II: 4:30 A.M


"Quiero verte"

Lee Hinata Hyuga el mensaje que ha llegado a su bandeja de entrada hace menos de dos minutos.

No reconoce el número, pero sabe perfectamente quien es.

Naruto.

¿Por qué? Fácil: lleva en Japón dos semanas y eso significa que no conoce a nadie aun. Hay ocasiones muy raras en que va de compras con su madre o cuando va al súper mercado de la esquina por leche, y da por hecho que el chico del súper, el cual siempre se sonroja cuando la atiende, no tiene su número.

Se acomoda en su cama moviendo las solicitudes de empleo hacia un lado para después tomar varias respiraciones intentando calmarse y no llamar a su mejor amiga en ese momento.

Sus manos tiemblan cuando teclea un "¿Cuándo?" en respuesta, presiona enviar, lo manda y se siente la chica más tonta del mundo.

«¿Es Naruto?» reflexionó Hinata «¿y si no es? ¿La respuesta fue normal, directa o muy desesperada?»

Desesperada, le contesta su razonamiento.

Está a punto de hacer una video llamada con Sakura para informarle que se muda a Rusia de nuevo por el simple hecho de notarse desesperada ante un hombre que no sabe nada de él desde hace dos semanas, pero su celular vibra y suena con el tono de un nuevo mensaje recibido.

Hinata se muerde inconscientemente el labio, y abre rápidamente el mensaje.

"Ya"

—Bozhe moy...

Como si hubiese llegado el apocalipsis se levanta de su cama, se coloca en medio de su habitación con la mirada hacia el techo y mueve su pierna de abajo hacia arriba en un tic nervioso.

No sabe que contestarle.

Se siente absurda y patética por no tener un auto o un departamento propio para hacer lo que quiera.

Hace una mueca.

Derrotada toma su celular, sin embargo en ese instante su puerta se abre, dejando ver a una Hanabi en pijama y con una maleta azul.

—Me voy a la pijamada—avisa la Hyuga menor sin apartar su mirada del celular—, adiós.

Hinata está con su boca abierta, jamás se imaginó que le avisaría, iba a decir "cuídate mucho, hermanita", pero Hanabi cierra la puerta sin decir más.

Suelta un suspiro.

Ha sido difícil poder tener una relación con su hermana menor, ya que cada vez que intenta hablar con Hanabi esta se aleja o no le presta atención por estar en su celular. A pesar de todo la comprende. ¿Cómo no hacerlo? Ella se fue a Rusia sabiendo que Hanabi la necesitaría a su lado.

Ahora ella está sola en su "hogar". Va hacia su cama mientras observa su puerta y poco a poco sonríe.

Abre el mensaje y tecla un "¿Puedes venir por mí? Te mando mi dirección para ir a donde tú quieras".

Arroja su celular a la cama, va en busca de unos jeans decentes y se entretiene eligiendo que blusa está más linda.

Y en respuesta, a los cinco minutos, recibe un:

"En 20 minutos estoy ahí"


Sus padres siempre le han dicho que tuviera sumo cuidado con los desconocidos, y ahora está trayendo uno a su casa. En su defensa Naruto es la excepción porque ya lo conoce, bueno, algo...

Trae puesto jeans rotos, unos vans negros con blanco, una blusa blanca sencilla y sus lentes han sido remplazados por pupi lentes de nuevo.

Hinata está sentada en medio de las escaleras, esperándolo a él. Su celular está en sus manos y no para de vibrar por los mensajes de su mejor amiga en su intento de saber la situación en la que se encuentra.

Ya han pasado veinte minutos desde que miró el último mensaje de Naruto y él no ha aparecido.

Bufa.

Se levanta para ir por un vaso de agua, pero el timbre de su casa resuena en su cabeza una y otra vez. Le manda, inmediatamente, un mensaje a Sakura: "Ya llegó. Te mando mensaje cuando pueda".

Bloquea su celular y literalmente corre hacia la puerta con una sonrisa, sin embargo se detiene a casi llegar y actúa como si no pasase nada.

Toma el pomo de la puerta, respira unos segundos y la abre de un tirón. Y en efecto, Naruto está ahí, con un traje bien puesto y observando su celular.

Hinata se aclara la garganta.

Él levanta la cabeza y hace un intento de sonrisa.

La Hyuga, gritando internamente por lo perfecto que se ve, le hace señas para que pase. Él la obedece de inmediato con una mirada divertida y se coloca enfrente de ella. Hinata cierra la puerta con delicadeza, se voltea lento para así formular algo coherente al hombre que está en su casa, no obstante él la intercepta con un beso en la boca.

Hinata abrió sus ojos por la estupefacción, pero los cierra cuando siente la lengua de Naruto invadir su boca, se coloca de puntillas para profundizar el beso que una y otra vez se repetía en sus sueños, ella puede sentir que el rubio acaricia sus caderas de una forma gentil.

