Capítulo 2: Despistada
Aquellos ojos que trastocaban mis nervios me hicieron olvidar por completo el motivo por el que me encontraba en ese lugar, incluso donde estaba. Por fortuna, mi amiga Gris se sentó a mi lado, al tiempo que mi hermano me daba un codazo para que prestara atención. Era el turno de Lily.
La pequeña Lily era muy buena volando. Y lo mejor de todo: tenía una enorme seguridad en sí misma. Derrochaba confianza por todos los poros de su piel, casi hipnotizaba mirarla. Volaba de aquí para allá con una gran rapidez, y enseguida conseguía atrapar las pelotas ue James le lanzaba. El capitán había decidido que era una tontería hacer la prueba para buscador con snitches de verdad, pues de ser así, se eternizarían En lugar de eso, encantaba pequeñas pelotas de color naranja que volaban de un lado para otro, pero eran más visibles que una snitch. Tras unas cuantas paradas espectaculares, James decidió que Lily había terminado. Con una enorme sonrisa de autosuficiencia, la pelirroja bajó de su escoba, y se acercó a su hermano Albus, quien era el próximo en volar. Albus hizo un gesto desagradable. Sin duda, Lily le había provocado con alguna de sus "frases de ánimo". Algo así como… "Sin rencor, hermanito…" en definitiva, cosas típicas de Lily.
Al fin llegó el turno de Albus. Se elevó en el aire con elegancia, aunque se le notaba más nervioso que a su hermana. Le ví buscarme con la mirada. En cuanto me localizó, intenté hacerle un gesto de ánimo levantando el pulgar. Esperaba que tuviera suerte. Voló muy bien, de hecho, creo que el puesto con su hermana estaría muy reñido. De todos cuantos había visto hasta el momento, eran los que mejor lo había hecho.
Cuando todos los buscadores hubieron terminado, llegó el turno de los cazadores. Observé con horror cómo James dejaba el pergamino en el que apuntaba en una de las gradas, y se dirigía a todos los que se presentaban para cazador. Yo era una de ellas.
Un gemido angustioso salió de mis labios cuando me di cuenta de que ya era mi turno. Me despedí de Gris y de mi hermano, quienes me desearon suerte. Bajé al campo con mi escoba. Nunca me habían temblado tanto las manos. La seguridad que derrochaba durante clases y exámenes, me faltaba completamente en todo tipo de actividad física.
Procurando no mirar a mi alrededor, dí una suave patada en el suelo para elevarme, mientras escuchaba murmullos de interés…o de burla entre el público. Volví a gemir de espanto. Tres aspirantes a cazadores más formaban parte de mi equipo. La prueba consistía en una especie de partidillo con otros tres cazadores, como si fueran del equipo contrario. Establecí contacto visual momentáneo con mi primo. Me miró con una cara mezcla de amabilidad mezcla de burla. Sin duda, debía estar dando un espectáculo lamentable en la escoba.
Cuando pise tierra firme, ¡se va a enterar!- pensé para mí misma, con la valentía que me infundía un mal genio heredado de mi madre.
El problema fue cuando ví sus ojos. Sí, SUS ojos. Ya era la segunda vez en aquel día en que nuestros ojos se encontraban, cuestión que me inquietaba demasiado. ¿Por qué demonios me miraba? ¿Acaso quería disfrutar, burlarse de mí?
No llegué a comprender la expresión que había en sus hipnóticos ojos, ya que el silbato de James sonó, devolviéndome a la realidad. El partido había comenzado.
Pero ya nada importaba, porque si algo en esta vida se me daba bien era concentrarme, y estaba en mi elemento. Una vez pasados los nervios iniciales, me sentía genial. Me encantaba volar, y adoraba el Quidditch. Cualidades adquiridas de mi familia paterna. Comenzó la especie de danza vertiginosa en el aire que era el Quidditch.
