¿Las cartas sobre la mesa?
OFICINAS DEL FBI. LUNES 7:45 AM
Mulder se encontraba sentado en el escritorio con un café al frente, jugaba con el lápiz en su mano como si este fuera un bastón de acrobacias de una bastonera de porristas. Se notaba que el café se había enfriado hacia ya bastante rato, y que él realmente estaba absorto en sus pensamientos.
"Llegué más temprano que de costumbre y no es porque tenga nada especial que hacer pues, extrañamente, este fin de semana parece no haber ocurrido nada extraño. La verdad es que no pude dormir bien desde que ella dejó la casa. No recuerdo la última vez que me sentí así, pero es seguro que fue hace ya algunos años, y precisamente también por la misma razón.
Ella tiene ese poder único de marcharse y llevarse todo, y no me refiero a ninguna cosa, sino a todo lo que me aferra a este mundo. Cada vez que ella se va, es como si yo me quedara desnudo en el mundo, sin una pizca de valor ni esperanza. Como si se llevara mi caparazón y yo quedara totalmente desprovisto de protección alguna.
Pero esta vez no me dejaré caer, no volveré a cometer mis errores del pasado, sobre todo porque sé que existe una pequeña luz de esperanza, al menos la sentí el tiempo que pude amarla de nuevo. Trabajamos juntos, podré verla a menudo, no necesito buscar ninguna excusa absurda para llamarla y escuchar su voz. En cualquier momento cruzará por esa puerta y comenzará de nuevo ese juego nuestro de "acá no ha pasado nada", al que parece que le gusta jugar y que tanto daño me hace.
Cruzará esa puerta… qué le voy a decir… siento que estoy tan nervioso que creo que ella lo notara de inmediato, y no puedo darle el gusto de quedar así en evidencia, debo concentrarme en algo, mejor, debo distraerme en algo."
Mulder pegó un salto como si fuera un resorte que se acababa de soltar de una máquina y comenzó a organizar el puesto, alinear los papeles y carpetas sobre su escritorio.
"Definitivamente el orden no es lo mio, más bien creo que estoy simplemente llevando papeles de un lugar a otro, y que lamentaré luego esto, pues seguro no encontrará las cosas cuando las busque, pero al menos así ella entra pareceré estar ocupado".
Cuando Mulder escuchó el ya característico sonido de los tacones de Scully acercarse a la puerta, se dio la vuelta y abrió el archivador para simular que se encontraba organizando los expedientes, no sin antes tomar un profundo respiro, como si fuera a hacer el lanzamiento de una bola en la final del campeonato.
"Buenos días, hoy no había mucho tráfico, debe ser efecto de los lunes, a la gente le cuesta trabajo madrugar" dijo Scully sin saludar y sin mirar especialmente a Mulder, mientras se sentaba en la silla de al frente de su escritorio, sin levantar la mirada.
"Buenos días, ¿qué tal tu fin de semana?" le respondió Mulder, como si no hubiera pasado hace nada entre ellos unas horas antes, y como forma de romper el hielo y medir un poco el aceite de la situación.
"Nada del otro mundo..¿y el tuyo?" respondió Scully levantando su mirada ya con la ceja arqueada, tan característica de ella.
"¿Nada del otros mundo?" pensó indignado Mulder, y sintió una puñalada directo al corazón, y algo le decía que debía prepararse para más. ¿Cómo podía parecerle nada de otro mundo ese encuentro en que él sintió por un momento que el mundo entero se desmoronaba en su piel, que se derretiría por completo?.
"Bueno, en ese caso espero que hayas descansado, porque tenemos una cantidad de archivos que organizar, y leer, pues hay que aprovechar estos tiempos muertos, antes de que nos asignen un nuevo caso" le dijo Mulder evitando mirarla a la cara.
"¿No hay ningún caso asignado para hoy? Es raro siempre los lunes hay mucho trabajo, bueno al menos así era antes" respondió ella con curiosidad.
"Al parecer en estos años de ausencia a los fenómenos paranormales se les dio por cambiar de horario y descansar los fines de semana" contestó irónicamente Mulder.
"Es bueno saber que los monstruos y fantasmas se han vuelto más prudentes con los años, no como los ciertos humanos que deciden tener agendas realmente movidas en sus fines de semana, aunque ya no estén para eso" respondió Scully con la ceja tan arqueada que Mulder podía sentir que era juzgado a su máxima expresión.
Mulder sintió deseos de explotar con el comentario, pero acostumbrado a no seguirle el luego, canalizó su energía hacia el lápiz que aun tenía en la mano y esté salió disparado al suelo, así que tuvo que pasar por la vergüenza de ir a recogerlo de abajo del escritorio, lo cual le dio unos segundos para tomar aire y pensar su respuesta.
"¿Te refieres a algún caso en particular?" le preguntó Mulder y se sentó frente en su puesto, poniendo las dos manos cruzadas al frente, como si fuera una terapista abriendo la puerta a una sesión.
