Muchísimas gracias por cada review, fave y follow! no saben cuanto me alegra saber que a pesar de que es algo diferente, vale muy diferente xD, ha gustado un poco y que muchos le han dado una oportunidad. Espero que la sigan disfrutando porque como podrán notar es una histo que me ha inspirado bastante y para muestra un botón: nuevo capi sin esperar demasiado :).
Enjoy!
El agente de antivicios Richard Castle nunca tomaba su café demasiado negro. No le gustaba ese sabor amargo que quedaba en tu lengua y que luego no podías quitarte. Le gustaba con un poco de leche y bastante dulce. Eso hacía que sus compañeros se sintieran contrariados porque era casi absurdo que un tipo tan rudo y con una reputación importante en el departamento, tuviera esos gustos.
Se llevó la taza a los labios y observó todo el movimiento satisfecho. Esa semana habían desmantelado unos cuantos laboratorios y habían llevado a cabo muchas operaciones exitosas. Realmente había sido una buena semana.
A él solía gustarle más el turno de la noche, le parecía más entretenido, pero realmente lo que más le gustaba era hacer su trabajo.
No siempre había pensado en ser policía. Antes había soñado con muchas cosas: ser abogado, ser escritor, incluso ser alguien famoso. Pero la vida da muchas vueltas y allí estaba, trabajando como agente y encarcelando alimañas relacionadas con el tráfico y venta de droga.
Todo había empezado cuando se había ido de casa por la presión de sus padres. Eran dos personas que si bien nunca tuvieron malas intenciones, realmente nunca supieron como ser unos buenos padres. Si, le daban todo lo que quería, había tenido una vida muy cómoda, pero nunca llegaron a entender sus necesidades emocionales.
Ni las suyas ni las de su hermana.
Quizás Liz había sido la más perjudicada de los dos.
Y era por ella que Castle había decidido acabar con ese veneno que inundaba las calles y que lamentablemente se cobraba la vida de más y más gente. Incluso de gente inocente que ni siquiera estaba involucrada en ese mundo.
Él era un tío sencillo, no necesitaba mucho. Solo necesitaba su trabajo y su sentimiento de justicia.
Quizás por eso a sus treinta y tres años aun seguía soltero.
Y no es como si nunca hubiese tenido relaciones serias.
De hecho recientemente había terminado una relación de dos años con Jessica Wrigth, una detective de homicidios con la que había fraternizado durante años.
En realidad todo había comenzado como algo nada serio. Ambos habían tenido esta especie de tensión sexual no resuelta durante mucho tiempo hasta que decidieron hacer algo al respecto y sus encuentros se limitaban a mucho sexo luego del trabajo.
Pero luego de un tiempo la cosa se volvió más seria, y antes de darse cuenta, estaban en una relación real.
Sin embargo la cosa no había funcionado.
Y ahora tenia que verla casi a diario pues el departamento de homicidios estaba en el mismo edificio, unas tres plantas más arriba, y era inevitable encontrarla en la entrada de vez en cuando.
No es que hubiesen quedado en términos terribles, la cosa es que tampoco habían quedado como amigos, y era bastante incomodo.
Giró la vista cuando vio a su mejor amigo y compañero, Kevin Ryan. Era un tipo con una sonrisa afable y una descendencia Irlandesa que a veces sacaba a relucir en su carácter.
-Ya han cantado como pajaritos-Dijo refiriéndose a los hombres que acababan de capturar en el laboratorio de crack-Nos hemos enterado de que existe otro laboratorio mas allí en Brooklyn, iremos ahora mismo-Rick asintió-¿Qué quieres que hagamos con la chica?
-¿Está aun en la celda?-Ryan asintió.
-Realmente no tiene nada que ver con estos tíos, aunque…-Ryan le acercó una carpeta-Su nombre es Katherine Beckett-Rick abrió la carpeta y se encontró con una ficha policial de la chica que incluía: porte de armas, asalto a mano armada y posesión ilegal-Tiene un prontuario bastante interesante y mira esto-Señaló-Es parte de "The Warriors".
Rick alzó ambas cejas.
-Así que es parte de una banda de traficantes…-Ladeó la cabeza mirando la foto de Kate divertido.
Realmente era una chica guapa. Lástima que estuviera involucrada en toda esa mierda.
-¿Vienes a la redada?-Le preguntó su compañero entonces.
-No, encargaros vosotros. Yo me encargaré de nuestra invitada.
Ryan se encogió de hombros y reunió al equipo mientras Castle caminaba hacia las celdas.
Se encontró a la chica recostada en el catre con las piernas encogidas.
Ella apenas se inmutó cuando lo vio acercarse.
