Capítulo 2


-Full House, de jotas y nueves!, exclama Susan mientras extiende su juego en la mesa. Patrick deja caer sus naipes frustrado.

Eve sonrie mientras pasa la página del libro que lee, y Elías se mantiene ajeno a lo que pasa.

-Eres una tramposa! Estoy seguro.

-Y tu un mal perdedor... dice la rubia mientras toma todo lo que ganó

-El problema no es Susan, eres tú... responde Elías al quitarse los audífonos.

-Qué quieres decir?

-Eres predecible, responde Evelyn sin quitar su vista de su libro.

Elías sonreía ante el comentario. -Un libro abierto, fácil de interpretar.

-No entiendo como puedes ser agente del FBI, si no eres capaz de blofear, insiste Susan.

-Yo puedo... ahhh... no vuelvo a jugar con ustedes.

En ese momento, los cuatro agentes detienen su conversación al oír a Rossi en otro asiento, hablando por teléfono.

-Will, qué quieres decir con que se los llevaron?... Dios, comunícate con el FBI en San Francisco... Si, díganle a Hotch, pero a Morgan no, él aún no está en condiciones... Ya le avisaron a Strauss... Ok, hablamos luego.

Rossi apagó el celular. Sentía frustración, ira y preocupación. JJ llevaba 3 semanas sin ver a su hijo, y Reid no estaba recuperado de su cirugía. Quién los tenía y en qué condiciones, eso, si con suerte seguían convida.

Evelyn guardó su libro y se acercó a él... -Mmm... Rossi, sucedió algo?

-Se nos presentó un caso imprevisto... secuestraron a la agente Jareau y al Dr Reid.


Prentiss apenas probó el pastel que le sirvió Fran. Morgan observó algo extraño en su amiga, con apenas respuestas monosílabas contestaba a cada comentario de Fran y él. Algo pasaba, y sabía que tenía que ver con ese mensaje de García.

-Bueno, creo que es hora de irnos al aeropuerto. Listo Morgan?

Morgan observó su reloj, no habían pasado ni 20 minutos y su amiga se veía inquieta. Pero en ese momento no le preguntó, sabía que tenía que esperar.

-Hace horas, mamá nos puedes llamar un taxi? Emily, esperemos afuera, quieres?

Ambos salieron al corredor a esperar, mientras que Fran llamaba dentro de la casa. El agente no iba a esperar más.

-Emily, me vas a decir que está pasando?

-De qué estás hablando?

-Prentiss...

Sabía que no podía ni quería seguir engañando a su compañero. Ni siquiera ella sabía que estaba pasando, lo que si era un hecho, era que debían hacer algo de inmediato para encontrar a sus amigos.


Sentía como un deyavú. Por segunda vez, en menos de un mes, Strauss caminó a toda velocidad a la oficina de García. Minutos antes le habían informado la situación en San Francisco. La situación era tan crítica como hacía 3 semanas, dos agentes desaparecidos, otros tres de baja médica, solo tenía García en el teclado y a Rossi con un grupo joven, pero sin la experiencia del grupo de Hotchner.

Al entrar a la oficina, García le dio con detalle la poca información que tenía. El equipo de Rossi llegaría en algunos minutos a SF, Hotch venía hacia la oficina, a sabiendas de que no podría viajar, pero al menos estaría al tanto por si necesitaban consejo, Prentiss en Chicago, trayendo a Morgan, quien seguía en silla de ruedas y ya agentes federales de la ciudad estaban en la escena. Habían pasado 45 minutos desde la llamada de JJ, y aún no había ninguna noticia.

Después de salir de la guarida de García, Strauss responde una llamada de Rossi...

-David, ya llegaron?

-En este momento estamos bajando del avión, ya llegó Hotch?

-Aún no, viene de camino. Cuál es tu plan a seguir?

-Iré a la escena con Johns y Fonseca. Tyler y Patrick irán al cuartel. Escucha Erin, necesitaré a Prentiss.

-Ella está de baja médica aún.

-Si pero está en condiciones, necesito de su experiencia en el campo.

-Mmm... bien, iré en el jet con ella.

-Vienes a San Francisco?

-Necesitarás todo el apoyo, David. Cualquier cosa, llámame de inmediato.

-Lo haré, gracias.


-García...

-Ey, baby girl, sabes algo de Reid y JJ?

-Cómo? Prentiss te lo dijo?

-García, son mis amigos, por supuesto que me dijo. Dime que sabes algo

-No, cariño, aún nada. Rossi ya está en la ciudad.

-Llegaremos en una hora a Washington... Ey, todo bien muñeca?

-Tu qué crees? Lo único que quiero es que mis niños regresen con bien.

-No te preocupes, así será, te dejaré la línea libre, nos vemos en un rato.


10:35 a.m.

No sabía cuanto tiempo había pasado en el cajón. Minutos antes JJ había empezado a gemir, pero aún no reaccionaba por completo. El calor era abrazador, se sentía como un horno. Ya hacía mucho rato que no paraba el auto, no parecía que había tráfico, así que el genio dedujo que habían salido de la ciudad. De vez en cuando se escuchaba el ruido de camiones pesados cerca de ellos, pero nada más, en algún momento sintió como el auto bajó la velocidad y viró. Donde fuera que iban, estaban fuera de la carretera. La calle era pedragosa, lo que le hacía pensar que estaban en una zona poco poblada, cuando finalmente el auto se detuvo. Sintió como bajaban del vehículo. Escuchaba los pasos de ellos acercándose atrás. Por fin, abrieron. Reid no intentó forcejear, apenas podía moverse, y tal y como imaginó, vio que estaban alejados de todo. Era un lugar casi desértico. Frente a él había una bodega grande y alrededor, nada. El hombre que lo sostenía lo arrastró hacia la bodega. Era obeso, moreno, sudoroso, con una gran barba, tenía un tatuaje tribal en el hombro, era serio, no decía una sola palabra. El joven trató de mirar hacia atrás, y vio como entre dos levantaban a su amiga semi inconsciente del cajón. Al entrar a la bodega, vio una gran cantidad de latas viejas, herramientas oxidadas y cajas de cartón. El desconocido lo siguió empujando hasta llegar a un rincón, donde había una cadena pegada a la pared. Puso el grillete en su tobillo y lo dejó ahí.

