Muchas gracias por el buen recibimiento a mi proyecto, en serio, me hacen muy feliz :D Espero que este capi les guste también.
.
Summary: No diré que es físico, tangible, pero estoy segura que muero por ti, mientras mueres por mí.
Parejas: Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia
Advertencias: Ehhh, OOC. Lenguaje obsceno.
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pero mi imaginación y esta trama, sí.
.
è MaD3 bYmE ç
.
Intangible
2. Golpe de suerte
.
Lucy siempre había querido volar, como la mayoría de las personas. Probablemente era por eso que cuando era niña, ella amaba los columpios; y quizá el que un par de los mejores recuerdos que tenia de su madre estuviera relacionado con esos juegos también influía en su gusto. Aun ahora con sus 17 años, gustaba de detenerse en algún parque y mecerse suavemente en algún columpio, preferiblemente si estaba sola en el lugar, sin mocosos jugando y ocupando los juegos. Solo una vez había necesitado que un niño le dijera como rompería el juego con su gran peso, gracias, prefería evitar que se repitiera el evento.
—Y solo para que conste, ella NO tenía sobre peso ni mucho menos—
En fin, a Lucy siempre le gustaron los columpios y tenía buenos recuerdos, salvo por el del mocoso sin educación y otro más del que ella odiaba hablar, pero que inevitablemente se formo en su mente.
Recordaba que cuando tenía nueve años o algo así estaba meciéndose en los columpios que había en el jardín de su casa. Había tenido un día horrible, todo lo que hacía le salía horriblemente y su padre la había reprendido por algo pequeño y sin importancia. Era en días como ese que solía ir con su madre y ella hacía que mágicamente todo de pronto pareciera estar bien nuevamente; sin embargo, su madre había muerto un mes antes, por lo que no podía ir a ella en busca de consuelo, y cada vez que subía a su columpio recordaba los momentos que había pasado con ella, sobretodo como se divertían juntas.
Por supuesto, ese no era el mejor lugar para descargar sus penas ahora Lucy estaba sola. Su padre no soportaba ni mirarla —Lucy no alcanzaba a comprender por qué, y aun ahora no podía— por lo que se pasaba los días en su despacho, y lógicamente no salía a jugar con ella. Eso era algo que Layla hacia, después de todo, Judd nunca. De modo que Lucy se columpiaba por su cuenta, sin siquiera alguien de la servidumbre acompañándola. Probablemente estaba castigada, pero eso no lo recordaba.
Ese día usaba un vestido azul marino, recordaba vagamente, y la falda se volaba entre más velocidad alcanzaba, lo cual le gustaba. Casi sin darse cuenta, Lucy comenzó a aumentar la velocidad, impulsándose con todas sus fuerzas en un intento de seguir sintiendo esa curiosa sensación.
Nunca recordó las advertencias de su madre sobre eso de columpiarse muy fuerte.
Así que Lucy siguió columpiándose y columpiándose, su largo cabello rubio azotándose contra su rostro o volando a su espalda. Se sentía increíble… libre, como si realmente pudiera volar. Aunque casi de inmediato se dio cuenta que no lo hacía, no si seguía en el asiento —había saltado del asiento antes, a menos velocidad por supuesto, y también su madre también le había advertido sobre saltar del columpio, especialmente si iba a tanta velocidad.
Fue ese momento en el que Lucy tuvo una de las ideas más estúpidas, considerando lo alto que estaba y la velocidad que llevaba, pero que en ese momento de su vida pareció una gran idea. Saltar del columpio.
Y lo hizo, saltó. Hubo un breve instante en el que sintió como volaba por los aires, la más pura libertad corriendo por sus venas, adrenalina hasta ese entonces desconocida nublándole la mente y…
Se estrello. Contra un árbol.
Contra. Un. Árbol.
Ahora Lucy se reía de ello —a veces, depende del día— porque aunque su suerte usualmente era increíble, cuando tenía un mal día realmente tenía un mal día. Todo lo que hiciera le saldría mal, hasta columpiarse.