-Buenos días, bella durmiente-Dijo en voz alta con ironía mientras pateaba la puerta de la celda para molestarla.
Ella se sobresaltó poniendo una mueca y le enseñó el dedo medio.
-¿Vais a sacarme de aquí ya?-Preguntó con voz ronca.
Rick sabía perfectamente que debía estar pasando los efectos de alguna droga y probablemente del alcohol.
Abrió la puerta de la celda y la miró detalladamente.
Tenía una camiseta blanca que se ajustaba a su pequeña cintura y unos pantalones negros con unas botas a juego. Tenía tatuajes en ambos brazos y el maquillaje desaliñado resaltaba mas su imagen de chica dura.
No pudo evitar sentir como su corazón se retorcía.
Esta chica le recordaba a Liz, a su Liz… tan rebelde y fuera de serie, tan joven y con toda una vida por delante…
Se paralizó de pronto.
Él había venido con toda la intención de meterle caña, de asustarla un poco, de gritarle otro poco mas como a cada delincuente que había pasado por allí y del que necesitaba información.
Pero se dio cuenta de que con ella de pronto no podía.
No podía hacer de poli malo con alguien que le recordaba a su hermana…
-¿Viniste a quedarte allí parado mirándome?-Inquirió ella sentándose en el catre-Porque desde ya te digo que no eres mi tipo-Él reaccionó cogiendo una silla de madera que estaba en una esquina y se sentó frente a ella.
-Soy el agente de antivicios Richard Castle.
-Pensé que tu nombre era María Conchita…
Él sonrió a medias.
-Tienes toda una lista de delitos, Katherine-Le dijo él revisando la carpeta, observando su reacción.
Ella lo miraba medio adormilada.
-Kate-Le corrigió ella- Y gracias, he hecho lo mejor que he podido. ¿Puedo irme ya?
-No tan rápido-Él la miró fijamente-Se que eres parte de "The Warriors".
Entonces ella se removió incomoda.
-¿Y qué?-Dijo desafiante.
Su pelo era largo y había algo en la forma en la que caía sobre sus hombros que hacía que se viera mayor.
-¿No eres muy joven para estar en estas cosas?
Ella le miró ceñuda.
-Oye tío, enserio, no sé de qué va esto pero tengo cosas que hacer.
-Permíteme que dude eso-Kate le miró enfadada-Escucha, puedo ayudarte. No tienes porque seguir en esto…-Dijo levantando la carpeta-Tengo meses siguiendo a Tim Gibson, se que trafica droga y asumo que tu eres una de sus traficantes como todos los miembros de la banda.
Kate se puso de pie.
-No voy a decirte una mierda. Si no vas a dejarme salir entonces vete para que pueda dormir la mona.
-Mira Katherine, Kate… esto es sencillo. Tú me ayudas y yo te ayudo. He escuchado que Tim no trata demasiado bien a las chicas de la banda… estoy seguro de que…
Ella se giró de golpe.
-Tú no sabes una mierda sobre mi banda. Y ya te dije que no voy a decirte nada-Se tumbó de nuevo en el catre cruzándose de brazos.
Rick suspiró.
-Si cambias de opinión…
-No voy a cambiar de opinión.
-Mira, sé que no te agrado, sé que no te agradan los policías… lo pillo. Pero esto va mas allá- Cogió aire-No sé qué circunstancias han hecho que acabaras en una banda como "The Warriors", pero quiero que sepas que no es la única alternativa.
-¿Qué es esto? ¿Eres testigo de Jehová o algo?, no necesito esto ¿vale? No necesito nada de ti-Dijo de forma despectiva-Y no, no tienes ni puñetera idea de mis circunstancias.
-Muy bien. Lo entiendo. Pero solo digo…
-Tú te crees mejor que yo ¿verdad?, con tu placa y tu trabajo…-Hizo gestos con las manos-El gran poli-Bufó-No eres mejor que yo ni mejor que nadie que conozco, tío. Yo tengo esta vida, tú tienes la tuya… no eres mejor que yo solo porque tengas un trabajo de ocho horas y no tengas tatuajes ni vayas en moto.
Él la miró sin inmutarse. Era una fierecilla que estaba todo el tiempo a la defensiva.
Se preguntaba porque, ¿Qué cosas había vivido que la habían hecho quien era?
¿Y porque era que se sentía tan atraído a ella?, no de una forma sexual, aunque estaba claro que era una chica preciosa.
Era más bien… la necesidad de saber sobre ella, de conocer sus secretos…
No podía dejar de pensar en la idea de que esta chica tan joven, acabaría muerta en un callejón en poco tiempo si seguía en ese mundo.
Justo como Liz.
-Nunca he dicho que soy mejor que tu.
-Pero es lo que piensas.
