Muchas gracias por los Reviews, me hicieron feliz. Sobre todo mi amiga, tía, hermana y de todo :3 Gracias por tu apoyó incondicional y por siempre levantarme cuando pienso rendirme y sobre todo por dejarme entender lo especial que soy. He aquí un Capítulo dedicado a ti, espero que lo disfrutes, Evil-Chan. A las lectoras espero no decepcionarlas, las quiero
Advertencia: En este capítulo tal vez encontraran vocabulario inapropiada, violencia y vocabulario con referencia sexual.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece, ni sus personajes. Son de Masashi Kishimoto.
~o~
Nobody Knows Nobody See
Capitulo 2:
Hinata miraba hacia la ventana mientras su maestra hablaba de la monarquía de Francia y de Luis XIV. Había llegado ilesa a su casa. Ni su padre había llegado, estaba más que su ama de llaves con la cena servida. No pudo en la noche dejar de pensar en cómo aquel chico le advertía que se volverían a ver. Como ahora que su voz resonaba en su consciencia una y otra vez…
*Flash Back*
Después de casi una hora de camino, la limosina llego a estacionarse al frente de la entrada del residencial donde vivía Hinata. Sai en todo el camino se mantuvo callado la mayor parte del tiempo, a veces preguntaba una que otra cosa, pero luego silencio. Al menos su silencio no le era incomodo a Hinata, pues al parecer no tener emoción alguna parecía que él no estaba ahí. Aunque sus miradas examinadoras de vez en cuando le incomodaban. Pero algo más que eso, no había nada.
Pero ahora mismo estaba esa mirada de él, de aquel chico increíblemente pálido, de ojos oscuros como la tinta y profundos en un vacio sin emoción. Su pelo oscuro y esas facciones bien talladas. Delgado, pero se podía apreciar musculatura, perfecta porción para su cuerpo y facciones. Era guapo o más que eso.
-Señorita Hinata, hemos llegado- le anuncio él para sacarla de sus pensamientos. Hinata asintió mientras veía como su puerta se abría por el chofer. Ella tomo su bolso para salirse, pero justo cuando lo iba a hacer sintió como una mano fría otra vez aprisionando su muñeca, sintiendo de nuevo el mismo escalofrió. Desconcertada lo miro a los ojos con un ligero rubor.
-Nos veremos luego, Hinata- le dijo él, o advirtió, con un tono cargado de una emoción que ella no pudo captar y más cuando dijo su nombre. Desconcertada solo asintió por su evidente nerviosismo. Salió de la limosina, pero antes se dio la vuelta y con una ligera sonrisa se dirigió al ojinegro, no podía echar a la borda sus modales por estar nerviosa.
-Muchas gracias, Sai- dijo y vio como este le sonrió. Luego miro al chofer y le hizo un gesto cordial y de agradecimiento, quien le respondió con una sonrisa. Entonces tomo el camino que la llevaba a su casa.
-Un placer- se oyó en la lejanía, pero no se molesto en ver hacia atrás. Ni ver la limosina alejarse. Solo quería llegar a su casa, sin explicarse porque de momento la calma que tenia la interrumpió tan pronto se bajo de la limosina.
¿Sera por como este la miraba?
¿Por su muy fría piel?
O
¿Por qué sus ojos no mostraban emoción alguna?
Tal vez Sai era bueno… Tal vez. Había tantas cosas en el que no eran normales, tanto de personalidad como físico. ¿Pero quién era ella para juzgar a alguien si es normal o no? Sai solo era diferente, se trato de consolar ella misma con esa misma escusa y era mejor ponerlo así…
*Flash Back Ends*
Un anuncio de su maestra que la desconcertó, la despertó de su burbuja de pensamientos.
-Las clases se verán interrumpidas, por un anuncio del Gobierno- dijo la maestra mientras guardaba su teléfono. Todos en el aula asintieron y hasta pararon de hablar con sus compañeros.
