#02# Érase la luz del sol
DonatelloNada más entrar, trató de huir al piso superior desapareciendo en un "visto y no visto". Pero le resultó en vano. Leonardo había permanecido en vela des de que me había mandado a buscarle y, a esas horas, la embriaguez de Raphael pasaba por un dolor de cabeza y cara de no haber dormido durante noches.
Se me erizaron las escamas al escucharlo rugir de aquella manera...sin duda había tirado de café para estar despierto y las sustancias estimulantes no suelen sentarle muy bien a Leo:
.- ¡Raphael!
Mi hermano quedó congelado en el principio del salto y no tuvo más remedio que voltearse y mostrarle su mala cara a Leonardo. Entornando los ojos suspiró con cansancio y trató de escapar de nuevo:
.- ¿No podemos dejarlo para mañana Leo? Tengo sueño...
.- Ya es mañana. – en tan solo ver el serio posado de mi hermano mayor al acercarse a Raphael, ponderé que desaparecer de allí también era lo mejor para mi. Pero Leonardo blandió con rapidez una de sus katanas barriéndome el paso para salir del lugar.
Después de dar un respingo por el susto, suspiré también dispuesto a aguantar unas cuantas palabras:
.- ¿En qué estás pensando, Raph? Se supone que si vas a pasar el día con Casey a la noche deberías de estar de vuelta.
.- ¡oh vamos, Leo! No empieces con esas¿a caso me he perdido algo importante?- buena manera de huir de las responsabilidades, Raph...
.- El entrenamiento de ayer tarde. Sensei Splinter no está de gran humor y lo único que consigues con tus "interminables escapadas" es faltarle al respeto. Y sabes que eso no lo consiento.
Traté de retirarme de nuevo de la zona cero. Pero Leonardo, sin quitarle el ojo de encima al desfigurado de Raphael, me retuvo por el brazo de nuevo. Me entraron ganas de llorar...¿qué demonios pintaba yo allí? Tan sólo quería ir a mi cama y aprovechar las pocas horas de sueño que me quedaban.
Por aquél entonces y tras unas cuántas palabras no muy agradables, el sueño había empezado a vencer a mis dos hermanos y los nervios por no haber pegado ojo les consumían:
.- ¿Sabes cual es tu problema Leo? Que no consientes nada. Ya soy mayorcito cómo para tenerte detrás todo el día lamiéndome el trasero para enseñarme lo que está mal y lo que está bien.
.- No te confundas, Raphael. Me importa un bledo lo que hagas. Pero lo que no aguanto es que trates de huir constantemente de tus obligaciones y luego tenga que ser yo el que de la cara delante de Splinter para que no te eche toda la culpa encima. Que poco honorable...
.- ¿A si¿Y qué coño tiene de honorable meter las narices en los asuntos de los demás y enviar a Donatello para que venga a buscarme? – Raphael se pegó demasiado a Leonardo y, en un principio, traté de alejarlos levemente, pero de nuevo me echaron del cuadrante y tuve que permanecer apartado – La próxima vez, oh valeroso líder, espero que seas tú el que venga a pedirme que vaya a casita a dormir. Que para eso eres al que más le importa si duermo o no en casa.
Leonardo me mandó una fugaz mirada para que justificase si ese comentario era verídico o no. No creí que fuera conveniente por mi parte ponerme del lado de Raphael...pero era la pura verdad:
.- Es cierto. A mi me importa poco lo que haga Raph por las noches...
.-Vale, muy bien. Parece que soy el único aquí con un poco de racionalidad - ...falso, Leo. El único racional en la familia soy yo.
.- Corrígete hermano, con un poco de estupidez.
.- ¿quién es el estúpido, merluzo¿yo¿o tu que tienes el morro de presentarte con una cogorza increíble?