-No-La detuvo él poniéndose de pie sin dejar de mirarla-No es verdad. Pero tu mejor que nadie, que eres la que lo vives a diario, sabes que tu vida está en peligro las veinticuatro horas del día-Se encogió de hombros-Eres muy joven. Puedes hacer algo mejor con tu vida que vender drogas y emborracharte hasta perder el conocimiento.
Ella parpadeó.
-¿Acabaste ya con el sermón?-Dijo con fastidio-Vosotros los policías no queréis ayudar a nadie. Solo os importa vuestro culo. Conozco a los de tu tipo.
-¿Ah sí?-Preguntó divertido-¿Y qué tipo es ese?
-Os hacéis los decentes y sois unos corruptos todos.
-¿Siempre eres así?
-¿No te gusta?, pues me la pela.
Él suspiró.
-Sabes que puedo hacer que cooperes ¿verdad?
-No tienes nada en mi contra.
-¿Se te olvida que te confisqué tu pequeña Glock que además tiene los seriales borrados?, eso es porte ilegal de armas.
Ella puso una mueca de fastidio.
Y él la miró divertido.
-Hagamos algo-Dijo luego con tono práctico. Sabía que la intimidación no iba a dar resultados con ella, así que usaría otra táctica-Voy a dejar que te vayas sin ningún cargo, y tu a cambio lo pensarás…-Se encogió de hombros-Si luego decides que quieres contarme algo que me pueda ayudar, ya sabes dónde estoy. Eso sí, el arma se queda aquí.
Ella lo miró con suspicacia.
-¿Por qué?-Fue lo que preguntó.
-¿Por qué, que?
-¿Por qué vas a dejarme ir si sabes que no te diré nada?
-Un gesto de buena fe-Ella arrugó la frente-¿Tienes a donde ir?
-Claro que tengo donde ir-Mintió. No podía regresar a donde vivía con los de la banda porque Tim aun debía querer darle una paliza-A diferencia de lo que puedes pensar, no vivo en la calle.
-Solo preguntaba-Dijo él con esa sonrisa que Kate estaba comenzando a detestar.
¿Quién se creía que era?, entrar allí a decirle que él la iba a ayudar y no sabía cuantas mierdas mas con esa sonrisa de chico bueno.
Mentiras, todas mentiras.
Probablemente si ella llegaba a delatar a Tim, que no lo haría, este poli la echaría a la calle para que la banda se la cargase.
Era una regla. Si te atrapaban no podías decir nada, o eras considerado un traidor y estabas destinado a la muerte.
Ella no confiaba en nadie y menos en un policía.
-Hey-Él se acercó a ella de repente, acortando la distancia entre ambos.
Kate percibió su aroma. Olía de una forma sumamente masculina.
Era sumamente guapo, con un pecho ancho y una mirada cautivadora. Y Kate se odió por darse cuenta de estas cosas.
-Si necesitas algo, lo que sea…-Estiró una pequeña tarjeta-Llámame ¿vale?
Quizás ella nunca aceptaría que necesitaba ayuda de alguien, lo sabía porque se notaba a leguas que era orgullosa. Pero él igual se la ofrecería porque si, acababa de conocerle, pero estaba seguro que pronto no podría dejar de pensar en ella. En si estaba bien o en si seguía metida en este mundo.
Y lo más importante es que quería ofrecerle su ayuda sincera porque estaba seguro de que si alguien se la hubiese ofrecido a su hermana… ella estaría viva.
Unos ojos color avellana le miraron desconcertados y él pudo ver a través de ellos.
Había una vulnerabilidad camuflada, una vulnerabilidad que él deseaba conocer.
¿Quién era esta chica?
-Ya, claro. A ti justamente te voy a llamar-Bufó ella cogiendo la tarjeta.
Él le abrió la puerta de la celda.
-¿Necesitas llamar a alguien para que vengan a buscarte?
Ella le miró por encima del hombro.
-Ya te lo dije, tío… no necesito a nadie.
Y simplemente se fue.
Rick se quedó allí mirándola irse, pensando en que era todo un personaje.
Kate le dio una calada a su cigarrillo y cogió su móvil llamando a Javi mirando como el sol de la mañana se alzaba en el cielo.
-Kate, por dios… ¿Dónde estás metida?-Preguntó su amigo en un tono de preocupación.
-Estoy bien, Espo-Le respondió quitándole importancia-Tuve un pequeño percance pero ya está todo solucionado-Le dio otra calada al cigarrillo-Oye, necesito… bueno… ya sabes que no puedo regresar allí.
-Después de la que armaste ayer, no, no puedes-Suspiró-¿En que estabas pensando?