De ese día recordaba el golpe y que después todo se había vuelto negro. A partir de ese punto sus memorias eran menos nítidas, así que Lucy solo recordaba unas cuantas cosas más: Su padre la había reprendido fuertemente —le había gritado enérgicamente y ella solo había tratado de no llorar, porque todo dolía y porque él era cruel con ella, y sobre todo porque extrañaba a su madre— que al día siguiente los columpios habían desaparecido del jardín, y el dolor. El dolor que había sentido al estrellarse había sido rápido, fuerte e irreal. Así como el que había sentido años después cuando la habían golpeado en la calle y sin razón aparente.
Rápido, fuerte e irreal.
.
.
Sus ojos se abrieron de golpe.
Lucy miro fijamente hacia el cielo, o donde debería estar el cielo y donde en su lugar podía ver un techo, de esos que puedes encontrar dentro de las construcciones como casas y/o edificios.
'Espera, no tiene sentido'.
Parpadeo unas cinco veces antes de que su cerebro comprendiera que estaba dentro de una de esas construcciones como casas y/o edificios, y no tirada en el pavimento —quizá ya violada, robada y posiblemente desfigurada— como había imaginado que estaría. Tampoco estaba tirada descuidadamente en la banqueta, si no que se encontraba en un mullido sofá lo suficientemente grande para que sus pies ni siquiera rozaran el borde, un puñado de almohadas detrás de ella.
— ¿Qué diablos? — murmuro, recordando entonces el dolor en su mandíbula cuando abrió la boca.
— No deberías hablar, se te esta hinchando bastante mal.
Al escuchar una voz masculina a escasos metros de ella, la rubia rápidamente movió un poco su cabeza hacia donde escucho la voz, apoyándose en sus codos para levantarse sentarse en su lugar y así tener mejor vista.
No fue buena idea, sin embargo. El brusco movimiento hizo gritar su quijada, y su cabeza en general.
— ¡Ay!
— Tampoco deberías moverte — añadió la voz, claramente divertida. O divertido.
Lucy entrecerró sus ojos con molestia, centrando su atención en la otra persona que estaba en la misma habitación que ella. Era un muchacho, probablemente de su edad o un poco mayor; alto, delgado —aunque era obvio que se ejercitaba, o al menos eso decía el six—pack en su abdomen que lucía desvergonzadamente al usar solo un chaleco abierto— y tenía los ojos verde oliva que había visto antes de ser noqueada. 'Ohh, así que fue él quien salió de la nada solo para golpearme'. También, tenía un muy alborotado pelo rosa.
Si, rosa. Y lo tenía hecho un desorden.
¿Qué rayos estaba mal con ese chico?
'Concéntrate en lo importante, Lucy. Como el hecho que estés en poder de un loco psicópata de pelo teñido de rosa que va por allí golpeando chicas indefensas sin motivo alguno. Probablemente es un violador en serie que…'
— ¡Hey! No soy un violador golpeador — el chico de pelo rosita protesto, viéndose ofendido — Y mi pelo es naturalmente color salmón. SALMÓN. No rosa.
Lucy alzo una ceja incrédula, añadiendo el hecho de que leyera sus pensamientos a las razones que lo hacían más perturbador — ¿En serio?
— ¡En serio!
— Hmmm — soltó visiblemente escéptica.
— ¿Qué?
— No me lo creo. Pareces perfectamente un violador golpeador ante mis ojos — sentenció.
— ¡Hey!
Lucy asintió para sí, dándose la razón. El chico frunció el ceño, sus ojos verdes mirándola con tanta atención que la hacían sentir un poco incomoda. Agradeció al cielo no haberse sonrojado.
No recordaba la última vez que alguien se había centrado tanto en ella.
— De cualquier manera, si fuera un violador golpeador, ¿Por qué te atacaría a ti? — prácticamente gruño, acercándose hacia ella con una bolsa en la mano.
La boca de Lucy cayó abierta, inmediatamente mandando una punzada de dolor — ¿DISCULPA? ¡¿Qué quieres decir con eso?! ¡Soy una víctima igual de buena que cualquier otra chica, gracias!
— ¡JA! ¿Verdad que no es agradable ser menospreciado?
Lucy se sonrojo — Oh, cállate.
