Capítulo 2

Manejaba por la carretera y se detuvo justo al ver el letrero de Mystic Falls, 145 años habían pasado desde que había tenido que huir de ahí, en medio de la maldita guerra civil. El tiempo pasa como un latido. Aún más rápido si eres un vampiro. Y estar ahí a la entrada del pueblo donde había nacido, sin duda removía mil cosas en su interior.

Bajo del coche, observo el letrero y se sumió en sus pensamientos.

Estoy de vuelta en Mystic Falls, 145 después de que tuve que huir se casa de mi familia, del pueblo donde crecí. Por casi siglo y medio he estado en el mundo, no puedo decir que estoy vivo porque técnicamente no lo estoy, pero sí puedo decir que he vivido. Hace 145 años comenzó mí no vida, hace 145 años comenzó todo.

Finalmente he regresado por ella. Volví a casa. Volví para finalmente a matarla porque debido a ella somos que somos. Yo lo quería… pero mi hermano no. Él se volvió loco después de descubrir lo que ella era. Él nunca pudo volver a ser el mismo, realmente. Él la amaba y esa fue su maldición, no podía aceptarla como un vampiro, y de repente él era uno. Perdí a mi hermano a causa de ella. Yo también la amaba pero ella a mí nunca me amo. Me arrepiento de pedirle a Emily que la protegiera. Fue un trato que hice antes de que ella me abriera los ojos dejándome morir.

Suspiro, volvió a subir a su Camaro, dirigiéndose a la casa de su familia. Mientras manejaba la mente de Damon viajo al día en que se trasformó en vampiro, recordar hacia que le doliera el pecho y la cabeza, al hacer que se incrementara su rabia. Pero esto también provocaba que su determinación y deseo de venganza… creciera.

— ¡Iré por ella! ¡Nos iremos, y no nos verás a ninguno de nosotros dos otra vez! — La voz de Damon, tan baja y siniestra como el ruido de los truenos.

— ¡Ingrato! — Rugió su padre y le dio un puñetazo que lo hizo trastrabillar contra el marco de la puerta. El golpe sordo había alertado a Stefan que llegaba de la oficina del Sheriff de dar la alarma para que capturaran a Katherine. Stefan corrió por las escaleras y vio a Damon cayendo contra la puerta, un hilo de sangre brotando de su sien. La puerta se había agrietado por el impacto del cuerpo de Damon.

— ¡Damon! — Grito Stefan, cayendo sobre sus rodillas al lado de su hermano. Damon lucho para mantenerse en pie. Stefan hizo una mueca al ver la gran cantidad de sangre que fluía desde la sien de Damon. Cuando Damon se volvió hacia Stefan, sus ojos brillaban de furia.

Su padre estaba de pie, con una estaca en su mano. — Gracias por ir por el Sherif, Stefan. Hiciste lo correcto. A diferencia de tu hermano. — su padre extendió su mano hacia Damon, Stefan jadeo, estaba seguro de que su padre golpearía de nuevo a Damon.

Pero en vez de eso alargó su mano. — Levántate, Damon. —

Damon aparto la mano de su padre de un manotazo. Se puso de pie por su cuenta, limpiándose la sangre de su cabeza con el dorso de su mano.

— Damon. Escúchame —, continuó su padre, ignorando la mirada de puro odio en el rostro de Damon. — Fuiste hechizado por el demonio... por esa Katherine. Pero ahora ella desaparecerá y tus debes estar con el lado que es correcto. He mostrado misericordia, pero esta gente... — Hizo un gesto hacia la ventana y la multitud furiosa más allá de ella.

— Entonces déjame morir — susurró Damon, mientras saltaba hacia fuera por la puerta. Damon pasó junto a Stefan, pegándole duro con su hombro mientras corría por las escaleras.

Desde el interior de la habitación de Stefan, un grito angustioso surgió.

Damon sabía lo había estado pasando entre Katherine y Stefan por lo que no creía que él hubiera sido capaz de traicionarla, sin embargo, las cosas que estaban sucediendo indicaban que Stefan no soportaba el que Katherine fuera un vampiro, y él sí. Él había aceptado su naturaleza, la amaba tal cual era, necesitaba hacer algo, necesitaba salvarla.

Corrió hacia el pueblo en busca de Emily, ya había hablado antes con ella, sabía que era una bruja, sabía que ella podía decirle como proteger a Katherine de una muerte segura.

— Emily — grito, — ¡Emily! — volvió a llamar.

