New Kids on the Block (Parte 2)
Quedan 2 semanas del último año de escuela. He estado estudiando y preparando exámenes y trabajos finales como loca. Por suerte, he adelantado lo suficiente para salir con Zachary. Hemos estado saliendo desde hace mucho, y he pospuesto esta cita por semanas. Pobrecillo, él me ha apoyado todo este ciclo. Me ayudo a estudiar hace una semana por un examen de latín que yo tenía, cuando al día siguiente él debía presentar un examen de cálculo avanzado o algo así. Estamos en carreras totalmente diferentes, pero aun así supo enamorarme.
Fue en nuestro primer año de universidad, yo había empezado la carrera de Licenciatura en Letras, cerca de mi pueblo natal, Guanajuato, con la ventaja de que es una de las mejores del país. Y estaba rasguñando la nota aprobatoria en cada una de mis clases. Incluso cuando aún vivía con mi familia, ese primer año me fue mal, muy mal. Me pasaba mis horas libres en la biblioteca, de tarde hasta la noche. Me pase encerrada toda una semana. Incluso llegue temprano a mi último examen para repasar mis notas durante la mañana. Pero eso no pasó. Me quede profundamente dormida. Tuve un hermoso sueño, donde estaba con mis padres compartiendo un pequeño picnic en el parque, sin preocupaciones o exámenes, que son mucho peor. Todo era miel sobre hojuelas en el sueño. Hasta que este muchacho delgado, con ojos color miel de lentes, me despertó con una sonrisa tan cálida que fue difícil no devolverla.
"Disculpa que te despierte", empezó a decir, aun con esa encantadora sonrisa "pero ya vamos a cerrar y necesito que toda la gente salga".
"¡Cerrar, dices!" Bramé "¿¡Que puta hora es!?"
"Así que eres de primer año", dedujo enseguida "yo también" sonrió al final de su frase. Lo cual hizo que toda mi preocupación desapareciese.
"Pues, sí, soy de primer año," balbuceé mientras recogía el desastre que era mi cabello y trataba de controlar más mi ira "pero no creo que eso sea importante. ¿Podrías decirme que hora es,…" hice una pausa para darle tiempo a que me dijera su nombre.
"Oh, me llamo Zachary." me extendió su mano y nos saludamos "Y me temo que acaban de dar las 9 p.m. Disculpa."
"¡Qué más da!" Levante los brazos por la desolación que sentía "¡Igual reprobaré!" todo lo que había levantado con los brazos cayó sobre mí, rematando toda mi escena embarazosa con una caída aún más tonta.
"¿Qué te parece si nos tomamos un trago?" dijo mientras me quitaba los lápices y plumas esparcidos sobre mi cabello "Yo invito".
"Creo que no hará daño un poco de alcohol" dije resignada.
"Bueno, eso me ahorra trabajo." me ayudo a levantarme de un pequeño jalón "Porque me vas a ayudar a correr gente de aquí" sonrió el muy bastardo "Yo terminare aquí abajo, tú revisa que no haya nadie arriba. A menos que te de miedo, claro."
Ignoré eso ultimo y empecé a caminar a la planta alta. Subí las escaleras, vi que a mi derecha estaban los enormes ventanales que adornaban la pared y a mi izquierda estaban ocho enormes estanterías. Como sabía que nadie iba a estar en el pasillo de los ventanales, ya que era de noche y nadie iba a ver los vitrales que hay en ellos cuando es tan tarde. Así que empecé a revisar las estanterías de una por una. Cuando me di cuenta de que no había nadie, se apagaron todas las luces de pronto.
"¡Zachary!" grité por instinto "¿Sigues ahí?"
"Sí, fue el señor Meche." respondió. Ya que no había nadie pude escucharlo claramente sin que él necesitara gritar "Siempre olvida que soy el último en salir y apaga las luces un poco más temprano. Pero no te preocupes, quédate donde estas, iré por ti".
Me quede ahí, entre las estanterías, parada, esperando. Sola, alumbrando con la insignificante luz de mi celular. Al poco tiempo escuche pisadas, cada vez más cerca de mí. Llame a Zachary, pero no respondió. Los pasos se escuchaban un poco más cerca.
"¡Zachary, por favor! No es gracioso" grite.
"¿¡Donde estas!?" escuche su voz desde el otro lado de la biblioteca.
