Capítulo 2 - Un día muy desesperante.

Yang POV.

El día de hoy fue un día tranquilo como cualquier otro primer día de clases. Me reencontre con los mismos maestros del año pasado, el director Ozpin, la subdirectora Glynda, el maestro de historia y literatura el profesor Oobleck, el maestro de matemáticas y ciencias el profesor Peter Port, en fin todos los mismos maestros aburridos de siempre.

Me reencontré con mis viejos amigos, quién lo diría, no me comunicaba con ellos desde hace como... Una semana. Si, las redes sociales son una bendición hoy en día.

Lastima que Ruby se haya vuelto un tanto adicta a ellas. Jajaja el otro día, papá le ordenó que me avisará que la cena estaba lista, ¿Y saben lo que hizo?

¡La muy floja en vez de levantarse del sofá, me envió un mensaje por WhatsApp! ¡Jajaja! Lo más gracioso era que yo estaba a un par de metros de ella... Si, fue muy gracioso.

Pero ese no es el punto, lo importante es que mi hermanita Ruby pudo hacer nuevos amigos. ¿Quien lo diría? Ella resultó ser mucho más sociable de lo que ella misma creía.

Estoy tan orgullosa de ella, verla compartir el almuerzo con esa chica peli blanca me hace sentir feliz. Al fin mi hermana menor puede ser una chica normal.

Aunque creo que es muy temprano para que tenga novio... No, no, no. ¿En que cosas pienso? Si Ruby puede hacerse de amigas tanto como de amigos. Seguramente ese chico rubio alto que se encontraba charlando con ella en clases, es solamente su amigo... Si, son solamente amigos.

Vamos Yang, tu hermanita Ruby puede cuidarse sola y si por algún motivo, algún idiota intenta sobrepasarse con ella... Pues, conocerá mi ira y a mis dos amigos.

Fin Yang POV.

La rubia de dieciocho años se beso ambos puños. Vigilaba a su hermana menor mientras dormía. Al parecer la joven Rose tuvo un día muy difícil y esa tal Weiss solo lo empeoró todo.

—Buenas noches, hermana —Yang le beso la frente a su hermana y acto seguido se retiró de la habitación.

Más tarde - Hora: 2:00 am.

Ruby abría los ojos de repente. Era como si su cerebro le mandara señales a sus sentidos y hacía que estos se activarán a tempranas horas de la madrugada.

—¿Qué hora es? —Se preguntó la oji plata.

Volteó a ver el reloj que tenía sobre su mesita de noche y notó que eran las dos de la mañana.

—Perfecto —sonrió. —La hora perfecta para levantarse y revisar que cosas nuevas hay en... —Se detuvo de repente.

Recordó que aún no había podido revisar el celular que esa chica tiro a la basura y que ella inteligente mente rescató de la misma basura.

Buscó su mochila con la vista y la encontró tirada en el suelo. Estiró su mano para alcanzarla, la abrió para ver si el sofisticado aparato seguía aun allí.

—Bingo —celebró en silencio al encontrarlo. —Muy bien Ruby, si pudiste hackear la contraseña del WiFi del vecino, seguramente podras reparar la pantalla de un celular tan lujoso que seguramente cuesta el doble que toda tu casa... Posiblemente. —Tomó una bocanada de aire al terminar de decir eso, había veces que hablaba mucho y olvidaba hacer pausas, o respirar.

Mientras revisaba la pantalla agrietada del celular. No tardó ni un par de minutos en darse cuenta que el celular tenía doble pantalla. La primera, la cuál estaba agrietada, era una pantalla removible y la segunda, la cuál era la pantalla principal, estaba...

—Intacta... —Dijo Ruby con los ojos entrecerrados al notar que el celular no estaba dañado en lo absoluto... —Un segundo... —De repente esbozo una enorme sonrisa al descubrir semejante hallazgo. —¡El celular esta intacto! —Susurró en voz alta. Estaba tan emocionada que no podía aguantarse a gritar con todas sus fuerzas.

Pero antes de hacerlo, hundió su cara en su almohada y soltó un chillido de emoción inaudible para evitar despertar a sus demás familiares.

Después de su momento de emoción, decidió encender el celular y ver que traía de bueno.

