Hola! Permitidme que me presente, soy dani1.9sh y, antes de comenzar el capitulo me gustaría aclarar un par de cosas. ¿Por qué no lo hice en el prologo? Básicamente se me olvido XD.
Debo decir que esta es mi primera historia y lo haré lo mejor que pueda.
También me gustaría agradecer a LeidiOblivion13, si no fuera por ella jamás me habría atrevido a escribir, y mucho menos publicar, esta historia.
Disclaimer: Ni Kingdom Hearts ni Fairy Tail me pertenecen, ambos pertenecen a sus respectivos creadores.
Capitulo 1: Un nuevo mundo
En mitad de un bosque al sur de Fiore, en plena noche, un joven de cabellos plateados empezaba a despertarse, después de haber estado casi 24 horas inconsciente.
—¿Que ha pasado? ¿Dónde estoy?.— Eran los pensamientos que rondaban por su cabeza mientras su vista empezaba a aclararse.
Al intentar levantarse recordó que su cuerpo no estaba en las mejores condiciones y su mano viajo a sus costillas, probablemente rotas, mientras un gruñido de dolor salía de su garganta. Se levanto lo más lentamente que pudo y una vez conseguido, soltó un pequeño suspiro de alivio.
El dolor aun persistía, pero no era nada que no pudiera soportar.
Tras hacer una rápida observación de su alrededor, llego a tres conclusiones.
La primera , aunque obvia, es que se encontraba en un bosque.
La segunda, es que no se encontraba en las islas del destino, sus fosas nasales no captaban el característico olor a salado que provenía del mar.
La tercera y última conclusión es que se había separado de Sora, no lo veía a su alrededor y la idea de que este se hubiera ido, dejándolo solo en el bosque, ni siquiera pasó por su cabeza. Sora nunca haría algo así.
—...¿Estará en este mundo?— Se preguntó. Cabía la posibilidad de que estuvieran en mundos diferentes. Quizás Sora sí que llegó a las Islas.
—En todo caso...— Pensaba mientras salía del cráter.— Lo mejor que puedo hacer ahora es encontrar ayuda y buscar a Sora.—Llegada a esta conclusión, pensó donde podría haber llevado el portal oscuro al Rey, Kairi y los demás antes de que iniciara la última batalla.
Podría haberlos llevado a las islas o quizás al Castillo Disney o a Villa Crepúsculo...
Riku decidió despejar su mente antes de que se frustrara mas, estaba en las mismas condiciones, Sora también podía estar en alguno de esos mundos. Tan pronto como su frustración desapareció, la solución le llegó.
El maestro Yen Sid.
Solo lo había visto una vez. El Rey le llevó a verlo antes de que empezara su... cooperación con DiZ, más conocido como Ansem el Sabio.
El motivo de la visita fue debido a que Mickey pensó que Yen Sid podría ayudarlo con la oscuridad de su corazón y, aunque apreciaba lo que el pequeño ratón intentaba hacer por él, sabía que nadie podría ayudarlo.
Y no se equivoco...
Flashback
—Esta es una inesperada, aunque agradable visita. No creía fueras a venir... Riku.— Fueron las palabras del viejo maestro, quien se encontraba sentado en su silla, aunque esta mas bien parecía un trono, mientras evaluaba con la mirada al joven que su antiguo aprendiz le había traído.— Aun así, me temo que soy incapaz de ayudarte con la oscuridad que te atormenta. De alguna forma estas desarrollando una... cierta resistencia a la oscuridad, sin embargo, eso no quiere decir que puedas llegar a deshacerte de esta, aunque puedes guardarla en lo más profundo de tu ser.— Fue la explicación del mago.
Riku no se sorprendió, sus palabras no eran muy diferentes a las de Naminé. Ya lo había aceptado, no podía librarse de la oscuridad, formaba parte de él.
—Ha habido casos donde guerreros de la luz han sucumbido a la oscuridad... Tu eres un ejemplo viviente de ello. Un guerrero de la luz, elegido por la llave espada, que cedió a la oscuridad de su corazón y, como resultado, perdiste, ya no solo la llave espada, sino también tu cuerpo.— En las palabras de Yen Sid no había ni una pizca de reproche ni nada por el estilo. Únicamente decía la verdad... Por muy dolorosa que fuera.
