Annabeth Hope Lupin

Después de que Tonks le dijera que se alejara para siempre de ella, Remus no pudo soportarlo, se marchó lo más lejos que pudo. Cerca de Londres entró a un bar muggle donde se puso a beber, conoció a una mujer en ese lugar, su nombre: Stephanie Hopkin, una muggle que vivía cerca del bar. Ambos comenzaron a beber, pero él pudo contenerse ya que el recuerdo de Tonks seguía en su memoria, en cuanto pudo se alejó de ese bar, pero ella lo buscaba, durante años ella intentó de que él cayera en sus redes sin éxito alguno, hasta que dos años después lo logró, puso una especie de droga en una bebida que involuntariamente aceptó, esa droga lo hizo ver a Tonks, ya que la nombraba mucho, el objetivo de Stephanie funcionó hasta llevarlo a la cama. Cuando él reaccionó ya todo estaba hecho, había tenido relaciones con esa mujer sin que él recordara mucho, la mala noticia es que no pudo escapar ya que en pocas semanas ella quedó embarazada y para su desgracia total, tuvo que vivir con ella por su hijo. Remus no pudo adaptarse del todo en el mundo muggle, debido a su inexperiencia y sus transformaciones mensuales que lo obligaban a desaparecer por lo menos uno o dos días. Sentía remordimientos cada día por vivir con esa mujer, siempre peleaban a gritos, él jamás llegó a ponerle una mano encima, pero ella lo odiaba, no entendía entonces porque lo había atado así, pero sentía cierto temor de que su hijo o hija naciera con su problema, entonces tendría que decirle a esa mujer que él era un mago y encima de todo un hombre lobo. Ella no creía en ese tipo de cosas, pero sabía que era demasiado supersticiosa con todo, para él sería lo mejor que se alejara, pero no quería dejar solo a su hijo.

Así que su martirio y castigo por haberse alejado de la persona que más amaba, fue vivir con esa mujer con gritos diarios, insultos y una convivencia disfuncional. Nueve meses después nació su hija: Annabeth Hope Lupin (como su madre), para salir de problemas, decidió que una sanadora de San Mungo se hiciera cargo (sin que Stephanie lo supiera) lo que más le alegró fue que su hija no nació con algún signo de licantropía, pero con el tiempo iría desarrollando una habilidad especial que muy pocos tenían: la habilidad de ser metamorfomaga

Remus creyó que con el nacimiento de su hija todo cambiaría entre ellos, a pesar de que no la amaba y jamás la amaría, pero con el paso de los días se dio cuenta de que todo continuaba igual o peor que antes de que naciera. Él tenía que hacerse cargo de su hija, poco a poco fue aprendiendo como hacerlo; en cambio su madre, no se preocupaba ni en lo más mínimo por su hija, en cuanto pudo recuperarse del todo, comenzó a salir a la calle y no regresaba hasta altas horas de la noche, él sabía perfectamente a donde se iba pero poco le importaba lo que ella hiciera con su vida, él solo tenía ojos para su pequeña niña que nació con el cabello negro pero habría jurado que cambió a castaño...

Un año después, Remus volvía del trabajo en una oficina muggle (aún no volvía a Hogwarts) y escuchó el llanto de su hija, no entendía que sucedía pero los gritos de Stephanie lo hicieron caminar a toda prisa para encontrar a la niña con varios golpes en sus brazos y cara y ella gritándole y levantando la mano justo para volver a golpearla, la razón de eso: la niña mojó la cama. Eso explicaba el miedo de la niña hacia la madre, pero no entendía cual era el motivo hasta que lo vio con sus propios ojos. Se gritaron durante horas, no tenía ni idea desde cuando la golpeaba pero no podía permitir que se repitiera, por lo que llevó a su hija a una guardería muggle que estaba cerca de su casa. Pensando que había funcionado, regresó tranquilo a su trabajo.

Ocho meses después, fue a buscar a su hija a la guardería pero le habían informado que su madre se la había llevado a su casa. Asustado por lo que pudo haber sucedido, decidió (aunque no fue muy prudente) aparecer cerca de su casa para ahorrar camino, por suerte nadie lo había visto y lo que vio al llegar a su casa lo dejó aterrado y totalmente furioso: la niña yacía inconsciente en el suelo totalmente amarrada de sus manos y pies, posiblemente para que no caminara y al buscar a Stephanie no encontró ningún rastro de ella, sin pensarlo dos veces, Remus la llevó a San Mungo en donde gracias a los cuidados pertinentes la niña pudo curar los golpes que tenía.

Físicamente no tenía nada, pero psicológicamente había desarrollado un trauma cada vez que una mujer se acercaba a ella, solo con su padre se sentía tranquila. Meses después, McGonagall le ofreció a Remus el puesto de profesor en Hogwarts, justo la materia que impartía en donde volvió a ver después de mucho tiempo a Harry Potter, se sentía feliz por ese ofrecimiento aunque dudaba en aceptarlo ya que él tenía un pequeño problema que se lo impedía, pero McGonagall le dijo que eso no era ningún problema y que los padres y alumnos estaban más que felices porque el fuera su profesor.