¿De verdad pararían las clases por un anuncio del Gobierno? ¿Tanto le importaba los alemanes la política? Ya entonces entendió lo que decía su ama de llaves cuando le dijo algo similar. No es que Hinata fuera un gusano de biblioteca, solo que detestaba la política. No le gustaba ver lo que se hace llamar 'Gobierno' consumiendo las mentes de las personas para obtener más poder.
Hinata suspiro con desinterés al ver a sus compañeros callados al tanto que su maestra programaba el televisor y fijo su mirada a la ventana de nuevo. Ahora mismo estaba más entretenida. El paisaje de Múnich es bastante cautivador. Fue entonces cuando Tsunade noto el desinterés por parte de ella. Tsunade no podía permitir que esa chica rara no tuviera interés en ese anuncio muy importante que había discutido con Sai, así que para fastidiarla y por su bien dijo:
-Deben tomar apuntes, para bono del próximo examen- anuncio y miro de reojo a Hinata, quien la miro mas desconcertada aun. Tsunade solo sonrió al ver su rostro y volvió a fijar su atención en el televisor.
Hinata con desconcierto y un poco enfadada abrió su libreta que se encontraba en su pupitre y busco una página limpia. Ni modo, debía tomar apuntes.
Los estudiantes miraban al reloj impacientes, viendo como su maestra sintonizaba el televisor en un canal local. Faltaban tres minutos para las nueve, por lo que supuso Hinata que el anuncio seria puntualmente a las nueve.
"¿Por qué un anuncio del Gobierno tan temprano? Más vale que fuera algo importante."- pensó ella mientras se fijaba en el televisor.
Se hizo visible enseguida una gran sala de teatro, con sus cortinas rojas recogidas en su esquina. Lleno de sillas de tapicería roja, con un candelabro de diamantes y en la tarima de madera pulida oscura, donde estaba el podio con un micrófono. En el cual no había nadie. Mientras que en las sillas estaban los periodistas, personas importantes y algunos políticos. "Tal vez mi padre este ahí…"- pensó Hinata al ver tanta gente importante.
Ya los relojes apuntaron las 9:00am y nadie se aproximo al podio o a la tarima. Lo que noto Hinata es que no había ni un oficial, solo las banderas. Pasaron 10 segundos y nadie se avecino, causando que se impacientaran algunos periodistas y parte de los estudiantes de su salón, mientras que la maestra se miraba las uñas despreocupada. Fue entonces que entraron dos hombres a la tarima y se ubicaron en el podio. Dos hombres increíblemente guapos y de polos opuesto. Uno era rubio, de un color brillante al igual que su sonrisa y sus ojos eran azules como el cielo. Mientras que un peliazabache, de ojos oscuros y de rostro serio estaba a su lado. Parecían el día y la noche, opuestos.
-Buenos Días, mi nombre es Naruto Uzumaki, director de la Academia Uzumaki, una de las academias más prestigiosas de Alemania- se presento con voz alegre pero aun así formal.
-Buenos Días, soy Sasuke Uchiha, Director de la academia Uchiha- se presento el otro con voz fría.
Esperaron varios segundos para ver que la audiencia asentía y comprendía. Hinata solo apunto sus nombres, no hacía falta escribir más detalles.
-Ustedes claramente se preguntan: ¿Qué hacen esos dos ahí tomando el lugar del gobernador? Pues que mi compañero les explique y les diga el porqué de esta repentina reunión- miro su compañero azabache y este asintió.
-Su Gobernador se acobardo por la probable reacción que ustedes tendrán al final.- dijo Sasuke y miro a la audiencia. –Seré franco, no me importa si no les agrado y mucho menos lo que piensen, pero somos vampiros. Los vampiros existen, así que no crean que estamos solos. Hay muchos misterios en este mundo que están ocultos o que ustedes no quieren aceptar- dijo de manera fría y seca el peliazabache. Que en todo momento se mantuvo serio. Luego añadió. -¿Por qué hoy? Algunos asuntos personales, además ocultar un secreto por siglos es agotador y añadiendo las crecientes demandas de padres por no aceptar a sus hijos en cualquiera de las dos 'Academias'- completo el azabache y le cedió el lugar al rubio.
