Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad del magnifico Kishimoto-sama. Gracias por crear personajes tan sexys como lo son los Uchihas y mi querido kitsune. Yo solo he tomado a todos ellos y los he usado a mí convenir sin lucro alguno al parecer… simplemente diversión con mucha perversión mía.


Cáp. 2 Ojos tristes

Sentí como la oscuridad se apoderaba poco a poco de todo lo que me rodeaba, no era necesario que abriera mis ojos para saberlo. Sólo lograba percibir la lluvia que contorneaba cada centímetro de mi piel. El dolor que en un principio me pereció apremiante ahora se volvía sofocante. ¿Por que no me podía morir de una maldita vez? ¿Acaso ni la muerte quería dejarme ser feliz?

Yo lo que quería era estar junto a él. De ningún otro, me parecía algo extraño sentir así por Sasuke, él había sido mi amigo desde la infancia y nunca lo observe con otras intenciones. Me dolía y a la vez me frustraba haberlo descubierto tras su muerte. Ahora esto me tenía en aquel estado, agonizante y desesperado. ¡Que daría yo por morir de una buena vez!

Sólo para ver su rostro. Sólo para escuchar su voz, aun que fuera regañándome. Sólo para sentirlo cerca otra vez.

Que vida más cruel pensé. Había perdido mucha sangre sin duda, me había apuñalado en el pecho e incluso llevaba bastante tiempo así. Pero no. Uzumaki Naruto no podía ni siquiera suicidarse bien, use todo mi repertorio de insultos contra la vida. Estaba tan concentrado en mi tarea, tan desconectado de mi alrededor y tan sumergido en mi desgracia que me fue imposible detectar las presencias que ya desde un momento me inspeccionaban para comprobar si seguía vivo.

Escuche el salpicar de unas pisadas cerca de mí e intente abrir mis ojos a mi pesar. El peliplata sonrió levemente al afirmar que seguía con vida y un castaño apareció en un instante a mi lado. Pareció decir algo sobre un hospital; iba a reclamar pero mi voz no salía, rendido a mi condición volví a cerrar mis ojos y me deje caer en los brazos de la muerte que tanto ansiaba.

Abrí los ojos en un lugar iluminado, el decorado era muy impersonal y pálido, no me costó descubrir donde me encontraba.

Hospital. La palabra golpeo intencionalmente mi mente, la odiaba con todo mi ser. El sólo hecho de pensarla me dolía. Estar en uno de los lugares que más me lo recordaba, uno de los pocos que me conectaban a mi yo de hace un año y que ahora más encima me había negado la posibilidad de volver a verlo.

Apreté mis puños conciente del dolor que esto me traería, me dolía enormemente todo mi cuerpo, en especial el pecho; pero esto no se podía llegar a comparar con lo que ya había sufrido emocionalmente. Nunca se acercaría, ni tan sólo un poco.

Eché una ojeada completa a todo el lugar, ahora más detenida que la primera. Había a mi lado dos camillas más. En la primera una anciana parecía agonizar y en la otra un chiquillo dormía placidamente. Me percate de que frente a mí, había tres camas más. Dos de ellas desocupadas y la última, la de la esquina más alejada de mí. Una chica de cabellos oscuros–más o menos de mi misma edad- me miraba atentamente. Su mirada me perturbo unos instantes pero no dude en apartarla y posar mis ojos en el panorama que me ofrecía la ventana.

Bueno, debo admitirlo. No era el GRAN panorama; lograba divisar los pequeños tejados de unas casitas y el humo que provenía de ellas. Ahora que lo pensaba, no era común que estas situaciones se dieran en Tokio, sólo en el sector más bajo de la población y podían ser contados con los dedos de una mano.

Llevaba ya un par de horas sin despegar la vista de aquella ventana. Sin dejar de mirar y memorizar cada cambio que en ella se produjera. Mi vista no hacía justicia a lo que observaba, simplemente parecía guardarlo en una bodega de información, apilando archivos…unos sobre otros, intentando así desviarse de la realidad. Pues debía tarde o temprano enfrentarme a ella. Lo quisiera o no, mi intento de suicidio había resultado un completo fracaso y ahora debería atenerme a las consecuencias.

- Joven…veo que ya recobro el conocimiento- dijo la voz de una mujer tras unas gafas- ¿se siente mejor? ¿Desea que avisemos a alguien de su estancia aquí?

La mire durante unos segundos sin saber que responder, a lo que respectaba a mi salud podría decir que preferiría morir pero eso no le agradaría. Y sobre el tema de avisar a alguien, pues todos creían que me había suicidado, así que no le veía la pena negárselos.

- estoy bien, no se preocupe- conteste finalmente intentando embozar una sonrisa cortes, me lamente al instante cuando una punzada más fuerte que las anteriores me ataco produciendo una mueca rara.