Cuando volvieron a pegarse demasiado entre ellos en un forcejeo para ver quien apartaba antes la mirada decidí retirarme. Sabía del cierto que esa conversación no llevaba a ningún sitio; pues Raphael, al día siguiente, volvería a hacer lo que se le viniera en gana y Leonardo, cómo siempre, empezaría a reprocharle toda su vida para luego acabar enzarzados de nuevo...
¿Para qué preocuparse? Pan de cada día...
Miré el reloj de la sala de entrenamiento en cuánto eché a un lado mi bo. Había empezado a pesarme enormemente después del trote por toda la ciudad...diablos, ya casi era de mañana...
Adiviné que meterme en la cama de poco iba a servirme, pues a la hora Splinter nos levantaría con el entrenamiento matutino...
Así pues, me encaminé medio somnoliento hacia el baño dispuesto a darme una buena ducha que me despertase.
Michelanggelo hizo acto de presencia des del piso superior. Las enormes ojeras que escrutaban su rostro y el cojín que abrazaba me indicaba que se debería de encontrar durmiendo des de hacía horas y, por los gritos de mis hermanos, habría pegado el bote de la cama:
.- ...Donny¿qué pasa?
.- ¿tu que crees? – le dije señalando detrás de mi con vagancia. Michelanggelo siguió la dirección indicada y bostezó sin darle mucha más importancia al asunto que yo:
.- ¿Raph volvió bebido otra vez?
.- ...algo así...- lo ignoré por completo y me metí en el baño buscando algo de silencio en el que no hubiera gritos, insultos y amenazas.
Fue cuando encendí el agua de la ducha y me relajé por primera vez en toda la noche que empecé a pensar detenidamente el encuentro con esa anciana y el monstruo en el parque...hasta aquél entonces ni yo ni Raphael le habíamos dado mucha importancia al hecho de que hubiera un monstruo sin cabeza en medio de Nueva York...
Pero ¿qué queréis? He visto tantas cosas extrañas en mi vida que ya ninguna de ellas me asombraba y, por una vivencia más, no iba a comerme la cabeza y menos a aquellas horas.
Me quemé.
Me abrasé vivo. Mientras pensaba en mis cosas el agua había empezado a salir mucho más caliente de lo que creía y tuve que apartarme de su trayectoria para no salir ardiendo.
Bajé el controlador hacia más frío...pero por mucho que lo bajase, mi cuerpo seguía ardiendo con increíble fuerza.
Raphael.- ¡No me pongas el dedo en la cara, Raph!
.- ¡Te lo meteré por dónde haga falta mientras no dejes de gritarme!
.- ¡Oh¿Te duele la cabeza?- Leo podía ser muy hijo de perra cuándo quería y, no había duda alguna, que mi extremada ironía había sido herencia suya. A esas alturas ya gritaba y contestaba por inercia mientras trataba de desaparecer de la vista de mi hermano.
Pero no.
Aquella mañana se había decidido a hacerme la vida imposible y a jorobarme la resaca a lo máximo...dios, como lo odiaba...y mucho más a aquellas horas..
Mi cabeza me daba vueltas y mi estómago amenazaba con devolver en cualquier instante, pero aún y así, ahí me teníais, manteniendo el tipo y no mostrando signo alguno de debilidad frente al recochineo de mi hermano que juraría que esperaba a que me fuera a vomitar al lavabo para gritarme con más ganas y más razón.
.- Me voy a la cama – sentencié sin tan solo mirarlo a la cara.
.- ¿A las 7 de la mañana? Ni lo sueñes, descerebrado, te saltaste ayer tarde el entrenamiento de sensei, de éste no te salvas. – empecé a arder con consistencia por dentro y lo atribuí a que Leo me estaba poniendo cada vez más de los nervios.
