- ¿ còmo ?? - dijo el hombre sorprendido y furioso - ¡¡no permitan que escape!! !! cierren todas las entradas y salida de la aldea ! ! ahora !!
Colgò el teléfono furioso , mientras Chiyo-ba trataba de tranquilizarlo.
- càlmese Kazekage . Tiene nueve meses de gestaciòn . Es imposible que vaya lejos.
Sin embargo , Karura logrò salir del templo . Muy asustada corriò por las calles, haciendo un grandísimo esfuerzo por sobrellevar el peso de su barriga sin desfallecer . llegando a un mercado , se adentrò en el y se entre mezclò con la gente que andaba por ahi. Derepente sintiò un dolor muy fuerte en el vientre y cayò al suelo. La gente que merodeaba por el lugar la ayudo a levantarse . Fue entonces , que Karura persiviò como un liquido dezlizandose por su entre pierna.
- creo...creo...què ¡voy a dar a luz ! - exclamò Karura , jadeando llena de dolor.
Una mujer , comprendiendo lo que sucedìa , se ofreciò a llevarla hacia al hospital. Allì tubieron que esperar como 10 minutos para ser , pusieron a Karura en una silla de ruedas y una enfermera la condujo hacia la sala de partos.
Sentìa miedo y dolor . Pues el niño que llevaba en el vientre poseìa un demonio dentro de èl . Por lo que, permanecìa ajena a lo que le pudiera suceder. Aunque podria decirse que no del todo ajena , porque su esposo , seguramente andaba tras sus pasos y màs de la criatura que esperaba. Sabìa muy bien que estar en esa aldea representaba un peligro letal para ambos. Por lo tanto debia escapar .
Pero el momento de parto , obviamente no iba a dejarla continuar . Ahora los dolores eran cada vez màs fuertes. Una enfermera la ayudaba enseñandole ejercicios de respiraciòn ( inspiraciòn y exhalaciòn ) . Mientras era recostada sobre una cama para partos. Entonces, llegò el momento . Los mèdicos se colocaron respectivamente los guantes esterilizados , Y karura separò ambas piernas , haciendo esfuerzo para expulsar al niño de su interior. Sus gritos rezonaban como eco por toda la sala . Hasta que se presentò un problema : el pequeño tenìa problemas para nacer . Por lo que , Karura fue llevada inmediatamente a la sala de operaciones . Donde la cedaron.
El bebè fue sacado del vientre por cesàrea. Sin embargo , habìa otro problema . El color de sus ojos , no eran del todo normales . Color negro y con una especie de estrella amarilla , reemplazando a la pupila. Tampoco lloraba . Si no que permanecìa con los ojos abiertos , sin parpadear . Con los puños cerrados , como adheridos a su pecho.
Una de las obstetras lo cogiò del piecesito y le diò una palmadita en una nalga ; a lo que el bebè , a cambio de llorar , pareciò enfurecerse . Se le pusieron los ojos rojos y gruñò a igual que un animalito enojado. La obstetra se asustò en exceso y dejò caer al niño , pudiéndolo matar a estrellar su frágil cabecita contra el duro pavimento de la sala. Pero ante las miradas atònitas de los obstetras , una gran cantidad de arena se filtrò por la puerta y las persianas , deslizándose hacia el niño , cubriéndolo enteramente y evitando su caída , en cuestiòn de segundos.
Luego de ese incidente, casi nadie intentò cargar al pequeño que aun seguía encerrado en una capsula de arena , en el mismo lugar en donde había caído . Prefirieron dejarlo ahì .
Karura despertò de la anestesia , con suma tranqulidad . Eran las 11:30 pm de la noche . Enseguida sintiò deseos de ver a su bebè. Girò la cabeza hacia un costado y pudo ver a pesar de la oscuridad , lo que parecìa ser una bola echa de arena. Se levantò de la cama y bajò con cuidado , acercándose al objeto . Pero ni bien lo tocò ; el objeto se cubriò de una luz de color azul encendido y chispas blancas , como electricidad, que lo rodeaba . Un pequeño puñado de arena se deslizò delicadamente por sus manos , llegando a la herida provocada por la cesárea . La cubriò de esa electricidad y la borrò para siempre. Karura miraba todo sin pudor. La capsula de arena comenzò a abrirse poco a poco , dejando a la vista a un hermoso niño.