- ya veo…- me pareció ver una sonrisa en su rostro. Muy lindo, burlándose de los pacientes. – llamare a la otra enfermera para que le traiga su comida

- no gracias, no tengo hambre- la paré antes de que lograra llamar a la antes nombrada- en serio no se preocupe más por mí, estoy bien-ttebayo

- como quiera- me miro ceñuda unos instantes tratando de entender mi reacción, desapareció de mi lado y comenzó a examinar a mis compañeros de sala.

Creo que esa fue la última vez que hable con alguien durante tres días. Cada vez que alguien se me acercaba me hacía el dormido. Cuando me traían los alimentos, simplemente me negaba a comerlos y los dejaba a un lado. Recibí varios retos de Karin – la enfermera de un principio- al ver mi poca disposición a mejorarme pero digamos que nunca le conteste o le tomé mucha atención.

Cuando tenía la oportunidad sollozaba en la noche, esperando que nadie pudiera escucharme y me sumergía en mis penas y amarguras. Como deseaba que aquellos hombres nunca me hubieran encontrado, a esta altura ya estaría muerto y junto a Sasuke.

¡Maldita vida! Quería gritarlo con todas mis fuerzas al mundo. Quería poder levantarme de esa cama e intentarlo una vez más. Normalmente al primer error debería haber olvidado la idea pero al contrario; estaba más decidido que antes.

En las tardes no hacía más que mirar por la ventana y perderme en mis dilemas y delirios internos pero siempre procurando mantener una expresión de indiferencia, seria e inexpresiva. ¡Me parecía tan irónico! Siempre mis cercanos me decían que era la persona más efusiva que conocían y que tan sólo con verme todas sus penas desaparecían. Já! Si me vieran ahora, soy el símbolo humano de la soledad y miseria. Tanto que creo, que desde que llegue nadie –y cuando digo nadie es NADIE- se ha atrevido a decir alguna broma, el ambiente es tan tenso que se podría cortar con una navaja.

- ¿desde cuando que no come?- la voz de un hombre tras la cortina que ahora me separaba del resto me sorprendió, era grave pero dejaba ver cierta calidez.

- desde que llegó, doctor- admitió la enfermera con lo que según yo era vergüenza- lo hemos intentado de todas las formas…-pareció pensárselo un poco antes de continuar pero enseguida repuso- yo misma le ofrecí el alimento pero me lo rechazó, dijo que no nos preocupáramos más de él y desde ese momento no ha vuelto a hablar con nadie que sepamos…

- caso difícil el chiquillo ¿no?- me molesto un poco el hombre- no te preocupes más Karin…yo me encargo

- gracias doctor- juraría que a la chica le gustaba el doctor- espero que descubra que le ocurre nunca había visto unos ojos más tristes, esa mirada fría que tiene me preocupa mucho

- ya te digo yo…déjamelo a mí- y tomó la cortina queriendo correrla por suerte reaccione a tiempo y me corrí para que no viera que estaba espiando su conversación, que venía yo a preocuparme por esas estupideces. No es mi culpa que hable tan alto y más encima frente de mi cama.

- oh! Sigue dormido a estas horas!- su voz me sonó reprochadora pero me mantuve sereno mientras actuaba- bien doctor lo dejo… hay muchos pacientes que me necesitan y gracias de nuevo- la voz de la chica no volvió a sonar supongo que se habrá ido.

- ¿Y bien? ¿Piensas hacerte el dormido por mucho tiempo más? No tengo toda la tarde…

Continuará….


Holaaaaas!! ¡Segundo capitulo arriba! Muchas gracias por sus reviews son un amor!! (wow yo dije eso?) gracias a Chiaky y kMila-san por sus comentarios y sin dudas esos accidentes valen la pena!! Más si las hacen llegar a mi fic n-n

Bueno me encanta que me dejen sus comentarios… y eso me motivo a terminar de pulir más rápido este capitulo y espero que les guste… y si, lo sé muy bien. La historia avanza lentísimo pero valdra la pena!! Ya lo tengo todo planeado mwajajaja (rie con una linterna) mejor olviden aquello y vamos al avance del próximo capitulo y recuerden que si no me dejan review les juro…les juro que…

¡¡QUE HAGO QUE NARU SE ENAMORE DE OROCHIMARU Y NO BROMEO!!

Nunca subestimen lo que una autora es capaz de hacer… yo les advierto ahora para que luego no aleguen…

Dejando claro eso y amenazándoles por un review, me despido dejándoles abajo el avance, como siempre, del próximo capitulo.

¡Hasta pronto!

Aylin Cullen


Avance próximo capitulo:

Pequeños Progresos

Me sorprendió percatarme de quien se trataba.

Bufé molesto pero pareció no notarlo. Lo miré y por primera vez me fijaba que este hombre me parecía conocido, tenía un aire familiar que me hacía recordar mucho a él.

No me di cuenta cuando, pero en mis labios se posó una leve sonrisa.