—¿Uh? ¿Qué extraño? —Mencionó un tanto confundida al ver que en la pantalla del celular había un mensaje de...

Formateo concluido.

La pelinegra puso una expresión de cansancio.

—Seguramente la princesa con cabello de anciano ya se compró otro celular y utilizó la transferencia de datos —rodó los ojos al intentar adivinar lo que hizo la antigua dueña del aparato. —Bah, para lo que me importa, además... —Abrazo el celular contra su pecho. —Eso quiere decir que ahora eres todo mio... —Soltó una pequeña risa de emoción.

Acto seguido, procedió a colocarle su propia tarjeta sim y una de sus tantas memorias micro SD y encendió el aparato. La luz era un potente, por lo que le bajo la intensidad casi de inmediato para no dañar mucho sus ojos.

—Wow... —Se sorprendió al ver la velocidad de la señal del internet. —No puede ser... —Las descargas se efectuaban en un segundo, cómo de rayo. —¿Donde estuviste toda mi vida? —Preguntó con lágrimas en los ojos.

Estaba tan distraída usando su nueva adquisición que no notó que alguien entro a su habitación.

—¡Iiiik! —Se sorprendió al sentir que alguien se acurrucaba pegada a lado. —Zwei, no me asustes así. —Regañó a su pequeño perro, este era de color negro con el pecho y parte del hocico de color blanco. —Rayos, por un segundo creí que era Papá o Yang, o de pérdida el tio Qrow... Aunque es muy temprano para que llegue a casa. —Pasado el susto, se puso a revisar nuevamente el celular.

Pero de pronto empezó a cuestionarse que diría su familia si la miraban con ese celular tan lujoso.

—Seguramente Papá diría algo como...

Empezó a imaginarse a su padre hablándole directamente.

—Ruby, se que te he educado bien y te he enseñado que las cosas materiales no son muy importantes en la vida, así que por favor, devuélvele el celular a esa pobre chica... Piensa en lo que diría tu madre —Le decía Taiyang en sus pensamientos.

Luego se veía a una Ruby toda decaída caminando hasta una engreída Weiss.

—D-disculpa Weiss, yo...

—¡Eres una ladrona! —La peli blanca interrumpió a la oji plata. Sin dejarla defenderse, le arrebato el celular de sus manos. —¡Policía! —Gritó de repente.

Enseguida dos oficiales aparecieron al lado de Ruby y la sujetaron de los hombros.

—¡Llevensela y encierrenla en una cárcel para hombres! —Ordenó la peli blanca.

—A la orden —ambos oficiales obedecieron y se llevaron a Ruby, quién pataleaba y pataleaba, mientras era cargada contra su voluntad a la cárcel más cercana, en donde su pureza no dudaría ni un día.

—Ewwww... Esta sucio... —Weiss miró con asco el celular que le quitó a Ruby y sin mucho interés lo arrojó en un bote de basura cercano.

La joven Rose agitó la cabeza para intentar olvidar ese pensamiento.

—Me preguntó, ¿Qué diría Yang? —Dicho eso, empezó a imaginarse lo que su hermana le diría.

—Hey hermanita, bonito celular... Sabes, se que Papá estaría de acuerdo en que lo devolvieras... —La rubia sonrió de lado. Pero rápidamente su sonrisa se convirtió en una maquiavelica. —¿Pero, a quien le importa lo que diga ese perdedor? —Se burló la rubia.

—¿Y-yang...? –Ruby sonó muy temerosa y empezó a temblar.

—Imagina, si esa niña rica tiene cosas caras que puede reemplazar en un parpadeo, seguramente no le molestaría perder unas cuantas más... —Dijo Yang con una sonrisa, de la nada saco una navaja y empezó a jugar con ella. —¿Qué me dices Ruby? ¿Le hacemos una visita a tu amiguita? —Le apunto con la navaja a la ya temblorosa Ruby.

Sacudió la cabeza rápidamente para terminar con su extraña fantasía.

—Ok, no creo que Yang diría eso, ni aunque estuviera ebria —la Rose estaba muy convencida. —... ¿Verdad? —Aunque no al cien por ciento.

Iba a imaginar lo que diría su tío Qrow pero no había mucho que pensar.