Me giré rabioso y agarrándole la cinta de su pecho para acercarlo a mi:
.- ¿Quién coño te crees para estar todo el día ordenándome incluso cuándo no estamos en batalla, imbécil? – me apartó de un fuerte manotazo haciendo que soltase a mi presa:
.-Pues alguien que puede patearte el trasero con consistencia cómo sigas hablándome con ese tono
Mi cuerpo seguía ardiendo. Cómo si la temperatura estuviera aumentando en mi. Inconscientemente y mientras seguía gritándome con él, empecé a frotarme todas mis extremidades en un intento de que dejasen de escocerme esa barbaridad.
Mis articulaciones me dolían y ardían a horrores y por más que las fregase no parecían calmarse.
Leo siguió gritándome y yo empecé a preocuparme con seriedad sobre el asunto.
Llevé mi mano a la frente para tomarme la temperatura, pero mi palma estaba igual de caliente que el resto de mi cuerpo y no me era apreciable.
.- ¿Raph? – Leo lo notó. Por no querer seguir allí mucho tiempo no quise dar explicaciones:
.- me voy a la cama- Michelanggelo se encontraba detrás de mi y al volverme me crucé con su mirada:
.- ¡Uf! Tío, de verdad que asustas, la peor de tus resacas, compadre.
.- Cállate.
.- Oye, espera. ¿Qué ocurre? – en un intento de retenerme, Leonardo me puso la mano en el hombro.
Incluso juraría que pude llegar a oler levemente a carne frita cuándo éste retiró su mano sorprendido por la temperatura de mi cuerpo:
.- ¿Pero que...?...tu estás enfermo.
.- No digas chorradas ...- siendo fiel a mi terquedad, pasé olímpicamente de mis hermanos tratando de dirigirme a mi habitación. Pero los pies me pesaban una barbaridad y mi vista empezaba a nublarse...demonios...Mickie tenía razón, la peor de mis resacas.
Me apoyé en una de las columnas jadeante, mientras seguía frotándome el cuerpo tratando de que no me quemase tanto...aún y así no sudaba.
De repente, cómo si algo me jalase con fuerza del cuello, caí de rodillas al suelo hecho un ovillo y empecé a gruñir.
.- ¿Raph? – Mickie se había desplazado al lugar en unos momentos.
Sentí como si algo me rodease. Como si quedase tendido en una burbuja de vacío por unos momentos mientras todo mi cuerpo, en su totalidad, seguía ardiéndome.
Por más fuerte que me abrazaba no me calmaba y no fue hasta que, cómo caída del cielo, la mano de Michelanggelo se posó en mi caparazón y todo marchó cómo si se lo llevase el viento.
De repente.
Sin explicación alguna. Había empezado a encontrarme perfectamente y la temperatura de mi cuerpo descendía alcanzando su normalidad.
.- ¿Estás bien? – volvió a susurrarme.
.- ...sí...ahora sí...- musité en apenas un hilo de voz poco perceptible
.- Diablos hermano¿qué pasó? Que susto me has dado – aún no me volteé, quise esperarme unos segundos para asegurarme que todo había pasado – diablos...que pequeño pareces en el suelo.
Estúpido. No era tiempo para bromas. Las carcajadas de Michelanggelo me sentaron cómo una patada en el estómago. Sin duda trataba de quitarle importancia a la situación para alegrarme el día...pero Mickie, tío, no lo acababas de conseguir del todo.
Me incorporé lentamente dando gracias a que todo había vuelto a ser normal.
Un mal momento, tan solo eso...cómo cuando tomas alguna droga y sienta mal...solo eso...aún y así me sentía extraño. Debería de ser por lo ocurrido.
De repente, alguien gritó.
Una voz femenina.
Por unos momentos supuse que era April que venía histérica por alguna razón, pero no...no era su voz.
Me volteé viendo como Leo y Mickie quedaban estupefactos frente al grito.
Instintivamente, Leo se dirigió al baño. Si más no, parecía venir de allí:
.- Don¿has oído eso?...¡me cago en la...¡Diablos! – La voz de Lleo viniendo del baño no pareció traer muy buenas noticias.