El chico desconocido sonrió con autosuficiencia, lanzándole la bolsa que había tenido en la mano — ¡Piensa rápido!
Claro, Lucy no estaba preparada por lo que no pudo pensar rápido y la bolsa golpeo su rostro, más específicamente su respingada nariz, cayendo inmóvil en su regazo.
—… Ups.
— ¿Ups? — Lucy bufo, tomando la bolsa y amenazando con tirárselo de vuelta — En serio, "señor—no—soy—un—golpeador—violador", ¿Qué carajo tienes en contra de mi rostro?
— Lo siento — replico él con una sonrisa socarrona. Cuando Lucy hizo un amago de aventarle el objeto de vuelta, se apresuro a decir — ¡Espera, espera! Yo que tu no me lanzaría eso, esta frío para la hinchazón en su rostro.
Una ceja se alzo — ¿Quieres decir la que tú me provocaste?
— ¿En serio solo te importa esa parte? — dijo, visiblemente sorprendido — Vamos, mejor solo ponte eso en la quijada.
Lucy frunció el ceño, mirando la bolsa con cierta desconfianza. Solo hasta entonces se había dado cuenta que estaba fría… y que era de chicharos (guisantes) congelados. El chico alzo una ceja y Lucy suspiro rindiéndose, poniendo la boñsa de chicharos en su quijada adolorida.
El efecto fue inmediato. Lucy suspiro ahora de satisfacción, acomodándose mejor en el sillón, visiblemente más cómoda.
El muchacho de pelo rosa, por otra parte, asintió con aprobación, tomando asiento en el repoya brazos del sillón donde estaba recostada, más específicamente a sus pies. La rubia lo miro unos largos segundos con curiosidad — distrayéndose más de lo necesario con el abdomen de él, lo que la hizo sonrojarse ligeramente— antes de acomodar mejor los chicharos en su quijada.
— Así que… no eres un violador golpeador.
— Si lo fuera, ya estarías violada además de golpeada, ¿No? —replico irónicamente, una ceja rosa alzándose.
'No jodas, ¿Sus cejas son rosas?' Lucy parpadeo con curiosidad '¿Eso quiere decir que su pelo es… natural? Wow, pobre chico. Tiene peor suerte que yo.'
— ¡Hey!
— Si no eres un violador golpeador — cambio de tema rápidamente, bastante perturbada porque parecía que realmente, leía sus pensamientos — ¿Entonces porque me golpeaste?
— Oh, eso — se rasco el cabello, visiblemente incomodo — Fue un accidente.
— ¿Un… accidente? — frunció el ceño — Pues no se sintió como un accidente. Fue demasiado preciso.
— Eso es porque yo realmente quería golpear a alguien — explico rápidamente, ganándose una mirada confundida — Pero no eras tú, por su puesto. Era ese imbécil de Bora.
— ¿Bora? — '¿Se supone que el nombre me diga algo?'
— ¿Bora Prominencia? ¿El cretino hijo de papi que estudia en la universidad de Magnolia?
'Parece que realmente piensa que se quien es'. Lucy decidió seguirle el juego.
— Ohhhh, ya entiendo. Ese Bora.
El pelirosa rodo los ojos — Olvídalo, sé que no lo conoces.
'Bizarro'.
— En fin, ese imbécil dijo estas cosas de mi padre y estaba diciendo en las calles que él era el Salamander de Fairy Tail, así que decidí darle una buena lección para que aprendiera a no meterse conmigo.
¿Este chico se llamaba Salamander? En serio, tenía peor suerte que ella. Contuvo la risa que quiso soltar al llegar a esa conclusión, haciendo un gran esfuerzo para mantener su compostura — Aja, ¿Y cómo termine recibiendo yo la lección?
— Bueno, él te agarro y se cubrió contigo cuando estuve a punto de darle un buen golpe a la quijada — dijo, mirándola con grandes ojos verdes que lucían un poco, solo un poco avergonzados. Lucy finalmente comenzó a comprender — Cuando me di cuenta que eras tú, y no él, ya había soltado el golpe. Fue bastante astuto en realidad. Usarte como escudo y eso.
— Ohh….
