Capítulo 2.
"¡Maldita sea!" -pensó Ranma cuya mente era un torbellino de emociones apenas contenidas por la presa verbal que cerraba paso a sus palabras y que lo mantenía estático, fijo, casi sin pestañear ni dar señales de vida.
No tenía nada de qué avergonzarse; simplemente, no quería que Akane se enterara de ese modo. Lo que estaban viviendo era injusto:¿a quién culpar acaso? ¿a su padre tal vez? En todo caso, si alguien tenía que sacrificarse, ese sería él. Ahora tenía que hablar frente a todos de temas que sólo les importaban a ellos dos. Apretó sus puños con fuerza y miró al cielo buscando algún rayo de esperanza; sin embargo, lo que sucedió a continuación sólo consiguió acentuar más su tragedia.
El silencio estaba en su punto más álgido cuando fue cortado por el silbido de un sable de madera, cuyo pretencioso dueño usó para señalar a Ranma, mientras se postraba ante la menor de las Tendo y le entregaba pomposamente un ramo de rosas rojas, acompañando este gesto con las siguientes palabras:
-Mi bella Akane, ya nada te une a este embustero. Mis brazos te recibirán ¡oh, musa de mi corazón! con este haiku…
Ni siquiera tuvo paciencia la joven para dejarlo terminar; cerró un segundo sus ojos almendrados y frunció sus labios pero ni aún así pudo contener su furia; estaba tan harta que propinó a Kuno un puñetazo en el mentón que lo hizo volar rumbo al cielo azul del Instituto Furinkan.
-¡Yo nunca seré tu musa, idiota! -exclamó Akane mientras el kendoka desaparecía entre las nubes.
Sin perder de vista nada de lo que sucedía a su alrededor, Nabiki consideró que ya era hora de azotar un poco el avispero; sabía que si alguien no intervenía, ellos podían quedarse allí parados eternamente.
-Ahora ya no tienes escapatoria, Ranma -le dijo socarronamente-. Tendrás que hablar.
-¿Te diviertes, verdad? -le replicó el muchacho bastante alterado.
-Todavía no pero ahora sí que lo haré -le dijo la castaña-. Esto considerarlo un regalo de mi parte, cuñadito, aunque no lo haré gratis, por supuesto -y sacando un micrófono de la nada, anunció con viva voz: "El que quiera una cita con Akane, tan sólo tiene que luchar con ella y ganarle. ¡Aprovechad que ha roto su compromiso con Ranma!".
La chica de cortos cabellos azulados ni siquiera pudo esbozar un asomo de protesta ante lo dicho por su hermana mayor; pues, en seguida, fue rodeada por el variopinto grupo de admiradores que apenas escuchó la noticia no dudó en abalanzarse sobre ella.
-¡Akane está libre! -gritaba la masa al unísono- ¡Lucha con nosotros Akane Tendo! ¡Sal con quien venza!
-¡Oye Nabiki! ¿Se puede saber qué demonios haces? -le gritó Ranma, fuera de sí, a su cuñada.
-Te hago un favor. ¿No te das cuenta? Mantengo a mi hermanita entretenida, así tú puedes escaparte sin decir nada. Creo que es lo mejor por el momento; ya hablaremos luego de eso.
El muchacho no dijo nada más; se iría rápidamente y retrasaría el duro trance para otro momento; tal vez, uno más privado, sin tanto público. No le importaba dejarla a su merced peleando con casi medio Furinkan; sabía perfectamente que su prometida podría con todos ellos sin apenas despeinarse. Nunca lo confesaría ante nadie pero jamás, en toda su vida, olvidaría la fascinación que le provocó verla luchar aquel primer día de clases en Nerima.
-¡Ranma! ¿Dónde creer que ir? -lo sostuvo de un brazo Shampoo impidiendo su sigilosa marcha.
-Yo… tengo que… ir a clases -dijo el joven tartamudeando.
Desde la pequeña arboleda del Furinkan, surgió la errante figura de Ryoga, abriéndose paso con patadas y puñetazos. Tan desorientado estaba el chico cerdo que no se dio cuenta de que a escasos centímetros se encontraba su adorada Akane. Se arrodilló frustrado en el suelo y lanzó una nueva explosión (como siempre que se ponía en ese estado) junto con su inconfundible grito: "¿dónde estoy?". El impulso del estallido provocó que tanto la joven como los pocos adversarios que le quedaban, fueran derribados.
-¡Felicitaciones Ryoga! Derrotaste a mi hermanita -exclamó Nabiki con exagerada alegría aunque sin duda disfrutando de lo que acababa de suceder.
-Lo… lo… siento… Akane. No te vi -se lamentó el muchacho de la bandana amarilla poniéndose una mano detrás de la nuca.