Digno de todo un valiente ninja, Michelanggelo retrocedió algo asustado:
.- Que...¿qué pasa? – me preguntó sin voltearse – has escuchado...¿has escuchado el grito verdad?
Ahora si se volteó.
Un grito bastante parecido al anterior pero mucho más estruendoso se coló en el lugar.
Sin duda, era uno de los berreos de Michelanggelo y, perfectamente, podría haber pasado por ser el grito de mujer.
.- ¿Y a ti que mosca te ha picado enan...?
Bien, en un principio fui a reprocharle el hecho de que me viera y gritase de aquella manera, pues me dio un susto de muerte. Tendría mala cara...pero tanto...
Pero lo más alucinante es que, cuando fui a insultarle, escuché mi propia voz.
Fue por eso que me callé y me agarré el cuello cómo si tratase de estrangularme mientras Michelanggelo seguía mirándome inmóvil con el horror en la cara:
.- ¿pero que...que...? – traté de decir una vez más. Pero no, una voz femenina bastante estridente salía del lugar de dónde antes se encontraba mi rugosa voz...
la mano de Michelanggelo tembló levemente cuando la levantó para señalarme mientras trataba de balbucear algo:
.- ¿qué, que que? – me ponía nervioso cuando no le salían las palabras y, puesto que podía morirme del susto si tenía que esperar a que me lo dijera, corrí yo mismo hacia el lavabo.
Una carrera que nunca olvidaré.
Las cosas me eran mucho más altas de lo habitual y mis piernas mucho más ágiles de lo normal.
Mientras corría rezaba por mi y por mi voz con el corazón palpitando nervioso en mi pecho.
Prácticamente derrapé al entrar en el baño. Frené justo delante del cristal. Pero mi presencia fue percibida mucho antes por Donatello y Leonardo que, al verme, soltaron un grito de espanto.
Ambos gritos se mezclaron con el mío en cuánto me vi reflejado en el espejo y, para acabar de rematar la sonata, Michelanggelo también debió de aparecer en el baño y descubrir a Don, pues empezó a gritar también.
Un lamentable espectáculo.
El peor que recuerdo.
Me observé atónito en el espejo. Inmóvil. Aún no creyéndome del todo lo que veía y ponderando la posibilidad de que Casey me hubiera metido algo en la bebida...
Una tortuga.
Sí, seguía siendo una tortuga.
Pero hembra.
La bandana me había resbalado y permanecía colgándome del cuello. Mis facciones eran más redondas, finas, viendo que, después de todo, tenía los ojos grandes.
Al tocarme la cara me percaté de mis manos. La mitad de pequeñas de lo que eran antes con los dedos mucho más delgados.
No pude evitar colapsar por completo cuando Leonardo se acercó. Sorprendido, con una mueca de asombro reflejándose también en el cristal me sacaba por lo menos dos cabezas y la amplitud de su pecho había pasado a ser la misma que la de mis hombros.
Lancé un grito horrorizado mientas acababa de repasar todo mi cuerpo parte por parte. Todos mis músculos. Todos mis queridos músculos que durante tanto tiempo había cuidado, habían perdido su bulto y pasaban por formar parte de una tersa piel que ocupaba la mitad de lo que antes había ocupado.
Mis piernas, mis brazos...incluso juraría que yo, en mi estado normal, podría agarrarme la estrecha cintura con ambas manos...
Tan sólo me llevé las manos a la entrepierna aún completamente asustado que empecé a considerar la situación gravemente.
Sí, era hembra.
Recuerdo un fuerte golpe contra el suelo y sentir que dormía en mi mullida cama.
DonatelloAl menos había logrado esquivar el desmayo que Raphael había padecido. Tal vez porque aún seguía agazapado en un rincón de la bañera completamente empapado. En algún posible estado de shock. O tal vez porque yo no había ingerido la misma cantidad de alcohol que él y ahora mismo su cabeza se debería estar volviendo loca.
