Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a nuestro grandioso sensei Hidekaz Himayura.

Pareja: Spanglish, UKSp, SpUK o como quieran llamarle.

Parejas mencionadas: Prusia x Hungría, Romano x Bélgica, México x Canadá y una pareja sorpresa al final.

Aclaraciones:

En letra normal, los eventos en tiempo presente.

En letra cursiva, los eventos en tiempo pasado.

Los diálogos en "…" son pensamientos del personaje.

Bélgica: Charlotte.

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Rumores.

2

Cuando te encuentras ausente.

El ruido del agua de la regadera salpicando los azulejos del baño saco a Antonio de su sueño. No pudo evitar dirigir la mirada hacia la puerta del baño, imaginándose al rubio desnudo bajo la regadera, se levantó de la cama dirigiéndose al baño. "Estas a punto de echar por la borda el plan" pensó, se detuvo en seco a instantes de abrir la puerta, se mordió el labio en señal de frustración, no era fácil resistirse cuando se tenía a la tentación a solo unos pasos. Se alejó de la puerta sin perder tiempo y se vistió para salir, al terminar se encamino a la cocina.

¿La indiferencia?

Si los reclamos no surten efecto en ese tozudo, atacaremos en donde más le duele: su orgullo ─Elizabetha sabía de primera mano sobre el orgullo herido de un hombre.

Angleterre se dará cuenta que ya no es tu centro de atención y querrá saber que sucede contigo ─intervino Francis─. Arthur detesta que no se le preste atención.

Antonio debes aprovechar esa oportunidad para hablar de su relación ─termino Charlotte.

A partir de ahora, nada de reclamos, nada de cariñitos, nada de ruegos ─convino Elizabetha.

Chicos… no sé si podré aguantar…

¡No lo pienses mucho, solo actúa!

Realmente te compadezco, Gilbo ─susurro a su amigo.

Antonio recibió un gajo de mandarina en el rostro cortesía del novio orgulloso de la húngara.

El español no tenía mucha hambre, aun así preparo paella para dar tiempo a que el rubio terminara de vestirse y bajara al comedor. Antonio era el que cocinaba la mayoría de las veces, no era por menospreciar a Arthur pero su comida era insípida. En contadas ocasiones el inglés cocinaba, en esas ocasiones el español tenía a la mano los condimentos necesarios para hacer la comida deliciosa, eso sin que se diera cuenta, de esa forma ambos eran felices. Suspiro, no era bueno para su mente recordar buenos momentos en esta situación, solo lograban atormentarlo preguntándose si podrían volver a esos días.

Los sucesos de la noche anterior surgieron en su mente: ambos habían acordado ir a tomar unas copas en un nuevo bar pero el trabajo de Arthur se interpuso, solo un mensaje de texto informando que no llegaría hasta en la madrugada. El rudo repiqueteo del cuchillo sobre la tabla de cortar dejaba ver la furia que sentía Antonio en esos momentos, cuando se dio cuenta el tomate era puré en vez de finos cuadritos. Golpeo la encimera de la cocina con el puño, si esto seguía así terminaría en un hospital psiquiátrico. El sonido de pasos acercándose hizo disfrazar su enojo con una aparente calma.

Good morning, Tony.

─Buenos días, Arturo.

El castaño sirvió la comida sin prisas esperando una disculpa de parte del inglés. El rubio no se disculpó ni intento dar una excusa lo que aumento la furia interna de Antonio. Desayunaron en silencio hasta que Arthur pregunto si tenía algo que decirle, quería decirle muchas cosas pero calló, estaba cansado de ser el único que intentaba pasar tiempo juntos, negó con la cabeza. El silencio del rubio solo ayudo a romper un poco la máscara de tranquilidad de Antonio.

─Ahora que lo pienso… ─se detuvo, nada de reproches, tenía que seguir el plan, pensó rápido en una excusa─ Alfred llamó en la tarde, nos espera en su casa para navidad.

─Bien.

Antonio mantuvo la mirada en su plato, si miraba al rubio a la cara este se daría cuenta que no le era nada indiferente y tenía ganas de clavarle el maldito tenedor en la yugular para comprobar si tenía sangre o hielo en las venas.

Hace mucho que esperas, Antoine.

Acabo de llegar.

Francis se sentó frente al español sin decir una palabra esperando que su amigo se animara a contarle los avances del loco plan que habían puesto en marcha hace unas semanas. Cruzo los brazos sobre su pecho esbozando una sonrisa cómplice.

¿Cómo va eso, mon ami?

¡No aguanto más, ese inglés es más frio que un iceberg!