—Si, seguramente me diría que me lo quede y que no se lo muestre a nadie hasta que ya todos hayan olvidado el asunto —habló como si estuviera repitiendo lo que diría su tío.

Un par de horas después.

Había perdido la noción del tiempo mientras navegaba por internet. Era muy relajante navegar a una velocidad altísima, aunque poco a poco el sueño empezaba a ganarle.

—Solo un poco máaaaas... —Soltó un bostezo. —Vamos Ruby, pasaste por mucho para tener este genial aparato...

Mientras cabeceaba, el sueño era cada ves más insoportable. De la nada, empezó a recordar todo lo vivido en su primer día de clases.


—En serio no puedo creer que tenga el desagrado de estar en el mismo salón que tú... —Weiss se quejaba al lado de Ruby, la cual tenía un tic en su ojo izquierdo. Era como si parte de su ser quisiera hacerle daño a esa chica. —... Tendré que hablar con el director para que me cambie de salón... O por lo menos que ya no dejé entrar a gente tan insoportable.

—¡Eso seria una genial idea! —Ruby le hablo con una sonrisa.

—Verdad que si —dijo Weiss con tono altanero.

—Si, imagínate lo feliz que yo sería si no tuviera que soportar a una persona tan insoportable como tú —bromeó Ruby.

—¡Hey! —Se quejó la peli blanca. Sonaba muy ofendida. También se molesto mucho al escuchar que varios se reían por la estúpida broma de esa chiquilla.

Weiss iba a decir algo más, pero el maestro entro al salón. Era un viejo regordete con bigote y vestido de traje.

—Buenos días alumnos, soy el profesor Port y...

—¡Disculpe, creo que me hicieron daño las salchichas! —Lo interrumpió un joven rubio. Un poco alto y con ojos azules, algo fornido. Este se levantó de su asiento y corrió fuera del salón con dirección al baño mientras se tapaba la boca con una de sus manos, por poco y vomita en el piso del salón.

—Oh... Seguro —dijo el maestro un tanto sorprendido.

Los demás alumnos y Ruby empezaron a reír, excepto Blake, la cuál tenía un expresión cansada y Weiss, la cuál estaba un poco asqueada.

—Ewwww, que asqueroso y grosero... —Dijo con algo de asco en su voz la peli blanca.

Ruby simplemente rodó los ojos, en verdad le molestaba la presencia de esa chica. Un rato después, Ruby se dispuso a sacar sus cuadernos, pero por poco saca el celular de esa chica, pero rápidamente lo volvió a meter hasta el fondo.

Volteó a ver a Weiss y esta la miraba con una ceja levantada, la oji plata simplemente sonrió con nerviosismo.

—¿Qué? —Preguntó Weiss con enojo. —Oooh ya veo lo que pasa... —Mencionó la chica con una sonrisa confiada haciendo que Ruby se pusiera muy nerviosa y empezará a sudar mucho. —Tienes pena de que vea tus libros tan corrientes... —Weiss se burló de la peli negra.

Ruby por su parte suspiro aliviada pero rápidamente la miró con seriedad.

—Descuida niña, no tienes por que estar avergonzada... Es tu vida mediocre y yo no te la voy a quitar jajaja —terminó de burlarse de Ruby y procedió a sacar sus propios libros.

La peli negra bufó, decidió no hacerle caso a la chica esa y sacó sus cuadernos de su mochila.

Más tarde llegó la hora del almuerzo. Cómo era costumbre, los nuevos estudiantes la tenían difícil a la hora de buscar una mesa para sentarse en ella.

—¿Dónde estará Yang? —Buscó a su hermana con la vista. La logró divisar sentada en su mesa junto con sus demás amigos.

Iba a ir con ella pero vio que su hermana estaba muy a gusto con sus compañeros, así que decidió sentarse en otra mesa e intentar hacer amigos por su cuenta para no tener que estar dependiendo de Yang, sería injusto que su hermana tenga que cuidarla también en la prepa.

—Muy bien Ruby, aquí vamos... —Se armó de valor y se acercó a una mesa solitaria en donde la única persona que la ocupaba era ese chico rubio que salió del salón para ir a vomitar.

—¿Esta ocupado? —Preguntó Ruby.

El chico la volteo a ver.

—No, no, no, adelante. Puedes sentarte —dijo torpemente el muchacho.