-Aquí termina el anuncio, espero que nos acepten en la sociedad tal y como somos. Nada de peleas o rebeliones, siempre hemos formado parte importante de ustedes, lo único que en secreto. Ahora la diferencia es que ya lo saben. Que tengan un buen día- dijo el rubio tratando de tranquilizar la audiencia, por las frías palabras de su compañero. Ambos abandonaron el podio y tan pronto lo hicieron la gente dejo que el pánico los consumiera.
Unos temblaban, otros tenían sus bocas abiertas asombradas, algunos se fueron a toda prisa del teatro asustando a otros y algunos se fueron tranquilos sin creer nada. Tsunade al ver la reacción de los que estaban en la audiencia enarco una ceja, luego miro a los estudiantes que estaban en ese mismo punto de ebullición, la diferencia era que estos temblaban y contenían sus ganas de correr o gritar ansiosos. Apago el televisor y les sonrió para tranquilizarlos.
Hinata estaba tranquila, aunque en el fondo asombrada y asustada. Pero aun así no creía las palabras de aquellos dos sujetos. ¿Tanto drama deben crear los alemanes para decir que están en bancarrota? Hinata solo se tranquilizo con eso, mintiéndose a ella misma diciendo que era un truco del Gobierno.
Miro sus compañeros que temblaban como gelatina, mientras que la maestra se mantenía calmada como si nada hubiera pasado. ¿Por qué tenían tanto miedo? Si muchos tenían la fantasía de que existieran los vampiros, ¿Por qué el miedo? Tal vez por el azabache que tenía un aura muy fría y provocaba desconfianza o tal vez no era desconfianza si no… ¿miedo? Pronto en su mente apareció el rostro de Sai, a caso ¿el era un vampiro? "Eso debe de ser imposible."- pensaba ella y poco a poco la paz que tenia se iba rompiendo.
Tsunade ya había anunciado al grupo que se podían ir, pero la paliazul seguía sentada. Con una expresión desconcertada y asustada. Tsunade se dirigió a ella para sacarla de su burbuja.
-Hyuga, hace tres minutos dije que se podían ir de salón- le informo y la peliazul se sobresalto al oír la voz de su maestra. Mientras una sonrisa nerviosa se poso en sus labios.
-Yo… Yo… ya me voy- titubeo mientras rápidamente guardaba su libreta en su bolso. Tsunade observo los movimientos nerviosos de ella un poco preocupada.
-¿Se encuentra bien?- le pregunto un poco seria
-Si…- asintió ella y coloco su bolso en su hombro. –Que tenga un buen día, maestra Tsunade- hizo un gesto de despedida a su maestra, Tsunade solo le sonrió.
-Tenga cuidado- le dijo su maestra y esta rápidamente salió de su salón.
Para su suerte no había casi nadie en los pasillos, por lo que significa muchos se habían ido. Solo se quedaron algunos y era porque no creían nada sobre los vampiros.
Se dirigió al comedor, lo más probable tendría que quedarse hasta más tarde en la escuela por el trabajo de su padre. Una pregunta pasó por sus pensamientos: ¿Cómo estaría su padre? Busco una de las mesas color azul vacías del comedor y se sentó. Saco su celular y busco el buzón de mensajes. El cual estaba vacío, eso solo significa que el estaba bien, pero para asegurarse mando un mensaje:
'Padre, ¿Cree en la noticia?'
Pregunto sintiéndose estúpida, esa era la única manera de saber si estaba bien. Aunque por todo lo que ha pasado su familia, nada lo sorprende. Miro su reloj y eran la 9:35am, aun faltaba mucho para el almuerzo y mucho más para que la vinieran a buscar. Hoy tendría una larga espera.
