Capitulo 2: "7 días en el paraíso"

AJ POV

Los días, como siempre, han pasado rápidos, entre ensayos, presentaciones, sesiones, entrevistas y los millones de cosas que agobian nuestros apretados horarios.

Es Viernes por la noche y como cada Viernes desde hace algunas semanas Kevin ha salido por la tarde y acaba de llegar, con una brillante sonrisa en sus labios, esa "caminata" a la que dice ir parece ser de mucha ayuda para su ánimo, por mi parte estoy seguro que no es un simple paseo.

Los chicos reclaman por comida y debo reconocer que mi estomago también lleva vacío varias horas, repentinamente la puerta se abre, llenando de brillo los ojos de DongHo que solo se dirige a las cajas en las manos del manager.

- Gomawo manager hyung!- Dijo alegre al arrebatarle las pizzas.

El mayor solo rió y se despidió para ir con su familia.

Disfruté del ansiado alimento en silencio, mientras los demás se reñían por los trozos más grandes y jugaban infantilmente entre tanto.

MI Kevin. Él solo los observaba con una sonrisa, comiendo lentamente, con sus piernas cruzadas y su espalda algo encorvada. Una pose que en cualquier persona podría verse terrible, pero que algo en él la hacía parecer incluso elegante.

Habiendo todos acabado de comer Kevin se levanta para dirigirse a su habitación, mas DongHo lo retiene poniéndole una de sus caras.

- No te vallas, aún no hemos jugado.-

- ¿Jugar? ¿Que quieres jugar?- Pregunta regresando.

- Siéntate.- Dijo devolviéndolo a su posición anterior desde el brazo-. Es un juego que vi en una película y me pareció divertido.- Explicó entusiasmado.

- ¿Que juego es?- Pregunta SooHyun.

- ¿Han oído de 7 días en el paraíso?- Pregunta mirando a cada uno de nosotros.

Eli y Kevin se miran con complicidad, ambos conocen el juego. Al igual que yo, es algo muy popular en los Estados, más de una vez me encerré con una chica. Pero jamás pensé que lo jugaría en Korea, con otros seis hombres. Dentro de mi río pensando en que podría ocurrir.

- ¿En que consiste?- Pregunta Kiseop.

- Ah!¡¿ En serio nunca lo has escuchado?!- Exclama sorprendido el maknae para luego explicar-. Dos personas escogidas al azar deben entrar por siete minutos en un armario, durante ese tiempo pueden decir y hacer todo lo que quieran, sin importar lo que sea, acabado ese tiempo deben salir y nadie debe saber nada de lo que allí sucedió.- Sonrió traviesamente.

- Lo que sucede en el armario, se queda en el armario.- Susurra Eli con una mirada perversa.

- Así es.- Respondió DongHo del mismo modo-. Empecemos.- Dijo girando sobre la mesa una botella de coca-cola vacía.

Todos expectantes vemos como el rojo logo gira y gira sin detenerse, pronto su velocidad comienza a bajar, nos miramos unos a otros sin esperar nada, finalmente se detiene ante un sorprendido rostro.

- Kiseop hyung!- Grita emocionado DongHo.

- No entraré ahí.- Reacciona con ojos asustados.

- Si lo harás, será divertido.- Continuó DongHo, empujándolo.

- No lo haré sin antes saber quien más irá.-

- No, eso le quitaría la emoción, anda.- Trató de convencerlo, la respuesta de Kiseop era un movimiento de cabeza continuo indicando su negativa-. Será divertido, nada malo te pasará, solo será uno de nosotros.- Le decía empujándolo hasta el armario.

- ¡Pero quiero saber quien!- Gritó antes de darse cuenta de que ya estaba adentro, encerrado-. ¡Sáquenme!- Gritó una y otra vez sin dejar de golpear.

- Veamos quien lo sigue.- Sugirió SooHyun tomando la botella poniéndola a girar con fuerza. No pasó realmente mucho tiempo hasta que el acompañante del prisionero fuera escogido.

- ¡¿Ah?!- Vociferó sorprendido Hoon al ver que la botella se detuvo frente a él-. ¿Es necesario?- Preguntó ante nuestras sonrisas y miradas maléficas, mientras el maknae asentía.

Rápidamente y sin mucho esfuerzo DongHo logró meterlo junto a un Kiseop aún gritando por escapar, solo callado al cerrar y asegurar la puerta con ambos adentro.

- ¡Los siete días empiezan hoy!- Anuncia DongHo echando a correr el cronometro en su reloj con un último duro golpe de Kiseop a la puerta.