- mi bebè ...
Karura caminò hacia èl , emocionada . Y lo tomò entre sus brazos . El pequeño abriò los ojitos y rompiò a llorar.
- No. No mi pequeño. No llores - le decìa Karura dulcemente mientras lo acomodaba para darle de lactar.
La capsula de arena se deshiso , desapareciendo totalmente . La joven madre se sentò en el suelo con la espalda apoyada en la pared y diò de lactar a su pequeño , cantandole muy bajito.
" sueña ...con un mañana
un mundo nuevo, debe llegar..."
Despùes que el bebè se durmió . Pensò darle paso a su plan de escape . Cogiò una manta muy suave del armario y lo arropò con ella . Lo malo era que las persianas estabas cerradas a igual que las puertas . Y no habia salida , unicamente rompiendo la luna . Pero si eso sucediése , los guardias de turno escucharian el ruido y serìa casi imposible escapar así . Volviò a sentarse en el suelo , ya sin esperanza alguna . Le acariciò la cabecita a su hijo , y este abriò los ojos . Ahora se veian de un color aguamarina , bastante raro y hermoso. Derepente una nube extensa de arena comenzò a recubrirlos . Karura cerrò los ojos , estrechando suavemente contra su pecho a su bebè que lloraba asustado.
En cuestiòn de segundos , la arena que los cubrìa se disolviò y la joven abriò los ojos con algo de temor y lentitud. Quedándose pasmada y sorprendida , al ver que ahora estaba en la calle extrañamente.
Probò dar un paso . Eran sin duda reales. Aun así tenía miedo , pero sabia que no podía quedarse por màs tiempo ahì . Caminò por las calles polvorientas , buscando una salida de la aldea y ocultando su rostro de la vista de los demàs . Hasta que al fin la encontrò . Aunque no estaba muy lèjos .
Los guardias cuidaban tranquilos la gran puerta de salída . Conversando entre una y otra cosa , alegremente . Karura probó pasar desapersivida , pero uno de ellos la captò e intentò detenerla , pues tenian orden de no dejar salir a nadie a menos que tubieran la aprovaciòn del kazekage . Entonces se levantò un fuertísimo viento de arena que les hizo imposible la vista y ayudò a escapar a Karura hacia el bosque.
Tan pronto estubo lèjos , cayò sentada sobre el pasto ; con la espalda apoyada en el tronco de un enorme árbol . No sabìa que tan lèjos habìa llegado , pero al menos estaban a salvo . Despuès de haber dormido . Continuò caminando , con su bebè en brazos . Ya era de noche . No podìa verse nada . Hasta que se topò con una pequeña cabañita , deshabitada . Entrò en ella e inconscientemente tratò de prender la luz , como hacìa en casa , en medio de la oscuridad . Increiblemente hallò el interruptor y lo hizo . La casita se iluminò con una tenue luz. Estaba toda desordenáda , con papeles , vajilla rota y unas prendas de vestir. Una mesita y una silla apolillada le pudieron servir para pasar la noche.
Al dìa siguiente , saliò un instante al rìo para coger agua y lavar la telita que ponia como pañal a su bebé Y alguien la atacò bruscamente por detràs y le tapò la boca con una mano . Karura forcejeò tratando de liberarse, dando fuertes alaridos para que alguien consiguiera escucharla. Pero el ninja extraño la tomó violentamente de los cabellos y la golpeò de espaldas contra un árbol. Karura levantò a penas la vista , gimiendo de dolor y pudo ver claramente el rostro de su agresor.
- tú ...- pronunció débilmente .
- ¿Dónde está ? ( refiriéndose al bebè) - le preguntò apretujando el cuello de Karura con una mano y con la otra sosteniendo un kunai muy afilado .
- ¿ Para que ?? - respondió , tratando de librarse de sus manos .
- ! Habla ! . El que hace las preguntas aquí soy yo . ¿ Què pretendías hacer escapando de mì ??
- tú ... sólo quieres hacerle daño . ! hagas lo que hagas !! ! Nunca te dirè donde està !! - contestò Karura.
- ¿ Es tu última palabra ? - le preguntò el hombre.
- si. Jamàs dejarè que le hagas daño a nuestro hijo.
