Al fin pude con el segundo capítulo, espero que les guste. Sé que parece algo desordenado pero poco a poco todo se aclarará.
Gracias por leer y no olviden dejar un pequeño Review, no saben lo mucho me anima a seguir.
Capítulo 2:
Me despierto con una pequeña sonrisa, de hecho es más como la sombra de una. Siendo sincera, ese es el único recuerdo feliz que tengo durante mi estadía en Rutledge, pero después de salir de ese lugar pensando que mi vida mejoraría… viví lo que sería otra tortura.
-¿Por qué habría recordado eso? -me pregunté antes de ir a buscar doctor Bumby- No hay tiempo para eso... Ahora debo enfrentar la verdad.
Después de tomar algo de comida y preparar mis cosas para huir lejos de esta horrible vida, vuelvo a visitar mi Wonderland, solo que no sabía que era la última vez que iría.
Cuando descubrí al asesino de mi familia no pude evitar vengarme de él, sé que no era lo correcto, de hecho después de eso pasé días y noches pensando en lo que había sucedido, al fin y al cabo era la primera vez que asesinaba a alguien.
Aún recuerdo todo el miedo que sentí junto con la adrenalina, pero lo que me hizo reaccionar fue escuchar a cierto gato, al principio no entendía sus palabras, estuve varios días en Wonderland, y por primera vez en muchos años fui… feliz. Hasta que un día desperté y vi que estaba en mi habitación junto con mi maleta.
Al salir me di cuenta que me estaban buscando por asesinato.
-Hago justicia, salvé a unos pocos niños de una vida llena de perversión y esa es mi recompensa-suspiré mientras unas terribles ganas de llorar me embargaban.
Tuve que estar escondiéndome de varios policías, además de la gente que creía que Bumby era una buena persona, la verdad, esos meses fueron de los peores de toda mi vida.
Pero justo cuando estaba a punto de rendirme y terminar mi vida en el Puente de Londres, un niño, el último en llegar a Houndsditch me reconoció y me contó sobre su nueva vida.
-Todos podemos tener una segunda oportunidad-me sonrió y se fue.
Esas simples palabras me dieron esperanza, algo que había perdido hace mucho…
Ahora con el paso de los años empecé a reconstruir mi vida, todo poco a poco se fue acomodando en mi vida pero ya no he podido regresar a Wonderland, es como si se hubieran olvidado de mí y yo, de cómo ir con ellos.
Mis años en Houndsditch, al recordarlos me doy cuenta de lo mucho que me cambiaron, al principio todo parecía ir bien, tenía la ligera esperanza de que iba a salir adelante aunque después de unas terapias mis "alucinaciones" regresaron, así que tuve que regresar a Wonderland, pero finalmente mi lucha sirvió para darme cuenta de que los peores demonios o monstruos no se encuentran en mi mente, si no en los seres humanos…
Al recordar ese día, ese momento en el que entendí lo que le había pasado a mi hermana y lo que causó el incendio, por una parte me sentía bien al saber que yo no era la culpable pero al ver en lo que mi vida se convirtió, eso me destrozó y me tomó bastante salir adelante, por mi cuenta, sin nadie que estuviera a mi lado.
Actualmente a mis 25 años me dediqué con ayuda de lo poco de mi herencia a limpiar mi nombre, aunque tuve que irme de Londres para liberarme de todas esas cadenas que tenía ahí, ahora vivo en Australia, irónico si recuerdo las veces que Radcliffe quiso obtener mi herencia y me sugería que comprara una granja.
Fue difícil pero por fin la suerte empezó a estar de mi lado. Conseguí una buena casa y después todo se fue acomodando.
Lo que más me gustó de empezar de nuevo fue mi nuevo empleo, trabajé durante algunos años en una biblioteca pero al encargado le llamó mucho la atención las historias que les contaba a los chicos, por lo cual me pidió que escribiera un libro, pensé mucho pero al final accedí. Así que después de unos años, soy una de las mejores Escritoras de toda Australia.
Sin duda amo mi nueva vida, aunque no puedo negar que sigo extrañando a Wonderland.
Hoy me despierto lista para otra tarde rodeada de libros, me visto con un vestido azul, me arreglo el cabello con ayuda de un lazo, tomo algunas cosas y me dispongo a ir a desayunar. En ese momento sonó mi reloj, dejé todo lo que estaba haciendo y salí corriendo para no llegar tarde a los cursos que imparto a los niños de la biblioteca, era tanta mi prisa que no vi el carruaje acercándose.
-¡Señorita!-gritó una voz masculina.
Cerré los ojos esperando el impacto pero este nunca llegó. No se cómo pero de alguna manera sobreviví, al abrir los ojos noté unos ojos dorados mirándome.
-Cheshire-pensé.
-¿Estás bien?-me preguntó.
-Deberías fijarte por donde llevas el carruaje-le contesté algo molesta.
Levanté mi mirada y vi mejor al joven que me había salvado, alto, algo delgado, cabello largo y negro, ojos dorados, pero al observarlo mejor noté una sonrisa algo burlona. Eso no era posible, Cheshire aquí, en el mundo real, es imposible.
-No es mi carruaje, de hecho usted era la que venía pensando en su mundo y yo evité su golpe-me contestó algo arrogante.
-Gracias-murmuré después de unos minutos en silencio-Adiós joven…
-Sin preguntar el nombre de su salvador. Sin duda hay gente que prefiere vivir en la ignorancia.
-Muy bien, ¿cuál es su nombre?-contesté de mal humor.
-Ches, mi nombre es Ches-sonrió otra vez.
-¿Qué nunca deja de sonreír? Me recuerda a cierto gato-me dije-Adiós joven Ches.
-¡Espera! ¡Alice!-me llamó.
Al escuchar mi nombre empecé a correr, nadie de aquí conocía mi verdadero nombre, más que el señor que me vendió una casa y el amable bibliotecario. ¿Cómo sabía quién era yo? Pero lo más importante ¿qué quería ese joven conmigo?