Sin dudarlo, empecé a correr a buscar las escaleras. Recordé que estaba entre las ultimas estanterías y que eran 8. Empecé a contar mientras corría. 1, 2, por un momento me tranquilice, supe que las escaleras estaban a un par de metros a la izquierda de las estanterías. 3, los pasos cada vez se hacían más fuertes y se acercaban aún más. 4, 5, ¡Si, las escaleras no deben estar lejos!, pensé ingenuamente, Ahí va a estar Zachary, lo sé, lo sé. 6, por cada paso que daba casi podía sentir la respiración de aquello que me seguía. 7 ¡Si, aquí deben de estar! corrí un poco a la derecha. No había nada. Unos pasamanos que tapaba mi camino con la planta baja, y del otro lado estaban las escaleras. Pero no tenía tiempo, vi a aquello que me seguía. Una persona encapuchada venia exactamente por las estanterías. Corrí por el lado de los ventanales. Él seguía caminando.
Corrí como desesperada, no quitaba de mi vista las escaleras, las veía cada vez más cerca. Por un instante, perdí de vista a aquella persona. No estaba caminando por las estanterías, tampoco estaba detrás de mí. Cuando voltee al frente, presintiendo que me acercaba a las escaleras, lo vi en el lugar donde se suponía estaban las escaleras. Resbalé por un segundo y me golpeé la cabeza.
"No te preocupes, pequeña Jess, no te hare daño" dijo aquella persona mientras caminaba hacia a mí.
Después de eso, solo recuerdo que Zachary me sostenía entre sus brazos mientras usaba un algodón con alcohol para despertarme. Al principio tenía un semblante de preocupación palpable en su rostro, que pronto desapareció cuando vio que poco a poco recordaba la conciencia.
"¡Qué bueno que estés bien!" Suspiro "No sé qué paso allá arriba. Solo te encontré tirada en los vitrales. No sabía que te interesaba el arte de noche. "Sonreí como tonta y fue en ese momento donde me atrapo su estúpida y simpática sonrisa hasta hoy".
Pero hasta el día de hoy me sigo preguntando quién demonios era aquella persona, que paso en esa biblioteca y como sabia mi nombre. No he querido decirle a Zachary sobre lo que paso aquella noche, pero esto no puede quedarse así.
Nuestra cita termino rápido, porque al día siguiente debíamos estar temprano para los preparativos de nuestra despedida de Universidad. Mientras caminábamos del cine regreso a mi casa; Zachary siempre me ha llevado hasta allá y él después regresa solo, a su departamento. Pero él me tenía una sorpresa. Íbamos a comprar unos boletos de mi artista favorita que pronto vendría a la ciudad, la Srta. Twister. Ella siempre ha sido mi favorita desde que tengo 12 años de edad. Es talentosa, extremadamente hermosa y exitosa. Ha viajado por todo el mundo en sus giras y ganado todos los premios que ha estado nominada. Lo más maravilloso de ella y por lo que la admiro tanto, es que es de aquí, de mi ciudad natal, Guanajuato, y antes de que debutara y fuera famosa, ella era mi niñera. Parece cuento de hadas, lo sé, pero no puedo evitar admirarla porque desde un principio ella me ínsito a estudiar letras y me regalaba libros cada vez que venía a cuidarme.
"Sabía que te gustaría." Empezó a decirme Zachary después de comprar los boletos "Has estado tan ocupada últimamente que ni siquiera te diste cuenta que Twister iba a venir".
"¡Señorita Twister para ti!" dije en tonto juguetón "Y si sabía que iba a venir, solo que no he tenido tiempo…"
"O dinero" me interrumpió, siguiendo el juego que yo empecé.
"O dinero," lo dije algo molesta "para comprar los boletos" después empezamos a caminar regreso a casa.
"Bueno, creo que con esto ya no tendré que comprarte regalo de graduación" dijo con una sonrisa picarona.
"¿Y eso por qué?" respondí algo emocionada.
"Pues, será porque…" hizo una pausa estúpida para dejarme en suspenso.
"¡Solo dilo, tonto!" empecé a darle golpecitos en el hombro.
"¡Esta bien, está bien!" Había un brillo sospechoso en sus ojos "Porque, por primera vez desde hace 15 años" su sonrisa sólo se hacía más picara, mientras metía su mano a la chaqueta de cuero que usaba "¡Podrás ver en persona a Josephine!" sacó los boletos para tras camerinos.