Ruby agradeció. Puso su almuerzo sobre la mesa y se sentó.

—Soy Ruby Rose, es un... Placer —se presentó.

—S-soy Jaune, Jaune Arc, encantado... —Se presentó el rubio, parecía muy nervioso.

—Oh que bueno que me dices tu nombre, creí que tendría que llamarte chico vómito por el resto del año jeje —bromeó Ruby mientras comía su hamburguesa.

—¡Oh vamos! —Se quejó Jaune. —Uno no puede vomitar o hacerse en los pantalones, por que ya te haces de un apodo de por vida. —Se cruzó de brazos.

—Espera... ¿Te hiciste en los pantalones? —Preguntó Ruby algo incrédula.

—¿Qué? No no no no no, eso me paso en primer grado... Jeje —se defendió Jaune de una manera un tanto torpe.

La oji plata se cubrió la boca con ambas manos para evitar reír. Pero al ver que el chico soltó un suspiro, recobró la compostura para evitar dañar sus sentimientos, continuó comiendo su hamburguesa e intentó entablar una conversación.

—Y dime Jaune, ¿Qué tal tu día? A mi me ha ido fatal gracias a...

—¿Disculpa, que no sabes que esta mesa esta reservada para personas de mi categoría? —Weiss llegó de la nada y la interrumpió.

—... Ella —Ruby terminó su oración con una mirada tan cansada.

Jaune por su parte se le quedó viendo fijamente a la chica de pelo blanco.

—"E-es h-hermosa..." —Se escuchó decir en su mente.

Mientras el rubio miraba fijamente a la chica de blancos cabellos, Ruby tenía la mirada muy cansada mientras Weiss le daba una larga charla acerca de los diferentes tipos de clases sociales.

—... Y por lo tanto, no tienes la clase suficiente como para sentarte en la misma mesa que yo, ¿Entendiste? —Finalizó Weiss su largo discurso.

Ruby parecía algo pérdida, era como si estuviera en su lugar feliz, ese en donde nuestra mente se va cuando estamos aburridos.

—Jajaja, esto si que vale oro —reía la peli negra mientras comía palomitas y veía a Weiss a punto de ser arrollada por una aplanadora gigante.

—¡Oye idiota, no te quedes allí y ayúdame! —Le ordenaba Weiss a Ruby.

—Jajaja, si claro con todo gusto. Solo déjame terminarme mis palomitas... —Dijo ella mientras comía lentamente.

—¿Cuáles palomitas? —Preguntó Jaune sacándola de su trance.

—¿Qué? —Volteó a ver a su nuevo amigo, el cuál la miraba con desconcierto. —Oh Jaune, lo siento estaba...

—A punto de irte de mi mesa, adiós chu chu —Weiss la volvió a interrumpir.

Esta vez Ruby se molestó y la volteó a ver con enojo.

—De ninguna manera me levantaré de esta mesa solo por que una malcriada como tú, me lo ordena —se levantó y enfrentó a la peli blanca.

Weiss se molestó también y enfrentó a Ruby.

—¿Acaso eres tonta o retrasada? ¿Qué no sabes cuál es tu lugar en la sociedad? —Señaló a Ruby con su dedo índice. —Me debes respetar por ser quien soy, ¿Entiendes? —Empujó a Ruby con su dedo.

¡UUUUUUUHHH!

Se escuchó un sonoro murmullo del grupo de alumnos que de la nada empezaron a rodear la mesa en donde se encontraban ambas chicas y Jaune.

—Chicas, por favor no peleen... —Intento meterse, pero ambas lo ignoraban.

Ruby empujó a Weiss con ambas manos haciéndola retroceder un par de pasos.

La oji azul estaba sin habla por lo que acababa de sucederle, miró a todas partes y en definitiva estaba sola, aún no se había hecho de ninguna seguidora cómo para que la apoyará en esta situación.

—Mira, no quiero problemas. Simplemente quiero terminar mi almuerzo con mi nuevo amigo... —Le dijo Ruby con calma a la peli blanca. —Si quieres puedes... ¡Oye! —Se asustó cuándo la otra chica la empujó haciendola retroceder hasta chocar contra la mesa.