-No te preocupes Ryoga, eres un gran amigo -le respondió la chica con una sonrisa-. Me has hecho un gran favor quitándome esos pesados de encima.
-Fue casualidad -le dijo el joven Hibiki ruborizado mientras la ayudaba a levantarse del suelo.
-¡Ryoga no seas modesto! -le dijo pícaramente Ukyo-. Acabas de ganarte una cita con Akane. No desaproveches tu oportunidad.
Ranma seguía atrapado entre Kodachi y Shampoo; aparentemente tranquilo, cualquier observador casual creería que él disfrutaba de encontrarse abrazado por dos jovencitas tan guapas pero quien lo conociera sabría que sus ojos ardían de rabia. Era un experto ocultando sentimientos; sin embargo, no pudo evitar que los celos se le escaparan por la boca cuando vió la sonrisa que Akane le dedicara a Ryoga.
-¡Tsk, te compadezco P-chan! Tener que salir con una marimacho violenta tan sólo porque la tiraste al suelo sin querer -acotó el chico de la trenza azabache con fingida indiferencia.
En un primer momento, la joven de ojos almendrados iba a decirle a su amigo que lo de la cita era una tontería de Kuno que él no estaba obligado a cumplir; pero luego de escuchar a su prometido cambió de idea. "¿Con qué eso es lo que quieres, Ranma?" -pensó Akane dolida. "Está bien; por qué privarte de algo que te hace tanta ilusión. Al fin y al cabo tú estás muy entretenido con esas arrastradas" -siguió el curso de sus pensamientos la menor de las Tendo. Acto seguido puso su mejor sonrisa y con mucha dulzura le propuso a su amigo:
-¿Qué te parece ir juntos al parque luego de clases, Ryoga? Sería todo un honor para mí, tener una cita contigo.
-Yo… yo…por supuesto que... -intentó aceptar, el chico cerdo pero fue interrumpido.
El grupo de personas que se había quedado alrededor de los protagonistas tenía diversos intereses que coincidían casi todos en un mismo objetivo: Ranma y Akane debían separarse. Los ánimos estaban tan caldeados que hasta los que no les convenía una disputa querían tomar parte del asunto.
-¡Alto ahí! -exclamó solemnemente Kuno cortando de tajo la respuesta que iba a dar Ryoga-. Tú no estás autorizado a tener una cita con Akane, Para empezar, no eres alumno de esta honorable institución y aunque lo fueras tendrías primero que derrotarme para osar…
-¡Nadie sigue tus estúpidas reglas, enterate de una buena vez! -le gritó la susodicha con claras intenciones de volver a apalearlo.
-Pues si para tener una cita con Akane tengo que derrotarte, me lo pones muy fácil! ¡Imbecil! -le soltó el joven Hibiki dándole un puñetazo que lo dejó fuera de combate.
-¿Entonces Ryoga, qué me respondes? -retomó la conversación la chica de cabello azulado.
-¡Encantado! -le respondió el muchacho de los colmillos- Te espero aquí a las cinco ¿te parece bien, Akane?
-Ya es hora de entrar a clases -dijo Ukyo quitando a Ranma de los brazos de la gimnasta y la amazona. Lo siento chicas -agregó con sorna mirando a Shampoo y Kodachi- ya hablaremos luego, no sean impacientes. Vamonos Ranchan -agregó cogiendo al chico de la mano y llevandoselo a la rastra de allí- dejemos a los tortolitos arreglar su cita en paz.
-Sí -dijo Ranma con una voz tan glacial como su mirada- será mejor que me vaya de aquí.
Una vez dentro del edificio, Ranma ni siquiera se preocupó de darle a Ukyo una excusa para alejarse; simplemente se fue, dejándola abandonada en un pasillo hasta que ella lo perdió de vista y continuó su camino al salón de clases satisfecha (las cosas estaban saliendo mejor de lo esperado). El joven se sentía humillado, Akane le había coqueteado a otro delante de todo el instituto. Por eso necesitaba quedarse solo y tal vez: ¿pensar? No -sacudió la cabeza de una lado a otro- pensar no era su fuerte. ¿Calmarse? No, tampoco, ese maldito cerdo no se saldría con la suya; evitaría a toda costa esa cita. Pero esta vez no se limitaría a ponerse un lindo vestido y fingir ser su prometida; esta vez necesitaba hacerle entender de una buena vez por todas que Akane era suya. Hablaría con Ryoga en el único lenguaje en el que ellos dos podían entenderse: el de los puños.
