Capítulo 2
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—¡Me tenías preocupada Shouto! —Fuyumi se acerca a él juntando sus manos, él baja la mirada, no le gustaba preocuparla.
—Lo siento nee-san.
—No sabía a dónde te habías ido después de que saliste huyendo del hospital —su mirada tintinea un poco como si estuviese a punto de echarse a llorar— Natsuo y yo te buscamos por todas partes, me preocupaba que hubieses hecho una locura, además mírate estás tan mojado ¿dónde estabas?
Bailando bajo la lluvia con una extraña.
—Fui al parque, quería estar sólo.
Natsuo apareció en la sala con un par de toallas, le lanzó una y Shouto comenzó a secarse el cabello con tranquilidad pese a que tenía a su lado a Fuyumi con los nervios al tope.
—No deberías huir de tus problemas —habló Natsuo posando una mano sobre el hombro de su hermano menor— Sólo preocupas a otros, Shouto. Deja que afrontemos juntos esto, somos hermanos y estamos aquí para apoyarnos —Natsuo aplanó sus labios en una línea bajando la mirada— Yo también estoy mal por lo de mamá.
Shouto desvía la mirada, aunque le dijesen eso no ayudaba en nada, no lo hacían sentir mejor. Sacude su hombro haciendo que la mano de Natsuo se aleje, no dice absolutamente nada y se retira a su habitación. Sus hermanos aunque estuviesen muy preocupados por él decidieron dejarlo en paz.
Se duchó y después de haberse puesto el pijama Todoroki se dejó caer sobre su cama, la mirada perdida en el cielo falso de su habitación donde tenía pegadas muchas estrellas fluorescentes a manera de formar una mini galaxia en su cuarto, de niño le gustaba estar despierto hasta altas horas de la noche observando cada estrella y planeta que con ayuda de su madre las había puesto allí, le gustaba imaginarse historias donde viajaba por la galaxia como héroe salvando planetas desconocidos del villano que su mente creó, el villano al cual llamó Endeavor.
—Shouto ¿Vas a cenar? —escuchó la pregunta de Fuyumi tras la puerta, su mirada quedó fija por unos instantes sobre la puerta, como si quisiese ver a través de ella.
—No —dijo lo suficientemente audible como para que la chica suspirara y pudiera escuchar sus pasos alejarse.
Nuevamente ese vacío se apoderó de él como la sombra que posee un demonio, sus párpados se cerraron e inhaló tan fuerte con el deseo de que sus pulmones estallaran, con la misma dejó salir un suspiro que no cargaba ni un octavo de la frustración total que tenía. Shouto sintió algo resbalar hasta el lóbulo de su oreja, entonces se dio cuenta de que estaba volviendo a llorar y que de nuevo esa extraña espuma ácida a la que apodaba dolor, subiría por su garganta hasta el punto de que incluso abrir la boca le dolería.
—Madre... —musitó con labios temblorosos cubriendo sus ojos con un brazo. Un rayo se escuchó a lo lejos y la lluvia cayó nuevamente, con la diferencia de que, esta vez no bailaría bajo ella.
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—Qué tengas un buen día Shouto —se despidió Fuyumi mientras subía a su auto para dirigirse al trabajo. El bicolor no respondió, deslizó sus manos hasta sus bolsillos y se dirigió al centro de la ciudad, no es que tuviese ganas de salir, pero debía comprar un par de auriculares nuevos y no confiaba en los gustos de Natsuo para pedirle el favor.
La tienda Radio Shark estaba abarrotada de gente, sucedía cada vez que el dueño, conocido más como Present Mic que por su nombre, ponía en rebajas la mitad de la tienda.
Aun así con esfuerzo Todoroki pudo abrirse paso entre toda la gente y al divisar la estantería donde se encontraban exhibiéndose los auriculares se apresuró aun más hasta que pudo tomar un par de color blanco y rojo.
—Con esto me basta —murmuró y después de hacer fila por más de media hora, los pagó.
Salió de la tienda, observando que el cielo volvía a nublarse, no obstante esta vez lo ignoró. Caminó de regreso a su casa, pero se detuvo cuando estornudó tan fuerte que sintió por poco que su cerebro saldría volando.