No más que la mía.
.-
Sensei Splinter no dejaba de echarnos el ojo.
La situación para él era tan escamosa cómo para nosotros. Alertado por todos los gritos había acudido des de sus estancias hacia el baño y juraría que nunca le había visto esa cara de espanto.
Me había sentado en el sofá. Agarrándome las rodillas y contemplando la humeante taza de té. A un lado, en la hamaca. El cuerpo femenino inerte de Raphael seguía desmayado profundamente mientras Michelanggelo lo rodeaba una y otra vez estudiándolo sin atreverse a tocarlo:
.- No puede ser...no puede ser...no puede ser...¿has visto esto Leo? – Mickie agarró delicadamente una de las muñecas de Raphael mientras su brazo caía a plomo - ...podría partirla con dos dedos...
.- Déjale, Mickie. – Leonardo devolvió la atención hacia mi y hacia el relato de las aventurillas de aquella noche...podría parecer una tontería y no sabía si había relación alguna. Pero creí conveniente explicarlo – ¿a ver...dices que una anciana empezó a gritaros por salvarla?
Asentí levemente:
.- ¿Y que un monstruo del tamaño de un camión la estaba atacando? – volvió a preguntar. Yo asentí de nuevo.
.- No lo sé...yo...- me repudiaba escuchar mi voz femenina. Nunca creí que de ser mujer podría sonar tan dulce. – era muy extraño. No quería que la ayudásemos y esa cosa podría haberla aplastado con un tentáculo...pero aún y así...fue ella quien lo acabó rematando con una técnica muy extraña...la maldita anciana no parecía ser tan "anciana " después de todo.
.- Pero, pero...¿una viejecita¿Una viejecita normal y corriente? – Michelanggelo seguía sin creérselo - ¿de esas que van con el bastón y la bolsa de pan para tirar a los pájaros?
.- No, que va...una anciana muy extraña...- miré a sensei Splinter que permanecía arrodillado en el pie del sofá – tenía los ojos negros, sensei...y era muy alta.
.- Narnia.
Fue lo único que dijo en todo el rato que estuve explicándole la historia. Fruncí el ceño sin comprender y desenvolví mis rodillas prestando atención:
.- ¿Narnia? –Splinter se levantó y, por alguna extraña razón que no supe entender, me lanzó una mirada fría y calculadora:
.- Diablos, Donatello, hijo. Hablas de ello cómo si nunca hubierais estado compitiendo en el torneo Nexus.
.- ¿El torneo Nexus? – solté sin acabar de entender.
.- ¡Si¿Cabe que recuerde que yo fui el ganador? – Mickie retomó sus interminables auto alabanzas que solía propinarse cada vez que se hablaba del torneo Nexus – ¡Yo pateé el trasero de sensei, pateé el trasero de Raph y pateé el trasero de aquél monstruo azulado!
.- No digas bobadas, sensei se dejó vencer – le corregí recordando aquellos momentos.
.- ¡ajá! Pero tu ni siquiera pasaste de la primera ronda, hermanito – el muy desconsiderado seguía metiendo el dedo en la llaga y recordándome una y otra vez la manera en cómo me vencieron en la primera etapa del torneo...en fin...
.- De todos modos – Leonardo me salvó - ¿qué tiene que ver el mundo Nexus en esto?
.- Las batallas de Nexus se desenvuelven en todas las dimensiones las cuales abarca la encrucijada de ese mundo.
.- No entiendo – soltó Michelanggelo.
.- cabeza de chorlito...- susurré – el mundo Nexus es dónde confluyen todas las dimensiones existentes en la realidad. Por eso allí se reúnen los mejores luchadores, para disputarse el título que...
.- ¡que yo conseguí! – insoportable...
.- Psé...es por eso que sus batallas, aún cuando no resultan ser oficiales dentro del torneo, se desenvuelven en los distintos mundos que encrucifijan a Nexus...