—Aun así...— Continuó— Que fueras capaz de recuperar tu cuerpo y encerrar la oscuridad en lo más profundo de tu corazón es algo que nadie ha conseguido nunca... con o sin ayuda. Eres un caso... especial. Nadie ha sido capaz de algo así.— El viejo brujo cerró sus ojos mientras su mente volvía al presente. Por un segundo en lugar de Riku vio a un joven de cabello negro y ojos azules que, desafortunadamente, no tuvo la misma suerte con la oscuridad.— Pero recuerda que, aunque no utilices el poder de la oscuridad, eso no quiere decir que no esté ahí... Si tu voluntad vuelve a ceder, la oscuridad te tentará, y, si te dejas consumir por ella, nadie podrá salvarte esta vez.— Finalizó mientras abría los ojos.
—Eso no pasará.— Fue la firme respuesta del joven.- He aceptado la oscuridad que hay en mi interior, lucharé con ella pero no dejare que me consuma otra vez.- fue la promesa que hizo, sobretodo, a él mismo.
—No estaría tan seguro.— dijo mientras empezaba a rascarse su espesa barba.— Según tengo entendido, planeas despertar a Sora y, para ello, tendrás que hacer frente a la Organización XIII... No los subestimes, no eres capaz de hacerles frente en tu estado actual.
Si te enfrentas a ellos no serás capaz de ganar. Cuando eso ocurra, pensaras que ceder a la oscuridad es la única salida.—
Era cierto, los recuerdos de Sora habían sido alterados y ahora se encontraba profundamente dormido. La única forma de despertarlo era restaurando sus recuerdos y, para conseguirlo, debía encontrar a Roxas, el incorpóreo de Sora.
Por desgracia, la organización XIII, un grupo formada por los incorpóreos más poderosos, había encontrado a Roxas y lo habían reclutado.
Riku apretó sus puños con fuerza, la posibilidad de que no fuera capaz de ayudar a su amigo dormido le fastidiaba.
—¿Y bien? ¿Que harás?— Quiso saber mago.
Riku cerró los ojos, intentando aclarar su mente.
Por supuesto que sabía a qué se enfrentaba, había peleado contra algunos integrantes de la organización en un lugar llamado el castillo del olvido, y había ganado... gracias al poder de la oscuridad.
Pero las cosas cambiarían. No solo vigilaría a la organización, sino que también se haría más fuerte e incluso aprendería a luchar sin la oscuridad. Y, aun así, cabía la posibilidad de que las cosas se torcieran... un paso en falso y toda la organización se le echaría encima, además, la posibilidad de que él solo no pudiera derrotar a Roxas también estaba presente.
Si alguna de esas cosas ocurrían entonces...
—Hare lo que tenga que hacer para ayudar a Sora— Esa era su respuesta, abrió los ojos y miró a los del antiguo maestro mientras la sala se sumergía en un incomodo silencio, que, ninguno parecía dispuesto a interrumpir.
—Ya veo...— Fue el mago quien se decidió a hablar mientras cerraba los ojos esperando que Riku no estuviera siguiendo, sin saberlo, los pasos de su predecesor, Terra.— En ese caso, creo que hay algunas cosas que deberías saber...—
Flashback fin
Si bien Yen Sid no pudo ayudarle con su oscuridad, si que le proporciono cierta... información interesante, por ejemplo, entre otras cosas, le habló del maestro Xehanort, el ser original del que se formó el sincorazón llamado Ansem... Pero eso ahora no era importante.
Lo importante es que, el maestro Yen Sid podía ayudarle a encontrar a Mickey y los demás, quizás podría incluso encontrar a Sora.
Sabía dónde podía encontrar al mago. En la torre de los misterios.
Por alguna razón nunca salía de esa torre... ni siquiera para ayudarles a combatir a la organización, y eso que su ayuda habría sido muy útil, es decir, fue un maestro de la llave espada e incluso entrenó a Mickey...
Decidió dejar esa línea de pensamientos antes de que se cabreara (más) con el señor muy-importante-para-salir-de-mi-torre. Seguramente había una razón para su auto confinamiento y esa razón estaría estrechamente ligada al motivo de que dejara de ser un maestro de la llave espada, aunque esto solo eran suposiciones. En todo caso, era hora de que empezara a moverse.
