EL INICIO DE UN LARGO VIAJE

Ash comenzaría un nuevo viaje pokémon junto a Misty y Brock, sin embargo una tercera se les había pensarlo Ash era el principal testigo del primer encuentro entre ambas muchachas.

- Así que tú eres Misty – dijo Mimi a espaldas de los jóvenes - por fin nos conocemos.

La aludida se volteó confundida, y ambas chicas se analizaron mutuamente.

- Sí, lo soy ¿Por qué?

- Soy Mimi Tachikawa, un gusto. Por fin te conozco en persona. No sabes cuánto me ha hablado Ash de ti.

- ¿Mimi? ¿La novia de Ash?

- Ex-novia – le corrigió la castaña - ¿No sabías que terminamos?

- No, Ash no lo mencionó, de hecho no habría sabido que tenía novia de no ser por ti.

- Es cierto – alegó la joven recordando aquella interferencia telefónica meses atrás - pero ya es pasado yo... - Mimi fue cortada por la madre de Ash que llegó sonriente.

- ¡Misty! ¿Cómo estás? Por todos los cielos, como has crecido.

- ¡Señora Ketchum! – dijo Misty sonriente.

- Pero mírate nada más. Te has convertido en un hermosa señorita – dijo la mujer haciendo girar a la pelirroja - ¿No lo crees Ash?

- E-eh bueno yo – dijo Ash sonrojado.

- Señora Ketchum – dijo Misty al mismo tiempo entre risas aunque bastante sonrojada.

- ¿Tu eres Brock? Dios, eres muy guapo – dijo Mimi, cortando el denso ambiente que se había generado, al ver al moreno ingresar por la puerta.

- Soy Mimi, la ex... amiga de Ash – se corrigió - soy amiga de Ash. No puedo creer que te conozca por fin. Mira que brazos – agregó la joven tocando los brazos del moreno sin una pizca de vergüenza – ¡Eres más guapo en directo!

Y ocurrió algo que nadie esperaba ver, Brock se quedo sin palabras, sonrojado e incómodo frente a una chica guapa.

Misty, Ash y Delia abrieron la boca, intentaron decir algo y volvieron a cerrarla.

- B-bueno y-yo – titubeaba el moreno.

- Ash ¿Podemos ir ya al laboratorio? – dijo Misty con impaciencia luego de observar por unos minutos la escena.

- Sí, claro. Mimí, ¿vienes?

- ¿Va Brock?

- Ehmm… sí.

- ¡Entonces me apunto!

- Parece que ya te olvidaron Ash – dijo Misty con una risita burlona a su amigo.

- Créeme no hay nada que me haga más feliz – respondió el aludido.

El cuarteto emprendió su viaje hasta el Laboratorio, como en los viejos tiempos el trío recordaba algunas anécdotas, lo cierto es que nunca habían tenido tanto tiempo como para ponerse al día, de ahora en más sería diferente porque volverían a vivirlas juntos. Pikachu y Azurill hacían lo suyo jugueteando metros adelante.

- ¿Entonces, como lograste salir de tu casa Brock? Pensé que estabas demasiado ocupado con tus estudios de Medicina Pokémon – preguntó Ash con interés.

- Bueno, luego de una larga charla con mi padre llegamos a la conclusión de que la mejor forma de mejorar mis conocimientos de Medicina Pokémon es con la práctica. ¿Y qué mejor que una isla exótica?

- Y peligrosa – agregó el joven – mi madre me lo ha repetido desde que se lo dije.

- Bueno Ash, debes comprenderla, ella perdió no solo a tu padre en ese lugar, sino que al amor de su vida - dijo Misty pensativa.

- Sí, supongo... - respondió el joven rascándose con nerviosismo la parte posterior de su cabeza – ¿Y tú? ¿Qué dijiste en el gimnasio?

- Bueno, en realidad estaba entrenando a Daisy hace tiempo, y esta oportunidad es perfecta para conocer otros gimnasios acuáticos.

- Parece una buena idea – dijo Ash con una sonrisa – Mimi, ¿Tus padres no dijeron nada?

- Oh bueno, en realidad ellos no son muy preocupados. Además sabían que estaría contigo y te quieren mucho.

- Cierto – dijo Ash, levemente sonrojado - Misty iremos a ver mis pokémon, nos vemos abajo – agregó mirando a la pelinaranja.

Misty asintió con la cabeza y se encaminó hacia el teléfono del profesor.

- Oh miren pero si es la feita – dijo Daisy mirando la pantalla, a sus espaldas se escuchó un "Daisy" en tono de reproche, que seguramente venía de Tracey – Bueno, hola hermanita, veo que ya llegaste a Pueblo Paleta.

- Así es… ¿Daisy que sabes de mi teléfono?

- Oh, estará listo mañana, puedes pasar por él a la tienda en Paleta.

- ¡Qué bien! – dijo la joven con una sonrisa, para luego ponerse seria una vez más - Daisy. ¿No has regalado medallas verdad?

- No, relájate. Tracey no me deja regalarlas.

- Eso me tranquiliza.

- Bueno si te preocuparas tanto no te habrías ido.