El problema era su hija, sabía que no podía llevarla a Hogwarts hasta que tuviera edad suficiente o su primera explosión de magia independientemente de cambiar su apariencia, no sabía cómo solucionaría eso y mientras daba vueltas al asunto, Molly Weasley reapareció en su vida, le contó algunos hechos que habían ocurrido pero de Tonks no le dijo nada, él por su parte le contó lo que había vivido en esos dos años en que no supieron nada de él. Ella amablemente se ofreció para cuidar a su pequeña hija, al principio él se negó pero tras una discusión con ella (jamás se discute con Molly Weasley porque sale uno perdiendo) él aceptó

La niña al principio se mostró asustada, pero con el paso de los días a ella le gustaba estar con Molly y con sus nietos y también con un pequeño llamado Ted Remus Tonks con el cual hizo una rápida amistad...

Ted Remus Tonks

Tras aquel definitivo alejamiento, Tonks decidió no volver a confiar ni amar a un hombre nunca más, ella solo tenía a su tío Sirius ya que sus padres habían muerto hace poco, su padre asesinado por unos mortifagos y su madre murió por cuestiones naturales aunque sabía que fue más por tristeza. Esas dos pérdidas no fueron fácil para ella, los necesitaba más que nunca, Remus se había alejado por petición de ella y solo tenía a Sirius, pero ella sentía que no era lo mismo. Un mes después de que Remus se fuera de su vida, ella se dio cuenta de algo: estaba embarazada y tenía lo mismo que la última noche que pasaron juntos, se sentía tan ilusionada, pero triste a la vez porque ella misma lo alejó de su vida sin darle oportunidad a lo que él iba a decirle

Tenía tantas ilusiones por decírselo que tenía la idea de que olvidaría sus prejuicios, pero no supo nada de él. Mientras ella pudo trabajar en el ministerio e instruir aurores entre ellos a Harry y Ron, trabajaba perfectamente bien, pero su avanzado embarazo le impidió continuar hasta que su hijo naciera, ella vivía con su tío Sirius ya que el hombre no quería vivir solo y quería a su sobrina como a una hija aunque a veces él decía que como una hermana porque "no estoy tan viejo para decir que soy tu padre". Él la ayudaba en todo lo que podía, tanto económicamente (aunque a veces Tonks se negaba) como moralmente. Cuando nació su hijo se dio cuenta de que era metamorfomago, sin ningún rastro de licantropía, pero Remus no aparecía y ella jamás quiso buscarlo o enviarle un patronus, por lo que registró a su hijo con su apellido y el nombre de su abuelo y padre por lo que su hijo se llamó Ted Remus Tonks, no Lupin. Ella los primeros días cayó en una depresión por no tener al padre de su hijo con ella y que ambos cuidaran del pequeño Teddy (como cariñosamente le puso su tío). Con el paso de los meses, ella comenzó a recuperarse y volver al ministerio de magia. Ella tenía un problema, no sabía con quien dejar a Teddy, Sirius no era una buena opción ya que en una ocasión, Sirius cargó a Teddy hasta la parte más alta de la casa en donde el niño en una de sus emociones comenzó a cambiar su cabello de color, Sirius no esperó tanta reacción por lo que el niño de tres meses por poco y cae al suelo en un terrible golpe, afortunadamente (o desafortunadamente para Sirius), Tonks apareció en ese momento y regañó a su tío que el pobre hombre no salió de su habitación en dos días completos

Molly Weasley apareció pidiéndole (mejor dicho casi una orden) que ella cuidaría del pequeño Teddy para que no fuera a una guardería muggle, al principio Tonks se negó, pero la cara de Molly le hizo cambiar de opinión por lo que aceptó dejar a su hijo con Molly Weasley.

Dos años después tuvo noticias de Remus, se sentía feliz y con remordimientos al mismo tiempo, pero una punzada de desilusión la hizo decaer al enterarse de que él se había "casado" y tenían una hija, eso fue todo lo que supo de él, por lo tanto prohibió a todo el mundo que lo mencionara en su presencia, no porque se molestara, sino porque la invadía la tristeza con la simple mención de su nombre. Él fue el primer y único hombre en la vida de Tonks, siempre lo fue, desde que tenía tan solo cuatro años y le ofreció una barra de chocolate, desde ahí jamás pudo olvidarlo. Años después volvieron a encontrarse, pero ella ya no era una niña de cuatro años ni él un adolescente de diecisiete años, ambos eran adultos.

Recordaba la primera vez que se besaron después de una misión que les encomendó Dumbledore cerca de la casa de un mortifago en donde ella estuvo a punto de morir por parte de uno de ellos, desde ahí supieron que debían compartir sus vidas. Pero se equivocaron totalmente, él con sus prejuicios, ella con su terquedad lograron por terminar esa relación

Ahora su presente era su hijo Teddy, ella hacía lo posible porque no necesitara a su padre, jamás preguntaba por él, excepto una vez cuando tenía cinco años, ella solo supo responderle "era igual a ti Teddy" eso al parecer hacía feliz al niño. Tonks sabía perfectamente que el niño quería conocer a su padre, pero no quería arruinar el "feliz matrimonio" que tenía Remus con su "esposa" y su hija. Tras enterarse de que él había formado su propia familia, su cabello no volvió al rosa, jamás lo volvió a hacer, siempre era de un color negro, su metamorfosis no había desaparecido como la última vez, pero prefería dejarlo del mismo color: negro como la noche

Lo que ni Remus ni Tonks sabían es que sus hijos se habían vuelto amigos... como hermanos que son

Continuará...