—¡Ahora si! —Ruby se abalanzó contra Weiss pero se detuvo a unos pasos de ella. Vio a lo lejos a su hermana Yang comiendo tranquilamente su almuerzo, ignorante de lo que su hermana menor hacía. —Muy bien Weiss, tu ganas...

(¡Slap!)

Weiss la interrumpió dándole una cachetada en la mejilla a Ruby.

—¡Oye! —Se sujeto la mejilla en donde recibió el golpe. Sentía uno de sus ojos lagrimar, no es que fuera una llorona, simplemente le dolió mucho la cachetada.

—¡Ja! Literalmente en tu cara mugrosa —se burló Weiss.

Ruby volteó a ver a todas partes, los demás alumnos se burlaban de ella y otros murmuraban cosas, seguramente sobre ella. Volteó a ver a Jaune y este estaba embelesado viendo fijamente a Weiss, la cuál estaba celebrando aún. Con temor volteó rápidamente a ver en donde estaba su hermana Yang y se percató que ella la estaba viendo con una sonrisa.

Eso asustó a la joven Rose, ya se imaginaba a Yang triturando a Weiss sin esfuerzo alguno, su hermana se metería en problemas por su culpa. Pero todo el miedo se fue al ver que su hermana se levantaba de su asiento y después de despedirse de ella agitando su mano, salió de la cafetería junto con sus demás amigos.

—Fiuuu... —Eso alivio a Ruby. —Como sea, adiós. —Dijo simplemente, tomó sus cosas y se alejó de allí lo más rápido posible.

—Jajaja yo ganó y ahora...

(¡RIIIIIIIIIIIIIIING!)

—Rayos... —La campana interrumpió la celebración de la albina. Por andar de peleonera no pudo comer su almuerzo. —... Al cabo que estoy a dieta. —Dijo simplemente y se abrió paso entre el grupo de alumnos que la rodeaban y que poco a poco se iban dispersando.

—¿Qué? ¿Uh? —Jaune salio de su trance y se percató de que Ruby y Weiss ya no estaban. —¡Oh rayos! Bien hecho Arc, ¿Ahora donde conseguirás a otra linda chica que quiera pasar tiempo de calidad contigo? —Se quejó el rubio y con los ánimos por los suelos emprendió rumbo a su salón.

No se dio cuenta de que una linda chica peliroja de ojos verdes alta como Yang lo miraba fijamente mientras caminaba.

Más tarde.

Ruby estaba en clase de química haciendo un trabajo en parejas y como si el destino le jugará una mala broma, le tocó de compañera...

—Estas haciendo todo muy mal —se quejo Weiss.

—Quizás si me ayudaras, terminaríamos más rápido —respondió Ruby un tanto molesta.

—Si y luego seguramente querrás que lo haga todo yo para que tu te lleves parte del crédito, ¿No? —Mencionó con sarcasmo la peli blanca.

—¿Qué? ¡No! —Respondió muy ofendida. —Solo quiero que me ayudes a terminar de armar estas cosas. —Explicó la oji plata. —Toma unos palillos y un poco de algodón y... —Pegó uno de los algodones en un palillo y le mostró a Weiss. —listo, ¿Lo ves?

—Si, si. ¿Te importaría? Estoy a mitad de algo importante aquí —Weiss revisaba lo que parecía ser su perfil de Facebook en una lujosa tablet que sacó, seguramente de su mochila.

Ruby tuvo un tic en su ojo.

—"¿Por que rayos me tocó con esta descerebrada?" —Se preguntó internamente. —"Cierto, por que era la única persona disponible..." —Volteó a ver a los demás y vio a una chica castaña de cabello corto que usaba unos lentes negros junto con una boina en la cabeza trabajando con otra chica castaña de cabello largo. También vio a un chico peli negro de piel clara trabajando junto a una hiperactiva chica peli naranja de ojos azules. Vio a esa chica misteriosa que le dio su merecido a Weiss, trabajando con un chico o chica, no podía verlo bien... Parecía una sombra. Volteó a ver a su amigo Jaune haciendo pareja con una chica peliroja.

—Y listo, terminamos Pyrrha —dijo el rubio muy emocionado. —Hacemos muy bien equipo.

—Pienso lo mismo Jaune, eres muy inteligente y trabajador —lo elogio la peliroja.