Casualmente los gritos de Kiseop se callaron al entrar Hoon. Me pregunto por qué, aunque todos aquí lo intuimos. El último golpe de Kiseop al anunciar el inicio de su tiempo, demostraba más sus nervios que su enojo. Esperamos en silencio y de pie junto al armario de la entrada, tratando de oír lo que adentro ocurría.

Pasada una fracción del tiempo unos murmullos empezaron a percibirse, lamentablemente las palabras no se oían claramente por lo que solo conservaremos nuestros deseos y esperanzas de que ahí dentro las cosas hayan salido bien para ellos. Poco antes de que los siete minutos terminaran soltamos el seguro como advertencia, luego lentamente la puerta fue abierta por la mano de SooHyun. Ambos aún con sus rostros confundidos y algo asustados salieron y se sentaron en silencio.

- Ahhhh! La curiosidad me mata, ¿que pasó ahí?- Preguntó el mayor de nosotros.

- No podemos decir nada, ¿no es así?- Respondió Kiseop mientras Hoon asentía en apoyo.

- Lamentablemente.-Dijo DongHo-. Ahora los que siguen-. La botella no giró mucho antes de detenerse.

-Adentro Kevin.- Indicó el líder.

- No lo haré, es un juego sin sentido.- Se negó sonriendo.

- Ya estás jugando, no puedes retirarte al ser elegido.- Reclamó DongHo dándole un pequeño empujón.

- ¡DongHo!- Reclamo sin obtener más respuesta que los brazos del maknae y del líder tomando sus brazos y piernas para llevarlo al armario, él solo se remecía de un lado a otro tratando inútilmente de liberarse.

Regresaron y en silencio la botella volvía girar. Estaba esperanzado, podía ser mi oportunidad, solo hablarle, solo lograr un lazo, algo simple, charlar de cualquier cosa, de lo infantil de ese juego, que se yo. Buscar algo que tuviéramos en común y utilizarlo para acercarme más a él. A pesar del tiempo que llevo con ellos, todavía mi comunicación con Kevin es complicada. Dentro del armario las cosas pueden ser más fáciles.

La botella giraba cada vez más lentamente. Aparentemente pronto se detendría y para mi terrible suerte frente a Eli. Veía las cosas mal para mi, mientras en su rostro una sonrisa comenzaba a dibujarse.

Todo parecía estar decidido cuando la botella se deslizó unos centímetros más, como movida por una mano divina e invisible, con su boca apuntando hacia mi.

La sonrisa de Eli se esfumó, deformándose en una extraña mueca, mientras mi corazón saltaba de alegría. Mis ojos involuntariamente se abrieron como nunca antes de sorpresa. Era mi momento, tenía siete minutos para decirlo todo y actuar un poco si se me era posible. Eran mis siete días en el paraíso.

Todos me miraban, no había tenido mayor reacción. Y pensándolo bien no podía ,y no debía, acceder a entrar tan fácilmente. Al momento de solo sentir la mano de DongHo sobre mi brazo, me solté violentamente.

- ¿Por qué no dejamos esto aquí? No es un juego apropiado.- Dije levantándome.

- Eso no importa, no puedes salirte cuando ya ha empezado. No sé a que le temen ahí dentro.- Decía DongHo mientras me tironeaba a entrar.

- No le temo a nada, solo no quiero ir.- Dije alejándome cuando más brazos se posaron y me alzaron-. Bájenme, puedo ir yo solo.- No accedieron. La puerta del armario fue abierta-. Acabemos ya con esto, ¿chicos?- Pedí en última instancia antes de que literalmente me lanzaran dentro.

Casualmente, o por un accidente provocado, caí sobre Kevin y tras de mi la puerta fue cerrada, sentí entonces el seguro siendo colocado y la voz de DongHo anunciando el inicio de mis siete días.

No me moví un solo centímetro de mi posición, ya que además de sentirme bien con mi rostro fijado sobre el de Kevin, el espacio era menor de lo que pensaba y si de algún modo intentaba moverme sería perjudicial para ambos.

- ¿Puedes intentar moverte?, me asfixias.- Pidió-. No creo poder resistir siete minutos así.-

- Claro, ayúdame un poco ¿si? Recoge tus piernas para poder apoyarme, ahora muévete hacia el lado.- Me moví lentamente, colocándome hábilmente a su lado-. ¿Todo bien ahora?-

- Si, gracias. ¿No te parece un juego infantil?- Me pregunta abrazando sus rodillas.

- Si, en especial siendo siete hombres aquí.- Respondo concordante.