Emily salió de la botica del brazo de Anna, Pearl, había ido a Veritas a buscar a Katherine, Emily cuidaba de Anna. Con una sonrisa se acercó a él — Damon, — dijo con tono serio — está hecho pero aun así debes tratar de rescatarla para huir, si no logras rescatarla sabes lo que tienes que hacer — Damon asintió — ¿protegerás a mi familia?

— Siempre — contesto Damon. — Tratare de rescatarlas, — dijo dirigiéndose a Anna que lo miraba con ojos llorosos. Y corrió de allí para trazar un plan de rescate.

— Ellas estarán bien — aseguro Emily a la pequeña Anna.

Damon corrió hacia el bosque donde podía pensar, mientras en todo el pueblo se estaban desarrollando esos fatídicos acontecimientos. Katherine había sido atrapada, Pearl su amiga también, la brújula de Johnathan Gilbert funcionaba.

— ¿Damon? — Oyó que lo llamaban, era la voz de Stefan pero él no se movió, esperaba que el traidor de su hermano pequeño no pudiera verlo en la oscuridad del bosque. Él amaba a Katherine aunque ella claramente había demostrado preferencia por su hermano menor, el cual al parecer la había traicionado. Esperaba que esta noche cuando la rescatara ella finalmente se convenciera de que Stefan no la amaba con la misma intensidad que él lo hacía.

Alcanzo a ver una figura que se acercaba a él pero permaneció inmóvil — ¿Damon? — Stefan le llamo en voz baja. Se giró, y Stefan se quedó sin aliento. El rostro de Damon estaba blanco, y sus cabellos oscuros estaban pegados a su frente. La herida en su cabeza difícil de ver por la sangre, y sus ojos nublados.

— Eres un cobarde — susurró, sacando el cuchillo de su bolsillo.

— No — Stefan alzo las manos y dio un paso atrás. — No me lastimes. —

— ¡No me lastimes! — Se burló él en un agudo tono de voz. — Yo sabía que ibas a decirle a nuestro padre tarde o temprano. Yo no entiendo porque Katherine confió en ti para guardar su secreto. ¿Porque ella creyó que tú no la traicionarías?, no entiendo, ¿Por qué ella te amaba? — Su voz se rompió en la palabra amor, dejando caer el cuchillo. Su rostro arrugado por la angustia, no parecía peligroso u odioso. Él se veía roto.

— Damon, no, no. No —Stefan asustado, negaba con la cabeza no entendía realmente a lo que se refería Damon, su padre le había dicho que un vampiro no era capaz de sentimientos humanos y el amor, era ciertamente un sentimiento humano. — Ella no me amaba—, dijo Stefan finalmente. Mirando fijamente a su hermano.

Damon apoyó la cabeza entre sus manos, mirando al suelo. Fue entonces cuando Stefan se dio cuenta: Damon amaba a Katherine. A pesar de todo, o tal vez debido a, su lado oscuro. Damon negó con la cabeza. — De verdad, eres un tonto. — le dijo a su hermano pequeño. — Ella te amaba — repitió — yo era un hermano para ella. un hermano con el que podía tener sexo, eres idiota tú también, apunto su subconsciente, él meneo la cabeza y rechazo la idea.

Stefan se estremeció cuando había visto Katherine, tirada en el suelo, echando espuma por la boca, había sentido una repulsión que le revolvía el estómago. Sin embargo, el amor de Damon hacia Katherine había trascendido aun en el estado actual. Damon había amado tanto Katherine que había aceptado su naturaleza de vampiro, en lugar de pretender que no existía. Y para ser verdaderamente feliz, Damon la necesitaba para estar juntos. Ahora Stefan lo entendía. Tenía que salvar a Katherine para salvar a Damon.

En la distancia, se oían los gritos y gemidos que llenaban el aire con olor a pólvora.

— Damon. Damon. — Stefan repitió su nombre, cada vez con más urgencia. Miro hacia arriba y vio lágrimas en sus los ojos, amenazando con salir. Stefan no había visto llorar a Damon desde que su madre murió. — Voy a ayudarte a salvarla. Sé que la amas. Voy a ayudarte. — siguió repitiendo la palabra ayudar, como si se tratara de una especie de encantamiento. — Por favor, — suplico, mientras miraba a los ojos de Damon — Déjame ayudarte — Hubo un momento de silencio. Finalmente, Damon ofreció un asentimiento de cabeza casi imperceptible. Sabía que sí Stefan ayudaba y lo lograban, Katherine acabaría convenciendo a Stefan de irse juntos, pero no le importaba, no podía concebir un mundo sin Katherine. Mientras ella estuviera en el mundo él sería feliz.