.- Es cómo decir que las rondas eliminatorias se batallan en dónde te pillen ¿no? – Splinter asintió a la pregunta de Leonado para luego mirarme culpabilizadoramente:
.- si hubiera sido Raphael sólo, tal vez lo hubiera entendido. Pero estando tu, Donatello, deberías de haberte percatado de que se trataba de una de las batallas de Nexus. Y en ellas está terminantemente prohibido que haya algún tipo de interferencia exterior. – agaché la cabeza. Sensei tenía razón...pero en esos momentos yo no estaba cómo para percatarme de ello. El ocuparme de un Raphael borracho y el que fueran las 5 de la mañana no fueron conceptos que estuvieran mucho a mi favor, que digamos...
.- ...Lo siento...
.- pero entonces...¿esa vieja era esa tal Narnia¿Y qué con eso?
.- Narnia es una anciana residente en Nexus y una de las más feroces combatientes del torneo, Michelanggelo. Se rumoreaba que tras años de batallas y soledad, la experiencia y su fuerte carácter la habían convertido en un personaje bastante conocido y ciertamente mal visto...las malas lenguas solían llamarla "la bruja negra" por sus conocimientos de las artes mágicas...
.- ¿artes mágicas? ...entonces podría ser completamente posible que la mujer se ofendiera con la interferencia de Donatello y Raphael en su combate y...- Leonardo parecía buscar las palabras exactas - ...y los hechizase...
Sensei asintió volviendo a tomar su posición en el suelo en frente del sofá.
.- Pero...pero no lo entiendo...¿tan mal se lo tomó cómo para hechizarlos así? – Michelanggelo trataba de seguir buscándole lo racional en el asunto – y...¿por qué en mujeres?...no sé...si hubiera querido fastidiarles podría haberles transformado en otra cosa peor...¿no?
.- No intentes buscarle explicación alguna, Michelanggelo. Ya hace tiempo que Narnia no basa sus actos en nada. Sin duda alguna no le sentó nada la intromisión.
.- ...bueno...- empecé a decir - ...ya sabéis lo volátil que es Raphael cuando va algo...bebido.
Pensé seriamente si pronunciar esa última palabra o no, pues a sensei de seguro no le iba a gustar en absoluto. Durante mucho tiempo, yo y mis hermanos habíamos tratado de hacer lo imposible por esconder las tendencias alcohólicas nocturnas de Raph y Case. Pero creí conveniente soltarlo...pues la situación lo requería y consideraba que el hecho de que Raph, borracho, le echase en cara lo problemáticas que eran las mujeres podría resultar un factor bastante importante en todo esto...o tal vez sólo lo dije porque un dejo de rencor y sed de venganza hacia Raphael corrían por mis venas por haberme metido en el lío en el que estábamos.
.- ¿bebido? – musitó lentamente sensei arqueando ambas cejas en una expresión ciertamente...terrorífica.
Se incorporó lentamente mientras todos le seguíamos con la mirada y, con serenidad y sin ninguna expresión aparente de rabia, se dirigió hacia el cuerpo femenino de Raphael inerte sobre la hamaca.
Con un movimiento veloz le arreó un fuerte golpe con el bastón en una de las rodillas. Todos apartamos la cara o arrugamos la nariz en tan sólo pensar cómo debería de sentar que te levantasen de aquella manera.
Cómo si la rodilla de Raphael se tratase de algún tipo de interruptor, al contacto con el bastón mi hermano se incorporó de golpe con un fuerte grito mientras se sobaba el lugar afectado:
.- ¿Pero que coño haces, Michelan...?...ah, sensei...¿ocurre algo?- el muy inútil se había encontrado con la penetrante y seria mirada de la rata y no le gustaba un pelo. Su sentido de alarma se debió de disparar y trató de quitarle importancia a la situación con risitas nerviosas:
.- Pues la habéis hecho buena, hijos – Splinter habló dirigiéndose con especial interés hacia mi y Raphael – tengo mis dudas acerca de que el hechizo de Narnia pueda ser temporal y, de seguro, que tras todo esto hay mucho más de lo que parece.