Con el plan ya formado, Riku extendió su mano izquierda al frente, puesto que tenia la derecha en sus costillas, concentrando su oscuridad y formando una imagen mental de la torre donde el maestro vivía, esperando a que el portal oscuro apareciera, pero se sorprendió al ver el resultado.
Nada ocurrió.
Perplejo, observó su mano, como si al hacer esto pudiera obtener la respuesta. No era la primera vez que le ocurría, en el mundo inexistente le ocurrió exactamente lo mismo.
¿Tendría razón Mickey? ¿Su sitio ya no estaba en la oscuridad?
No. Ya tomo su decisión. Desde el momento en que liberó su poder en su batalla contra Roxas, eligió vivir en la oscuridad y utilizar su poder para proteger a sus amigos. Proteger a la gente que le importaba.
—¿Entonces, porque no funciona? ¿Estaré haciendo algo mal?— Por segunda vez intentó abrir el portal, y una tercera y una cuarta... Pero no importaba donde intentara ir. Era inútil.
En su último intento, concentro tanta oscuridad en su mano que esta se hizo visible, e incluso así nada ocurrió.
Soltando un suspiro de frustración, decidió que de nada servía estar parado en mitad del bosque con la palma extendida, esperando a que apareciera un portal.
Volvió a suspirar y empezó a caminar, intentando encontrar un pueblo, ciudad o lo que sea que pudiera ayudarle.
Afortunadamente, su pierna izquierda no le dolía tanto como antes. Podía caminar bastante bien.
Estuvo caminando cerca de veinte minutos, cuando sintió algo que lo perturbó.
Un poder oscuro... tan oscuro que le recordó al de Ansem.
—¿Donde...? ¿De donde viene esa oscuridad?— Fueron los pensamientos del joven que, agitado, se concentró en localizar el poder que le recordaban al oscuro ser.
Una vez localizado, Riku no dudó en salir corriendo en esa dirección, por mucho que su cuerpo le doliera, no había tiempo que perder.
Después de unos minutos corriendo, el bosque empezaba a ser cada vez menos espeso y encontró a un grupo de seis personas que le estaban dando la espalda. Estaban mirando una conversación entre otras dos personas.
Riku, aliviado de encontrar a alguien, se acercó al grupo esperando encontrar algunas respuestas e ignorando el dolor que sentía.
—Disculpad...— El grupo entero se giró y todos le dirigieron una mirada de sorpresa a Riku, no se habían percatado de su presencia al estar demasiados atentos a la conversación que se estaba llevando a cabo.
Una vez girados, el joven de cabellos plateados, pudo apreciar mejor al grupo.
El primero, empezando por la izquierda, era un hombre de unos 40 años de pelo rubio y liso que le llegaba hasta la mitad del cuello, a pesar de que era de noche, llevaba unas gafas de sol y un típico sombrero de bruja. Además tenía dos collares de pinchos, uno en su sombrero y otro en su cuello.
El segundo era un chico de cabello negro, corto, con unos ojos también negros, tendría aproximadamente 19 años. Estaba con el ceño fruncido. Vestía una gabardina blanca abierta que dejaba ver una camiseta azul oscura, también llevaba unos pantalones negros y unas botas negras.
La tercera persona era un chico de cabello rosa y en punta de unos 18 años, de ojos oscuros. Estaba desnudo de cintura para arriba excepto por una bufanda blanca de rayadas, también tenía unos pantalones blancos y unos zapatos negros. Además tenía un extraño tatuaje de color rojo justo debajo de su hombro y, como dato curioso, parecía que acababa de salir de una pelea.
La cuarta era una chica rubia de ojos marrones. Tenía el pelo recogido en una coleta en la parte derecha de la cabeza con una cinta roja. Vestía con una camiseta de tirantes naranja y una falta azul sujetada por un cinturón marrón, del cual colgaba un pequeño estuche marrón y, por último, tenía el mismo tatuaje que el chico de cabello rosado, pero en el dorso de la mano derecha y de color rosa.
La quinta persona era una chica de cabello escarlata que le llegaba hasta el final de la espalda, de ojos marrones. Llevaba una armadura a medida, en la zona del corazón se había una cruz, también llevaba una falda azul y unas botas negras.