- ¿Quieres decir que con chicas sería mejor?- Dice en medio de una sarcástica risa.

- No exactamente, pero menos complicado.-

- No le hallo la diferencia.-

- Ahora que lo mencionas yo tampoco.- Dije guiándome de nuevo por él, mirando mi reloj-. Nos quedan cinco minutos aquí.- Indiqué.

- ¿Y?- Respondió sin interés.

- Verás tengo algo que decirte y tal vez no sea ni el momento ni el lugar, pero quiero hacerlo ahora.-

- Dime.- Pidió prestando algo de atención.

- Promete que no se lo dirás a nadie.- Pido antes de hablar.

- Lo que ocurre en el armario, queda en el armario.- Dice sonriendo.

- Antes de llegar aquí te veía desde lejos, te adoraba, tu voz, tus ojos, lo que veía en tu dulce expresión, me deslumbraba tu manera de actuar. Desde que entré al grupo, estoy cerca de ti, oculto, contemplándote, es que el poder verte tan de cerca me ilumina más y más a medida que el tiempo pasa y no solo eso... Tu actitud me enamora, me perdería en ti por horas si me fuera posible y lo que sucede es que me gustas demasiado... Desde el primer momento en que te vi.- Expresé con mis ojos fuertemente cerrados por miedo a ver su reacción. Al abrirlos nerviosamente solo vi su sorpresa y tal vez retribución a mis sentimientos.

- Yo...- Dijo con respiración cortada-. No sé que decir. Me halaga todo lo que has dicho y...- Miró sus pies, acercando sus piernas más a su pecho-. AJ... Sabes lo que dice el contrato de las relaciones amorosas... entre miembros... Estaríamos en contra de las reglas de la empresa, no está permitido.- Alzó su mirada.

- Sé que lo prohíben, pero sé también que hay reglas hechas para romperse... Pienso que es una de ellas...- Lo rodeo con mi brazo, acercándolo a mi-. Mientras nadie se entere, las cosas seguirán como siempre.- Acerco unos centímetros mi rostro al suyo, parece ser que hay algo que quiere decir, mis ojos se pierden en sus labios, obligándome a probarlos de una vez.

Cierro mis ojos saboreando cada porción de esos dulces, dulces labios, lenta y suavemente. Intento sin lograrlo llevar una de mis manos a su cintura, pero mi brazo derecho está sobre sus hombros, imposibilitado de bajar, por las sombrillas atacándome, y el izquierdo es mi punto de apoyo. Él no cambió su posición una pizca, dándome como respuesta vacío, sus labios ligeramente separados, sin acción alguna, lo que me deja confuso sobre que es lo que quiere ¿por qué no me empuja o evita?, ¿acaso esto es corresponderme?

Entreabro mis ojos para ver que hay en su rostro, sus ojos están abiertos, con una mirada que no logro descifrar. Escucho como el seguro comienza a ser abierto y unos murmullos con ello, entonces separo mi rostro del suyo por miedo a ser descubiertos.

A mi lado él me miraba de reojo, mientras yo no dejé un segundo de verlo, una sonrisa tímida afloró entonces, mientras sus dedos recorrían sus labios, rememorando. Una respuesta tardía para mi.

Ha pasado tiempo y la puerta no se abre. Los siete minutos acabaron hace mucho y comienzo a pensar que algo ocurre.

- ¡Chicos! ¡Esto ya acabó! ¡¿Por qué no abren?!- Grité golpeando la puerta antes.

- ¡¿Está todo bien ahí?!- Preguntó SooHyun.

- ¡¿Que es lo que pasa?!- Inquirió Kevin.

- ¡Tendrán que quedarse un tiempo más!- Respondió DongHo.

- ¡¿QUE?!- Gritamos ambos.

- ¡Tenemos un pequeño problema, verás Eli rompió la llave al tratar de abrir y se pilló en la cerradura, no tenemos como sacarlos por ahora!- Nos explicó la voz de nuestro dongsaeng.

Eli rompió la llave, a él le gusta Kevin también, su rabia y desesperación por ser yo el que está con Kevin dentro del armario de la entrada, el único con llave, por siete largos minutos y gracias a su error por varios más.

Aunque estos minutos de más ya no son días en el paraíso, todo lo contrario, estamos sumergidos en la desesperación. El reducido espacio, falta de aire, luz y la completa incomodidad.

- ¿Estás bien?- Me pregunta al notar en mi una expresión adolorida.

- Si, solo se me están entumiendo las piernas.- Explico.- Masajeándolas un poco estaré bien-. Al decir esto sentí sus suaves manos ayudándome.