Miro a la cafetería, que no había fila y decidió comprarse alguna bebida. Solo para pasar el tiempo en lo que se le ocurría algo que hacer…
En una de las mesas había cuatro muchachos, observando a la ojiperla mientras compraba algo en la cafetería. Los cuatro la miraban no con muy buenos ojos.
-Esa es la rarita, ¿verdad?- pregunto un rubio de ojos esmeralda, Hanz se llamaba.
-Sí, la rara de grandes tetas.- aprobó otro rubio más, pero este tenía los ojos grises, Chris se llamaba.
-Si no fuera por la poca gente de hoy no la hubiera notado, pero que buena esta- comento un pelicastaño de ojos chocolate, Ancel se llamaba.
-Se los dije, está muy buena. Además las pocas veces que la he oído hablar, me hace preguntar: ¿Qué tan duro gritara?- dijo con malicia un pelicobrizo, con ojos del mismo color, Stephan.
-Es inocente, desde aquí se nota. Se podrá engañar fácilmente- dijo Hanz, pero sus amigos enarcaron una ceja.
-Tú tienes novia- le dijo Ancel, Hanz se encogió de hombros.
-¿Y? Solo es temporal, además, ¿Cuántas veces se ha acostado con Stephan?- dijo con un tono de burla
-Ninguna, imbécil.- le insulto Stephan
-Cállate, solo es una chica para las noches. Puedo hacer lo que quiera y ligar a quien quiera, ¿vale? - le contesto Hanz.
Los cuatro se quedaron callados, una vez que algo se le metía en la cabeza a Hanz, no había nada o nadie que se lo quitara. Aunque ninguno de los cuatro noto que detrás de ellos, había una peliroja de ojos verdes y esbelta. Heather, cuál era su nombre, se sentía humillada y sobre todo furiosa.
¿Cómo su 'novio' se podía atrever a pensar en engañarla con una rara como Hinata? Y sobre todo, ¿Cómo se atrevía a usarla para sus propios beneficios? Pero su orgullo era lo que mas estaba destrozado, además de su corazón. Si fuera al menos Chelsea o alguna otra chica superior o nivelada a ella, pero no. A una rara, torpe e invisible chica. ¿Qué tenía ella?, se preguntaba cada vez que la miraba, Hinata que estaba ajena a lo que ocurría escuchaba música con su iPod, leía lo que parecía que era un libro y tenía un refresco en la mesa.
¿¡ ¡Qué demonios le veía! No era nada especial.
Echando humos se dirigió a su mesa con sus amigas. Que cuando la vieron con esa aura furiosa se miraron extrañadas. Pero no dijeron nada, porque sabían que cuando la peliroja estaba así, no era nada bueno decirle algo. Siguieron hablando mientras su amiga miraba con odio a Hinata. Debía vengarse, ella no era del tipo de mujeres que no hacen nada cuando les faltan el respeto.
Poso su mirada en la mesa donde estaba su 'novio' y amigos comiéndose con la mirada a Hinata. Causando que apretara sus puños. Primero: la ridícula noticia de que 'existen' los vampiros y segundo: Su novio se fijaba mas en una don nadie que en ella y sobre todo se entero que la usa... Una sonrisa floreció de sus labios, sus amigas seguían hablando. Además como sabían su estado emocional no notarían que ahora mismo se había ido.
Heather fue al baño de las mujeres con una sonrisita, por la nueva idea estupenda que se la acababa de ocurrir. Se aseguro que nadie estuviera adentro y abrió su bolso, en busca de una navaja que su padre le había proporcionado para cualquier caso de emergencia. Tomo la navaja, que al fin encontró, y en su brazo derecho empezó a cortarlo, como si fueran rasguños. Apretaba sus labios, para no gritar por el dolor. En su muñeca hizo más cortadas, pero un poco más profundas. Claro está, no muy profundas para evitar feas cicatrices en su piel nívea. Luego que termino su 'obra' en su brazo derecho, hizo lo mismo en el izquierdo. Aguantando el dolor, se consolaba con una imagen de Hinata destrozada y llena de moretones. Cuando termino en sus brazos, hizo algunos en su abdomen y algunos en el cuello. Espero unos minutos para que la sangre se secara y con un disimulado paño se tapo la muñeca y guardo todo.