-Tú no lo entiendes, Javi. No podía dejar que Tim me tratara como a un pedazo de carne…
-Lo entiendo, pero…
-No, no lo entiendes. Tu eres hombre-Cerró los ojos cogiéndose el puente de la nariz-Mira, sabes que no tengo a nadie más a quien recurrir. Tengo algo de dinero ahorrado pero necesito que lo saques de mi habitación.
-¿Esperarás a que Tim se tranquilice…?
Kate se mordió el labio.
-Dudo que se tranquilice en algún momento, Javi. Sabes que estoy jodida. Si me encuentra va a matarme.
-Eres parte de la banda…
-¿Y qué?, tú mismo lo dijiste, él es el jefe.
-No nos preocupemos por eso ahora.
-Necesito que me traigas el dinero. Lo tengo escondido debajo de una de las tablas del suelo de mi habitación. La que está debajo del televisor.
Kate le explicó que estaba en una gasolinera a las afueras de la ciudad y Espo le dijo que estaría allí en una hora.
Se apoyó en su Harley y siguió fumando tranquilamente.
Como en muchas otras ocasiones su vida daba otro giro y le esperaba un destino incierto.
Pero como en muchas otras ocasiones ella estaba segura de que saldría de esta.
Aunque no tuviera casi ayuda ni nadie a quien recurrir.
Al menos con el dinero que tenía ahorrado podría mantener hasta encontrar algo nuevo.
Iba a extrañar a sus hermanos de la banda. Y le dolía irse prácticamente sin despedirse. Pero no podía regresar hasta que Tim no dejara "The Warriors". No podía seguir bajo su mandato y ahora que la quería muerta, no podría ni asomarse allí.
Caminó hasta el 7-Eleven que tenía detrás y entró mirando a su alrededor. Se revisó los bolsillos y se dio cuenta de que tenía veinte dólares. Así que cogió una bolsa de patatas y caminó hacia la caja.
Mientras esperaba su turno, notó que una señora la miraba fijamente.
No es que no estuviera acostumbrada a esas miradas de desaprobación, pero en ese momento no estaba de humor.
Miró a la señora directamente a los ojos y le preguntó:
-¿Soy o me parezco?
La señora se sobresaltó y se alejó de ella.
Kate puso los ojos en blanco y pagó sus patatas saliendo luego para comerlas en silencio mientras esperaba a Espo.
Finalmente, una hora más tarde justo como había dicho, Espo apareció con la bolsa de dinero y algo de ropa explicándole que no había sido fácil sacar todo sin que Tim o sus secuaces se dieran cuenta, pero que creía que nadie lo había notado.
Kate finalmente fue hasta un motel también un poco fuera de la ciudad para al menos pasar la noche y ya luego decidiría que hacer.
Se comenzó a desnudar dejando la ropa tirada en medio de la habitación y se metió al baño. Lo que más necesitaba en ese momento era una buena ducha y un sueño reparador.
Se estaba secando el cuerpo cuando escuchó un ruido.
Frunció el ceño y se asomó en la habitación.
Nadie.
Supuso que estaba comenzando a ponerse algo paranoica y encendió la televisión mientras buscaba algo de ropa para ponerse.
Pero mientras sacaba un par de bragas limpias, la puerta de la habitación se abrió con un gran estruendo y George, Tim y dos hombres más entraron sin pedir permiso haciendo que Kate diera un par de pasos atrás… en vano.
Rick sacó el arma que llevaba en su cintura colocándola sobre la mesa que tenia al lado de la entrada. Había sido una jornada larga y quería desayunar algo y meterse directamente en la cama.
William se acercó corriendo para saludarlo y subirse en sus piernas.
-Hola, amigo, ¿te has portado bien?-Le preguntó sonriendo.
William era un husky de dos años que adoraba el chocolate y le gustaba acurrucarse con Rick mientras veían la televisión.
Realmente estos días estaba siendo la única compañía que había tenido en casa.
Fue hasta la cocina sirviéndole algo de comer a su mascota y luego se preparó algo rápido para él mismo, quitándose los zapatos y sentándose un rato en el sofá con las noticias puestas.
Entonces sin darse cuenta se quedó dormido.
Un rato más tarde se despertó sobresaltado por el sonido de su móvil.
Miró a todos lados notando que Willian dormía a sus pies y que la televisión aun estaba encendida.
-¿Hola?-Dijo adormilado respondiendo.
-¿Richard… Richard Castle?
-Si…
-Soy… Katherine… Kate… necesito…dijiste que te llamara si…
Él notó que su voz parecía quejumbrosa.
-¿Estás bien?-Preguntó enseguida.
Y cuando ella le dijo con un gemido que necesitaba ayuda, él se levantó enseguida diciéndole que no se moviera de donde estaba, que él ya iba en camino.