.- ¿hechizo? - susurró Raphael recién enterándose del asunto. Michelanggelo se lo contó en pocas palabras.
.- ¿Qué quiere decir? – musitó Leonardo.
.- Narnia es demasiado anciana cómo para hacer las cosas a la desesperada...la experiencia en los cuerpos viejos siempre busca una segunda interpretación de las cosas – Michelanggelo se rascó la cabeza frente a esa explicación de sensei:
.- Significa eso que...¿si las ha convertido en mujeres es por algo?...la bruja quiere que...¿hagan algo? – Raph me mandó una mirada cómplice.
.- De seguro que sí. Y quedaros aquí no os va ayudar de gran cosa. – indicó sensei, Leonardo se incorporó con una súbita fuerza:
.- ¡Pues vayamos a Nexus!
.- ¡me apunto, me apunto, me apunto! – Mickie empezó a correr hacia su habitación de seguro para coger sus cosas.
.- Conforme. Pienso darle una buena tunda a esa viejecita de los huevos – soltó Raphael incorporándose, con mirada maliciosa y crujiéndose los nudillos...que imagen tan grotesca para venir de un cuerpo femenino...
Suspiré con consistencia...no me apetecía nada moverme por el mundo con ese aspecto...pero de seguro que sí quería recuperar mi cuerpo masculino tendría que viajar hacia Nexus...que remedio.
Me incorporé también.
Raphael quedó de pie delante de mi. Inconscientemente nos repasamos entre nosotros pues de seguro, ya sea porque somos hermanos, nuestro cuerpo no debía de ser muy distinto y tratábamos de observarnos des de fuera para ponderar si la cosa era seria o no.
Leonardo había quedado en medio de la batalla de miradas curiosas y balanceaba su cabeza de un lado a otro.
De repente se sonrojó, Raphael fue el primero en percatarse de ello:
.- ¿En que coño estás pensando, desgraciado? – le soltó maliciosamente. Leonardo dio un respingo al ser descubierto.
Se frotó la nuca con confusión antes de devolverle la maquiavélica mirada a Raph:
.- Mejor no quieras saberlo, no te gustaría.
Yo supe interpretar que tan solo se trataba de una broma, pero Raphael seguía tan de los nervios que empezó a gritarse con él de nuevo.
.-
Quedé encerrado en mi habitación durante horas. Mirándome una y otra vez al espejo viendo que, al ser interiormente un hombre, seguía comportándome cómo tal y daba una imagen bastante...cruda.
Suspiré mientras seguía desparramado en la cama con uno de los comunicadores abierto sobre la colcha de ésta, todos sus circuitos se desparramaban y en cualquier momento acabaría por perder los pequeños tornillos...maldito Michelanggelo...últimamente si no reventaba un comunicador a la semana parecía no quedarse tranquilo...
Pero realmente no prestaba atención a lo que hacía. Me miraba de reojo en el espejo una y otra vez con la esperanza de volver al Donatello de siempre en un parpadeo. Pero no, no aparecía.
Esa desconocida seguía ahí...bueno, del cierto que no sabría aceptarme cómo desconocida, pues todo en mi era familiar, exactamente todo. Todas y cada una de las pequeñas cicatrices mal curadas de aquellas heridas leves de armas, rasguños de cuando era una cría, arañazos, todo seguía encima de mi piel.
No había que darle más vueltas. Era yo. En femenino pero era yo. Todo y entero un Donatello.
¿Así pues¿De que preocuparse?
