos hasta el estacionamiento y nos fuimos a encontrar el viejo Camaro.

-¿Desde cuándo tienes un coche? -Le pregunté, sin darme cuenta de donde vino la pregunta.

-Desde el día que me dieron mi licencia. -Dijo como si fuera obvio.

-¿Un regalo de tus padres?

-No, -Él negó con la cabeza-. Era de Beckendorf

Beckendorf era su hermano mayor, lo conocía porque Hyllia se había obsesionado con sus brazos. Ella decía que era un idiota total, pero aun así ella amaba sus músculos.

-Así que te lo dio? -El abrió la puerta para mí.

-No, él compro otro coche y me vendió este.

-Y... ¿dónde exactamente sacaste el dinero para este? -Le pregunté alzando una ceja.

-¿Qué eres? ¿Un policía?

-Está bien, me quedaré callada hasta que lleguemos a casa si estoy siendo molesta. -Dije cuando encendió el coche y comenzó a conducir por la ciudad de nuevo a mi casa.

-Yo trabajaba en un taller mecánico. -Leo finalmente respondió.

-¿Haciendo qué? -Le pregunté, cruzando las piernas en el asiento.

Él respondió en un tono ligeramente burlón. -Reparando coches, ¿qué otra cosa iba a hacer?

-Barrer, limpiar, sacar la basura... La lista es infinita -Le respondí y él se rio de buena manera.

-Muy graciosa. -Dijo, y sonrió levemente.

Llegamos a mi típico lugar de recogida. -Aquí estamos, en la esquina de tu calle, chica rara -Dijo

-Gracias chico reparador -le dije a salir del coche. Lo miré antes de cerrar la puerta. -Gracias Leo, yo realmente quería ver ese show.

-Cuando gustes. -dijo- Nos vemos el... Lunes, entonces?

Me encogí de hombros. -No lo sé. Mi agenda está tan ocupada. -Bromeé.

-Trata de hacer espacio en ella para mí. -Sonreí y comencé a caminar de vuelta a casa, agitando un breve adiós hacia Leo mientras me alejaba. Me di la vuelta antes de entrar en la casa para ver el Camaro azul, al que estaba empezando a acostumbrarme, alejarse.