- bien , entonces...!! muere !! .
El hombre apretujò con màs fuerza en cuello de la mujer , acortandole la respiraciòn . Cogiò el kunai sin inmutarse , y con suma crueldad y se lo hundiò en el estòmago . El tipo la dejò caer estrepitosamente, y Karura comenzò a desangrarse . La observò por un momento y agarrò una soga que tenìa sujeta al pantalòn . Rodeò con ella el cuello de su joven esposa y la ahorcò . Tan pronto presintió su muerte , tomò el cadáver y lo subió hasta la cima del árbol , dejándolo colgado en su rama más alta.
El manto oscuro de la noche volviò a cubrir a prisa todo el bosque . Y el inocente niño quedò llorando asustado, cubierto únicamente por una mantita blanca. Pero a la mañana siguiente todo parecía normal. La arena lo había cubierto durante la noche para que no muriera de frio.
Cerca de ahí , una chica y sus amigas se habían quejado a acampar. Una de ellas , que ya había terminado de hacer lo que debía , aprovechó el momento para salir a caminar por el bosque; mientras las demàs trabajaban en sus quehaceres. No sin antes llevar consigo una escopeta , en caso de peligro por animales salvajes.
- !tenga cuidado, princesa Sakura! - le gritò su doncella , quien ayudaba a las demàs chicas con las cosas.
- ! no te preocupes, no irè muy lèjos! - respondiò la princesa , adentrándose en el bosque.
"Linda ,agua de la fuente...
Linda, dulce e inocente..."
Canturreaba la princesa agachándose muy seguido a reunir flores que encontraba a su paso. Hasta que escuchò el llanto de un bebè a lo lèjos . Por un instante se quedò quieta; luego caminò siguiendo el sonido del llanto de la criatura , llegando hacia la cabañita en donde este se encontraba. Cuando estuvo allí , vio un pequeño bulto sobre la mesa , al parecer era el niño. Cogió la manta que le cubría la cara y se la quitò . Encontrándose cara a cara con ese angelito.
- !Uy, hola! - dijo la princesa Sakura , tomando al bebè entre sus brazos - ¿Dónde està tu mamà, eh?
La criatura no dejaba de llorar. La princesa abandonò la cabaña y saliò a buscar a la mamà durante horas. Recorriendo el lugar , lo mejor que pudo. Topandose finalmente con un enorme arbol , y cerca a èl una gigantesca mancha de sangre seca que habia quedado pegado al pasto . Petrificada, mirò hacia arriba y lo que vio pudo haberle marcado la memoria de por vida : el cuerpo inerte de una mujer , colgado en una de las ramas.
- por Dios, santísimo...
La princesa abrazò al bebè y se fue corriendo de prisa hacia el campamento en donde estaban las demàs chicas.
- ! caramba , Sakura ! ¿ donde has estado? - le preguntò una de sus amigas.
- Prometiò no irse muy lèjos , princesa - le dìjo preocupada su doncella.
- lo siento. Es que estaba paseando y encontrè a este bebè - dìjo mostrando al pequeño que llevaba en brazos.
- ! ay , què lindo ! . Pero , ¿ Y su mamà ? - le preguntò su amiga.
- su mamà ...- respondiò Sakura recordando la escena del árbol y la mancha de sangre - no lo sè ...
Durante todo el tiempo , Sakura se dignò a cuidar del bebè en su palacio , en la aldea de la nuve . Su doncella se habìa ofrecido amablemente a ayudarla a bañarlo , dandole consejos y advertencias sobre como colocarle los pañales, etc.
- "Sabaku no Gaara" - leyò Sakura , en el pequeño bordado de la mantita blanca.
- Seguramente ese debe ser su nombre - añadiò afablemente la doncella , acomodando la ropita en el armario .
- si. Sabaku no Gaara...
El niño creciò hermoso. Sus ojos claros , su cabello rojo sangre , eran prueba de su notable belleza. Sòlo que había algo raro en èl . Desde muy niño , la princesa había notado que no dormía . Las niñeras que conseguìa continuamente para èl , se quejaban con frecuencia porque el niño no dejaba de llorar . Màs de una vez había echo correr a las doncellas , por el raro gruñido que solìa emitir cuando habìa luna llena . Se mordìa la manito hasta hacerla sangrar , sin sentir siquiera su propio dolor . Era de esperarse que tambièn la nodriza renunciara a su puesto. Por lo que , la princesa hubo que darle leche especial .