—Está bien—dijo con la voz entrecortada, apretando la muñeca de Stefan y arrastrándolo hacia el borde del bosque. Tenemos que actuar ahora — dijo Damon al llegar a la línea de árboles junto al campo. El suelo del bosque estaba manchado con hojas, y no había sonido, ni siquiera de los animales.

Stefan se había pasado los últimos minutos devanándose desesperadamente los sesos, intentando pensar en alguna manera para salvar a Katherine. Pero no podía. Su única esperanza era entrar en la refriega centrándose en liberar a Katherine. Sería muy peligroso. Pero no había otra manera.

— Sí — contesto Stefan con una autoridad que no sentía. — ¿Estás listo? — Sin esperar respuesta, Stefan se acercó hacia la frontera del bosque, guiado por el débil sonido de gritos enojados. Pudo ver el contorno de la finca. Damon se deslizó a su lado.

De repente vieron una gran explosión de llamas brotando del garaje. Stefan dio un grito ahogado, pero Damon simplemente lo miró. En ese momento, se oyó la voz estridente de Johnathan Gilbert.

— ¡Han encontrado otro!

Stefan se arrastró más cerca del borde del bosque, hasta que tuvo una visión completa de Jonathan golpeando a Henry de la taberna contra la parte trasera de la carreta de la policía.

Noah sostenía uno de sus brazos, mientras que otro guardia al que no reconocieron sostenía el otro. Jonathan le tendió la brújula, con el ceño fruncido.

— ¡Estácalo! — dijo. El guardia retiró su bayoneta atrás y la empujó en el centro del pecho de Henry. La sangre brotó cuando Henry chilló en el aire nocturno. Henry se desplomó sobre sus rodillas, con los ojos muy abiertos y la mirada fija en la bayoneta alojada en su cuerpo. Stefan se volvió hacia Damon, ambos se dieron cuenta de que no tenían tiempo que perder.

Damon se mordió el labio, y Stefan supo que estaban juntos en eso, Stefan había comenzado a aceptar el lado vampírico de Katherine, darse cuenta que Damon la amaba le había hecho aceptarla en su totalidad a él también. A pesar de que a menudo actuaban de manera diferente, sólo podían contar en que ahora ellos pensaban de la misma manera, iba a rescatar a Katherine, y no importaba a cuál de ellos, ella elegirá al final. Quizás esa, comunicación abreviada que tenían como hermanos, sería lo que los salvaría, y salvaría a Katherine.

— ¡Vampiros! — grito Stefan desde las profundidades del bosque.

— ¡Hemos encontramos uno! ¡Ayuda! — Gritó Damon.

Al instante, Noah y el otro guardia soltaron su agarré en Henry y corrieron hacia ellos, con sus bayonetas levantadas.

— ¡Allí! — jadeó Damon, apuntando profundamente hacia el bosque cuando los dos guardias se acercaron más.

— Había un hombre. Sólo vimos una sombra oscura, pero él intentó atacar a mi hermano. — Como para ilustrar este punto, Damon trazó el camino de la sangre pegajosa que se había agrupado en la clavícula del cuello de Stefan.

Stefan se tocó ese punto con su propia mano con sorpresa. Se había olvidado de que Katherine lo había mordido. Parecía que hacia toda una vida.

Los dos guardias se miraron entre sí y asintieron lacónicamente. — Chicos no deberían estar aquí sin armas. Tenemos algunas en el vagón. Noah gritó antes de encaminarse hacia el bosque.

Bueno dijo Damon, casi en voz baja. Vamos. dijo, separándose de Stefan dirigiéndose hacia la carreta. Stefan lo siguió, moviéndose totalmente por la adrenalina.

Alcanzaron el vagón sin vigilancia. Y unos gemidos bajos llegaron del interior. Damon dio de puntapiés a la parte de atrás del vagón, abriendo la puerta y subiendo a la plataforma. Stefan le siguió, atragantándose cuando entró. El olor en la parte trasera de la carreta era asqueroso, una combinación de sangre, verbena y humo. Los cuerpos se retorcían en las esquinas, pero el vagón era negro como el carbón, por lo que era casi imposible saber si las figuras eran vampiros o seres humanos o una combinación de los dos.

¡Katherine! siseó Damon, inclinándose hacia abajo y tocando alrededor de cada uno de los cuerpos buscándola.

¿Stefan? una débil voz llamó desde la esquina, y Stefan se giró para dirigirle una mirada llena de amor. ¿Damon? la voz se quebró.