—A final de cuentas si te enfermaste —dijo una voz burlona detrás de él. Shouto confuso se dio la vuelta para encontrarse con la misma chica del día anterior quién le estaba tendiendo un pañuelo— Hola, chico neumonía.
—Tú —dijo con la nariz escondida entre ambas manos, tomó el pañuelo y se limpió— No esperaba encontrarte de nuevo.
—¿A qué sí? Pues a mí me alegra verte de nuevo ¿cómo va esa neumonía?
—Sólo es una simple gripe, este ha sido el primer estornudo.
—Ah, vaya ¡qué bien! Al menos no es nada malo —rió— ¿Qué hacías chico neumonía?
—¿Puedes dejar de llamarme así? —pidió irritado desechando el pañuelo en un basurero cercano— Tengo un maldito nombre.
—No pensé que tu madre fuera tan mala para ponerte un nombre maldito —respondió la chica cubriendo su boca con asombro e inocencia, Shouto intentó relajar sus hombros.
Boba. fue lo que pensó.
—Sólo era una grosería —se explicó— Mi nombre es Todoroki Shouto.
—Es un gusto entonces, Todoroki.
—¿Qué hay de ti?
—¿Qué?
—¿Cómo que qué? Tu nombre, se supone que lo dices cuando conoces a alguien.
—Ah ¡sí, sí, lo siento! Qué distraída, soy Yaoyorozu Momo.
Shouto le vió cansado, había sido la conversación más molesta que había tenido en el día.
—Respondiendo a tu pregunta —prosiguió Shouto— Venía de comprar un par de auriculares.
—Ya veo —sonrió Momo mientras llevaba sus brazos detrás de su espalda— Será mejor que vuelva al trabajo.
—¿Dónde trabajas?
—Aquí en esta librería —señaló la tienda frente de donde estaban parados.
—Conque sí.
—Debo costear mis estudios de alguna forma u otra —Momo se encogió de hombros haciendo una mueca.
—¿Estás en el Instituto?
—Qué va, voy a la Universidad.
Shouto recordó que ese mismo año él también hubiera estado en la Universidad.
—¿Qué hay de ti? —añadió la chica— ¿Estudias?
Todoroki niega con la cabeza.
—No entré este año. Tal vez lo haga el siguiente. Y bien ¿qué estudias?
Yaoyorozu esboza una sonrisa.
—¿Porqué no lo adivinas? Si lo haces... Si adivinas qué estudio te invito algo de comer.
Todoroki arqueo una ceja para luego ocultar sus manos dentro de sus bolsillos.
—¿Es algún intento tuyo para ligar?
Las mejillas de Momo se tiñen rápidamente de carmín y niega divertida mientras ríe.
—En realidad sólo quiero un amigo —dicho eso, la expresión de Momo cambio a una totalmente seria, por lo que Todoroki dedujo que hablaba con honestidad.
—Ya que —suspiró, llevo una mano a su nuca y luego de pensar por fin respondió:— Ingeniería.
—No, primer strike.
—¿Qué, ahora se supone que sólo me quedan dos oportunidades? —Momo rió mientras asentía haciendo que Todoroki le mirase impaciente— Bien... Ingeniería Civil.
—Segundo strike.
—Ingeniería Eléctrica.
—Tercer Strike ¡oh vamos! ¿Sólo conoces la ingeniería como una carrera? Venga, te doy otra oportunidad.
Shouto suspiró.
—Periodismo.
—No —canturreó la chica— Pero por haber llegado tan lejos igual y comemos algo juntos. La librería cerrará al mediodía por cuestiones de inventario ¿qué dices?
Todoroki lo pensó bien, sólo había ido al centro de la ciudad para comprar un par de auriculares, no para hacerse amigo de una chica que hasta los momentos le parecía extraña.
Pero...
—Está bien —accedió.
La sonrisa de Momo volvió a aparecer y aplaudió animada.
—¡Bien! Espero que sepas andar en patines, porque así nos iremos de aquí —dijo mientras entraba a la librería casi corriendo.
—¿Qué? ¡O-Oye espera..! —tarde, la chica ya había entrado. Shouto masajeo el puente de su nariz queriendo invocar su paciencia ¿en qué se había metido?