— Sehh — se rasco el cabello de nuevo.
Lucy no pudo evitar mirar el movimiento con morbosa curiosidad. '¿Tendrá caspa?'.
— ¿En serio? — Prácticamente gruño, su mano bajando de su cabeza para descansar en el respaldo del sillón — No tengo caspa.
— ¡Lo siento! — Lucy no pudo evitar sonrojarse avergonzada, y oh—por—Dios, si seguía así probablemente moriría desangrada. '¿Que esta mal conmigo?'
El chico esbozo el asomo de una sonrisita maliciosa, y Lucy recordó que oía lo que pensaba.
Casi inmediatamente y por algún motivo desconocido, no pudo evitar recordar ese libro estúpido que había leído cuando tenía quince años, sobre la chica idiota y el vampiro que brillaba como esfera de disco. ¿Sería acaso que no fuera solo una historia estúpida, y de hecho existieran los vampiros cómo Edwin —perdón, Edward? ¿Y si este chico era uno de ellos?
'Ciertamente tiene el físico… obviando su pelo rosa' Decidió, mirándolo con sospecha. 'O tal vez el golpe solo me aflojo algo en la cabeza'
Él solo la miro fijamente durante unos largos segundos con algo parecido a la curiosidad, antes de soltar una fuerte carcajada que resonó por la sala.
Lucy se hundió un poco más en los almohadones, sintiéndose repentinamente avergonzada.
— ¡Si que eres rara! — la chica se sonrojo un poco más '¿El es el que lee mentes y me dice rara a mi?' — ¿Pero sabes qué? ¡Me agradas!
¿Eh?
— Oh — dudo, no sabiendo si era bueno que le dijera rara — ¿Gracias?
El muchacho sonrió, y Lucy se percato de que sus colmillos eran un poco más afilados de lo normal —¡VAMPIRO QUE BRILLA COMO BOLA DE DISCO, VAMPIRO QUE BRILLA COMO BOLA DE DISCO!— pero aun así su sonrisa era probablemente una de las mejores que hubiera visto en su vida, después de la de su madre, por supuesto. Era… cálida, y amable. Sorprendente de un chico que la había noqueado no tantos minutos antes.
Por un momento se pregunto si era normal sentirse tan cómoda con alguien que no conocía aun realmente —diablos, ni siquiera sabía su nombre— y si debía preocuparse por el hecho de que sus instintos hacia las personas desconocidas se hubiera apagado.
— Así que, ¿Qué hay sobre ti?
Lucy dudo, no muy segura de a qué se refería — ¿Qué hay sobre mí?
— ¿Eres nueva en la ciudad? — dijo, y aunque era una pregunta fue hecho como una afirmación. La miro de arriba abajo, haciéndola sonrojar nuevamente, antes de asentir para sí mismo — No recuerdo haberte visto antes.
— ¿Conoces a todas las personas de esta ciudad? — respondió de vuelta, alzando una ceja.
Él se encogió de hombros.
Lucy miro el techo, haciendo una pausa. Finalmente cuando decidió que no habría peligro por decirle la verdad, asintió — Sí, acabo de llegar a la ciudad — admitió, sonriendo — De hecho, acababa de bajar del tren cuando ocurrió nuestro, eh, afortunado encuentro.
— ¡Wow! Bienvenida a Magnolia… eh… — la miro fijamente, obviamente tratando de recordar su nombre.
— Lucy.
— ¿Ah?
— Me llamo Lucy.
Sonrisa — ¡Un placer conocerte, Luigi!
Lucy frunció el ceño — ¡Es Lucy, idiota! Luigi ni siquiera es nombre de mujer.
— Eso dije, Luigi.
— ¡Lucy!
Soltó otra carcajada, haciéndola bufar de la irritación.
— Solo bromeaba. Mi nombre es Natsu Dragneel — dijo, antes de que Lucy comenzara a maldecir sus entrañas por burlarse de ella.
— Lindo nombre — murmuro, reacomodándose la bolsa de guisantes que para ese momento ya estaba bastante descongelada.
Natsu fue ahora quien frunció el ceño — No es lindo — protesto, haciendo un puchero infantil — Es genial.