Antonio les explico que al poner distancia entre él y Arthur, el inglés no había hecho absolutamente nada, no intento acercarse ni le reprocho su repentino distanciamiento. Cada noche permanecía en su lugar de la cama fingiendo estar dormido, esperando que Arthur se atreviera a cruzar la mitad de la cama pero lo único que hacía era permanecer en su lugar como una piedra y dormir. También había dejado de reprocharle estar embutido en el trabajo y dejarlo de lado como a un mueble, pero de nuevo el inglés no le había reclamado nada, aceptando en silencio el trato de compañeros más que amantes.

Hongrie y tu servidor hemos estado hablando sobre tu caso en los últimos días y llegamos a la conclusión que es necesario meter un factor muy prometedor en la ecuación.

No estarás hablando de…

Oui, los celos suelen ser muy apasionados y eficaces en estos casos.

El desayuno transcurrió en silencio. Antonio lavo los platos, los guardo y agarro una cesta llenándola con víveres para un picnic con sus amigos. Los muy ladinos exigieron ser alimentados con sus exquisitos platillos como pago por su ayuda en sus problemas maritales. El castaño tomo las llaves del auto dispuesto a irse antes de soltarle un golpe en la cara al inglés por ser tan desconsiderado con su persona.

─Nos vemos en la noche.

Nada de cariños como antes: ni un beso de despedida ni una mirada.

─Saluda de mi parte a Prussia e insulta al wine bastard en mi nombre.

El castaño se detuvo, una sonrisa maliciosa se dibujó en su boca, fingiendo sorpresa dijo:

─Hoy no me acompañara Gilbert, al parecer Alemania lo castigo por acabarse el solo toda la cerveza de la despensa ─era mentira, su amigo y Elizabetha lo acompañarían pero Arthur no tenía porque saberlo─ solo seremos Francis y yo ─esa mentira no le haría mucho daño pero le pegaría en el orgullo y agrego con seriedad─: No pienso insultar a mi amigo por tu capricho.

El rubio quedo aturdido ante tal declaración, Antonio aprovecho su estado para salir de la habitación antes que el inglés replicara alguna tontería. El castaño camino con paso rápido hasta su automóvil, subió y lo puso en marcha.

¡Tony!

El rubio estaba agitado, seguramente salió corriendo cuando se dio cuenta de su ausencia. Sonrió era hora que el inglés recibiera una cucharada de su propio chocolate.

─¡Adiós, Arturo!

A lo lejos escucho algunas maldiciones pero no le tomo importancia alguna al inglés, encendió la radio a todo volumen y arranco a toda velocidad dejando atrás al rubio con sus maldiciones.

¿Y quién será mi nuevo amante?

Propongo a Lovinito ─sugirió Charlotte.

La sala estallo en carcajadas, de todos los posibles candidatos la belga había elegido a Romano. Si no fuera porque lo llamaba "bastardo" y se quejaba de todo podría a ver sido un candidato perfecto. En algún tiempo los relacionaron como amantes, nada más lejos de la realidad pero había descubierto que la imaginación de sus congéneres no tenía límites.

Arthur es demasiado inteligente para darse cuenta que es una mentira ─intervino Francis─. Dudo que tu italiano se preste a esto ma chérie.

Es verdad ─suspiro─ Arthur sabe que eres mi mejor amiga, sería incapaz de traicionarte de esa manera.

Gilbert ─Elizabetha sonrió─ eres el elegido.

El pruso casi cayó de su asiento ante tal declaración. No le era desconocido el fetiche de su novia de emparejar hombres con fines románticos pero que quisiera utilizar su asombrosa persona para esos propósitos, poniendo como excusa ayudar a uno de sus amigos era demasiado, y juraba por el alma del viejo Fritz que no lo iba a permitir.

¡Tú lo que quieres marimacho, es utilizar mi asombrosa persona para tu porno gay!

¡Deja de ser tan egoísta y ayuda en esta noble causa!

¡Ayudar a Antonio o estimular tu perversa mentecita! ─Gilbert se levanto de su asiento─ ¡Francis eres nuestra mejor opción!

Nadie se rio ante lo propuesto por el pruso. El francés era uno de los amigos más cercanos al español sin contar a Gilbert. Era guapo, cortes, coqueto y además no era del agrado del ingles, se la habían pasado media vida peleando por tonterías, si Arthur sospechara de un posible amante, Francis encabezaría la lista.

¿Moi? ─pareció pensarlo un momento─ Acepto, me sacrificaré por el bien de Antoine.

Bajo del auto con la cesta de los víveres del brazo, dio un vistazo buscando a sus amigos, pero al parecer había llegado temprano. Camino un rato en busca de un lugar donde tender la manta. Era temprano, era una suerte que no hubiera mucha gente, después de un rato encontró un conjunto de árboles distribuidos en círculo.