Pasò el tiempo y el niño cumpliò 5 años.
- ¿sabes? . Mañana te llevarè a la escuela - le dìjo la princesa Sakura al niño Gaara , que se encontraba sentadito en su cama.
- " mamà "...
- Dime , corazòn - le respondiò ella colocándose a su lado.
- ¿ Què significa mi nombre ? - le preguntò bajando la mirada.
- ¿ tu nombre...? .No lo sé ...- respondiò titubeando .
- Si no lo sabìas , ¿ Porquè me lo pusiste ? - ahora alzò los ojos para mirarla.
- ( volviò a titubear ) mmm ...pues, pues me pareciò bonito para tì - contestò con una sonrisa fingida .
- ah...- sòlo atinò a decir el niño y volviò a bajar la mirada.
- Y , ¿ Porquè me haces tantas preguntas? . ¿ o es que acaso tienes las respuestas y solo quieres probarme ? - le inquiriò la princesa.
- no. Sòlo que , es un nombre raro y me diò curiosidad por saber que significado tenìa.
-ok. Pero, ¿ Escuchaste lo que te dije anteriormente ?
- ¿ lo de la escuela ?
- si.
- lo escuche.
- perfecto . Ya hice los papeles de matricula y mañana comienzas a estudiar.
-¿ En què colegio estudiarè ," mamà " ?
- es una sorpresa - le dìjo sonriendole.
A la mañana siguiente , el niño Gaara se levantò tempranito. A sus cortos 5 años , ya era un muchachito responsable . Se bañaba y vestìa solito . La princesa lo adoraba . Quizàs la única en el palacio . Pues las criadas habian comenzado a mirarlo y a tratarlo con estricto recelo. Y que culpa iba a tener aquel niño de lo que pasaba en su interior cada vez que salìa luna llena . Simplemente era algo que no podia comprender. Los extraños y terriblemente insoportables dolores de cabeza. Se le ponian los ojos caso en blanco . Lloraba de dolor . Pero nadie se asomaba a ayudarlo.
Parecìa mentira , que la princesa lo veìa hoy alistándose cuidadosamente para asistir a su primer día de escuela , en la aldea de la hoja . Peinando su cabello . Atando se bien las agujetas de sus zapatitos...¿ Eso era un demonio ? . Nada màs era para morirse de la ternura al verlo ahì : como un angelito.
Tan pronto habian pisado el suelo de la escuela , vieron un montón de niños corriendo por todos lados como loquitos. El niño Gaara se encontraba bastante aturdido.
- no te preocupes. Todo estarà bien . Ya te acostumbraràs - lo animò la princesa a cariciando su cabello.
Pero no se acostumbrò . Màs bien no veia la hora de acostumbrarse . La noticia de un posible " niño endemoniado " habia llegado hasta los confines de la tierra . Humillados , maltratados psicológicamente , abandonados a su suerte , apuñalandolos una y otra vez sin darse cuenta siquiera el terrible daño que provocaban en ellos. Asì era siempre.
Gaara tubo que sentir en " carne propia " lo terrible del dolor . Los demàs niños comenzaban a alejarse por miedo . Dejandolo sentado en la ultima carpeta del salòn . Donde nadie podìa verlo, donde nadie le prestaba atenciòn . Como iba a ser posible , que en casa tubiera el cariño de la princesa y aquì casi nada
De pronto la vida le diò un giro horrorozo. La princesa Sakura habìa desaparecido como por arte de magia . Gaara se habia quedado esperando en la puerta de salida del colegio , con sus libros en los brazos ; mirando a los demàs niños salir con sus respectivos padres hacia su casa . Hasta que el patio quedò vacio . El portero le preguntò si su mamà vendrìa a recogerlo ; màs no pudo decir nada. Se levantò de su asiento y saliò caminando por las calles silenciosas y oscuras . Algunos tipos borrachos habian intentado agarrarlo , pero su fina y fuerte barrera de arena lo protegiò . Esa noche tubo que dormir a la intemperie , recostando su cabezita en sus libros...
Era de noche y comenzò a llover.