El plan de Ryoga era muy sencillo; se quedaría allí plantado hasta la hora de la cita. Le hubiese gustado tener la posibilidad de conseguir una ramo de flores o una caja de bombones pero bien sabía que si salía a buscarlas jamás conseguiría regresar a tiempo. En fin, ya se encargaría de agasajarla como ella se merecía durante el paseo; ahora lo importante era que nada lo desviara de la ansiada cita. Escrutó el clima minuciosamente. ¿Había alguna mínima posibilidad de lluvia? Apenas algunas nubes blancas manchaban el cielo azul que el sol dominaba por completo; supuso entonces que no tendría que preocuparse por eso demasiado y sin embargo no dejaba de pensar qué le convendría más. ¿Quedarse en el parque disfrutando del sol o llevarla al cine y así evitar la posibilidad de ser pillados por un chaparrón imprevisto?
Supuestamente Ryoga permanecía quieto mientras planificaba su cita; aunque, en realidad, no paraba de moverse de una punta a la otra de la entrada del Furinkan. Supuestamente también, a esa hora todos los alumnos de instituto estaban en sus clases y sin embargo en la terraza se podía ver a uno de ellos apoyado sobre la barandilla con su mirada azul clavada en un punto amarillo y negro que se desplazaba continuamente. Ranma esperó pacientemente a que no quedara nadie dando vueltas por los alrededores para bajar, acercarse a Ryoga y, sin mediar palabras, encajarle un puñetazo.
-¡Se puede saber qué te pasa, Ranma! -exclamó Ryoga levantándose de un salto para no dar muestras de dolor.
-Me pasa que tú eres un cerdo aprovechado -le respondió Ranma rojo de furia lanzándole una patada al estómago que a otra persona la hubiera dejado retorciéndose de dolor pero que no consiguió doblegar al joven de los colmillos.
-¿Perdona? -preguntó Ryoga socarronamente-. ¿Te refieres a mí? ¡Justo tú, maldito traidor! -continuó-. Creo que no eres el más indicado para hablar en este momento, Ranma. Te haré confesar todo lo que has hecho con Ukyo; una vez que Akane sepa hasta el último detalle de tu engaño, ya no te querrá más. Vendrá a buscar consuelo en mis brazos y yo le daré todo el amor que tú le niegas.
-¡Cállate de una puñetera vez, P-chan! -gritó el chico de la trenza mientras lanzaba una seguidilla de puñetazos a su rival sin acertarle ninguno. No sabes nada de lo que pasó; así que no te atrevas a juzgarme.
-Sé que besaste a Ukyo -le respondió Ryoga esquivando los golpes que Ranma le lanzaba. Todo Nerima lo sabe. ¡Cómo pudiste hacerle eso a Akane, te mataré!
-¡Lo hice porque quiero casarme con Akane, por eso lo hice! -exclamó Ranma. Si en tus manos estuviera darle la mejor vida posible a la mujer que amas ¿se lo negarías?
Fin del capítulo 2
Comentarios
Bueno, siempre he visto cómo Leandro se divierte respondiendo reviews y ahora, por fin, puedo hacerlo yo. ¡Qué emoción!
Estimada akaneyamileth17: Ojalá este capítulo te haya gustado también.
Estimada Kikko: You have made a lot of guesses about why Ranma and Ukyo were kissing! Too bad I already have everything planned. If not, I would had used one of them.
Mi estimadísima Akyfin02: ¡Qué ilusión me hizo recibir tu review! Muchas gracias. Al final en este capítulo tampoco se sabe lo que esconde Ranma. Espero que no me mates, yo sólo sigo los consejos de Leandro me dijo que ahora tengo que complicar las cosas todo lo que pueda y bueno ya ves.
Estimada Isakura Tendo: Todo sigue dependiendo de Ukyo y para colmo aparece Ryoga. Recién estamos en el nudo del fic cuando llegue el desenlace se entenderá todo (al menos eso espero).
Estimada Zaneziana: Me alegra que te guste la intriga que he planteado porque aún sigue estando, jajaja.
Estimada nancyricoleon: Todavía no se sabe por qué estaba Ranma besando a Ukyo. Esta vez me centré en seguir enredando las cosas.
Estimada bry: Yo también espero que las razones que ponga cuando llegue el momento te parezcan buenas. Gracias por el cumplido.
Estimada Minako Sakurai: Esta vez me centré en la posible cita entre Ryoga y Akane; aunque no lo creas es importante para enterarnos qué tiene Ranma que contarnos.
Mi muy estimado Leandro sensei: Has hecho un buen análisis de mi fic. Cualquiera diría que me conocés, jajaja. Gracias por no hacer spoiler.
Estimado DarkSensei1: Así que Ukyo te parece sosa ¿por qué?
Estimada LadySki: La historia es 100% Ranma y Akane. Los misterios quedarán resueltos pronto (supongo).