"Este lugar es hermoso ─una mueca de tristeza se dibujó en su rostro─. Sería un lugar perfecto para una cita con Arthur".

"¡Deja de pensar en ese imbécil, Antonio! ─le reprocho su conciencia─ ¡No seas patético!"

"Tal vez soy patético por intentar salvar una relación que desde hace tiempo no funciona".

Una mano en su hombro lo saco de su pelea interna. Ahogo un grito antes de darse la vuelta.

Bonjour Antonie.

─¡Hola Francis! ─saludo más calmado al descubrir que no era un ladrón o algo peor, se asomó sobre el hombro del francés buscando a los demás─ ¿Dónde está Gilbo?

─¡Kesesese el asombroso yo ha llegado para alegarles el día!

─¡Hola Eliza…!

─Toma ─la húngara le entrego un par de boletos─ Si se van ahora, llegan para la función.

Antonio y Francis fueron arrastrados por la mujer a la camioneta. Como no sabían que estaba pasando ninguno puso verdadera resistencia. Francis fue lanzado al interior de la camioneta sin mucha consideración por Elizabetha.

─¿Qué se supone que haga, ma chérie?

─Vean la película como el supuesto par de enamorados que son.

─¡Oye! ─grito Antonio justo cuando era empujado dentro del auto─ ¿Y mi comida?

─¡Nos encargaremos de ella! ─Gilbert le dio una gran mordida a un pedazo de pay de limón.

El pruso les entrego una reservación en un restaurante cercano a las salas de cine.

Por suerte no hubo tráfico y llegaron a la hora correcta. La película era de acción así que dedujeron que Gilbert compro los boletos. Durante toda la película se la pasaron gritando en cada escena llena adrenalina como si fueran los protagonistas, fue una fortuna que no hubiera gente por ser la función matutina o los abrían sacado a patadas de la sala por escandalosos.

Al salir fueron al restaurante, era la hora del almuerzo, la comida era gratis y el español ni loco desaprovecharía esa oportunidad. Platicaron recordando la película mientras ordenaban y les servían los platos. Almorzaron intercambiando bromas, sucesos graciosos en su trabajo y comparando a sus jefes actuales con los antiguos. Al terminar la comida, Francis saco el tema de Arthur a colación. Antonio se mostró reticente al principio pero al final le contó lo sucedido esa misma mañana.

El francés soltó una risita al escuchar lo último, conocía suficiente al inglés para saber que en estos momentos estaría pensando que él habría seducido a su amigo.

─¿No te reclamo que salieras conmigo?

─Ahora que lo dices, Arthur intento detenerme pero lo deje con la palabra en la boca.

─Seguro piensa que soy tu amante… ─sonrió─ acabas de destruirle la poca autoestima a ese pobre hombre.

─¡Por mí su autoestima puede ser golpeada por el wonk de China!

Francis suspiro.

─Si tu indiferencia no lo ha hecho reaccionar, tendremos que pasar al plan B.

─¿Plan B?

Antonio estaba intrigado, nunca acordaron un segundo plan. El plan era todo o nada.

Oui ─Francis coloco ambos codos en la mesa, apoyando su barbilla en sus manos─ tendrás que esperarlo esta noche desnudo en tu cama, mon ami ─susurro con expresión gatuna.

Antonio soltó unas carcajadas llamando la atención de los comensales cercanos a su mesa. Con gran trabajo logro contener la risa.

─Dudo que funcione ─suspiro más tranquilo.

─Arthur es hombre, un hombre no puede resistirse a un cuerpo desnudo. Yo no sería capaz de resistirme.

─Tú no eres capaz de resistirte ni a tu reflejo.

─Nadie es capaz de resistirse a este cuerpo.

─Lo que tú digas ─se levantó─ ya que el plan A no funciono, seguiré tu consejo, no pierdo nada con intentarlo.

─¿Vas a intentarlo?

─A situaciones desesperadas, medidas desesperadas.

Mon ami si esto no funciona…

─Entonces seré soltero de nuevo.

La hora de poner las cartas sobre la mesa había llegado. Aclararían las cosas y juntos decidirían el rumbo de su relación. Francis también se levantó, se acercó al español y le estampo un beso en cada mejilla.

─Buena suerte, Antonie.

─Gracias…

Todo paso muy rápido. Antonio vio a Francis caer sobre la mesa. Dirigió su mirada hacia su atacante. Sintió que el aire se le iba, del otro lado de la mesa se encontraba Arthur hecho una furia.

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Creo escuchar una turba furiosa de las fans de Francis queriéndome quemar en leña verde por atreverme a escribir que UK le dio un golpe a Francia. Solo tengo que decir: Perdón, pero necesitaba un poco de drama para darle sabor al asunto.