No pude hacer nada más que gritar y patalear de la emoción. Josephine es el verdadero nombre de la Srta. Twister, sólo que se lo cambio por cuestiones artísticas. Le arrebaté los boletos de la mano y lo abracé.
"¡Eres el hombre más tonto de todos!" dije mientras él me sostenía entre sus brazos "Y también el más maravilloso" Nos besamos.
"Bueno, supuse que ustedes dos tendrían mucho de qué hablar." Empezó a decir "A parte, quiero la bendición de tu 'hermana mayor'."
Mientras caminábamos regreso a casa, las luces de los postes empezaron a parpadear. Pensé que no era la gran cosa. Y sin que nos diéramos cuenta Zachary chocó contra un enorme hombre, debía medir más de 2 metros, ya que Zachary mide 1.8 y apenas le llegaba al hombro. Ese hombre era aterrador, no sólo era enorme, tenía cabello por donde quiera que lo vieras. Que no es decir mucho, ya que usaba una enorme gabardina muy gastada, con una camisa blanca que estaba plasmada por un collage de comida de meses; unos jeans negros rotos y viejos, en el cinturón que usaba traía una hebilla de calavera y usaba unas enormes botas, lo cual explicaría un poco su anormal estatura.
"¡Que linda pareja de tortolitos!" dijo mientras encendía un puro.
"Si, gracias." respondió Zachary con una sonrisa tímida "Pero nos tenemos que ir" trato de evitar chocar con ese hombre otra vez, pero él no nos dejó.
Pensé que estábamos regresando temprano a casa. Debimos haber perdido la noción del tiempo
"Así no arreglamos las cosas por aquí, niño" dijo, mientras le empujaba en el hombro "Me debes una compensación, tú y tu damita, je, je" su sonrisa era espantosa, tenía los dientes amarillos y podridos.
"No hagas nada, Jess" me dijo mientras sacaba algo de su chaqueta. Era una pequeña porra eléctrica para dejar paralizado a ese terrible hombre. Pero el ladrón se dio cuenta y tomó por el cuello a Zachary. Las luces del callejón volvieron a parpadear. Se cayó la porra y yo la tomé enseguida para poder electrocutarlo. Ese hombre tenía un instinto animal. Cuando tomé la porra para poder usarla, me pateó con su enorme bota y me dejó tirada en el suelo.
"¡Vamos chicos! No los quiero lastimar." empezó a decir el muy cínico "Sólo quiero unos cuantos billetes, incluso se pueden quedar con sus aparatos telefónicos" mientras decía eso último, las luces se apagaron por un momento. Antes de que lo hicieran, vi a aquella persona de la biblioteca.
Estaba completamente segura, era aquello que me seguía la última vez. Todos nos sorprendimos. Volvieron a parpadear por un momento y vi como esa persona sostenía un arco y una flecha. Las luces volvieron a la normalidad por un momento y la persona había desaparecido. Entré en pánico.
"Está bien." dijo Zachary "Toma mi billetera, debe tener unos cuantos billetes ahí".
El hombre sonrió un poco y le exhalo todo el humo de tabaco a Zachary en la cara. Lo soltó. Y saco descuidadamente la cartera del bolsillo.
"Zach… Zachary" empecé a tartamudear.
"Tranquila, Jess" me empezó a tranquilizar "tengo suficiente para que nos deje en paz. Empezó a acercarse a mi lado para tranquilizarme".
"No es eso." dije, aun con mi tono de pavor "Es eso." apunte hacia a donde había visto al encapuchado".
"Bueno, pues tu noviecito no mentía." dijo aquel hombre mientras Zachary trataba de entender lo que yo le decía "Aquí por lo menos hay unos cuantos cientos o incluso más".
"Jess, ¿estás bien?" respondió Zachary confundido "Ahí no hay nada".
"Los dejaré ir." seguía aquel hombre despistado "Pero hagan el favor de no pasar por aquí, es un vecindario muy feo".
Las luces de toda la calle se apagaron por completo. El ladrón prendió su encendedor y creo una enorme llama que ilumino a nosotros 3.
"¿Se encuentran bien, tortolos?" dijo.
Las luces regresaron por última vez. Grite. Aquel encapuchado estaba apuntando hacia a nosotros. Disparó, y las luces se apagaron solo para mí.