Una de mis compañeras de equipo, quien parecía muy buena, me pasó la quaffle con energía, al verse interceptada por un contrario. Conseguí atrapar la pelota con facilidad, y me dirigí como una flecha hacia los aros de gol. Parecía que estaban despejados, cuando me encontré de frente con James, que hacía de guardián. No me importó lo más mínimo, en ese momento estaba encendida, y conseguí con un sutil amago colar la pelota por el aro izquierdo. Celebré el tanto con una enorme sonrisa, pero antes de que me diera cuenta, James sacó el balón de nuevo. Lo atrapó alguien del otro equipo. Seguí al muchacho que la llevaba, y dándole un leve empujón, conseguí desestabilizarlo. El chico perdió la pelota, y yo la pude volver a recuperar. Me acerqué de nuevo a los postes de gol, pero el mismo chico con cara de venganza, me interceptó el paso. Pude pasarle la pelota a otro chico de mi equipo antes de que éste lograra quitármela, y el chico marcó.
Tras un par de tanto más marcados por mí, y unos cuantos pases de gol, el silbato de James volvió a sonar. Satisfecha y más felíz que nunca, me di cuenta de que mejor, no podría haberme salido la prueba. Baje al campo sin dejar de sonreir, donde me encontré con un par de ojos verdes iguales que los míos que corrían a abrazarme con felicidad: Eran los de mi primo Albus. Lo abracé contenta, al tiempo que abrazaba a la prima Roxxane, que al parecer también había venido a verme.
Miré a mi alrededor mientras subía: sin duda, vi caras de asombro dirigirse a mí. Nadie esperaba que una empollona como yo supiera volar, por supuesto. Ese hecho me dio satisfacción en grado sumo. Miré hacia donde estaba el rubio dueño de los ojos que me volvían loca, y otra vez me miraba. Sus ojos denotaban una especie de asombro, mezclado con interés. Sí, no me lo podía creer, ¡parecía que me miraba con interés! Pero al percatarse de que yo también lo miraba, me dirigió una rápida mirada de desprecio, y miró hacia otro lado.
Pero en esos momentos, todo me daba igual, No me apetecía resolver el enigma.
Ya totalmente relajada, me dirigí con mis primos a la grada donde se encontraban mi hermano y mi amiga, y ahora también Lily, quien me felicito, pero no paró de reirse de los nervios de Hugo en todo el rato. Me estaba poniendo nerviosa.
Todos pasamos la selección de bateadores charlando y comentando la prueba de mi primo Freddie, que se presentaba para bateador. Lo había hecho muy bien, de hecho, era de los mejores. Estaba en su sangre. Su padre y su tío, habían sido los mejores bateadores del equipo desde hacía años.
Al fin llegó el turno de mi hermano. Le dí un fuerte abrazo, el verlo así me conmovía.
El pobrecillo estaba hecho un flan. Parecía que esto de los nervios en el quidditch, solo nos afectaba a nosotros dos. Pero no importo, porque aunque al principio sus movimientos fueron torpes y algo descoordinados, el resto de la prueba estubo bastante decente, a decir verdad.
James nos llamó a todos los aspirantes una última vez para informarnos de cuándo saldrían los resultados. Nos informaría de su decisión esta noche, tras un anuncio en la sala común. Se guardó su libreta, y sin mediar palabra, entró en los vestuarios.
Todos fuimos desviando hacia los vestuarios. Y aunque de buen grado me habría quedado a ver la prueba de los Slytherin, sabía que no podía hacerlo, o mis amigos y familia sospecharían algo extraño. Me dije a mí misma que el motivo de todo esto era para burlarme de los slytherins, nada más. Aunque en el fondo sabía a la perfección el motivo real de querer quedarme. No podía negármelo, me intrigaban aquellos ojos grises.
A mitad de camino hacia el castillo, me dí cuenta de que me había dejado la escoba en el vestuario.
¡Por Merlín!aquellos ojos grises me estaban volviendo despistada…
¡HOLA! Parece que a Rosie no se le da mal del todo volar, no? Jajaja
Hoy subiré también el capítulo tres, que es lo que tengo escrito por el momento. Solo puedo decir que en el capi siguiente podréis leer su primer encuentro con Scor, así que… agarraros fuerte! Que viene lo emocionante jejeje.
Prometo que enseguida subo más capítulos! Espero que os guste muucho mucho, y ya sabéis, reviews ;)