Y, finalmente, la persona que más impacto causó en Riku (aunque no fue uno bueno), era un... hombre de unos 40 años calvo, que llevaba una camisa rosa, un collar con círculos muy grande, pantalones cortos a rallas rosas y moradas y zapatos de tacón a conjunto. Llevaba un tatuaje en el hombro derecho de color azul que era diferente a los que tenían los otros dos. Finalmente, tenía unas pequeñas alas blancas en su espalda y... ¿eso de su cara era maquillaje?.
—Vaya, ¡tú también eres una monada!— Fue lo que dijo esa extraña persona mientras se cubría sus labios con su mano derecha.
El tono que usó, provocó que Riku tuviera escalofríos.
—Otra interrupción...— Fue lo que el hombre con gafas de sol murmuró con tono molesto.— Solo calla y escucha, estamos en la parte más interesante.— Volvió a mirar donde estaban esas dos personas. Los demás le imitaron.
Riku también observo con atención a los dos personajes. Los dos eran hombres, el primero era bastante pequeño, no debía ser mal alto que Mickey, pero se notaba que estaba a una edad muy avanzada. tenía un bigote y cabellos blancos y vestía una gorra parecida a la de un bufón con rayas naranjas y azules, una chaqueta naranja, un pantalón del mismo color y una camiseta blanca mientras que el segundo tenía pelo negro y este se parecía a una piña, vestía unos pantalones blancos, zapatos negros y prácticamente todo su torso estaba cubierto por vendas.
Este último parecía que iba a tocar una escalofriante flauta con forma de calavera que llevaba en sus manos pero, por alguna razón, no se decidía a tocarla.
Las pupilas de Riku se dilataron en cuanto sus ojos se posaron en el instrumento —Esa flauta...¿es el origen de esta oscuridad?— Fue su pensamiento fugaz.—Cuidado! Esa flaut...—Intentó acercarse y destruir ese instrumento antes de que algo pasara, pero el hombre de las gafas de sol lo detuvo antes de pudiera continuar.
—Ya te he dicho— Habló con una sonrisa— Que te calles y observes.—
Riku, una vez más, dirigió su mirada hacía la flauta, preparado para invocar su llave espada, si algo salía mal.
—Nada cambiará— Soltó de repente el pequeño anciano y el tipo de la flauta puso una expresión de asombro y terror, como si hubiera escuchado sus pensamientos.—Los débiles siempre serán débiles. Pero no todo lo débil es malo.
Al principio, el ser humano era un ser débil. La soledad le inquietaba, y por eso existen los gremios... y por eso tiene compañeros.
Para vivir con energía, caminan muy arrimados. Los torpes chocan contra las paredes más que los demás... y quizás dan más rodeos. Pero si uno da un paso confiando en el mañana... la fuerza surge por sí misma.
Puedes vivir alegremente y con energía... sin necesidad de esa flauta, ¿Verdad?— Una sonrisa adornaba la cara del anciano al acabar su discurso, mientras que el chico de pelo de piña estaba entre impactado y asustado.
La flauta cayó al suelo y el chico se arrodilló mientras se rendía.
—Maestro/abuelo.— Los cuatro jóvenes gritaron de alegría mientras se acercaban al pequeño hombre que, se sorprendió de verlos —¡¿Que narices hacen aquí estos tres?!— Fueron sus palabras exactas.
Mientras, el hombre con maquillaje se acercaba al criminal para decirle lo mono que era y el hombre de gafas de sol no pronunciaba palabra pero no dejaba de sonreír.
Riku seguía sin apartar la vista de la flauta. Tenía un mal presentimiento.
Se dispuso a acercarse a la flauta para destruirla, pero antes de que pudiera hacer movimiento alguno, para su asombro, la flauta habló.
—Aquí no hay más que magos sin carácter. Ya no aguanto más. Yo mismo devorare...— Humo salía de la flauta y este, empezó a tomar forma.—VUESTRAS ALMAS.—
El humo tomo forma de un monstruo, por lo menos, el doble de grande que el sincorazón ''lado oscuro''.
—¿Que es eso? No se parece a ningún sincorazón o incorpóreo que haya visto. ¿Es simplemente un monstruo de la oscuridad?— Por esto quería destruir la flauta, pero no, tenían que detenerle ¿verdad?.
—¡Es el demonio del libro de Zeref!— ¿El hombre de las gafas de sol había dicho demonio?