- Daisy ya te dije que tengo dos razones muy importantes para hacer este viaje – Daisy puso los ojos en blanco, pero la pelinaranja la ignoró - Quiero innovar el gimnasio y mejorar como líder y ver a esos líderes me servirá.

- Claro y quieres pasar tiempo con el feito de nuevo ¿Verdad? – preguntó la rubia con suspicacia.

- No – respondió la joven con rapidez – quiero decir, sí. Es mi amigo, y hace mucho que no viajo con él y Brock.

- Sí, pero tú quieres estar con él porque aún te gusta... - agregó la rubia con una sonrisa maliciosa – eso es tan... tú – agregó con decepción – o sea, no puedo creer que aun no lo superes.

- Daisy, por favor… eso está más que superado – respondió la joven con superioridad - ¿Te crees que aún tengo 10 años?

- Sí, claro – continuo Daisy con incredulidad - ¿Por eso le preguntabas a tu última cita si tenía un pikachu?

- Eso... era solo curiosidad. Me gustan los pikachus – respondió la pelinaranja sonrojada – además… ¡No deberías oír mis conversaciones!

- Sí, sí, yo creo que más que gustarte los pikachus, te gustan los chicos que los tienen...

- ¡Ya basta Daisy! El viaje es por el gimnasio.

- Si claro... suerte feita. Digo Misty, dale cariños a mi futuro cuñadito y tranquila que no regalaré nada… al menos mientras esté Tracey aquí – la rubia cortó la comunicación antes que Misty pudiera alegar algo más.

- Argh Daisy – se quejó la pelinaranja, colgando el teléfono y caminando hacia el jardín.

En el lugar, Brock examinaba con interés a los pokémon de Ash, Mimi observaba a Brock y Ash miraba la escena, con una sonrisa pícara. La reacción de su amigo frente a la chica le causaba gracia.

Misty dio un suspiro, este iba a ser un largo viaje.

- ¡Misty! Que gusto verte querida – la voz del profesor Oak la sobresaltó.

- Profesor – contestó la joven – tanto tiempo.

- ¿Lista para emprender un nuevo viaje junto a Ash?

- ¡Sí! La verdad estoy muy emocionada, en estos últimos años solo he viajado a festivales por ser líder de gimnasio.

- Hola Misty – dijo otra voz apareciendo tras el profesor.

- Gary – la joven observó al castaño sorprendida. Los años también habían afectado al investigador pokémon. Quien lucía emocionado vistiendo su bata blanca – cielos Gary, ya eres todo un investigador pokémon.

- Trabajo en ello.

- ¿Cuál será la siguiente aventura? – preguntó Misty.

- Las islas Vaenga Vai abre un simposio de investigadores.

- ¿En serio? Nosotros también vamos para allá.

- Sí, lo sé. Pero como siempre, yo parto antes que Ash – respondió el chico con algo de altanería.

- Es cierto – dijo el profesor - ¿Ya tienes todo listo?

- Sí, de hecho venía a despedirme. El barco parte en dos horas.

- Buena suerte – le dijo su abuelo al joven, poniéndole una mano en el hombro.

- ¿Viajarás solo? ¿No es peligroso? – preguntó la muchacha.

- No es que tenga miedo – dijo Gary – pero en el barco hay cientos de investigadores que viajan año a año a investigar pokémon desconocidos, me uniré a un grupo y trabajaré con ellos.

- Buena suerte – le dijo Misty con una sonrisa.

- Eh Gary ¿No pensabas despedirte de mí? – dijo Ash al divisar a su ex enemigo desde lejos.

- Claro Ash, buena suerte en el viaje. Estaré como invitado en la final de la Liga Vai por lo que espero verte ahí.

- Cuenta con ello.

- Bueno. Nos vemos – dijo Gary moviendo la mano.

- ¿Qué pokémon llevarás? – preguntó Misty a Ash, mientras ambos caminaban hacia sus amigos.

- Pikachu, por supuesto – respondió Ash con seguridad.

- ¿Sólo Pikachu? ¿Estás seguro? – preguntó Misty preocupada.

- Misty, a pikachu le confiaría mi vida. Todo estará bien – respondió el joven con una sonrisa.

La pelinaranja sonrió, y caminó junto a Ash hacia donde se encontraba los otros dos.

- Ash no me sorprende en decir esto pero… tus pokémon están en perfectas condiciones. Sigues siendo un excelente entrenador.

- Gracias Brock.

- ¿Brock puedes revisarme? – preguntó Mimi causando un notorio sonrojo en el doctor pokémon – digo, a mi pokémon.

- Claro – respondió el joven.

- Brock. ¿Después puedes ver los míos? – preguntó Misty.

- ¿No los has dejado en el gimansio? – dijo Brock sorprendido.

- Si bueno, la mayoría, pero azurill no quiere mucho a mis hermanas, ni a pshyduk le gusta quedarse con ellas, staryu siempre me ha dado seguridad por lo que la traigo conmigo donde vaya y garados

- Misty – preguntó Brock con cautela – Phyduck ¿Aprendió a nadar?