Después de pasar largas horas de agonía y preocupación en mi habitación tratando de desplazar mi atención hacia otras cosas, había llegado ala conclusión de que eso era "magia". La magia no es ciéncia. Y si no es ciencia, no es cuantificable. Si no es cuantificable, no puedo estudiarlo.
Así pues, yo no puedo arreglarlo. Porque en genética e interiormente era todo "yo". Mis células seguirían siendo las mismas. Mis muestras de sangre, saliva y piel también.
Así pues, si no podía arreglarlo ¿por qué preocuparme? Cuando yo no podía arreglar algo significaba que había otro alguien que sí podía. Y ese alguien era Narnia.
Mi propia conciencia, con tal de poder calmarse a sí misma, me había auto convencido de que, después de todo, aquello iba a ser toda una odisea. Y las odiseas nunca están nada mal.
Mientras existiera la posibilidad de volver a ser el de antes, no tenía de qué preocuparme. Así que, en un intento de parecer menos grotesco, empecé a estudiar mi cuerpo para tratar de adaptarme a él...
"Cuando cuerpo y mente no confluyen en una unidad...el alma se alborota..."
Recordaba que sensei había dicho esas palabras alguna vez...nunca les había encontrado tanto sentido cómo en aquellos instantes.
Ya volví con el segundo cap! Oé oé!
Información de utilidad: El mundo Nexus apareció en algunos caps de la serie nueva de TMNT (en los cómics no lo sé, pero creo que también) Los chicos participaban en el torneo de luchadores tras seguir de hurtadillas a Splinter que también iba a participar. Donatello acaba eliminado ala primera ronda (aix...), Mickie se enfrenta con Splinter en la segunda pero éste se rinde, Raph contra Traximus (uno de los triceraton gladiadores de la saga) y Leonardo contra Usagi Yojimbo (ese conejito blanco samurai, jejeje), Leonardo queda descalificado por envenenamiento. Bueno, en resumen, Michelanggelo acaba pateándole el trasero a Raphael en la tercera ronda por pura casualidad (cosa que le reprocha toda su vida) y luego éste acaba venciendo el torneo nexus también por pura casualidad...(ke suerte tienes Mickie...).
Itsukiiiiiiii nenaaaaaa! juer chica cuánto tiempo! Ke ha sido de tu vida durante tantas lunas? La verdad esque quedaste completamente ausente de fanfiction y dejaste tu fic completamente abandonado! ya te vale, jejejeje (sob! éramos escasas las fans de Raphael x esta zona...las de Leo empiezan a ganarnos terreno! XD) Pues sí chica, hay muchas fics nuevos y todos son muy buenos! Así que si tienes oportunidad de entregarte a los nuevos autores, házlo. Vale la pena! bienvenida de nuevo!
Si chica, te entiendo con eso de que para los profesores solo existe una fecha en el calendario, Samy...fíjate, que he encontrado trabajo para la campaña de navidad (que akí está al llegar) y me coincide con 4 días de clase en los que tengo en ese período toooodos los exámenes...voy a morir...
Pues sí, a Donny le va a tocar el premio gordo por culpa de Raph, bueno vaya, los dos salen perdiendo, jejeje, pero Donatello va a ser una chica mucho más femenina de lo que será Raphael en la vida.
Chica, que chungo si la ancianita se parece a tu vecina Naoko ...(porque mira que me la he imaginado fea, jejej) yo que tú iría con cuidado cuando me la cruzase por la calle XD, no sea que la ofendas y acabes siendo un hombre gordo, barbudo, barrigón y calvo XD (paujh! No le deseo eso ni a mi peor enemigo...si tubiera vaya, jejeje). Y sí, la verdad que un bicho moviéndose por Nuva York queda bastante raro...pero esque a esta ciudad ya le han pasado tantas cosas que se debe de sentir indiferente...(¿nunca os habéis parado a pensar porqué todos los aliens atacan Nueva York? jejeje)
Bueno chicas, nos estamos leyendo
me despido por ahora!
YaS ;-P