Lucy solo se rió suavemente para no lastimarse más la mandíbula.
— ¿De qué te ríes?
— Tú.
Él hizo otro puchero, antes de mirarla de manera pensativa.
— Ahora que recuerdo, tú tenías un par de maletas, ¿No?
Lucy dejo de reír bruscamente para mirarlo, primero con curiosidad, luego con confusión, antes de finalmente con alarma. No había pensado en sus maletas hasta ese momento — ¡Mierda, mis maletas! — grito, haciendo ademan de ponerse de pie.
Ignorando el dolor en su cabeza por culpa del brusco movimiento, dejo caer la bolsa de congelados ya descongelados en el sillón, cuando la risa de Natsu atrajo nuevamente su atención — ¡¿Qué?!
— Tus maletas están allí. Las traje cuando te traje a ti — dijo, señalando una esquina de la sala que ella no se había molestado en mirar. La boca de Lucy cayó abierta — Estas en mi departamento, en caso de que te lo preguntaras — añadió, por si ella misma no había llegado a esa conclusión.
Que no lo había hecho.
Y en serio debía prestar mas atención.
La rubia suspiro, dejándose caer en el sillón de nuevo — Bueno, eso es un alivio. Gracias por traerlas, por cierto.
Natsu se encogió de hombros — Era lo mínimo que podría hacer, ya sabes. Si Erza se entera de que además de noquearte, deje que alguien se robara tus cosas, probablemente me mataría.
'¿Erza? ¿Será su novia?'Se pregunto, recibiendo una mirada extraña del pelirosa. Oh, cierto, podía escuchar sus pensamientos —decidió no pensar en lo extraño que era eso, seguramente solo estaba alucinando, o algo así. Lucy sonrió, apresurándose en decir — Gracias de todas maneras.
— Olvídalo. ¿Qué te trajo a la ciudad?
Lucy lo miro durante unos largos segundos, sobresaltada ante el repentino cambio de tema. '¿Este chico habla en serio? ¿De verdad me está preguntando eso?'
— Si, hablo en serio.
— Es grosero hacer preguntas personales a un extraño, Natsu Dragneel — lo reprendió, alzando una ceja — Erza debió habértelo dicho.
— ¿Es una pregunta personal? — preguntó, ladeando la cabeza con curiosidad — No lo sabía. Además, no eres una extraña. Eres mi amiga Lucy.
Ella no pudo evitar sonrojarse levemente ante la sonrisa que le mando después de su afirmación — ¿Soy tu amiga, Natsu?
La mirada que le mando indicaba claramente lo estúpida que Natsu pensaba que era esa pregunta — ¡Claro!
Sus labios se curvaron en una sonrisa ante su respuesta tan directa y sin duda. 'Sí que es un tipo raro'.
— ¡Hey!
'Aunque quizá tiene razón. No es extraño preguntar algo así, después de todo, él no sabe que es una pregunta personal'
— ¿Por qué es una pregunta personal?
Lucy negó con la cabeza, su sonrisa tornándose un poco incomoda — Bueno, vine aquí porque quiero empezar de nuevo — Natsu le dio una mirada curiosa, por lo que ella decidió dar un poco más de detalles — Ya sabes, en un lugar nuevo, con gente nueva, donde nadie te conozca. Una segunda oportunidad.
— ¿No te gustaba la gente de donde vivías?
— Creo que más bien yo no les gustaba a ellos — reconoció.
— Que estúpidos. Eres genial Lucy — Natsu sentencio, ganándose una tímida sonrisa de la rubia — Aunque bastante rara.
— Es irónico que tú me digas eso.
— ¿Por qué lo dices?
— Bueno, trajiste a una chica desconocida e inconsciente a tu departamento — razonó, tratando de no reírse ante la expresión de confusión del muchacho — Ni siquiera pensaste que yo pudiera ser una ladrona o asesina.
Natsu guardo silencio unos segundos, como si estuviera pensándolo — ¿Lo eres?
— ¿Qué? — Lucy frunció el ceño, ligeramente ofendida — ¡Claro que no!