Se separan.

Hinata acaricia las mejillas del rubio y sonríe, él sonrió también.

—¿Deseas algo?—Preguntó Hinata, sonrojándose cuando Naruto aprieta su cadera sin dejarla de ver—. ¿Eso es un sí?

Naruto la ve de lado y asiente.

—Cariño, te deseo desnuda en este momento, pero eso sería muy grosero de mi parte así que solo quiero un vaso de agua.

La Hyuga, una vez más, se sonroja como un tomate, se da la vuelta y empieza a caminar hacia la cocina; puede sentir esa mirada azulada tras su espalda y un poco más abajo.

—Siéntate en donde gustes—dice ella, entrando a la cocina y tomando con rapidez una botella de agua del refrigerador.

Antes de salir toma una respiración profunda, cuando siente que está preparada para enfrentarlo sale de la cocina, camina diez pasos y se encuentra a Naruto sentado en el sofá individual con una mano en su barbilla.

Le entrega el agua con una sonrisa, se da la vuelta para poder sentarse enfrente pero él la toma de la mano y sin decir nada la sienta en sus piernas. Se quedan mirando. Ninguno dice algo pero si se acercan para poder besarse. No es el beso que se dieron hace menos de cinco minutos, no, ahora es demandante y necesitado por ambas partes.

Hinata se sienta ahorcadas de Naruto, este último tiene sus manos en la espalda de la menor y no duda de tocar su piel.

—Mierda, mierda —siseó Naruto, tocando los pechos de Hinata con desesperación—. ¿Qué me has hecho, cariño? Me estas volviendo loco.

Y la carga como si no pesara nada para después dirigirse hacia las escaleras. Hinata no dice nada, solo se queda en silencio oliendo el cuello de Naruto y desabotonando la camiseta blanca de manga larga que se le interpone en su camino para poder acariciarlo por completo.

Naruto suelta un par de maldiciones cuando siente esas pequeñas manos en su estómago y que poco a poco quieren bajar hasta su miembro pero se detienen a escasos centímetros para poder martirizarlo.

—¿Dónde quieres que...?

—Al fondo a la izquierda.

Lo interrumpió la Hyuga, recobrando la postura y llevándolo al cuarto de huéspedes porque ni loca lo llevaría a su habitación o a la habitación de sus Padres. Eso sería el colmo. Está haciendo algo muy grave pero no puede detener la situación porque no hay marcha atrás.

Suben las escaleras entre risas y besos en todas partes posibles en ese momento, llegan a la habitación y Naruto la deposita en la cama, la besa una vez más y se separa para besar su cuello, acariciar su estómago entre la blusa y quitarla segundos después sin dificultad.

Naruto coloca sus dos manos a los costados de la cabeza de Hinata y lentamente se restriega contra ella de una manera sumamente sensual. La tela de ambos hace fricción. La Hyuga cierra sus ojos con fuerza cuando escucha los jadeos del rubio en su oído, provocando que la excitación invada su pequeño cuerpo.

Él acaricia el cuello de Hinata con su lengua, baja hasta las clavículas, pasa el estómago dejando besos húmedos, y se detiene por que los jeans se interponen en su camino, los baja de un tirón y así queda expuesta ante esa mirada azulada que se la come viva.

Hinata se sonroja, se mueve para no verlo pero si siente como poco a poco la cabeza de Naruto se pierda entre sus piernas y se detiene justo ahí.

—Oh, no, no —musitó ella apenada y cerrando sus piernas de golpe.

Jamás alguien le ha hecho ese acto tan íntimo. Eso es otro nivel de confianza entre parejas y claramente ella y Naruto no son una.

Naruto la acribilla con la mirada, le abre sus piernas con delicadeza, ella está a punto de excusarse pero ya no se opuso cuando sintió la lengua del mayor tocar su piel húmeda sin previo aviso.

Un sinfín de emociones pasan por el cuerpo de Hinata ya que Naruto mueve su lengua en círculos como un experto porque sabe dónde tocar e introduce dos dedos en ella para así poder crear una bomba de tiempo. El rubio, en segundos, encontró el punto exacto y ella lo tuvo que tomar de su cabello para que no parara. Los toques de la lengua del mayor en su clítoris forman un nudo en su estómago, está gimiendo como nunca lo ha hecho, sabe que está diciendo cosas incoherentes en ruso, sus ojos están en blanco, sus piernas empiezan a temblar y suelta un gritillo cuando no puede resistir más, se dobla hacia adelante con su cara roja y se queda con su boca abierta al ver como Naruto lame sus propios labios de una manera extremadamente sexi.