Fue de nuevo al comedor y se sentó junto con sus amigas, ambas la miraron desconcertadas al ver que ella no estaba enfadada.
-¿Creen eso de los vampiros?- pregunto la peliroja con voz un poco baja atrayendo la atención de sus amigas.
-No lo sé, pero esos dos que dieron el comunicado estaban buenísimos- comento una rubio de ojos azules con voz coqueta, se llamaba Megan. Chelsea y Heather le guiñaron un ojo a la rubia y se rieron, pero el rostro de Heather se mantenía un poco distante.
-Es verdad, esos dos estaban más que comestibles. Pero no se… yo creo que es cierto- dijo ella con un puchero disimulado
-¿Por qué?- pregunto intrigada Chelsea, que era una pelicastaña de ojos grises.
-Pues horita cuando salía del salón fui atacada por una…- dijo con voz triste y soltó el pañuelo en su muñeca enseñándoles sus heridas, agradeciendo las clases de actuación que su madre le insistió que debía tomar. Las dos amigas la miraron sorprendidas y preocupadas, sonrió para sus adentros al ver la reacción que quería en sus amigas.
- ¿Por una? ¿Una mujer?- pregunto Megan, Heather asintió con tristeza.
-¿Quién fue?- pregunto Chelsea mientras le tomaba a Heather la mano con delicadeza por sus heridas.
-Fue… ella- hizo un gesto disimulado hacia Hinata. Ambas amigas abrieron sus ojos como platos sorprendidas, mientras que Heather seguía con el rostro 'triste'.
-¿Ella? Pero si ella se ve muy inofensiva, nunca la he visto hablar… Ni sabía que existía- dijo sorprendida Chelsea, Heather suspiro
-¿Por qué será que nunca la notamos? ¿Por qué será que nunca tiene amigos? Pues claro, si son su cena- dijo Megan apoyando a Heather.
-Exacto…- dijo Heather
-Bueno… eso explicaría sus ojos tan raros…- comento Chelsea mirando a sus dos amigas
-¿Se lo has dicho a Hanz?- pregunto Megan, Heather negó apenada. -¿Por qué?- pregunto de nuevo la rubia sorprendida del hecho de que Hanz no lo supiera.
- Porque… y…. ¿Si me dice que estoy loca? El no me va a creer, ustedes saben cómo es el- dijo Heather apenada, feliz porque al fin llego al punto donde quería llegar.
-No te preocupes Heather, nosotras haremos que ese patán por el que tienes por novio te defienda- dijeron y Heather las abrazo sin contestar. Haciendo que falsas lágrimas bajaran por sus mejillas.
Otra vez lograba lo que quería, ya veía el rostro magullado de Hinata más claro…
Ahí afuera estaba un pelinegro con una sonrisa presa en sus labios. Bastante difícil que se le hizo convencer al padre de Hinata para que lo dejara ir a buscarla, pero ahí estaba el, apoyado en la puerta de la limosina y Sasuke dentro de ella. Además había logrado convencer a su jefe, tanto así que él decidió venir para apreciar más la belleza de la chica. Pero había un problema… ya el reloj apuntaba las 16:15pm y esta no salía. Lo cual no le daba buen presagio, pues Hinata sale bastante rápido por la costumbre de buscarla temprano, eso lo noto ayer.
Sai abrió la puerta y se encontró con la mirada desesperada de su Maestro.
-Bien Sai, espero que esto no sea uno de tus juegos- le advirtió con cara de pocos amigos.
-Mi Señor, esto va en serio. Por las circunstancias me gustaría pedirle el permiso de poder entrar en la escuela para ir a buscarla- le ofreció el pelinegro
-Iré entonces con usted- dijo Sasuke con un poco de recelo mientras se bajaba de la limosina. Los rayos del señor sol no le hacían molestia, gracias a tantos siglos de vampiro el sol no afectaba tanto en su piel. No como a Sai que se debía tapar completo con chaquetas y pantalones oscuros.