—Zeref fue el brujo de magia negra más malvado de toda la historia.— Explicaba el hombre del maquillaje.— ¡Quien iba a decir que su legado negativo de hace cientos de años podría reaparecer en esta época!— A pesar de sus palabra, no parecía nervioso a simple vista, ¡incluso estaba sonriendo!
—Bueno, ¿Por qué alma comienzo? Ya lo sé. Me las comeré todas a la vez.— Tan pronto como cesaron sus palabras, el chico de cabello rosa, la cica de cabello de rojo y el chico de cabello negro se lanzaron al ataque.
—Hora de actuar— La llave espada "Camino del alba" apareció en la mano de Riku. Era una espada cuya hoja era de color rojo y negro, además de una ala de ángel gris se encontraba casi al final de esta. Un circulo rodeaba toda la empuñadura, también roja. Medio circulo se asemejaba a una ala de ángel, mientras que la otra mitad a una ala de demonio. Finalmente enganchado a la empuñadura había un llavero con forma de corazón, aunque este parecía estar deformado en la parte inferior asimilando una forma parecida a una flecha.
Riku, avanzó dispuesto a pelear, pero antes de que avanzara más de dos pasos ocurrió algo que no esperaba.
Cayó arrodillado al suelo.
Su llave espada, la cual seguía sujetando, estaba clavado en suelo, sirviéndole de apoyo mientras Riku se resignaba a la realidad.
—Este es mi limite.— Pensó con amargura — Precisamente ahora...—
Sintió una mano en su hombro y al levantar la vista se encontró con el hombre del maquillaje.
—¿Que ocurre?¿Estas herido?— Preguntó con preocupación.
—No tienes de que preocuparte, joven.— A pesar de que el anciano le hablaba a él, miraba hacía donde se estaba librando la batalla.— Mis hijos no necesitan ayuda para derrotar a ese demonio.— Riku miró a la espalda del hombre mayor y, aunque no le viese el rostro, podía asegurar que estaba sonriendo.
—Estoy bien.— La voz de Riku fue lo suficiente baja como para que solo el hombre con maquillaje lo escuchara, quien únicamente asintió como respuesta y, acto seguido , dirigió su vista al combate.
El héroe de la oscuridad hizo el agarre de su arma más firme y, agarrando sus costillas con la mano izquierda, se levanto como pudo para observar la batalla.
La pelirroja cambió, literalmente en un instante, su armadura, por otra armadura plateada con alas y, con una espada en cada mano, realizó un corte en la pierna derecha del demonio.
El joven de cabello rosa, que había escalado por la otra pierna de la criatura cubrió su pierna izquierda de fuego y golpeo en el gigantesco rostro.
El demonio, enfurecido, escupió disparos de energía que, aunque el peli rosa logro esquivar, se dirigieron a donde se encontraban Riku y los demás.
El de cabello azabache, que se puso en medio, creó un escudo hecho de hielo que detuvo los proyectiles.
—Ice make: Lance.— Sin perder tiempo, el chico de cabello negro formó varias lanzas de hielo que impactaron en la gigantesca criatura
Del humo causado por el impacto salió la pelirroja que, una vez más, había cambiado su armadura, por otra de color negro con unas grandes alas, también negras, que parecían de murciélago. Mientras esta se acercaba al demonio, el joven de cabello rosa junto sus puños cubiertos de fuego, los subió sobre su cabeza y golpeó al demonio al mismo tiempo que la pelirroja le realizaba un gran corte en su torso.
Al fin, el demonio cayó de espaldas encima de un edificio, destrozándolo en el acto.
Aprovechando que todos estaban celebrando la victoria y, acto seguido, perseguían a los que habían derrotado al demonio, echándoles la culpa de la destrucción del edificio, Riku, se alejó lo mas silenciosamente que pudo, contento de que su ayuda no hubiera hecho falta.
Afortunadamente, estaba muy cerca de una ciudad llamada Clover. Y fue en uno de sus callejones, donde Riku, apoyando su espalda en una pared, se desplomó.
Aun debía averiguar dónde estaba, que hacer y, de ser posible, encontrar alguna pista sobre Sora. Con esa línea de pensamientos, cerró los ojos, sumergiendose en el mundo de la inconsciencia.
Fin del capitulo
Esto es todo por ahora. Cualquier duda, opinión o critica serán bien recibidas.
Nos vemos!