Reid trató de levantarse pero era inútil. Estaba sentado en el suelo sucio, esperando a que trajeran a JJ, pero no había señales. Empezó a gritar, lo más que le permitía su condición.

-Eyyy, i amia, onde sta?! ieee ieee!

Gritó varias veces, hasta que por fin uno de los hombres se acercó a él. A diferencia del primero, era alto, un poco más delgado, con una fea cicatriz en su mejilla izquierda. Se acercó al joven que seguía rogando por su amiga.

-e cieron con i amia!

El hombre sonrió, se inclinó y lo tomó del cuello con fuerza. Reid trató de soltarse pero le era imposible, el hombre era demasiado fuerte y aún se sentía débil.

-Qué pasa? Ahhh! Niñito! Qué tienes! Deja de hablar como mongolito ahh!

Mientras lo ofendía le cacheteaba con suavidad, sin soltar el fuerte agarre del cuello. Reid trataba de safarse, pero era imposible.

-Ey déjame ver tu cicatriz...

El hombre inclinó la cabeza de Reid hacia adelante, para ver la cicatriz que tenía en la cabeza y que aún era visible.

-Qué feo estás, chico! Por qué gimes? No puedes respirar?

Soltó de un solo el agarre. Reid empezó a toser con fuerza y a tratar de tomar algo de aliento.

-Escúchame, pedazo de mierda. Tu amiga está tratando un asunto importante con uno de mis socios, así que si no quieres que te vuele un mazazo en tu horrible cabeza, cállate!


Los forenses estaban aún en la escena cuando Rossi, Johns y Fonseca llegaron. Uno de los federales se acercó y los saludó.

-Buenos días, agente Jackson.

-Soy Rossi, ellos son los agentes Johns y Fonseca, tienen algo nuevo?

-Los forenses están terminando, pero no tenemos mayor cosa, no hubo testigos ni rastros visibles. Lo único que quedó en la escena fueron los celulares de sus agentes, así como sus pertenencias, incluso una silla de ruedas...

-Si, la silla es de Reid... hace poco lo operaron, se estaba recuperando.

-claro, ustedes son los agentes del terremoto, no? Escuchamos de ustedes. No se preocupe, les daremos todo el apoyo necesario.

Johns revisaba el auto, mientras Fonseca se dirigió más adelante en el callejón.

-Ey, Evelyn, mira... Son rastros de combustible... Estacionaron el vehículo donde se los llevaron, cerca. Los arrastraron del auto, probablemente eran varios.

-Ok, contamos al chofer como cómplice... para llevarse a Jareau necesitarían al menos dos personas.

-En las condiciones en que estaba Reid, uno solo era suficiente para llevárselo.

-Entonces estamos hablando de al menos tres personas.

Rossi se acerca a ellos, después de hablar con otros agentes.

-Encontraron algo?

-Que al menos son tres personas, pero eso no ayuda mucho, responde Elias.

Evelyn se aleja unos cuántos pasos, ve el lugar donde estaba el auto estacionado. -Escuchen, esto fue muy bien planificado... la llamada indica que hubo unos cuantos minutos entre el desvío de la ruta del taxi, hasta este punto, cuando fueron tomados. Sabían exactamente cuando y cómo saldrían del hospital, así como las condiciones en que ellos estarían.

-Los tenían vigilados.

-Vamos al cuartel, tal vez Benedict y Tyler hayan encontrado algo.


JJ fue reaccionando poco a poco. Le dolía la cabeza, y sintió un poco de sangre cayendo por su frente.

-Diablos! No otra vez, se decía así misma cuando sintió que la herida de su frente se había abierto nuevamente. Ella observó el lugar. Era un sitio cerrado, parecía una mazmorra. Estaba encandenada a la pared por el tobillo, y con las manos atadas. No había señales de Reid.

-Oh, por Dios, Reid! Eyyyyy! Necesito ayuda!

La puerta de su prisión se abrió y entró el taxista. Era un hombre alto, más o menos bien vestido, grueso, con una piedra en la oreja. Acercó una silla que estaba en la mazmorra y se sentó cerca de ella.

-Dónde está mi amigo?

-Descuida, aún vive, por el momento.

-Qué es lo que quieren de nosotros?

-No es nada personal, bonita. Es... negocios.

-Negocios? Los contrataron para hacernos esto? Quién?

-Todo a su debido tiempo, solo te diré esto, está muy interesado en ti.

-Si es así, deja a Reid salir.

-Lo siento, el forma parte del paquete. Ahora si me disculpas, mis amigos y yo estamos planeando una fiesta de despedida. Nos vemos.

-Qué?! Que quiere decir? Eyyyy!

El hombre la ignoró por completo y salió, cerrando la puerta. Mientras se dirigía a sus socios, llamó por teléfono.

-Señor, tenemos ya el paquete... Bien, tendremos todo listo.

Fue al fondo de la bodega. Dos de ellos sacaban extraños objetos de una caja, mientras que el otro, estaba afuera vigilando. El taxista se acercó a su compañero, quien lo volvió a ver curioso.

-Y? Qué dijo el cliente?

-En 2 horas vendrán por nuestro paquete, debemos apresurarnos.