-¿Seguro?- pregunto Sai, ya por el comunicado, Sasuke había adquirido un poco mas de fama. Sasuke solo asintió y cerró la puerta.
Fue entonces cuando vio a una peliroja sonreír junto con sus amigas, Sasuke conocía este tipo de sonrisas. Esa no era una muy grata señal de que todo está bien. Sasuke se adelanto a las escaleras junto detrás de el Sai.
-Dime Sai, ¿Cuántas probabilidades tenga tu nuevo juguete de estar en problemas?- pregunto Sasuke con sarcasmo.
-Pongamos un 85%- contesto él, Sasuke solo bufo. No le gustaba la idea de salvar a una pequeña humana dada las circunstancias del estado de las personas.
Hinata solo rogaba qué por más patético fuera su escondite, que no fueran hallar. Sentía un grave miedo y su pecho lo sentía apretarse, mientras se apretaba una de sus heridas que estaba en su hombro, el cual le dolía muy agudamente. Ella ni lo podía creer, sus lágrimas caían a mares. ¿Qué había causado ella para que la atacaran de esa manera? ¿No se supone que era invisible? ¿Por qué entonces un rubio junto sus amigos se reían mientras el principal abría cada puerta del baño con una navaja?
-Sal de tu escondite, chupa sangre. Revélate como lo hiciste con mi novia hace unas horas- decía Hanz mientras abría cada puerta.
¿Pero que demonios decía?, pensaba Hinata mientras recogía mas sus piernas encima del retrete. Le estaba diciendo vampira y ella ni tiene el pelo de una.
-Sabes que estoy a punto de abrir tu puerta- decía Hanz en una voz burlona. Hinata se abrazo las piernas preparándose de nuevo para la pesadilla.
Hanz con una patada bastante fuerte que hasta hizo sonar la pared con el impacto contra la pared, sonrió al escuchar el fuerte grito asustado de Hinata y al verla lo asustada que estaba.
El grito llego a los dos pelinegros y enseguida tomaron los pasos en dirección al baño de mujeres, que estaba a pocos pasos.
-¿Qué pasa? ¿No me vas atacar?- pregunto Hanz con burla, mientras la alzaba por los pelos. Hinata estaba muda, temblaba de miedo y sus lágrimas no paraban de salir. Estaba tan asustada que hasta sentía que pronto se iba desmallar y eso era lo más deseaba en este momento. Hanz le proporciono una cachetada bastante fuerte en su mejilla.
-¿No me vas a contestar?- pregunto con las misma burla, esta ni se movió. Solo temblaba y lloraba.
-Suéltela o me temo que estarás 7 metros bajo tierra en 10 segundos- advirtió una voz fría como el tempano. Hanz hizo caso y de golpe la dejo caer al suelo haciendo que su sangre se regara como mares en el. –Ahora lárguese- y Hanz sin oponerse lo hizo, preguntándose donde estaban las ratas de sus amigos. Sai rápidamente fue a socorrer a Hinata.
Con el impacto al suelo, Hinata solo oía atisbo de voces y su vista a la vez que se volvía borrosa se oscurecía. Solo vio unos orbes negros y lo demás se volvió oscuro por fin.
-Huele bien…- comento Sasuke mientras miraba la sangre derramada en el piso y veía a la chica en los brazos de Sai.
-Bien se queda corto… tendré que ir a 'cenar' después de esto…- comento Sai
-Hmp…- solo se limito a 'decir' su Maestro mientras revisaba el pulso de Hinata.
Al menos parte de sus planes se vieron más facilitados. En pocos días comenzaba su diversión…
~o~o~o~o
Ok, aquí termina. Perdón por haberme tardado bastante (para mí), se me hizo bastante largo el capitulo, espero que no les moleste DD:
Besos & Abrazos ^^ y por supuesto… Dejen Reviews!