El chico se rasco la cabeza un tanto avergonzado.

—"Puff, suertudo..." —Dijo Ruby con celos al verlos terminar su proyecto mucho antes que todos los demás. —Weiss, deja eso y ayúdame a terminar el bobo proyecto. —Le exigió Ruby.

—¡Aich! Esta bien, si solo así me dejas en paz —dijo Weiss con molestia, guardó su tablet y tomó un algodón y un palillo.

La peli negra la miraba con cansancio mientras Weiss luchaba por ensartar el algodón con el palillo.

Más tarde.

—¡Al fin! —Weiss por fin logró ensartar el algodón en el palillo.

—¡Genial! —Le dijo Ruby con una sonrisa. —Lastima que ya todo mundo se fue a su casa... —Mencionó con la misma sonrisa y un tic en su ojo.

La peli blanca puso los ojos en blanco y volteó a ver el salón, en efecto, solo estaban ellas dos, incluso hasta el maestro se había ido ya. Volteó a ver a Ruby con enojo.

—¿Qué? —Habló un tanto confundida por esa mirada.

—Sabia que trabajar contigo me retrasaría mucho —Weiss mencionó con cinismo.

—¿¡Qué!? Si tu... Gagh... —Iba a decir algo pero Weiss se giró y le dio con su cabello en la cara, haciéndola tragar un poco de este.

La peli blanca no dijo nada más, simplemente tomó sus cosas y salió del salón.

Ruby apretó los dientes, en verdad le caía mal esa chica junto con su actitud arrogante y altanera.

—Lo bueno es que era un trabajo por diversión... —murmuró con derrota. Tomó su mochila y empezó a guardar sus libros de texto en ella.

Vio el celular de Weiss y lo tomó para verlo más de cerca. En verdad era muy lujoso.

—¿Por que los ricos siempre tienen las mejores cosas? —Preguntó al aire.

—Por que nos merecemos solo lo mejor.

—¡AAAAAAH! —La voz de Weiss a sus espaldas la asustó, rápidamente se dio la vuelta, no sin antes ocultar el celular dañado en sus espaldas y sonreírle de forma nerviosa a la chica rica. —H-hola Weiss... ¿Cómo va todo? —Los ojos de Ruby miraban de un lado a otro.

Weiss la miraba con enojo por unos instantes Ruby creyó que la habían descubierto.

—Bah, rara —mascullo Weiss rodando los ojos.

Se acercó a su asiento y tomó un libro que había olvidado, después de eso se fue sin despedirse de la chica de ojos plateados.

—Fiuuu... Por un momento creí que me había descubierto... —Dijo con alivio y después de guardar el celular en su mochila, salió del salón para irse a casa.


—¡Hora de levantarse! —La voz alegre de Yang se escuchaba en toda la habitación.

—¡Waaaaah! —Ruby se levantó de golpe. Se había quedado dormida sobre el celular de tamaño exagerado. —Oh... Yang, buenooos diaaaaaa... —Saludó a su hermana mientras bostezaba.

La rubia la miro de forma desaprobatoria.

—Otra vez te quedaste despierta navegando en internet, ¿No? —Preguntó con seriedad la mayor. Pero su vista se posó en cierto aparato que no recordaba haber visto antes.

Mientras la oji plata se levantaba y se estiraba, ella se acercó a la puerta y la cerro con seguro. Después se cruzó de brazos y le habló a su hermana.

—Ruby...

—¿Qué pasa Yang? —Preguntó ignorante de lo que pasaba.

—¿De dónde sacaste ese celular?

La menor abrió los ojos como platos, lentamente volteó a ver a su hermana mayor, Yang señalaba con su dedo índice el celular que ella torpemente no pudo mantener oculto.

—Jeje... Puedo explicarlo —mencionó con una sonrisa nerviosa.

Yang se acercó a la cama y se sentó en esta, tomó el celular con su mano para echarle un ojo.

—Te escuchó hermanita —dijo la rubia sin despegar la vista de la pantalla del celular.

Ruby no tuvo de otra que suspirar con derrota. Se sentó al lado de su hermana para empezar a contarle todo lo referente a ese celular.

Continuará...

Nos vemos en la próxima :3 y que tengan una feliz navidad.