Katherine. Estoy aquí susurró Damon, haciendo su camino hacia el otro extremo del vagón. Stefan seguía de pie, como si estuviera pegado al suelo, definitivamente estaba muerto de miedo. Cuando los ojos de Stefan se acostumbraron a la penumbra, empezó a ver cosas que eran más terribles que todo lo que había visto en sus peores sueños. En el suelo del vagón había casi una docena de cuerpos, algunas de las personas que reconoció eran de todo el pueblo. Henry, algunos asiduos a la taberna, e incluso el doctor Janes. Algunos de los cuerpos tenían estacas clavadas en ellos, otros tenían bozales en la boca, las manos y los pies atados y la boca, aparentemente congelada con signo de horror, algunos estaban simplemente acurrucados como si ya estuvieran muertos. La visión lo cambió, lo cambió todo. Stefan se quitó el sombrero y se arrodillo a grandes rasgos, rezando a Dios o a quien quiera que escuchara para salvarlos.

Damon se arrodilló y Stefan se apresuró a su lado. Katherine estaba acostada sobre su espalda, atada con cuerdas alrededor de sus brazos y piernas. Las cuerdas se habían cubierto con verbena, por lo que tenía terribles quemaduras en los parches de piel que la cuerda había tocado. Una máscara de piel le cubría el rostro, y su pelo estaba enmarañado con sangre seca.

Stefan dio un paso atrás, quería tocarla pero el sentimiento de culpa lo inundaba, cuando Damon se puso a trabajar, desatando el bozal. Una vez ella estuvo libre, sus dientes, sus colmillos, su verdadera naturaleza, era evidente en una manera que nunca la habían visto antes. Pero Damon estaba mirándola como si estuviera en trance. Él le apartó el pelo con cuidado de la cara y lentamente se inclinó para besarla en los labios.

Bebe dijo Damon acercando le su muñeca a la boca, Katherine se aferró a ella succionando la sangre de Damon.

Cuando hubo bebido lo que ella considero suficiente, Katherine simplemente dijo Gracias.

Eso fue todo. Y mirándolos, la forma en los dedos de Katherine acariciaban el pelo de Damon, la manera de Damon lloraba en su clavícula, Stefan supuso que ese era el verdadero amor. A medida que ellos continuaron mirándose en los ojos del otro, Stefan saco su cuchillo de su bolsillo y suavemente trato de cortar las cuerdas que la ataban. Trabajo despacio y cuidadosamente, sabiendo que cualquier contacto adicional con las cuerdas le causaría aún más dolor.

¡Date prisa! susurró Damon, sentado sobre sus talones mientras observaba a hermano hacer su trabajo. Pero a la vez comenzó a buscar a Pearl.

Stefan libero un brazo, luego otro. Katherine suspiró con voz temblorosa, encogiéndose de hombros hacia arriba y hacia abajo como si quisiera asegurarse de que Stefan seguía trabajando.

¡Ayúdame! Gritó Pearl. Ella estaba acurrucada en la parte posterior del vagón.

Damon corrió a ayudarle comenzó a cortar las cuerdas, pero no le ofreció su sangre. Stefan pensaba que había perdido, que Damon y Katherine tenían que escapar, y él tenía que... bueno, tenía que ayudarles.

¿Stefan? dijo Katherine débilmente mientras ella luchaba por ponerse en pie. Damon inmediatamente corrió a su lado y apoyó su frágil cuerpo. Stefan se puso a ayudar a Pearl. En ese momento, oyó pisadas cerca de la carreta.

¡Escapan! Gritó uno de los guardias. ¡Necesitamos apoyo! ¡Alguien ha escapado de la furgoneta!

¡Corran! Grito Stefan, empujando Damon y Katherine en la dirección opuesta del guardia.

¡Nadie escapa! ¡Todo está bien! gritó Stefan en la oscuridad, esperando que la gente le creyera y salto fuera del vagón. Dejando a Pearl adentro.

Vieron la explosión de pólvora antes de oír el disparo. Un fuerte grito rasgó el aire nocturno, seguido rápidamente por otro disparo retumbando el tiro. Con el corazón en la garganta, Stefan corrió alrededor del vagón, sabiendo lo que vería.

¡Damon! Chillo. Él yacía en el suelo, con la sangre brotando de sus entrañas. Dando un tirón de su camisa, Stefan puso la ropa en la herida para detener la hemorragia. Sabía que era inútil, pero aun así mantuvo el tejido en el pecho.

No cierres los ojos, hermano. Quédate conmigo.

No… Katherine... Salva a... dijo Damon con voz áspera, dejando caer la cabeza hacia el suelo húmedo. Stefan lo miro, con los ojos desorbitados, de la carreta al bosque. Los dos guardias estaban corriendo toda velocidad, con Johnathan Gilbert detrás de ellos.

Katherine le jalaba para que se pusiera de pie. Damon aun agonizaba.