"No, simplemente noto muchos aires de renovación en esta oficina, las cosas han cambiado mucho, los casos ya no son lo que eran antes. Me imagino que hacía falta una inyección de sangre nueva para poder ver las cosas desde una nueva perspectiva" dijo Scully dejando ver sus esculpidos muslos al cruzar sus piernas con su falda de tuvo negra. Mulder un pudo evitar mirarla de reojo, pero cerró disimuladamente los ojos por unos segundos para concentrarse en su siguiente jugada, pues se estaba quedando sin argumentos en su conversación sin sentido.
"No sé si sangre nueva, pero si creo que tenemos que ver las cosas desde nuevas ópticas y comenzar de nuevo a abrirnos a las posibilidades" le contestó Mulder, tratando de marcar un poco su territorio, pero sin saber exactamente hacía dónde se dirigía.
"Ya veo, y mejor si esas posibilidades son pelirrojas, supongo" no pudo evitar contestar Scully, ya visiblemente molesta.
"Auch directo en el blanco!" pensó Mulder, y noqueo un poco su cabeza antes de responder.
"No me has dado la oportunidad de explicarte que entre la agente Einstein y yo no ha pasado nada… es solo que" comenzó a decir Mulder, pero fue interrumpido por Scully.
"Mulder tu no tienes que darme ninguna explicación, nunca has tenido que hacerlo y no te las estoy pidiendo. Eres libre y puedes hacer lo que quieras" le respondió ella en tono desafiante, pero a la vez bajando un poco la guardia.
"Bueno y que tal si lo que quiero hacer con mi vida es repetir lo que pasó esa tarde" le respondió él la mirada fija y transparente. Scully se sintió tan intimidada que bajó inmediatamente la mirada y tomó un papel del escritorio para simular leerlo.
"Lo que pasó la otra tarde no ha debido pasar" dijo ella con un hilo de voz.
"¿Puedes explicarme por qué no?" le preguntó él sin dejar de mirarla.
"Por que ahora solo somos compañeros y no es bueno mezclar las cosas, porque ya no somos unos niños y no debemos estar jugando…" empezó a decir ella
"¿Te parece que estoy jugando?" le interrumpió Mulder, notablemente dolido. Ella levantó la mirada y al verlo a los ojos no puedo evitar tartamudear un poco, pues se quedó sin argumentos.
"Mmm no quise decir eso, es solo que tal vez deberíamos aclarar un poco las cosas antes de" trató de explicar ella.
"¿Aclarar qué cosas? Que yo sepa cuando te fuiste no dejaste cosas pendientes.." respondió el dejando salir parte del odio que lo seguía carcomiendo por dentro. Scully lo miró con los ojos un poco aguados.
"Precisamente, mientras aún lo veas de esa forma, no creo que debamos mezclar las cosas" le respondió ella de forma directa y cortante y trató de ponerse de pie. Mulder sintió que ella había hecho un movimiento magistral y que que se encontraba en Jaque Mate, así que la tomó por la muñeca para evitar que se fuera.
"Créeme ahora veo las cosas con claridad… es solo que no estoy muy acertado últimamente con mis comentarios.." le respondió bajando el tono, con una voz más ronca y profunda.
En ese momento entró Skinner que se sintió incomodo al ver que tal vez estaba interrumpiendo.
"Perdón… vine porque después de las felicitaciones siempre llegan los reclamos, y pasada la alegría por el operativo que permitió desmantelar la célula terrorista, hay por ahí algunas personas pidiendo explicaciones sobre sus actos Agente Mulder, y creo que me va a tener que acompañar a una reunión, ya que el Agente Miller, creo que necesita un poco de apoyo sobre todo en cuanto a algunos aspectos en especial, espero que alcance a preparar sus mejores argumentos.." le dijo Skinner con la mirada incomoda, como pidiendo disculpas a Scully.
Mulder negó con la cabeza: "Hoy no es mi día!" pensó. Se puso pie, tomó su saco y se preparó para salir con su superior de la oficina.
"Espero lograr hacerme entender, al parecer ese no es mi fuerte hoy" le dijo a Skinner, pero mirando a Scully.
Scully lo vio salir de la oficina, y no pudo evitar dejar escapar un largo suspiro. No entendía el sentido de la pequeña conversación que acababa de tener, ni qué posición debería tomar a partir de ese momento. La confusión siempre había sido su estado natural frente a Mulder, y ahora, después de 23 años, ese sentimiento tan familiar, se estaba renovando en su interior, con aún más fuerza y contundencia. Lo hacía también el amor, pues aunque por más que ella intentara evitarlo, ese nunca la había abandonado en ninguno de los años junto a su compañero. Amor y miedo, siempre iban de la mano dentro de su corazón desde ese 11 de septiembre en que todo comenzó.
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