— Entonces no veo por qué debería preocuparme. Aunque no es como si yo no pudiera contigo — dijo como si fuera obvio, sonriendo con autosuficiencia. Lucy rodó sus ojos — ¿Y dónde te quedaras?
— En realidad no tengo nada planeado, así que pensaba ir a un hotel económico — dijo, sintiéndose un poco avergonzada de su falta de previsión — No conozco a nadie en Magnolia, así que mi plan llegaba hasta buscar un lugar donde pasar la noche y mañana encargarme de otras cosas, como buscar un lugar donde vivir.
— Me conoces a mí.
Lucy sonrió — Ahora lo hago.
Natsu le devolvió la sonrisa y pareció pensar un poco — ¿Sabes? Mi antiguo compañero de habitación se mudo para vivir con su novia — comento. Lucy alzo una ceja interrogante — Planeaba poner un aviso de que busco un nuevo compañero, pero qué diablos, si ahora estas tu aquí, ¿Por qué no te mudas tú conmigo?
Una segunda ceja rubia se alzo — ¿Es en serio?
— ¡Claro! ¿Por qué no?
— ¿Por qué acabamos de conocernos hace un par de horas? — dijo, como si fuera algo obvio. Y lo era, al menos para Lucy.
Natsu la miro como si no fuera algo relevante — ¿Y? Necesitas un nuevo lugar donde vivir, yo necesito un nuevo compañero…
— ¡Pero soy una chica!
— ¿En serio? — miro el escote de Lucy, ganándose un ceño fruncido de la rubia — No me había dado cuenta, pero ahora que lo mencionas no le veo nada de malo. Me agradan las chicas.
Lucy decidió no admitir lo sorprendida que estaba de que Natsu supiera lo que era el sarcasmo.
— Oh, cállate — rodó sus ojos, cruzándose de brazos en un intento de disimular sus pechos, y haciendo que en realidad solo resaltaran — Me refiero a que no es normal que un chico y una chica vivan juntos.
— Grey y Juvia viven juntos.
'En serio, ¿Se supone que conozca a sus amigos?' Lucy miro el techo, tomando un profundo respiro en un intento de armarse de paciencia — Y serán felices por ello, pero no estoy acostumbrada a vivir con otro chico.
— Bueno, yo nunca he vivido con una chica — Natsu admitió, su rostro adoptando una expresión seria. Pero rápidamente volvió a sonreír — Pero hey, no puede ser tan malo. Ya nos las arreglaremos.
Lucy lo miro con incredulidad — ¿Estas consciente que acabamos de conocernos y yo realmente puedo ser una ladrona o asesina serial aunque diga lo contrario, no?
— Dijiste que no lo eras — Se encogió de hombros para restarle importancia — Y de todas maneras, creo que ya deje claro que puedo inmovilizarte con una sola mano, así que no me preocupan tus impulsos homicidas.
— ¡Bien! ¿Pero qué hay de ti?
— ¿Qué conmigo? — inquirió, claramente sin comprender.
— ¿Qué me asegura que no eres un golpeador, violador y asaltante?
— ¿Además del hecho que llevas unas 3 horas en mi sillón y sigues intacta? — replico, alzando una ceja. Lucy se sonrojo levemente, aunque no estaba segura del por qué — Supongo que nada. Pero vamos Lucy, ¿Qué mejor opción tienes?
Lucy vacilo. Considero rápidamente sus opciones, que no eran muchas ni muy seguras, antes de suspirar con rendición. 'Supongo que tiene razón'
— Y joder que si la tengo.
— ¡¿Cómo rayos haces eso?! — exclamó, señalándolo con cierto recelo — ¡Y si me dices que es por algo sobrenatural juro que salgo de aquí y no me vuelves a ver jamás!
Natsu le dedico una mirada divertida, enarcando una fina ceja — ¿Algo sobrenatural como esas tonterías de los vampiros que brillan?
Lucy se sonrojo. Natsu soltó una carcajada.
— Murmuras lo que piensas, llevas haciéndolo desde que despertaste — dijo, burlón.
— ¿Qué?
— Tranquila, tal vez es porque Bora te dejo caer al suelo cuando de noquee y te diste un buen golpe en la cabeza.