- E-eh bueno, al menos ya no se ahoga – respondió la joven algo sonrojada ante la mirada reprobatoria de los presentes.

Los jóvenes estuvieron gran parte de la mañana viendo sus pokémon y solo regresaron a casa de Ash para un suculento almuerzo. El resto de la tarde se dedicaron a organizar los últimos detalles del viaje y luego de una cena liviana se fueron a dormir. Debían partir temprano al día siguiente por lo que cada hora de sueño contaba. Al menos para la mayoría…

Ash estaba tan emocionado que no podía dormir. Por lo que horas después de intentarlo se levantó de su cama y salió a tomar algo de aire. Al abrir la puerta se sorprendió al ver a Misty sentada en la escalera de la casa. La joven observaba el cielo con interés.

- Ash – dijo Misty sorprendida – yo te hacía durmiendo.

- No puedo dormir, estoy muy emocionado – respondió el moreno sentándose en la escalera junto a su amiga.

- Pero si no duermes, mañana no habrá nadie que te despierte.

- Estoy seguro que pikachu encontrará la manera – agregó divertido.

- ¿Qué esperas encontrar en esas islas, Ash? – Preguntó Misty de pronto, dejando a Ash sorprendido - es decir, todos vamos con un propósito.

- Espero encontrar lo que me falta para convertirme en un maestro pokémon – dijo Ash con firmeza – y de paso lo que me falta para dejar de ser un niño.

- ¿Eh? – el último comentario Misty no se lo esperaba.

- Ya sabes, madurar y todo eso que debemos hacer a nuestra edad – respondió Ash alzando los hombros.

- Vaya, jamás pensé oír algo así de ti.

- Ves, no solo crecí en estatura – respondió el joven con una sonrisa.

- Ya veremos Ash Ketchum – dijo Misty desafiante – si mañana te despiertas sin ayuda, comenzaré a creer que maduraste.

- Jajaja Misty sabes que no es bueno desafiarme. Porque perderás.

- El mismo de siempre – respondió Misty ahogando un bostezo – hay cosas que no cambian.

- Bueno, hay cosas que, sin importar el tiempo… simplemente no pueden cambiar – dijo Ash pensativo – será mejor ir a dormir, me has contagiado los bostezos.

- Sí - respondió la joven poniéndose de pie – debemos estar preparados para lo que venga.

- Te aseguro que cuando te despiertes mañana ya estaré levantado – terminó de decir Ash cuando cerró la puerta de su habitación.

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- ¡Ash Ketchum! Levántate de una vez – dijo Misty perdiendo la paciencia.

- Vamos Misty cinco minutos.

- ¿Cinco minutos? Ya estamos todos listos, si no te levantas ahora mismo no alcanzarás a desayunar – dijo la joven con molestia mientras batallaba con el moreno para quitarle las frazadas.

- De acuerdo, de acuerdo – respondió Ash de mala gana – todo sea por un buen desayuno.

Luego de una emotiva despedida madre e hijo. Ash, Misty, Mimi y Brock emprendieron su viaje hacia el muelle.

Princesa Marina había arribado minutos antes y algunos pasajeros ya estaban ingresando al barco.

- ¡Ese es! – dijo Brock – rápido, esperemos que aún queden boletos.

- Cuatro en clase turista – dijo Misty al boletero, quien le recibió el dinero sin mirarla, pero al entregar los boletos la reconoció de inmediato.

- ¿T-tu, tu eres Misty Waterflower verdad?

- Eh, sí.

- ¿La líder del gimnasio Celeste? – preguntó el joven más emocionado.

- Sí – volvió a responder la aludida ante la atenta mirada de sus amigos.

- Vaya, eres más guapa de cerca. ¿Puedes darme tu autógrafo?

- E-eh bueno.

- ¡Gracias! – dijo el muchacho, sacando de su billetera una fotografía de Misty, que seguramente había recortado del periódico - ¡Muchas Gracias!

- No sabía que tuvieras ese arrastre con los chicos Misty – dijo Ash propinándole un codazo.

- Seguramente ha ido a las funciones que hacen mis hermanas – respondió la pelinaranja bajándole el perfil al asunto.

El cuarteto subió al Princesa Marina y se dirigieron a la proa en busca de unos asientos y comida. Mimi por su parte optó por ir a la custodia del barco para dejar su bolso. El viaje duraría por lo bajo 10 horas y no tenía el menor interés de traer la mochila a cuestas. Pikachu y Azurill en cambió se habían encontrado con otros pokémon y charlaban animadamente con ellos.

- ¿Misty? - dijo una voz a espaldas del trio, quienes abarcaban parte del buffet.

- ¿Qué? – dijo Ash - ¿Otro fanático?

- No lo sé – respondió la pelinaranja, pero al voltearse su rostro cambió notoriamente - ¿Kari, Davis? ¡No puedo creerlo! – dijo la joven con una sonrisa acercándose al dueto – que gusto verlos.

- ¡Lo mismo digo! – dijeron los muchachos sonrientes.

- Ash, Brock vengan, quiero presentarles a unos amigos – dijo la joven.