Stefan se puso de pie, y al instante su cuerpo se reunió con la explosión, penetrante, agónica de una bala. Su pecho explotaba, sintió el zumbido del aire fresco de la noche pasar más allá de su cuerpo cuando cayó hacia atrás, hacia su hermano. Abrió los ojos y miro la luna, Katherine grito ¡No! — Se incoó junto a él, mordió su muñeca tomo su cabeza y la acerco a su boca — bebe amor, bebe por favor, ¡maldita sea, bebe!las lágrimas se escurrían por sus mejillas y a pesar de que Stefan pudo dar un trago era demasiado tarde y entonces para él todo se desvaneció volviéndose negro.

Damon lo había visto todo, había visto como Katherine había estado dispuesta a dejarle morir a él pero a Stefan había tratado de salvarle. Sabía que él despertaría gracias a la dosis de sangre de Anna que había bebido esa mañana cuando le prometió también salvar a su madre. Pero verlo todo dolía. No pudo soportarlo, todo el amor que había sentido se transformaba en odio. ¿Por qué no había intentado salvarle a él? Sabía que Katherine, sobreviviría a lo que fuera que los fundadores hubieran planeado para los vampiros. Pearl y Katherine estarían a salvo. Y entonces él se vengaría de ella.

Ella lo había engatusado, lo había enamorado con su inocencia para después encajarle los colmillos en el cuello. Ella pensó que él huiría, pero él la amaba demasiado, tanto que le pidió ser como ella. Una sonora carcajada obtuvo por respuesta.

— Katherine, te amo.

— Damon, mi dulce y galante Damon — respondió Katherine con una risita.

De verdad Katherine deberíamos huir juntos y ser felices.

Y ¿Stefan? pregunto ella con un toque de inocencia.

— ¿Qué con Stefan? — pregunto Damon.

— Amo a Stefan, tú eres mi hermano.

Damon frunció el ceño. Ella lo miro acuno su cara en sus manos y deposito un beso en su boca. Poco a poco dejo que Damon le respondiera el beso, el cual se convirtió en ansioso, y cálido, lleno de deseo. Pero cuando el beso iba a llegar a más. Ella tomo a Damon del brazo y le dijo —¿jugamos a las escondidas? —

Y corrió — si me atrapas me tienes — grito mientras se alejaba. Stefan no se encontraba, había salido con su padre. Y Damon la atrapo, a la fecha está casi seguro que ella dejo que la atrapara.

— me atrapaste — suspiro ella, entre risas.

Damon le beso el cuello, ella arqueo su cuerpo contra él y de un momento a otro estaban en sus habitaciones ella. Ella sobre él montándolo a través de la ropa.

Me tienes, toma lo que quieres. le dijo seductora.

Damon la beso con ansiedad, y aunque le acababa de decir que no lo amaba ahora lo estaba seduciendo, él decidió ignorar las declaraciones de ella y tomar lo que le estaba ofreciendo en ese momento. La beso con más ansiedad aun y comenzó a despojarla de sus prendas, y él se quitó las suyas. Ella reía divertida mientras él le acariciaba los senos con sus manos.

Damon recordaba cada detalle de su cuerpo. Damon sacudió su cabeza no se iba a permitir pensar en ella de esa manera no después de lo que ella había hecho, él la odiaba la iba a matar para vengarse.

Se estaciono frente a la enorme casa que pertenecía a su familia, suspiro aun recordaba el recibimiento de su anterior pariente, un escalofrió recorrió su columna vertebral. Esperaba que Zach Salvatore quien ahora habitaba la casa fuera más receptivo a su vista, después de todo él no estaba aquí para hacer daño.

Toco a la puerta y espero a que le abrieran.

Zach abrió la puerta.

— ¿Damon Salvatore?

— Así es, gusto en conocerte — y le extendió la mano a su pariente.

Zach no le extendió la mano, simplemente asintió con la cabeza — Pasa por favor —bien por lo menos le había invitado a entrar, sin inyectarle verbena. — ¿Bourbon?

— Sin hielo — dijo Damon.

El ambiente era tenso, no podía esperar más.

— Y bien tío Damon que te trae por aquí—

— ¿historia larga o corta? — respondió Damon con su típica sonrisa.

Zach lo miro con los ojos abiertos su respiración era entre cortada, obviamente le tenía miedo.

— Corta

— Hay una tumba llena de vampiros vivos bajo la iglesia que se quemó en 1864, voy a matarlos a todos — Zach boqueo como queriendo decir algo. Pero no dijo nada, Damon rio. — ¿Cuál será mi habitación? — dijo dirigiéndose hacia arriba era obvio que él iba a tomar la que más le gustara.