'Así que por eso me duele la cabeza, además de la quijada'
— Sip, por eso. ¿Quieres una aspirina, roomie*?
Lucy se le quedo mirando. Había dicho la palabra roomie con cierta esperanza, como si realmente la quisiera allí. Era extraño, decidió, que alguien quisiera estar con ella porque realmente le agradaba, pero le gustaba.
Sus ojos se pasearon rápidamente por la —desordenada, pero aun así de alguna manera encantadoramente atractiva— sala, reparando en que el lugar no era muy grande, pero era acogedor y la invitaba a quedarse allí. Después de limpiar, claro. Si las otras habitaciones eran así, por mucha limpieza que tuviera que hacer Lucy supo que no le molestaría hacer de ese lugar su nuevo hogar.
Finalmente, regreso su atención a Natsu Dragneel, el perfecto desconocido que la trataba como si la conociera desde la infancia y la quisiera como a un familiar. Era él quien hacía que no pudiera rechazar la idea de vivir allí, alguna parte de su cerebro lo comprendió, aunque ella no quiso admitirlo a su mente consciente.
Lucy esbozo una enorme sonrisa, recibiendo una de vuelta que calentó su pecho y la hizo sentir como si ya se encontrara en casa. Tal vez ya lo estaba.
— Te lo agradecería mucho, roomie.
.
.
.
*Roomie: Compañero—de casa/departamento/habitación.
Editado 13/05/14: No sé, encontré varios errorcillos que había pasado por alto y decidí corregirlo. Avisenme si quedo bien :D
.
¡Hola a toda/os!
¿Ya saben que los amo? Si no lo sabían, se los digo: ¡Dayana los ama, gente! Muchas gracias por el buen recibimiento a este proyecto, me hacen el día con cada bonito review/favorito/follow que me dan. Por eso les he dejado el segundo capi de Intangible antes de tiempo, para mostrarles lo feliz que me hacen. Creo que en mis historias anteriores ya había mostrado la relación entre reviews y progresos, pero nunca está de más reiterarlo xD
También, una chica que quiero un montón —te hablo a ti, Boogieman13— me hizo una pregunta que pensé en responderle en privado, pero que después comprendi que era mejor hacerlo aquí, para que todos lo lean, porque es sobre algo que pase por alto. Verán, la historia es en dos tiempos. El presente y el pasado, que son todos estos recuerdos y que son básicamente casi la historia entera. Al comienzo, cuando Natsu noquea a Lucy por primera vez, ella tiene 26 —tus cuentas estaban bien, Boogieman13— y Natsu 27, porque él es un año mayor que ella, pero eso lo verían en el siguiente capi —ups, spoiler xD— sin embargo, en este capítulo ellos tienen 17 y 18, porque este es el momento en el que se conocieron. Fue un golpe de suerte, literalmente.
Otra cosa que quiero aclarar es que Natsu es bombero voluntario, pero esa no es su profesión, no le pagan por hacerlo, solo le gusta. ¿Por qué? Porque pensé que era hot e irónico que en un universo alterno —el mío— Natsu fuera un bombero, aunque no quise hacer que viva de eso. Por un momento incluso pensé hacerlo policía —otra ironía— pero no me convencía. Así que él estudiara otra cosa y tendrá otra carrera, aun no estoy segura de cual, pero ya se me ocurrirá algo.
Así que si eso es todo, los dejo hasta el próximo capi, que no sé cuándo saldrá. Si tienen más dudas no duden en preguntar ;) —¡Valga la redundancia!
¡Nos leemos luego chicas y chicos —en caso de que haya—, chiaaaaooooo!
.
.
PD: Si, me encanto la idea de noquear a Lucy. ¡Tanto, que decidí hacerlo dos veces! Muajajaja, soy una sádica xD Aunque era necesario, sin eso no hay historia. Al menos no de esta manera.
La próxima vez, prometo añadir fanservice al golpe. No se como lo hare, pero seguro que lo hago :3
PD2: A cualquier fan de Twilight, espero no se haya ofendido con el capitulo. Prometo haber puesto eso sin el menor afán de ofender a los fans de la saga.
.
.
¿Reviews?