Sonreí ante su delicado contacto, pasados unos minutos las incomodas agujitas dejaron de sentirse, gracias a la fricción de las manos de mi dulce ángel.

- ¿Como estás ahora?- Pregunta con una sonrisa.

- Mejor, gracias.- Respondí mientras sus brazos regresaban a sus piernas-.¿Crees que los chicos demoren mucho?-

- No lo sé, espero que nos saquen pronto, ya siento como empieza a entumecerse mi trasero.- Comentó incómodo.

- Puedo ayudarte con eso.- Dije riendo un poco, haciendo referencia a como él me ayudo con mis piernas.

Al escuchar y descifrar lo que decía me mandó una mirada asesina, un tipo de mirada que jamás había advertido en él, quitándole todo lo dulce, de todos modos encantándome. Sonreí pensando en su imagen sexy.

- ¡Hey! ¡¿Que pasa afuera?!- Exclamó Kevin.

- ¡Estamos sacando el trozo de llave!- Anunció SooHyun.

- ¡Apresúrense, comienzo a ahogarme!- Pidió con rostro triste.

- ¡¿Estarás bien?! ¡Hacemos todo lo posible! ¡Aguanta!- Gritó la preocupada voz de Eli.

- ¿Que puedo hacer por ti?- Pregunto abrazándolo de nueva cuenta.

- Tranquilo, estaré bien.- Dijo sonriendo para luego besar mi mejilla.

-¡Woohoo!- Se escuchó un grito masivo, con un metálico golpe acompañándole-. ¡Sacamos la llave!, ahora solo necesitamos abrir!- Exclamo Eli.

- Genial.- Susurró alejándose con suavidad.

Sentimos por poco tiempo el sonoro movimiento de algo en la cerradura cuando la puerta después de más de 20 minutos de ser cerrada, fue abierta.

Encontramos los sonrientes rostros de nuestros compañeros afuera, Kevin corrió fuera sobando su espalda, con lentitud me levanté y salí bastante adolorido.

- No podremos jugar más.- Lamentó DongHo.

- ¡Si no hubiéramos jugado nada de esto hubiera pasado!, ¿sabes lo peligroso que pudo ser?- Reclamaba Eli.

- ¡Eres el menos indicado para reclamar, aceptaste el juego y fue TÚ culpa el que ellos quedaran encerrados!- Respondió el maknae.

- Ya cálmense, estamos bien.- Dije interponiéndome, tratando de evitar peleas.

- Vamos a dormir, es tarde y mañana será un día pesado.-

Todos fuimos a nuestras respectivas habitaciones obedeciendo la sugerencia del mayor de nosotros. Me encerré y me dejé caer en mi cama recordando los extrañamente agradables minutos encerrado junto a Kevin, aunque no logré comprender su respuesta. Me dormí casi inmediatamente soñando con mi dulce ángel.

Fin AJ POV

Eli POV

Entré en la habitación siguiendo a Kevin. Su expresión era distinta a la de siempre. Me temo que algo pudo haber ocurrido en ese tiempo que estuvo en el armario con AJ.

Soy un tonto, por mi culpa esos siete minutos se hicieron casi media hora, mi impaciencia, celos y desesperación por imaginar que cosas le haría ese a mi Kevin. Rompí la llave y les dí más tiempo a solas. Maldición.

Kevin se recostó en su cama y yo me senté en la mía, parecía enojado o algo parecido. Su rostro enfrentaba la pared. Me pregunto que habrá ocurrido.

- ¿Todo bien?- Pregunté sentándome a su lado.

- Estuve veintitantos minutos encerrado en un metro cuadrado, sentado en el piso, con chaquetas y sombrillas en mi cabeza y espalda, completamente encogido para darle espacio a alguien más.- Dijo enfadado-. Estoy entumido, adolorido y cansado, pero dentro de todo bien.- Respondió tratando no ser duro, sin mirarme aún.

- ¿Que pasó ahí dentro? ¿AJ dijo o hizo algo que te molestó?- Continué posando mi mano en su hombro.

- No, todo estuvo bien con él, es tranquilo y respetuoso, y concordó conmigo en que aquel juego es infantil y sin sentido.- Se movió en la cama para mirarme-. En otro caso no le hubiera permitido hacer nada y lo sabes.- Me sonrió.

- ¿Estás seguro?- Dije moviendo los flecos de su frente.

- Por supuesto, eres el único para mi Eli.- Sentenció sonriéndome, abrazando mi cintura.

Fin Eli POV