El mayor va hacia ella como si fuese un depredador y la besa con ferocidad, ella le corresponde y toca sus mejillas con devoción. Él sonríe en medio del beso. Sin despegarse de Hinata, lentamente, se quita su pantalón como puede y lo arroja a la esquina no sin antes sacar un condón en su cartera. Se separa abruptamente de ella para poder quitarse su bóxer y dejar libre todo lo de él. Va hacia el respaldo de la cama, se sienta y le hace señas a Hinata para que pueda montarlo.

Ella lo obedece de inmediato.

Hinata lo observa como si fuese el hombre más guapo del mundo, lleva sus manos al cuello del rubio, se agacha un poco y empieza a besarlo en el cuello y en su mandíbula afeitada. Naruto gruñe, con fuerza la toma de sus mejillas y la muerde en sus labios haciéndola gemir y sangrar al mismo tiempo.

La levanta un poco, se coloca el preservativo y la embiste de una sola estocada. .

Hinata hace una mueca de dolor a la vez que le clava sus pequeñas uñas en sus hombros.

—Mierda—susurró Naruto, moviéndose lentamente y acariciando las curvas de la Hyuga—. Lo siento, en verdad, yo...

Hinata negó con la cabeza, interrumpiéndolo, la da un pequeño beso en su frente para que no le tome importancia a lo que sucedió.

—Solo avísame, ¿sí?—Dijo ella—, eres un poco grande por si no lo has notado.

Naruto ríe y asiente.

—¿Lista?—Preguntó él, acomodándose mejor en el respaldo de la cama.

Sin decir nada Hinata empieza a moverse de abajo hacia arriba, suelta pequeñitos gemidos que vuelven loco a Naruto. Ella cierra sus ojos, se acaricia sus grandes pechos y se muerde sus labios cuando él toca una fibra sensible con fuerza.

—Más—gimió Hinata, colocando su brazos en el respaldo de la cama—, más, por favor...

Naruto la obedeció de inmediato.

Es solo cuestión de segundos para que ambos lleguen al clímax.

Hinata cae al pecho del rubio, este respira con mucha fuerza y está un poco sudado. Ella levanta un poco su cabeza para verlo, sonríe y le dice:

—Fue genial.

Naruto sonrió altaneramente, quita los mechones de cabello de la menor para poder ver su cara bonita sonrojada.

—Yo hago todo genial, cariño.

Ella niega con la cabeza divertida. Se quedan así un momento, intentando recuperar el aliento y tranquilizar su corazón. Hinata levanta de nuevo su cabeza, se acerca un poco y besa los labios del mayor como una niña pequeña que roba su primer beso para después abrazarlo de sus caderas.

—¿Te quieres quedar a dormir conmigo?—Cuestiona ella en un susurro, cierra sus ojos con fuerza esperando cualquier respuesta—. No es una obligación o...

Naruto resopló, interrumpiéndola, y empieza a tocarle su espalda con las yemas de sus dedos de abajo hacia arriba causando un escalofrió en ella.

—Me quedo —contestó.

Se da la vuelta completa para quedar arriba de Hinata y empieza a besarla por todos lados mientras ella ríe y disfruta el momento.


Hinata abre sus ojos de golpe, escenas de ella con Naruto se le vienen a la cabeza en segundos y se sonroja.

Sus Padres la castigaran toda su vida si se enteran que ha traído un hombre a su casa para hacer cosas pecaminosas.

Suelta un suspiro.

Con su mano derecha toca el lugar donde se suponía estaba él, pero está vacío. Poco a poco se levanta, solo puede ver penumbras pero en la esquina localiza al rubio colocándose el saco de su traje y viéndola por el espejo de la pared con una sonrisa que borra de inmediato.

La Hyuga enarca una ceja cuando no ve el sol por la ventana, toma el reloj de la mesilla cercana para poder verificar que hora es.

4:30 am.

—¿Enserio?—Chilla—, son las cuatro de la mañana, Naruto, por dios, duerme otro rato.

Se deja caer a la cama dramáticamente, se vuelve a cobijar con las sabanas para después sonreír cuando siente el calor de su cuerpo recuperarse y saber que Naruto sigue ahí con ella.

Naruto, minutos después, la abraza y besa su cabeza como si fuese una niña pequeña.

—Tengo que irme.

Hinata chasquea la lengua y cierra los ojos cuando siente que Naruto intenta quitarle la cobija.

—¿Estas enojada?—Susurra él en el oído de la pequeña ocasionando un escalofrió en el cuerpo de la menor.

—No—espetó.

Naruto se aleja de ella y la peli azul pudo escuchar como abría la puerta.

—Te marco luego—informó el rubio, cerrando la puerta de golpe.

Se fue y nunca le marcó.


TRADUCCIÓN

Bozhw moy= Dios mio.

NOTA: ¡Hola! ¿Como están? Espero que muy bien. Solo vengo a informarles que esta historia es corta, consta de cuatro capitulos y el epilogo. Nos vemos el próximo domingo.